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Un encuentro que marco nuestras vidas
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Declaración: los personajes de esta historia no me pertenecen, le pertenecen a Kishimoto-san, solo los tome para mis ideas bizarras jijiji
-diálogos-
"pensamientos"
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Capitulo 3. Adiós
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Ciudad de Osaka. Martes 24 Marzo.
Un Rolls Royce ingresaba por la lujosa entrada de la mansión Hyuga, estacionándose justo a la entrada de la mansión, el chofer decenio del auto y rápidamente se dirigió a abrir la puerta trasera del auto, de donde descendió Hiashi Hyuga. En la puerta de la casa ya lo esperaba una de las criadas de la mansión.
- Buenas noches Hiashi –sama – hacia una reverencia.
- Avisa a mi hija Hinata que requiero su presencia en mi despacho – ingreso a la casa y se dirigió directo al sitio antes mencionado.
Hiashi se encontraba parado frente a la ventana de su despacho contemplando el enorme jardín trasero. Una humeante tasa de café era sostenida en su mano derecha, miraba detenidamente el kiosco que se encontraba en el centro del jardín rodeado de rosales, una enorme cantidad de imágenes de su esposa plantando esos rosales surgieron en su mente. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por el ruido de la puerta.
- Me mando llamar Otou-sama – decía Hinata mientras ingresaba en el despacho.
Hiashi se giro para ver a su hija.
- Si, toma asiento – le indicaba con un ademan de la mano que se sentar en una de las sillas junto al enorme escritorio.
Ambos tomaron asiento, Hiashi en la silla giratoria que se encontraba detrás del escritorio y Hinata en una de las sillas que estaba frente a este. Hiashi dejo la tasa de café sobre el escritorio, apoyo los codos sobre el escritorio y recargo su cabeza sobre sus manos.
- Como sabrás la fecha de tu matrimonio se encuentra cerca.
Hinata solo asintió con la cabeza.
- Bien – se apoyo en el respaldo de la silla – por petición de tu futuro marido viajaras a la ciudad de Tokio y te quedaras allá hasta que la boda se realice, al parecer desea conocerte en persona. Puedo suponer que esta petición la ha hecho ya que desea saber cómo es el comportamiento de su futura esposa, es por esto que te pido que al estar con Uchiha-san te comportes como lo que eres, la heredera principal de la familia Hyuga y que por ningún motivo le des motivos para que desista de que se realice este matrimonio, has entendido.
- Así lo hare Otou-sama, cuando debo partir.
- Mañana.
- Quien me acompañara.
- Iras sola.
Esta noticia sí que la sorprendió, no podía creer que su padre la mandara sola a ver a un completo desconocido para ella.
- No te preocupes - Hiashi noto la intranquilidad en su hija – conozco bien a Uchiha-san es un caballero, jamás te tocaría hasta después de la boda.
Hinata se tranquilizo un poco con las palabras de su padre, después de todo el no la mandaría sola si no conociera bien a su futuro marido, cierto.
- Dile a una de las criadas que te ayude a empacar tus cosas – se levanto de su asiento girando hacia la ventana - eso es todo puedes retirarte.
- Si – Hinata se levanto de su silla y se disponía a salir.
- Hinata.
Llamo su padre, ella se giro para verlo.
- No le digas a Hanabi que te iras de viaje, yo le avisare después.
- Pero…
- Es una orden – Hiashi se giro para verla – ahora retírate – volvió a mirar por la ventana.
- Si Otou-sama – Hinata hizo una reverencia y salió del despacho rumbo a su cuarto.
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Un nuevo día comenzaba, Hinata se encontraba dentro de su cuarto contemplando cada rincón, quería recordar cada color, cada mueble, cada pintura. Un suspiro escapo por sus labios, dio media vuelta y salió de su habitación, camino por el pasillo rumbo a las escaleras y paro un momento al toparse con la puerta del cuarto de su hermana, se acerco y toco con la punta de sus dedos la madera, había evitado toparse con ella el día anterior ya que por la orden que le dio su padre no podía decirle nada sobre el viaje, y temía que si la veía le diría todo y no se podía dar el lujo de ofender a su padre desobedeciendo sus ordenes, pero le dolía mucho el no poder despedirse de ella. Entendía la razón por la que su padre le había dicho que no le dijera nada, Hanabi se hubiera ofrecido a acompañarla y puesto que esta se oponía al matrimonio de ella, una vez que estuviera frente al Uchiha haría hasta lo imposible por que el chico se arrepintiera de ese matrimonio.
