Capítulo 3. Wild World

Edward POV

Él, por lo general, no era antipático, pero esta chica encontraba rápido la forma de colmar su paciencia, aunque no lo demostrara. Suspiró una vez mas mientras dejaba sus cubiertos a un lado de la bandeja y se limpiaba la boca con una servilleta.

Dirigió su mirada hacia Bella, que removía todo en su bandeja y seguía sin probar bocado.

-No has probado nada.

-No quiero esto, no me gusta- replicó con sequedad. Luego puso el tenedor en la mesa.

Emmett ya había terminado, y conversaba animadamente con Alice, mientras les esperaban.

-Emmett, pueden irse. Yo me quedo aquí con Bella y los alcanzo más tarde- miró a su amigo fijamente. Con los años que llevaban de amistad, no fue necesario decir más para que Emmett captara el mensaje.

El grandote se encogió de hombros.

-Bueno, deberíamos ir al jardín, deben estar todos reunidos para la entrega del itinerario- y se paró.

-Yo debería esperar aquí a Jasper- de nuevo, regresó la cara de molestia de su hermana al recordar a su pupilo.

-No, piojo, tu vienes conmigo- entonces la tomó por la cintura y la cargó bajo el brazo como lo haría con una maleta.

-¡Bájame, Emmett!

-No ¿Sabes cuanto tiempo tenía sin cargarte así?

-¡Bájame! O les digo a todos tu secreto- su hermana reía.

-No me hagas amenazarte. Sabes que no me va a temblar el pulso a la hora de hacerte cosquillas hasta que te orines-le amenazó juguetón.

-¡Emmett duerme aún con su muñeco Enrico!-gritó su hermanita antes de reventar en carcajadas locas propiciadas por las cosquillas de Emmett- ¡Y no lo lava desde que tiene 14 años!-las carcajadas a penas la dejaban hablar, pero la oración salió perfectamente entendible.

Rosalie estalló en risotadas. Él también rió. Incluso Bella, en su pose de cabezota, no pudo evitar reírse.

¡Oh Dios mío, Emmett parecía avergonzado! Podía contar con los dedos de una mano las veces que eso había ocurrido… Y sin embargo, no lo vio por mucho tiempo más. La fresca risa de la chica a su lado lo hizo voltearse hacia ella. Los ojos grandes y marrones de ella brillaban viendo la pequeña lucha entre Alice y Emmett. Era la primera vez que la veía reír.

Apartó la mirada de ella y se tomó lo que quedaba en su vaso de un solo trago. Cuando vio de nuevo a su hermana y amigo, ésta estaba encaramada en la espalda de él como un mono. Y ellos, junto con Rosalie, salían del comedor.

Estaban casi solos, a excepción de otras personas dispersas en otras mesas.

Otra vez, miró a Bella, que ya ni siquiera hacía el montaje de estar moviendo la comida, sino que miraba la puerta con su habitual desinterés.

Respiró profundo, ya cansado de intentar llevar aquello.

-Mira, Isabella, vamos a hacer algo- por lo menos ella se volvió para verlo- Necesitas comer ¿ok? Y no nos vamos a ir de aquí hasta que lo hagas. Así que queda a tu elección… O comes y salimos ya, o no lo haces y nos quedamos aquí hasta que lo hagas. Tú eliges- Con su tono firme no quiso dar derecho a réplica.

Los ojos marrones de ella se entrecerraron un poco y se tomó unos segundos para abrir la boca.

-¿Qué importa si como o no? Te aseguro que los que estaban sin guía pudieron no haber comido y nadie les dijo nada.

Paciencia, paciencia, paciencia…

-Nadie les dijo nada porque ninguno de ellos está enfermo en la forma en que tú lo estás- respondió con acritud, casi sin pensar.

La expresión de ella mutó por un momento en sorpresa. Luego, sus labios se estiraron en una sonrisa seca. Volteó al frente.

-Supongo que ya te echaron el cuento de la comida, los hospitales y eso- dijo como si hablara de otra cosa, de cualquier otra cosa que no fuera delicada, como era su situación.

