Capítulo Cuatro
Naruto saltaba de tejado en tejado, cuando el amanecer irrumpió con fuerza por el lado este del cielo. Él flexionó los músculos de su mano izquierda varias veces, probando de detener el fastidioso hormigueo que sentía. Por consejo de Kurenai, se había comprado una alarma de campo, en una de las tiendas de equipamiento de Konoha.
Cuando un shinobi está de misión puede desear despertarse a una hora en concreto, o limitar el tiempo de descanso que se permite tener. Sin embargo, la alarma de un reloj convencional era demasiado ruidosa para usarla en una misión que requiriese sigilo. En cierto momento, un shinobi muy listo de la Aldea de la Nube diseñó un reloj portátil, alimentado por una pequeña, pero poderosa batería, la cual se cargaba con un simple jutsu eléctrico. En lugar de hacer sonar una alarma para despertar a su propietario, el reloj ninja enviaba un pulso eléctrico a través de un par de cables conectados al cuerpo del propietario.
La noche previa, antes de dormirse, Naruto colocó los anillos de metal en sus dedos, confiando en que aquel aparato le despertase a tiempo de llegar a su sesión de entrenamiento. El problema fue que se quedó despierto hasta demasiado tarde. Estuvo demasiado afectado por la confrontación en la parada de Ichiraku, y pensar que sus compañeros de equipo habían escuchado a Sakura reprenderle, hizo que su estómago se sintiese peor.
No acababa de entender porque Shino y Hinata estaban dispuestos a tratarles de forma diferente a los demás. Una pequeña parte de él se preguntaba si de repente no se 'despertarían' y le verían como todos los demás. El inquietante miedo a que eso ocurriese, evitó que ni siquiera pensase sobre el consejo de Kurenai. Preferiría que nadie supiese nada sobre su prisionero.
Esos pensamientos mantuvieron despierto a Naruto más tiempo de lo que había planeado, y permaneció dormido durante los primeros pulsos de su nueva alarma. Pero quien hubiese construido ese modelo en particular debía tener experiencia con los dormilones, pensó Naruto. El pulso que finalmente le despertó dejó su mano entumecida y llena de hormigueos. Eso complicó las cosas en su pequeño apartamento, mientras se apresuraba a hacer todo con una sola mano, cosa que no se le daba muy bien.
A pesar de todo consiguió llegar a tiempo al área de entrenamiento designada, justo a las seis en punto. Por supuesto lo que se encontró al llegar ahí le hizo preguntarse si todavía estaba dormido y soñando.
Gai… sensei… él suponía… era un hombre grande, musculoso que llevaba leotardos verdes. El conjunto estaba algo suelto por su constitución, cosa que Naruto agradeció, y por encima llevaba un chaleco de chuunin. Arriba de todo esto estaba el corte tipo casco más feo que Naruto hubiese visto jamás.
A pesar de que el chico que estaba a su lado estaba claramente cerca de superarle.
Al lado de Gai estaba un duplicado suyo, de media altura, que Naruto supuso que era Rock Lee. No llevaba chaleco, a pesar de que si llevaba los calienta piernas de color naranja, que no hacían juego con nada que llevase. Después de haberse reunido con Kurenai, ese color había comenzado a desagradarle por alguna extraña razón.
"¡Ah, has llegado a tiempo!". Gritó aquel hombre, con una voz que no tenía nada que ver con un ninja. "¡Debes de estar ansioso por comenzar a encender el fuego de tu juventud!".
Naruto no tenía ni idea de que quería decir aquel hombre, así que siguió uno de los consejos que Kurenai le dio antes de despedirse. Sonrió y asintió con la cabeza.
Horas más tarde Naruto estaba magullado, cansado y hambriento. A pesar de su 'desventaja' con los ninjutsus, Rock Lee era un oponente formidable. Y lo demostró dejando sin sentido a Naruto cada vez que peleaban. Posiblemente la cosa más irritante de aquella experiencia, fue la espeluznante sonrisa que Lee mostraba todo el tiempo. Naruto estaba acostumbrado a una gran variedad de expresiones por parte de sus oponentes. Sonrisas sarcásticas y máscaras emocionales eran ya conocidas gracias a Sasuke y Shino. Que le observasen con el ceño fruncido era la norma con Kiba, y las miradas aburridas era lo que se esperaba de Shikamaru.
Pero Rock Lee y sus compañeros de equipo se habían graduado en la Academia Ninja de Konoha el año anterior, de forma que Naruto nunca se había enfrentado contra él. Era algo extraño luchar contra alguien que nunca paraba de sonreír, incluso en las raras ocasiones en las que Naruto conseguía asestar un golpe.
La idea de Gai-sensei acerca de entrenar consistía en que Naruto y Lee peleasen durante dos horas seguidas, mientras que él les miraba y asentía pensativamente. Al final, Naruto se dio cuenta de que Lee había comenzado a darle ventaja, lo cual fue un golpe para su orgullo. Eso le llevó a luchar más duramente, pero cada golpe que acertaba era una prueba más de que Lee se estaba conteniendo.
Finalmente, el chico mayor comenzó a hacer una de sus patadas voladoras mientras giraba, pero esta vez fue un poco lento al ejecutarla. En lugar de agacharse o bloquearla, Naruto dio un paso al frente y hundió su puño izquierdo en el estómago de su contrincante.
Lee cayó al suelo por primera vez en toda la mañana. Cuando se levantó todavía estaba sonriendo, asintió con la cabeza y Naruto pudo ver que estaba respirando con dificultad.
"¡Yosh! Dijo Gai, sobresaltando al joven genin, "¡Kurenai estaba en lo cierto! ¡Tú te convertirás en el mejor desafío de mi Lee, como compañero de entrenamiento!".
"No," gritó Naruto, meneando la cabeza. "apenas he conseguido tocarle". Generalmente no mostraba su frustración de esa forma, pero estaba cansado, enfadado y humillado por como había sido –educado- afondo durante toda la mañana.
"Naruto…" dijo Gai con una voz defraudada, que hizo que Naruto quisiese echarse a temblar. Había algo en aquel hombre que le ponía la piel de gallina, aunque sólo fuese un poco. "No dejes que los fuegos de tu juventud se apaguen tan deprisa. No hay muchos jóvenes de tu edad que puedan mantenerse de pie delante de Lee, y especialmente durante dos horas. Desde que se convirtió en genin sólo he visto a una persona que le dejase tan agotado.
Repentinamente Lee se puso derecho y le hizo una reverencia. "¡Naruto-san! ¡Debemos entrenar juntos! ¡Sólo así nos convertiremos en auténticos genios del trabajo duro!".
Naruto se rascó la cabeza. ¿De que rayos estaban hablando esos dos locos? "¿Genios del trabajo duro?". Preguntó de forma dubitativa.
"Sí," dijo Gai gravemente. "Konoha tiene muchos genios. Neji, el compañero de equipo de Lee es considerado como genio por muchos Hyuugas. Uchiha Sasuke de tu clase, también es considerado como uno de ellos. Pero una cosa es nacer siendo un genio, que el talento te sea dado como un premio que no te has merecido. Y otra cosa es ser como Lee, un genio del trabajo duro. Él no tiene técnicas o habilidades especiales, sólo su propia determinación de ser el mejor. Su infatigable disposición de trabajar para lograr su objetivo es más valiosa que ser cualquier tipo menor de genio, y al final le llevará mucho más lejos".
Naruto frunció el ceño, mientras reflexionaba sobre las extrañas palabras del jonin. Le gustaba, aunque fuese sólo un poco, escuchar a alguien describir a Sasuke como un tipo menor de genio. Pero hubo algo que le hizo recordar las palabras de Kurenai-sensei. Un poco de trabajo duro puede ayudarte… Llegará el día en que las vidas de Shino y Hinata dependerán de ti. La mía también. Entonces asintió bruscamente, mientras organizaba sus pensamientos.
"Bien… ¡Lee! Gritó Gai. "¡Todavía tienes que mejorar tu resistencia si Naruto puede dejarte agotado! ¡Dobla tus pesos y corre cinco vueltas alrededor de Konoha!"
Prácticamente Lee vitoreó esa declaración, cosa que confundió aún más a Naruto. Pero mientras Lee se colocaba unas abrazaderas, de aspecto pesado, en sus antebrazos y comenzaba a correr, Gai se puso a mejorar la forma de los movimientos de Naruto.
Anteriormente Naruto nunca había tenido mucha instrucción individual, así que fue una experiencia nueva que Maito Gai le hiciese adoptar una postura de combate tras otra y comenzase a corregir la postura de su cuerpo y la posición de los pies. En un primer momento, todos esos cambios parecían tontos. ¿En verdad importaba si el pie que tenía adelantado estaba ligeramente inclinado hacia fuera en lugar de hacia adentro? Pero entonces se acordó lo que Shino había dicho acerca de la reputación de aquel hombre, así que hizo lo que le decía. Cuando Gai le hizo cambiar de una postura a otra usando la forma corregida, Naruto se sorprendió al notar como de diferente era.
Su sorpresa debió de ser visible, porque Gai comenzó a explicarle las razones de las correcciones. Como tenía el pie colocado afectaba a como flexionaba la rodilla, y le permitía retirarse con mayor fluidez si le lanzaban un ataque poderoso. Al flexionar mejor la rodilla, podía lanzar una patada con esa pierna un instante más rápido. Después de cada explicación, Gai le guiaba poco a poco en todo el movimiento, haciendo que Naruto repitiese el movimiento un mínimo de tres veces, para que la forma adecuada se gravase en su memoria.
Después de eso comenzaron a trabajar en los puñetazos y los bloqueos en conjunción con las formas corregidas. Ahora todo parecía fluir mucho mejor de lo que Naruto recordaba. La voz de aquel hombre parecía casi hipnótica, mientras le hablaba a Naruto sobre todos los puntos básicos de los movimientos de taijutsu. Parecía que ese hombre nunca se distrajese o perdiese la paciencia. Seguía siendo un poco desconcertante, pero Naruto estaba encantado por la forma en que todo fluía.
El tiempo pasó mucho más rápido de lo que Naruto se hubiese imaginado, porque justamente acabaron de ver todos los puntos básicos cuando Lee apareció en claro, con la cara roja y respirando rápidamente. Y así Gai les hizo enfrentarse de nuevo, inmediatamente.
Esta vez fue ligeramente más igualado. Al principio Lee estaba claramente sin aliento, aunque rápidamente recuperó su ritmo de respiración. Ahora el taijutsu de Naruto estaba un poco más pulido, y ocasionalmente conseguía golpear a su oponente.
Lee estaba sudando mucho, pero seguía sonriendo mientras luchaban. Naruto se dio cuenta, de forma sutil, que luchar cuando estaba agotado era un reto más para aquel muchacho, una forma más de que mejorase. Naruto se preguntó a sí mismo, si debía preocuparse que gente tan rara comenzasen a tener sentido.
Era un poco más tarde de las nueve en punto y ambos chicos estaban algo desmejorados, fue entonces cuando Gai hizo que parasen de entrenar. Naruto se quitó algo de suciedad de la manga. No tendría tiempo de ir a casa a lavar la ropa antes de reunirse con su equipo. Tanto él como Lee tenía la cara roja y estaban sudando. Ambos tenían trozos de hierba colgando de sus uniformes, de las veces que habían caído al suelo, y sus manos temblaban ligeramente mientras permanecían quietos, esperando las órdenes de Gai.
"Por hoy ya es suficiente," dijo Gai, asintiendo con la cabeza. "Naruto, ya puedes ir con Kurenai y tu equipo. Lee y yo correremos un poco para refrescarnos. Espero verte mañana aquí mismo a la misma hora".
Naruto imitó el saludo de Lee a su sensei, y miró, mientras intentaba contener la risa, como Lee probaba de mantener el ritmo de Gai, mientras salían corriendo del área de entrenamiento.
Lentamente Naruto comenzó a dirigirse al área de entrenamiento diecinueve. A pesar de que no tenía tiempo para limpiarse, él sabía que se estaba muriendo de hambre… especialmente porque esa mañana, cuando se despertó, no había tenido tiempo a tomarse una taza de rámen instantáneo.
Ahora que se había dado cuenta su estómago comenzó a protestar violentamente mientras caminaba por la calle. Muchos de los comerciantes de la aldea estaban abriendo sus negocios, entonces se dio cuenta de que ya habían pasado más de tres horas desde que comenzó a entrenarse. Estando aturdido y medio muerto de hambre, no le sorprendió que sus pies le llevasen, por su cuenta, y se encontró a sí mismo pasando al lado de la parada de Ichiraku. Sorprendentemente, estaba abierto, sirviendo té caliente y empanadillas a los mercaderes y trabajadores que comenzaban su jornada laboral.
Teuchi se sorprendió al ver acercarse a Naruto. "Lo siento, pero todavía no hemos comenzado a preparar el caldo para los fideos".
Naruto probó de no mostrar su decepción. "Bueno, Kurenai-sensei dice que a parte de comer rámen todo el tiempo, tengo que comer otras cosas" dijo encogiéndose de hombros.
"¡Muérdete la lengua! O esa mujer me dejará en la bancarrota," dijo sonriendo el cocinero.
"Parece que has estado trabajando duro. Tengo un té caliente que te gustará, ¿Qué tal unas bolas de arroz y unos encurtidos para acompañar?".
Naruto asintió y se sentó en el mostrador. El plato que pusieron delante de él estaba lleno de comida, y él no se iba a quejar. El té caliente era un buen acompañamiento con el arroz y tenía un sabroso contraste con el sabor ácido de los encurtidos. Al acabar se sintió renovado de energía y supo que haberse detenido aquí había sido una buena idea. Mientras Naruto acababa el té, Teuchi se llevó su plato y se acercó un poco hacia él.
"Estoy contento de haber conocido a tus amigos ayer por la noche" dijo con una sonrisa mientras Naruto se acariciaba el estómago.
"Ellos no son mis amigos, como mucho…" Naruto comenzó a hablar, pero sus palabras comenzaron a perder fuerza. No estaba completamente seguro de lo que quería decir. Solamente eran sus compañeros de equipo, nada más.
"Son buenos chicos," El propietario de Ichiraku le corrigió gentilmente. Él sonrió tranquilamente "les enseñaron una buena lección a esos mocosos, cuando te marchaste".
