Fanfiction De Pie! Llego Emilee!

Yes Que Yes! Pero nop con las manos vacias, (my god q pecado seria si no trajera el Chapter) xDD

Pues les digo q tengan los nervios tranquilos! Por que este capitulo te dejara los pelos de punta!

Disclaimer: Por que nacio alguien mas inteligente que yo, llamado Masashi Kishimoto, creador de Naruto, el anime no me pertence. Aun asi tengo el don de escribir historias utilizando sus personajes como mis protagonistas.

El Drama de Hinata:

Sinopsis: Se conocían desde niños. ¿Porque ahora que eran adultos, Hinata despreciaba a Sasuke?

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Capitulo 4:

Se sentó en la butaca perfectamente acolchonada que se ubicaba a un lado de la habitación de su hija. La contemplo con orgullo; se veía muy elegante con su vestido color lavanda, que se adhería a la proporcionada figura que tenia la chica. A través del espejo grande enmarcado con bordes de oro haciendo trazos exquisitos, ubicado en una esquina donde se arreglaba.

-Te ves hermosa.- la halago, cuando su hija alzo la mirada para encontrarse con la de la dama.

-Arigato, madre.- le sonrió, acomodándose un arete.

La dama sabía que tenía que abordar ese tema, que se había vuelto un tabú en su hogar, lo único que esperaba era que su hija no se lo tomara a mal. No le gustaba que sus hijas estuvieran disgustadas, y más cuando ella le daba una razón para que se sintieran así.

-Hinata.- llamo.- Tenemos que hablar.

La aludida paro en seco bajando lentamente el cepillo con el que se acomodaba su oscura cabellera, al escuchar el tono de su madre. Muy pocas eran las veces que ella notaba esa actitud en ella, y le preocupaba, pues sabia que solo lo empleaba cuando quería hablar de un asunto delicado, aunque sabia que no se necesitaba tanta ciencia como para saber lo que quería consultarle la dama.

-Dime, mamá.- alentó; paciencia era lo que necesitaba en estos instantes, y le rezaba a Kami para dicha cualidad.

- Cuando yo tenía tu edad…- empezó.- Ya yo estaba comprometida con tu padre…

-Sabía que por ahí iba.- interrumpió la peliazul, dándose la vuelta para encarar a la Hyuga mayor con cara de reproche. Estaba harta de escuchar el mismo tema.

Hiromi se sintió mal, esto era lo menos que quería, pero sabía que era de suma importancia. Ella se preocupaba mucho por su hija y como tal quería verla feliz con esa persona especial. Le agobiaba pensar en un futuro donde probablemente Hinata quede completamente sola, el día en que Hiashi y ella tengan que partir.

Quería saber la razón por la que su hija estaba apagada. Sin duda extrañaba a la niña risueña llena de sueños con muchas ganas de vivir. Su hija era especial y ella lo sabía muy bien, por eso quería que ella encontrara al indicado con el cual ella pudiera ser feliz.

-Demo.- inquirió.- ¿No te gusta Kiba-kun?- cuestiono. Claro ella estaba al tanto de esa amistad que su hija tenía con el Inuzuka, y el sentimiento que este le profesaba a su primogénita.

La joven ojiperla suspiro, se sentía abrumada, lo más que deseaba era que por lo menos entendiera su punto, algo que ella consideraba esencial para una unión matrimonial. Su padre seguramente no la entendería mucho puesto, que es un hombre experto en lo negocios, pero no en los sentimientos.

En cambio su madre podría comprenderla, y lo más que necesitaba era su comprensión. -Mamá.- llamo, acercándose a ella tomando una de sus manos. La dama la miraba expectante. -Dime, ¿Tú amas a Ottou?-

Hiromi no se esperaba que su hija le contestara con una pregunta; cosa que le sorprendió mucho, y que a principio no entendía a donde quería llegar su hija. Pero en ese instante, al ver la mirada, y la forma en que apretaba su mano, tuvo una vaga idea de lo ella le transmitía.

