Esta historia no es mía, los personajes son de S. Meyer, la autora es SuffocatingUnderWordsOfSorro w y la traducción está hecha por Danika20.


Capítulo Beteado por: Isa BetaTraductora Ffad

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Capítulo 3: Cita de Juegos

Sorprendentemente me desperté sin los saltos de Lilly en la cama. Saqué las piernas de la cama y las moví para quitarme el sueño. Fui a la cocina para hacerme una taza de té y me encontré a Lilly sentada en la mesa con su caja de colores y crayones vaciada en la mesa.

—Buenos días mami —me sonrió.

—Buenos días —le acaricié el cabello cuando pasé a su lado y puse a hervir la tetera—. ¿Qué estás haciendo?

—Le estoy haciendo una tarjeta a Archie.

Me acerqué a ver lo que había hecho. Era un dibujo de un hombre grande y una mujer con largo cabello rubio que tenía un bebé en sus brazos. Le había puesto brillantina por todos lados acompañada con pegatinas de estrellas y corazones.

—Creo que le encantará a Archie —le sonreí y me sonrió ampliamente.

— ¿En serio?

—Claro —asentí.

— ¿Podemos ir a verlo hoy? —preguntó poniendo su mejor mirada de cachorrito abandonado.

—Tal vez después de la guardería. Necesito llamar a Rose para ver cuándo va a salir, puede que sea hoy así que podríamos ir a cocinarles la cena —. Saltó en su asiento para luego regresar a su obra de arte.

Almorzamos sin dejar de hablar del pequeño Archie y sobre cuándo podría quedarse con nosotras para jugar con Lilly y su muñeca Annabel.

—Bien, vamos a alistarte para la guardería, no queremos llegar tarde hoy —la llevé a su habitación donde elegimos un conjunto e intenté aplacar su cabello, pero me rendí y lo dejé suelto.

Después de que Lilly estuvo lista la dejé sentada en la sala viendo televisión mientras yo me arreglaba. La idea de que el Doctor Cullen estaría ahí con Vaila hacía que mi estómago se retorciera de nervios. Sentí la necesidad de esforzarme un poco más con mi apariencia así que me duché rápidamente, me hice un chongo y me puse una blusa verde con vaqueros negros. Casual pero a la vez sofisticada, me dije a mí misma en el espejo.

— ¡Vamos mami! —gritó Lilly.

Miré el reloj para darme cuenta de que faltaban cinco minutos para que la guardería comenzara. Sorprendentemente llegamos a tiempo, la mayoría de los padres ya se habían ido, incluyendo el Doctor Cullen. ¡Tiene esposa y una hija, por amor a Dios! Me regañé a mí misma, toda esta cosa del enamoramiento se me estaba yendo de las manos, lo único que faltaba era que lo buscara en internet para conseguir más información de él.

—Hola —bajé la vista encontrándome con una sonriente Vaila.

—Buenos días Vaila, ¿cómo estás?

—Bien, gracias. No alcanzaste a mi papi, quería hablar contigo.

Sentí que mis latidos se aceleraban ante la idea de hablar con él y me sonrojé ante la infantil reacción que estaba teniendo.

—Bueno, tal vez lo vea después —. ¡No! No había forma en que me quedara para hacer el ridículo.

— ¿Puede venir Vaila con nosotros para jugar? —preguntó Lilly desatando todo el poder de sus grandes ojos cafés en mí. Miré a Vaila y vi que estaba haciendo exactamente lo mismo.

—No creo que hoy sea un buen día, cariño, tenemos que ir a ver a Archie, ¿recuerdas? Tal vez otro día.

Asintió un poco triste y me rompió el corazón verla así, pero no podía lidiar el verlo a él fuera de la guardería. Primero necesitaba el consejo de Rose sobre cómo resolver esta situación.

—Adiós cariño, vendré por ti en unas horas —le di un beso y me despedí con la mano cuando salió corriendo con Vaila.