Hinata salió de la casa, el coche que la llevaría al aeropuerto ya estaba en la entrada esperándola, antes de entrar en el giro su rostro para contemplar por última vez su casa, varias imágenes pasaron por su mente recordando todo lo vivido en ella, cerró los ojos y entro en el coche, abandonando así su hogar.
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El jet privado de la familia Hyuga descendía en el aeropuerto de la ciudad de Tokio. Una de las azafatas se acerco a Hinata para darle aviso de que ya podía descender del avión. Al bajar se percato de que dos hombres con traje y lentes negros ya la esperaban, detrás de ellos una lujosa camioneta negra con vidrios polarizados, el cual la transportaría hasta la casa de su futuro esposo. Uno de los hombres se acerco y tomo el equipaje, mientras el otro la conducía dentro del automóvil. Una vez listo todo se marcharon del aeropuerto.
Recorrían las transitadas calles de la ciudad de Tokio, Hinata contemplaba las calles sin interés aparente, de vez en cuando miraba a sus dos guardaespaldas pero al ver que no le prestaban atención regresaba su vista al camino. El viaje era sumamente aburrido, quería llegar rápido a la mansión Uchiha para darse una larga ducha con agua caliente y dormir, ya que el vuelo había sido algo agotador, su mente divagaba hasta que noto que el auto en el que viajaba aumento la velocidad.
- Que pasa – miro a los hombres que la escoltaban. Estos comenzaron a sacar sus armas – que está pasando – pregunto alarmada.
- Tranquila Hinata-sama – le hablo uno de los hombres.
- No me pide que me calme – estaba muy nerviosa por las armas - ordeno que me digan lo que está pasando.
Los dos hombre se miraron y uno de ellos asintió con la cabeza.
- Un auto nos está siguiendo desde hace rato – declaro uno de los hombre.
Hinata miro por la parte trasera de la camioneta y pudo ver como una camioneta vieja los seguía de cerca.
- Hinata-sama necesito que se siente y abroche su cinturón por favor - el hombre saco su celular y comenzó a marcar un numero – bueno Madara-sama, tenemos problemas unos sujetos…
No pudo terminar de hablar ya que la camioneta que los seguía había aumentado su velocidad golpeando la camioneta en la parte trasera. Por el golpe el celular del guardaespaldas cayó al suelo rodando debajo del asiento. Varios disparos se escucharon, Hinata cubrió su cabeza temiendo lo peor. Pero ninguno atravesó la camioneta ya que esta era blindada.
- Demonios – el guardaespaldas que iba conociendo aumento la velocidad – Hinata-sama necesito que se sujete bien – la camioneta giro en una de las calles, pero la otra camioneta los seguía de cerca.
De repente la camioneta de los delincuentes acelero y se posiciono al lado de la otra envistiéndolos, el guardaespaldas perdió el control del volante y por intentar maniobrar fue y se estampo contra un poste, los dos guardaespaldas quedaron aturdidos por el golpe. Los asaltantes se estacionaron cerca de ellos y dos hombre encapuchados bajaron rápidamente de la camioneta vieja, acercándose a la camioneta donde venia Hinata, uno de los encapuchados abrió la puerta trasera de la camioneta jalando del brazo a Hinata y arrastrándola a la camioneta vieja, mientras el otro apuntada en dirección de los guardaespaldas.
Uno de los guardaespaldas se dio cuenta e iba a dispara, pero el otro se lo impidió.
- No, puedes herir a Hinata-sama.
Hinata gritaba, pero le fue inútil, uno de los secuestradores la aventó dentro de la camioneta vieja y los dos encapuchados que habían bajado se metieron rápidamente. La camioneta vieja arranco alejándose velozmente del lugar.
Los guardaespaldas salieron de la camioneta y apuntaron sus armas hacia las llantas de la camioneta vieja que ya estaba alejándose. Una serie de disparos se escucharon pero no pudieron detenerlos.
- Demonios – el guardaespaldas saco su celular y marco un numero- Madara-sama lo siento pero….. han secuestrado a Hianata-sama.
Los dos guardaespaldas miraban en la dirección en la que los secuestradores se habían marchado.
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Continuara …..
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Pobre Hinata que será lo que le espera, eso lo sabrán en el siguiente capítulo, espérenlo pronto.
Nos estamos leyendo
Chao