-Hai.- dijo con un dulce tono de voz.- Hiashi, parece una persona fría, demo el es todo lo contrario. El fue mi primer amor, desde el principio en que el me sonrió sentí que el era el indicado. Yo estoy completamente convencida de que lo amare de por vida. Él me dio dos hijas maravillosas, haciéndome sentir muy bendecida. Siempre dije que el es todo lo que yo necesitaba, y yo…- en ese momento un tono rojizo cubrió las mejillas de la dama, cosa que causo que Hinata sonriera. –Y-yo siento me siento mas enamorada de el a medida que los días pasan.- termino con una sonrisa radiante.

Hinata sonrió más ampliamente. Ella amaba a sus padres, y ver a su madre hablar tan orgullosamente de lo que ella sentía por su padre, le alegraba. Por que ellos siempre transmitieron ese cálido sentimiento ante todo, enseñándole tanto a ella como a Hanabi que esa era la clave para la verdadera felicidad, y sus padres eran vivo ejemplo de eso. Sentía admiración por ese matrimonio.

-A mi me gusta Kiba-kun mamá como amigo.- dijo Hinata captando la atención de su madre. -Demo, yo no lo amo.- comento firme. -El día en que me case quiero hacerlo amando a esa miro a ustedes y me pregunto si yo estaré como ustedes dentro de 25 años amando a alguien con la misma intensidad con la que tú amas a papá.- le dijo ella sintiendo como si hubiera hablado la mitad de su alma.

La dama miro a su hija con mucho orgullo, se sintió muy halagada al escuchar las intensiones de ella, sus deseos, y le emocionaba saber que su hija aun confiara en ella. Sabía que su primogénita, tenía muy adentro a una soñadora enamorada con un apasionamiento insaciable una que no fue extinguida por los años.

Hiromi comprendía que sus hijas tenían inquietudes como una vez ella las tuvo cuando era más joven, tal como su madre, ella no podía presionarlas solo las ayudaba a encontrar la dirección indicada. Y el amor es un sentimiento, que confunde, que llega inesperadamente en el lugar menos esperado.

Era muy confuso cuando entraba por esos lugares, pero ella siempre ayudaría a sus hijas a encontrar el lugar indicado. Por eso se encontraba feliz al descubrir que la Hinata fría y testaruda no es más que una careta…

Pero, ¿Cuál era la razón de su comportamiento?

Esa era la duda que ahora rondaba por la Hyuga mayor, y claro, ella por naturaleza era muy curiosa. Entonces, ¿por qué no preguntar aquello que tenia pensado desde hace tiempo? Si, por que la madre, conocedora de los instintos de sus hijas ya tenia en mente una razón a la actitud de Hinata.

-Hina-chan.- la llamo mirándola a los ojos fijamente.- ¿Acaso estas enamorada de alguien?

Hinata se turbo. Bajó la mirada como por instinto, de las expectantes orbitas perladas de su madre. Esta era la segunda vez que le mencionaban algo así, y por alguna razón algo en ella siempre reaccionaba, maldijo sus nervios en esos momentos.

¿Lo estaba ella?

Quería decir que no; aun eso no quitaba el hecho de que sentiría que estaría mintiéndose

-Mamá.- le dijo de repente, revisando el reloj plateado amarrado en su muñeca.- Es hora de que me vaya. Quede de verme con Ino-chan.-le aviso ella.

-Oh, hai.- dijo poniendo en pie. -Ve, no quiero que por mi culpa de retrases.- sonrió. -Mándale mis saludos.-

-Hai. Se los hare saber.- le contesto mientras tomaba su bolso.- Sayonara, Okasan- se despidió dándole un beso en la mejilla a la dama, saliendo de una vez de la habitación.

Hiromi Hyuga sonrió. Su hija había crecido tanto que le parecía irreal, pareciera que fue ayer cuando ella la vestía y arreglaba, ahora era toda una mujer que se cuidaba por si sola. Tantos sentimientos, tantos cambios, físicos y emocionales todo eso la transformo en lo que ella veía ahora, pero aun así era la de siempre: su Hinata. Aunque había algo que la había dejado desconcertada:

¿Por qué Hinata había huido de su pregunta? ¿Acaso sus teoría eran ciertas, y su hija estaba enamorada? Y ese fuera el caso, ¿de quien?

