¡QUÉDATE!

-Ahora sí me contarás todo- Dijo con picardía Annie en el interior del taxi-¿Durmieron juntos?

-Shhht! – Chistó Candy – Annie!

-¿Qué estás diciendo? –Preguntó Dorothie mirando a su hermana con curiosidad

Sin quitar la mirada de los ojos de Annie, Candy respondió con una verdad a medias- Por motivos de trabajo pasé la noche en la mansión del señor Grandchester

-Entonces ¿Durmieron juntos? –Preguntó en alto con sorpresa y emoción.

La mirada del chofer del taxi y la de Candy se cruzaron en el reflejo del espejo retrovisor

Candy se puso seria y Annie sonrió pícaramente mientras Dorhothie llenaba los oídos de su hermana con muchas preguntas y suposiciones -… No puedes negarlo, él te atrae – Finalizó

-Dorothie, estás demente. Él es mi jefe… eso es un imposible.

-¿A caso la Cenicienta no es una motivación para ti?

-Dorothie…

Mientras ellas intentaban saber si a Candy le resultaba atractivo Terrence, este aguardaba en la sala de un hospital de lujo, a que Anthonie y Stear llegaran.

Lo único que Terry les mencionó es que el pequeño Thom se encontraba en la sala de cirugía; a lo que tanto Anthonie como Stear atribuyeron la ausencia de Karen y Marc ya que cuando recibieron su llamada él no sonaba muy preocupado… aunque también era conocido que él sujetaba sus emociones a la arrogancia y a ser una persona dominante y prepotente. -¿Qué pasó, Terry? – Stear dejó notar su preocupación al llegar primero.

-Esperemos a Anthonie, creí que vendrían juntos. –Se pasó una mano por su perfecto y acomodado cabello mientras llenaba sus pulmones lo más posible.

Aunque intentaba lo contrario, su preocupación comenzaba a ser evidente porque Stear era su mejor amigo más que cualquier otra persona cercana…

-Ambos traíamos nuestros autos… ¿Dónde están Marc y Karen? Les llamé camino aquí sin tener respuesta.

Los dos dirigieron su vista hacia Anthonie quien ingresó corriendo –Dime ¿Qué ha pasado? ¿Cómo que Thom está en cirugía? ¿Dónde está mi hermano y Karen?

Terrence pasó saliva y sin más soltó –Están muertos, tuvieron un accidente… mi hermana y Marc están muertos, mi madre y Thom viajaban con ellos rumbo a casa y… -Apretó la mandíbula –Los peritos están trabajando en ello –Respiró nuevamente sintiendo que el oxígeno abandonaba sus pulmones.

Anthonie soltó el llanto incrédulo de lo que escuchaba… miles de preguntas flotaban entre él y sus amigos… Stear fue más empático que Terrence al brindar un pronto consuelo a Anthonie que en verdad lo necesitaba.

No se trataba que a Terry no le doliera la muerte de su hermana, o lo inestable de la salud de su madre o las posibilidades de alguna invalidez en la vida de su pequeño sobrino. Tenía que ser fuerte por su familia. Sostener, de nuevo, a su familia, como cuando tenía diez años y calló por no mirar en fragmentos a sus seres queridos. –Dudo mucho que haya sido un accidente –Soltó sin pensar –Quien sea responsable de esto, lo pagará muy caro.

Las siguientes horas fueron las más difíciles. El trámite del forense. La señora Eleonor en sala de recuperación y el pequeño Thom… ¿Cómo le iba a dar la noticia a su pequeño sobrino? ¿Qué le iba a decir? Aunque no se sentía preparado para una paternidad tan de repente, todos sabían que no existía mejor lugar para el pequeño que la casa de Terrence… Su madre no estaba calificada para hacerse cargo de su nieto, si ella fue capaz de dañar a su propio hijo, sería capaz de hacerle el mismo daño a Thom…

Las llamadas a los familiares y amigos más cercanos se realizaron en la madrugada…

Terry llevaba muchas horas sin dormir. Su mente trabajaba demasiado rápido buscando una respuesta… aunque las condolencias se expresaban en buenos deseos de pronta resignación, de pronta recuperación y muchos intentos de justificación ante tal acontecimiento, nada le consolaba.

Escondió su tristeza detrás de unas gafas oscuras. Con la mandíbula apretada evitaba cualquier respuesta a preguntas o comentarios.

Anthonie era diferente y entendía su dolor. Ambos habían perdido a sus hermanos y tenían un pequeño sobrino que no pudo asistir al sepelio de sus padres…-Gracias Candy por venir –Dejó que ella le abrazara

-Lo siento mucho, Anthonie, en verdad. Es una gran pérdida…

-Sí, se suponía que seguiríamos de fiesta por motivo de Karen…

La expresión audible de Terry captó la atención de Candy y de Anthonie -¿Qué se supone que hace ella aquí? –Dijo con enojo encaminándose para echar aquella pareja que profanaba con su presencia el lugar donde estaban por última vez su hermana y su esposo.

-Detente –Stear le sujetó por el brazo –Yo le llamé… sabes que tiene derecho de estar aquí.

