Canción 3 el tipo del piano

-No tiene sentido- Dijo el muchacho de pelo platinado.

-Es lo mejor que podemos hacer, cambiar de aires quizá le siente bien- Dijo la pelirroja al albino.

-Tú que podrías saber, sobre qué es lo que nos conviene- Reprochó de nuevo aquel chico volteando a ver a su hermana de forma desafiante.

-Es verdad no lo sé, pero no perdemos nada al intentarlo- respondió la chica.

-Lo único que quieres es irte con ese rubio idiota, pero te pesa abandonarnos, lárgate aquí nadie te necesita- dijo de forma tosca a la chica.

-Por favor Hayato, visitar su tierra natal le hará bien, además con ese trabajo nunca podrás mantenerla, necesitas volver a estudiar- replicó la mayor de los hermanos.

-vayamos- dijo en un susurró una mujer que hasta el momento se había mantenido inerte.

Hayato abrió los ojos no había escuchado esa voz en meses por esta vez su hermana tenía razón quizá era buena idea después de todo, -Tsk vayamos- dijo el chico agachando la mirada.

En Namimori, Tsuna se despertaba era domingo así que no había problema si hoy se levantaba un poco tarde. Por otro lado Nana se había despertado con una gran sonrisa desde muy temprano y con mucho ánimo, se había metido en la cocina sus ojos brillaban como pocos días, la razón hoy regresaba aquel hombre que la hacía temblar, además del mayor de sus hijos, quién por teléfono le había prometido una gran sorpresa. Contaba los minutos para que sus hombres llegaran y con mucho entusiasmo preparaba un gran banquete para recibirlos.

Un taxi blanco con un pequeño avión dibujado se estacionaba a las afueras de la casa de los Sawada, el rechinar del cancel de la entrada principal resonó y Nana se salió disparada de la cocina y como si fuera una adolecente se lanzó en un abrazó a su más grande amor.

-¡Cariño!- Respondió el rubio correspondiendo al abrazo.

-¡Amor que bueno que llegaron !- dijo besando sus labios de forma dulce.

-Hola mamá estoy en casa- Dijo un muchacho en la entrada que cargaba con las maletas.

-Bienvenido hijo, ¿qué tal el trabajo?- dijo Nana con curiosidad.

-Ya sabes con papá pasa de todo, conocimos mucha gente interesante- Completo el rubio.

-Ya veo, pasen, pasen- Dijo Nana entrando en la casa.

Al oír el alboroto el castaño despertó, -Ya están aquí- dijo algo adormilado, se quitó el pijama y cambio de ropa, bajo las escaleras efectivamente ahí estaban. –Buenos días, papá, Dino- dijo Tsuna de forma seca.

-Tsunayoshi esa no es forma de saluda a tu padre- Dijo algo molesta Nana.

-Déjalo Nana no me molesta su actitud- Dijo Iemitsu con tranquilidad.

-Tsk- resumió Tsuna sentándose en el comedor.

-Hey hermano ¿cómo te ha ido en la prepa?- preguntó su hermano.

-Bien este semestre ha sido genial, deberías escuchar las nuevas canciones que aprendí y… Tsuna continuó platicando todo lo que había ocurrido con Yamamoto y con Reborn su nuevo profesor.

Tsuna en verdad extrañaba a Dino su hermano lo apoyaba en todo y fue quien le enseño lo que sabía de música pero hace 3 años cuando cumplió los 21 años de edad su padre llamo desde Italia y se fue con él desde entonces no lo veía. Por otro lado su progenitor nunca había estado a su lado más que en una corta parte de su infancia de la cual sólo quedaban vagos recuerdos. Su padre trabajaba para la empresa de su abuelo en Italia una compañía transnacional que se originó en Japón hace ya 9 generaciones, pero se mudó a Italia por razones de mercadotecnia y de costes, su especialidad son los instrumentos musicales, en el mundo no hay instrumento que "Vongola Music and Quality" no haya fabricado por lo menos una vez. Iemitsu era el jefe de relaciones exteriores que paradójicamente era el que más se quedaba en las instalaciones de la empresa. No había visto crecer a Tsuna y el poco tiempo que pasaba con él en navidad nunca fue suficiente para decir que Tsuna tenía papá.

El día transcurrió normal hasta la cena, Dino salió durante un rato, Nana preparaba la cena, Iemitsu dormía en la sala y Tsuna estaba encerrado en su cuarto jugando videojuegos y escuchando música.

-Bueno mamá está es la sorpresa que te tenía- Dijo Dino abriendo la puerta ante la expectación de Nana, -adelante pasa- una chica delgada de buenas proporciones y un pelo rojizo entró a la casa.

-Mucho gusto- Soy Bianchi Gokudera la pelirroja se presentó ante su familia.

-Mamá, papá, hermano es un placer presentarles a mi prometida- Anunció Dino tomando de la mano a Bianchi y mostrando el anillo de compromiso en su dedo.

La madre estalló en lágrimas de felicidad y abrazó a los novios invitó a pasar a los chicos y sirvió la cena. Tsuna no lo podía creer su hermano se casaba estaba muy feliz por él.