Naruto no estaba seguro de haberle escuchado correctamente. "¿Qué?".
"Sí," el cocinero asintió mientras recogía la taza de té de Naruto. "no pareció que les gustase mucho la forma con la que esos mocosos te hablaron. Creo que la pequeña Hyuuga le dio a esa chica del pelo rosa el susto de su vida".
"¿Hinata?". Preguntó incrédulo, Naruto.
"Ah sí, ese era su nombre," dijo el hombre sonriendo "hizo algo raro con sus ojos. No pude verle hacer nada con las manos, pero hizo que la otra chica saltase hacia atrás como si la estuviese quemando. Si esa chica es una Hyuuga, ahora puedo ver porque todo el mundo tiene tanta consideración a los de su clan".
Naruto estuvo confundido mientras pagaba su desayuno y daba las gracias a su cocinero favorito. Cuando volvió a dirigirse al área de entrenamiento, probó de entender el comportamiento de sus compañeros. No sabía porque le defendieron, especialmente cuando él no estaba allí para verles. Pero inexplicablemente, saber que lo hicieron le hizo sentir un sentimiento cálido en su interior.
OoOoOo
Como más pensaba en eso, más raro se sentía. Supo al acercarse al área de entrenamiento, que necesitaba hacer algo al respecto.
Kurenai estaba algo intrigada por saber como le había ido a Naruto, la sesión de entrenamiento con Gai y Lee. Estuvo tentada de ir a echar un vistazo, pero Gai era un jonin y sus sentidos eran particularmente agudos. Podría sentirse ofendido si creyese que estaba cuestionando sus habilidades, y ella no quería hacer nada que pudiese estropear el acuerdo a que habían llegado. Era algo inusual según las tradiciones de Konoha, pero creía que era la mejor forma para que el nivel de destreza de Naruto llegase a donde debería estar. Ella se sentía inexplicablemente presionada al respecto. Quizás era por ese grupo desconocido que había mencionado el Hokage; quizás eran sus propios instintos. De cualquier forma, tenía el presentimiento de que todo sería mejor, como más pronto aprendiese a defenderse correctamente, a él mismo y a sus compañeros.
Hinata llegó la primera, lo cual ya parecía ser su hábito. Estaba visiblemente más serena que el día anterior. Kurenai esperaba que la conversación que mantuvo con ella y haber completado con éxito su primera misión, hubiesen dado a la chica algo de paz y tranquilidad. Esperó que enviar a sus genins en un obvio ejercicio para crear lazos afectivos, aliviase cualquier tensión potencial que pudiese surgir. Estaba particularmente preocupada por la joven Hyuuga. Si su evaluación sobre el padre de Hinata era acertada, era muy probable que necesitase un refugio seguro dentro del equipo. Y si no se sentía a gusto con sus compañeros, eso no sería posible.
La chica saludó a Kurenai en su usual e indeciso modo, pero por lo que vio en su postura, la jonin supo que algo iba mal. "Hinata," le preguntó mientras que la joven Hyuuga inspiraba silenciosamente., "¿Cómo fue la comida en Ichiraku?". Había algo en el leguaje corporal de la chica, que le sugirió que estaba relacionado con el chico al que tanto admiraba.
Hinata presionó juntos sus labios, mientras que sus dedos índices volvieron a tocarse nuevamente. Su postura había vuelto a la normalidad, pero el temblor en su voz al hablar, fue algo que Kurenai nunca había escuchado.
"E-esto… Naruto nos encontró cerca de la parada… Nosotros, nosotros le preguntamos por el entrenamiento extra, y él nos dijo mientras paseábamos, que trabajaría con Gai-sensei.
Kurenai frunció el ceño al oír eso. Esperaba que el chico hubiese tenido el sentido común de no alardear sobre eso, pero supuso que todavía tenía que acostumbrarse a muchas cosas. A pesar de todo, tendría que hablar con él acerca de esto.
Hinata tomó aliento de forma calmada. "Cuando Shino dijo que había oído hablar de Gai. Naruto le contestó que tú le dijiste que su taijutsu estaba tan echo un lío, que no pensabas que podrías arreglarlo sin ayuda". Por un momento hizo una pausa y entonces continuó de sopetón. "¿Por qué le has dicho algo así a Naruto? Siempre se esfuerza mucho y nadie se lo reconoce".
Kurenai se quedó paralizada, metafóricamente hablando. Pero probó que nada perturbase su rostro. No era como si no hubiese animado a Hinata a hacerse valer mientras hablase – pero le pareció que sus palabras se habían perdido en el aire. Y ahora… esa misma chica estaba cuestionando su opinión en lo que concernía a Naruto. Como avance, no era mucho, pero Yuuhi Kurenai había aprendido como genin, a coger cualquier éxito que se encontrase. Como tratase ese asunto iba a ser importante… como mínimo si quería que Hinata mejorase en ese aspecto.
"Hyuuga Hinata, antes de nada, quiero que sepas que estoy contenta de que me hayas tomado la palabra, cuando os dije que quería que me preguntaseis todo lo que no entendieseis. Esta no es una pregunta a la que me hubiese podido anticipar, pero estoy contenta de que confíes suficientemente en mi, como para formulármela," concluyó Kurenai con una sonrisa. "dicho esto, quiero preguntarte si Shino mostró alguna expresión en su rostro cuando mencionó a Gai-sensei".
"Hinata frunció el ceño, confusamente. "Kurenai-sensei… Yo no noté nada, pero…" su voz se comenzó a apagar.
"Pero tú estabas centrada en Naruto mientras hablaba," añadió amablemente Kurenai. "Te pregunto esto porque eso no fue exactamente como describí la situación a Naruto, cuando le dije que se entrenaría con Gai. Creo que escogió esas palabras para que ni Shino ni tú pensaseis que estaba recibiendo un trato preferente. Mi acuerdo con Gai es… inusual entre los jounins senseis. La inusual resistencia de Naruto le ayudará a recuperar el tiempo que perdió en la academia. Nuestro… trato lo facilitará. Es gracias a los puntos fuertes de Naruto, incluida su disposición a trabajar duro, que hice este trato".
Hinata parecía estar más que meramente mortificada. Agachó la cabeza de nuevo mientras que tartamudeó, "L-lo s-siento Kurenai-sensei".
"Nada de eso Hinata," dijo bruscamente Kurenai. "tu lealtad a tu compañero es admirable, y te di ordenes específicas de preguntarme dudas como esta. En algún momento, podrías llegar a convertirte en consejera de uno de los líderes de la aldea o de un capitán ANBU. Bajo estas circunstancias, no decir nada significaría abandonar tus deberes. También estoy contenta de escuchar que Naruto tuvo en cuenta los sentimientos de sus compañeros, cuando un tema potencialmente incómodo apareció".
"Naruto nunca es cruel" dijo rápidamente Hinata, entonces se paró y tragó saliva.
"No, no lo es," estuvo de acuerdo Kurenai "pero no siempre se da cuenta de que sus palabras pueden ofender a los demás, ¿no es verdad?". Pero él no se da cuenta cuando molesta a los demás, y eso dice mucho a su favor. Todo lo que tendría que hacer es ponerse en el lugar de las otras personas, que es parte de ver –más allá de lo evidente-. Me has mostrado de que Naruto está haciendo progresos en esa área y es algo que te agradezco".
Las mejillas de Hinata se volvieron rosas y asintió como forma de darse por enterada.
Kurenai frunció el ceño y decidió tirar más del hilo. "¿Pasó algo más, verdad?".
Hinata dejó escapar un suspiro y comenzó a explicarle el encuentro con el Equipo 7. Kurenai asintió pensativamente, sonrió cuando Hinata le relató la cálida bienvenida que el propietario de Ichiraku les había dado. En algún momento tenía que encontrar una excusa para hablar con él. Naruto podía ser algo más que un cliente regular, pero no quería hacer suposiciones. En cierto momento levantó la mano para hacer una pregunta. "¿Estás segura de que el intento asesino vino de Sasuke antes de que Naruto se girase?"
Hinata asintió rápidamente.
"Bien," dijo Kurenai con una sonrisa. "estoy contenta de que no hiciese nada para provocar a Uchiha. Voy a tener unas palabras con Kakashi acerca de cómo controlar a sus alumnos, si alguien intenta hacer un escándalo sobre esto". No obstante, Yuuhi Kurenai estaba algo enojada cuando Hinata acabó de contar los sucesos del día anterior. "Casi espero que el propietario de Ichiraku presente una queja escrita contra ellos, por interferir con sus clientes," ella gruñó. Frunció el ceño a su estudiante. "Hinata, no has hecho nada malo al defender a tu compañero. Activar, consciente o inconscientemente tu Byakugan, no es algo ofensivo por sí mismo. ¿Parece que Sakura no se lo esperó, verdad?".
Lentamente Hinata asintió con la cabeza. "No entiendo porque tiene que ser tan cruel con Naruto-kun," dijo casi susurrando el título honorífico, pero las orejas de Kurenai lo escucharon perfectamente.
La jonin se aclaró la garganta. "Creo que es porque es algo tonta y superficial. Ella persigue a Sasuke por las mismas razones que las otras kunoichis, y no puede apreciar las sutiles cualidades de los demás".
"¿Sutiles cualidades?" le preguntó su alumna.
Mucha gente ve a Naruto y piensan en él como un bromista o algo peor," le replicó Kurenai, bordeando la ley del Hokage. "me dijiste que apreciabas su naturaleza alegre y como seguía intentando hacer las cosas que se proponía sin importar lo que pasase. Esas son, en verdad, buenas cualidades que un shinobi debe tener; es un error que tu hayas sido la primera persona en darse cuenta. A parte de Umino Iruka, no tengo mucho respeto por los profesores de la Academia Ninja de Konoha".
Los pálidos ojos de Hinata se agrandaron ante tal confesión. Kurenai sabía que estaba yendo un poco lejos, pero la tendencia de Hinata a pensar mal de sí misma la estaba reprimiendo. Esa vaga sensación de urgencia que sentía, la estaba empujando a ser más directa en su relación con la chica.
"Honestamente," continuó Kurenai, "creo que ves a Naruto mejor que mucha gente. Y él necesita gente así, que le comprenda. "Entre tú y yo," le dijo bajando el tono de su voz, de forma conspiradora, "creo que necesita amigos además de compañeros de equipo. ¿Querrías ser tú algo más que su compañera de equipo?".
Había revestido esa última pregunta de suficiente inocencia, pero tuvo que reprimir una sonrisa cuando la cara de Hinata se volvió inmediatamente roja. Sus sospechas habían sido confirmadas, Kurenai miró al cielo de la mañana, mientras su alumna probaba de recomponerse. Seguramente Hyuuga Hiashi se moriría de apoplejía si descubría lo que ella acababa de aprender, pero ese sería un destino demasiado amable para él. "A-a mí me gustaría ser su amiga" dijo finalmente Hinata.
"Bien, creo que has hecho un comienzo excelente," dijo Kurenai. "solamente recuerda que en estos años no ha habido muchas personas que le defendiesen, así que puede que no entienda porque lo habéis hecho". No añadió que eso fuese triste, tan triste como el hecho de que Hinata no tuviese ninguna experiencia en ser apreciada o felicitada. A veces Kurenai se veía a si misma como una médico ninja, en la sala de un hospital llena de cuerpos rotos… sólo que lo que estaba intentado curar era más difícil que la simple carne.
Se despertó de su ensueño gracias a la llegada de Shino. El joven Aburame estaba tan silencioso e inexpresivo como siempre, pero Kurenai pudo sentir como la atención del muchacho estaba dividida entre Hinata y ella misma.
"Hinata me ha informado del altercado de la pasada noche," le dijo.
Pareció que Shino se enderezó dentro de su abrigo, pero eso pudo haber sido fruto de la mente de Kurenai, escogiendo sutiles indicaciones y rellenando los espacios en blanco por ellas. "Nuestra conducta estuvo dentro de las directrices establecidas a los shinobis por la academia" dijo, un poco fríamente.
Kurenai asintió. "Y yo estaba a punto de felicitaros a ambos por como llevasteis la situación".
Shino asintió a continuación, aceptando la implícita crítica por la forma con la que se había defendido. "¿Habrá algún tipo de repercusión por esto?" le preguntó.
"Sólo para ellos. Vuestra conducta estuvo más allá de cualquier reproche, de todos vosotros, incluido Naruto. Él se marchó tras ser insultado, en lugar de tomar represalias. Eso dice mucho de su madurez, de vuestra madurez," añadió Kurenai. Entonces su expresión se endureció. "si hay algún tipo de informe, yo me ocuparé personalmente, y haré que los responsables paguen por ello".
Shino se quedó quieto por un momento, y Kurenai casi pudo oír los engranajes moverse tras esas gafas de sol. Finalmente asintió de nuevo. Kurenai sintió que el chico todavía se estaba formando su propia opinión de ella misma y de sus compañeros de equipo. No estaba segura si su última declaración haría que el muchacho se decantase a favor de ellos o en su contra, pero suponía que finalmente el joven Aburame les apoyaría. Después de todo la lógica sostenía que habían seguido el Código de Conducta de los Shinobis de Konoha al pie de la letra, y la lógica era algo que Shino, como muchos Aburames, parecían atesorar excesivamente.
"Querría sugeriros," dijo Kurenai, "que no mencionaseis este incidente ante Naruto, a menos que sea él quien lo saque a relucir. Eran sus compañeros de clase y fue él el blanco de sus comentarios, así que puede que no sea un tema agradable para él… pero si podéis trasladar esa forma de permanecer juntos a las misiones de campo, serán mucho más fáciles de realizar".
"¿Qué habéis dicho sobre las misiones?". Preguntó Naruto al aterrizar en medio del claro.
Kurenai sintió que su sangre se había convertido en hielo. Su alumno había desechado el uniforme en el que Ikitaro había invertido tanto esfuerzo el día anterior. En lugar de eso llevaba unos leotardos de color verde brillante que se ajustaban en extraños sitios de su pequeño cuerpo. Los calentadores de piernas naranja también estaban allí, con los dedos de sus sandalias sobresaliendo de sitio y mientras que la tela alrededor de sus tobillos no se ajustaba correctamente. Por encima de todo eso, su pelo había sido teñido de negro, de forma desigual, ahora parte era azabache, con algunos rastros de cabellos rubios y abundantes mechones grises-amarillos. Su pelo también había cortado, aparentemente con un kunai poco afilado, en una cruda aproximación de un peinado de casco muy distintivo.