-Si, estoy bien informado de eso. Es la razón por la que estás aquí, ¿lo sabes, no?

-Lo supuse.

Hubo una pausa donde ninguno dijo nada, sólo él la miraba, tratando de entenderla un poco.

-Y es por eso- continuó Edward, ya con un tono más suave y persuasivo- que tienes que comer. Y punto.

Ella asintió suavemente, como procesando todo aquello sin problemas. Él detectó la pantalla que ella tenía montada, haciéndose la comprensiva y dócil.

-Claro- musitó pensativa- salvo por un detalle- de nuevo, sus ojos chocaron- Que no me pueden obligar a comer, y que yo no estoy enferma - Entonces, se paró con rapidez y avanzó volada hacia la salida.

-Si jode- musitó antes de ir hacia una de las canastas, tomar un panecillo dulce para envolverlo en una servilleta y luego salir corriendo tras ella.

La encontró caminando.

-Oye- llamó su atención al alcanzarla. Empezó a felicitarse, con esa chica había tenido de pronto más paciencia de la que pensó que tendría. Bella siguió caminando como si nada. Tenía los brazos cruzados alrededor de su tronco y apretada los puños contra sus costillas - Ey- esta vez, tomó una orilla del suéter de ella para detenerla. Sus ojos verdes chocaron con unos marrones duros, mientras ella se medio giraba para quedar al frente de él. Edward suspiró, preparado para hablar- Esto no va a funcionar si no pones de tu parte, Isabella.

-Bella- rectificó ella con fastidio.

-Como sea- prosiguió- A partir de ahora, necesito que colabores. Mientras mejor te portes, mejor parada vas a salir de aquí ¿Entiendes? No es difícil. Te portas bien, te dan beneficios- se le acercó lo suficiente como para que su susurro se escuchara- Y si tu actitud es excepcional, puede que te dejen irte antes.

Cuando pudo verle la cara al alejarse, atisbó por una milésima los ojos como platos de ella antes que recompusiera su expresión de hostilidad habitual.

Bella lo miró por un momento con los ojos estrechados, llenos de duda.

-¿Es en serio?

Edward no tuvo que esforzarse para componer una cara que portara seriedad y sinceridad.

-¿Parece que estoy bromeando?

-No lo sé.

Se quedaron en silencio unos segundos antes que ella resoplara algo que sonó como "Bien". Y en su tono algo le sonó como a una tregua.

-Bien- le secundó él, medio sonriendo.

Reanudaron la marcha hacia las cabañas de chicos… Aunque no sabía por qué.

-¿A dónde vamos?

-Al jardín ¿No es ahí donde darán el itinerario y todo eso?

-Si, pero es el jardín B, que queda al lado opuesto de donde nos dirigimos.

-Ah, bueno- y se dio vuelta para seguir caminando. Él la siguió riéndose un poquito.

Para cuando llegaron al jardín, estaban ahí todos. Edward buscó a Emmett, cosa que no fue muy difícil por su altura. Estaba con Rosalie, Alice, Jessica y Kate, una chica alta de cabello rubio, liso y largo. A él, Jessica le dedicó una deslumbrante sonrisa cuando llegó hasta el sitio donde estaban, pero pudo captar que por un segundo sus ojos destilaron hostilidad hacia Bella.

Alice seguía enfurruñada porque su "amiguito" no había llegado. Y Emmett estaba al lado de Rosalie con los brazos cruzados. Esta última se dedicaba a mirarse las uñas.

Al rato, Carlisle llamó la atención de todos, haciéndolos acercase al centro, donde estaba parado él con Esme a su lado, que cuando los divisó, les envió una sonrisa imperceptible. El hombre tenía una montaña de papeles en sus brazos, y Esme tenía una bolsa de lona en la suya.

Los papeles resultaron ser los itinerarios de cada campista, las reglas del campamento y un mapa, eso lo explica Carlisle mas tarde. En la bolsa, Esme tiene carnets que identifican a quías y campistas, los cuales va poniendo a medida que su esposo llama a cada joven para entregarle su papel.