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Una hora más tarde, cuando Hinata llego a la casa de su amiga. Esta la recibió con una gran sonrisa, recordándole a nuestra protagonista la pequeña extrovertida Yamanaka con la que jugaba en sus años de infancia.

Ino la abrazó de forma efusiva, cosa que la tomo muy desprevenida.

-Pensé que no ibas a venir.- le dijo esta cuando la libero, con tono de alivio en su voz.

La peliazul sonrió ligeramente.-Como si no me conocieras.- le dijo.-Sabes que yo siempre cumplo mis promesas.-

-Que bueno que no todo se encuentra perdido.- murmuro para sí la rubia.

Hinata escucho el comentario una punzada de culpabilidad fue lo que sintió, aun así hizo como si no la escucho. –Pues aquí me tienes, de que estas tan "interesada" en conversar conmigo? -le dijo con ironía.

Ino la miraba, y no se lo creía. De verdad le molestaba esa actitud de su amiga, le alteraba en gran manera que quería sacudirla por los hombros, para que volviera a ser la de antes. Aun así hizo un esfuerzo casi inhumano, para sonar lo más serena posible.

-Solo, quería ponerme al tanto del tiempo que hemos perdido.- le contesto como si fuera lo mas normal del mundo.

Hinata se miro a otro lado desinteresadamente, con ese dejo de aburrida.

-Nada, interesante.-le dijo. -No hay mucho que contar.- comento volviendo la vista a la ojiazul. -Aunque, supongo que la vida de casada es mas emocionante, ¿Por qué no hablamos de lo bien que llevas tu vida?- otra vez estaba el tono de sarcasmo.

Ino se sentía disgustada, no podía entender a su amiga con esa actitud cínica. Era como si Hinata la estuviera alejando, como si le diera razones para que dejaran de ser amigas, la pregunta era: ¿Por qué? ¿Cuál era la razón que Hinata tenía para que se empeñara en cortar la amistad?

-Hinata.- le dijo.- Antes tú y yo nos llevábamos bien. Íbamos al parque y hacíamos muchas manualidades juntas. Siento que ahora la relación entre nosotros ya es diferente.- la observo detenidamente esperando encontrar en las facciones de la peliazul una respuesta. -Y lo mas que me duele es que seas tu la que este causando esta diferencia entre nosotras.- se lo dijo claro y firme.

Hinata mantuvo su rostro inalterado, aunque en el fondo le dolía mucho como ella trataba a su otra hermana, su mejor amiga. Pero ella se convencía de que era mejor así. Ino, además de su familia, la conocía mejor que nadie, pues desde niña la rubia siempre descifraba las emociones y el actuar de ella.

Por eso tenia miedo, a que la Yamanaka descubriera la razón por la que ella se comportaba así de esa manera. Tenía temor de escuchar esa razón por boca de su amiga; una razón que ella no podía aceptar.

-Ino ahora estas casada. Tienes muchas cosas más importantes en que ocuparte.- le dijo la oji perla.

La rubia la miro con esos expresivos ojos azules. -El hecho de que este casada no te da una razón para que, súbitamente, quieras dejar de ser mi amiga.-

-Hmp.- comento la Hyuga. -Estuviste mucho tiempo sin hablarme. ¿Qué esperabas? ¿Qué te iba a esperar, y que cuanto te dignaras "retomáramos" nuestras actividades?

-¿Pues sabes que?- le dijo Ino.- Lo esperaba. Por que tú siempre me perdonas, eras tan compresiva que hasta me sentía culpable.

-Esa persona se fue.- le dijo amargamente.

-Yo admiraba a esa Hinata, la sencilla, la comprensiva, la transparente, la que siempre sonreía, la que olvidaba…no conozco a la de ahora y no quiero hacerlo.-termino con un pequeño hilo de voz, se sentía al borde de las lágrimas.

Le dolía mucho esta situación tensa que se llevaba. No podía comprender quería entender los motivos de la Hyuga, pero es que no le cabían en la cabeza. ¿Dónde estaba su mejor amiga? ¿Su hermana? ¿La tierna Hinata Hyuga?