Gai, prácticamente había jurado no hacer eso. Naruto no tenía que hacer ningún cambio importante en su equipamiento sin consultárselo a ella primero. Había tomado tantas precauciones, solo para ver…esto… después de una sola sesión de entrenamiento. Kurenai no sabía como había llegado un kunai a su mano, todo lo que sabía era que eso la hacía sentirse muy, muy bien de alguna extraña forma. "Voy a matar a Gai mientras esté durmiendo," gruñó. "¡Él me lo prometió! ¡No mejor aún, le seccionaré la espina dorsal y le haré vivir lo que le queda de vida como un parapléjico!".
Naruto dio un paso atrás, como ya habían hecho sus compañeros. Parecía tener algún tipo de dificultad moviéndose, ¿o era respirando? De repente se inclinó hacia atrás cuando sus piernas se doblaron. Su trasero golpeó con el suelo y hubo un sonoro reventón y una nube de humo. Cuando el humo se dispersó, Naruto estaba encorvado en el suelo, con el uniforme de Ikitaro, aguantándose el estómago y riéndose hasta que las lágrimas comenzaron a caérsele de los ojos.
Kurenai contempló a su estudiante, dándose cuenta de lo que había pasado. Había quedado tan conmocionada por la apariencia de Naruto, que no había pensado en comprobar que fuese un henge. La había engañado, y de una forma muy hábil dadas las circunstancias. Probó de mantener una cara muy seria, pero las comisuras de sus labios comenzaron a moverse por su cuenta, mientras miraba a su genin.
Naruto se sentó rápidamente, al sentir los ojos de su maestra taladrarle el cogote. Se rascó la nuca y probó de contener la risa. "Prometí no hacer más bromas en la aldea, pero no dije que dejaría de hacerlas". Explicó en un tímido tono.
Kurenai lo consideró como un caso perdido y dejó escapar sus risas, algo que no se había escuchado en Konoha durante muchos años. Vio los ojos de sus alumnos completamente abiertos, mientras reía junto al rubio bromista. "Muy bien, Naruto. ¿No conseguí sacarte una promesa completa, verdad? Le preguntó de forma retórica. ¿Eso sí, sabes por qué tu pequeña broma ha funcionado tan bien?".
Naruto se enderezó y frunció el ceño. Hinata dejó escapar una fugaz sonrisa en su rostro, sin duda fruto de ver a Naruto completamente recuperado de la noche anterior. Shino estaba… siendo Shino. Naruto se sacudió la cabeza.
Kurenai se sentó en el suelo, sintiéndose muy a gusto e invitó a los demás a que hiciesen lo mismo. "Ese ha sido un henge muy realista, pero normalmente puedo ver a través de un henge y bloquearlo. Después de todo soy una especialista en genjutsu. Pero no pensé inmediatamente en comprobarlo. ¿Por qué creéis que no lo hice?".
Naruto frunció el ceño, concentrándose, pero fue Shino quien habló primero. "Estabas claramente agitada por los visibles cambios de su apariencia. Eso, obviamente, interfirió al llevar a cabo un proceso mental lógico".
Kurenai asintió. "Esa es parte de la respuesta".
"De lo… de lo que me habías dicho antes, acerca de que yo seguía siendo tu alumno," dijo lentamente Naruto. "Lo repetiste varias veces, pero no tuvo sentido hasta que vi a Lee. Entonces entendí que si Gai hace vestir a Lee como él, tendrías miedo de que hiciese lo mismo conmigo" concluyó, mientras temblaba ante tal pensamiento.
"Exactamente, y si tenía miedo de que ocurriese, entones consideré que la posibilidad de que pasase era remotamente posible, ¿correcto?" Preguntó Kurenai.
Shino comenzó a hablar. "Entonces él te enseñó algo que esperabas ver, y se aseguró de que fuese suficientemente realista como para que tú reaccionases sin pensar" dijo para resumir la situación.
"Exactamente," Kurenai le dio la razón a Shino. "Ahora mirad, mientras que esta ha sido una buena broma, también podéis aplicar estos principios en las misiones ¿verdad?".
Lo que siguió fue una estimulante discusión de cómo usar el engaño y el conocimiento de las emociones del enemigo, ambos en el campo de batalla y para cumplir los objetivos de las misiones. Lo último era mucho más aplicable a un equipo de reconocimiento, pero sus tres genins contribuyeron en la discusión. Era evidente de que Hinata había prestado atención a las clases, ya que era capaz de de recordar sin esfuerzo, detalles de varias misiones famosas que habían estudiado en la academia. Naturalmente, Shino tomó el papel de crítico en las estrategias planteadas, seleccionando cada plan por separado y exponiendo sus debilidades.
Uzumaki Naruto fue tan creativo como sus… añadidos… al Monumento de los Hokages sugerían. Lo más sorprendente fue su capacidad de crear un plan operacional casi instantáneamente, cuando se le presentaba una situación. Lentamente Kurenai se dio cuenta de que las bromas de Naruto le habían proporcionado un profundo conocimiento para planear operaciones que a muchos shinobis de tres veces su edad le faltaban.
La mayor parte del tiempo, Kurenai simplemente les presentaba una situación, entonces se sentaba y les miraba resolver cualquier discrepancia. A veces Naruto necesitaba varios intentos para elaborar un plan que Shino aprobase. En un primer momento Hinata permaneció fuera de las conversaciones, pero después de corregir a Shino sobre el alcance de un boomerang de la Aldea oculta de la Arena se volvió de color rosa y agachó la cabeza. Esa conversación no pasó por alto a ninguno de los dos chicos, y pronto hicieron que se involucrase más en las sesiones de planificación – generalmente preguntándole cuestiones específicas.
Al final de la hora, las cabezas de sus genins parecían zumbar por todos los pensamientos e ideas que habían asimilado. A pesar de todo, Kurenai estaba algo impresionada por la forma en la que habían trabajado juntos en esos problemas hipotéticos. La pasada noche había estado buscando incidentes que hubiesen ocurrido en los pasados setenta y cinco años, memorizando suficientes detalles, de forma que pudiesen comentarles la situación sin que nadie se diese cuenta de que les estaba poniendo a prueba. Había esperado que solucionar los problemas les llevase al menos tres sesiones, no una.
A pesar de todo ella sonrió, mientras se dirigían a la torre del Hokage para recibir una misión. No era algo frecuente que se equivocase al juzgar a alguien, y era incluso más raro que estuviese sorprendida positivamente. Su equipo de genins eran algo más inteligentes de lo que se había anticipado, y eso era algo bueno. Ociosamente se preguntó por que se había resistido tanto a tomar aprendices, cuando sus amargos recuerdos le proporcionaron la respuesta.
Repentinamente vio las formas de sus estudiantes solaparse con los fantasmas de su pasado. Hinata fue reemplazada por una kunoichi delgada, de ojos rojos, con una actitud mucho más agresiva. Shino fue reemplazado por el igualmente pragmático, pero mucho más cabezota Nomaru. Y Naruto… el paria de la aldea fue reemplazado por otro joven shinobi, también odiado por algo de lo que no tenía control… Mattai estaba allí, sus pálidos ojos en claro contraste con su bronceada piel y su rebelde pelo negro. Los fantasmas de su juventud paseaban delante de ella, y Kurenai se preguntó de que si ahora mismo se miraba a un espejo, vería la imponente de Kobaru-sensei en lugar de la suya.
Era algo afortunado que un jonin tuviese que poseer un autocontrol de hierro. Era una bendición que el código del shinobi no le permitiese mostrar en su rostro ninguna traza de angustia. Era una maldición que pudiese pasear detrás de su equipo, permitiéndoles encontrar sus propios caminos, pero siempre vigilando sus espaldas y jurándose a sí misma, nunca jamás. Con todo eso su mente revivió esas dolorosas memorias, junto con el agridulce recuerdo del chico al que una vez pensó que había amado.
Con un uso creativo del Kage Bunshin, los insectos Kikai y los ojos de Hinata, capaces de verlo casi todo, Naruto y sus compañeros de equipo comenzaron a cumplir regularmente dos misiones de rango D cada día. Siempre que acababan su primera misión deprisa, el Hokage estaba contento de poder saludarles cuando volvían a la torre. Kurenai también estuvo en lo cierto en como el dinero se acumuló al duplicar sus misiones. Muy pronto Naruto visitó de nuevo al sastre Ikitaro, y le ordenó un duplicado de su uniforme. Estaría bien no tener que hacer la colada cada noche para evitar que apestase. Incluso pensó en comprarse una pequeña lavadora.
Esos pensamientos eran especialmente atractivos, ya que cada mañana se ensuciaba mucho. Una cosa era segura, el ritmo de los entrenamientos con Lee y Gai-sensei se había vuelto mucha más intenso. Naruto estaba frustrado de no poder tener callos y heridas en los nudillos como Lee. El joven shinobi probó de golpear el poste de entrenamiento tan fuerte como su rival, y siempre acababa con los nudillos sangrando, pero después de que se curasen, la piel se negaba a endurecerse. Finalmente abandonó esa idea y se puso unos guantes sin dedos, probando de causar el mayor daño posible a la dura madera.
Bajo la atenta orientación de Gai-sensei, la forma del taijutsu de Naruto mejoró lentamente. Ahora raramente perdía el equilibrio cuando luchaba contra Lee, y casi nunca contra Shino o Hinata. No obstante, la velocidad continuaba siendo un punto débil para Naruto. No importaba cuanto probase, no parecía ser capaz de igualar a Rock Lee en eso. Gai le hizo llevar pesos en las piernas, y Naruto obedeció – a pesar de que se puso el doble de lo que le había ordenado. Estaba tan frustrado que quería mejorar lo más rápidamente posible. Por supuesto, la primera vez que intentó saltar a un tejado tras haberlo hecho, se golpeó la cara con un muro.
Kurenai-sensei le llevó a un lado, tras aparecer en una reunión de equipo apenas pudiendo andar por su cuenta. Entonces le explicó que era mejor aumentar gradualmente los pesos, para que se pudiese acostumbrar a ellos. Un súbito incremento en la carga simplemente evitaría que se moviese tan libremente como hasta ahora, lo cual sería contraproducente a largo plazo. Era seguro que, una vez hubiese reducido la carga y comenzase a moverse un poco más libremente, los incremento en velocidad y fuerza vendrían a continuación.
Sin embargo, sus sesiones de entrenamiento matutinas con Lee consistían, en un primer momento, en que el otro chico diese vueltas alrededor suyo, hasta que finalmente Naruto conseguía cansarlo y llevar la pelea a un punto más igualado. Era humillante darse cuenta de que si hubiesen estado luchando en serio, su única esperanza hubiese sido luchar completamente a la defensiva y esperar que Lee no lanzase un golpe decisivo antes de que pudiese agotarlo. Por supuesto ese conocimiento tan irritante, solamente le animó a trabajar más duro, y a incrementar sus pesos siempre que comenzase a moverse un poco más ligero.
Contra Shino, los esfuerzos de Naruto eran un poco más gratificantes. El chico mayor todavía era capaz de alcanzarle, pero las posturas corregidas de Naruto eran suficientemente estables como para que pudiese bloquear los ataques de su compañero sin perder el equilibrio o caerse. Los pesos hacían que fuese más difícil bloquearle de forma rápida, pero la masa incrementada fue gratificante cuando él colocó su antebrazo correctamente y golpeó el brazo de Shino, dejándolo completamente descubierto. Las cejas del especialista en insectos se elevaron de sus gafas de sol cuando Naruto atravesó su guardia y le golpeó ligeramente en el estómago con un perfecto puñetazo inverso. No intercambiaron una sola palabra cuando volvieron a la posición inicial para el siguiente asalto, pero el saludo que Shino le hizo con la cabeza fue extrañamente respetuoso – mucho más que una sutil referencia- y Naruto respondió con una gran sonrisa… a pesar de lo que quería hacer en verdad era gritar a pleno pulmón.
Naruto también estaba secretamente contento de no haberse encontrado con ciertas personas. Había escuchado el rumor que al Equipo 7 se les había dado una misión de rango C, después de que Kiba se quejase de tener que capturar al gato de la mujer del Señor del País del Fuego, por tercera vez consecutiva. Ahora Kiba, Sasuke y Sakura estaban fuera de la aldea por un periodo indefinido de tiempo, escoltando a un constructor de puentes. Naruto no echaría de menos a Sasuke, ni tampoco a Kiba. Sakura… era raro, como todavía tenía ese cálido sentimiento al verla… no importaba como de desagradable hubiese sido con él la última vez. Ese cálido sentimiento permanecía hasta que ella le decía algo, o hasta que comenzaba a adular a Sasuke, o hasta que hacía algo que le recordase lo poco que a ella le importaba. Naruto no acababa de entender como era posible que quisiera verla, pero no soportaba como se sentía tras hacerlo. Pensó que de alguna forma se lo merecía, así que debía de ser justo que ocurriese de esa forma. Por supuesto, ahora eso no ocurriría por ahora – todo por una rabieta por recuperar a un gato.
Naruto no acababa de entender porque había tanto jaleo con aquel gato. Por supuesto, la primera vez que lo cazaron, Shino dejó uno de sus insectos escondido bajo el collar. Aparentemente los miembros de su colonia personal podían olerse los unos a los otros a una gran distancia, la próxima vez sólo necesitaron media hora para delimitar la posición del errante felino. Generalmente la presencia de Naruto era suficiente para hacer salir a la mascota mimada, que parecía inusualmente nervioso siempre que él estaba cerca. Por otro lado acostumbraba a ir directamente donde estaba Hinata y suplicaba que le cogiese. La chica lo hacía, y acariciaba su pelaje alrededor de las orejas mientras volvían a la torre del Hokage. Naruto pensó que era algo extraño como de fácil el quisquilloso gato le había cogido cariño a su compañera de equipo, pero cuando le preguntó a Hinata si tenía alguna mascota, ella simplemente miró hacia abajo y estuvo extremadamente silenciosa. Él quería preguntarle a Kurenai si sabía que estaba pasando, pero cuando la miró, vio que ella también estaba frunciendo el ceño.
