Nota de la autora: domingo, 29 de agosto de 2010.
¡Holaaa! Me alegra saber que os va gustando la historia. En este cuarto cap que viene ahora, veréis más síntomas de la transformación que sufrirá Harry a Lipan. Y por supuesto, sacaré de nuevo a Kat y Kenny ya que estos dos hermanos son los personajes secundarios del fic junto con Ron y Ginny.
Advertencia: En este capítulo existe una escena de una discusión fuerte entre nuestros dos protagonistas: Harry y Hermione. Sin embargo quiero deciros a los lectores, que no os apresuréis a mal juzgarme o a pensar barbaridades del hecho de que la haya puesto. Si sois capaces de leerla entera y no dejarla a medias, comprenderéis qué es lo que le ocurre a Potter para perder los papeles en un principio, y qué es lo que hace que los recupere después. Durante su enfado con Hermione, Harry le va a decir unas cosas que la harán llorar. Y también la va a agarrar fuerte de la cintura (ya veréis por qué) y bueno, en definitiva es una situación muy fuerte y a la que ningún lector de los libros (yo incluida) estamos acostumbrados porque Rowling nunca se ha atrevido a poner algo así. Pero yo sí me he atrevido, no porque sea una perversa o esté mal de la cabeza o quiera cargarme a ningún personaje de JK como ya me dijeron en otras historias donde metí escenas que "calaron hondo" en los lectores. Nada que ver con eso.
Si yo meto algo así es porque es necesario para la historia. Aún sabiendo que con dicha escena, puede estallar la monumental contra mí. De hecho hay gente que se me tira al cuello simplemente por otras cosas ajenas a éstas…así que por algo como lo que he metido en esta escena concreta del capítulo cuatro…es muy probable que más de uno me acribille en los Reviews. Y si al final no sucede será sin duda un milagro. Pues desde hace años, existe un "batallón anti-RAkAoMi" preparado para entrar en acción en cada fic que subo. Eso sí, si luego borro reviews donde me insultan o amenazan o si incluso bloqueo id de gente o los denuncio a los webmasters, que se aguanten. Después de todo si esta gente se cree en el derecho de molestarme, insultarme, humillarme, amenazarme y acosarme, yo tengo también derecho a reaccionar como mejor estime oportuno.
Por otro lado, vuelvo a lo que os decía sobre la escena entre Harry y Hermione, en este capítulo cuatro. En un principio empieza fuerte, sí, no deja indiferente a nadie. Y no, no quiero promover el maltrato a las mujeres (como me dijeron un día con una escena concreta de "La Apuesta") ni tampoco lo justifico (qué barbaridad quien piense eso de mí o mis intenciones). Simplemente, como ya he dicho hasta la saciedad, una escena como la que hay en este capítulo cuatro es necesaria para meter a Harry comportándose como no lo haría el Harry de Rowling, porque quiero que veáis claramente lo que le está ocurriendo al Harry de la historia de RAkAoMi. De todas maneras, lo que le sucede es algo que Hermione os lo dejará bastante claro en más de un algo que le dirá a Harry cuando él la haga gritar con un potente "¡Ayyyy!" que ella pronunciará en un momento concreto. Y dicho sea de paso, mirad cómo reacciona ella tras ese "¡Ayyyy!" y comprenderéis entonces, que realmente, ella se da cuenta por qué Harry se ha portado así. Y ya no doy más pistas. Sólo añado "mejor leedlo vosotros mismos".
Eso sí, absteneos de culparme con "no sabía lo que me iba a encontrar" porque por algo me estoy tomando la molestia de dejaros este mensaje grande y más que claro. Y como dice el dicho…"El que avisa, no es traidor" y vosotros/as ya estáis más que avisados/as. Si alguien decide leerse el capítulo sin detenerse a leer todo lo que está escrito en este mensaje de la "Advertencia", no será mi problema sino el suyo. ¿Queda claro? Eso espero. Sin más, os dejo con la lectura. Un abrazo, gracias por seguir ahí. RAkAoMi.
Dedico especialmente este capítulo a: Makarva, D G Drago, Sayukiran, Paix Rlys, akNy, potter10, Tyflos, jcm13, Sandrita Granger, Loquin, anita675, Tooru Hally Bell Potter y por supuesto a mi gran amiga y crítica literaria Sonia Granger Potter. Un abrazo fuerte para todos/as vosotros/as. ;-)
Música Recomendada: "Eternity", "Eternally", "Suteky da ne" (piano collection. Final Fantasy X). Estas tres que os nombro son melodías en piano, que yo misma he utilizado para escribir el capítulo cuatro. Y sí, las tres pertenecen a las bandas sonoras originales, de los videojuegos de Final Fantasy cuyo compositor es el genial Nobuo Uematsu.
Cap. 4. "Harry hace cosas raras."
Tal y como Ginny había esperado, vio a Hermione en la Sala Común de Gryffindor. La pelirroja no perdió tiempo en pedirle una charla a solas. Una vez que las dos estuvieron en el dormitorio de las chicas de sexto, tomaron asiento en una cama y se dispusieron a tener la conversación que había solicitado la Weasley.
- Tú dirás, Ginny-. Comenzó Hermione con amabilidad.
- Harry está raro. No sé si por el accidente con el Lipan o porque me ha desvelado una faceta que yo no sabía que tenía. Pero a mí al menos, no me parece normal. Esta tarde estuve con él un rato. Fui a verle a la enfermería en cuanto Madame Pomfrey me dijo que había despertado. Estuvimos hablando de todo un poco y en un momento dado de la conversación, me preguntó si estaba herida. Yo le comenté que me había arañado un dedo con el filo de un pergamino donde había estado tomando apuntes esta mañana. Y cuando Harry me pidió verlo se lo acerqué y entonces lo lamió. A mí aquello, desde luego, me llamó la atención y por eso quería comentártelo.
- ¿Puedo ver el dedo?
- Por supuesto.- Ginny lo acercó a los ojos de Hermione y la castaña comprobó entonces que la herida, además de ser pequeña, estaba cerrada.
- ¿Cómo pudo oler la herida si está curada?
- Eso mismo le pregunté. ¿Y sabes lo que me respondió? "Porque huelo la sangre."
- Oh no…
- Oh sí, Hermione.
- Lo que nos temíamos Hagrid y yo, está empezando a ocurrir, Ginny. Harry está cambiando a Lipan. Por eso le atrae el olor de la sangre o incluso su sabor. Da igual que esa sangre esté coagulada. Lo que cuenta para mi mejor amigo es simplemente que está a su alcance. Por eso también te chupó el dedo.
- Si hubiésemos estado en otro contexto, lo del chupetón me habría parecido incluso sexy. Pero no fue así, Hermione. Más bien me pareció anormal en un chico como Harry. Él…puede ser muy pasional en determinados momentos pero nunca hasta ahora me había hecho algo así. Me refiero a que eso de chupar un dedo mío que encima está curado, no creo yo que sea algo que él hiciera pensando en que podría gustarme. Aunque está claro que a Harry sí le gustó. Yo creo que se habría relamido si la sangre no hubiese estado seca.
- Oye Ginny…
- Qué.
- ¿Recuerdas lo que te conté sobre los Lipans?
- Al completo.
- Entonces no hace falta que te diga, que lo que más los atrae es la sangre. ¿Verdad?
- No, Hermione, no hace falta. ¿Y tú crees en serio que Harry va a convertirse en un monstruo sediento de sangre?
- Sí, lo creo. De hecho ya está empezando a mostrar los primeros síntomas del cambio. Lo de chupar tu dedo es una buena prueba. Por eso debemos estar pendientes de Harry lo máximo posible.
- ¿Debemos, dijiste, y quiénes exactamente?
- Tú, Ron y yo como personas cercanas a él y luego algunos miembros del profesorado que saben más de los Lipans de lo que hasta ahora te he comentado.
- Uno de esos miembros es por supuesto Hagrid. ¿Verdad? Él es el especialista en Cuidado de Criaturas Mágicas. Sabe más sobre ellas que cualquier otro profesor que habite en el castillo.
- Eso por descontado, Ginny.
- Pues si esperas que Hagrid esté de acuerdo en que yo participe de la vigilancia a Harry, vas lista, Hermione.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque él está enfadado conmigo por algo que ahora no viene al caso. Y aunque me he disculpado, sigue guardando las distancias cada vez que me habla. Ron me ha dicho que Hagrid recuperará la normalidad hacia mí cuando se sienta preparado para perdonarme. Pero yo no sé si eso es así de verdad. Además, a mí no me gusta estar mal con una persona que es especial para mi novio. Yo sé de sobras que Harry adora a Hagrid. Y si él supiera que el mismo Hagrid está molesto conmigo, seguro que le sentaría fatal.
- Desde luego tienes razón en pensar así, porque es verdad que a Harry no le gustaría saber que te has enfadado con Hagrid o que él está molesto contigo. Pero tampoco tienes que perder el sueño por eso, Ginny. Después de todo, el hecho de que ahora no tengas buen rollo con Hagrid no afecta para nada a tu relación amorosa con Harry. El mismo Harry me dijo en la enfermería que está muy a gusto contigo y la relación que tenéis.
- ¿Qué te lo dijo y cuándo habéis hablado a solas?
- Antes de que tú y Ron entraseis en la enfermería. Es que yo estaba volando con la escoba y al pasar por una de las ventanas de la enfermería vi que Harry estaba despierto. Di golpecitos al cristal para llamar su atención. Él me hizo un gesto de que pasara. Entonces hablamos. No sólo de vuestra relación sino de otras cosas que no tienen nada que ver con vosotros dos como pareja.