-¿Y viniste sola a Japón?- Preguntó Tsuna a su futura cuñada.

- No mi hermano y mi madre me acompañaron, pero decidieron quedarse en casa por ahora- Dijo la pelirroja.

-Ya veo, espero conocerlos pronto- dijo Nana con una sonrisa y continuó, -pero, cuéntenme como se conocieron- dijo la entusiasmada suegra.

La plática continuó así durante un tiempo hasta que se hizo tarde, -Llevaré a Bianchi- Dijo Dino.

-Muy bien, cuídense mucho, que pases buenas noches linda- Dijo Nana

-Gracias, señora cocina delicioso igual espero que pase buena noche- Contestó

El domingo terminó con sorpresas, pero las cosas apenas comenzaban.

-¡Tsu-kun se te hace tarde!- Gritó la señora Sawada desde la cocina.

-¡Ya voy!-Gritó el castaño desde su cuarto. Bajo las escaleras tan rápido como pudo tomo un pan tostado y su bento de la mesa y salió corriendo de la casa.

-No ha cambiado ni un poco-Dijo Dino desde la cocina.

Tsuna llego rayando la hora entró y corrió a su salón, abrió la puerta precipitado y tomó su mismo lugar de siempre al fondo cerca de la ventana, a su lado Yamamoto que después de la prodigiosa operación del Dr. Shamal y 3meses de rehabilitación podía volver a usar su mano izquierda como si nada hubiera ocurrido. –Yo Tsuna- dijo el moreno al castaño.

-buenos días Yamamoto- contesto de regresó. En ese tiempo Tsuna y Takeshi habían entablado una buena amistad y salían de vez en cuando a tocar en las calles.

Tan pronto como Tsuna tomo asiento el primer profesor y titular de su salón, el señor Fujitaka un maestro joven recién egresado de la universidad, un maestro como pocos, sus clases nunca eran aburridas era como si un buen amigo te relatara las cosas facilitando el aprendizaje, entró al salón y comenzó a hablar. –Bueno muchachos, es avanzado el semestre, pero un alumno nuevo a llegado, démosle una Bienvenida a nuestro nuevo compañero- termino de decir el profesor un jovén con el cabello platinado y ojos verdes entro de mala gana al salón.

-Tsk, mi nombre es Gokudera Hayato- Fue lo único que dijo y se fue a sentar al único lugar vacío en el salón justo a la derecha de Tsuna, miro a Tsuna fijamente bufó y se sentó.

Las clases pasaron y todos se fueron a sus casas a excepción de Tsuna quien le tocaba hacer el aseo del aula, se puso sus audífonos sacó su celular y empezó a buscar una canción que lo motivara a trabajar, vio una que tenía mucho tiempo sin escuchar "Raptó de Gustavo Ceratti" y empezó con su trabajo. Trapeó el piso, barrió y limpió los mesa bancos, odiaba ese trabajo, pero no había opción, terminó algo cansado y retiró los audífonos de sus oídos. De repente una tonada muy familiar resonó en el aula, Tsuna curioso persiguió el sonido hasta que llegó a la vieja bodega, era espectacular la melodía era muy sencilla, pero el sonido que producía el desconocido que estaba tocando el viejo piano de la bodega, era más que hermoso. Tsuna recordó la canción y empezó a cantarla en voz baja:

A ti que me diste tu vida
tu amor y tu espacio
a ti que cargaste en tu vientre
dolor y cansancio
a ti que peleaste con uñas y dientes
valiente en tu casa y en cualquier lugar
a ti rosa fresca de abril
a ti mi fiel querubin
a ti te dedico mis versos
mi ser y victorias
a ti mis respetos señora señora señora

a ti mi guerrera invencible
a ti luchador incansable

Una lágrima recorrió la mejilla de Tsuna sin razón aparente, el piano se detuvo en un desafine increíble para el autor de las primeras notas y unos ligeros sollozos se escucharon desde dentro.

Flash back.

-Pff otra escuela de mierda, donde sea que vaya la educación es mediocre pero esa estúpida no entienden que no están a mí nivel, pero necesito el estúpido papel para poder trabajar- Un platinado pensaba mientras caminaba rumbo al salón que el director de la escuela le había asignado.

Se presentó y tomó asiento –Este idiota se parece un poco al Rubio- pensó al mirar al compañero que se sentaría su lado. En cuánto tomo asiento puso sus manos bajo su mentón y cerró los ojos.

-Debes estar cansado por el cambio de horario, pero será mejor que pongas atención- Sintió como el profesor lo tomaba del hombro.

-Pff, no tengo problemas con ese nivel de matemáticas- dijo Hayato.

-Excelente, te desafío a exentar la materia- Dijo el Sr. Fujitaka con una gran sonrisa en el rostro.

-je, mejor para mí- dijo algo engreído el de ojos verdes.

-Tres problemas, resuelves 2 y puedes llegar hasta la segunda hora todos los días- Dijo un sereno castaño.