Uzumaki Naruto no era el shinobi más observador de la Hoja, pero no era estúpido. Bueno, no era completamente estúpido. Su compañera de ojos blancos no era simplemente silenciosa. A veces algo parecía activar un mecanismo dentro de ella y parecía desaparecer, encogerse y negarse a decir nada. A pesar de que él lo intentaba, no podía ver ningún patrón cuando esto ocurría. Se acordó de cuando intentó hacerle un cumplido en el jardín del herbalista, y como después de eso se negó en redondo a hablar con él. Y a pesar de eso, la misma noche había reprendido a Sakura por decir algo desagradable sobre él. Todo esto no tenía ningún sentido. Incluso para una chica.
Por su puesto, eso significaba que no tenía ni idea de que hacer. Sabía que sus propios problemas con ese maldito zorro sellado dentro de su propio ombligo tendían a veces a hacerle reaccionar de forma extraña, pero nadie había atado un demonio a Hinata, así que no tenía ni idea de que iba mal. Todo esto era muy confuso, así que probó de no liarse más. Simplemente deseo saber lo que Kurenai-sensei no le estaba contando.
Después de completar su treceava misión, de nuevo recuperar el gato, Kurenai-sensei no les guió de nuevo a la torre del Hokage para otra misión. "Los tres habéis estado trabajando muy duro, y estoy muy complacida con vuestro progreso, así que vamos a tomarnos un descanso esta tarde para relajarnos," dijo con una sonrisa.
Dicho eso, les guió a través de la aldea, a un grupo de edificios que a Naruto le resultaron vagamente familiares. Pero no fue hasta que la señal fue visible, que se dio cuenta de que les estaba llevando al local de Moritake.
Kurenai sonrió mientras acompañaba a su equipo a su restaurante favorito. Ellos habían estado trabajando duramente las dos últimas semanas, entre misiones, combates de práctica, lecciones de grupo y su entrenamiento individual. Podía ver en los efectos que había tenido en su rendimiento, que ninguno de ellos había estado haciendo el vago con los ejercicios que les dio. Al mismo tiempo, se preocupó que quizás les estaba exigiendo demasiado, y estaba arriesgándose a que se quemasen de alguna manera.
Esa era la excusa que Asuma usó cuando le preguntó acerca del programa de entrenamiento que usaba con su equipo. Mayoritariamente parecía consistir en que él y el chico de los Nara jugasen a Go, mientras que los otros dos parecían aburridos. O los cuatro comiendo en el restaurante de yakitori preferido de Asuma. Parecía que pensase que simplemente poniendo juntos a un Nara, un Akimichi y una Yamanaka en el mismo equipo era suficiente para asegurar el éxito. Kurenai lo sabía mejor: el éxito y la supervivencia nunca debían darse por garantizados.
El mismo Moritake les saludó al entrar en el local. "Kurenai, Naruto, adelante, adelante. ¿Éste debe de ser el resto de vuestro equipo?".
Kurenai sonrió y presentó a Shino y Hinata al shinobi retirado, convertido ahora en propietario de un restaurante. En breve se sentaron en una mesa de la esquina, donde una camarera tomó sus órdenes.
Shino miró a Kurenai, inmediatamente a Naruto y nuevamente a su sensei, antes de comenzar a hablar. "Lógicamente, este debe de ser un establecimiento con el que estás familiarizada. ¿Pero como lo conoce Naruto?".
Kurenai suprimió la urgencia de hacer una mueca de disgusto. No puedes entrenar a chicos a que vean –más allá de lo evidente- durante años y no esperar que ellos lo pongan en práctica en los momentos más inconvenientes. "Después de nuestra primera reunión de equipo traje aquí a Naruto, para discutir algunos de los asuntos importantes".
"Ya veo," dijo Shino en un tono neutral, entonces tomó un sorbo de su té.
Los ojos de Kurenai se encontraron con los de Naruto, quién parecía un poco incómodo. Hinata miraba hacia abajo, como si estuviese estudiando su plato. "No, no estoy segura de que lo veas bien," dijo Kurenai en un tono razonable."Naruto no le gusta darle mucha importancia, pero no creo que estés informado de la extensión del entrenamiento suplementario que está realizando".
La cara de Naruto se enrojeció un poco, pero ahora Hinata estaba mirando atentamente, evidentemente interesada en la dirección que había tomado la conversación. Shino simplemente miró atentamente a su sensei, sus rasgos faciales estaban cristalizados en su ya habitual máscara neutral. Shino rechazaba mostrar ninguna emoción abierta, pero ella estaba bastante segura de que el especialista en insectos estaba molesto por un presunto favoritismo hacia su compañero de equipo. Él parecía respetar la lógica, así que ella expondría sus cartas sobre la mesa de una forma lógica.
"Vinimos aquí para discutir su papel dentro del equipo, y las medidas que serían necesarias para que él pudiese cumplir con ese papel. Naruto estuvo de acuerdo en reemplazar su uniforme, con su propio dinero, por algo que se adaptaría mejor al perfil de nuestras futuras misiones. También está realizando el programa de entrenamiento más extenso de los tres. Cada mañana, se levanta a las cinco de la madrugada y se reúne con Maito Gai y su estudiante para entrenamiento de taijutsu desde las seis hasta las nueve. Entonces se reúne con nosotros a las diez. Entre el entrenamiento y las misiones, generalmente estamos juntos hasta las cinco o las seis de la tarde. Después de eso permanece solo en el área de entrenamiento diecinueve practicando jutsus y ejercicios de control del chakra. ¿A qué hora vuelves a casa cada noche, Naruto? Se honesto".
"Generalmente acabo y voy a Ichiraku cerca de las nueve," le respondió casi en voz baja.
"¿Qué te dije acerca de comer rámen tan a menudo?". Kurenai le regañó con una sonrisa. Naruto pareció avergonzado, pero sólo le dio la razón. "De cualquier forma, básicamente le estaba pidiendo que trabajase durante quince horas al día, así que antes necesitaba preguntarle acerca de varias cosas, incluida su predisposición a trabajar bajo tal horario".
Shino asintió con la cabeza lentamente. "He de admitir que tenía curiosidad de la auténtica extensión de su entrenamiento extra. Intencionalmente él la describió más suave, cuando hablamos anteriormente. Yo… dadas las mejoras de Naruto, creo que también me beneficiarían, pero ahora mismo debo pasar la mayor parte de las mañanas y tardes trabajando en casa, en las colonias de Kikais". Kurenai estaba segura de haber escuchado una nota de arrepentimiento en la monótona voz del muchacho.
"Y es algo que yo comprendo," le dijo Kurenai. "Las habilidades únicas de tu familia están basadas en vuestra habilidad con las colonias, a las cuales estáis vinculados. Tu padre me hizo saber que en este momento están entrando en una fase delicada en su programa de reproducción. Estoy segura de que los beneficios a largo plazo, suplirán cualquier retraso en tu entrenamiento".
Shino asintió de nuevo, pero no dijo nada más. Kurenai probó de no mostrar ningún tipo de alivio en su rostro. La última cosa que necesitaba era algún tipo de celos o muestras de favoritismo que envenenasen el ambiente entre sus genins. El problema con Shino es que no mostraba mucha información con la que trabajar. Normalmente era tan sereno y discreto que los signos normales de aviso estaban ausentes en él. Pero Kobaru-sensei dijo una vez, -A veces las aguas más tranquilas, son las que fluyen más profundas- y sería un error asumir que el chico tras la máscara de shinobi, no tenía sentimientos.
Los pensamientos de Kurenai fueron interrumpidos por una indecisa voz. "E-esto," dijo Hinata. "me gustaría hacer entrenamiento extra, si puedo. Ya se que tengo un montón de cosas que mejorar, y necesito mucho esfuerzo extra para ser tan buena como… como tendría que ser".
Kurenai reflexionó sobre la chica por un momento. Mientras que maldecía a Hiashi por destruir sistemáticamente el sentido de valía de la chica, sus acciones parecían haber dado a su hija la motivación para trabajar más duro, en lugar de abandonar. Era tan malo que su padre fuese demasiado estúpido para ver su determinación y reconocerla tal y como es. "Aprecio tu deseo de mejorar, Hinata, pero no creo que las sesiones matutinas con Gai te ayudasen mucho. Ellos están trabajando con las formas básicas del taijutsu, no Jyuuken. Los estilos son tan diferentes que tendrías que volver a aprenderlo todo des del principio. También, odio mencionar esto, pero creo que tu padre tendría fuertes reservas a que aprendieses otro estilo, al menos por ahora".
Kurenai consideró sus siguientes palabras al ver caer la cara de la chica. Supuso que Hinata no podía evitar ver esto como un rechazo – todo en su mundo estaba probablemente arraigado en los rechazos de su padre. Aunque ella lo entendiese, Kurenai todavía lo encontraba doloroso de ver. "Por otro lado, creo que debería entrenar con tus ejercicios individuales por la mañana. Y cuando hayan acabado nuestras reuniones de equipo, siempre que te sea posible, puedes quedarte aquí entrenado tanto tiempo como puedas, junto a Naruto".
Si de repente alguien hubiera hecho desaparecer a Hyuuga Hinata, y hubiese dejado una estatua de alabastra en su lugar, Kurenai dudaba que alguien hubiese notado la diferencia.
Kurenai se giró hacia Naruto, quien parecía algo sorprendido. "Vosotros dos tenéis el mismo tamaño, así que sois buenos compañeros de entrenamiento, al menos por ahora. Tú puedes enseñarle a Hinata alguna de las cosas que aprendas con Gai. Y ella tiene un excelente control del chakra, lo cual es una de tus debilidades. Creo que ambos os beneficiarías al entrenar juntos. ¿Alguno de los dos tiene un problema con esto?". Les preguntó inocentemente. Se sentía un poco culpable de ponerles en una situación así, pero como mejor les conocía, más presentía que hacerse buenos amigos sería algo que les beneficiaría a ambos. Hinata necesitaba absorber algo de la confianza de Naruto, y Naruto necesitaba aceptación. Todavía tenía miedo de hablar acerca de su prisionero, con alguien que todavía no lo supiese. Kurenai sentía, por las reacciones de la chica, que Hinata sería la última persona que le rechazaría si lo descubría.
A pesar de todo era un riesgo calculado. No podía imaginarse que haría Naruto si finalmente llegaba a confiar en alguien, sólo para ser traicionado. El peor caso era, bueno, desastroso. Aunque eso no sería nada peor de lo que esta aldea parecía merecerse, afirmó un pensamiento traicionero surgido de la amargura de su pasado. Ella desterró ese pensamiento al ser indigno de su persona, y también por ser indigno a la memoria de aquellos que había perdido. Miró nuevamente a Naruto y Hinata. Si ella se equivocaba, la aldea viviría o moriría por los méritos de la generación más joven, y quizás eso era lo que debía pasar. Generalmente las guerras se decidían de una forma similar, ¿verdad? "¿Alguno de vosotros tiene inconvenientes en trabajar juntos?". Preguntó nuevamente.
"N-no," dijo rápidamente Naruto. Kurenai recordó como de alterado estuvo después de que Hinata reaccionase tan fuertemente al cumplido que le hizo en casa del herbalista. Todavía tenía miedo de disgustarla de nuevo, lo cual no era nada malo. Había poca gente en la vida de Hinata que fuesen considerados con sus sentimientos.
Por supuesto eso se podía usar en ambas direcciones. "Hinata, comprendo que tu padre podría no aprobar estas prácticas extra. Si crees que no podrás hacerlo, Naruto lo comprenderá," dijo Kurenai "no es como si fueses a herir sus sentimientos," añadió inocentemente.
Naruto asintió calmadamente, pero la cara de Hinata se convirtió en una expresión de urgencia. "¡Yo e-estaré más que encantada de entrenar con Naruto!". Tartamudeó rápidamente, confirmando la valoración de Kurenai. A pesar de que Hinata estaba tan nerviosa, tenía más miedo de ofender, o hacer algo que pudiese ser visto como doloroso para Naruto. "Bien, entonces está decidido. Podéis comenzar mañana. Hinata, si tu padre tiene alguna pregunta al respecto, por favor dile que hable directamente conmigo. Pero tampoco hay que ir buscando problemas ¿verdad?".
Hinata asintió. Kurenai dudó de que Hyuuga Hiashi se llegase a dar cuenta, a menos de que alguien se lo dijese directamente. Evidentemente estaba muy ocupado, entrenado a su hija pequeña, Hanabi. En los rangos jonin ya habían rumores, acerca de la posible incorporación de otra genio Hyuuga en la Academia Ninja de Konoha. Incluso si tuviese alguna objeción a este entrenamiento, las costumbres dictaban que, de la misma forma que Kurenai no podía interferir en la vida familiar de Hinata, Hiashi tampoco podía interferir en el programa de entrenamiento de sus genins.
El día siguiente el Equipo 8 no realizó ninguna misión. En lugar de eso, se les unieron dos invitados en el área de entrenamiento diecinueve. Kurenai vio como Naruto guiaba a Rock Lee y a una chica de pelo castaño hasta el claro, para que se uniesen a su equipo.
Tenten era una genin muy hermosa, un año mayor que los alumnos de Kurenai, con su pelo largo recogido en dos elaborados moños que evitaban que el cabello la molestase. Mientras entraban en el claro, ella estaba haciendo malabarismo con un kunai en la mano y hablando a Naruto sobre una espada que su padre estaba diseñando. Inmediatamente después de ver a Kurenai, Tenten y Lee se acercaron delante suyo y le hicieron una reverencia.
"Gracias por permitirnos participar en esta sesión de entrenamiento," dijo Tenten con un tono de voz muy respetuosa mientras se enderezaba. Lee no dijo nada, pero asintió enérgicamente.
Kurenai pestañeó, un poco desconcertada por su extrema cortesía. "Está bien, estoy contenta de teneros aquí. Naruto ha mejorado mucho entrenado con Lee y tu sensei.
Tenten asintió. "Se ha vuelto muy rápido. A menudo Gai-sensei me hace venir para practicar el tiro al blanco y ahora apenas le puedo dar".
"¿Practicar el tiro al blanco?". Preguntó extrañada Kurenai.
