Ann: ZzzzzzzZZZZZZZZzzzzzz -.-

Ro: Konichiwa Ne n--n

Ann: ZzzzzzzZZZZZZZZzzzzzz –0-

Ro: En nombre de Ann u.u, lamentamos la demora, se que ella dijo que no demoraría o.o, demo, surgieron unos pequeños inconvenientes u¬uUUU

Ann: ZzzzzzzZZZZZZZZzzzzzz -.-

Ro: Parciales TT-TT. Condierando que ella no ha dormido en una semana oÔ, no es de extrañar que este inconsciente sobre el teclado XD

Ann: ZzzzzzzZZZZZZZZzzzzzz -.-

Ro: La carencia de su computador (que en paz descanse XD) debe usar el de su otosan, así que el tiempo es algo restringido o.o, considerando que estudiamos de 7 Am a 9 Pm TT¬TT

Ann: ZzzzzzzZZZZZZZZzzzzzz -0-

Ro: Ok, de nuevo Gomen Nasai Ne o.o Esta es una historia extraña que surgió de repente oO, es algo absurda pero sea pacientes conmigo Ne o.o, esta es la primera vez que Ann intenta algo así o.o.

Esta situación inusual y sumamente extraña no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO, pues aunque Ann "dice" que esto contiene humor ¬¬UU, no puede asegurarlo u.u

De acuerdo BayBlade no nos pertenece bla, bla, bla, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-

Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.

CAPITULO TRES: SHUT UP AND SLEEP WIHT ME

Un sombrío y gélido paisaje se cernía sobre la abadía rusa en la tétrica expresión de una noche sin estrellas. El viento silbaba entre los arboles cercanos. Las ramas crujían bajo su toque; cualquiera que se detuviera a escuchar el lúgubre canto se estremecería.

-.-Hn

En las cercanías, un ruso pelirrojo se encontraba boca arriba con las manos tras la cabeza a modo de apoyo. Yuriy no sentía el frío de estar acostado en la nieve a pesar de que su ropa fuese la usual y no llevara ni un saco o una bufanda que lo resguardara de lo que cualquier persona sensata consideraría, un clima inhóspito.

Ivanov estaba enojado. Su ceño fruncido lo delataba.

-.-Hn

De mala gana mascullo algunas incoherencias sobre su vida antes de sentarse. Le fastidiaba la posición debido a su cola.

Afilo la mirada hacia la estructura del frente. Gruño de nuevo. Las orejas agachadas hacia los lados, el ceño fruncido y la cola moviéndose inquieta de un lado a otro lo hacían lucir una graciosa apariencia, como si se viera obligado a fingir enojo para no afrontar las consecuencias de las que sabía era culpable. Una responsabilidad que se rehusaba a encarar.

-.-Yeb (maldición)- bufo entre dientes. Alzo la cabeza hacia el cielo oscuro.

Un mortecino y lejano resplandor de la luz de luna se tamizaba tras gruesas nueves.

Quizás su nueva apariencia lo hacía inmune al clima. En realidad no le importaba si era así. Sin ánimo coloco las manos hacia atrás en busca de una posición más cómoda para ver el oscuro firmamento. La piel desnuda levemente cubierta por lo guantes se hundía en la nieve sin acaparar su atención.

Las orejas lobunas de vez en cuando se alzaban por los sonidos del bosque, aunque los rastros de nieve en la ropa y toda esa maldita situación podían irse al diablo.

Yuriy quería entrar a la abadía, estaba cansado de no hacer nada en el exterior, sin embargo sabía que aun era demasiado pronto; su última discusión con Hiwatari aun estaba muy presente, el tiempo prudencia para calmar las cosas no había concluido.

-.-Hn

A pesar de ello quería entrar. Resoplo al bajar la mirada, mitad harto, mitad molesto del asunto. ¿Por qué debía ser él quien salió?

…tal vez porque fue quien termino todo con un crudo comentario. Suspiro, todo ese maldito día fue un desastre desde el principio.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-FLASH BACK-.-.-.-.-.-.-.-

Existen hechos ilógicos e inexplicables que por más que se les piense no se encuentra una solución razonable. Yuriy Ivanov por ejemplo, el ser mitad lobo lo tenía desubicado mientras que para Kai Hiwatari era totalmente irracional la capacidad de Ian Papov de convencerlo.

Los dos hechos totalmente ajenos entre si, en realidad se encontraban entrelazados.

El bicolor miro curioso y con total incomprensión la diadema con falsas orejas de perro en la parte superior. Entrecerró los ojos; ni de chiste se pondría esa cosa en la cabeza.

-.-Hn

….claro que en la lejanía (casualmente) cerca de la abadía, sentía una mirada en la nuca.

-.-Gracias n/n

La risa nerviosa de un grupo de jovencitas lo devolvió a su situación actual: en la calle de una transitada zona comercial, su "buen amigo" Ivanov y él repartían volantes.

Por exigencia de Ian, el pelirrojo no traía puesta la gabardina y la boina negra, por lo que sus apéndices lobunos quedaban al descubierto con el único propósito de atraer clientes.

Para nadie era extraño que cada martes el equipo ruso de BeyBlade se situaba en ese sitio en particular para promocionar los eventos especiales que preparaban en la abadía. Así la inusual apariencia de Yuriy pasaba por alto para atribuírsele a una campaña publicitaria que funcionaba bastante bien con los niños y las jovencitas enamoradas.

Ivanov agradecía no tener tanta ropa encima, sin embargo ser el centro de atención no le hacía gracia. Resoplo, si sus compañeros se aprovechaban de un difunto ¿Qué los detenía de explotarlo a él?

…la respuesta le llego cuando frunció el ceño. Maldita solidaridad de equipo.

-.-Hn

Como si fuera poco, debía estar junto a ese molesto bicolor. En espacios abiertos no necesitaba a Kai consigo. Pero siendo pareja en las blade batallas, era casi indispensable verlos juntos (y sin discutir) en sitios públicos.

Disimular que no se detestaban no era difícil siempre y cuando no hablaran mucho. Aunque si Kai le ayudara a repartir volantes en vez de contemplar la diadema, sería mucho más fácil reprimir las ganas de soltar un acido comentario.

De reojo le miro unos segundos hasta perder total interés y seguir con su trabajo.

-.-Disculpe joven ¿le importaría si mi hijo toca sus orejas?

La pregunta de una delgada mujer rubia le hizo bajar la mirada. Yuriy miro el niño del que le hablaban escondido tras la falda de su madre, con esa expresión poco disimulada de resplandeciente curiosidad infantil.

-.-Pues…

-.-¡Genial! Ven querido- canto alegre ella sin dejarlo terminara. Su hijo sonrió feliz cuando fue alzado para estar a la altura del pelirrojo.

El ligero roce de las manitas contra su "pelaje" le hizo agachar los apéndices de su cabeza. El niño se cohibió un momento pero termino riendo bajo al intentar de nuevo.

-.-¡Mira mami! ¡Son de verdad!- exclamo frotando la suave textura entre sus dedos.

-.-Claro que lo son cariño- dijo la mujer con una sonrisa.

Yuriy agradeció internamente que no le creyera, y que el niño fuese lo suficientemente educado como para no tirar de sus orejas.

-.-Bien cariño, es mejor dejar al lobito solo, está muy ocupado ¿sabes?

-.-Pero mami…

-.-Lo siento, te prometo que otro día juegas con él ¿de acuerdo?- aseguro la mujer. Despacio coloco de nuevo a su hijo en el suelo para luego incorporarse y mirar al pelirrojo con una sonrisa- Muchas gracias joven, aquí tiene y que pase una buena tarde

Sin más, ella le dio unos cuantos billetes que aunque Yuriy iba a rechazar (él NO estaba pidiendo limosna) se quedo pensando el diminutivo.