- ¿Y las puedo saber o forma parte de ese club secreto que sólo tenéis Harry y tú?-. Dijo Ginny con claros celos en su tono de voz. Hermione no quiso molestarse con ella.
- Por supuesto que las puedes saber. Pero ahora no es necesario que te las cuente. No son relevantes para lo que tengo que decirte. A decir verdad me interesa más plantearte una cuestión que espero respondas sinceramente.
Ginny asintió, Hermione se preparó para hacer una pregunta que el mismo Harry le había formulado a la castaña en la enfermería.
- Sé que quieres a Harry-. Comenzó ella preparándose para la posible reacción de la pelirroja-. Y sé también que él te quiere porque me lo ha dicho-. Ginny la miró con atención-. Pero lo que más me interesa saber, o mejo dicho, lo que más quiere saber Harry es…si le quieres lo suficiente como para poder soportar que él se convierta en un monstruo sediento de sangre. Es decir si tú…estarías dispuesta a continuar siendo su pareja aún sabiendo que él puede matar tanto animales como personas, una vez que se transforme en Lipan. Así que la gran pregunta es… ¿Le quieres de verdad, Ginny?
Hermione vio cómo la pelirroja abría la boca con asombro y contempló cómo ella la miraba con expresión incrédula.
La castaña entendía que la pregunta que le había hecho, podía causarle impacto. Pero nunca imaginó que la hermana de Ron reaccionaría como lo hizo a continuación: sin hacer nada brusco hacia Hermione pero sí denotando que estaba molesta con ella, la única chica de los hijos Weasley se levantó de la cama, miró con dureza a la castaña y sin decir ni una palabra abandonó la habitación de las chicas de sexto, dando un portazo.
Hermione comprendió que había metido la pata, pero no quiso preocuparse. Entendía que preguntándole aquello quizás había sido imprudente o se había metido donde Ginny consideraría que no le importaba. Pero el caso era que sí le importaba. Harry era su mejor amigo. Y Hermione sabía también que el mismo Harry necesitaba tener respuesta a la pregunta que ella le había hecho a Ginny. Y, aunque no estaba segura de si la propia Ginny se había ido sin responder porque quería hablar directamente con Harry…Sí estaba convencida de que la pelirroja era muy capaz de montarle una escena al moreno por lo que la propia Hermione le había preguntado a ella.
Así que sin pensárselo dos veces, la alumna más sabia y aventajada que tenía el colegio de Magia y Hechicería Hogwarts, se levantó de la cama donde había hablado con Ginny y se fue directa a la enfermería esperando evitar algo que sin duda provocaría malestar en su mejor amigo. Ya que Hermione sabía perfectamente, que las discusiones no era algo que Harry disfrutase. Sobre todo sabiendo lo que él había tenido que soportar y sufrir en el pasado con los Dursleys.
Cuando llevaba la mitad del camino, se encontró con Kathleen Morrison. La rubia la saludó, pero Hermione no quiso detenerse a charlar. Tras un corto "lo siento, estoy ocupada. Te veré más tarde" siguió su ruta hacia la enfermería. Un poco después vio a Ginny en la distancia, Hermione la llamó, pero la pelirroja hizo como que no la oía. Sin embargo, echó a correr para llegar antes que ella. La castaña la imitó, pero como la hermana de Ron le llevaba una gran ventaja, llegó a la enfermería antes que la propia Hermione.
La cuál se quedó de piedra cuando al entrar en la habitación de las camas, se encontró con lo que más temía: con una discusión entre Ginny y Harry. O más concretamente, con una serie de gritos que le propinaba la Weasley al moreno mientras él y mirándola con un asombro supremo, permanecía callado esperando que aquel arranque de furia repentino, se le pasara pronto.
Hermione quiso intervenir, ella se acercó hasta situarse delante de la pareja, más de cara a Harry que a la de Ginny.
Abrió la boca para decir sus primeras palabras pero antes de que lo hiciese, su mejor amigo la miró como diciéndole "no lo hagas."
Ella comprendió rápidamente, obedeciendo la orden muda. Su siguiente impulso fue marcharse de la sala, después de todo, ella no pintaba nada allí, pues la discusión era entre la pareja y no con ella. Pero justo cuando se giró e iba a dar el primer paso hacia la puerta, oyó la voz de Harry pronunciar…
- ¡Ni se te ocurra marcharte ahora, todo esto es culpa tuya!
Hermione se quedó quieta y sintió que por dentro se había convertido en piedra. La voz de Harry volvió a oírse mientras Ginny miraba a la castaña con satisfacción al comprobar que su novio estaba llamándole la atención a su mejor amiga. Y eso no era algo que ella contemplase a diario.
"Por primera vez en mi vida, voy a ver cómo Harry le ajusta las tuercas a Hermione. Mejor, así aprenderá ella a no ser tan metomentodo. Vale que ella quiera mucho a Harry, puedo entenderlo. Es su mejor amigo y ella le profesa una lealtad sin límites. Pero de ahí a que Hermione me pregunte si le quiero de verdad…Oh no, eso sí que no lo paso. Ella no tenía por qué cuestionarme eso. Es más, sólo Harry debería cuestionármelo si tanto interés tenía en saberlo. En un principio pensé que viniendo aquí y contándole la conversación que Hermione y yo habíamos tenido hace nada…podría enfadarse conmigo. Pero no ha sido así. Yo creo que por primera vez en su vida, Harry Potter se ha dado cuenta que Hermione no es tan perfecta ni tan buena como siempre ha creído él. Después de todo, Hermione se ha metido en un terreno que no debería haber pisado. Ella no es la pareja de Harry, yo sí. Y sólo a él y a mí nos interesa algo tan importante como lo que ella me preguntó en mi habitación."
Soltando aire tres veces, pero aún sin pronunciar palabra, la castaña se giró y encaró de nuevo tanto a Harry como a Ginny. Quienes la contemplaban con una expresión más que molesta y seria, en sus rostros.
Hermione necesitó uno o dos minutos hasta sentir que la voz le saldría de la garganta. Cuando se sintió preparada para hablar, lo hizo. Mirando tanto a su mejor amigo como a la hermana de Ron.
- Que…¿es culpa mía?-. Preguntó Hermione con clara inseguridad y nerviosismo en la voz-. ¿Por qué dices eso?-. Cuestionó mirando a Harry.
- ¡Porque es verdad!-. Exclamó el moreno furioso. Hermione contempló cómo la cama donde estaba Harry, comenzaba a temblar. Ella tragó saliva.
- Yo…- dijo intentando calmarse lo suficiente para hablar sin tartamudear-. Nono…quería que te molestases conmigo, Harry. Fuiste tú quien… me dijo lo que te preocupaba que Ginny no quisiera seguir contigo cuando ella supiera que podrías convertirte en un asesino sediento de sangre. Y supongo que es esto mismo lo que ha provocado la discusión.-añadió con más normalidad ahora-. Aunque estoy completamente segura, que quien la ha empezado ha sido Ginny. De todas maneras, Harry, quiero que sepas que cuando le saqué el tema fue para tener una respuesta a tu pregunta. Pensé que tú no te atreverías a planteárselo pronto o quizás no lo harías nunca. Yo sé bien lo mucho que te cuesta hablar de tus sentimientos.
"Menos cuando estás conmigo, a mí sí me lo cuentas todo"-. Pensó la castaña antes de continuar su discurso.
- Supongo que tanto tú como Ginny estáis molestos conmigo por haberme metido donde no me importaba. ¿Verdad que pensáis eso, que soy una metomentodo? Pues quiero dejaros claro tanto a ti como a Ginny, que no fue el ánimo "metiche" lo que me movió a cuestionarle a tu novia, lo que ella puede sentir verdaderamente por ti. Cuando me atreví a preguntarle a Ginny si te quiere de verdad…No me movió más que el puro interés por ti, tu bienestar y todo lo que te preocupa. Yo sé que la quieres, Harry, y sé bien que ella también te quiere. Pero…¿sabes una cosa?-. Dijo mirando al moreno a los ojos y dejando caer las lágrimas que ya no era capaz de contener en su interior-. De las dos mujeres aquí presentes, la única que te quiere de verdad…soy yo.
- ¿Qué?-. Dijo Ginny mirándola con asombro supremo.
- Lo que has oído, ni más ni menos-. Añadió Hermione contemplándola con una mezcla de seriedad, furia y tristeza al mismo tiempo-. Y no pienso repetirlo-. Dijo quitándose las lágrimas que pudo antes de que las demás siguiesen cayendo-. Y ahora sí que me voy. Ya he dicho todo lo que tenía que decir.
Por segunda vez aquella tarde, Hermione intentó marcharse. Dio los primeros pasos hacia la puerta pero retrocedió en el momento en que un potente…"¡Carpe Retractum!" salió de la voz furiosa de Harry. La castaña vio claramente cómo un látigo de energía mágica se enroscaba en la cintura de ella y la impulsaba hacia su mejor amigo, quien la agarró y la hizo sentarse en la cama. Situándola justo delante de él.
Harry puso las manos en la cintura de su mejor amiga, apretándola con fuerza. Hermione sintió que le estaba haciendo daño, pero no se atrevió a quejarse. Por primera vez en su vida, Hermione Granger sintió miedo de Harry Potter. Y tanto Ginny, como él e incluso la propia Hermione, tomaron conciencia de lo asustada que estaba, cuando vieron su cuerpo comenzar a temblar de manera notoria.