-Como diga- balbuceó Gokudera dirigiéndose al pintarrón.

El profesor terminó de escribir los problemas y cedió el marcador a Gukudera.

-Tsk- se quejó sorprendido, miró de nuevo los problemas eran sencillos, pero no sabía por dónde empezar y las fórmulas que había memorizado del libro de texto no coincidían para ser aplicadas en lo que estaba escrito frente a él.

-Sólo tomaré la clase si, cualquiera de estos idiotas puede resolver al menos uno- Dijo el italiano retando al prfesor, que sin inmutarse le contesto – Elige a quien quieras y el problema que quieres que resuelva-.

Alzó el brazo y apunto directo hacía Tsuna y después eligió el problema que para él lucía más complicado. Tsuna se puso pálido, no pensaba que él sería el elegido, era el peor de la clase y el profesor lo sabía, sin embargo, su rostro seguía mostrando confianza.

Tsuna miró al pintarrón y sonrío había entendido la clase contestó en poco tiempo, ante la mirada estupefacta tanto de Gokudera como de la mayoría de sus compañeros.

-Lo siento Gokudera-san tendrás que tomar la clase- Intercambiaron miradas.

"Tal vez valga la pena prestar atención" pensó en sus adentro y se sorprendió del nivel del profesor. En las siguientes clases se mostró más participativo. En el receso comió apartado de todos, en el techo del edificio principal.

Llegó la hora de salir, tomó su mochila de mala gana y empezó a caminar, observo que el castaño bastardo que lo hizo quedar mal en la mañana llegó con material de limpieza, una costumbre japonesa que no entendía.

Dio vuelta en el jardín y se topó con una bodega las puertas estaban abiertas y divisó un piano, trago seco, se veía tentado a tocar. Encendió un cigarrillo, había comenzado a fumar desde aquel día, entro en la bodega, era un piano sencillo de apenas 4 octavas. Sonrió desde que se habían mudado con la abuela no había podido siquiera ver uno. Destapó las teclas tomó una caja se sentó y comenzó a tocar. Melodías muy complicadas de Mozart y Beethoven y sólo se detenía para sacar el humo en su boca, luego toco algo contemporáneo la melodía de Cloks de Coldplay "Nobody said it was easy" se repetía mentalmente, la nostalgia lo invadió.

Flash back dentro de un flash back xD

-¡¿Enserio me enseñaras?!- un pequeño de seis años preguntó a su madre.

-Claro ven aquí- dijo haciendo un campo en banco frente a un hermoso piano de cola. –Sólo sigue mis manos- prosiguió la mujer de cabello gris. Los ojos esmeralda del niño brillaban con emoción por el sonido que producían sus manos.

Fin del flash back (ambos)

Desafinó en ese instante y todo estalló incontrolables lágrimas empezaron a salir de sus ojos, todo lo que guardaba, todo su resentimiento, su rabia y sobre todo su tristeza. Aventó la colilla del cigarrillo con todas sus fuerzas al suelo y la piso con rencor –maldito viejo- dijo mientras remolinaba el pie sobre la colilla. De repente las puertas se abrieron, Hayato volteó y vio que se trataba del castaño inútil de la mañana, que no se cansaba de ridiculizarlo.

-Ahora que quieres- dijo el de cabello platinado.

-Ah, no era mi intención molestarte, sólo seguí el sonido del piano, después escuché como si alguien llorará ¿estás bien?- preguntó Tsuna

-Como si te importará- dijo el Gokudera dirigiéndose a la salida.

-Esa última canción en verdad la sentiste, sé que no debo entrometerme pero ¿le sucede algo a tu madre?- Lo dijo casi sin pensar como si un instinto lo llevará a decirlo.

-¿Tú que puedes saber sobre mí o de cómo toco?- estalló en furia, Tsuna pensó que lo golpearía en cualquier instante, pero fue otra cosa lo que sucedió.

-¡Cómo si pudieras saber que mi padre escogió a la puta de su amante y mi madre cayó en una terrible depresión, como si supieras que lleva meses sin siquiera hablar o que me he vuelto adicto a esta porquería por eso, maldición como si pudieras siquiera saber que mi única distracción mi recuerdo más preciado también me fue arrebatado!- Gokudera estalló en llanto y sintió como si un gran peso se le quitara de encima.

Tsuna lo único que atino en decir fue –No lo sé, pero sé que no es tu culpa- extendiendo su mano a Hayato con una sonrisa en el rostro.

Aquí otro episodio estoy realmente agradecido con la recepción de este fic nunca pensé que fuera gustar, enserio gracias por su apoyo, bueno dije los autores o dueños de casi todas las canciones, y pues la letra que puse esta vez es la de señora, señora de Denise Kalafe, apuesto que a más de uno nos tocó cantarla en el jardín de niños.

Disculpen la tardanza sufrí un pequeño bloqueo pero al final me gusto el resultado.

Si algo les gusto o quisieran recomendar canciones o situaciones, exprésenlo en un review, espero leerlos el próximo sábado con un nuevo episodio, hasta luego.