Hice mis compras semanales, regresé a casa, guardé las cosas y limpié. Sentándome con una taza de té para descansar agarré el teléfono y marqué al hospital.

—Hola, Hospital Raigmore, ¿en qué puedo servirle?

—Hola, me preguntaba si podría hablar con Rosalie McCarty. Está en el ala de maternidad, habitación 101.

—La pasaré allá, un momento por favor.

Escuché música rara por unos minutos.

— ¿Hola? —respondió Rosalie.

—Hola Rose, soy yo.

—Oh, hola Bella. ¿Qué pasa?

—Me preguntaba cómo andaban tú y el pequeñín, ¿te irás hoy a casa?

—Sí, solo esperamos a que el Doctor Sexo Andante nos revise para darnos de alta —. Podía escuchar a Emmett gruñendo en el fondo, sin dudas por el apodo que Rose le puso al doctor.

—Pues estaba pensando en ir a tu casa para hacer algo de cenar, encender la calefacción y tener todo listo para su llegada —sugerí sabiendo que Emmett ni siquiera había pensado en tener nada listo.

—Oh, eres una salvavidas Bella. Eso sería genial, todas las cosas del bebé están en su habitación, si pudieras mover el moisés a la sala te amaría para siempre.

—No hay problema, de todas formas no tengo nada más que hacer —me reí—. Iremos para allá y comenzaremos con todo, los veo pronto.

—Bien, adiós Bella.

—Adiós.

Había comprado unos carteles y globos para decorar su casa antes de que llegaran. Junté todas las cosas que necesitaría para decoración y para hacer la cena, y me dirigí a su casa que estaba al otro lado del pueblo. Decidí dejarle la decoración a Lilly y comencé a hacer una lasaña de vegetales para la cena.

Salí de la casa más temprano que de costumbre para recoger a Lilly y así evadirlo completamente si tenía suerte. Pero la suerte no estaba de mi lado, pensaba mientras golpeaba mi cabeza repetidamente contra el volante; el carro no encendía.

—Maldición —gruñí. Salí del carro y me apresuré a caminar por el pueblo.

Mi lento caminar me había hecho llegar tarde. Cuando entré vi a todos los padres recibir a sus hijos. Escaneé la habitación y vi a Lilly junto a Vaila y Alice. Respiré aliviada sabiendo que no tendría que verlo y me acerqué poniendo una sonrisa. Ugh, era demasiado bonita para su propio bien, no había dudas de por qué él estaba con ella.

—Hola Bella —habló alegremente y me dio un abrazo.

—Hola —me puse un poco rígida ante el repentino abrazo.

—Es muy amable de tu parte el llevarte a Vaila. En realidad es perfecto porque hoy Edward tiene que quedarse más tiempo y yo tengo una cita para cenar que no puedo cancelar.

¡¿Qué?! Pensé. Bajé la vista para ver a Lilly y Vaila saltando con las manos unidas.

— ¿Está bien si Edward la recoge entre siete y siete treinta?

— ¿Huh? Sí, seguro, claro —. Como si tuviera muchas alternativas, ella ya había hecho los planes así que no podía decir que no.

—Eres una salvavidas. Llamaré a Edward para decirle, oh, ¿dónde vives? —. Dos veces en un día, ¿a poco no soy amable?

—View Terrace 11, pero voy a ir a casa de una amiga así que probablemente esté ahí, su dirección es Station Road 25 —escribió las direcciones y me dio otro abrazo.

—Gracias otra vez, Bella —con eso se fue dejándome un poco aturdida en el pasillo con dos niñas saltarinas.

— ¡Oh! Podrás ver a Archie. Es un bebé de un día de nacido —le informó Lilly a Vaila mientras salían del pasillo caminando con las manos agarradas.