- Ginny…- comenzó el moreno mirando a Hermione y sin abandonar su tono de voz furioso y serio-. Sal de aquí.
- No pienso hacerlo-. Dijo ella con toda tranquilidad pero mirándoles también seria-. En este lugar y estos momentos, la única que sobra aquí es Hermione. Así que me quedo.
- Vete…- dijo Harry de nuevo sin dejar de mirar a Hermione lleno de furia. El temblor de la cama se intensificó, Hermione no tragó saliva esa vez, simplemente agachó la cara y enfocó su vista marrón en la cama. Pues no se atrevía a seguir mirando a Harry y contemplar la mirada de furia y desprecio que destilaban sus ojos esmeraldas.
Las lágrimas de Hermione siguieron cayendo y la voz de Harry Potter volvió a oírse esta vez en un tono no sólo serio sino más fuerte.
- ¡Que te vayas, Ginny, lárgate y déjame solo con Hermione. Es una orden!
Una de las mesitas de noche que había cerca de la cama del moreno, estalló de repente. La hermana de Ron se asustó, saltando de la impresión, en su vida había visto algo así.
La voz de Hermione sonó entonces, pronunciando en un tono bajo aunque audible…
- Vete Ginny, hazle caso antes de que ocurra algo peor que una mesita explotada.
Que le dejaron claro a la Weasley que lo mejor y más prudente era, obedecer la orden de Harry.
La pelirroja comenzó a caminar hacia la puerta, pero justo cuando había alcanzado el pomo, echó una última mirada a Harry y Hermione y por un leve segundo, sintió lástima de la castaña. Quien seguía llorando y mirando a la cama con una expresión clara no sólo de miedo sino también de angustia vital.
- Harry…- pronunció Ginny ya sin ningún tipo de furia en la voz-. No seas muy duro con ella. Reconozco que me molestó que me hiciese aquella pregunta. Y es verdad que pensé que se estaba metiendo donde no le importaba. Pero si te soy sincera, me ha molestado más todavía que esa pregunta no me la hicieras tú.
- ¡Quieres largarte de una vez!-. Exclamó él con más ira todavía. Entonces estalló uno de los cristales de las ventanas. Ginny no se atrevió a añadir otra cosa, sino que cumplió la orden directamente. Dejándole solo con Hermione.
Una vez fuera de la habitación de las camas, la pelirroja buscó a la señora Pomfrey en el resto de la enfermería, pues pensó que lo mejor era sedar a Harry. Por desgracia no pudo encontrar a la enfermera. Ginny supuso que habría salido y decidió que lo mejor que podía hacer en aquellos momentos era buscar a su hermano y contarle lo sucedido. No sólo porque quisiera hablar con él sino porque en su fuero interno, temía por la seguridad de Hermione. Y por muy enfadada que hubiera estado con la castaña antes, en el fondo, no le deseaba ningún mal. Después de todo, Hermione Granger no sólo era la novia de su hermano sino también amiga de ella a pesar de que ella y la castaña sólo llevasen unos meses de amistad.
- Harry por favor…- pidió Hermione aún usando el tono bajo y sin dejar de llorar-. Suéltame. Me estás asustando…
- ¡Te aguantas!-. Exclamó el moreno ejerciendo aún más fuerza en el agarre que tenía en la cintura de su mejor amiga.
- Basta…- dijo ella haciendo una mueca clara de dolor físico-. Me haces daño.
- ¡Más me lo has hecho tú. No tenías por qué preguntarle eso a Ginny. Por tu culpa me ha montado un número colosal. Me dejó tan impactado que no pude ni responderle! ¿Y ahora tú me dices que te hago daño? ¡Pues tú me has hecho el triple traicionando mi confianza, Hermione!
- Yyo no lo hice papara traicionarte-. Pronunció ella sin dejar de llorar y sin lograr tranquilizarse lo suficiente para dejar de temblar-. Yaya te didije que…sólo quería sabber lo que ella sen…sentía de verdad por ti.
- ¡Y a ti qué te importa eso. Sólo a mí debe preocuparme algo así! ¡Ginny tenía razón, siempre te metes donde no te llaman. Y cuando es en cosas que me conciernen a mí, más todavía! ¡Tú no tienes por qué intervenir en temas así, haciéndolo provocas que mi novia se enfade conmigo y se ponga a atacarme haciéndome sentir miserable! ¡Y por si eso fuese poco encima se mete también contigo y eso es algo que no soporto de ninguna manera!
- Lo…lo sé, Harry. Sé que no…toleras que nadie se meta conmigo. Ni siquiera…tu novia o incluso Ron. Hagrid me lo dijo…esta mañana. Yo…siento mucho que estés furioso conmigo ahora. Siento también…que me estés haciendo daño en la cintura. Pero lo que más siento…es que me grites y que me mires con el desprecio que vi antes en tus ojos. Eso sí que no lo soporto Harry. Por favor, te lo suplico…No vuelvas a mirarme así nunca más. Por dentro siento como si me hubieran arrancado el corazón de golpe. Y duele…duele mucho más que tu agarre.
- Pues a mí me da igual lo mucho que te duela-. Pronunció Harry en un tono más bajo aunque aún furioso-. Y si sientes que te arrancan el corazón, es tu problema, no el mío. Lo único que quiero que te quede claro, es que tú me has hecho daño, Hermione. Y eso es algo que hasta ahora no habías hecho conmigo. ¿Sabes otra cosa? No pienso soltarte hasta que a mí me dé la real gana. Y si cuando decida hacerlo no sientes la cintura o incluso si se te han acabado las lágrimas que no dejas de echar…seguirá siendo tu problema y no el mío. Y por cierto…deja de llorar. No te soporto llorando así. Me estás recordando a Cho y tú nunca te has parecido a ella en nada.
- No pienso obedecerte-. Dijo Hermione con desafío aún contemplando la cama-. Pienso llorar todo lo que necesite. Y si a ti te molestan mis lágrimas, te jodes. Tú me estás haciendo daño físico apretándome la cintura desde hace rato ya. Y no pienso cumplir ninguna orden tuya que me puedas dar ahora. No tengo por qué. No te debo nada, Harry Potter. No en estos momentos.
- ¿Qué no me debes nada?-. Cuestionó el moreno agarrando su barbilla de repente y dando un fuerte tirón de ella hasta que tuvo la cara de Hermione a la altura de la de él-. ¿Ni si quiera un "lo siento, Harry"?
- Ni si quiera eso-. Dijo Hermione mirándole furiosa-. Me estás maltratando, Harry. No sé si te has dado cuenta, pero lo estás haciendo. Y para ser tan sincera contigo como lo he sido siempre te diré, que ahora sí que me resultas un "monstruo" y no porque vayas a convertirte en Lipan sino porque te estás portando igual de horrible que lo hacen los hombres que desprecian a las mujeres.
Harry no dijo nada esa vez, sólo lanzó un "¡Já!" irónico que hizo enfurecerse a Hermione, más todavía.
- Pero qué graciosa eres-. Dijo él apretando la barbilla de Hermione-. Muy muy…graciosa. Ya lo creo que sí. ¿Qué yo te estoy maltratando, Hermione?
Ella asintió. Harry se acercó aún más a su rostro.
- Eso no te lo crees ni tú-. Añadió él bajando más la voz pero sin dejar el tono furioso-. Si de verdad quisiera maltratarte, te aseguro Hermione, que te haría algo al menos parecido, de todos los horrores que tuve que soportar de los Dursleys durante años. Y sólo para que te quede claro en el cerebro. Lo único que no hicieron conmigo fue abusar de mí sexualmente. Aunque si lo hubieran hecho probablemente los habría matado. Y no me pesaría el hacerlo. Después de todo yo era la víctima. ¿Verdad? Y el asesinato está aceptado cuando es en defensa propia. Eso lo sabes tú tan bien como yo. Es cierto que te estoy tratando con rudeza. De una forma que hasta ahora jamás me había atrevido. Pero no me digas que te maltrato porque por el momento no se me ha ocurrido darte una paliza, señorita Granger. Y créeme cuando te digo, que si no fuese por lo mucho que te aprecio…probablemente te la habría dado.
- ¿Serías capaz de pegar a una mujer?
- Y tú también. ¿Qué más da eso?
- Da mucho, Harry. Los hombres que pegan a las mujeres no están bien vistos ni aceptados por nadie que esté en sus cabales. Y yo lo estoy. Tú eres el que ahora mismo los ha perdido.
- No como tú crees, Hermione. Si hubiese perdido la razón te habría hecho más de un algo no sólo imperdonable sino digno de que me aplicasen un Avada Kedavra.
- No intentes quitarte importancia, Harry, porque no lo consentiré. Desde el momento en que me has aplicado el Carpe Retractum y me has obligado a sentarme contigo y encima haciendo fuerza física…me estás tratando mal. Y por mucho que me digas que te estás controlando, no te creo.
- Es tu problema, no el mío.
- ¿Qué es mi problema?-. Dijo Hermione dejando caer más lágrimas-. ¿Tienes la cara dura de decirme algo así cuando eres tú el único que me está haciendo daño? ¡A mí no se me ha ocurrido todavía hacerte nada malo, ni si quiera para escapar y sabes muy bien que soy capaz de hacerlo. Sé muchísima más magia que tú y quizás no tengo tu fuerza física pero emocionalmente te supero con creces!
