Las cartas sobre la mesa
Capitulo 3
¿un secreto?
En la oficina me encontraba analizando un caso frente a mi amigo Darien que no me quitaba la vista de encima. Me analizaba como a un insecto y eso no me agradaba del todo. Cuándo pasaron veinte minutos en la misma situación me decidí a hablar.
- ¿Puedo saber qué demonios te pasa?- lo encaré
- Nada.- Se limitó a responder el muy maldito.
- ¿Nada? Me observas como a un insecto. ¿qué te pasa?- Le comento y luego me río- ¿o será acaso que has cambiado tus gustos?
- Jajaja. Estás loco- Rió de buena gana mi amigo- No, no, no. No es eso, además si así fuera tú no serías mi tipo.
- Ay pero por qué si soy tan guapo- me indigno entre carcajadas.
- Bueno ya. Me rindo. Te diré qué pasa- Acepta él.
- Soy todo oídos- le digo.
- Pasa que hoy por la noche irás a cenar a casa- Me indica Darien.
- ¿qué? ¿así como así?- me sorprendo- Sin preguntarme ni nada.
- Así es. No es una pregunta. Es una orden directa – afirma él.
- Orden directa- Arqueo una ceja- ¿de quién?
- De Rei. – responde sencillamente- Si tienes otros planes serás tú el que le explique.
- No, no, no. Por nada del mundo haría enojar a tu mujer- Me río- Ahí estaré.
- Eres un hombre listo, Hansford.-Se burla mi amigo.
- Anda sigamos con éste caso.
- Está bien- Se resigna Darien.
Darien y yo nos limitamos a seguir el resto del día sin tocar el tema. Nos dedicamos a analizar los casos sobre el escritorio. No sé por qué pero presiento que algo hay detrás de esta repentina invitación a cenar…
Por la noche fui a mi departamento a darme una ducha y arreglarme para salir corriendo al departamento de los Spencer. Al llegar es Rei quien me abre la puerta, definitivamente Darien supo elegir bien, la chica es guapa aunque no mi tipo. Ella me sonríe amablemente y me saluda invitándome a pasar.
Desde que llegué a París no había pisado el departamento de mis amigos, pero es acogedor. Tiene gran influencia Japonesa y es más que evidente quién eligió todas y cada una de las cosas ahí.
Estiro la cabeza pero no veo a mi amigo por ninguna parte así que me atrevo a preguntarle a ella por Darien. Rei me indica que está en la cocina y me conduce ahí. Justo frente a la estufa encuentro a mi serio amigo preparando la cena con un delantal rojo. La chica se acerca a él besándolo en la mejilla y sale de la cocina para dejarnos a solas.
- Así que cocinas….-Me burlo.
- Así es y te encantará mi estofado con papas rellenas- Asegura él.
- En Londres jamás cocinaste nada- Le recuerdo.
- Pues en París lo hago. No te preocupes, lo hago bastante bien- Me asegura Darien.
- Si tu lo dices…-me resigno.
- Y ya está listo- Se emociona- Vamos a cenar.
Ayudo a mi amigo a llevar un par de platos mientras el lleva su creación en unas bandejas plateadas. Cuando salimos Rei ha montado la mesa con vinos y unos manteles que lucen bastante elegantes. Un centro de mesa con orquídeas y unas velas al centro hacen que todo luzca sublime.
- Bien. Creo que ya vamos a cenar- les digo.
- Este….aun no- Responde Rei.
- ¿esperamos a alguien?- Me extraño.
En ese momento el timbre de la puerta se escucha y una sonrisa maliciosa se dibuja en el rostro de Rei que corre a la puerta. Yo volteo a ver a Darien que sonríe y saca un cuarto juego de platos del trinchador montándolos a mi lado en la mesa.
La pareja de mi amigo aparece de repente en el comedor acompañada de una bella chica rubia de ojos azules y un moño rojo en la cabeza sujetando su pelo.
- Andrew. – Me llama la mujer de mi amigo- Te presento a Mina Ahino. Ella es mi socia en el negocio de decoración de interiores.
- Encantada, Andrew- Me saluda emocionada la chica rubia sentándose a mi lado.
- Andrew también es mi socio en el bufete, Mina- Le explica Darien.
- Y eres de Londres, ¿verdad?- Me cuestiona Mina.