Luego de unos minutos, se acercó a Bella para examinar su papel por encima de la cabeza de ella.

-No me jodan ¿Todos los días terapia individual? Esto debe estar mal- su voz translucía indignación y molestia.

-Está bien todo, créeme.

Ella se volvió para observarlo irritada, como si él fuese el culpable de todo.

-No me pueden obligar a ir todos los días a un puto loquero, no pueden- dijo con los dientes apretados. Edward la observó un segundo con la cabeza ladeada.

-Beneficios. Buena conducta- le recordó. Esto bastó para que ella no dijera nada más por unos minutos, mientras él le pedía su itinerario a Jessica, quien tenía tres veces a la semana terapia individual y dos de grupo. Jessica tenía problemas con el alcohol, y estuvo dos veces en la cárcel por robar en tiendas. Aunque no lo necesitara, porque sus padres tenían el dinero para cumplirle todos sus caprichos y más.

Ella no dijo nada acerca del itinerario, pero lo arrugó y lo guardó en el bolsillo trasero de su vaquero.

Él empieza a pensar que el hecho de que se pudiera meter gente ahí sin su consentimiento, es algo malo. Sólo unos 10 de los 28 campistas que hay están ahí por voluntad propia. El resto, prácticamente ha sido obligado por familiares o representantes una parte, y los otros, tienen una acuerdo con de cambiar la cárcel por esa campamento de rehabilitación. Quizás, si todos fueran por voluntad propia, prestarían más colaboración… Pero claro, si ese fuera el caso, el número de pacientes no superara los diez.

Se pregunta entonces qué fue lo que hizo que Carlisle fundara ese campamento de rehabilitación para jóvenes. Debe haber algo más aparte de las ganas de poner en práctica su post grado en psiquiatría para simplemente ayudar a la gente, y dar un servicio superior al que ya hay. Decide, que luego le gustaría indagar más en las razones.

Luego de eso, le toca pasar todo el día con sus dos campistas. No está muy alegre por el hecho, pero no hay más nada que hacer y se arma de paciencia desde ese momento. Ese día no se hará nada porque es el primer día, y además, es domingo, y los domingos se hace "día de descanso" (tendría que hablar con Carlisle para que cambiaran esos nombres tan… Tan de psiquiátrico). Así que luego de hacerle unas cuantas preguntas a Carlisle, se reúne de nuevo con los demás (Su hermana, Rosalie, Emmett, Kate, Bella y Jessica) preguntándose que coño se supone que harían el resto del día. Lo único bueno era que ya puntaban las 4 de la tarde.

"Conózcanse mejor". Bufó. Eso fue lo que le dijo Carlisle cuando él le preguntó acerca de las actividades de ese día. Por lo menos eso no se repetiría todos los días.

Observó cómo Bella se sacaba algo de las uñas con el carnet mientras Alice y Rosalie conversaban animadamente. Jessica había desaparecido y Kate hablaba con un joven de cabello cenizo. Cuando le preguntó donde estaba Jessica, ella le respondió que había ido al baño.

El grupo de gente amontonada se estaba dispersando poco a poco. Algunos habían ido hacia el lago y ya se estaban montando en algunos de los botes que habían. Otros se dirigían hacia el comedor donde seguro ya estaba puesta la merienda. Buscó a Emmett con la mirada y lo encontró riéndose con una atractiva guía de pelo rojo y rizado. Ella también reía con ánimo. Casi rueda los ojos. Emmett no podía estar más de una tarde sin ligarse a alguien.

-Eh, Enrico, vamos al lago- le llamó como sabía que él odiaba que le dijeran. Según su amigo, ese nombre se lo había puesto al muñeco cuando tenía sólo 3 años y veía "Plaza Sésamo". Emmett siempre le regañaba cuando él bromeaba llamándolo así, decía que ese nombre era gay hasta lo insoportable. Tenía razón, pero molestarlo no tenía precio si se tomaba en cuenta que la mayoría del tiempo él el molestado.