- Pues nadie lo diría. De los dos, tú eres la única que llora desde hace rato.
- Lloro porque tengo miedo y también porque me haces daño, pero no lloro porque sea débil. No lo soy, Harry Potter, jamás lo he sido. Y tú lo sabes de sobras.
- Lo único que yo sé…es que estoy furioso contigo, señorita Granger. Y hasta que no te disculpes conmigo, no pienso soltarte ni dejar de ejercer fuerza. Tú verás lo que te conviene, Hermione.
- Yo sé lo que me conviene, señor Potter. Y no es nada parecido a lo que tú insinúas ahora mismo. ¡Y no pienso pedirte perdón!-. Pronunció llena de furia-. ¡No lo haré. Yo no he hecho nada malo ni tampoco algo de lo que deba disculparme contigo. Lo único que yo hice fue preocuparme por ti y plantearle a tu novia algo que estoy segura, no te atreverías a preguntar ni estando borracho! ¡No me acuses de ser metomentodo o de haberte hecho daño. MÁS DAÑO ME HACES TÚ TRATÁNDOME CON DESPRECIO Y FUERZA BRUTA! ¿Y SABES QUÉ? ¡NO PIENSO CONSENTÍRTELO MÁS!
Y por primera vez en su vida, Harry Potter sintió en carne propia, lo que era que Hermione le pegase. Pues un potente puñetazo impactó en su mandíbula con tanta fuerza que le hizo caer de espaldas sobre la cama. Con lo cuál, ella cayó sobre Harry, ya que él no había soltado aún su cintura.
Harry sólo tardó segundos en reaccionar. Él se incorporó y tumbó a Hermione en la cama. Ella gritó con rabia y empezó a forcejear con él intentando liberarse, pero no tuvo éxito.
Hermione lloró más y Harry gruñó. Él no se dio cuenta, pero las uñas de las manos que apretaban la cintura de su mejor amiga, se alargaron de repente hundiéndose en el jersey de ella, atravesando la tela y su piel.
Hermione pronunció un claro "¡Ayyyy!" en el instante en que sintió las uñas de Harry penetrar en su carne. Las lágrimas de ella se multiplicaron y Harry por primera vez, decidió dejar de mirar su cara y centrar su vista en la cintura de su mejor amiga. Cuando vio que sus propias uñas estaban clavándose en la piel de Hermione, hizo algo más propio de un hombre muerto de miedo que de otro dominado por la furia irracional.
Harry se apartó de ella y se tiró al suelo, quedando agachado a los pies de la cama donde todavía estaba Hermione.
Él comenzó a temblar y también a sollozar. Hermione lo escuchó y cuando enfocó su vista en su mejor amigo, le vio encogido y lleno de temblores. Ella comprendió que por primera vez en todo el rato que llevaba atacándola, Harry tomó conciencia de lo que le había hecho y ahora estaba lleno de culpa y miedo por la reacción que ella podría tener hacia él.
Hermione se compadeció de Harry y los sentimientos negativos que había tenido hacia él, se transformaron en lástima hacia su mejor amigo.
Ella decidió dejar a un lado su furia, el rencor y todo lo malo que hasta ahora había dominado en su interior y reaccionó como lo haría cualquier mejor amiga. Salió de la cama y se agachó en el suelo, colocándose al lado de Harry. Entonces le agarró de la barbilla con suavidad hasta conseguir poner la cara de Harry a la altura de la de ella. Y, tras mirarle a los ojos, pronunció con voz suave y bonita…
- Por favor no llores… Siento mucho haberte pegado y también haber sido brusca contigo. Aunque no me arrepiento, ni tampoco lamento todo lo que te he dicho. Te las merecías, Harry, todas y cada una de mis palabras.
Él asintió con la cabeza, entonces apartó la mano de Hermione que sujetaba su barbilla y agachó la cara enfocando su vista verde en el suelo. Y sus sollozos se transformaron en un llanto incontrolado que le produjo un temblor incluso más notorio que el había tenido antes su mejor amiga.
- Harry…- le llamó Hermione aún usando la voz suave-. Harry mírame, te lo ruego…
- No puedo mirarte, Hermione. No soy digno si quiera de hacerlo. No sé cómo he podido tratarte así. Ése no era yo, de verdad, no era yo…
- Lo sé, cariño-. Hermione le acarició el pelo, Harry se apartó, como si hasta su tacto le diese miedo-. Harry…- volvió a pronunciar ella con voz bonita e incluso tierna-. No tengas miedo de mí, te lo suplico…
- No tengo miedo de ti, sino de mí.
- ¿Qué?
- No sé lo que me pasa, estoy lleno de furia, siento ganas de hacerte daño, no sólo físico. Ahora sí que me siento como un monstruo, Hermione.
- Harry no…no quiero que sientas así. Tú no eres un monstruo.
- Lo soy, sí que lo soy. Te he maltratado, te he hablado con crueldad y rudeza. He sido horrible y me he portado más horrible aún contigo. Con la única persona que ha sido siempre más que buena conmigo y también buena para mí.
- Tú también eres muy bueno conmigo y bueno para mí, Harry.
- ¡No lo soy!- gritó llorando más aún pero sin atreverse a mirarla-. ¡Soy un monstruo y tú sabes que es verdad. Por Dios, Hermione, te he hecho daño. Incluso te clavé las uñas!-. Entonces bajó la voz para añadir…-. Aunque no lo hice queriendo, sucedió de repente, lo juro.
- Es lo que yo me temía…- dijo ella más para sí misma que para él, aunque Harry lo escuchó igualmente-. Te estás convirtiendo en un Lipan, por eso has reaccionado antes tan…anti tú. Yo sé que tú no eres así, Harry. Toda esa rudeza de antes…ese agarre fuerte en mi cintura, incluso tu mirada de desprecio o tus uñas clavándose en mi piel…No son parte de ti de verdad. Forman parte de tu lado animal. Porque fuiste mordido por una bestia anoche y ella te ha transmitido no sólo carga genética sino también reacciones propias de un animal furioso. Tú no eres así, yo sé que no lo eres. Te conozco desde hace siete años. ¿Y sabes qué? Nunca he pensado que seas ni por asomo, como te has mostrado antes. Si lo hiciste fue porque salieron a flote tus instintos primarios, aquellos que no dominas y que te hacen perder el control sobre ti mismo. Ése no eras tú, Harry, realmente no eras tú.
- Pero lo soy, Hermione, tú misma lo has dicho. Forma parte de mí. Son mis instintos primarios. Quizás no son los que me hacen ser como siempre me has conocido, pero están ahí.
- Todas las personas tenemos esas clases de instintos, Harry. Te lo aseguro. Hasta yo los tengo. Puedo ser todo lo agresiva que quiera si decido no dominarme.
- Y yo no he podido, no he conseguido dominarme-. Las lágrimas de Harry siguieron cayendo-. No he podido controlarme. Al principio sólo estaba enfadado contigo cuando te dije que todo era culpa tuya. Pero en ningún momento pensé en hacerte daño ni tampoco en obligarte a sentarte conmigo en la cama. O incluso a decirte todas aquellas cosas horribles que te solté hasta decirte que no me importaba que te doliese el corazón. Bueno, algunas cosas que te dije sí las sentía. Como cuando te acusé de haber traicionado mi confianza. Pero realmente…yo no…no quería comportarme como lo hice contigo, Hermione. Te juro que no quería. No sé en qué momento me convertí en un monstruo ni tampoco sé por qué mis uñas se alargaron y se clavaron en tu piel. ¡Yo no quería hacerlo, ni si quiera lo imaginé haciéndolo. TE JURO Y REJURO QUE ÉSE NO ERA YO. NO ERA YO. POR FAVOR HERMIONE, PERDÓNAME!
Suplicó tirándose al suelo con las manos estiradas hacia ella.
- ¡TIENES QUE PERDONARME!-. Gritó con todas sus fuerzas, sin embargo, esta vez no explotó nada ni tampoco tembló la cama, porque Harry no estaba furioso ahora sino triste, muy triste, y eso Hermione lo notó perfectamente. Sobre todo cuando él, aún con sus ojos llenos de lágrimas, bajó la voz para decirle…
- Si no me perdonas seré yo quien sienta que le han arrancado el corazón.
Y Hermione al oír eso, se llevó una mano a la boca para reprimir un sonido de sorpresa supremo por si eso inquietaba a Harry más todavía.
- Te lo suplico…- pidió su mejor amigo aún tumbado y sin atreverse a mirarla a la cara-. Perdóname. Necesito que me perdones. Y si decides hacerlo…vete.
- ¿Qué me vaya?-. Preguntó ella sin comprender por qué le pedía eso-. ¿Por qué quieres echarme, Harry? No lo entiendo. ¿Aún sigues furioso conmigo, es eso? ¿No quieres soportar mi presencia?
- No, Hermione, no es eso. Pero necesito que te vayas y me dejes solo.
- ¿Por qué?
- Porque estoy oliendo la sangre que sale de la herida que te he hecho cuando te clavé las uñas. Y conforme va pasando el tiempo, estoy sintiendo unas ganas tremendas de bebérmela o como mínimo…hincarte el diente.
- Dios mío-. Pronunció ella por lo bajo. Harry asintió, dándole a entender que la había oído.
- Entonces… ¿Te marcharás, por favor?
- No lo haré-. Dijo ella con decisión. Él la miró alarmado, ahora sí se atrevió a mirarla a los ojos.