"Lobito"

Ivanov no era un "lobito" Frunció el ceño, mas cuando se dio cuenta que la señora se alejaba, reacciono, tenía pensado devolverle su dinero…

-.-¡Esper…!

…pero es bien sabido que si te jalan la cola, duele tanto como un tiro de cabello o un pellizco, por lo que no pudo ir muy lejos.

-.-Lobito- musito una pequeña niña de vestido rosa cuya palabra aun denotaban su corta edad.

-.-Suelta mi cola- demando Yuriy con una fría mirada

Quizás la nena era demasiado chica como para comprender la fiera expresión, pues lo único que hizo fue saltar emocionada, jalando lo que aun tenia entre las manos.

…los ojos de Ivanov se pusieron llorosos.

-.-¡Mami mira, mira! ¡Yo quiero ir con el lobito!

…eso no podía ser bueno. Lo que en un principio fueron unas cuantas voces se convirtió en una muchedumbre incontable.

Ajeno del silencioso llamado de auxilio de su capitán, y sin notar o saber su situación, Kai Hiwatari resoplo cuando a regañadientes termino colocándose esa maldita diadema en la cabeza.

Ian lo vigilaba desde la abadía con unos enormes binoculares sin molestar en ocultarlo. Así ejercía más presión.

Si no cooperaba, el pequeño ruso conocía unos buenos métodos de persuasión respecto a la vivienda del bicolor, apelando a las conocidas reglas de: "Quien no trabaja no come" y "si no ayuda, no puede vivir en la abadía" después de todo eso no era un centro de ayuda, ni un albergue para vagabundos.

-.-…

Claro que al girar hacia Yuriy con los volantes en las manos, no pudo sino abrir un poco más los ojos. Inevitablemente parpadeo un par de veces por la curiosa escena.

-.-¡Mira papi! ¡mira!

-.-Si cielo, muy lindo

Las voces infantiles llenaron sus oídos. Despacio dio dos pasos. Entre esa pila de niños alcanzaba a ver una mano, algo del cabello pelirrojo, y….eso ciertamente no era de Yuriy

…que divertido. Una ligera e imperceptible sonrisa cínica curvo sus labios, disfruto unos segundos más antes de decidirse a ayudar.

-.-Muy bien, ya basta, el "lobito" tiene trabajo que hacer- indico Kai con su usual indiferencia mientras hacía a un lado a los infantes en busca del pelirrojo- ¿Está bien Ivanov-Taicho? (capitán Ivanov)

Ironizo al encontrarlo en el fondo. Los ojos azules de Yuriy se alzaron hacia quien se encontraba ligeramente inclinado.

-.-Quieres callar…

Que sus palabras cesaran de golpe tenía una razón de ser: el bicolor que le miraba con ironía, tenía unas bonitas orejas sobre la cabeza. Si se ignoraba esa cínica sonrisa, los penetrantes ojos carmín que se burlaban de su condición, y el hecho que Kai era un maldito bastarlo, él podía lucir muy…inocente.

Sin mencionar que esa deliciosa fragancia lo descoloco por un segundo. Después sólo pudo sentirse estúpido por pensar de esa forma.

-.-¡Pero quiero jugar con el lobito!- se quejo una niña tirando de la cola

-.-Hn

Con un gruñido el pelirrojo jalo para enroscar su cola en la cadera.

-.-Pueden jugar con el lobito en la abadía- promociono Kai con neutralidad al repartir volantes.

Mientras los niños les rogaban a sus padres por ir. El bicolor noto que ya no les quedaba papelería, así que era libre hasta llegar a la abadía.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-FIN FLASH BACK-.-.-.-.-.-.-.-

Digamos que los preciosos 15 minutos de libertar no le duraron tanto como hubiera querido debido a los infantes que se negaban a dejarlo solo.

Por fortuna Ian los llamo. Lo único que le falto al pequeño fue hacer señales de humo pues después de la última vez, incursiono en un práctico sistema de comunicación, ya no empleaba esa linterna que prendía y apagaba como si se tratara de clave morse, sino que enviaba a alguien por ellos.

Así ahorraba en batería, y los Blitzkrieg Boys agradecían el detalle. Ver la luz de una linterna en pleno día resultaba difícil.

Sabían que el pequeño ni en chiste compraría un celular, en la abadía sólo había un teléfono para recibir llamadas, quien osara (a menos que tuviera dinero para usarlo) siquiera respirar cerca del aparato se asustaba de muerte con las fantasmagóricas apariciones de Ian que siempre sabia, y salía de sabrá-dios-donde para propiciarle un fuerte golpe con el Blade. Eso, y dejaba al pobre infeliz que intentaba llamar sin comer por algunos días, además de obligarlo a limpiar toda la abadía con un cepillo.

-.-Hn

Indiferente a las torturas de su amigo, Yuriy resoplo al irse hacia atrás con las manos tras a cabeza. El cielo nublado atraía su atención como un imán. Estar acostado en la nieve a esa hora de la noche era relajante.

En esta parte del relato todo está bien, la catástrofe vino después cuando llegaron a la abadía esa tarde. Frunció el ceño.

…estúpida maldición.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-FLASH BACK-.-.-.-.-.-.-.-

Generalmente la buena comida es un certero negocio siempre y cuando se sepa administrar. Por ejemplo, en la abadía todos sus habitantes se organizaron en pequeños grupos para elaborar diversos platillos de fácil elaboración.

Claro que para ser democráticos (la buena imagen siempre era importante frente a algún patrocinador) se hizo un sorteo donde el equipo titular debía preparar postres (porque perdieron)

Así que ahora tenían varios puestos, bonitos y organizados (o Ian se enojaría) fuera de la enorme estructura arquitectónica.

-.-Gracias por su compra- dijo Spencer igual de serio que siempre.

Sonreír por compromiso no era para ellos, estaba seguro que si lo hacían los clientes saldrían corriendo del susto. Además no resultaba muy necesario cuando se tiene a Kai y Yuriy con orejas caninas.

El bicolor y su capitán se limitaban a tomar los pedidos y entregarlos sin demora. Él se encargaba de la registradora e Ian supervisaba.

Bryan no estaba, tenía una pequeña misión de la cual encargarse; después de todo irrumpir en la BBA rusa requería de tiempo. Pues a pesar de ya haber decidido ir a la sede central en Japón, siempre era bueno y oportuno conseguir toda la información posible.

Ajeno a ello, el pelirrojo suspiro mientras envolvía los pedidos. De reojo miro las personas sonrientes, amables…

…realmente fastidioso.

Un grupo de jovencitas en particular llevaban toda la tarde sentadas en una mesa cercana al pequeño puesto. Resoplo, suponía que mientras siguieran consumiendo podía ignorar las risitas coquetas y el rubor en las mejillas cada vez que las miraba debido a la inevitable distracción que representaban.

…Yuriy se estaba impacientando, no le gustaba que lo miraran fijamente como si le reclamaran porque hiciera algo. Ir a hablar con ellas parecía reflejarse en los deseosos ojos de las adolecentes.

-.-Y… ¿Cuál me recomiendas?

Sin ganas, miro a la atractiva rubia cerca de Kai. Él no parecía interesado en la forma en que lo miraba. Y aunque eso no era importante, percibía algo extraño, un aroma inusual que provenía de esa mujer. Sin disimulo olfateo el aire. Era como una mezcla de inseguridad y euforia entremezcladas, incluso podía oír el apresurado latir del corazón contrario.

-.-Hn

Como si no tuviera suficiente con la desaparición de Wolborg, ahora debía aguantar ese maldito sonido en las orejas. Molesto las agacho.

Muy bien, tenía que pensar ¿Cuándo exactamente pudo perder su bestia bit?

