¡Hola! ¿cómo están? espero que muy bien. Como dije, tenía este casi todo escrito y ya tengo el que sigue, y les prometo que es más largo, más emocionante y aparece un nuevo personaje que hace que la historia gire un poco.

Espero que les guste este capítulo y me lo dejen saber a través de sus lindos comentarios.

¡A leer!


Capítulo III.

Le mandé una mirada a Ino pero ésta no estaba pendiente de los que iban bajando. Estaba viendo fijamente su teléfono con el ceño fruncido. Entendí la razón cuando Itachi, que se quedó petrificado con menos disimulo que Naruto al verme, también tenía su teléfono en las manos.

Me exasperé y les mandé una mirada desafiante. Ellos se miraron un segundo y avanzaron cuando Sasuke les pidió que siguieran caminando para ellos poder bajar del todo.

Me congelé por dentro. Si ellos no sabían que yo iba, entonces Sasuke tampoco. Esto no podía ser bueno. Aparté mi mirada de las escaleras y me di la vuelta, no quería ver su rostro congelado por verme. Estaba molesta, incómoda e indignada con mis amigos, más aun con Ino. ¡Esa estúpida no les había dicho nada!

Y Tenten tampoco. Aunque bueno, en su lugar, no sabría cómo decir tal cosa, de todos modos. Suspiré. No podía estar molesta con ella.

Esperé y el silencio se volvió muy pesado detrás de mí. No podía avanzar a la puerta yo sola, quedaría como una estúpida. Aguanté el impulso de girarme cuando escuché los pasos de todos dirigirse a nosotras. Ino estaba muda, aunque no sabía si era por Itachi o porque por fin entendió todo.

Sentí unas manos en mis hombros y me giré para abrazar a Naruto, tenía días sin verlo. Él me sonrió pero buscó en mi rostro algún signo de tristeza pero sólo me vio molesta, muy molesta. Itachi me abrazó del mismo modo sólo que estaba tenso, mirando a mi amiga de reojo, la misma que me estaba viendo fijamente.

Me estaba desesperando y ya se nos hacía tarde. Tenía que hacer algo.

Me giré del todo y avancé hacia Tenten sin dirigir una sola mirada a Sasuke, quien la tenía tomada de la mano, y le di un beso de saludo. Ella sonrió y fue como si diez años se le quitaran de encima.

Ella sabía quién era yo. Sabía todo, absolutamente todo. Eso era lo que estaba mal en ella, me había estado observando, comparándose conmigo en esos shorts tan ajustados que decidí ponerme, buscando qué tanto había amado su novio en mí.

Esa realidad me golpeó porque no me había puesto a pensar en ello y me pregunté cómo estaría ella en ese momento. Qué estaría pensando. ¿Me odiaría?, no, no podía ser una mentira semejante dulzura. Ella lo entendía.

Me giré hacia Sasuke, por fin, y lo miré. Tenía el cabello alborotado, como solía llevarlo. Un pantalón negro y una camisa de jean, se veía muy bien. Me estaba viendo. Sus ojos casi negros, estaban paralizados, congelados. Conocía esa mirada.

Lo conocía demasiado. Y esa otra realidad me golpeó.

-Hola, Sasuke. –Le sonreí de forma amable y me di la vuelta, dispuesta a salir de ahí.

Todos en ese pequeño rincón estaban casi sudando. Salí casi riendo de histeria por la puerta. Sentí que todos me siguieron.


-¡Cielos santo! Eso fue… -Ino estaba entre reír y llorar. La tensión fue demasiada pero yo no quería hablar de eso. Necesitaba distraer mi mente de Sasuke en su carro con Tenten, así que me enfoqué en Ino que venía conmigo.

Ella no se quiso ir con Itachi, quien iba en su carro con Naruto, rumbo a buscar a Hinata.

-¿Qué está pasando?, es decir, hiciste que sacara mi carro cuando bien podíamos irnos con los chicos allá atrás. Y no me mientas. Algo pasa, él también está raro. –Estaba dando vuelta a una esquina cuando la escuché, demasiado molesta.

-Es un imbécil. –Bien, eso ya lo había oído un montón. La dejé continuar. –Hace unos días intentó besarme. –Vale, eso no me sorprendía. Me sorprendió el hecho de que no lo hiciera, porque dudaba demasiado que Ino haya dicho "no". La oí respirar más fuerte y traté de enfocarme en no reír. -¡Es un idiota! No me besó, se alejó cuando estaba a nada de rozar mis labios, cuando ya yo estaba con los ojos cerrados, temblando de la emoción. ¡Y él no me besó! Se alejó sin más, molesto, como si le diera asco. –Eso no tenía mucho sentido.

-Ino, Itachi ya te ha besado antes, ¿por qué le darías asco ahorita? –Ella estaba ofuscada.

-¿Y qué demonios voy yo a saber?, le mandé un mensaje esa misma noche diciéndole que no se me vuelva a acercar, que si quería jugar al tira y aprieta, pues que se buscase a otra. –Un punto muy válido. Creo que tendré que hablar con Itachi pronto.

-Buen punto. Pero calma, ¿sí?, debe tener una explicación. –Y la tenía. Y sospechaba cuál era. Fruncí el ceño. Pero claro que iba a hablar con Itachi.

-¡No! No te atrevas a hacer eso. Si llegas a hablar con él, te asesinaré mientras duermes.

-Ino, no puedes vivir sin mí. –Detuve el carro en el edificio de Hinata hacía unos minutos y ahora Naruto estaba tocando mi ventana. Eso hizo que Ino no dijera nada más.