Rei la mira amenazadoramente mientras la chica suelta una carcajada. Al parecer la chica sabe más de mí de lo que imaginaba.
- Así es, Mina. Soy de Londres, como Darien.- Le explico.
- Que gracioso. Y yo de Japón como Rei.- comenta ella- ¿No es mucha coincidencia?
- ¿Eres japonesa?-Me sorprendo.
- Si. Mi padre es japonés Pero mi madre es Americana.- Me explica la chica.
El resto de la noche transcurre entre bromas de ésta peculiar chica. De reojo miro a mi compinche que luce un poco apenado. Es más que evidente que esto se trata de una cita a ciegas para empatarme con la amiga de Rei.
Cuando la velada termina me despido y Mina me pide que la acompañe a su auto.
Durante el corto trayecto al estacionamiento me cuenta de su afición a los gatos- Los que yo odio- y me ofrece mostrarme la ciudad. No puedo decirle que no así que acepto y prometo ir con ella a conocer la ciudad el fin de semana.
Al llegar a la puerta de mi departamento me encuentro con una alta mujer de cabello café y ojos jade esperándome ansiosa. Me sorprendo porque es la una de la mañana.
- Hola.-La saludo- ¿pasa algo?
- Nada….-Murmura mientras me empuja contra la puerta besándome apasionadamente.
Me es difícil encontrar mis llaves y abrir la puerta en esa situación pero con sumos trabajos lo consigo. Ella tira de mi camisa de manera salvaje, cuando consigo obtener un poco de aire para poder hablar.
- Lamento llegar tarde estaba en…-Murmuro
- Sh…No me importa- cállate- Me exige.
Es por demás decir que aquella noche no dormimos un solo instante. Rodamos por la alfombra y vimos el alba desde mi cama.
Cuando el cansancio menguó nuestras fuerzas nos abrazamos mirando el amanecer por la ventana desde la cama. Ella se abrazaba a mí como si no quisiera dejarme ir. Yo la sujetaba con la misma fuerza...
- Me vas a volver loco, Makoto- Le susurré al oído.
Ella me miró maliciosa y besó mis labios fugazmente recostándose en mi pecho.
- Entonces seremos dos locos...-Me responde.
- Makoto...¿De verdad estás segura de querer casarte con él?- La encaro.
- Si. Zafiro y yo fuimos novios desde muy chicos. Él fue mi primer novio, mi primer amor. Luego nos separamos y cada quién tomó su camino. Pero el año pasado nos reencontramos y descubrimos que somos el uno para el otro. Que queremos estar juntos...-Me comenta mientras siento que el corazón se me parte en mil pedazos.
- ¿Y si no fuera él el indicado?-La encaro.
- Lo es. ¿quién sino? ¿tú?- Se burla- No...nosotros solo tenemos buen sexo. Disfrutamos de ésta atracción animal, pero nada más.
- Cierto...-Me entristezco.
Makoto se recuesta en mi pecho y clava sus orbes jade en mí, mientras me analiza.
- Recuerda que solo somos sexo. Nada más. Yo me casaré y eso nadie lo impedirá. Nada de amor. Solo disfrutemos el momento, ¿quieres?
- Si...hagámoslo...
La beso fugazmente y ella me abraza. Tal vez solo sea en un deseo de sentirse cómoda. Por sus palabras solo soy una diversión. ¿por qué no puedo pensar igual?
-000-
No he podido ir a recorrer París con Mina debido a la carga de trabajo. Afortunadamente el trabajo jamás termina y eso se ve recompensado en los bolsillos de mi socio y claro, en los míos.
Después del mucho insistir de Darien y Rei me decido a invitar a Mina a cenar después del trabajo.
Salgo temprano del Bufete y me dirijo al negocio de mi "cuñadita" un lugar bastante bello como lo imaginaba. No solo ofrece el servicio de decoración de interiores, también el servicio de arreglo de lugares para eventos especiales.
Al llegar al lugar y abrir la puerta una pequeña campanilla suena avisando que he entrado. El lugar está completamente solo, no veo señal de Rei ni de Mina, pero escucho unas voces femeninas "Adelante" Me grita mi "Cuñada" y sigo la voz encontrándome en la parte trasera a Mina, Rei y sorprendentemente a la hermosa Makoto sentadas en una mesita tomando el té y comiendo panecillos mientras ríen.