Gruño por lo bajo. No tenía ni una maldita idea de cómo pudo perderla. Esta vez sus colmillos fueron notables ante el segundo gruñido

Aun no les decía nada a los demás. ¿Qué se suponía que digiera?... ¿por donde debía empezar? Quizás en la parte en que su capitán perdió su bestia Bit, o que no tenía ni la más remota idea de dónde podía estar, o tal vez, que fue una casualidad haber notado la ausencia.

-.-Hn- gruño de nuevo

Las garras (que jamás había notado que tenía) se enterraron con fuerza en la caja que había alzado del suelo.

-.-¿Yuriy?- llamo Spencer advirtiendo esa salvaje apariencia donde los colmillos eran realmente visibles tras cada nuevo gruñido

-.-No de nuevo- resoplo Ian en un lamento- Kai hasta cargo

Sin esperar que se volviera agresivo, el más bajito y Spencer tomaron ambos brazos de su capitán y lo arrastraron al interior de la abadía.

En silencio y sin interés, el bicolor los vio partir, le daba igual lo que hicieran, así que volvió su atención sobre el aburrido cliente que indeciso no sabía que escoger.

Ya no era la bonita muchacha sino un decrepito ancianito de larga barba y dientes amarillos

-.-¿Tienesh (tienes) de cocol?

-.-No señor, no tenemos- áspero Kai

-.-Sha (ya) veo…hmmm, entonshes (entonces) pediré de cocol

…si, estaba en el cielo

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Un lejano y efímero lamento surcaba entre los solitarios pasillos de piedra. Todos sus habitantes se encontraban ocupados en sus negocios, mas quienes quisieran detallar en el tétrico sonido se erizarían al siquiera imaginar de donde provenía.

Era espantoso, horrible, le ponía la carne de gallina a cualquiera; hacía eco en la construcción de piedra hasta extinguirse gradualmente.

Si se observaba con detenimiento, dos de los integrantes de los Blitzkrieg Boys miraban particularmente interesados una gruesa puerta de madera, como si tras ella se encontrara el secreto de la vida.

La puerta temblaba cada tanto. Alguien en el interior la golpeaba como si intentara abrirla a la fuerza.

-.-¿Crees que este bien?- pregunto Spencer

…el aullido del otro lado duro unos tétricos segundos antes de disiparse.

-.-No parece estar bien- señalo Ian.

No todos los días Yuriy Ivanov se pone a aullar.

-.-¿Crees que la puerta resista?- divago el mayor sin despegar la mirada de lo único que los separaba del pelirrojo.

-.-Debería.

-.-¿Y si no?

-.-Pues… ¿qué tan bueno eres corriendo?

Ambos se miraron en silencio durante unos segundos hasta notar algo curioso…

-.-…

…¿desde cuándo todo estaba tan tranquilo? No se escuchaba nada ¿Se habría cansado? Dudosos y luego de un largo periodo de inactividad se acercaron a la puerta. Los dos se pegaron a ella como si intentaran escuchar.

PUMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM

Después todo fue confuso, el que te caiga una puerta encima tiene que ver en ello, especialmente si un pelirrojo se para encima teniendo a sus dos compañeros del otro lado.

Cuando Yuriy se hizo a un lado, salió corriendo como si fuera un can: en cuatro patas.

-.-….

-.-….

Sin moverse ni un centímetro, y seguros de haberse desacomodado algo, Spencer e Ian aun debajo de la gruesa madera estaban algo aturdidos.

-.-Esto no es bueno ¿cierto?- farfullo Spencer. El cuello le dolía horriblemente. No recordaba que Yuriy fuera tan fuerte

-.-Hmmm….vamos- indico Ian haciendo la puerta a un lado

Adoloridos fueron tras su capitán. Sería un problema si salía de la abadía. Ese comportamiento salvaje atraería fácilmente la atención, y digamos que ser encerrado de nuevo como un conejillo de indias en un laboratorio no le hacía gracia a Ivanov

Ian resoplo sin dejar de correr, de verdad habían hecho todo lo posible para que nadie se enterara de su estado, aun dentro de la abadía los únicos que sabían de su inusual apariencia eran ellos, lo cual implicaba un trabajo de tiempo completo.

Frunció el ceño, si Yuriy estropeaba todo su esfuerzo entonces él lo iba a….

-.-¡Ahí esta!- exclamo Spencer

La delgada figura enfurruñada fue fácilmente notada en el amplio patio interior de la abadía cuya forma circular albergaba varios pasillos.

Aun en cuatro patas, el pelirrojo gruño por los intrusos que se acercaban despacio. Las manos en alto pretendían calmarlo sin éxito.

Es bien sabido que cuando un animal se siente acorralado puede atacar hasta sentirse más seguro o huir si no puede con el intruso…sin embargo él sabía que podía con esos dos.

Y a punto estuvo de saltarles encima, más un delicioso aroma lleno sus sentidos. Las orejas se pararon en curiosidad por oírle tan cerca; esa irracional euforia de sentirlo le hizo olvidarse un poco de los intrusos.

Spencer e Ian notando el brusco cambio miraron hacia donde Yuriy lo hacía.

Por uno de los corredores que conducía al patio, una delgada figura dio media vuelta en cuanto vio la inusual situación: Ivanov gruñéndoles a dos miembros de su equipo. Nada de lo que estuviera interesado, así que tenía toda la intención de volver por su camino y no saber nada del asunto, es más, no quería ni hablaría del lo ocurrido, sólo deseaba que no lo hubieran visto.

-.-¡Kai!

…¡diablos! El bicolor bufo por lo bajo antes de girar de mala gana.

-.-¿Nos puedes ayudar?- indago Spencer, aunque esa sólo era una pregunta retorica

Además de no querer hacerlo, Kai no sabía en que podía ser útil. Murmuró algunas maldiciones sobre no tomar otro camino mientras se acercaba al pequeño y peculiar grupo.

Algo receloso Yuriy retrocedió.

-.-Sólo distráelo mientras lo sujetamos- señalo Ian al moverse igual que Spencer. Rodeado como estaba, Yuriy se veía inquieto, quizás más peligroso

-.-Ivanov…

…hasta que escucho ese llamado. Sus orejas se pararon por oírle hablar, a pesar de ello, la distracción era insuficiente, aun se sentía amenazado, Ian y Spencer se acercaban cada vez más hasta que quedo acorralarlo.

-.-…

Fue rápido en realidad, el pelirrojo salto, los golpeo y empujo uno sobre el otro para dejarlos adoloridos en el suelo.

Él no había sido gentil, los aturdió hasta el punto en que Kai entrecerró los ojos. Eso debía de doler. Sin embargo, los ojos azules atrajeron su atención una vez su dueño giro sin deshacer su postura de cuatro patas en el suelo.

Despacio, y con la habilidad de un animal, Yuriy apenas y se movió desprendiendo toda la majestuosa elegancia que un lobo podría mostrar.

Kai retrocedió inconscientemente al primer avance. Frunció el ceño una vez recobro la compostura. Apretó los puños, no iba a huir. Sus ojos destellaron a la espera de un ataque.

…Ivanov desapareció tras un parpadeo. Tan rápido que sólo tuvo tiempo de sorprenderse

-.-…

Con los ojos un poco más abiertos de lo normal se vio incapaz de moverse, se sentía desubicado por quien lo abrazaba con fuerza. Durante unos segundos permaneció con las manos en alto sin saber qué hacer con ellas. El viento soplo, el cabello pelirrojo se removió y Kai Hiwatari frunció el ceño.

-.-¡Oye!- reclamo por el brazo que lo rodeaba de la cadera y su hermano en la espalda- Q-u-í-t-a-t-e

Exigió intentando empujarlo lejos. Sus manos en los brazos contrarios no consiguieron moverlo ni un centímetro, lo único que logró fue ser jalado más cerca. Molesto gruño ante su inútil esfuerzo.