Bajé el vidrio. -¿Pasa algo, Naruto? –Él se veía ofuscado.

-No soporto a Itachi. ¿Podría venir con ustedes junto a Hinata? –Reí y asentí.

Se abrió la puerta trasera y ellos entraron. Saludamos a Hinata y al sentir el mal humor de Ino, Naruto casi llora. -¿Es que está de moda andar así? –Reí más fuerte que al principio e Hinata me acompañó. No sabía si estaba en un estado repentino de shock o algo por el estilo, pero me sentía un poco tranquila y me estaba aferrando a ese hecho.

Hinata se acercó a mi hombro y habló bajito, a pesar de que igual todos iban a oír. -¿estás bien? –Apreté un poco el volante. Bien, eso fue incómodo.

-Sí, Hina, estoy perfectamente. –Apreté su mano en mi hombro y ella se relajó.

Conduje unos pocos minutos más, con los dos autos atrás, y por fin llegamos al restaurante.

Si bien yo no era de clase alta ni mucho menos, estaba familiarizada con estos sitios. Mi trabajo de fotógrafa me daba bien de dinero, con eso vivía cómoda. Lástima que eso no bastaba para los padres de Sasuke e Itachi. Miré de reojo a Ino. Ella vivía muy bien por su trabajo, pero presentía que lo de Itachi tenía mucho que ver con un padre amenazante y una rubia de clase media hermosa.

Eran las 7:47pm y estábamos rogando poder comer. Moría de hambre. Me bajé del auto, seguida de los demás y me hice a un lado en la recepción. Sasuke se acercó a la chica y le dijo su nombre, la misma sonrió y nos guió a una mesa algo distante de las demás. Era un sitio VIP.

Me quedé de última en la fila y miré a todos caminar. Me inundó una sensación de deja vú muy fuerte, casi pude sentirme en el sitio hace algunos meses, salvo que Tenten estaba de más en esta escena. Ya todos estaban sentados cuando miraron hacía mí, unos pasos atrás. Me había detenido al recordar, y sentí su mirada clavarse en mi rostro. Me negué a devolvérsela pero era demasiado fuerte el impulso de idiotez.

Su rostro me decía que tuvo la misma sensación y el mismo recuerdo. Me giré hacia la izquierda y me dirigí al baño. De repente me hacía falta la respiración.

Me estaba mirando al espejo un minuto después cuando Tenten entró por la puerta. Ella se veía culpable, culpable en serio.

-¿Estás bien?

-Sí, Tenten, completamente. No tengo razones para no estarlo. –Pero sí las tenía, me sobraban, de hecho.

Ella vaciló, abrió la boca para decir algo, la cerró, repitió la acción y al final asintió. Sabía lo que iba a decir, y no quería oírlo. Le sonreí y salimos del baño.

Ino estaba sentada junto a Hinata y Naruto, y a su lado un puesto vacío, el mío. Itachi estaba al lado de Sasuke, frente a mí, y su lado Tenten.

Si bien tenía frente a mí a Itachi e Ino a Sasuke, casi quise reír. Tomé un poco del agua que estaba ahí servida en vasos de vidrio e intenté relajarme. No pude. Me dolía la espalda de tanta tensión.

No pude intentar relajarme un minuto completo porque el silencio, salvo por la conversación en susurros que tenía atrapados a Hinata y a Naruto, me estaba sofocando.

Teníamos en esa mesa sólo cinco minutos y me estaba asfixiando. Itachi no paraba de mirar a Ino, quien a su vez se dispuso a hablar un poco con Tenten. Yo sólo los observé a todos. Sasuke estaba viendo la carta. Era el único mirando el menú, pero no estaba leyendo. Sus ojos estaban fijos en una parte de la carta pero no se movían, él estaba pensando, recordando, quizás.

¿Qué te gustaría comer? –Estábamos en un lindo restaurante cómodo, ni tan lujoso ni de comida rápida. Cómodo.

Yo estaba mirando el menú con ganas, pensando que debía pedir algo diferente esta vez, pero mi mirada siempre se volvía hacia la pasta. Hice un mohín, disgustada.

-No me digas, pasta cuatro quesos, ¿no? –Lo observé y entrecerré mis ojos hacia él, medio molesta. Él se rió, le saqué la lengua.

Pero asentí, riendo. Amaba la pasta.

-¿Qué desean ordenar? –Sacudí mis pensamientos lejos, todos estaban ordenando y yo no había leído aún la carta. Tenten pidió una especie de pasticho que no había probado y sólo faltábamos por pedir Sasuke y yo.

El joven me miró. Pero posó sus ojos en Sasuke cuando el mismo preguntó, soltando las palabras con toda la naturalidad del mundo, absorto en su mente -¿Hay pasta cuatro quesos? – ¿qué? Mi garganta se cerró, mis ojos se ampliaron y mi pulso se disparó.

Escuché un grito ahogado y vi que Tenten tenía la misma expresión que yo.

Ella estaba horrorizada.

Y eso me horrorizó porque era un detalle que ella no debía saber.


Agradecimientos:

Katya kawasaki: Hey, hola :) Espero que este te haga gustado, muchas gracias por tu comentario *Abrazo para ti*

MaryUcHaru0722: ¡Holis! Sí, sí, lo sé, pero créeme que se vienen muchas sorpresas, ya verás, prometo que será emocionante. ¿Te gustó este capítulo?


Y a ustedes, ¿les gustó?