Caminamos por la calle lentamente, las niñas hablaban animadamente de bebés y demás. Les di algo de beber y un bizcocho cuando llegamos a la casa de Rose y Emmett antes de comenzar a decorar. Recordé el dibujo que Lilly había hecho esta mañana y lo puse sobre el mantel para que pudieran verlo cuando Rose, Emmett y Archie llegaran.

—Ahora, recuerden no gritar porque asustaran a Archie, y si está dormido lo dejan en paz —les advertí a las niñas cuando vi el Jeep de Emmett llegar.

— ¡BIENVENIDOS A CASA! —gritaron Lilly y Vaila cuando cruzaron la puerta. Les lancé una mirada para regañarlas pero afortunadamente Archie estaba despierto y no se asustó.

Les di un abrazo y puse a calentar la tetera mientras Lilly y Vaila se acercaron a Rose para ver a Archie, quien estaba moviéndose en sus brazos.

—Aww, quiero un hermanito —dijo Vaila mientras miraba a Archie.

—Yo también —comentó Lilly.

— ¿Y quién eres tú? —Emmett se acercó para darle un abrazo a Lilly.

—Mi nombre es Vaila y soy su mejor amiga —dijo señalando a Lilly y frunciéndole el ceño a Emmett por quitarle a Lilly. Sus manos se habían separado.

—Bueno, lo siento —Emmett rodó los ojos haciendo reír a Lilly y causando que Vaila estampara el pie. Emmett se rió fuertemente.

—Oye —Vaila lo regañó mientras él se calmaba. Ella levantó los brazos y él la cargo a ella también, y las dos niñas se rieron.

— ¿Qué? —preguntó desconcertado.

—Lilly tenía razón. Dijo que tú te veías como el coco que nos asusta, pero en realidad eres como un osito de peluche —recargó la cabeza en su pecho y sonrió.

Emmett llevó a las niñas a la sala con juguetes y jugó con ellas. Me acerqué a Rose que estaba alimentando a Archie.

—Entonces, ¿esa es la pequeña del sexy doctor?

—Sip —asentí—. Lilly decidió hacer una cita de juegos sin que yo lo supiera así que me toca quedarme con Vaila, espero que no te moleste.

—No, en absoluto. ¿Así que él la va a recoger? —su interés aumentó cuando gemí.

—Sí. En serio me siento como de dieciséis de nuevo con mi enamoramiento por Jacob, aunque lo peor es que mi enamoramiento tiene esposa e hija —. Rose se rió a mi lado.

—Oh, las alegrías de los padres sexys de las guarderías.

—Bueno, todo eso apenas comienza a llegar para ti —. Le saqué la lengua y me levanté por la lasaña que estaba en el horno.

— ¿Ya vino Jasper a ver a su sobrino? —pregunté desde la cocina.

—No, hoy tenía una cita de nuevo —suspiró Rose entrando en la cocina—. Desearía que ya sentara cabeza.

—Estoy segura de que lo hará.

Archie estaba profundamente dormido para el tiempo en que la lasaña estuvo lista, así que comimos sin interrupciones. Rose me prestó su carro mientras que Emmett prometió arreglar el mío en el fin de semana. Desafortunadamente Rose no me dio ningún consejo de cómo lidiar con mi dilema y en lugar de eso lo encontró divertido.

Afortunadamente Rose y Emmett tenían una silla de auto propia para Lilly así que había una extra para Vaila. Mientras conducía a casa las niñas se iban quedando cada vez más calladas.

Las dos estaban cubiertas de pintura y brillantina gracias a las clases de arte con Emmett, así que las bañé cuando llegamos. Las dejé jugar por un ratito antes de cambiarlas. Le puse a Vaila una de las pijamas de Lilly y les hice un par de coletas, dejándolas en su cuarto para jugar.

Debí haberme quedado dormida porque al siguiente momento estaba abriendo los ojos al sonido de alguien aclarándose la garganta, perdiéndome en esos brillantes ojos verdes del sexy doctor y me derretí ahí mismo.


Gracias por los comentarios, besos.