-.-Ivanov

Yuriy no mostro ni la más mínima expresión de estarle escuchando; por ahora, mantenía el rostro oculto entre el hombro y la curvatura de su cuello, tan relajado que parecía estarse durmiendo.

Era difícil no relajarse; se sentía bien, ese delicioso aroma lo mecía junto a la calidez que estrechaba entre los brazos. Sin pensarlo lo acerco un poco más en un gentil movimiento, ajeno a los intentos de escape de Kai.

-.-…

Claro que Hiwatari dejo de moverse por el ligero roce de la nariz contraria al registrar su aroma con una parsimonioso movimiento que consiguió erizarlo una vez se sumaron el par de labios contra la sensible piel de su cuello.

-.-¡Yuriy!- llamo Ian sentado en el suelo junto a un adolorido Spencer. Ellos apenas reaccionaba de los fuertes golpes de su capitán ¿Quién diría que el pelirrojo podía ser tan violento?

Sin alejarse ni un milímetro, el susodicho giro levemente el rostro. Los ojos azules brillaron peligrosamente, los colmillos visibles entre las comisuras de los labios y las orejas lobunas hacia atrás mostraron su expresión oculta en la oscuridad, como si de algún animal salvaje se tratara.

Incluso Kai permaneció quieto, no era prudente alterarlo estando tan cerca. Spencer e Ian intentaron moverse; la reacción de Yuriy fue sujetar fuerte a su presa, casi hasta hacerle daño.

El bicolor pese a su neutralidad, no pudo evitar esa fracción de segundo en que sus ojos carmín se entrecerraron debido a las garras que se incrustaron dolorosamente en su piel a través de la tela de la camisa.

Sin más opción, el bajito y su enorme compañero se quedaron donde estaban, ni sentados ni parados, sino a la mitad de camino, en una incómoda posición que asemejaba a las sentadillas, la situación amenazaba con hacerles temblar las piernas pronto.

Todo esto era inevitable, Yuriy les gruñía ante el más ligero e insignificante movimiento…eso si era una tortura.

Pero viendo que no se iban a mover mas, el pelirrojo disminuyo la presión impresa en su presa. Ya no se sentía amenazado, por ende, no había razón para sujetarle como si alguien quisiera arrebatárselo.

Cuando alzo la mirada, observo a Kai durante unos segundos en los que le sonrió abiertamente antes de volver a ocultar el rostro en la curvatura de su cuello. Totalmente complacido de tenerlo sólo para sí.

Eso era extraño, Kai no estaba acostumbrado a tan sinceras expresiones en Yuriy. Desubicado como se sentía, su mirada se perdió en algún punto de la nada cuando una gentil brisa se presento. Suspiro entre el suave abrazo. Suponía que mientras estuviera quieto no habría problema.

-.-…

Oh quizás mejor lo golpeaba hasta cansarse. Con los ojos cerrados, apretó su puño. El sutil roce en el cuello regreso con una ligera diferencia: la mano en su cadera se deslizaba despacio; bajaba con dirección a donde la espalda pierde el nombre.

Esta vez no reclamo, no dijo nada, se limito a lanzar un certero puño a ese imbécil, quien no tuvo ningún inconveniente en frena su golpe. En realidad Ivanov sonrió por la acción, especialmente cuando alzo el rostro y sus ojos se encontraron con los carmín.

Kai no parecía contento, pero viendo el lado positivo, evito que esa mano intrusa siguiera bajando.

-.-Se me duermen las piernas TT¬TT- se quejo Ian

Spencer y él se encontraban a una considerable distancia de unos 15 pasos, tal vez más. Y aunque no entendieran muy bien la situación por estar de espaldas a Yuriy. Si pudieron ver cuando su capitán obligo a Kai a irse hacia atrás.

El duro golpe contra el piso casi los hace moverse, mas las orejas lobunas se movieron en señal de estarles escuchando, aun atento a cualquier movimiento sospechoso.

-.-Se me duermen las piernas TT¬TT- repitió Ian

Ni él ni Spencer se moverían. Kai frunció el ceño… ¿acaso lo estaban protegiendo? Gruño por lo bajo sin tener tiempo de refutar nada cuando sus manos fueron capturadas y colocadas arriba de la cabeza.

-.-Ivanov- llamo de nuevo con una paciencia que ya no sentía.

Era consciente que ese no era el mismo Yuriy de siempre, pero dado que se encontraba encerrado bajo su cuerpo y el suelo, debía de haber alguna forma de hacerlo reaccionar.

-.-…

Mas, como era costumbre, el pelirrojo no lo escucho. Sus piernas a cada lado de la cadera contraria le permitieron inclinarse. Ambos cuerpos apenas y se rozaban, la distancia suficiente, tan necesaria como respirara para sentir el ligero calor emanar del enfurruñado bicolor.

Ojos azules le miraron fijamente. Aunque ignoraba quién era la persona que estaba bajo suyo gracias al dominio de su instinto animal, entendía dos cosas, primero: esa persona olía delicioso, y segundo: su sabor era aun mejor.

Curioso, sujeto las muñecas de Kai con una sola mano. La que quedo libre rozo la suave piel de la mejilla, con ello consiguió erizar a su presa.

Su corazón dio un salto por ver a ese bicolor a su merced. No obstante, había algo extraño; domado como estaba, Yuriy no comprendía porque ese par de labios sonrosados llamaban tanto su atención.

Sin preámbulos los delineo con la yema de los dedos. La suave textura exalto sus sentidos con una corriente eléctrica que viajo por su espina dorsal.

Kai por otro lado, además de asustarse por el inexplicable cambio en su respiración, se tenso por esos dedos en sus labios que comenzaron a sepáralos ligeramente.

-.-¿Ivanov?- mascullo Kai con duda por verlo inclinarse

Pronto sus respiraciones se sentían muy cerca, más de lo que pudiera considerarse normal. El corazón le dio un vuelco por el sutil roce que amenazaba con romper cualquier espacio existente. Todas las alarmas que le advertían de la violación a su espacio personal se encendieron. Sin pensarlo, giro rápido el rostro. Fue inevitable que el delgado cuello quedara expuesto a lo que Yuriy quisiera hacer.

Despacio, y como si no quisiera tocarlo del todo, rozo con los labios la suave piel, su aliento consiguió que el bicolor temblara. Complacido, comenzó a dejar suaves besos que iban subiendo hacia el oído.

…era delicioso, increíblemente placentero, y Yuriy de verdad quería probarlo, quería marcarlo como su…

PPPPPLLLLLLLLAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH

-.-¡Esta fría!...¿Eh?

La queja por el agua que salió de sabrá-dios-donde, se vio opacada una vez Yuriy noto el lugar donde estaba.

-.-No se te puede dejar solo ni un segundo ¿verdad?- sonrió Bryan con un balde vacio en las manos.

El aludido se sentó sin comprender que hacía en ese patio, que por cierto, le tomo un momento reconocer. Con curiosidad lo observo todo hasta que se distrajo por un movimiento cercano.

-.-…

Estar sentado en las piernas de un mojado Kai Hiwatari no podía ser bueno, en especial si el agresivo bicolor mantiene su expresión oculta tras mechones de cabello y una torcida sonrisa en los finos labios.

PUM

...debía admitir que no se espero ese golpe que lo hizo irse hacia atrás.

-.-¡¿Qué diablos le pasa?!- reclamo sentándose.

Kai ya se alejaba por un pasillo, refunfuñando cosas que no alcanzo a entender.

-.-Glúpîypì (estúpido)- áspero el pelirrojo de mala gana mientras se sobaba la mejilla debido al fuerte puño contra su piel.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-FIN FLASH BACK-.-.-.-.-.-.-.-

Hasta ahora ignoraba porque Hiwatari se molesto, nadie le dijo nada. Ian había salido corriendo al darse cuenta de algo importante; si todos los Blitzkrieg Boys estaban ahí, entonces… ¿Quién cuidaba el negocio?