Terry abandonó la sala y Anthonie abandonó por un momento a Candy. Archie ocupó el lugar que dejó Anthonie para retirar a Candy de ahí –Ven conmigo

Al final, Archie ya no era tan desconocido para Candy como la mayoría de las personas que ocupaban el recinto luctuoso -¿Quiénes son? –Preguntó acerca de las personas que generaron en Terry tal reacción

-La señora Susana es hermana de Anthonie y el señor Neil es su esposo. El padre del señor Terrence le echó de la empresa porque desde siempre se ha mostrado enemigo de Terrence.

Esa explicación justificaba que Susana se echara a llorar, primero en los brazos de Anthonie y después, sobre el féretro de Marc. Intentó acercarse a Terry quien se retiró de nueva cuenta del lugar.

Neil dio sus condolencias con un breve discurso y lanzando la opción de proponerse como familia para tener la custodia de Thom.

Candy observó a Terry y le admiraba su dominio para no ceder ante los comentarios –Le traje un poco de café, le hará bien –se acercó a él

Asintió con la cabeza.

Susana no apartaba la mirada de Terry aunque tenía los ojos detrás de una cortina de lágrimas –Nunca permitiré que se queden con Thomas… el hijo de mi hermana se quedará conmigo

Candy sabía que mencionar lo contrario en ese momento sería una grave imprudencia de su parte, así que se limitó a preguntar por el pequeño –No quiere ver a nadie

-Es comprensible. Me duele su dolor

A pesar de lo oscuro de las gafas de Terry, Candy pudo sentir que la miraba.

Los siguientes días fueron muy difíciles para todos.

Tras la pérdida de Karen y Marc, en la empresa se debían hacer los ajustes necesarios para poder avanzar.

Por su parte, Stear trabajaba en toda la parte legal para poder entablar el juicio por la custodia de Thomas y evitar que Susana peleara por ejercer el derecho de tenerle con ella.

Terry contrató una empresa privada para que analizaran todo de nuevo. Que le hicieran las pruebas al auto de Marc y saber dónde estuvo la falla.

Ingresó a Eleonor a un lugar para que recibiera terapia debido a su fuerte depresión que le hizo quedarse callada, comía poco, agredía a cualquiera que intentaba ayudarle y lloraba todo el día por la muerte de su hija.

Anthonie se refugió en su música no sin antes firmarle el documento a Terrence donde él mencionaba que como familiar directo de Thomas Stevenson creía que el mejor lugar para su sobrino era con su tío materno, de esta manera cedió su derecho a la custodia.

Candy y sus amigas luchaban cada día para poder salir adelante

Thomas lloraba y alejaba a todo aquél que se le acercaba. Sus piernas permanecían rígidas dentro de las férulas que sostenían sus huesitos en su lugar.

-Le haré galletas de chocolate a Thom, son sus favoritas e iré a visitarle

-Le harás un gran bien,

-¿Te acompañará Anthonie?

-Sí, pasará por mí después de mi curso de japonés… Me siento muy triste por él

Annie y Dorothie le abrazaron y Candy lloró por la tristeza de saber que Thom estaba sufriendo, existían muchas tardes de juegos entre ellos dos, pequeños secretos y un tierno amor que latía sinceramente en el corazón de Thom por Candy

De la habitación del hospital donde permanecía el pequeño se entablaba una discusión entre la enfermera, Terrence y Thomas. –Es hora de tu medicina

-No quiero

-Es por tu bien, Thom… hazle caso a la enfermera

-Dije que no quiero –Gritaba con enojo, frustración y llanto

Anthonie no le restaba autoridad a Terrence aunque le dolía la condición en la que se encontraba su sobrino; así que, inmediatamente, tomó su lugar junto a él sentándose con mucho cuidado para no hacerle daño y le abrazó

–Si te tomas tu medicina, te daré una sorpresa que traje para ti- En la voz de Candy se podía sentir la sonrisa que tenía en sus labios

-¡Candy! – Gritó el pequeño – Estoy muy triste –Extendió sus brazos.

Terry tomó de las manos de la enfermera la medicación y le cedió su lugar a Candy, Anthonie también se puso de pie.

Thom lloró refugiándose en Candy.

Como si fuera un milagro, comió, se tomó la medicación y pudo dormir sin la necesidad de un sedante -¿Me prometes que cuando despierte estarás aquí conmigo? No me dejarás ¿Cierto?

Candy no podía negarse, tampoco tenía planes para hacer, ni trabajo para cumplir. Así que sin ninguna preocupación le prometió a Thom quedarse la noche con él.

Anthonie fue más emotivo al agradecer en comparación con Terrence –Se te pagarán los honorarios

Candy se enojó con el comentario de Terry –No lo hago por dinero, lo hago por el cariño que siento por Thom.

-Llámame si se ofrece algo- Salió de la habitación de Thom

-Te haré compañía –Se ofreció Anthonie

-No es necesario, ve a casa, también necesitas descansar

-Thom es mi sobrino

-Thom es mi amigo, también he estado cerca de él –Dijo sonriente –Hemos pasado muchas tardes juntos después del colegio.