- Por… ¿Por qué, Hermione?-. Preguntó Harry mirándola con sorpresa suprema-. ¿Es que no has entendido lo que te he dicho?
- Lo he comprendido perfectamente, Harry. Pero no pienso irme…sin dejarte muy clara tres cosas.
- ¿Cuáles?
- La primera es…te perdono.
- ¡Gracias!-. Pronunció el moreno volviendo a liberar lágrimas. Por un instante sintió el impulso de abrazarla, pero no se atrevió. Pues aún tenía dentro esa sensación imperiosa de acceder primero a su sangre o incluso su carne. Y desde luego no quería llevarlo a cabo mientras aún tuviese control sobre su cuerpo.
- La segunda es…- continuó Hermione mirándole sin ningún tipo de rencor ni resentimiento. Harry le hizo un gesto de que continuara, ella obedeció-. Que voy a hacerte caso y marcharme, pero para buscar ayuda. Porque está clarísimo para mí que estás cambiado a Lipan a pasos agigantados. Y creo sinceramente que necesitas la supervisión de algunos adultos que saben sobre los Lipans mucho más de lo que yo he investigado hasta ahora.
- ¿Y la tercera?
De repente ella se acercó hasta él, lo agarró obligándole a sentarse. Colocó las manos bajo la mandíbula de Harry y, mirándole a los ojos con un amor y cariño sinceros, pronunció…
- Te quiero-. Harry lloró más aún, sin dejar de contemplar sus ojos marrones, que estaban diciéndole a su corazón que ella decía la verdad-. Te quiero tanto como no te puedes ni imaginar. Y no me refiero a que te ame, Harry. Sino a que te quiero. Te quiero…Y no voy a dejarte nunca. Ni aunque vuelvas a clavarme las uñas o me digas cosas crueles o incluso me trates mal como hiciste antes. Yo sé que ése no eras tú de verdad sino otro dominado por la furia del Lipan.
- Pero…
- No, Harry, no te atrevas a contradecirme. Sabes que tengo razón. Tú actuaste así conmigo porque no estabas usando la cabeza ni la razón, sino la furia. Una inmensa que te invadió porque lo que te mordió anoche te ha transmitido más de un algo que te está cambiando y convirtiéndote también en algo que ni a ti ni a mí nos gusta. Pero no te preocupes, te prometo de corazón que haré todo lo que esté en mi mano para ayudarte a salir de ésta y que vuelvas a ser tú de verdad. No sé cómo lo haré ni tampoco cuánto tardaré en encontrar la manera de curarte. Pero te juro aquí y ahora, por la amistad tan bonita y real que me ha unido siempre a ti…Que no descansaré ni me daré por vencida hasta haber logrado recuperarte.
- Her…Hermione…
- Shhh…no llores más-. Pidió ella acariciándole la mejilla-. Tranquilízate, te lo ruego-. Añadió usando de nuevo el tono suave y tierno con él-. No me gusta verte sufrir de esta manera. Yo también sufro cuando te veo pasarlo mal, Harry.
- Ahora no me siento mal-. Confesó él mirándola a los ojos y sonriendo un poco-. Y ya no tengo tantas ganas de morderte como antes, ni tampoco de beberme la sangre de la herida que te he hecho.
- Eso…sin duda, es bueno.
- ¿Me dejas verla, por favor?
- ¿Ver el qué, la herida?
Él asintió.
- Bueno pero…si por algún casual tus ganas de morderme o chupar mi sangre vuelven…avísamelo. ¿Quieres? No me gustaría que me tumbaras de repente y me dejaras más seca que a una mojama.
Harry se rió de repente, aunque le duró muy poco. Pues estaba más preocupado de ver lo que sus uñas le habían hecho a Hermione, que de divertirse con la última ocurrencia que había tenido ella.
- Te prometo que me portaré bien y sólo miraré.
Hermione decidió creerle. Y tras retroceder un poco para poder moverse sin tocar a Harry, se quitó el jersey, sacó de la parte interna de la cintura de la falda el filo de su camisa escolar, se desabrochó algunos botones bajos…Se levantó la tela suficiente para dejar al descubierto la piel de su cintura y entonces, tanto ella como el propio Harry vieron lo que las uñas de él, le habían hecho.
- Por Dios y todos sus ángeles…- pronunció el moreno al ver con claridad los agujeros que las uñas habían ocasionado-. Eso lo he hecho yo, he sido yo…
De los ojos esmeraldas de Harry, volvieron a caer lágrimas. Muchas, no sólo unas pocas. Hermione se bajó la camiseta de nuevo y se acercó a él tanto como lo había estado antes de retroceder. Entonces le abrazó y Harry terminó de derrumbarse del todo.
- Perdóname Hermione, por favor perdóname. Sé que antes lo hiciste, pero ahora lo necesito de nuevo.
- Tranquilo, no llores…- ella utilizó de nuevo la voz tierna y suave al mismo tiempo que usó una mano para acariciar de arriba abajo, su espalda ancha y masculina-. No pasa nada, Harry, cálmate…- Hermione le dio un beso en el pelo negro. Entonces sintió cómo las manos de Harry la abrazaban fuerte. Pero en esta ocasión, ella estaba segura que no tenían intenciones agresivas sino más bien de "no me dejes, te necesito."
- Her…Hermione…
- Tranquilo cariño…tranquilo-. Ella apoyó su cara en uno de los hombros de Harry-. Todo está bien, yo estoy bien. Y tú también lo estás. Lo de antes no ha sido nada, no te lo tendré en cuenta. Y nuestra discusión, las cosas que me dijiste…tampoco. Te juro que las olvidaré. O incluso si quieres…me aplicaré un "Obliviate" para eliminar su rastro de mi mente. Haré lo que sea para que no te sientas mal ni tampoco culpable, Harry. Ya te he dicho que el de hace rato…no eras tú. Tú no eres así, nunca has sido así. Perdiste los nervios y la cabeza por culpa de tu parte animal, del lado salvaje y bruto que te ha transmitido el Lipan, pero yo sé que tú realmente…no eres así. Ni si quiera en tu imaginación más perversa, que seguro la tendrás.
- Y si supieras cómo de perversa es…probablemente te apartarías de mí, muerta de miedo.
- ¿Por qué dices eso? ¿Vuelves a sentir ganas de morderme, beber mi sangre o hacerme daño como cuando me apretaste la cintura o me clavaste las uñas?
- No, Hermione, ahora mismo no siento nada de eso. Aunque sí tengo ganas de beberme tu sangre. Es que la huelo, huelo la sangre. Y su fragancia me resulta irresistible. Pero estoy haciendo lo posible por no perder el control sobre mí mismo. No sé lo que tardaré en transformarme, pero mientras no sea un Lipan completo…voy a luchar con todas mis fuerzas para no convertirme en un monstruo ni tampoco hacerle daño a nadie. Ni siquiera a ti. Bueno...mejor dicho…intentaré no hacerle daño a nadie que no seas tú. Porque a ti ya te lo hice antes…
- Lo de antes no ha ocurrido entre nosotros, Harry.
- Sí ha ocurrido…Y además te he hecho sangre, Hermione. Te clavé las uñas…No lo niegues, no hagas como que no sucedió, sabes que sí. Y jamás me perdonaré a mí mismo, por ello.
- Vas a perdonarte. Porque yo ya te he perdonado. Y además no te tengo ningún miedo. La mejor prueba de eso está en que sigo abrazándote. Sigo cerca de ti…Y si realmente te temiese, ya haría tiempo que me habría escapado corriendo de tu alcance. Pero no ha sido así. ¿Verdad? Me he quedado contigo.
- Tú siempre te quedas conmigo-. Dijo él apartándose lo suficiente de ella como para mirarla a los ojos-. Siempre me acompañas, siempre me guías y me apoyas, Hermione. Siempre estás ahí para mí, siempre…
- Y siempre lo estaré, te lo prometo.- ella le acarició de nuevo la mejilla. Harry cerró los ojos y sonrió. Hermione también dejó salir la sonrisa. Sobre todo cuando vio cómo una mano de Harry se levantaba para acercarse a la cara de ella.
La castaña vio que las uñas de él seguían siendo largas, eso la inquietó un poco, pero en cuanto los dedos de él se posaron en la mejilla de ella, esas uñas que antes la hirieron en la cintura, retrocedieron, volviendo a adoptar el aspecto de unas uñas normales.
- Harry…- dijo Hermione mirándole con alegría pero hablándole aún con suavidad.
- ¿Qué?-. Preguntó él acariciándole la mejilla aún con los ojos cerrados.
- Yo tenía razón cuando te dije, que tú en tus cabales y siendo tú de verdad…no podrías jamás hacerme daño.
- ¿Por qué dices eso?
- Abre los ojos y mírame. O mejor dicho…mira las uñas de la mano que me está acariciando la mejilla.
Él obedeció y pronunció un sonido de asombro. Hermione asintió con la cabeza.
- ¿Lo ves?-. Preguntó ella agarrando la mano de Harry y haciendo que dejara de acariciarla, pues se detuvo en cuanto ella la agarró. Entonces Hermione la abrió, acercó la mano de Harry al cristal de sus gafas redondas y pronunció sonriente…- vuelven a ser normales. ¿A que ya no piensas que eres un monstruo?
- Sí que lo pienso-. Dijo el moreno con sinceridad-. Pero sé que tú no crees que lo sea. Y eso es lo que cuenta para mí.
