SIETE

Conjunto de viñetas

By: Lavi*


Naas~

Disculpas por la demora. Aquí con la última de estas viñetas bonus y cerrando el universo de Siete.

Shiki es propiedad de Fuyumi Ono y Fujisaki Ryuu.

Disculpas por cualquier posible error.


Siete besos

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Dicen que un beso es una muestra definitiva de afecto. Que los besos sólo se dan, por tanto, entre personas que se guardan cariño y gran aprecio. Que el primer beso es inolvidable.

La primera vez que tuvo conciencia de lo que era un beso, estaba recibiendo cientos de ellos, junto a mimos y carantoñas de su madre. Tendría quizá unos cuatro años y acababa de caer estrepitosamente del triciclo en su primer intento de montarlo.

Ella había dicho que eran parte de un hechizo mágico para aliviar el dolor y la tristeza, que eran singulares y no debía permitirle a nadie más que se los dieran. Cuando él preguntó si podía usar ese conjuro con alguien más, ella le acarició los cabellos, le sonrió tiernamente y le susurró algo parecido a eres un gran niño, Tohru mientras le explicaba que el hechizo sólo funcionaba con las personas que eran queridas para uno.

Así pues, no volvió a recibir ningún beso de nadie más que de su madre. Tampoco intentó usar su hechizo mágico con alguien más. Pero la situación cambió cuando, un día que volvía temprano del colegio, encontró a sus padres compartiendo una versión evolucionada del hechizo.

No era un tierno y suave contacto en la mejilla, sino más bien una lucha entre sus bocas. Lo curioso era que no parecían disgustados con la pelea. Cuando Tohru cumplió los nueve años descubrió que aquel beso era un beso de parejas. Algo único y maravilloso. Aún más que el hechizo de su niñez. Y él se prometería que la primera vez que compartiera ese beso con alguien sería sumamente especial.

Sotoba era un lugar bastante tranquilo. La gente era respetuosa y rara vez habían sobresaltos. Ya estaba en la media cuando descubrió que la vida en el pueblo era un tanto conservadora. Lo que era normal y común en la vida exterior podía ser considerado un escándalo en Sotoba. La prueba era la chica Shimizu, quien no paraba de levantar chismes entre las personas de la aldea.

Así que, para Tohru, crecido en ese ambiente conservador y respetuoso, con normas siempre establecidas, fue todo un shock cuando los descubrió. Dos compañeros de clase compartiendo, entre lo abetos del camino a Mizobe, un beso. Un tercer tipo de beso, que incluía manos enredadas y lenguas juguetonas. A pesar de todo sintió curiosidad y no pudo evitar preguntarse si llegaría a hacer eso con alguien alguna vez.

Cuando entró en el instituto, nada lo preparó para de pronto ser atacado por cientos de chicas que robaron su hechizo. Él se preocupó bastante, más aún cuando el hechizo no funcionó, cuando no fue especial. Entonces, Tohru descubrió que existía un cuarto tipo de beso: el de compromiso. Muchos lo usaban como saludo. Otros como mera formalidad.

Ya bastante decepcionado, creyó que no podía llegar más lejos. Se equivocó.

La prueba de ello fue aquella tarde de verano. El agua de rio mojándole la nuca y el cuerpo tibio de otra persona sobre el suyo. Sus labios juntos en un perfecto encaje. No fue un hechizo, no eran pareja. No habían lenguas ni manos de por medio. Pero de alguna extraña manera, aunque no fue como lo hubiera planeado, fue especial.

Así descubrió un quinto tipo de beso, el accidental. Y lo repitió muchas veces. Y mientras más lo hacía, se dio cuenta que era diferente, particular, y sin embargo, indefinible. Para cuando el verano llegaba a su fin, Tohru tenía una idea bastante clara de lo que era y significaba un beso. Y tenía aún más en claro que sólo había una persona con la cual quería compartirlos.

Sin embargo, no se quedó allí. A finales de agosto, Tohru aprendió que existía un sexto tipo de beso. Un beso que resultaba tan importante para ellos como los demás. Uno que era vital, que aborrecía pero que le era imposible evitar ejecutar. El beso de muerte.

Porque necesitaba la vida que surgía de ese beso. Y aunque hubiera preferido no conocerlo, dependía de el. Y así, condenado a realizarlo una y otra vez, atado a un beso que odiaba por sobre todo lo demás, creyó que sería incapaz de salir de aquel tormento.

Pero de nuevo el destino le tenía una vuelta preparada.

Y Tohru descubrió un séptimo beso. Un beso capaz de borrar todo sufrimiento de su ser, como el hechizo, pero también capaz de borrar el dolor que aquejaba su alma. Un beso como el de pareja, pero que representaba un lazo aún mayor, porque no era el conjunto de dos personas sino la unión en uno mismo. Un beso que tenía lenguas juguetonas y manos enredadas, pero que iba más allá, puesto que el contacto quemaba, y las miradas fijas, los dientes y el cuerpo al entero entraban en el juego.

Un beso que podía ser un saludo, una despedida, un formalismo, pero que estaba más allá del compromiso puesto que era necesidad. Un tipo de beso que podía ser accidental, espontaneo, inesperado y que, sin embargo, estabas siempre anhelando. Un beso que llenaba más que la rojiza vida de un beso mortal, que alimentaba el cuerpo, el alma y el pensamiento hasta sentir dolor por lo satisfecho que podía dejarte.

Era un beso que no encajaba entre ninguno de los conocidos, pero que al mismo tiempo era todos ellos. Era más que único, particular, especial o maravilloso.

Y cuando miraba en el mar índigo frente suyo, mientras ese beso se convertía en un ritual de vida, ambos sabían que era un beso de amor. Porque quizá no lo dirían en palabras nunca, quizá una formalización estaba de más. Pero ese beso sellaba más que un juramento, unía más que dos vidas, forjaba más que un lazo inquebrantable.

Ese beso era amor puro y estar conscientes de ello, poder compartirlo, era todo. No querían ni necesitaban nada más.

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Fine.


Pues eso es todo. Con esto cerramos el universo de Siete. Muchas gracias a quienes leyeron, comentaron y siguieron esto hasta el final. Espero estas tres viñetas auto-conclusivas hayan sido de vuestro agrado y os hayan quedado ganas de seguir mis futuros trabajos. Por ahora quedamos en un hasta luego.

xilema95: Oye, ami también me jodio esa forma de Tohru de morirse con Ritsuko, digo ella es x para mi, no me cae mal, pero prefiero a Natsu-chan xD. La viñeta anterior a mi me gusta mucho, creo que por el tinte personal y por el ambiente semi dramatico que toma, no sé, disfrute mucho haciendola así que me alegra que te gustara. Gracias por haber comentado esto hasta el final. Va por ti!

Y recuerden! Son viñetas por el contenido! x]

Nos estamos leyendo en el futuro~