Tercer Capítulo
Finalmente lo había logrado. Después de todo un mes finalmente regresaba a este lugar. No lo podía creer. Parecía un sueño. Todos los días analizando y pensando, todas las noches anhelando mi libertad. Todo momento buscando una oportunidad... todo el dolor y la humillación que he tenido que soportar... Pese a toda la furia que invadía mi ser, era inevitable sonreír, aunque sabía que esto todavía no terminaba. Era apenas el comienzo de una nueva vida. Mi vida.
Era de madrugada. Había recuperado su confianza. Él descansaba tranquilamente en su habitación, sin sospechar que yo estaba aquí, sin saber que había burlado todas sus defensas. Qué ser tan ingenuo, y no lo volvería a ver jamás. Si eso volviera a pasar, lo mataría.
Lo tenía frente a mis ojos. Sentía gran satisfacción al tenerlo tan cerca de mí, al saber que podía volver a tocarlo, pero a su vez sentía gran temor de hacerlo. La última vez que estuve aquí algo salió mal. Me había confiado, y cuando fallé, cuando presioné ese botón... Lo recuerdo muy bien. Empecé a perder la visión, no podía respirar. Perdía mis energías y poco a poco dejaba de sentir mi cuerpo, pero no la desesperación. Tuve la fuerza suficiente para sobrevivir, al igual que la suerte de haber entrado con tanta facilidad aquella vez.
¨ ¡Prefiero la muerte!¨ Recuerdo haber pronunciado aquellas palabras cuando todo esto empezó. Hablaba muy en serio en aquel momento, pero ahora, ¿por qué no podía aceptarlo?
Esta vez tenía más tiempo, mas cada segundo contaba y no debía dejar rastro alguno, lo cual me preocupaba. Tenía planeado salir por donde había entrado; un ducto de ventilación, pero la tecnología no era lo mío, y temía que se diera cuenta de que había alterado algunas funciones en el centro de operaciones. O que supiera que había entrado a esta sala.
Abrí el contenedor que protegía los cables que me interesaba manipular con ayuda de un trozo de navaja oxidada. Lo usé para remover los tornillos, haciendo el menor ruido posible. Eran ocho, así que no tomó mucho tiempo, pero definitivamente eran más de ocho cables ahí dentro. Sabía qué función tenían un par de ellos, o al menos me lo imaginaba, pero otros... Ni siquiera podía ver con claridad, para empezar.
Comencé sutilmente a estropearan el funcionamiento de aquella máquina, cortando aquel cable que podía hacer la diferencia. Me ponía más nervioso conforme avanzaba. Temía que se activase alguna alarma, que emitiera luz o hiciera algún ruido. No lo sé... pero más nervioso me ponía la idea de que tendría que verificar que ya no funcionara.
- ¡Qué haces aquí!
Escuchar esa voz... en este momento, en este lugar...
- ¿Qué haces TÚ aquí? - Repliqué entre dientes, soltando los cables y saliendo de ahí, con una mano sobre mi cabeza, tratando de controlarme. No. Un sueño de tantos meses no se iría a la basura por un descuido. Mejor dicho, por una estupidez.
- Monto guardia, ¿no es claro? - Era la primera vez que escuchaba esa voz con tanta seriedad y enojo. Más aún, era la primera vez que se atrevía a dirigirse a mí de esa manera.
- ¡Quién te crees para hablarme así!
- ¡Qué hacías ahí dentro! - Interrumpió colocando la punta de su espada frente a mi rostro.
Con esta poca luz pude observar que traía su armadura puesta, incluyendo el casco, lo que significaba que sabía de antemano que se encontraría con alguien en esta sala. Que me encontraría a mí. Maldita sea. ¿Qué hacía a estas horas de la noche despierta?
No respondí. No sabía qué hacer, no podía pensar con claridad. Me estaba jugando el todo o nada, y sabía que nada estaba a mi favor. No temía por ella. Temía a las defensas propias de la base y a esa espada, esa maldita espada que quién sabrá algún carajo de ella.
- ¡Responde!
- ¡Nada que te importe! - Respondí aún más furioso, apartando la estúpida arma de mi vista. Mi mente comenzaba a nublarse.
- ¡Sabía que no eras alguien en quien se podía confiar! - Su voz sonaba indignada, y ni bien terminó su oración, había blandido su espada en dirección a mí.
Retrocedí dando un gran salto, manteniéndome intacto y aterrizando encima de una repisa.
- ¡Lo que haga yo no es asunto tuyo, y no hacía nada en contra de tu preciosa "misión"! - No respondió. Se abstuvo a bajar la mirada y yo la observaba con cierta tensión. - Además, yo nunca dije que pudieras confiar en mí.
Un combate, un maldito combate fue lo único que conseguí aquella noche, como ya se había hecho rutina en mí vida. Pero esta vez definitivamente me importaba. Eran las 2:00 a.m. y ya había un testigo que sabía que estuve aquí. Esto no era para nada lo que yo tenía en mente. La rabia era tal que no podía pensar en algo más que no fuera matarlos a ambos justo ahora. Ni siquiera podía pensar. Estaba furioso.
