Capítulo II. Pasado Misterioso

… Entre tantas dudas iba caminando por los jardines del Castillo, cuestionándome el por qué de las palabras de Impa… el por qué de mi repentino cambio de actitud… el por qué de la extraña voz y del sueño que había tenido…

… Temía… ya que desde que recuerdo, mis sueños parecían ser proféticos… pero, esta vez, yo no quería que eso pasara…

Seguía caminando con La Ocarina Del Tiempo en mis manos, hasta llegar al jardín en el que acostumbraba descansar. Me senté entonces bajo la ventanilla que se asomaba a la habitación del Trono Real, en donde mi padre solía tener audiencias, y recargándome sobre el muro, me dispuse a entonar la armoniosa melodía…

Esta vez me transportó al que yo creía era el mundo de lo sueños: luego de un rato de permanecer en la interminable paz que la hermosa música me brindaba, me quedé dormida.

… De pronto vi como una sombra maligna se apoderaba de Hyrule… las nubes obscuras llenaban de un aire de desolación el reino entero... y la desesperación se apoderaba de todos los seres existentes...

Luego… un instante de paz… una luz verdosa que brillaba al fondo del campo... en los lejanos bosques… parecía un ángel… la luz disipaba las tinieblas... iluminaba los campos... llenaba de vida el reino nuevamente... de pronto todo volvía a ser hermoso y pacífico… luego, abrí los ojos.

… Escuché como dentro de la habitación un sirviente le hablaba a mi padre…

-Mi Señor; el líder de los pueblos de Gerudo, el Príncipe Ganondorf, pide audiencia con su Majestad- le decía firmemente…

-… ¿Ganondorf? … suena tan… familiar…- dijo mi padre con tono de extrañeza… y luego de unos instantes de silencio dijo –Que pase.

… Extrañamente aquel nombre también me había sonado conocido. Quedé pensativa por unos instantes… luego decidí ir a mi habitación, pero cuando me disponía a salir de mi jardín, me percaté de que no muy lejos de la entrada se hallaba el sirviente que le había anunciado a mi padre la llegada de tal príncipe, y parecía estar llamándole:

-Mi Señor Ganondorf, el Rey Hylian lo espera- dijo…

En ese instante entró al sitio un hombre de piel morena y ojos malvados que parecían el mismo fuego del infierno, y que, sin siquiera verme, hizo flaquear todo mi existir… al instante lo reconocí ¡Era la sombra maligna de mi sueño! ¡Era aquel que acabaría con toda la paz y felicidad que le quedaba a Hyrule! Debía impedir que se encontrara con mi padre… temía por lo que pudiera hacerle…

Inmediatamente regresé al interior del jardín y asomándome por la ventanilla llamé preocupada a mi padre

-¡Padre! ¡No puedes! ¡Ese hombre es malo! ¡Cubrirá Hyrule de obscuridad y terror… Por favor… no le concedas esa audiencia!- le dije aterrada

-Pero hija… ¿qué te sucede? ¿Qué te ha traído a decir tales injurias sin sentido? Y… ¡Estabas espiando mis conversaciones?- preguntó desconcertado y molesto

-Perdóname padre… pero… no pude evitar escuchar… y… ¡y mi sueño!-

-¿Qué sueño! ¿De qué hablas?- cuestionó interrumpiendo mi exposición

-Tuve un sueño - proseguí –en mi sueño, la obscuridad, caía… sobre Hyrule… y, tú… tú no estabas… y… ¡Ese hombre! ¡Él quiere matarte! … además… antes… ¡tuve otro sueño: había… una ciudad en llamas, ¡era la ciudad del mercado! ¡Lo sé!… nunca he ido pero la conozco… desde mi ventanal se ve al igual que todo el reino… y… ¡Era ella! Y… había una batalla… un hombre moreno… utilizaba magia… y un hombre joven con armadura dorada… ¡Es tan confuso!- dije al tiempo que cubría mi rostro con mis manos… entonces, mi padre guardó silencio… se hallaba como ido… levanté la mirada hacia él y con postura dura y gesto de indignación se dirigió a mi

-… No se cómo lo averiguaste pero… esto no es un juego… y que lo tomes como tal no es digno de un miembro de la Realeza… ¡retírate!… antes de que seas castigada severamente… -dijo con frialdad para luego proseguir -¡hagan entrar al Príncipe Ganondorf!

