De búsquedas y escondites
Las luces se cuelan por las amplias ventanas, iluminando el pequeño cuerpo de otra desconocida que yace sobre la cama. Toru Oikawa mira a través de los cristales, hacia la trasnochada gente que aun fluye abajo en la calle. Quiere salir de ahí. Toma su celular y marca el uno, unos cuantos timbres después una voz enfadada responde pero Toru suelta una sola frase "Iwachan, ven por mi" y la voz a la otro lado se corta al igual que la línea. La desconocida se queja en sueños, Oikawa la mira con mala cara antes de meterse al baño.
Llena la tina. Aún tiene tiempo antes de que Iwaizumi llegue, después de todo no le ha dicho donde se encuentra.
Oikawa conoce a Hajime desde que eran pequeños, de hecho desde que se encontraban en el vientre de sus respectivas madres, y desde que Toru tiene memoria Iwachan ha tenido la habilidad de encontrarlo sea donde sea que se esconda, es por eso que detestaba jugar al escondite, siempre perdía.
Su abuela solía decirle que esa era su marca especial, la que los unía como almas destinadas. De ser así, ¿por qué solo Iwachan es el que parece tener un lazo hacia él? ¿Que esas cosas no se tratan de un dar y recibir?
Odia tener que ser siempre el único que deba preguntar "¿Dónde te encuentras?" además todas las marcas que ha visto antes son claramente visibles, si Iwachan y él fueran almas gemelas no solo ellos lo sabrían.
El agua esta perfecta, se siente bien. Toru se imagina que así de bien debe sentiste estar cerca de su persona destinada. Tal vez sea hora de rendirse con la búsqueda.
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Es tarde y está teniendo un sueño bastante ruidoso. Es la última vez que se queda a estudiar tan noche. ¡Vamos, por qué no se calla! ¿No se supone que los sueños son manipulables?
Su cabeza tarda un poco más en darse cuenta que es su celular el que hace tanto ruido "Mejor que sea algo importante, kuso" responde de mala manera, es obvio que no hay que meterse con el sueño de Iwaizumi Hajime. Una voz tranquila le habla al otro lado de la línea y él cuelga sin dar respuesta, su enfado pasa a ser un suspiro de resignación.
Se viste con calma, cuando está listo, toma sus llaves y sale. Afuera hace frio, se toma su tiempo para encender un cigarrillo pero lo deja a medio terminar, no le gusta fumar dentro del auto. Se acomoda en el asiento, colocándose el cinturón de seguridad y se pone en marcha. Oikawa no le ha dicho donde tiene que ir pero no importa, nunca ha importado, lo único que tiene que hacer es seguir ese delgado hilo rojo que pende de su meñique y que se pierde brillante en la obscuridad.
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Son las dos y media de la mañana y Toru va dando tragos de vez en cuando al insípido café que le sirvieron en el bar del hotel, demasiado tarde o demasiado temprano para una copa opto por aquella bebida y ahora se arrepiente. Hay una pareja unas cuantas mesas más allá y otro solitario cliente en la barra, el cantinero se dedica a picar hielo en silencio y en algún lugar suena una suave canción que no logra reconocer.
Esta tan perdido en sus pensamientos que no se da cuenta que alguien se ha sentado en la silla el otro lado de la mesa, deja escapar una suspiro "Puedo invitare otro café" dice el solitario de la barra. Oikawa lo inspecciona detenidamente es bastante atractivo está a punto responder cundo la voz de Iwaizumi lo interrumpe "Él ya tiene compañía" el solitario les da una mirada rápida y regresa de nuevo a su lugar en la barra.
"Ah, Iwachan, estás aquí"
"Fuiste tú quien me llamo, no suenes tan decepcionado"
Hajime toma asiento donde hacía unos instantes estaba el desconocido, se lleva un cigarrillo a la boca y Toru no tarda en extenderle una cerilla para encenderlo.
"Odio que fumes"
"Odio que te actúes como lo haces"
"Ya no tendrás que preocuparte por eso"
"¿A qué te refieres?"
"Ya me canse de buscar, a partir de hoy me quedare sentado esperando a que mi otra parte venga a mi"
"Serás idiota"
Oikawa aleja la mirada del fondo de su taza y la concentra en Iwachan que por alguna razón está sonriendo. Iwaizumi deja escapar una última bocanada de humo antes de tomar a Toru del cuello de la camisa y acercarlo a sus labios.
Una sensación cálida le recorre de arriba abajo y de pronto puede verlo, ahí está atado a su dedo meñique, como es que todo este tiempo no lo noto.
"Así que esto era de lo que me hablaba la abuela"
Gracias por leer.
NA: La próxima actualización tardara un poco espero que no demasiado, gracias por tenerme paciencia :)