- Incluso cuando te conviertas en un Lipan completo o en un híbrido parecido a uno, Harry…seguiré viéndote como un hombre de verdad por muy transformado que estés. Y eso será lo que me diga a mí misma, que tú no eres un monstruo realmente sino sólo un chico mordido por uno.
- Pero y si…de verdad me convierto en un asesino sediento de sangre. ¿Y si me pongo a matar gente o incluso a devorarla, entonces qué, Hermione, seguirás pensando que soy un hombre y no un monstruo?
- Sí Harry, lo seguiré pensando. Porque en el interior del aspecto externo y cuerpo de ese monstruo en apariencia…existe un hombre real que es incluso más mágico que esa bestia que anoche te atacó. Tú mismo, Harry Potter, eres más que mágico y no sólo porque seas mago. Y es precisamente la magia que tienes, lo que me hace imposible, que te vea como un monstruo.
- No entiendo a lo que te refieres con la magia que tengo, Hermione.
- Ya. Tú nunca has sido hábil en entender mis metáforas, Harry. Pero yo ahora no quiero aclarártelo.
- ¿Por qué?
- Porque no es necesario. Lo que sí quiero dejarte claro es, que…No importa en lo que te conviertas, ni tampoco a los animales o incluso personas, que puedas matar o desangrar. Para mí nunca serás un monstruo. Ni si quiera cuando te acusé de haberme maltratado. Yo también te maltraté. Te pegué un buen puñetazo…Aunque te lo merecías. Además, tú tenías razón, lo que hiciste no se puede considerar igual a lo que sí soportaste de tus parientes durante años. Y si ahora mismo les tuviera delante te juro que les haría algo verdaderamente horrible. Cuando pienso lo que tuviste que sufrir durante todo tu crecimiento, yo…mejor me callo.
- No tienes por qué. Puedes continuar si quieres. A mí no me molesta que le desees mal a los Dursleys, Hermione. Yo mismo he imaginado millones de veces en mi cabeza, cómo los mataba o les borraba de la faz de la tierra.
- Tú mismo puedes sentir ese tipo de cosas hacia ellos porque es muy normal que las sientas, Harry. Te hicieron vivir un auténtico infierno durante años. Lo raro sería que les tuvieras aprecio o incluso que les quisieras.
- No los aprecio ni los quiero, Hermione. A decir verdad, en cuanto termine el colegio no pienso volver a pisar su casa. Ahora que Voldemort está muerto, no tengo por qué volver a esa familia horrible. La protección que me daba la casa de mi tía, ya no me hace falta. Mi peor enemigo ha pasado a la otra vida y espero que se quede ahí por toda la eternidad. Si mañana resucita me suicidaré. Estoy cansado de tanto enfrentamiento con él. Siete años de mi vida han sido suficientes para mí.
- Bueno no creo que algo así deba preocuparte. Destruimos todos los Horcruxes. ¿Recuerdas? Él ya no puede renacer de ninguna manera. Y hasta tu cicatriz se está borrando, lo que quiere decir que el vínculo que compartías con Voldemort, ya no existe, Harry. No te preocupes más por él, estás a salvo, completamente a salvo.
- Sí pero...aunque esté a salvo de él, no lo estoy de mí mismo ni tampoco de lo que voy a convertirme.
- No te angusties con eso ahora, por favor. Ya has visto que tus uñas han vuelto a la normalidad. Eso debe de ser un síntoma de que tu furia salvaje está controlada.
- Tienes razón, ahora no me siento furioso. Pero sigo oliendo la sangre de tu cintura…
- ¿Y sigues teniendo ganas de bebértela?
- Como ni te imaginas. Aunque más ganas tengo de verte desnuda, la verdad.
- ¿Qué qué?
Harry se rió de repente y Hermione le acompañó, diciéndole algo que ya le había dicho en otra ocasión.
- No tienes remedio…¡Pero ninguno!
Y él volvió a decirle otro algo que también le había dicho en otro momento.
- ¿Y a que tú me quieres así, bromista y todo?
En esta ocasión, Hermione no le respondió con la pregunta de "¿Tengo que responder a eso?" sino que dijo con una sonrisa preciosa en la cara…
- Por supuesto que te quiero así, Harry, bromista y todo.
Y al oír aquello, Harry dejó de reírse y le sonrió también. Entonces se lanzó a abrazarla y lo hizo con tanto ímpetu, que la hizo caer al suelo. Quedando él encima de ella. Pero Hermione no se quejó, sino que se limitó a devolverle el abrazo mientras oía la voz bajita y suave de Harry decirle al oído más cercano de ella…
- Te quiero, Hermione.
Y la castaña volvió a llorar, como le ocurrió la otra vez en que él se lo dijo. Y fue en ese momento tierno y especial para ella en que la puerta de la habitación de las camas se abrió, dando paso a Hagrid, la señora Pomfrey, Ron, Ginny, Kenny Morrison e incluso su hermana Kathleen. Los cuales, se quedaron de piedra cuando vieron en el suelo, a Harry Potter encima de Hermione Granger y a ella con una expresión en la cara de "tranquilos, no pasa nada, todo está bien."
Pues la misma castaña había visto no sólo cómo entraban en la estancia sino que sacaban las varitas preparándose para defenderla de Harry. El cuál, miró con aprensión a su mejor amiga cuando oyó cómo la voz de Hagrid preguntó…
- ¿Te ha hecho daño, Hermione? Antes de que viniésemos, quiero decir.
Ella miró a Harry con cara de "no pasa nada, no te guardo rencor." Y con naturalidad dijo…
- Si lo hizo…ya no tiene importancia-. Entonces acercó su boca al oído de Harry que tenía más cerca y susurró…- apártate de mí, levántate y deja que yo también me ponga en pie. No quiero que ninguno de ellos piense cosas raras si ven que seguimos sin separarnos el uno del otro.
- ¿Creerían que te tengo retenida contra tu voluntad o algo así?
- No sé, Harry, pero es posible. Vete tú a saber lo que habrá en las mentes de cada uno de ellos.
Y lo que había era precisamente esto:
En la de Ron… "¿Por qué coño estabas tumbada en el suelo, debajo de él, Hermione?"
En la de Ginny… "Yo me pego la carrera padre recorriendo medio Hogwarts para buscar ayuda y cuando entro en la enfermería, me los encuentro tumbados en el suelo y encima Harry está sobre ella. Lo voy a estrangular…en cuanto tenga ocasión. ¿Será cabrón?"
En la de Hagrid… "No sé yo si creerme eso de que lo que pudo hacerle Harry no tiene importancia. Pero en fin, al menos él no tiene pinta de estar transformado. Supongo que todo está bien por ahora."
En la de la señora Pomfrey… "La señorita Weasley exageró, como suelen hacer la mayoría de las chicas de su edad. Está claro que Hermione y Harry no necesitan atención médica. Luego hablaré con la hermana de Ron largo y tendido. Alarmarme así para nada…En fin, así son los adolescentes, qué le vamos a hacer."
En la de Kenny Morrison… "Harry está encima de Hermione. ¡Harry está encima de Hermione! ¡HARRY ESTÁ ENCIMA DE HERMIONE Y RON NO DICE NADA! ¡ESTO ES INCREÍBLE!"
En la de Kathleen Morrison… "Es la última vez que le hago caso a Ginny Weasley. ¡La última! Estaba a punto de conseguir que Ron me contara lo que le preocupaba…¡Y llegó su queridísima hermana para decirnos que Hermione estaba presa de Harry y que necesitaba nuestra ayuda! ¡La madre que parió a Ginny! ¡La próxima vez que me interrumpa con su hermano le pienso arrancar a ella todos sus jodidos pelos rojos de la cabeza!"
Y mientras ellos y ellas pensaban ese tipo de cosas, tanto Harry como Hermione se apartaron el uno del otro y se pusieron en pie. Aunque Hermione tuvo la prudencia de colocarse de lado, para que ninguno de los presentes viese los 5 agujeros que tenía en su jersey, pues ella no quería dar explicaciones en aquellos momentos.
Harry sin embargo, volvió a tumbarse en la cama una vez que la señora Pomfrey le echó una mirada de "vuelva a donde estaba, aún no le he dado el alta."
Hermione por su parte, le hizo una señal a Harry de "volveré en otro momento" y con la misma, salió de la enfermería.
Kenny tuvo el impulso de salir tras ella, pero pensó que lo haría Ron, así que se quedó quieto donde estaba, al lado de su hermana Kathleen.
Ron quiso efectivamente irse con Hermione, pero sus ganas de saber lo que se había perdido, eran más grandes que la necesidad de hablar con su novia. Así que se quedó también.
Kathleen y Ginny, no tenían necesidad ninguna de seguir a Hermione, por lo que también se quedaron. Y la señora Pomfrey y Hagrid…no habían pensado en ningún momento perseguir a la castaña por lo que se quedaron también.
Y durante lo que a Harry le pareció una eternidad, tuvo que soportar cómo le hacían un montón de preguntas y él tuvo que pasar el mal trago no sólo de responderlas todas sino diciendo la verdad. Claro que se cayó todo lo que hablaron él y Hermione cuando sus uñas volvieron a la normalidad. Sólo dijo "entonces Hermione me perdonó y todo se arregló entre nosotros."
- ¿Y por qué estabas encima de ella y además tumbado en el suelo?-. Quiso saber Ginny.
- Porque la abracé fuerte y sin querer, la tiré. Yo caí encima, lógicamente.
- ¿Por qué la abrazaste fuerte?-. Preguntó ahora Ron.