-.-Hn

Yuriy bufo al cerrar los ojos. El viento acaricio su cabello con gentileza. De todas formas no le interesaban los motivos del mal humor de ese imbécil.

Lo importante ocurrió después, cuando Ian se enojo con él (sin motivo aparente) y lo envió a lavar los platos de TODA la abadía después de la cena.

Discutir con el pequeño era inútil. Por lo que a regañadientes acato la orden. Despacio abrió de nuevo los ojos…

…lavar no fue el problema, quien lo acompaño lo era…las cosas se complicaron a partir de ahí.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-FLASH BACK-.-.-.-.-.-.-.-

La cocina de la abadía era un lugar bastante amplio considerando la formidable cantidad de gente que tenía la capacidad de albergar.

Las enormes paredes de piedra se alzaban hacia un alto techo abovedado. En el costado derecho había una hilera de estufas (eléctricas, así que en caso de un apagón se quedaban con comida fría, o en su defecto, sin comida) en el izquierdo un largo mesón. Al frente el lavaplatos, y en el centro, tres largas mesas metálicas que en tiempos mejores, servía para que el personal prepara los alimentos.

Pero ahora la vieja y deteriorada cocina con olor a humedad, sólo albergaba dos rusos que tenían una montaña (literalmente hablando) de platos sucios.

-.-¿Por qué tengo que hacer esto?- protesto Yuriy de mala gana

Aun no entendía los motivos de su castigo. De reojo miro a su molesta compañía; Kai Hiwatari intentaba no escucharle, él mismo maldecía de vez en cuando. Esto era injusto, él no había hecho NADA, fue Yuriy quien empezó, si ese imbécil supiera controlarse todo estaría bien.

-.-Idiota- gruño Kai enjabonando un plato que dejaba de lado para que el pelirrojo lo juagara

-.-Cállate- áspero Ivanov con frialdad.

-.-No voy a hacerlo sólo porque tú lo dices- refuto sin interés y la misma neutralidad de siempre.

Así sea en algo tan estúpido como llevarse la contraria, Yuriy frunció el ceño sin dejar de lavar el plato.

-.-Jarasho (bien) entonces habla, después de todo siempre haces lo que se te da la gana.

-.-¿Y me lo dices tú?- gruño de mala gana- De no ser por tú estúpido comportamiento no estaríamos aquí

-.-¡¿Ahora es mi culpa estar maldito?!- reclamo Yuriy. Comenzaba a enojarse a pesar que sus palabras seguían siendo frías y meticulosas.

-.-Da (si)- respondió al mirarlo de reojo.

Ojos carmín y azules brillaban con ese tinte de molestia y el fastidio tan característico en sus discusiones.

-.-Eres descuidado- soltó Kai sin delicadeza- A veces impulsivo, como en el torneo de Vega ¿o caso se te olvido que casi hacen que te maten junto a Bryan y Spencer por enfrentarte a Boris?

-.-¡¿Yo descuidado?!- reclamo Yuriy. Enojado giro una vez soltó el plato en sus manos tan fuerte que casi lo rompe- Fue a ti a quien Brooklyn controlo y casi mata.

-.-¡Yo no estoy maldito por un descuido! Ni me dejo controlar por nada ni nadie a diferencia tuya

-.-¡No fue un descuido!

-.-¡Las maldiciones no surgen de la nada!

-.-¡A mí no me abandono mi bestia Bit! ¡Si Dranzer se marcho fue porque se canso de ti! ¡A lo mejor lo sacrificaste con Brooklyn por salvar a esos estúpidos amigos tuyos! ¡Y eso si es un descuido!

CRACK

-.-…

El sonido grave de un vaso haciéndose pedazos hizo eco en las altas paredes durante unos eternos segundos.

.-Yuriy quería saber si…

La puerta fue abierta. Ian dejo de hablar justo cuando Kai salió por la otra puerta. El pelirrojo gruño por lo bajo, molesto tiro el trapo con que secaba antes de dar media vuelta y salir en la dirección contraria.

En silencio, el pequeño ruso los siguió con la mirada hasta perderlos de vista. Resoplo cansado. Seguramente habían discutido otra vez. Ellos no podían seguir así para siempre, terminarían lastimándose algún día.

-.-…

Mas, al mirar al frente se percato de un importante problema… ¿Quién lavaría los platos u¬úUU?

-.-.-.-.-.-.-.-.-.- FIN FLASH BACK-.-.-.-.-.-.-.-

La mirada azul se afilo, su dueño frunció el ceño en disgusto. Su enojo no era dirigido al bicolor, estaba enojado consigo mismo, hablo pensando en su situación no en la del otro

Aun así sabía que había tocado un tema delicado, uno que no debía tratar. El fénix no había regresado desde su destrucción en el torneo de Vega, y a pesar de ello Kai aun buscaba la forma de recuperarlo.

Bufo de mala gana. Los apéndices en su cabeza se agacharon. Wolborg también lo dejo, desconocía que pudo hacer tan terrible como para que quisiera irse.

Pesadamente se sentó. Miro el cielo. Pese a saber que fue su error provocarle, no tenía pensado disculparse.

Movió la cola con parsimonia. Ahora se sentía mucho mejor, el aire nocturno era delicioso junto a ese placentero aroma de la naturaleza.

De todas formas, en el fondo, muy, Muy en el fondo algo le inquietaba. Esta discusión fue diferente a las otras, normalmente entre los dos se lastimaban ya sea psicológicamente hablando, durante una blade batalla, o esas raras veces en que usaban los puños. Sin embargo ahora, el imbécil bicolor se lastimo a sí mismo.

Frunció el ceño. Fue estúpido en realidad, el vaso que Kai había estado lavando fue apretado tan fuerte que se hizo mil pedazos. La laceración en la fina piel y la sangre que le sucedió penetro tan inesperadamente sus sentidos que incluso Yuriy se asusto.

Cerró los ojos. Suponía que podía ir "casualmente" a verlo. Que odiara al idiota no significaba que deseara que le ocurriera algo particularmente malo.

De mala gana hizo un gracioso mohín de disgusto antes de centrarse en el cielo despejado. La luna llena oculta tras algunas nubes, tenía un enajenador tono, tan embrujante que resultaba imposible apartar la mirada o pensar en otra cosa.

Pronto comenzó a sentirse adormecido, cansado, todo perdía sentido. El inusual atontamiento le parecía vagamente familiar.

Fue entonces que dejo de escuchar, todo se volvió negro, o quizás siempre había sido así; en realidad no recordaba, ni le importaba. A pesar de ello, no era incomodo, de hecho, resultaba bastante relajante, como si estuviera flotando, cayendo despacio sin tiempo ni espacio, todo tan sencillamente perfecto.

Un fútil sonido le hizo acurrucarse. El viento de nuevo soplo entre los árboles,

Yuriy gruño, las orejas se agacharon intentando no detallar en eso que lo regresaba contra su voluntad a la realidad. Él quería seguir durmiendo.

Cuando los ojos azules se abrieron de golpe fue como si utilizara otros ojos. Todo era extraño, pero tan familiar que se asusto. Sin pensarlo se incorporo tan rápido como pudo, una tela sobre su cuerpo lo obligo a permanecer agachado.

"¿Qué diablos es esto?"

Con dificultad salió de embrollo donde se sacudió antes de detallar en eso que lo aprisionaba y ahora yacía tendido en el suelo.

Acaso… ¿acaso esa no era su ropa? Confundido bajo la mirada.

El viento volvió a soplar. Esta vez parecía burlarse por la forma en que Ivanov noto que no era ni mínimamente normal tener patas en vez de piernas.

Fue inevitable no entrar en pánico. Salió corriendo, rodeo la abadía en busca de algo que le permitiera ver su reflejo. En realidad era bastante rápido gracias a las patas traseras.