Su amigo volteó a verlo con ojos asesinos.

-¿Qué tu nombre no era Emmett?-preguntó la chica algo confundida.

-Es Emmett, lo que pasa es que a mi encantador amigo Eddie le encanta bromear con eso- dicho esto, lo tomó por el cuello para despeinarle el cabello, que de por si nunca está peinado. Al fin cuando pudo liberarse, con las risas coquetas de la chica como fondo, se pasó la mano por el pelo y le dijo a Emmett para dar un paseo en bote con los demás.

-Es que detesta que otros acaparen mi atención- susurra la chica sin intenciones de que Edward no lo viera. El de ojos verdes no puede aguantarse a no darle un zape. Cuando están acercándose a las chicas (que no sabe en que momento empezó a decirle "chicas" a su guardería), se da cuenta que falta Alice.

-¿Y Alice?- le pregunta a Rosalie.

-Esme la vino a buscar y se fueron. Creo que llegó su amiguito- le responde la rubia con los ojos sobre sus propias uñas. Luego lo mira a él- ¿Oye, nos vamos a quedar aquí el resto del día? Porque si es así, prefiero dormir un poco.

Busca con la mirada a Bella, que está viendo el lago con los brazos cruzados y expresión ausente.

-En realidad, señoritas, pensábamos en dar un divertido paseo en bote- habló Emmett, sonriente como si le hablara a niñas de seis años.

Jessica se rió y Rosalie se le quedó mirando por unos segundos antes de decir:

-Bien. Me iré a dormir.

-A menos que nos quieras a todos durmiendo en tu habitación, no te puedes ir- atajó su amigo, mirando a Rosalie con sorna. Ésta apretó los dientes y se quedó ahí - Me encanta su disposición, chicas- dijo en su susurro lo suficientemente fuerte sólo para que Edward lo escuchara.

-Y eso que sólo le estamos diciendo para hacer un paseo en bote- murmuró a su vez Edward. Emmett suspiró con fuerza y empezó a caminar hacia el lago, con Kate y Jessica adelante. Bella y Rosalie caminaban a su lado, ambas con cara de perro.

Nada más mirarlas, le producía la misma inquietud que cuando le toca estudiar temas imposiblemente largos, cuando tiene que trasnocharse. Está pensando seriamente en pedirle a Carlisle un cambio de campista cuando escucha un golpe amortiguado seguido de un quejido. Cuando voltea, ve a Bella a gatas y a Rosalie a su lado, entre sorprendida y divertida.

-Oye, ¿Estás bien?- le pregunta al agacharse al lado de la morena.

La chica hace una mueca cuando se ayuda con las manos a sentarse. En seguida Edward ve cómo la rodilla rota de su pantalón empieza a teñirse de un color borgoña. La parte descubierta de piel es solo roja.

-Oh, mierda- gime Rosalie a su lado. Edward voltea a mirarla, preocupado por el tono, y se preocupa aún más al ver el tono blanquecino – enfermizo que a tomado la cara de la rubia, quien por cierto, ahora se tapa la boca con la mano.

-Rosalie, anda con Emmett. Yo voy a llevar a Bella a la enfermería- Bella sigue sentada y tampoco tiene muy buen color. Ve como traga saliva con fuerza.

La rubia mira a Bella y le hace un gesto con la mano antes de salir tras Emmett y las otras dos. Los ojos chocolate de Bella ven con horror el raspón de su rodilla.

-¿Crees que puedes caminar o tengo que cargarte?- le pregunta preocupado. Ella niega con la cabeza.

-No, gracias. Puedo sola- replica débilmente, aún así, el orgullo y la testarudez le brota por los poros. Edward voltea los ojos.

-Eso ya lo he escuchado antes- y tiene ganas de decirle algo más, pero se muerde la lengua- Vamos- se incorpora primero para ayudarla luego a ponerse de pie. La pequeña mano de ella se siente delicada y suave dentro de la suya. En realidad, toda ella parece delicada y suave, tan frágil. Cuando Bella ya está de pie, retira su mano de ese contacto y siente algo extraño. Aunque no se pone a descifrarlo inmediatamente – ¿En serio puedes caminar?- insiste al verla fruncir el ceño cuando avanza unos pasos.