- Porque estaba contento de haber recuperado el buen rollo con mi mejor amiga-. Mintió él lo mejor que supo sin querer decirle a su mejor amigo "es que tu novia me dijo que me quería y yo estaba tan feliz que la abracé lleno de emoción."
Kenny y Kathleen Morrison prefirieron no preguntar nada, se limitaron a ser meros observadores y oyentes. Y, tras algunas preguntas más de los hermanos Weasley, se oyó la voz de Hagrid pronunciar…
- Ahora marchaos, la señora Pomfrey y yo necesitamos estar a solas con Harry.
Ninguno de los jóvenes necesitó oír más. Simplemente cumplieron la orden.
Hermione mientras tanto, llegaba a su habitación dispuesta a mirarse delante del espejo de su aseo la herida que le había hecho las uñas de Harry.
Una vez que estuvo sólo en ropa interior, la castaña se miró con atención y se dio cuenta que efectivamente, tenía cinco agujeros correspondientes a las cinco uñas de la mano de su mejor amigo.
Como ella había pasado siete años de su vida enfrentándose a los Mortífagos y a veces hasta Voldemort, Hermione estaba más que acostumbrada a verse herida y por eso no se impresionó ni asustó cuando vio los agujeros. Sino que con total tranquilidad, cogió de su botiquín: gasa esterilizada, unas tijeras, agua oxigenada, alcohol, yodo y hasta una venda que usaría para taparse la herida. Pensó que lo más rápido sería aplicarse un hechizo curativo que no dejase ni siquiera cicatriz. Pero ella no quería borrar lo que le había hecho Harry. Sería un recordatorio tanto para ella como para él, de lo que había ocurrido.
Quizás no quería guardarle rencor, y realmente había sido sincera cuando le dijo que le perdonaba. Pero en su fuero interno, Hermione no quería olvidar lo sucedido. Ni tampoco que Harry lo olvidase. Estaba segura de que si alguna vez él volvía a perder el control estando con ella, ella sólo necesitaría levantarse la camisa y enseñarle las cicatrices que sin duda le dejarían los agujeros, para que él reaccionase o como mínimo se pensara un poco eso de atacarla.
Hermione también sabía otra cosa, cuando le dijo que no le tenía miedo y que siempre estaría con él, había sido una promesa real. Porque ella pensaba cumplirla. Estaba dispuesta a no alejarse de Harry pasara lo que pasara. No le había abandonado en siete años, aún cuando el peligro al que se enfrentaban era enorme. Como cuando fueron al Departamento de Misterios a enfrentarse a Voldemort y sus Mortífagos cuando ella y Harry estaban en quinto curso. O cuando ella y Ron le ayudaron a llegar hasta Quirrell, teniendo como tenían los tres por aquel entonces tan sólo once años de edad y estaban en primer curso de Hogwarts. O cuando ella investigó lo del Basilisco o incluso cuando sufrió por Harry viéndole enfrentarse a las pruebas peligrosísimas del Torneo de los tres Magos, en cuarto año. Si incluso fue ella quien le enseñó a él hacer el Accio con el que Harry consiguió el huevo del Colacuerno Húngaro…
Hermione se había tirado siete años seguidos de sus respectivas vidas… acompañando, guiando, orientando, aconsejando y apoyando a Harry Potter, en todo. Hasta en sus consejos amorosos para que él tuviese éxito con Cho o incluso cuando Harry le decía lo mucho que le gustaba Ginny y el miedo que tenía de decírselo, antes de que él mismo tuviese el impulso de besarla delante de toda la Sala Común hasta reventar de gente, cuando él estando en sexto, le demostró a la pelirroja con aquel beso, lo atraído que se sentía por ella.
"Él tiene razón."- Pensó Hermione recordando ahora cuando Harry le dijo "Tú siempre te quedas conmigo."
"Siempre he estado con él, nunca le he abandonado. Y ahora no pienso hacerlo. No cuando necesita más que nunca, no sólo una amiga de verdad sino alguien que lo quiera sinceramente. Sin importar lo que él haga o en lo que se convierta. Y yo sé que lo quiero así. Siempre le he querido así. Le quiero de manera incondicional, igual que me quieren mis padres. Esto es una verdad que incluso saben Ron, Ginny y hasta Hagrid. Y es también una verdad que nada ni nadie podrán cambiar en mí jamás, ni si quiera el propio Harry. Haga lo que él haga…no pienso abandonarle. Y algo me dice que pronto, tanto él como yo, veremos quién no sólo le quiere de verdad sino incluso…quién de verdad se considera su amigo.
Espero que esta vez, Ron no haga con Harry lo que le hizo en cuarto cuando dejó de hablarle y de juntarse con él durante un tiempo. Aún recuerdo cómo sufrió Harry con aquello. Y si cuando Harry se convierta en un monstruo y empiece a matar, tanto Ron como Ginny deciden apartarse de él y cortar toda relación con mi mejor amigo…Bueno, yo seré la primera que dejaré de ser amiga de Ron porque para mí y mi concepto de la amistad, él también me habrá fallado. Y respecto a Ginny…si decide separarse de Harry cuando él más necesita apoyo…entonces…estará clarísimo para mí que ella no le quiere de verdad y yo haré lo posible por consolar a mi mejor amigo y demostrarle que aunque sólo me tenga a mí a su lado…será suficiente para que no se sienta solo ni desamparado nunca más."
Una vez que tuvo todos los remedios preparados, ella se quitó la ropa interior y se metió desnuda en la ducha individual que tenía en su aseo de prefecta.
Hermione se aseó no sólo para tener la piel limpia antes de desinfectarse y curarse los agujeros sino porque había terminado sucia después de haber estado en el suelo con Harry.
Cuando estuvo de nuevo frente al espejo, empezó a curarse. Y en el momento en que se puso la venda tapando los agujeros, sintió una punzada fuerte en la cintura. Ella pensó que era normal teniéndola herida y no le quiso dar mayor importancia. Igualmente, quería ver a la señora Pomfrey para asegurarse que estaba bien. Así que puso rumbo a la enfermería, esperando que Poppy pudiese atenderla.
Nada más llegar, se encontró con Hagrid y la señora Pomfrey, aún charlando con Harry. Hermione saludó y dijo que esperaría fuera, pero los dos adultos le ordenaron que pasara a la sala de las camas.
- Harry nos ha dicho que te atacó y te clavó las uñas en la cintura-. Dijo el semi gigante con aspecto preocupado-. Puede que él aún no sea un Lipan, pero está clarísimo para nosotros que ya está dando los primeros síntomas del cambio.
- Es necesario que le veamos la cintura, señorita Granger-. Apuntó ahora Poppy-. Así que bájese la falda suficiente para enseñarnos a los aquí presentes lo que le ha hecho su mejor amigo.
- Pe…Pero yo ya me he curado la herida, señora Pomfrey, y hasta me la he vendado. ¿De verdad es tan importante que ustedes la vean?
- Por supuesto que lo es-. Dijo ahora Hagrid-. Poppy y yo tenemos miedo de que la herida de Harry te convierta en otro Lipan. Después de todo, él ha podido meterte carga genética.
- ¿Qué?-. Pronunció Hermione con mucho asombro.
- Hermione…- dijo Pomfrey mirándola con seriedad-. Sé por el señor Potter que lo de la herida ha sucedido hace media hora. Si le aplico ahora el antídoto que he elaborado esta mañana, podré evitar que usted se convierta en otro Lipan. Pero si por el contrario, sigue usted negándose a recibir mis cuidados médicos, el tiempo seguirá corriendo y la posible infección que usted pueda tener ya en su organismo...se hará más grande todavía y luego no podrá detenerse y al final usted también se convertirá en un Lipan, y eso es algo que ni Hagrid ni yo misma estamos dispuestos a aceptar. Así que bájese la falda y olvídese de todo pudor que pueda sentir ahora mismo. No se preocupe, el señor Potter no la verá. Él será un buen chico y mirará hacia otra parte. ¿Verdad señor Potter?
- Sí señora-. Dijo ahora Harry. Entonces miró a su mejor amiga-. Hermione hazles caso, es lo mejor. Tú misma me dijiste antes que ellos son los que más saben sobre los Lipans. Si Madame Pomfrey y Hagrid opinan que deben verte la herida y tratártela antes de que lo que te hice tenga serias consecuencias en ti…obedéceles. Yo no quiero que te conviertas en un monstruo. Conmigo tienen bastante.
- ¡Tú no eres un monstruo!-. Exclamó ella sintiéndose furiosa de repente. Y durante un leve segundo, tanto Harry, como los dos adultos que allí había, vieron que los ojos marrones de Hermione, centelleaban.
- Por el momento sigo siendo humano-. Apuntó Harry intentando sonar tranquilo para que ella se calmase-. Pero tú sabes perfectamente que tarde o temprano cambiaré y dejaré de ser tal y como siempre me has conocido. Puede que mi cambio sea irreversible. Quizás me quede convertido en Lipan para siempre. Y si eso sucede…ten por seguro que me marcharé de Hogwarts para no poner a nadie más en peligro.
- ¡No te irás de aquí!-. Dijo Hermione alterada de nuevo-. ¡Jamás te lo permitiré! ¡Y SI AL FINAL ME CONVIERTO EN UN MONSTRUO TEN POR SEGURO QUE ME MARCHARÉ CONTIGO!
Tras lanzar ese último grito más que potente, los ojos de Hermione no sólo centellearon sino que además se volvieron dorados y su melena castaña flotó durante unos leves segundos.