"Por favor no"

Suplico sin detenerse. La enorme estructura a su lado lucia mucho más grande de lo que era, más tétrica de lo que recordaba. No quiso detallarla, se limito a forzar su cuerpo para ir más rápido.

Así estuvo durante unos minutos: desorientado, y tropezando por la inestable experiencia de correr con cuatro extremidades nuevas.

Cuando llego a la entrada (el lugar donde se realizo la pequeña actividad gastronómica) encontró una bandeja abandonada. Agitado, se acerco despacio con temor de lo que encontrara del otro lado.

-.-…

Las orejas se agacharon una vez su dueño se sentó a asimilar la imagen: un pequeño lobo blanco. A penas una cría, un cachorro de ojos rojos tan completamente adorable…tan endemoniadamente maldito.

Yuriy casi podía ponerse a llorar, ahora era totalmente un animal. ¿Qué más podría pasarle?

La respuesta llego casi de inmediato. Entre esos largos minutos de silencio un resplandor en el cielo fue sucedido de un estruendoso crujido. Sin tregua ni segundo aviso, una tormentosa lluvia surgió.

A pesar de ello, el ex–pelirrojo no se movió ni un centímetro. El pelaje empapado no lo aludía. Su imagen en la bandeja pronto se distorsiono con el agua.

¿Por qué ahora simplemente no le caía un rayo?

-.-…

Inevitablemente salto por los fuertes sonidos que se incrustaron cruelmente en sus sensibles orejas. Asustado se movió. Los colores resplandecientes del cielo descontrolaban sus sentidos. No sabía a que debía prestarle atención, o de donde provenía el peligro entre la inevitable amenaza del entorno.

Agachado comenzó a moverse como si temiera que algo lo fuera a atacar por sorpresa, incluso desconocía el momento en que comenzó a corre hacia la abadía. En su mente sólo está la necesidad de refugiarse del "peligro" que lo agobiaba hasta oprimirle el pecho.

-.-¡Que frio!- se quejo alguien-no-importante.

-.-Sera mejor entrar- le secundo su compañero-menos-importante al señalar la estructura arquitectónica

Ambos eran del grupo de Blade luchadores novatos, Yuriy los recordaba vagamente. Sin embargo, ambos jóvenes a penas y se movieron cuando vieron a su lado un bonito lobo que se sacudía la nieve de encima.

-.-¡Oye!- exclamo uno de ellos intentando detener al animal que pretendía entrar.

La mirada rojiza junto al amenazante gruñido detuvo cualquier acción. Después de todo, por muy pequeño que fuese, no dejaba de ser un lobo salvaje.

Ahora Ivanov no tenía tiempo para esto, sólo quería llegar a su habitación, o en su defecto, con alguno de los Blitzkrieg Boys. Pero, en cuanto puso la primera pata en el interior casi se desmaya. Si en su forma humana percibía un horrible, HORRIBLE olor, en este momento bien pudo morirse.

Un nuevo rayo lo alerto. Tenía dos opciones, o se quedaba ahí, o salía a merced de la cruel tormenta.

-.-…

¿Cómo sería mejor morir? ¿Asfixiado o por un rayo?...por un momento lo pensó, ambas sonaban muy atractivas.

-.-¡¿Qué haces aquí?!- exclamo una tercera persona-no-importante

Yuriy retrocedió al verlo, y sin pensar en nada echo a correr. Eludió a quien se interponía en su camino para internarse en los fríos pasillos.

"Norespires, norespires, norespires"

Repetía una y otra vez. No tenía ni las más mínima idea de donde estaba, todo era confuso, lucia tan grande que lo desubicaba.

PUM

En este punto estaba seguro de poder afirmar que el infierno olía mejor que la abadía, pues tropezó cuando no tuvo más opción que respirar.

…estaba mareado, convencido que de un momento a otro vomitaría lo que comió las últimas dos semanas. Tambaleante se incorporo, camino otro poco sin un rumbo fijo. Todo le daba vueltas, ese asqueroso olor ya se había mentido en su nariz, incluso los ojos se aguaron.

"¡Voy a perder el olfato!"

Se quejo. Aburrido agacho la cabeza. Esto no podía estarle pasando.

Antes de continuar con la miserable y triste historia de su vida, todo en él colisiono. Un delicioso aroma eclipso tan repentinamente sus sentidos que no pudo evitar cerrar los ojos. Aspiro profundo ¡Podía respirar!

Movió la cola ¿feliz? Y curioso de la conocida esencia se acerco a la puerta entre abierta a su lado. Se asomo cauteloso al empujar con el hocico hasta poder ver el interior.

-.-Yeb (maldición)- mascullo el ocupante del cuarto.

Esto tenía que ser algún tipo de broma cruel.

"Genial"

Pensó irónico. Debió suponerlo; esta maldita suerte le mostraba ya sin sorpresa quien era esa persona.

Kai Hiwatari estaba senado frente a su atiborrado escritorio leyendo un enorme libro de apariencia vieja y desgastada. Yuriy no había reconocido su aroma, sus sentidos amplificados como estaban, le dificultaban cualquier cosa, y aunque quisiera irse, era incapaz de moverse.

-.-¡Yeb! (¡Maldición!)- repitió. Sin delicadeza tiro el libro, el brusco movimiento derribo algunas hojas y otros libros al suelo.

Abrumado apoyo los codos en el escritorio y su cabeza en las manos. Enredo los dedos entre mechones de cabello bicolor en símbolo de frustración.

-.-Demonios- musito Kai por lo bajo y Yuriy tuvo la ligera impresión que su voz sonaba quebradiza, más débil de lo normal.

Atento e incapaz de moverse, lo vio gruñir entre dientes, su mandíbula tan fuertemente apretada parecía incluso hacerle daño.

El detalle resultaba por demás intrascendente para Hiwatari. Él había buscado y no encontraba nada que fuera de utilidad, no hallaba nada que trajera a Dranzer de vuelta.

¡Demonios! Si hasta le vendería su alma al diablo con tal de recuperarlo. Apretó fuerte los ojos. Estaba cansado, harto de todo ¿Por qué el mundo simplemente no dejaba de existir? No quería despertar cada mañana y recordar una y otra vez que sacrifico lo único que tenia y que ahora debía vivir con ello.

-.-…

Su cuerpo se relajo de golpe, un suspiro más parecido a un ligero gemido escapo de sus labios en un fatigado sonido de tristeza. Quizás Ivanov tenía razón. Escogió a sus amigos sobre Dranzer, lo sacrifico para que ellos vivieran felices. Lo vio destruido por los ataques de Brooklyn, hecho pedazos. El fénix podía regenerarse si quería, pero aparentemente esa no era su intención.

Él escogió a los demás y Dranzer no iba a volver, debía hacerse a la idea.

Frustrado apretó las manos en su cabeza hasta hacerse daño, porque dolía, y dolía mucho, sin embargo no le importaba.

-.-…

Pero había algo extraño. Kai alzo la mirada cansado. Algo no iba bien. Sin prisa giro aun sentado para inspeccionar la habitación.

Una ligera sonrisa curvo sus labios al relajarse. El cachorro que asomaba la cabeza por la puerta le hizo ponerse de pie.

-.-Hola- musito con voz ronca antes de agacharse a una distancia prudente para no asustarle.

Yuriy parpadeo un par de veces, ¿acaso Hiwatari le sonreía y además era amable?

¡Se lo cambiaron! Ese no era el mismo imbécil de mirada arrogante.

Inseguro, Ivanov retrocedió bajo la serena mirada de Kai. A él No parecía importarle que el animalito quisiera irse, sin embargo extendió una mano sin la intención de tocarlo, sólo quería que olfateara su aroma y se sintiera seguro.

Eso fue injusto, Yuriy se embriago por el agradable aroma, desvaneciendo así toda intención de huir.