"Sí," dijo repentinamente Lee. "es para poner a prueba nuestros reflejos. Naruto-san y yo somos el blanco y Tenten-sama practica".
Kurenai pestañeó.
"Kunais sin filo," añadió rápidamente Tenten. "Ellos no sangran. Bueno no sangran mucho".
"No permitiré que me vuelva a dar en la cara nunca más," dijo inocentemente Naruto.
"Ya… veo," dijo Kurenai con una voz distante. "Bueno, vamos a empezar". Les indicó que se sentasen en el suelo. "Un genjutsu es una construcción, compuesta de chakra, diseñada para engañar a los sentidos…".
Mientras comenzaba con la introducción estándar de la academia, Kurenai analizó a su audiencia. Shino estaba tan impasible como siempre, pero Kurenai sintió que hoy su atención estaba inusualmente enfocada, si era por los visitantes o por el tema que estaban tratando era discutible. Hinata no había dicho ni una palabra desde que los recién llegados habían venido. Con su Byakugan podía ver a través de la mayoría de genjutsus, ya que el chakra era directamente visible para ella. A pesar de eso parecía muy atenta a la explicación. Kurenai se preguntó si se daba cuenta del escaso número de técnicas avanzadas que podrían engañar a la barrera de sangre de los Hyuuga, no sabía si era que esperaba que sus ojos le fallasen cuando más los necesitase, o si simplemente estaba siendo educada. Naruto estaba muy centrado en sus palabras, a pesar de que no paraba de moverse un poco mientras ella hablaba. Para alguien tan enérgico como el rubio shinobi, eso era casi inevitable.
A parte de ser extremadamente educados, los alumnos de Gai eran los más atentos.
Lee fruncía el ceño un montón de veces mientras ella hablaba. Kurenai se preguntó si estaba teniendo problemas en seguir la clase, ya que no debía de haber estudiado mucho los genjutsus, tras descubrir que no podía moldear el chakra necesario para crear uno.
Por otro lado, Tenten estaba casi ilusionada. Kurenai necesitó un buen rato para comprender porque tenía esa expresión de asombro en su cara. Por lo que había oído, esa chica era una de las jóvenes kunoichis más formidables de la nueva generación, mortalmente precisa con armas arrojadizas, y tampoco se le daban mal las armas cuerpo a cuerpo. A pesar de todo, ella estaba en un equipo con un instructor jonin y dos chicos, uno de los cuales era el prodigio de los Hyuuga. Era probable que ella se hubiese preguntado, al menos una o dos veces, si una mujer podría ser una ninja con éxito y llegar hasta el rango de jonin. Las chicas eran una evidente minoría en la academia, y la desproporción se volvía más evidente al avanzar en los rangos superiores. Kurenai se dio cuenta de que probablemente la chica la idolatraba por su aparente éxito.
La capacidad multitarea de Yuuhi Kurenai se puso a prueba, mientras intentaba poner orden a sus sentimientos y concluía la explicación de su arte. A pesar de llegar al rango de jonin, ella no creía haber conseguido ningún éxito, y aún menos ser un modelo a seguir. Simplemente había tenido la suerte de sobrevivir a una situación que había matado a gente que era mejor que ella, y haber sido incapaz de encontrar una prueba concluyente de porque había pasado. No era que ella la necesitase. Ya sabía porque había pasado. Pero el Hokage no podía actuar sin pruebas, y con algo así… ella necesitaría una prueba definitiva, porque los aldeanos no querrían creérselo, no querrían hacer nada al respecto.
Y de esa forma continuó todo. Y tuvo que recoger los fragmentos de su vida. Encontrar otro equipo, pero nunca llegar a intimar con ellos. Aprobar los exámenes de rango, pero sin sentirse jamás satisfecha tras aquel horroroso fracaso. Una parte de ella quería llevar a un lado a aquella ilusionada chica y gritarle al oído. Decirle que en lugar de mirar al futuro, mirase a su alrededor. Decirle que quisiese y animase a sus compañeros y amigos, porque los podría perder en un momento. Pero ella no podía hacer eso. Asustaría a la chica y probablemente se lo contaría a alguien. Y ese alguien se lo contaría a otro… y quien le hizo eso a ella, quien es responsable de todo esto. Él lo sabría, y le gustaría saber como de profundo la había marcado.
Antes preferiría morir.
En lugar de eso concluyó su explicación de la teoría."¿Hay alguna pregunta? Dijo. Cuando nadie se movió, continuó. "Ahora, para daros cuenta de cuando estáis siendo afectados por un genjutsu, recordad que está limitado por dos cosas: la cantidad de chakra empleada y la imaginación de quien lo crea. Ambos factores nos dan a entender que no todos los elementos de la ilusión serán perfectos. Sólo hay una cantidad finita de chakra que se puede emplear para revestir el genjutsu, y no puede incluir nada que el creador no haya pensado... eso significa que si actúas o piensas en cosas que el creador del jutsu no haya anticipado, es más probable que te des cuenta de las discrepancias. Una vez que tu mente se centre en esas diferencias, la batalla está casi ganada. Ya no te pueden engañar más, y ahora todo lo que tienes que hacer es apartar la cortina que han puesto delante tuyo.".
Dándose cuenta de las caras de asentimiento que había delante de ella, Kurenai planteó una pregunta. "Un método común para liberarse de un genjutsu es herirse a uno mismo – el repentino dolor puede alterar tus sentidos y desbaratar la ilusión. Pero no es una solución muy elegante, ya que difícilmente nadie necesita mutilarse a si mismo, en una situación peligrosa. ¿A parte de esto, como más creéis que podemos lograrlo?".
Shino fue el primero en hablar. "Lógicamente, si la energía del genjutsu está basada en el chakra, este mismo puede ser desbaratado por la aplicación de una forma similar de energía".
"Eso es cierto," asintió Kurenai, "pero no nos vayamos tan lejos. ¿Cual sería una forma más fácil de liberarse a uno mismo de tal construcción?".
Lee y Naruto se veían perplejos, y Tenten frunció el ceño. Sorprendentemente, Hinata levantó la mano, de forma indecisa. "E-esto… si la construcción está anclada en nuestro propio chakra, ¿no sería más fácil quitar las anclas en lugar de todo el conjunto?".
"Te has quedado muy cerca," comentó Kurenai. "Temporalmente podéis quitar en lo que se ha anclado el genjutsu. Es complicado si no tenéis un buen control sobre el chakra, pero si podéis suprimir vuestra propia circulación de chakra durante una fracción de segundo, inmediatamente el genjutsu se desvanecerá. Hacer esto es mucho más fácil que intentar romper una construcción de chakra que puede haber estado construida por alguien mucho más poderoso que vosotros".
Tras eso, les demostró los sellos, y con una rápida inhalación, redujo su propia circulación de chakra a cero. Inmediatamente la luz disminuyó, el canto de los pájaros se volvió más débil y la calidez del sol en su rostro se apagó. Exhaló, dejó fluir su chakra, y todo volvió a la normalidad.
Hizo que cada uno practicase por separado, poniéndose a su lado y manteniendo un genjutsu cegador sobre ellos. Hinata y, sorprendentemente Lee, lo aprendieron inmediatamente. Después de darse cuenta de que estaban haciendo mal, Shino y Tenten dominaron la técnica.
Desafortunadamente, Naruto fue incapaz de suprimir completamente su chakra. Kurenai sospechaba que el sello del Cuarto y/o su inquilino eran la causa, pero eso era algo que no podía decir delante de los demás. Tuvo que mostrar una mirada compasiva, mientras Naruto refunfuñaba y ponía morros.
"¿K-Kurenai-sensei?". Preguntó Hinata mientras miraba de reojo a Naruto. "¿Hay alguna forma de quitar el genjutsu de otra persona?". A Kurenai no se le escapó esa mirada hacia Naruto, lástima que el chico estuviese demasiado ocupado haciendo morritos como para darse cuenta.
"Bueno… la hay, pero es un poco complicada," respondió Kurenai. "antes Shino ya ha expuesto el principio en que se basa. Tienes que desbaratar el chakra en el mismo genjutsu. La forma más fácil de hacerlo es concentrar tu chakra y empujarlo a través de tu Hara, justo por debajo de tu ombligo. Tienes que reunir tanto como puedas, y comprimirlo tan apretado como puedas formando una esfera. Visualízalo como una pelota que está siendo apretada y comprimida desde todas las direcciones. Una vez que la hayáis rellenado tanto como te os sea posible, liberadla de golpe".
"¿E-eso no, eh, dolerá?". Preguntó nerviosamente Hinata.
"En verdad no," le aseguró Kurenai. "Primero, es muy difícil reunir mucha energía de esta forma. También, porque sigue siendo tu chakra. Sigue siendo parte de tu cuerpo, y hasta que toma forma en un jutsu, pasará a través de tus células sin dañarlas".
"Veo como este método apartará un genjutsu que esté anclado en mí, ¿pero como puede ayudar a alguien más?" Preguntó con mucho interés Tenten.
"Otra muy buena pregunta," Kurenai la reconoció, asintiendo con la cabeza. "cuando abandone tu cuerpo, formará una pulsación, casi como una onda de choque, que se extenderá a una pequeña distancia, esa distancia será proporcional a la cantidad de chakra utilizado. Esta pulsación puede desbaratar cualquier genjutsu que se encuentre. No obstante, es difícil generar suficiente poder como para extender la pulsación a una gran distancia. De forma que, tenéis que estar muy cerca de la persona que estáis intentando liberar," Concluyó Kurenai, ignorando el rubor que se estaba extendiendo por la cara de Hinata.
Tras eso, Kurenai les hizo practicar el método más complicado. No fue ninguna sorpresa que Lee no pudiese usarlo en absoluto. Tenten si que lo consiguió, pero la pulsación sólo se extendió unos pocos centímetros desde su piel. Hinata se concentró durante algunos momentos, entonces liberó un pulso de chakra que se extendió algo más de medio metro alrededor de su cuerpo, tras lo que cayó de rodillas al suelo, esforzándose por respirar.
Yuuhi Kurenai no solía pensar en el Kyuubi. Estaba encerrado, sellado dentro de Naruto. Le daba una energía antinatural y el odio de los aldeanos, pero no controlaba su mente o su alma. En su opinión su estudiante era una persona, no una ventaja estratégica. Así que fue comprensible como pasó por alto los efectos que sus instrucciones tendrían en el recipiente, que contenía al zorro de nueve colas.
No fue hasta que el frustrado genin comenzó a concentrarse y una visible neblina de chakra azul, con tintes morados en los lados, apareció alrededor de su alumno, que Kurenai intuyó lo que iba a ocurrir. Abrió la boca para decirle que parase cuando liberó la pulsación de chakra.
Instintivamente alzó las manos cuando la energía pasó a través de ella. Su piel se estremeció y todos los pelos de su nuca se pusieron de punta, pero no hubo ningún efecto adverso. El aire se llenó de sonidos, mientras los árboles de su alrededor se vaciaban de pájaros. Dándose la vuelta, miró más allá del claro, Kurenai pudo ver bandadas de pájaros despegando en la lejanía… y el tenue brillo en el aire que indicaba que la pulsación todavía se estaba desplazando.
Dio media vuelta y pudo ver como todo el mundo tenía los ojos clavados en Naruto. La boca de Tenten estaba abierta de par en par, mientras que Lee mostraba a Naruto el signo de la victoria. Las cejas de Shino estaban claramente visibles por encima de sus gafas de sol. El Byukugan de Hinata estaba activado, y la expresión de su cara bordeaba el asombro. Naruto le mostró a su sensei una tímida sonrisa y se encogió de hombros mientras se rascaba la nuca.
Kurenai suspiró. "Supongo que si no eres bueno en supresión de chakra, lo compensas en expresión de chakra. Deberíamos acabar esta lección antes de que los ANBU vengan aquí para descubrir que ha pasado".
El Hokage estuvo, ante todo, entretenido una vez que escuchó la historia completa de aquella tarde. Kurenai estuvo mortificada al saber como de grande fue el área que afectó Naruto. Casi una cuarta parte de la aldea había sentido la pulsación. No había herido a nadie, ni había dañado nada… a menos que contases la dignidad de las esposas de algunos de los líderes de la aldea. Kurenai estaba secretamente molesta por los frívolos usos que algunas personas hacían servir su arte, así que si unas cuantas ilusiones cosméticas se desmontasen de repente, le pareció un justo castigo.
Afortunadamente nadie supo de la implicación de Naruto en sus menos que privadas humillaciones. Todo lo que supieron fue que una prueba relacionada con un jutsu experimental había salido mal, afectando a un área demasiado grande.
Para crédito de Sarutobi, una vez le hubo informado de los hechos básicos, el Hokage estuvo más interesado en el desarrollo de Naruto.
"Creo que es mejor así," concluyó el Profesor "que si no puede usar un método para librarse de un genjutsu, el método alternativo funcione mejor con él".
"Diría que mejor no es la palabra adecuada," discrepó Kurenai con una voz muy respetuosa, "yo sentí la pulsación. Puede anular cualquier genjutsu enemigo en una batalla, con una sola técnica".
"Los nuestros también," le recordó amablemente el Hokage.
"Podemos preparar una señal para que nuestras fuerzas se preparen a tiempo. Me estoy preguntando que más podría aprender a hacer," dijo Kurenai. Entonces suspiró. "Tanto tiempo malgastado en la academia, al ser ignorado. Pero ahora está determinado a recuperar el tiempo perdido".
"¿Cómo le va… aparte de sus estudios?" le preguntó el Hokage.
"Mejor," le dijo Kurenai tras pensarlo un momento. "Parece haber iniciado una rivalidad amistosa con Rock Lee, el estudiante de Gai. Cada mañana entrenan durante horas, así que no era de extrañar. Él y Shino se llevan bien, aunque a veces cuesta de decir con el joven Aburame. Es tan silencioso y reservado como los miembros de su familia. Y Hinata…" de repente su voz se esfumó. "Creo que ahora puede sospechar algo. Ella es mucho más inteligente de lo que la gente piensa, y esos ojos… los tenía activados y le estaba mirando muy fijamente cuando libreó la pulsación. Creo que puede sospechar algo".
El Hokage frunció el ceño. "Eso es preocupante. Supongo que podríamos prepararlo todo para trasladarla a otro…".