Quería mantener su amistad con la peliazul, pues esta era muy valiosa para la Yamanaka, pero le dolía saber que a ella no le afectara romper una amistad de tanto tiempo, la desilusionaba el ver que aportaba que se perdiera esa unión, a que desapareciera ese pacto de amigas por siempre.

Hinata, no estaba muy lejos de cómo se sentía Ino, ella estaba muy dolida, y mas aun por que se sentía el peor ser humano que ha respirado en la tierra, al hacer lo que estaba ocasionando. La estaba lastimado a ella y así misma. Sin embargo creía que así se protegería, ¿por qué no solo le dije sus inquietudes? Por que era algo que ella no quería aceptar, y conociendo a la rubia le animara a hacer cosas que ella ni siquiera imaginaria.

Aunque también le hacia un favor a Ino, sin ella, seria mas libre de mantener una vida sencilla, como actriz, esposa y madre. Ella necesitaba todo el tiempo libre que pudiera dedicarse a cumplir de manera cómoda su ocupada vida.

Y claro Hinata comprendía que aveces no tenia tiempo para estar con ella, por eso no le importaba que su amiga le dedicara 3 minutos, sabía muy bien que sus energías se agotaban por cumplir cada una de sus metas. Ella estaba muy orgullosa de su amiga por casa logro que ella alcanzaba, pero era el momento en que se separaran: por el bien de ambas.

Así que bajando la cabeza, por unos momentos para aparecer con una mirada dura pintada en la orbitas perladas de la Hyuga, le dijo:

-Me da igual si quieres aceptar ser mi amiga, no te necesito.-contesto dispuesta a irse. -Sigue jugando a la casita, que ya no me interesa lo que hagas.- trato de que no se le quebrara la voz; cerro los ojos evitando que la rubia viera las lágrimas traicioneras que se empeñaban en salir.

Se dio la vuelta para irse del hogar de Ino, quien se encontraba bañada en lágrimas.

¿Tanto se había alejado de ella, para que cambiara en unos meses? ¿Tanto le había afectado? Se culpaba, una y otra vez se echaba la responsabilidad de cómo ahora Hinata se comportaba, de cómo habían perdido la amistad, de cómo la había dejado abandonada.

Tanto se preguntaba, mirando con vista borrosa por donde había partido hace unos momento la peliazul, las gotas saladas no cesaban de salir de sus ojos. Cayó al suelo de rodillas sollozando, con un nudo en el estomago y una inmensa soledad que nunca espero sentir.

No muy lejos de ese lugar, Hinata Hyuga, caminaba a paso apresurado hasta el ascensor. Quizás fue suerte, o solo una señal para que descargara todas sus emociones, al encontrar ese pequeño espacio vacio. Tan pronto cerraron las puertas plateadas, le dio al ese botón para que se quedara inmóvil.

Pasaron unos segundos, para que le luego la chica emitiera silenciosos sollozos, y más lágrimas. Cruel. Esa es la palabra con la que ella se describía a si misma en esos instantes. No podía creer lo que ella había hecho.

Se tapo con la mano los sollozos que escapaban de su boca, lloraba como nunca hubiera imaginado hacer alguna vez. Recostó su espalda a la pared del ascensor, deslizándose de forma lenta por esta, hasta caer al frío suelo llorando sin consuelo.

Había perdido a una hermana, una parte de ella sintió morir, todo por su egoísmo uno que no pensaba que existía pero que lo vio tan real una vez sus palabras cortaron esa amistad…

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Oh mi Dios! 0.0 No Odien a Hinata! Ella tiene sus razones, por que yo tengo mis razones para escribirlo asi...

Insisto Mis queridos lectores, dejen su opinion 98% por ciento de q este fic exista es por ustedes...me interesa sus comentarios y Quejas!

Pero si no quieren expresar su opinion. I comprendo capish? xDD

Ya lo saben Amo a mis lectores y a los futuros lectores tambn!

Hasta el Chapter 5!

Sayo!

-Emilee