4. Atrapados en un fuego cruzado

Dándole un mordisco a un colín, Kurt apoyó la barbilla sobre su mano. Aunque aquella noche Breadstix no estaba tan concurrido como de costumbre, la tensión del ambiente hacía que el local pareciese lleno. Parte de la culpa la tenían las fugaces miraditas entre Blaine y Rachel. Parecían buscarse el uno al otro con la timidez de dos niños de guardería, y eso le revolvía el estómago. Le hacía sentir deseos de vomitar los estúpidos colines y su ensalada de espárragos trigueros con crema de calabaza.

— ¿Habéis oído lo nuevo de Lady Gaga? —terminó por comentar, buscando un tema de conversación que le distrajese.

—Claro —Mercedes parecía totalmente ajena a la situación, y sonrió de oreja a oreja—. Estuvimos encerrados en tu habitación incluso dos horas antes de que se estrenase "Born This Way", ¿recuerdas?

Kurt maldijo mentalmente a su amiga. ¿Por qué tenía que actuar tan inocentemente? Cualquier idiota habría visto el coqueteo entre Blaine y Rachel. Por el amor de Dios, ¡si ella incluso comenzaba a sonrojarse! ¿Acaso era incapaz de ver que el alcohol y una noche loca no eran suficientes para cambiar la orientación sexual de un chico como él?

—Sí. En realidad, me interesaba más saber qué opináis vosotros, chicos… —Kurt se sintió tan ignorado que tuvo que elevar el tono de voz— ¿¡Hola!

—Oh, perdona —se excusó Blaine, con una de esas sonrisas que podrían derretir los Polos en cuestión de segundos—. ¿De qué hablábamos?

Rodando los ojos, Kurt se negó a continuar con aquella farsa.

—Rachel, ¿puedes acompañarme al baño?

Aunque la aturdida morena se mostró reacia a abandonar su sitio, la mirada severa de Kurt fue suficiente para convencerla. Ni siquiera hizo falta arrastrarla hacia los servicios; como un perrito faldero siguió al chico, que rezó para que Mercedes y Blaine entablasen conversación y no se quedasen allí callados y con la mirada perdida como dos muñecos de trapo.

— ¿Se puede saber qué te pasa?

Con una voz chillona que, juraría, jamás había empleado con nadie antes, el joven Hummel cerró bruscamente la puerta de los baños. Rachel se apoyó sobre los lavabos y cruzó sus brazos sobre el pecho, escrutándole con los labios fruncidos de puro odio.

—Me parece que soy yo quien debería preguntar eso —respondió ella con voz repelente, manteniendo un tono de voz normal para que nadie ahí fuera los escuchase.

—Esto ha llegado demasiado lejos —Kurt se acercó a la morena hasta quedar frente a ella, desafiándola—. O se lo cuentas tú o se lo cuento yo, pero no puedes esconderlo por más tiempo.

—¡No puedo! Me odiará, y no querrá volver a saber nada de mí…

La inseguridad de Rachel estuvo a punto de arrancarle una sonrisa triunfal a Kurt, pero por suerte el joven supo mantener sus emociones a raya.

—Él no es de esos. Te lo aseguro.

Aunque el chico hablaba por hablar. Claro que conocía a Blaine, pero no tanto como para adivinar su reacción ante un problema de ese calibre. Era seguro, atento, caballeroso, sí… ¿pero qué adolescente no huiría al conocer su futura paternidad sin siquiera haber terminado el instituto? ¿Sería él de esa clase de personas que prefieren dejar atrás los problemas en vez de afrontarlos? Secretamente, Kurt así lo deseaba. Había sentido cierta simpatía hacia Rachel… cuando ella no se había dedicado a arrebatarle sus intereses amorosos como si fuesen el caramelo de un niño, claro. Y él era un niño que ya había sufrido bastantes desengaños, que no merecía ni una sola jugarreta más.

— ¿Cómo voy a decirle algo así? —Rachel parecía a punto de echarse a llorar— Tengo dieciséis años, se supone que…

—Eres la reina del drama, Rachel —sin poder evitarlo, Kurt la interrumpió—. Se supone que cada momento de tu vida es una especie de escena de película. Vas a encontrar el modo de enfrentarte a Blaine y contarle lo que pasa.

—Agradezco tus palabras, pero creo que olvidas que esto no es ficción —haciendo una pausa, Rachel movió la cabeza a ambos lados, como si a través de un gesto físico pudiese eliminar toda su frustración—. Es la vida, Kurt. Y ni siquiera el drama puede a arreglar el error que he cometido.