"Todo lo contrario," dijo rápidamente Kurenai "creo que eso podría ser lo mejor que podría pasar".
El Hokage miró fijamente a Kurenai tanto tiempo, que ella comenzó a sentirse nerviosa. Pero no podía permitir que hiciesen algo que desbaratase lo que con tanto esfuerzo había construido. "Creo que no acabo de entender tu razonamiento", dijo finalmente.
"Naruto ha estado solo durante toda su vida. Ha estado solo desde que tiene uso de razón, y ahora, gracias a Mizuki, sabe porque. Usted y yo podemos decirle que no es su culpa hasta que nos quedemos sin aliento, pero no importará si todos los demás le tratan como un monstruo. Con todos mis respetos Hokage-sama, ahora mismo vuestra ley le está matando lentamente. Nadie de su edad sabe la verdad, y cree que si se lo dice a alguno de ellos, cuando lo sepan le tratarán igual que los adultos. Tiene un gran peso encima, y ahora mismo está tan sobrecargado que no puede dar el primer paso. Está entrenando durante quince horas al día porque eso le da otras cosas en las que pensar, le da algo en lo que en verdad tiene control".
Kurenai examinó a su superior. Sus ojos estaban tan apretados que parecían llenos de dolor, y su cara tenía un peculiar matiz grisáceo. Su pipa estaba descansando cerca de un lado de la mesa, extinguida y olvidada. Kurenai sintió una repentina punzada de compasión por aquel hombre, pero sabía que tenía que dejarle las cosas claras antes de que hiciese algo que lo arruinase todo. "Para romper este circulo destructivo de creencia," continuó Kurenai, "tres cosas deben ocurrir. Primero, alguien de su edad tiene que descubrir que está pasando. Con vuestra ley en vigencia, eso es difícil que pase. En segundo lugar, esa persona tiene que plantarse delante de Naruto y hacerle entender que saben que algo va mal. Finalmente, tienen que aceptarle tal y como es".
"¿Crees que la joven Hyuuga podrá hacerlo?" le susurró el Hokage.
Kurenai asintió. "Creo que ella es nuestra mejor oportunidad. Ella es inteligente, culta, y… bueno, le gusta el chico. Se quedó mortificada al pensar que había dicho algo que había herido sus sentimientos. Se ha presentado voluntaria para hacer entrenamiento extra con Naruto – mientras hablamos deben de estar entrenando".
El Hokage asintió, a pesar de que sus ojos parecían inquietos. "Tanto fue hecho con las mejores intenciones, y a pesar de todo sólo hemos acabado haciéndole más daño". Suspiró. "Cuando sepa toda la verdad, dudo que sea capaz de perdonarme".
Kurenai nunca antes había visto al Hokage tan… derrotado. "Creo que…" comenzó a decir, pero su voz se esfumó. "Creo que él está más dispuesto a perdonar de lo que pensamos. Entonces eran momentos caóticos, y usted escogió el rumbo que pudo. Él lo entenderá".
"¿Lo harías tú en su lugar?". Le preguntó el Hokage.
La pregunta pilló a Kurenai desprevenida, se dio cuenta de que su propio resentimiento, que ardía sin cesar en su interior, ante la negativa a llevar a cabo una investigación peligrosa había sido evidente ante los ojos del Profesor. Se sintió un poco avergonzada por eso. "Quizás," dijo, dándose cuenta de que esa respuesta era mucho más sincera que su pensamiento inicial "pero creo que él es mucho más clemente que yo. Después de todo lo que ha pasado, todavía desea convertirse en Hokage – sabiendo lo que el trabajo conlleva.
El Tercero pareció recobrar fuerzas e inclinó su silla ligeramente hacia atrás. "Esa es una de las cosas más sorprendentes acerca del chico. A pesar de que probablemente estés en lo cierto acerca de su naturaleza, todavía tengo que encontrar una forma de hacer las paces con él. Voy a dejar este asunto en tus manos, Kurenai. Sólo espero que estés en lo cierto acerca de tu valoración".
Kurenai inclinó respetuosamente su cabeza, enfrente de su líder, un hombre al que ahora reverenciaba incluso más que antes. "Yo también espero estar en lo cierto, no veo otra forma en que esto acabe bien".
Tras el seminario de genjutsu, Hinata se quedó con Naruto en el área de entrenamiento diecinueve. Su padre no había expresado ninguna preocupación, cuando le informó que iba a hacer entrenamiento extra por la tarde. Si tenía que decir la verdad, Hinata tenía que admitir que había sitios donde preferiría estar en lugar de su casa – y este era uno de ellos. Inmediatamente, su compañero de entrenamiento se levantó y comenzó a hacer una extremadamente exagerada serie de estiramientos. Haciendo muecas cómicamente, gruñó y gimió cuando Hinata contuvo una sonrisa. Su hábito de probar de hacer todas las cosas de la forma más graciosa posible, era una de las cosas que más admiraba en él. Él siempre quería que los que estuviesen a su alrededor, estuviesen contentos y sonriendo. Cosas que ella no había podido hacer muy a menudo en su corta vida.
Debió escapársele una sonrisa al ponerse de pie, porque Naruto hizo sobresalir su labio inferior, haciendo unos pucheros exagerados. "¡Eh!" exclamó, "no es gracioso. ¡No creo haber estado sentado en la misma posición durante tanto tiempo en toda mi vida!". De repente bajó su cara. "Y entonces cuando finalmente puedo hacer algo, no me sale bien el jutsu ese de interrupción del chakra".
"Pero fuiste capaz de hacer el otro método," le recordó amablemente.
"¡Sí, es verdad!" Naruto le dio la razón, mientras se iluminaba. "Parece que puedo hacer lo del pulso de chakra bastante bien".
Hinata asintió con la cabeza para darle la razón, sin decir ni una palabra. La verdad es que él lo había hecho mucho mejor que –bastante bien-. Ella había activado su Byakugan justo antes de que liberase la pulsación, algo que nunca había hecho sin motivo cuando miraba a Naruto. No quería que nadie se pensase lo que no era, especialmente después de que un día Ino le preguntase unas cuestiones muy embarazosas acerca de Sasuke, tras salir de la escuela.
Pero el flujo de chakra fue tan fuerte, demasiado poderoso para provenir del genin que estaba delante de ella, no importaba como de duro lo intentase. No parecía ser posible, así que activó su Byuakugan para buscar el origen real… y encontró a Naruto, brillando por el chakra que había acumulado, el chakra estaba girando en complejos patrones, alrededor de su ombligo, mientras él se concentraba. Nunca antes había visto a nadie acumular tanto chakra, ni siquiera su padre. Cuando Naruto liberó el pulso, brilló bajo la mirada de la joven y entones su aura explotó hacia fuera. La única cosa en la que pudo pensar, de algo parecido a esto, fue en los antiguos relatos de Susano, saliendo de un relámpago mientras éste golpeaba el suelo.
Entonces la onda de choque pasó y Naruto seguía estando allí, parecía un poco avergonzado mientras todos le miraban fijamente.
Y ahora ella estaba entrenando con él.
Cuando Naruto hubo acabado de hacer estiramientos y de gruñir, miró a Hinata.
"¿Qué crees que deberíamos hacer primero?".
Hinata apenas pudo hacer salir las palabras de su apretada garganta. "E-esto… lo que tú creas estará bien," dijo Hinata con un hilillo de voz.
Naruto frunció el ceño y Hinata se preguntó si había dicho algo mal. "Eh, la verdad es que no lo sé. ¿Tienes alguna preferencia?".
Hinata tragó saliva. Estaba algo incómoda, pero también se sentía animada por el hecho de que Naruto no parecía querer ponerla en un aprieto deliberadamente. "Kurenai-sensei dijo que cada uno tiene cosas q-que aprender del otro," dijo.
Naruto asintió pensativamente. "De acuerdo, ¿por dónde comenzamos?".
"Bueno," le contestó, "ella mencionó que podíamos entrenar haciendo combates, ya que casi somos de la misma altura".
"De acuerdo" dijo Naruto, iluminándose, "eso parece genial".
"Pero, Naruto, ¿a ti en qué te gustaría que entrenásemos? Le preguntó esta vez Hinata. Era extraño ver como se hacía más y más fácil hablar con él, una vez que habían empezado a hacerlo. Pensado sobre eso, se dio cuenta de que era porque él nunca perdía la paciencia con ella o con nadie. Incluso se paraba para charlar con los alumnos más jóvenes, que todavía iban a la academia, como Konohamaru y sus amigos, cuando venían a verle mientras estaba trabajando. Esa era otra de las cosas que admiraba de él, especialmente cuando tenía que tratar con otra gente, menos paciente.
Naruto frunció el ceño por un momento y Hinata pensó que le había ofendido de alguna forma, antes de darse cuenta de que esa era su pose –de pensar-. Evidentemente la encontraba dolorosa. "Bien," dijo lentamente, "normalmente entreno por las tardes para mejorar mi chakra y mis jutsus. No tengo muchas oportunidades de mejorarlos durante el día, excepto cuando Kurenai-sensei nos hace practicarlos. Lee no puede hacer ninjutsus, así que solamente practicamos taijutsu".
"Kurenai-sensei me ha dado algunos ejercicios especiales para mejorar mi control sobre el chakra. ¿Quieres que también los practiquemos?" le sugirió.
Naruto asintió lentamente. "Creo que es una buena idea. Sensei dice que mi control del chakra apesta". Hizo una pausa mientras Hinata le miraba fijamente, "Eh, en verdad lo que dijo fue más bien que era –una de mis debilidades, y que tenía que superarla tanto como fuese posible-".
Hinata pensó que al menos él tenía muchos puntos fuertes, en lugar de ser todo debilidades como ella. Combatir con él sólo lo confirmó. Naruto había mejorado tanto entrenado con Gai-sensei y Lee, que apenas era capaz de tocarle. Era tan rápido.
Cuando se tomaron un descanso, Hinata le preguntó, entre pausas para respirar, como se había vuelto tan rápido. Naruto asintió, como si se hubiese acordado de algo y levantó la pernera del pantalón.
Sujetado por una correa a su pantorrilla inferior y a su tobillo había una abrazadera acolchada, en la que se habían colocado unos óvalos metálicos. El estómago de Hinata cayó al suelo, al darse cuenta de que él la estaba venciendo incluso cargando con peso extra. "Antes de venir aquí me quité varias de las piezas," le dijo Naruto ajeno a su mortificación, "porque quería que tuviésemos un buen combate. Pero entrenado con estas en mis piernas y un pequeño par en mis antebrazos me ha ayudado mucho a mejorar. Estoy seguro que Kurenai-sensei sabe donde podemos conseguirte unas. Lo más guai es que tienen un pestillo de rápida descarga que hace que se desprendan. De esa forma, si caes bajo una emboscada, te los puedes quitar en un momento.
Naruto volvió a colocarse bien la pernera y se puso de pie. "Lo probé una vez, para ver la diferencia… y al principio sentí como si estuviese volando. ¿Seguro que más de uno se sorprenderá, no crees? Eh… ¿Algo va mal? Le preguntó.
Hinata estaba probando, valientemente, de mantener la serena compostura que su padre siempre le había exigido… pero estando tan cerca de Naruto-kun como ahora, era imposible esconderle tanto. Probando de controlar su temblorosa voz, le preguntó. "¿C-crees que podrían ayudarme a mí también a mejorar?".
Naruto frunció el ceño. "Por supuesto que te ayudarán. Todavía me acuerdo como el primer día que entrenamos me pateaste el culo".
En ese momento Hinata se sintió incluso más avergonzada. Evidentemente él se acordaba de su primer entrenamiento y estaba molesto con ella por haberle puesto en evidencia. "G-gomen," dijo en voz baja.
"¿Nani?" le preguntó Naruto, siendo su cara un cuadro de perplejidad. "¿Por qué te disculpas por ser una buena compañera de entrenamiento?" le preguntó. "Lee me patea el culo casi cada día, y yo aprendo un montón de eso. Ahora mi trabajo es patearte el tuyo, de forma que tú también puedas aprender. ¿Ves como funciona?".
Mentalmente Hinata se preguntó cuanto le acabaría doliendo el trasero al acabar la sesión, pero sólo dijo "¡Hai!" como respuesta.
Entrenaron durante una hora más, antes de que Naruto pidiese un descanso. Estaba completamente rojo, pero Hinata estaba temblando y sudando a raudales. Ella sabía que debía de verse horrible, pero antes preferiría sudar como un cerdo a permitir que Naruto pensase que no estaba dispuesta a trabajar duro. Sakura e Ino estarían mortificadas de verla en ese estado, ¿pero no había sugerido Naruto, de una forma indirecta, que la prefería a ella como compañera porque no era como ellas? "Eso ha estado muy bien Hinata," le dijo "Tras haber calentado los músculos te es fácil seguir el ritmo… y si hubieses estado usando tu Jyuuken, ¡Hubiese estado en auténticos apuros!".
Hinata sabía que él estaba exagerando para ser cortés, pero sus palabras la animaron mucho. "Gracias Naruto. Ahora deberíamos entrenar el control del chakra. ¿Concretamente en qué tienes problemas?".
"En todo," le contestó, poniendo los ojos en blanco.
Hinata no reaccionó a su broma, simplemente esperó pacientemente a que Naruto continuase. Finalmente él suspiró. "De acuerdo," le dijo "se por lo que dijo Shino, que tú y él habéis estado entrenado en algún tipo de ejercicio de escalar árboles usando el chakra. Y yo todavía estoy teniendo problemas con el ejercicio de caminar por el agua que Kurenai-sensei nos enseñó hace dos semanas".
Tras comenzar, la resistencia usual de Hinata fue contrarestada por el obvio disgusto de Naruto. No podía entender como esa tarde, aquel muchacho que había creado un pulso de chakra tan increíble, tuviese problemas para crear un flujo constante de chakra por las plantas de los pies. No obstante ese era exactamente su problema. El chakra de sus pies variaba constantemente, hasta que le desestabilizaba y hacía que sus pies cayesen en la superficie del estanque. Afortunadamente estaba entrenado a un pie de la orilla, así que sólo sus pies se mojaban.