Aun receloso se acerco despacio. Kai sonrió de nuevo por la pequeña naricita negra que toco sus dedos para inspeccionar si era seguro o no. Con cuidado de no asustarlo, le acaricio la cabeza.

Él estaba mojado.

-.-Hn- mascullo al ponerse de pie, e ir hacia su armario en busca de algo. Yuriy por su lado, se sacudió de nuevo antes de sentarse a espera del bicolor.

No es como si tuviera de donde escoger, era estar ahí o morir a causa de las condiciones poco salubres de la abadía. Suspiro con la cabeza agachada, sus probabilidades iban de mal en peor.

"Estúpida maldición"

Refunfuño en la mente. Esto era una conspiración para hacer de su vida mucho más miserable de lo que ya era.

Mientras maldecía su endemoniada existencia y a todo lo que lo rodeaba. Kai dio media vuelta con una toalla en las manos. Sonrió por el lobito que le esperaba paciente sin haberse movido ni un centímetro.

Eso era algo peculiar, hubiera esperado que se pusiera a curiosear por toda la habitación como habitualmente haría un animal salvaje.

Oh bueno, no es como si importara demasiado. Tal vez ese lobo blanco no era tan salvaje como pensaba, quizás le pertenecía a alguien y sólo se extravió. Como fuera, no le interesaba en ese momento.

-.-Te voy a secar- comento sentándose de nuevo.

Yuriy alzo la cabeza frente a lo que Hiwatari le mostraba para no tomarlo por sorpresa. Despacio vio el objeto acercarse. En realidad él era muy cuidadoso, media sus movimientos con el único propósito de hacerlo sentir cómodo.

Y era extraño tenerlo tan atento de su personal. Sin embargo no pudo pensar mucho en ello cuando su pelaje fue cubierto por la toalla.

Aunque se dejaba hacer, en realidad tanta amabilidad resultaba incómoda. Fastidiado entrecerró los ojos por eso que se frotaba contra su cuerpo, y las manos que lo tocaban del otro lado de la tela por ahí y allá en todas partes.

Harto se hizo a un lado con un pequeño gruñido.

-.-…

Kai no se sentía ofendido del rechazo, después de todo, sabía que no iba a quedarse mucho tiempo quieto. Así son los animales, este en particular no lucia tan agresivo con el pelo esponjado gracias a sus intentos de secarlo.

Rió por lo bajo al ponerse de pie con la toalla en una mano

-.-Ya vuelvo- comento neutral, como quien habla con el aire, y sin reparar en el erizado lobo salió de la habitación.

Fuera de ser despistado, Yuriy lo vio desparecer tras la puerta una vez la dejo entreabierta.

Eso le daba la oportunidad de salir si quería, aunque sólo porque Hiwatari así lo dispuso. Por un momento el ex –pelirrojo miro la puerta, perdió interés en ella. Como ya dijo, no tenía muchas opciones.

Afuera podía morir asfixiado buscando alguno de sus amigos, lo cual parecía mejor que quedarse ahí. Cuando decía que NO soportaba estar con Kai era enserio. El tipo era arrogante, petulante, molesto e increíblemente fastidioso, se creía mejor que todos y los trataba con inferioridad…

…pero salir.

Yuriy se estremeció ante la idea y el recuerdo impreso en su nariz. Cansado se acostó haciéndose un ovillo en el suelo con la larga cola enroscándose en su cuerpo.

Suponía que podía esperar que llegara, estaba seguro de poder hacerse entender, así Kai comprendería su situación.

Estar así era irritante, sus sentidos alterados y maximizados lo desorientaban casi hasta enloquecerlo. Su visión era más aguda, distinguía cosas que no estaba seguro que deberían de estar ahí, pero que al mismo tiempo resultaban tan normales que lo confundían. Estaba seguro de haberse sentido así desde el inicio de toda esta sátira, sólo que ahora se amplifico.

Cerró los ojos al suspirar de nuevo. Quería volver a su cuerpo, él no era un lobo ¡no quería ser uno!

-.-Eh…disculpe

La insegura voz fuera de la habitación consiguió que abriera los ojos para prestar atención a las sombras proyectadas bajo la puerta gracias a la lánguida luz del pasillo.

Las orejas lobunas se pararon, su dueño alzo la cabeza aun acostado, principalmente por percibir a una segunda presencia.

-.-Por descuido entro un lobo a la abadía, y me pregunta si había visto algo.

-.-No

Yuriy sabía que Kai estaba afuera, podía olfatearlo, además sus monosilábicas respuestas era inconfundibles. Sonrió internamente por la ayuda en no delatar su presencia.

-.-Ah…claro, gracias de todas formas

…aunque había algo raro con esa persona junto a Kai. Su olor, él ya olio algo parecido antes. Curioso se incorporo; era cierta ansiedad y adrenalina que aceleraba los latidos del corazón.

La puerta se abrió. Yuriy se agacho por el muchacho castaño que empujo despacio para que Kai entrara. El bicolor llevaba dos platos, uno sobre otro, en una mano, y bajo el brazo una botella de agua.

…no es como si en realidad necesitara ayuda para entrar.

Tampoco es como si a Kai le importara que viera al lobo blanco. Él podía tener un elefante en su habitación si quería, después de todo, si decía que NO había nada, así seria.

Pero si Ian se enteraba que estaba alimentando a cuanto animal extraño se encontraba, entonces ahí estaba el problema. Por el momento podría haber incluso un hipopótamo rosa en el cuarto y ese muchacho no lo habría notado, demasiado pendiente de Kai como para notar otra cosa.

Eso llevaba al bicolor a preguntarse porque diablos el castaño no se iba. Comenzaba a impacientarse.

-.-Yo…yo me preguntaba, si…ejem…si de pronto…

PUM

…sin delicadeza, Kai cerró la puerta con el pie. Sonrió cínico, así estaba mucho mejor. Eso le permitió a Yuriy incorporarse.

-.-¡Demonios! Debí invitarlo a salir antes que entrara.

Las sensibles orejas detectaron los lamentos del otro lado del pasillo en un tono lo suficientemente bajo como para que Kai no pudiera oírlo.

"¿Invitarlo a salir?"

Repitió Yuriy en desconcierto. Incluso ladeo la cabeza con inseguridad, ¿acaso estaba loco? Salir con una persona tan agresiva como Hiwatari seria suicidio.

…y para ser bajito, él golpeaba duro.

-.-Toma- indico Kai.

Coloco un plato con las sobras de la noche y en el otro plato vertió algo de agua. Vio al pequeño lobo olfatear el alimento con desconfianza. Sonrió ligeramente antes de incorporarse con dirección a su cama; ahí se dejo caer pesadamente a lo ancho, sus piernas colgaban por un costado.

Boca arriba como estaba, extendió los brazos mientras miraba el techo. Todo sería más fácil si dejara de pensar.

Ajeno a ello, Yuriy luego de sobreponerse a la terrorífica amabilidad que le parecía mucho más funesta que ver a Ian enojado, comenzó a comer.

Ese día no había cenado mucho, y la verdad tenía hambre. Por ello no reparo en lo extraño que era masticar con un nuevo hocico y no poder usar las manos.

Entre el prolongado silencio, hubo un cambio en el ambiente. Ivanov alzo la mirada del plato para centrarse en el bicolor acostado. Todo alrededor de él se veía gris y opaco, tan sombrío que parpadeo en incomprensión.

Despacio se movió, primero bebió un poco de agua ante de caminar hacia el olvidado libro en el suelo.

"…."

Ahora no sabía si debido a su condición animal no entendía las letras, o es que estas estaban en otro idioma, de todas formas le dio la vuelta con el hocico y las patas.

"¿Dranzer?"