Tuve que bajarme lo más pronto posible de aquel estante. En cuanto lo hice, el mueble ya había sido destruido a causa de su espada.
- Lo sabía... no vales la pena...
- ¡Idiota! ¡Te atreves a hablar así sin saber lo que hacía aquí! - Ese comentario, ese tono de voz... Detestaba que las personas creyeran que sus palabras podían tener peso alguno sobre mí. En ese momento estallé. Ya no pude contener ni mi frustración ni mi furia, por lo cual me acerqué a ella con fuerza bruta. - ¡No me interesa! ¡Y tratándose de alguien como tú...! - Mi puño estaba a una corta distancia de su rostro, y pese a su frialdad y supuesta seguridad al hablarme, estaba asombrada. - ¡… no podría importarme menos!
A poco del impacto, mi oponente, agarrando firmemente con ambas manos los extremos de su espada, colocó ésta frente a su rostro, justo donde aterrizó mi ataque. La hoja plateada de la espada desprendió un gran destello, revirtiendo el poder en mi contra, lo cual me hizo salir disparado fuera de la habitación.
Frené de golpe cuando mi espalda impactó contra el gran muro metálico frente a la aún abierta entrada de la sala de operaciones. Volvía a llevarme una gran sorpresa, maldición. No sólo me dolía el cuerpo por el choque, pero la energía reflejada había lastimado por completo mi brazo izquierdo.
- Nunca confíes en los demás, ¿acaso no he sido claro?... - Dije en un susurro, tratando de levantarme, pero la falta de fuerza y la sorpresa sólo consiguieron hacerme caer boca abajo nuevamente.
Ella se acercaba a paso lento. La gran puerta, pesada y gruesa, se cerraba a sus espaldas. Desde aquí podía ver aquel aparato, aquel botón de mi interés. Estaba lo suficientemente cerca de mí para que pudiese verlo con claridad, y lo suficientemente lejos como para sólo tentarme, para demostrarme que mi sueño seguiría siendo sólo eso; un sueño.
Se había cerrado. No había tenido la oportunidad de revisarlo, de probarlo y asegurarme que ya no funcionara. Era la primera vez que me sentía tan disgustado, tan intrigado. ¿Qué pasaría si fallo ahora?
Se activó la alarma. La base pronto estaría infestada de armas de fuego y guardias mecanizados. Me vi obligado a huir. Me dolían las piernas, pero ello no era significativo. No soy para nada fácil de atrapar.
Conseguí salir del lugar sin toparme con algún contratiempo. Inhalaba con dificultad... No podía soportar esta sensación. No podía aceptarlo. No podía rendirme, no en este punto, no cuando estaba tan cerca.
Un ruido me volvió loco. Regresé rápidamente la mirada en dirección a la fortaleza al percatarme de que había sido perseguido.
Ese modelo... era parecido al mío, pero tenía algo de diferente en el diseño. Era claro que la velocidad de sus propulsores tendría que ser inclusive mayor que los míos. Eso explicaría por qué en tan poco tiempo ya se encontraba aquí. Jamás podrás igualarme con tu velocidad regular.
Corrí con toda intención de no volver a saber jamás algo sobre ella, sobre el profesor, de nadie. Ni de la vida misma.
- ¡Luchas sin saber por qué luchas!
Se paró firmemente, sujetando el arma con ambas manos y apuntándome al pecho con ella mientas que yo seguía acercándome. No me importaba. No me detendría.
- ¡Lucho por defender a las personas de seres como tú!
Al recibir aquella respuesta con otro grito, la espada comenzó a brillar nuevamente. Esta vez una llamarada azul la envolvió, concentrándose en la punta. Finalmente, salió disparada contra mí.
…
...
...
Me encontraba rodeado de vasta vegetación, el viento no paraba de susurrar, y aquella ráfaga, aquella sensación de dolor... Volvía a suceder...
Observé el cielo oscuro, perdiéndome en mis pensamientos mientras que todo se tornaba borroso frente a mis ojos y mi cuerpo dejaba de sentir. Después de casi tres meses volvía a enfrentarme al impacto de aquel destello de energía tan extraño, y era la segunda vez que había sido derrotado. La segunda vez que perdía el conocimiento.
¿De dónde obtenían ese poder? ¿Por qué cada vez eran más? ¿Cómo lo había obtenido ella? Ya no importaba. Si ella no acababa con mi vida ahora, seguramente él lo haría...
oOoOoOoOo
¡Hola!
¿Cómo se encuentran? :3
No tengo mucho que decir más que continúa la historia c: ! Eso, y que planeo actualizar este fic todos los miércoles y sábados, por si se muestran interesados :D
Espero sea de su agrado X3!
Cuídense y pasen buen día n-n!
- SamSSF