Hinata le vio concentrase, y activó su Byakugan para poder estudiar el flujo de chakra a través de sus puntos de chakra. El delicado trazado azul era visible desde donde estaba, lo cual complació a Hinata. Sus ojos no estaban tan desarrollados como los de, por ejemplo, su primo Neji, y a veces le costaba ver con detalle los puntos de chakra de otras personas. Tras un momento, comenzó a distinguir más detalles mientras Naruto hundía en el agua, repetidas veces, sus pies.
Una de las razones por la que podía ver sus puntos de chakra era bastante simple. Naruto tenía algunos de los puntos de chakra más gruesos que jamás había visto en un ser humano, aún menos en un genin. Pero con unos puntos tan gruesos, no debería tener problemas en mantenerse en la superficie del agua. Pero al mirarle detenidamente, se dio cuenta de que pequeñas trazas de chakra rojizo se mezclaban con el azul. Cuando llegaban a sus pies, se unían de forma irregular. A veces el chakra rojo cancelaba al azul, haciendo que ese pie quedase peligrosamente sin apoyo. Otras veces el chakra rojo parecía reforzar el azul, y ese pie comenzaba a elevarse demasiado, haciendo que su compañero de equipo perdiese el equilibrio".
"Esto… Naruto, antes no había visto a nadie con dos tipos de chakra. ¿Por qué tú si lo tienes?". Justo después de que esas palabras abandonasen su boca, Hinata supo que algo iba mal. Naruto se quedó inmóvil mientras sus pies se hundían en el agua. Ni siquiera intentó mantener el flujo de chakra.
"¿Tú estás… mirando? ¿A mis pies?" Le preguntó.
"Gomen," se disculpó rápidamente Hinata. Pensé que si podía ver que pasaba con tu chakra, podría ser de más ayuda".
Casi pudo escuchar como Naruto tragaba saliva mientras le miraba "Ya veo", dijo el muchacho.
Ella hundió sus dedos en el borde de la orilla. ¿Qué había pasado para que Naruto reaccionase así? ¿Qué había hecho ella? Contuvo el aliento y probó de aclararse la garganta. "Si pudieses evitar que el chakra rojo llegase a tus pies, te iría mucho mejor," le sugirió tímidamente.
Naruto frunció el ceño. "Y como lo… espera… ¿Hinata, me puedes avisar cuando aparezca?".
Hinata asintió y Naruto subió al borde de la orilla, se concentró durante un momento, y nuevamente dio un paso hacia delante, hacia la superficie del agua. Permaneció quieto durante un instante, hasta que Hinata vio una mota de luz roja avanzando hasta su rodilla. "Naruto ya lo veo, va hacia abajo por tu pierna derecha, acaba de pasar la rodilla y ahora está…
El rostro de Naruto mantuvo una mueca intensa mientras se quedó ahí parado, con los ojos cerrados y los puños extendidos a cada lado de sus piernas, Hinata vio que el chakra azul se movía más rápido por su pierna derecha, y de repente el chakra rojo fue expulsado, junto con algo de chakra azul, por uno de los puntos Tenketsu de su pantorrilla.
"¡Lo has conseguido, Naruto-kun!" dijo Hinata, incapaz de contener la emoción al hablar.
"B-bien," dijo Naruto, jadeando, "avísame si ves otro".
"¡Hai!" le contestó Hinata. Tras algunos segundos, volvió a hablar. "Veo uno en la pierna izquierda, ahora está bajando por tu muslo".
"Creo que puedo notarlo," dijo Naruto mientras se concentraba. Tras un instante ese también fue expulsado. "¿Lo he logrado?". Le preguntó.
"Hai, Naruto," dijo Hinata emocionada. "Incluso lo has hecho más rápido que antes".
"Bien," le contestó, mientras mantenía los ojos cerrados. "Déjame ver si puedo notar el siguiente sin que me ayudes".
Como era de esperar un nuevo fragmento rojo apareció, moviéndose rápidamente por su pierna derecha. "¿Ahora?" le preguntó a Hinata.
"Sí, correcto," le animó. Naruto había estado en la superficie del agua cerca de dos minutos. Un momento después, una chispa roja se escapó del punto Tenketsu de su rodilla.
Lentamente Naruto volvió a la orilla y se dejó caer sobre sus caderas. "Vaya, parece que tenías razón Hinata. Esta ha sido la vez que he permanecido más tiempo en la superficie del agua". Dejó escapar un débil suspiro. "Esto ha sido más difícil de lo que me había imaginado. Estoy agotado. ¿Te importa que acabemos por hoy? Necesito comer algo antes de que Ichiraku cierre".
Hinata se puso de pie, limpiándose de los dedos la hierba que se había quedado enganchada. "Esto, Naruto, ¿creo que Kurenai-sensei dijo que ibas a comer ahí demasiado a menudo?"
Naruto se encogió de hombros. "Bueno, tengo que comer algo antes de ir a dormir, o si no Lee me dará una paliza por la mañana".
"Naruto, he pensado que podríamos acabar tarde, así que he preparado algo para comer. Si quieres puedes coger algo," le ofreció Hinata mientras abría su mochila.
"Vaya, eso está muy bien Hinata," dijo rápidamente Naruto, "n-no tenías que…" su voz se esfumó al ver el tamaño del bento que ella sacó de su mochila. Obviamente, en esa caja de bambú había comida para más de una persona.
Y así era, ya que ella había estado cerca de una hora preparando la comida, antes de ir a la reunión de equipo.
"Naruto," dijo ella tranquilamente, "he hecho más que suficiente para los dos. Quería agradecerte que estés entrenado conmigo. Es… es verdaderamente una gran ayuda".
Naruto se encogió de hombros, mientras ella abría la caja. Él probó de no babear cuando vio lo que había dentro. "Me gusta entrenar contigo. Realmente es un autentico desafió bloquear tus ataques, de forma que no me paralices. Cuando te acostumbres a llevar los pesos, probablemente volverás a alcanzarme seis veces por cada vez que lo hago yo. Además, hoy me has ayudado mucho. No tenía ni idea de porque seguía hundiéndome en el agua".
Hinata agachó la cabeza al entregarle un pequeño plato de porcelana. Usando unos palillos, lo llenó con arroz al curry, pescado al horno con salsa miso, judía verdes de sésamo y fideos de patata con daikon. Literalmente los ojos de Naruto se hincharon mientras olfateaba la comida, durante unos minutos, y dejo escapar un silbido. Finalmente Hinata sacó unos palillos extra de una servilleta y se los dio a Naruto.
Tras un sincero "¡Itadakimasu!". Naruto tomó un bocado de cada plato, cada uno de ellos seguido por un ruidito de agradecimiento, que hicieron que Hinata se sonrojase un poco cada vez que los escuchaba, distrayéndola un poco al sacar un cilindro de cerámica de su mochila, entonces comenzó a destaparlo. Tras unos momentos, Naruto miró de forma sorprendida como Hinata le daba una taza de té, que acababa de servir del termo. Tomó un pequeño sorbo y se sacudió la cabeza. "Guau Hinata, no tenía ni idea de que supieses cocinar tan bien. ¡Si alguna vez te cansas de ser ninja, podrías conseguir trabajo en el restaurante Moritake, o, o incluso en Ichiraku!".
Hinata miró fijamente a Naruto, mientras sentía que su estomago se hundía como una piedra. ¿Le estaba diciendo que pensaba que ella no servía como ninja? ¿Es que acaso no entendía que su padre jamás le permitiría trabajar como una –comerciante común-?. Miró fijamente a sus ojos azules, mientras sentía que las lágrimas comenzaban a salir de los suyos.
Entonces se acordó de las palabras de su sensei. Hinata, ambas sabemos que Naruto no ha tenido muchos amigos en la academia. No puedo decirte porque, sólo que no ha sido por su culpa. No ha tenido a mucha gente que fuese simpática con él, de forma que le falta práctica para saber decir cosas amables. Así que cuando prueba de serlo… es probable que sea algo patoso. No te tomes sus comentarios seriamente si crees que ha dicho algo hiriente. Naruto no es como mucha gente – él no esconde para nada sus emociones. De forma que si hay dos formas de interpretar lo que ha dicho, y te está sonriendo, piensa que es la más amable y acertarás. Naruto estaba, de hecho, sonriéndole, así que ella también le sonrió – porque se dio cuenta de que él no estaba diciendo que no probase de ser una buena ninja. Simplemente estaba diciendo que ella era una ninja y también una buena cocinera.
Se sentaron en la orilla del estanque, comiendo mientras el sol se ocultaba lentamente tras los árboles. Hinata disfrutó de esa comida más que ninguna que hubiese probado en el recinto de los Hyuuga.
Pero todavía se estaba preguntando por que Naruto había estado tan ansioso.
Kurenai se sorprendió un poco cuando Hinata se acercó a ella, y le preguntó donde podría encontrar pesos para las muñecas y los tobillos. Supuso que no tenía que estar tan sorprendida, dado el éxito que Naruto estaba teniendo con ellos. El chico era incapaz de mantener una estrategia de entrenamiento en secreto, a pesar de la ventaja que le supondría hacerlo. Como mínimo mientras se lo dijese a sus compañeros de equipo, podía aprobar su ética. A pesar de que ella nunca había entrenado con pesos, lo cierto era que Kurenai no era principalmente una luchadora de cuerpo a cuerpo. La velocidad era esencial para Hinata, para usar su Jyuuken con éxito, así que tenía sentido. Si no podía encontrar unas abrazaderas suficientemente pequeñas para las extremidades de Hinata, Kurenai decidió acercarse al padre de Tenten y encargarle unas cuantas.
Mirando como Hinata se lanzaba contra Shino, consiguiendo un golpe oblicuo en su antebrazo, Kurenai se preguntó como había ido su entrenamiento con Naruto. Hinata estaba siendo ligeramente más agresiva de lo normal, lo cual era algo que Kurenai había estado fomentando. Naruto estaba algo más tranquilo de lo habitual, lo cual también agradecía. A pesar de todo, él parecía extremadamente centrado en el combate de Shino y Hinata – suficiente como para que Kurenai estuviese indecisa de llevarlo a un lado, para comprobar sus progresos con Gai y Lee.
Todos sus alumnos parecían bastante relajados, y trabajaban bien juntos, con pocas fricciones. Cualquier cosa que Hinata hubiese visto el día anterior no debía haber afectado a su relación. Kurenai estaba segura que la genin tomaría la decisión correcta cuando supiese la verdad, pero no estaba ansiosa de poner a prueba su intuición.
Tras una hora de entrenamiento para que todos entrasen en calor y estuviesen más sueltos, Kurenai les hizo parar y se dirigieron a la torre del Hokage, para su siguiente misión. Naruto comentó algo en voz baja a Hinata, que hizo que la heredera Hyuuga tropezase y dejase escapar una risita. Shino se giró para ver a sus compañeros de equipo, sólo para ver que ellos habían asumido perfectamente una expresión sobria en sus rostros. El experto en insectos asintió ligeramente, y entonces volvió a mirar hacia delante. Kurenai tenía el extraño presentimiento de que era posible que él también estaba sonriendo tras el collar de su chaqueta – si eso era posible.
Kurenai consideró la buena moral de sus genins y se preguntó que pasaba cuando ella no estaba cerca. Fuese lo que fuese, esperaba que continuase.
No fue hasta tres días más tarde que algo le recordó que todas las cosas tienen un precio, y que incluso una buena moral puede ser peligrosa a su manera.
Estaban volviendo a la torre del Hokage tras su primera misión del día, nuevamente recuperar el gato. La mujer del Señor del fuego estuvo muy agradecida, a pesar de que estuvo un poco desconcertada cuando su mascota estuvo claramente reacia a abandonar los brazos de Hinata. Naruto, quien no le tenía mucho aprecio al gato que tanto le evitaba, hizo como si no se diese cuenta, mientras el resto del equipo mantuvo sus expresiones cuidadosamente neutrales.
Mientras avanzaban a través del tráfico de la hora de comer, Kurenai se dio cuenta de que en los tejados, de delante de ellos había algo de alboroto. Diversas figuras se estaban moviendo por los tejados a gran velocidad, y gritos lejanos se podían escuchar por encima de los ruidos de la calle.
Un lejano "BAM" de una explosión atrajo la atención de todo el mundo, y las calles se desalojaron con sorprendente rapidez. A pesar de llevar una década de paz, Konoha seguía siendo una aldea oculta, y sus habitantes no ignoraban los peligros que eso comportaba.
Hábilmente los ojos de Kurenai siguieron los movimientos de las figuras que se aproximaban. Una de ellas parecía ser perseguida por las demás, las cuales llevaban máscaras de ANBU. Con su rumbo actual pasarían de largo por más de una manzana de la posición actual del Equipo 8. Algo voló hacia atrás del perseguido, y un tejado desapareció en una gran bola de fuego, cosa que hizo que los ANBU tuviesen que tomar una ruta distinta para evitar la explosión.
Kurenai pensó en interceptar al fugitivo, pero se detuvo, recordando a los inexpertos genins que tenía detrás de ella. Sacó un kunai con su mano izquierda, mientras con la derecha formaba los sellos de un genjutsu que disfrazase a su equipo. No tenía intención de ponerles en peligro, al luchar con un shinobi desconocido que parecía dispuesto a hacer enfadar a un equipo de ANBU.
Que lastima que su equipo no estuviese detrás de ella.
Kurenai se mordió la lengua mientras desvanecía la ilusión y se incorporaba a la persecución. En un primer momento, no vio nada excepto a los ANBU y a su presa.
De repente, media docena de Narutos aparecieron entre los dos edificios. El shinobi, del que Kurenai no podía ver ninguna insignia, en su uniforme de combate morado oscuro, giró y arrojó dos puñados de shurikens a los chicos. Cuatro de ellos desaparecieron en nubes de humo, pero los dos últimos evitaron todos los proyectiles y se lanzaron contra su objetivo, tirando de sus piernas.
Habiendo perdido el equilibrio y moviéndose con dificultad, el shinobi tropezó, los tres resbalaron y cayeron en el tejado de una ebanistería. Los dos Bunshins se desbarataron tras el aterrizaje forzoso, de forma que el shinobi se pudo poner de pie y se colocó bien el visor que escondía sus ojos. Más ropas moradas cubrían el resto de su cabeza, escondiendo su género, pero Kurenai pensó que se movía como un hombre mientras ella se dirigía al tejado.