- ¡Hola, Andrew! - Me saluda la chica de cabello negro que está ataviada en un conjunto sastre y con una mascada blanca con rosas estampadas que lleva amarada al cuello.
- Hola, Rei. Lamento llegar tarde, pero tu marido es un adicto al trabajo- Me excuso.
- No solo al trabajo- Se burla Mina- También a ella, sino pregúntale por qué trae esa mascada, jajajaja.
- ¡Mina!- La regaña su jefa sonrojándose un poco- Además, no soy la única. Makoto también trae unas misteriosas marcas.
La muchacha de cabello negro apunta al escote de mi vecina que rápidamente se cubre mientras tose nerviosa.
- Rei...Qué dirá el joven- Se apena Makoto.
- Pero si es verdad...No los he presentado. ¡Qué tonta soy!. Andrew, te presento a Makoto. Fuimos vecinas antes de que me mudara con Darien y también es la dueña de la florería de enfrente. Mako, él es Andrew, el socio de Darien del que te he hablado. Se está quedando en el apartamento que antes fuera mío, ¿de verdad no se habían visto antes?
Ambos nos miramos por dos segundos, ella reacciona más rápido que yo y sonríe.
- No. Para nada, que raro...¿no?-Me mira divertida.
- Si. Es por mi horario, Rei. Tu marido es un adicto al trabajo y me lleva entre los pies. Salgo tan tarde del buffete que prácticamente soy un fantasma en el edificio. Encantado, señorita...
Finjo mientras tomo su mano y la beso galante.
- Bueno, Andrew...No lo estés tanto. Mi bella amiga está comprometida- Me recalca Rei de una forma bastante obvia.
Yo me ruborizo y Makoto también. Darien tuvo toda la razón del mundo al contarme que Rei tenía una capacidad sorprendente de deducir las cosas. Parecía que leía la mente y me sonrojo aun más.
- ¿De verdad?-Miro a la de ojos verdes fingiendo sorpresa.
- Así es. Me casaré en unas semanas- Me sigue el juego.
- Y nosotras estaremos muy tristes porque a Zafiro le han ofrecido un trabajo permanente en Japón- Chilla Minako.
- ¡hasta Japón!- Me quedo helado.
- S...Sí- me responde Makoto con monosílabos pero con una mirada matadora.
Rei nos observa en silencio maliciosamente. Me mira a mí y luego a ella, esa mirada amatista me hace temblar, siento mis pensamientos desnudos, ahora entiendo porqué Darien se niega a engañarla ni con el pensamiento, seguro lo descubriría antes de siquiera imaginarlo.
- Bueno...Se les hace tarde- Comenta la de pelo negro rompiendo ese incómodo silencio que se había formado en el negocio.- váyanse ya.
- Señorita...-Llamo a Makoto- ¿Le gustaría acompañarnos a cenar?
- Bueno me encantaría, pero...-Murmura mi bella vecina.
- Pero quedaste de quedarte aquí para ver los pormenores de la decoración de tu boda y no irás a ningún lado. Si quieres otro día será- Amenaza la generala Hino.
-| Es verdad, diviértanse- Se resigna la alta muchacha.
- Adiós...-Se despide la rubia emocionada colgándose de mi brazo, siento como Makoto se turba ante tal escena.
- Adiós...- Me despido saliendo con la rubia del negocio y dejando en un extraño silencio a las otras dos chicas.
-000-
A la mañana siguiente de mi cena con Minako me encontré a un muy molesto Darien esperándome en mi oficina. He de decir que es demasiado extraño ver molesto a ese cabeza dura.
- ¿Mala noche?-le pregunto para intentar romper la tensión.
- Si- Bufa Darien.
- ¿Puedo saber porqué?-Me intereso.- Otra vez el asunto de…
- No. Claro que no. Fue por tu culpa- Me acusa mi ojeroso amigo- Rei sabe lo de tu aventura con Makoto
- ¿Ella se lo dijo?-Cuestiono sorprendido y debo admitirlo, también algo contento.
- No fue necesario. Anoche que fuiste por Minako se dio cuenta de todo y me ha regañado hasta cansarse por la clase de amigos que tengo. No puede creer que pretendas burlarte de su amiga.
- Pero…-Decido no argumentar eso y guardo silencio.
- Sabes que ella va a casarse muy pronto. ¿verdad?-pone el dedo en la llaga.