-¡Pero padre!- dije vanamente mientras un sirviente se situaba frente a la ventanilla impidiendo mi vista hacia el interior…

Entonces a mis espaldas escuché la voz de Impa, que inusualmente en ella, se encontraba seria y pensativa…

-Ande, será mejor que la acompañe a su habitación…- dijo mientras me conducía al interior del Castillo

-¡Pero Impa! ¿Por qué se molestó?… yo sólo…-

-Yo le creo a usted, Zelda…- dijo interrumpiendo mis interrogantes

-Pero ¿Qué es lo que sucede?- insistí…

En ese momento llegamos a mi habitación, e Impa cerró la puerta,

-¡Cuénteme su sueño! Tal vez yo pueda ayudarle…- dijo con tono optimista evadiendo mis preguntas, entonces comprendí que no era prudente seguir cuestionándole… ella no hablaría…

- Todo... era terrible… destrucción, muerte... se sentía en el aire... pero de pronto... un resplandor como esmeralda… al sureste del reino… era Farore, la diosa del valor… ¡Parecía Farore!… tal y como la muestran en los códices antiguos: una ráfaga de luz verde… y purificadora…- hice una pausa -¡Dime! ¿Qué significa?… ¿por qué?… ¿por qué yo lo he soñado y no alguien más?

-Eso es algo que usted deberá descubrir…- dijo pensativa la guerrera Sheika

-¿… pero lo sabes!- cuestioné alterada

-…- Impa sólo guardó silencio –Debo retirarme… con su permiso Princesa- dijo seriamente mientras salía del sitio, dejándome, como era su costumbre, llena de dudas…

… dejé que se fuera sin preguntarle nada más…

En cuanto me aseguré de que nadie había por el pasillo, salí de mi habitación silenciosamente y me dirigí a la Biblioteca Real… buscando algún documento histórico que me ayudara a descubrir el por qué de la reacción de mi padre… comenzaba a comprender… ¿Sería acaso que mis sueños no fueron una premonición sino un reflejo de lo ocurrido en el pasado?… me preguntaba… e inexplicablemente sentía que estaba en lo correcto.

Después de mucho hurgar entre los innumerables papeles que en el solitario sitio se hallaban, encontré un grueso libro mal empastado que parecía un diario… y al hojearlo, hallé una redacción que llamó mi atención al instante… pues era la última hoja escrita…

"… Ayer retornamos… y al encontrarnos con la desdicha de la que es preso el amado suelo de oro que nos dio la vida… no he de esmerarme ya siquiera en evitar la desilusión y desencanto que me causa púes, retornar a un Reino marchito. Que no ha sido más que marchitado por la tirana ambición de aquel que a mi difunto Rey vilmente hubo engañado… que le hubo mostrado maravillas, al tiempo que preparaba su perdición ocultamente…

Durante los años que he cuidado del Príncipe Daphness; que en a su tiempo creí interminables… y que ahora me han sido tan cortos; hube procurado hacer en totalidad lo que me ha sido posible; por la esperanza de que al llegar el momento, el Príncipe e Impa pudieren luchar exitosamente por el Reino... para que fueren ambos fuertes…

Ya que ha llegado el momento… no puedo hacer ahora más que brindarle mi vida a Mi Señor en defensa del amado Reino… sé que venceremos, mas un presentimiento aqueja mi sentir… no logro discernirlo, pero importa poco ya; porque lo que importa es vencer esa maldad… la maldad del Rey Ganondorf que ha cubierto el Reino de oro, Hyrule, de una obscuridad que ha sido ya tan larga que parece eterna… "

Intrigada y asombrada ante las reveladoras líneas que de leer acababa, ahora sabía la razón de que tal nombre, Ganondorf, le hubiera parecido conocido a mi padre… pues formaba parte de la historia de Hyrule… que seguramente mi padre conocía a la perfección pero… no me explicaba el por qué de que me hubiera sucedido igual a mi… igualmente sabía ahora el por qué de que en aquel documento que había hallado dentro del cofre, con la Ocarina del Tiempo, se refería a la defunción del Rey Hylian… pero… aún no comprendía del todo los motivos que movieron a escribir tales declaraciones, no sabía tampoco ¿quién las había escrito? ¿Quién era ese Príncipe Daphness del que hablaban? ¿Qué demonios hacía Impa en el relato! ¿Era otra Impa?

… Decidí ir en busca de Impa. Ella habría de responder mis interrogantes… esta vez tendría que hacerlo.