No obstante, Naruto fue más rápido que ella. De repente apareció, solo, por encima del tejado. Al pasar por encima, Kurenai vio a dos Narutos más en el callejón, entonces se dio cuenta que debían haberle lanzado por los aires. "¡Kage Bunshin No Jutsu!" gritó el que estaba en el aire, y de repente comenzó a llover Narutos.
Kurenai perdió de vista al original, mientras se movía para tener un mejor ángulo de tiro de su objetivo. Pero era más fácil decirlo que no hacerlo, porque habían Narutos atacando por todos los lados. La velocidad que Naruto había desarrollado en sus sesiones matutinas fue evidente – sus clones apenas eran visibles mientras cargaban y se lanzaban contra su oponente.
No obstante, aquel shinobi no era una presa fácil. Bloqueaba y contraatacaba con un grado de técnica que preocupó a Kurenai. Incluso evitó los dos primeros kunais que ella le lanzó, esquivándolos por un pelo. Pero finalmente Naruto consiguió darle, golpeándole en la cabeza con una patada giratoria, que hizo que perdiese el equilibrio. El shinobi se vino abajo, y rodó por el tejado hasta caer en un callejón. Naruto levantó el puño en el aire y gritó "¡Yatta!"… sin percatarse del sello explosivo que el shinobi había dejado atrás.
Kurenai abrió la boca para advertirle, cuando el tejado fue engullido por una bola de llamas. Ella fue lanzada hacia atrás, indefensa como una hoja en medio de una tormenta, curvó su cuerpo para dar una voltereta y controlar la caída. Rebotó en otro edificio y apuntó su cuerpo hacia el callejón donde había caído ese bastardo homicida.
La jonin aterrizó en los sucios adoquines, pero recuperó el equilibrio a tiempo de ver una figura borrosa escapándose por un callejón contiguo. Los gritos de los civiles aterrorizados la estaban distrayendo, pero sabía que si el grupo antiincendios llegaba pronto podría reducir el fuego fácilmente. Pero eso no pasaría a menos que se detuviese el origen de las explosiones.
Su presa corrió a toda prisa por el callejón, mientras que Kurenai le iba ganado terreno. Él estaba cojeando un poco; prueba de que los golpes de Naruto habían acertado. El estómago de Kurenai se contrajo, pensando en como estaba su estudiante, pero ahora no era el momento…
Especialmente porque Shino acababa de salir del final del callejón, bloqueándolo.
Con un fluido y experto movimiento, el shinobi dejó caer su mano derecha a un lado. Con un repentino giro de su muñeca, un par de afiladas cuchillas metálicas aparecieron en el extremo final de su manga, extendiéndose hasta un pie por encima de su mano.
Shino comenzó a girarse, pero tenía las manos en los bolsillos de su chaqueta, y se estaba moviendo demasiado lentamente para esquivar…
El anónimo shinobi clavó las cuchillas metálicas en el cuerpo del genin, mientras Kurenai los contemplaba atónita, todavía varios metros atrás, demasiado lejos como para hacer nada, mientras su garganta quemaba como ácido. El shinobi giró todo su cuerpo con un fuerte movimiento, y las cuchillas destrozaron el cuerpo del chico, mientras este explotaba en una fuente de… ¿insectos?
El henge osciló y despareció, y en lugar de Shino había una gran masa de insectos kikai que se abalanzaron sobre el shinobi. Kurenai se dio cuenta de que una gran parte de los insectos parecían estar asentándose entre las cuchillas del shinobi, donde no era fácil poder apartarlos.
Medio cegado, el shinobi salió con dificultad del callejón, sólo para encontrar esperándolo una pequeña y tímida niña de doce años.
Hinata no estaba convencida de que esta fuese una buena idea. Pero cuando Naruto les hizo una señal a ella y a Shino, no pudo pararse. Hace unos días, mientras tomaban una comida rápida en el restaurante Ichiraku, habían discutido que harían si descubrían a un espía enemigo, y necesitaban capturarlo antes de poder pedir ayuda. Parecía tan simple en teoría, pero al ponerlo en marcha… ella escuchó la explosión, y a pesar de que Naruto había prometido ser cuidadoso, estaba preocupada. El Bunshin de kikais de Shino parecía tan real, que casi gritó cuando vio las cuchillas atravesar la espalda.
Pero todo había ido bastante bien hasta este punto, y ahora era su turno. Ése era el problema. No sabía porque había aceptado ocuparse de la fase final. Suponía que tenía sentido, gracias a sus habilidades… pero esto también quería decir que si ella fallaba, todos los esfuerzos de sus compañeros no habrían servido para nada. Naruto y Shino habían hecho su parte a la perfección. El objetivo estaba herido, y aún más importante, cojeaba. Los insectos kikai de Shino le estaban drenando sus reservas de chakra. Pero ahora era el turno de Hinata, para asegurase de que no se escaparía, para poder recuperarse.
De repente Hinata se sintió muy pequeña y débil. Aquel shinobi, a pesar de lo herido que estaba, era un hombre muy grande, como su padre. No había forma de que una niña pequeña pudiese detenerle. Y aún menos, una que había fallado en todo lo que probaba de hacer. Sólo esperaba que Naruto no se hubiese lastimado por nada…
Naruto… pensar en su compañero de equipo, hizo que su pecho le apretase dolorosamente. Él siempre la había animado, siempre había entrenado con ella. A diferencia de los demás, no pensaba que fuese una fracasada. Ahora descubriría la verdad. Ahora la miraría como todos los demás, con lástima… o desprecio, como su padre.
De repente una nueva emoción ardió en su corazón. Era la misma que tuvo cuando vio como trataban los aldeanos a Naruto, la misma que sintió al ver como sus compañeros genins no le respetaban, sólo que esta vez ese sentimiento ardía para sí misma.
No defraudaría a Naruto.
Antes preferiría estar muerta, a que eso ocurriese.
Activó su Byakugan, entonces dio un paso hacia su enemigo y de repente todo pareció ir a cámara lenta. "Sesenta y cuatro golpes divinos" murmuró entonces pudo ver como un repentino trazado de semicírculos les estaba rodeando. El tiempo pareció ir incluso más a poco a poco, mientras ella fue perfectamente consciente de cada detalle de las posiciones relativas de ambos y de los ángulos que formaban sus miembros. Las manos de Hinata comenzaron a moverse como balas de mercurio, moviéndose alrededor de las cuchillas, alrededor de los brazos, buscando sus brillantes objetivos.
Su oponente probó de bloquearla, probó de parar sus brillantes manos, pero estaba demasiado cerca, demasiado debilitado para detenerla completamente. Logró evitar tres golpes, antes de que la emisión de chakra de los dedos de la muchacha, rozase a través del Tenketsu de su hombro izquierdo, cerrándolo. Paralizando inmediatamente la articulación, y que los músculos se contrajesen alrededor del golpe, fue prueba evidente de su dolor. La siguiente serie de golpes inutilizaron el codo y la muñeca del otro brazo, y ahora no tenía forma de detenerla. El tiempo comenzó a acelerar nuevamente, mientras ella cerraba sistemáticamente sus puntos de chakra, en un orden que hubiese parecido aleatorio a casi cualquier otra persona.
Traicionado por su paralizado cuerpo, el shinobi cayó de rodillas y Hinata se detuvo en seco, parando su último golpe, con la palma de la mano temblando, a una pulgada de la frente del shinobi. Después de todo, los ANBU querrían interrogarle. Ella volvió a la posición inicial, mientras aquel hombre caía hacia atrás, desmayándose.
Debido al esfuerzo y a la tensión nerviosa descargada, Hinata se encontró jadeando. ¿Había hecho eso ella?
Un grito que venía del callejón la sacó de sus pensamientos. Era Naruto, algo desmejorado y con el pelo lleno de ceniza, levantó el puño en el aire. "¡Genial Hinata! ¡Qué forma de patearle el culo!".
Lo había hecho.
Yuuhi Kurenai estaba segura de que ya era demasiado mayor para todo esto. De hecho, estaba segura de que nunca había sido suficientemente joven como para haberlo soportado. No sólo sus genins se habían lanzado a enfrentarse con un agresor desconocido, además había creído ver a dos de ellos morirse. Inhaló profundamente una bocanada de aire, mientras Naruto vitoreaba a una intensamente ruborizada Hinata y el equipo ANBU aterrizaba en la calle.
Su líder, un shinobi que llevaba una máscara de oso, le inclinó la cabeza de forma respetuosa. "Buen trabajo," dijo "ha robado un pergamino de la torre del Hokage y nos ha dado algunos problemas, mientras le perseguíamos".
Kurenai se masajeó la sien. El insoportable ruido del vagón antiincendios solamente estaba empeorando su dolor de cabeza. "Yo no he hecho nada," afirmó rotundamente. "mis poco obedientes genins decidieron ocuparse del asunto personalmente".
Los ANBU se miraron los unos a los otros y entonces a cada uno de sus genins. Shino salió de detrás de un portal y sus insectos kikai marcharon hacia él como en un desfile militar. Naruto, quien había estado dando palmaditas en la espalda de una aturdida Hinata, alzó la vista al escuchar las palabras de su sensei y frunció el ceño.
Kurenai se mordió la lengua mientras los ANBU anotaban sus nombres y les tomaban declaración, ataban los pies y las manos del inconsciente shinobi y se lo llevaban para interrogarlo. Mientras el personal del vagón antiincendios apagó el fuego que quedaba en el tejado, y tras eso prosiguieron su camino.
Naruto todavía estaba frunciendo el ceño, sintiéndose ultrajado, aunque Hinata simplemente parecía avergonzada. Kurenai comenzó a sentir un picor en su conciencia cuando Shino, de entre todos ellos rompió el incómodo silencio.
"Entiendo que desobedecer una orden es una grave ofensa, sensei," dijo con un tono de voz uniforme, desprovisto de cualquier emoción. "No obstante, si nos diste la orden de no intervenir, yo no la escuché. También sé que, como shinobis de Konoha, estamos obligados a asistir a los miembros de ANBU, en el cumplimiento de sus obligaciones, siempre que nos sea posible":
"Eso es cierto," admitió Kurenai con un suspiro. "Vosotros tres os habéis desplegado antes de que tuviese la oportunidad de daros la orden de retirada".
"¿Por qué querías que hiciésemos eso?". Le preguntó Naruto. "¡Le hemos dado una buena paliza!".
Kurenai se encaró a su estudiante. "Porque no teníais forma de saber como de bueno era. ¡Podía haberos matado sin pestañear!".
"Pero no lo hizo," le recordó Shino.
"Eso es cierto," asintió Kurenai. "tuvisteis suerte. No lo olvidéis".
A partir de ese momento permanecieron en silencio, durante lo que quedaba de camino a la torre del Hokage. Era evidente que los chuunins que protegían la puerta habían escuchado las noticias, ya que las miradas que ofrecieron al Equipo 8 fueron muy respetuosas.
El mismo Hokage estaba inusualmente animado, y les hizo señas con la mano para que se sentasen en las sillas de su oficina. "Creemos haber identificado a ese espía. Es un infiltrado de la Aldea Oculta de la Nube, había sustraído documentos importantes". Entonces hizo una pausa teatral, "Aunque tenía el rango de jonin, era un especialista en sigilo. A pesar de eso, era capaz de cómo mínimo luchar al nivel de un chuunin. Es impresionante que tu equipo haya sido capaz de detenerle, Kurenai".
Kurenai se encogió de hombros. Habiendo superado lo peor de todo, había recuperado algo de su serenidad habitual. "Apenas hice nada," admitió irónicamente "lo hicieron todo sin mí.".
"Al contrario," dijo el Hokage con una sonrisa "por lo que me han informado, han luchado bien actuando como un equipo. Y eso es prueba de tu buen entrenamiento".
Kurenai pestañeó. "Gracias, Hokage-sama".
"Como recompensa en asistir en la captura de un peligroso fugitivo, os voy a pagar el equivalente a una misión de rango C," dijo el Hokage con una sonrisa. Antes de que Kurenai pudiese hacer algo más que abrir la boca, continuó. "Ese es el rango mínimo de la misión, que hubiese tenido que asignar para recuperar ese pergamino – y a un equipo completo de cazadores. Además a esta hora, todas las misiones de rango D ya han sido asignadas".
"Gracias Hokage-sama," repitió Kurenai.
"Creo," continuó el Hokage, "que esta captura, junto a todas las misiones de rango D que habéis cumplido con éxito, os cualifican para vuestra primera misión de rango C. volved mañana por la mañana y tendremos listos todos los detalles de vuestra primera patrulla fronteriza".
Notas del autor.
Bueno, este es el capítulo más largo que he escrito en un fic. Espero que os guste.
Kurenai escogió enseñar el ejercicio de caminar por el agua por dos motivos. Mientras que el de escalar árboles es considerado más fácil, también es más peligroso de aprender, especialmente si entrenas solo (ya que puedes golpearte en la cabeza). Ambas técnicas mejoran el control del chakra, pero el chakra es usado de formas opuestas (atracción contra repulsión) así que aprender a caminar sobre el agua antes que subir a los árboles no parece muy descabellado.
Mandad cualquier duda o pregunta a mi grupo Yahoo, Viridian Dream. El Link está en mi página de autor.
-Matthew.
Notas del traductor.
Lo he conseguido, no estaba seguro si lo conseguiría a tiempo. Hubo momentos en que pensé que se me iban a caer las manos. Ahora mismo no sé si odio o adoro a este genio literario. Sólo espero que este capítulo os haya gustado tanto como a mí.
Me he dado prisa en acabar este monstruoso capítulo, porque las dos semanas siguientes al día 27 no podré tocar mi computadora, pero que eso no os prive de enviar vuestros comentarios, si puedo me conectaré en un cibercafé y los leeré y contestaré, ya que me encanta hacerlo. Hablando sobre eso, me gustaría pediros un favor, os habréis dado cuenta de que cada vez más el autor pone palabras japonesas como Hai o Yosh, y tengo la duda de si preferirías que las tradujese o que las dejase tal y como están, sé que es una tontería, pero cada vez hay más y preferiría que me lo dijeseis vosotros mismos.
Finalmente quiero agradeceros vuestro apoyo y esperaros en el siguiente capítulo.