La figura del fénix impresa sin detalle, de línea escueta y contorno negro, lo obligo a centrarse en el texto por un momento hasta que alzo la mirada. Los libros en el escritorio tenían títulos extraños, donde lo único familiar era la figura de Dranzer, su nombre, o los nombres de otras bestias bit.

Hiwatari de verdad buscaba la forma de recuperarlo. Giro hacia él. Durante ese tiempo no lo había visto moverse ¿Estaría dormido?

Retrocedió un poco. Ahora mismo averiguaría si estaba despierto. Una vez choco contra la pared salió corriendo tan rápido como para poder saltar hacia la cama.

-.-¿Hmm?- mascullo Kai adormilado. Retiro el antebrazo que le cubría los ojos sólo para encontrar la bonita mirada de ese lindo lobito.

Yuriy entreabrió el hocico. Ladraría de ser necesario para llamar su atención y hacerle entender que no era un lobo, que él era…

"Hhmmmm"

…la determinación le duro 30 segundos antes que Kai comenzara a acariciarle la cabeza. Hmmm, eso se sentía tan bien. El tacto afable, placentero enviaba un agradable cosquilleo por todo su cuerpo, producida por la suave mano descubierta del guate, desnuda que viajaba debajo de su hocico donde se deslizo de nuevo atrás de la cabeza…

…endemoniadamente delicioso.

¡¿Qué diablos estaba haciendo?!

De un salto se aparto. Kai, que termino acostándose de lado, parpadeo un par de veces por la extraña actitud, aunque después sólo pudo sonreír divertido del esquivo animal.

A Yuriy no le gustaba esa expresión. Retrocedió receloso, fastidiado de tanta amabilidad. Esta también tenía que ser parte de la maldición. El increíble bienestar no podía proporcionarlo precisamente el estúpido bicolor. Aquí había algo raro y no quería averiguar que era.

Con un bostezo, Kai se sentó en la cama, dudo un momento antes de ponerse de pie en busca de algo más cómodo para dormir.

El lobo blanco aun en la cama lo miro quitarse la camisa y arrojarla en ninguna parte mientras buscaba en el armario. La tersa piel de la espalda expuesta consiguió que desviara la mirada. La mano vendada de Kai llamo inevitablemente su atención.

Inconscientemente agacho las orejas. Sabía que el imbécil estaba herido y en parte era su culpa. También parecía dolerle, por el momento no lo había visto usar esa mano, en realidad, evitaba hacerlo. Yuriy sabía que las lesiones en esa parte en particular dolían mucho.

La herida siempre termina abriéndose tras cada casual movimiento. Esa sensación de piel abriéndose no era agradable, mucho menos el roce o los movimientos bruscos que era como si la piel se desprendiera.

Enajenado en sus pensamientos, sólo volvió a reaccionar en cuanto Kai tomo su cabecita con las manos. Los ojos carmín tan cerca lo desubicaron.

-.-Pareces estar bien- divago revisándolo con la mirada. No era usual ver a un animal tan ensimismado, no era peculiarmente extraño, sólo quiso asegurarse que nada le doliera.

Si por la mañana no se había ido, lo llevaría con un veterinario.

Mas, Ivanov vio ahí su oportunidad de comunicarse…necesitaba (por frustrante que fuera) que le ayudara, que entendiera que él no era…

"Hmmmm"

Kai sonrió cuando el lobo cerró los ojos, complacido por la caricia debajo del hocico. Aunque antes pareció enojarse por las caricias, en realidad parecían gustarle mucho.

Lo cual era razonable, en esa condición de sentidos amplificados, Yuriy sentía una gran tranquilidad con algo tan simple.

Hmmm, era delicioso, las cosquillas en el estomago, semejantes a mariposas revoloteando le hicieron acercarse sin ser consciente.

Cuando agacho la cabecita para esconderla en las piernas del bicolor que estaba sentado en la cama, Kai desvió sus caricias por el lomo hacia la bonita cola.

El corazón le palpito más fuerte, en especial cuando el bicolor comenzó a acariciarle el estomago. Entregado a ello, el ex-pelirrojo término acostándose.

El bicolor simplemente sonrió. Ese cachorro era tan fácil de complacer a pesar de su hosca actitud. Durante unos minutos toco por aquí, por allá y a cuya hasta detenerse paulatinamente.

"…"

Yuriy despertó bruscamente del trance. Abrió los ojos de golpe al incorporarse rápido y retroceder como si temiera que volviera a acariciarlo…

PUM

…hasta que se cayó de la cama (que no era muy grande) Kai lo vio pararse en el suelo. Parecía enojado, por lo que no intento acercarse, después de todo no quería ser mordido.

Suspiro, tal vez mas cansado de lo normal. Sin ganas tomo una almohada y la coloco en el suelo. Después se estiro para apagar la luz.

-.-Buenas noches- musito bajito luego de acomodarse.

Durante unos eternos minutos no se escucho nada. Yuriy no podía estar seguro de cuánto tiempo permaneció parado en la oscuridad.

Le tomo unos segundo habituarse a la penumbra, donde hizo un mohín de disgusto frente a la situación. Ahora era personal, se sentía indignado por esas caricias ¡él NO era una mascota!

Terco como sólo Yuriy Ivanov puede ser, tomo impulso nuevamente y salto a la cama. Le haría comprender a ese imbécil que no era un lobo. Si debía recurrir a la fuerza bruta, que así sea.

-.-…

Su determinación comenzaba a tener un aterrador patrón de 30 segundos. Gruño por lo bajo al ver a Kai dormido con esa apacible expresión que mantenía algunos mechones de cabello sobre el rostro.

La respiración suave y pausada subía su pecho bajo la frazada. La mano vendada a un lado de la cabeza fue el detonante final.

-.-Hn- bufo Yuriy

¡Bien! Lo dejaría dormir. De mala gana dio tres vueltas en el mismo sitio antes de acostarse a su lado. Mantuvo la cabeza en alto. Ignoraba si habían pasado segundos u horas, o tal vez el bicolor estaba tan cansado que se durmió al instante.

Suspiro. Suponía que eso no importaba. Agotado apoyo la cabeza en la cama, desde esa posición podía verlo dormir.

Aunque era cierto que esa amabilidad lo exasperaba, quizás…

-.-Hn- mascullo ignorando el sonrojo interno.

…quizás si él fuera más gentil (no pedía milagros) entonces posiblemente no se harían tanto daño. Yuriy sonrió por dentro.

Por esta vez admitiría que estar junto a él no se sentía tan mal.

CONTINUARA:

Ann: ¡Voila n0n! es el capítulo más largo que he escrito n¬nUU, espero sea de su agrado Ne n--n, siempre se hace lo que se puede TT¬TT

Ro: Esperamos que esto compense la larga cofcof- milenaria-cofcof espera n--n

Ann: ¿tienes tos ¬¬UU?

Ro: Sólo un poco ñ--ñ

Ann: No sabes cuánto te odio ¬¬XXX

Ro: No te engañes, me amas y mucho ñ--ñ

Ann: ¿Para qué me molesto u¬ú?..Ok, espero sinceramente que les guste Ne n--n, Ann esta very happy de la inesperada aceptación del Fic °¬°

Ok, como hay una estúpida norma en el FanFiction sobre no poder contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n--n.

Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. O si prefieren ir a esta dirección que viene siendo lo mismo o.o: h t t p / w wwf a n f i c t i o n. n e t / u / 4 8 88 2 3 /

Al final no hay necesidad de colocar "punto com." así no más como está la dirección n-n, bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n--n

Cualquier amenaza de muerte, presionan el botoncito que dice "Go" en la parte de abajo n-n, no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction, para que me dejen un Reviewer u.u, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile, donde dice "Ann Saotomo" en la parte de arriba y ahí les sale n-n

Bueno, no siendo más.

Se despiden:

Ann Saotomo n—n y Ro-Chan n—n