-Lo sé, Archie nos comentó que cada tarde Thom pedía ir a casa de Terry para pasar tiempo contigo

-Anthonie, ve a descansar. Lo necesitas

Todos sabían que Thom se quedaba en buenas manos. Tanto como Anthonie, Terry también aprovechó para descansar unas cuantas horas. Sabía que su pequeño sobrino sería bien atendido. Por una extraña razón, Terry confiaba en Candy así como lo hacía Thom quien sintió el cariño sincero de Candy y el amor expresado en unas galletas con chispas de chocolate –Gracias, Candy – Exhaló antes de dormir.

Candy no pegó los ojos ni por un descuido. Se había comprometido en velar los sueños de Thom. Sin comprender mucho cómo es que sus mundos se habían cruzado y ahora ella sentía un gran compromiso por él.

-Te ayudará a recuperarte – Le metió una cucharada de sopa a primera hora de la mañana.

-No sabe bien… para mí no hay comida más rica que la tuya.

El médico le informó a Terry que, después de muchas noches, al fin Thom había pasado una noche tranquila. Que comenzaba a recuperar el ánimo y que había comido bien… si tales condiciones continuaban, prontamente podría llevarle a casa.

Terry no sabía cómo pedirle a Candy que le ayudara con Thom. Sabía que le necesitaba y eso le enfadaba porque no podía resolverlo de la manera acostumbrada.

-Comprende, Thom. La señorita Candice necesita descansar. Se quedó toda la noche cuidando de ti

-Pero, yo no quiero que se vaya

-Volveré –Le sonrió

-Si no vuelves no creeré nunca en ti –intentó manipularla

-Es una promesa –Se despidió sonriente

Anthonie llegó en el momento propicio para pasar un tiempo con Anthonie mientras Terrence se ofreció a llevar a Candy hasta su casa. –No sé cómo agradecer lo que haces por mi sobrino –Mencionó sin apartar su mirada del frente

-No tienes por qué agradecer. Sé que no me creerás lo que diré, pero amo a Thom

Esas palabras hicieron el efecto contrario en Terrence al esperado. El muro que comenzaba a construir alrededor de él y Candy añadió un metro más de altura. ¿Cómo le podía solicitar hacerse cargo de Thom? ¿Cómo ofrecerle un pago sin ofenderla? Lo que no deseaba es que ella sintiera tal compromiso por nada a cambio. Ella tenía su propia vida, vida que, él, no tenía derecho a modificar.

Si tan solo, Thomas, aceptara el cuidado de otra persona, las cosas serían más fáciles.

-Descansa un rato. Mandaré a Archie para que venga por ti –Ordenó

-No es necesario, puedo tomar el bus

-Me sentiré más tranquilo. Él vendrá por ti en cuanto lo indique.

Candy le miró sin más palabras.

La recuperación de la Eleonor dependía de, en gran parte, de su estado anímico y la de Thom de lo físico.

Necesitaba ayuda para todo.

Candy estuvo con Terry cuando le dieron la alta y pudo conocer esa parte de Terry que tal vez estaba reservada para la mujer que estuviera destinada para ser su esposa.

Todo el cariño que él demostraba a Thomas, el cuidado con el que se hacía cargo de él, todo lo que modificó en su casa para facilitar la estancia de su sobrino y la sonrisa que le regalaba así como su forma de verlo, hacían que el corazón de Candy se enterneciera por Terry, de tal manera que se introdujo en ella el deseo de saber por qué él era frío, dominante, arrogante, y demás calificativos que ella no deseaba que la persona de la que se enamorara, tuviera.

-Si necesitas algo, puedes llamarme –Dijo Candy –Estaré abajo, preparándote algo delicioso

Terry no quiso contradecirla, pero era necesario que Candy supiera que su lugar había sido ocupado –Pídele a Peter que se encargue

Candy comprendió las palabras de Terry, sin embargo, prosiguió -¿Qué apeteces?

-Un emparedado, una ensalada y un gran vaso de jugo de frutillas

-Bien, me daré prisa –Abandonó la habitación

Peter no era un rival sino un colega. Ella había renunciado y sabía que Terrence no aguardaría por ella ni por nadie. Él requería que alguien se ocupara de sus alimentos y ahora Peter era quien corría con esa suerte, sin embargo, se sintió triste.

Compartía la barra de preparación cuando por laguna extraña razón, sin justificación alguna, Peter dijo –Ahora vuelvo

Empeñada en la preparación de los alimentos de Thom, Candy no prestó más atención y se limitó a asentir con la cabeza.

-No sé cómo pedirte esto – Escuchó la voz de Terry cerca suyo que juró sentir su aliento.

Las emociones en su interior confundían sus pensamientos. Soltó el cuchillo y le miró.

La mirada arrogante que ella conocía, por primera vez era diferente. Algo se desmoronaba dejando mirar algo que no supo definir si era enfado, temor, o si ella estaba pasando los límites de la confianza -¿Quieres que deje de preparar los alimentos para Thom?

-Quiero que te quedes con nosotros…


Muchas gracias por sus comentarios

Linda semana

Su amiga, Naslie