Sin decir nada más, Rachel abrió el grifo y refrescó su rostro con algo de agua fría. Kurt no apartó la mirada de su pequeño y frágil cuerpo y sus maneras delicadas y bruscas a partes iguales. No le impidió abrir la puerta del baño y marcharse porque estaba seguro de que la había convencido. Ahora iría derecha hacia Blaine y le pediría un momento de intimidad, le soltaría la bomba y… ¡zas! El chico la miraría con ojos de terror y saldría corriendo. Era, sin lugar a dudas, el plan perfecto.

Por desgracia, algo le decía que las cosas no iban a salir precisamente de ese modo. Presagio que confirmó cuando, al dejar él también los servicios de mujeres —y tras recibir las miradas acusatorias de dos señoras que esperaban en la puerta—, contempló con el ceño fruncido cómo Rachel cogía su abrigo, dejaba un billete sobre la mesa y se escabullía del restaurante a la velocidad del rayo.

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— ¡Rachel, espera!

Sin siquiera molestarse en darle una excusa a la sorprendida Mercedes, Blaine se puso en pie de un salto y echó a correr tras Rachel. No tardó en alcanzarla, ya que las cortas piernas de la chica no podían superar en rapidez a las suyas. Posando la mano sobre su hombro, la detuvo.

— ¡Espera! —repitió, jadeando ligeramente— ¿Qué ha ocurrido ahí dentro?

Pero Rachel no respondió. La calle estaba en penumbra, a excepción de las escasas farolas que arrojaban algo de luz sobre su rostro crispado. La chica parecía a punto de echarse a llorar. Blaine tuvo un mal presentimiento, y torció la boca en señal de desaprobación.

—Debería marcharme…

—No —el chico no estaba dispuesto a ceder, y continuó sujetándola firmemente por el brazo—. Por favor, Rachel, ¡llevamos tres meses evitándonos! ¿No es hora de que hablemos las cosas cara a cara?

—No hay nada que hablar, Blaine —los brillantes ojos color tierra de la morena huyeron hacia algún rincón perdido de la acera—. Y ahora déjame ir.

— ¡Claro que hay cosas que hablar! Rachel, ¡por el amor de Dios! —descendiendo notablemente su tono de voz y acercándose más a la chica para no armar escándalo, el solista de los Warblers continuó hablando entre susurros— Nos acostamos aquella noche.

— ¿Creías que lo había olvidado?

—Claro que no. que no.

— ¿Y cómo lo sabes?

— ¡Porque estabas demasiado desesperada!

Instantáneamente, Blaine se mordió la lengua. Rachel abrió la boca para hablar, pero no fue capaz de emitir sonido alguno. Ni siquiera pudo dejar escapar el sollozo que parecía atenazar su garganta desde que habían comenzado a hablar.

— ¿Perdona? —terminó por chillar, empujándole hacia atrás de pura rabia— ¿Qué has dicho?

—Lo que has oído —ahora no podía echarse atrás. Si tenían que discutir para aclarar las cosas… así lo harían—. ¿Ni siquiera eres capaz de recordarlo?

—No sé de qué me hablas —gruñó Rachel, intentando asesinarlo con la mirada.

—Te tiraste por el suelo y comenzaste a gritar que necesitabas sexo —Blaine sonrió con malicia—. Si eso no es estar desesperada…

— ¡Yo no dije eso! —la reacción de la chica no se hizo esperar— ¡Jamás diría algo así! ¡N–ni siquiera se me pasan p–por la cabeza ese tipo de cosas!

—Estás dudando —como si fuese un niño pequeño, quiso hacerla rabiar—. Ni siquiera puedes estar segura porque no te acuerdas de nada.

— ¡En todo caso, fuiste tú el que accediste a tener sexo conmigo!

Ya no les importaba que los viandantes les mirasen con aire sorprendido y molesto. Rachel no podía reprimir su odio, ni él las ganas de ahondar más en el asunto.

— ¿Pues sabes una cosa? ¡Quizá sí deberíamos hablarlo seriamente, después de todo!

— ¿Ah, sí? —desafiante, Rachel arqueó una ceja— ¿El chico Impecable tiene dudas? ¡Ya ni siquiera sabes distinguir lo que te hace feliz!

— ¡Puede que no sea tan perfecto como tú crees! ¡Como todo el mundo cree! —completamente fuera de sí, las burlas de Blaine se convirtieron en gritos incontrolados— ¡Estoy harto de ser el maldito modelo a seguir, el gay seguro de sí mismo! ¡Tú no tienes ni idea de todo lo que he tenido que pasar, Rachel! ¡Tú no sabes…!

—Blaine… estoy embarazada.


Soundtrack
'Crossfire' Brandon Flowers

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Bueno, ya está xD Me ha quedado un poco corto el capítulo, y lo he dejado todo en el aire... así que prometo las reacciones en un par de días jajaja

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