- Si…me lo ha dicho- respondo con tristeza.
- Andrew…Makoto no cancelará su compromiso con Zafiro- Me advierte Darien.
- Lo sé….-Lo apoyo, esas dos palabras me queman.- Estamos de acuerdo…
- Sabes que estás jugando con fuego, ¿verdad?- Me comenta con seriedad mi viejo amigo y yo afirmo en silencio- Ten cuidado, Andrew…Me preocupas.
- ¿Yo?-Me sorprendo.
- Si. Tú. Me preocupas mucho….Acabas de salir de una relación destructiva para meterte a otra…
- Si lo piensas bien, ésta no es exactamente una relación, ¿o sí?-Bromeo.
Darien me analiza de pies a cabeza y niega con la cabeza resignado.
- Solo deseo que no salgas muy dañado de ésta. Eres como el hermano que nunca tuve y no me gustaría verte sufrir de nuevo por amores…
- Eso no pasará- Prometo con seguridad.
- Eso espero, amigo….Eso espero…
Los dos nos quedamos en silencio. Sé que Darien no está muy convencido de mis palabras y la verdad es que yo tampoco, pero me he vuelto un adicto a toda ésta clandestinidad….
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Me encuentro en el departamento de Makoto. Me ha pedido que la ayude a pintarlo, quiere dejarlo lo mejor posible ahora que se mude con Zafiro a Japón. Me ha contado que es una herencia de sus padres y lo conservará aunque sea para venir de vacaciones.
Su sala es todo un caos y ambos nos encontramos con pintura hasta por los codos. Ha elegido un verde tan tenue que yo insisto en decir que no difiere mucho del blanco y ella me da una cátedra de colores y sus tonalidades. Es divertido hacerla rabiar.
Cuando terminamos nuestra odisea nos tumbamos en el piso agotados. Ella ha preparado bocadillos y yo he traído unas cervezas y algo de pizza para comer, la devoramos sin piedad hambrientos por tanto trabajo.
- Esto te costará muy caro, Makoto Kino- Bromeo.
- ¿En serio?- Me sonríe maliciosamente sentándose en mi regazo. Ella viste un overol corto de mezclilla y una blusa de tirantes rosa paste.
- En serio. Soy un pintor muy costoso- le explico.
- ¿Y cómo pretende cobrarme?- Me interroga en el mismo tono malicioso empujándome contra la duela helada de su piso.
- Tengo algunas ideas…-Murmuro.
- Deberás incluir en tu tarifa una noche de hospedaje- me dice al oído mientras mordisquea mi lóbulo.
- ¿Hoy?-Me sorprendo.
- Si. ¿Tienes planes?-me interroga mientras abre la hebilla de mi pantalón lentamente.
- Mmhhmm. Hoy quedé de ir a dar un paseo por el Sena con Mina- Contesto- Pero si tu quieres puedo cancelarle y nos quedamos tu y yo en el departamento.
- No.- Se incorpora- Tú irás a tu cita.
- ¿Y tú qué harás?-La cuestiono.
- Iré a casa de Rei. Seguro no tendrá inconveniente en prestarme su sofá- Resuelve.
- Mejor quédate en mi departamento- Insisto.
- No quiero ser inoportuna- Deniega la bella chica de ojos color jade.- Iré a casa de Rei.
- Bueno. Si te arrepientes…-Saco del bolsillo de mi pantalón las llaves de de mi departamento y las pongo en su mano.
- Gracias…Y ahora ve a darte una ducha o no llegarás a tu cita.
- Tu deberías hacer lo mismo…apestas- Bromeo.
- ¡Oye!
Makoto ríe y me da un "suave" puñetazo en el brazo que finjo no me causa dolor pero que estoy muy lejos de no sentir. Es una chica fuerte.
Me incorporo y salgo de su departamento para ir al mío. No estoy muy convencido de ir a esa cita con Minako, pero sé que una promesa es una promesa…
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Mi querida y estimada Madecita. He aquí la tercer entrega de tu regalo de cumpleaños ¿te gustó?Solo puedo decirte que disfruté mucho escribiendo el fic y también disfruto editandolo ¿pero sabes qué disfrut más? SABER QUE LEERÁS EL FINAL HASTA SEPTIEMBRE.
Te quiero mucho, amiga. Espero te esté gustando tu regalo de cumpleaños :)
La maga