-Si, ya te dije que puedo. Tampoco es como si me hubiese fracturado la pierna- ella no lo mira cuando le responde.

Edward la sigue de cerca, con las manos en los bolsillos, porque siendo un caballero –o al menos intentarlo- no soporta verla así y no hacer algo.

Ve a Esme saliendo de la enfermería en cuanto llegan a la cabaña. Pasa la mirada del uno al otro varias veces.

-¿Qué pasó?- les interroga cerrando la puerta tras ella. Su mirada de madre preocupada los recorre a ambos y se detiene finalmente en la rodilla raspada- ¿Es eso?- parece aliviada. Mira a Edward- Tu padre me llamó, ¿Podrás hacerte cargo?- El joven apenas tiene tiempo de asentir cuando ella ya le está agradeciendo. Le acaricia la mejilla con cariño, le da una sonrisa a la chica y se va.

Edward saca las llaves para abrir la puerta. Le echa un vistazo a Bella que lo mira entre sorprendida y curiosa. No puede evitar preguntárselo.

-¿Qué?

-Nada- y su piel que parece de porcelana toma un color rosado luego de apartar la vista de él. Ambos pasan y él le indica que se siente en una del par de camillas forradas con papel azul. Mientras busca en uno de los estantes el botiquín de primeros auxilios, escucha la cama crujir.

Regresa al lado de Bella con un bote de agua oxigenada y gasa estéril. Ella mira el contenido de sus manos y luego fija sus ojos enormes en él. Edward piensa un segundo y dice con voz calmada que necesita ver bien el golpe. Piensa en que: o ella se tiene que quitar el jean, o bien tienen que romperlo.

Ella sólo lo sube hasta que su rodilla sangrante queda descubierta. Claro, el pantalón le queda enorme. El muchacho arrastra una silla hasta el frente de la mesa, y se sienta allí. Abre el bote, vierte un poco del líquido incoloro en la gasa y lo acerca al raspón. Lo único que se escucha en el lugar es la brisa procedente de afuera y la respiración cadente de Isabella. Hacer cosas como esa es lo suyo.

Fin de la primera parte del capítulo! Era algo largo, y lo partí en dos! La próxima parte la subo el domingo… Pero quiero RR! Debo dar gracias por los dos reviews que he recibido hasta ahora. Seee, see, por lo menos dos me animan! Gracias a: Pero vale, no cuesta mucho teclear unas cuantas palabras expresando su opinión. Vamos, chicas, anímenme a seguirla. Siento que la historia no gusta mucho.

Respecto a algo que quería aclarar:

Quizás se vea el desarrollo, algo soso, pero es necesario para que entiendan a los personajes. Prometo más acción, mucha más acción.

El nombre de los capítulos. Nada tienen que ver con el capítulo en sí. Si, son nombres de canciones, pero nada tiene que ver la letra de la canción con el capítulo. No sé por qué lo pongo, supongo porque es sólo el título lo que me suena. Y no quise poner el simple "Capítulo xx".

Ojala no haya nadie que esté estudiando psiquiatría por aquí porque de seguro estará indignado (o Freud revolcándose en su tumba). La idea del campamento es un invento mío, junto con el poco de conocimiento que tengo en el campo. Estudio medicina, si, pero aún no voy tan avanzada como saber acerca de terapias, y eso. Sin embargo investigo, y cuando no porque me da flojera, invento.

La acción, específicamente la acción romántica, va lenta, si, pero habrá. Pronto. se los aseguro.

Reviews por favoooooor! Siempre animan. Porque al final una escribe para los lectores, no? (también por placer propio, claro).

Y ya. Un beso a todos los que me leen. Mil gracias por los alerts, y favorites! Tambien me animan (pero me haría taaaaan feliz un review, insisto). Nos leemos en 2 o 3 semanas! Se cuidan.

Nympha Black.