- Por Merlín y toda su magia…- dijeron tanto Hagrid como la señora Pomfrey-. Esto es serio-. Apuntó el guardabosque de Hogwarts.
- Puede que esté empezando a cambiar ya-. Dijo Poppy-. Incluso más deprisa que Harry. Así que lo mejor será que la tratemos cuanto antes. ¡DESMAIUS!
El cuerpo de Hermione, cayó de golpe, pero antes de estrellarse contra el suelo Hagrid la agarró. Depositándola en una cama contigua a la del moreno.
- Ahora no mires hacia aquí, Harry-. Dijo el semi gigante mientras la señora Pomfrey se preparaba para examinar a Hermione-. Poppy va a quitarle la falda. Procura no volver la cabeza porque ten por seguro que te estaré vigilando y como vea que intentas espiar a tu mejor amiga para verla en ropa interior…te meteré un coscorrón que te producirá más de un chichón. ¿Queda claro?
- Sí señor. Seré bueno, no miraré, lo prometo.
- Bien.-entonces Hagrid miró a Poppy y le dijo…- puedes empezar el tratamiento. Y espero que sea efectivo. Algo me dice que lo que vimos antes en Hermione no es sólo efecto de la herida de Harry sino de la propia furia interna de ella.
- Eso por descontado-. Añadió Harry sin mirar hacia donde estaban los dos adultos con su mejor amiga-. Yo mejor que nadie sé, lo agresiva que es mi mejor amiga cuando se enfada de verdad o se siente amenazada. Y coincido con vosotros en que no quiero que se transforme en otro Lipan. Mucho menos que se convierta en uno por mi culpa. Así que haced todo lo posible por curarla y por favor, que dé resultado.
- No te preocupes Harry…- dijo Hagrid mientras veía cómo la señora Pomfrey comenzaba a aplicar en la cintura de Hermione, varios hechizos curativos y le introducía por medio de una inyección, un antídoto-. Poppy es una enfermera buenísima-. Añadió mirando al moreno-. A ti te ha curado más de una vez y siempre ha salido bien. ¿Verdad?
- Sí, pero esto es distinto, Hagrid-. Dijo Harry aún sin mirarle.
- Ella sabe lo que hace, Harry, te lo aseguro.
- Esperemos que no te equivoques.
- Ya está-. Pronunció la señora Pomfrey una vez que terminó y cubrió de nuevo a Hermione, con la sábana y la manta-. Además del antídoto le he pinchado un sedante a la señorita Granger, que la hará dormir y descansar durante dos horas. Y para asegurarme de eliminar cualquier riesgo de infección para ella, lo mejor será que me lleve su ropa y la queme. Quiero borrar toda posible huella de sus uñas, señor Potter, incluso en las que usted dejó en las prendas de la señorita Granger.
- ¿Entonces está en ropa interior?-preguntó Harry con naturalidad. Poppy negó con la cabeza, él emitió un sonido de asombro al comprender lo que esa negación implicaba.
- La señorita Granger está desnuda bajo la sábana-. Dijo la enfermera-. Antes he dicho que voy a quemar su ropa. Pero yo no me refería sólo a la escolar, porque pienso quemar toda la que ella tenía puesta, incluso la interior. Sin embargo no piense que le dejaré solo con ella, Harry. Porque Hagrid se quedará con ustedes dos, hasta que yo regrese. No quiero correr el riesgo de que usted pueda cotillear el cuerpo de su mejor amiga cuando ella está inconsciente y no puede detenerle.
Harry se puso más rojo que una sandía. Poppy comprendió que había acertado las intenciones secretas de él.
- Aunque tampoco me extraña que usted sienta curiosidad por ver el cuerpo femenino de ella, señor Potter-. Dijo en tono comprensivo-. Es normal que la sienta, querido, después de todo, usted es un chico. Y a todos los chicos les interesan los cuerpos de las mujeres. Ésa es una verdad que saben hasta los elfos domésticos del castillo.
Harry quiso decir algo, como por ejemplo "¡Oiga no piense mal de mí!" pero no se atrevió, porque en el fondo, sabía que no tendría razón al decírselo ni tampoco lo tenía a replicar cuando la señora Pomfrey había dicho una verdad gigantesca: él quería ver desnuda a Hermione y no sólo porque él fuese un chico con un interés natural en los cuerpos femeninos sino porque recordaba perfectamente cómo ella le había confesado hacía tan sólo unas horas, que le había visto desnudo mientras él estaba inconsciente.
"Y si ella se ve en el derecho de mirarme aunque sea por curiosidad sana…"- pensó Harry para sus adentros-. "Yo también lo tengo a ver su cuerpo desnudo. Seguro que si se lo digo, Hermione lo entenderá. No creo que se enfade conmigo, después de todo yo no me molesté con ella cuando me lo dijo."
En ese momento, la voz de Hagrid pronunciando su nombre, sacó al moreno de sus cavilaciones.
- Qué, Hagrid.
- La señora Pomfrey ya ha salido para quemar la ropa de Hermione y a tu mejor amiga sólo se le ve la cara y los hombros, Harry, así que ya puedes mirar hacia aquí.
El moreno obedeció, enfocando su vista verde en la cara de su amigo semi gigante.
- Quiero que me respondas con sinceridad a una cosa, Harry, y si me mientes, lo leeré en tu cara.
- No te preocupes Hagrid, te diré la verdad.
- Cuando le clavaste las uñas a Hermione…¿Tenías ganas de hacerle daño físico?
- No. Y realmente no sé por qué mi mano reaccionó así. Yo sólo estaba agarrándola de la cintura. Admito que la apretaba porque no quería que ella escapara. Pero de ahí a hacerle daño de manera consciente…pues no, no quería hacérselo. ¿Cómo iba a querer siendo como es mi mejor amiga? Hermione siempre se ha portado más que bien conmigo. Por supuesto que ni se me pasaría por la cabeza el agredirla físicamente. Pero ella me dijo que lo que me había ocurrido era culpa de mi lado animal, de la furia salvaje que el Lipan me ha transmitido. Y la verdad es, que antes de clavarle las uñas yo estaba más que furioso con ella.
- ¿Puedes decirme por qué?
- Puedo, pero no quiero. Aunque tiene relación con algo que yo le confesé a Hermione y que luego ella le preguntó a Ginny.
- ¿Algo como qué?
- Hagrid, no pienso darte más datos.
- De acuerdo, Harry. Perdona.
- No pasa nada. Es sólo…que hay determinadas cosas que no me gusta contar. Prefiero guárdamelas para mí.
- Es normal, Harry, yo también tengo cosas que no le cuento a mis amigos.
- ¿Está Hermione bien?
- Sí, no te preocupes. Dentro de dos horas despertará y se sentirá como nueva.
- ¿Y de verdad no se convertirá en Lipan?
- Poppy me ha asegurado que no. El antídoto que le ha pinchado es increíblemente efectivo y poderoso. Además, la herida que le hiciste no es comparable a la que tú tienes en el muslo derecho, Harry.
- Pero le hice 5 agujeros cuando le clavé las uñas…
- No eran grandes ni tampoco pasó un tiempo largo como para que la infectaras pasándole la transformación completa.
- ¿Crees que sus ojos centellearon y su pelo flotó porque fuesen síntomas de la transformación o simplemente era culpa de lo furiosa que estaba, Hagrid?
- Yo creo que fue una mezcla de todo eso, Harry. Pero también creo que cuando Hermione despierte, sus ojos volverán a ser tan marrones como lo han sido siempre. Porque estoy completamente convencido que Poppy ha conseguido curarla con el antídoto que le ha dado.
En ese momento, la señora Pomfrey volvió a entrar en la habitación de las camas comunicando a Harry y Hagrid, que ya había quemado la ropa de Hermione.
- Ahora sí podemos estar seguros de que ella no se infectará-. Dijo Poppy con convicción-. Igualmente la observaré durante unos días, por si acaso se me hubiera escapado algo.
Harry y Hagrid asintieron demostrándole que estaban de acuerdo con esa medida.
- Ahora debes irte, Hagrid-. Dijo la enfermera de nuevo-. Tengo que hacerle más pruebas a Hermione y necesito privacidad. Y usted señor Potter…- pronunció mirando al moreno-. Hágame el favor de no mirar hacia aquí hasta que yo le avise. ¿De acuerdo?
- Sí señora.
- Llámame si me necesitas, Poppy-. Dijo Hagrid. La enfermera asintió y el semi gigante se marchó de la enfermería.
No habían pasado ni diez minutos desde que él se fue, cuando se oyó la voz de Hagrid llamando a gritos a la señora Pomfrey. Ella se acercó corriendo a la puerta y cuando la abrió, el guardabosque de Hogwarts le dijo con clara expresión alarmada…
- ¡Tienes que venir conmigo al campo de Quidditch. Uno de los chicos de Ravenclaw se ha caído de la escoba mientras giraba en el aire. Un alumno me lo ha dicho. Por lo visto está inconsciente y no se atreven a moverle del suelo por lo que pueda ocurrir!
Madame Pomfrey agarró su maletín médico y salió corriendo de la enfermería, dejando solos a Harry y Hermione.
"Ésta es la mía"- pensó el moreno tras esperar un tiempo prudencial y comprobar que ni Poppy ni Hagrid volverían pronto-. "Ahora puedo ver a Hermione sin que ellos se enteren."
Harry no tardó ni 10 segundos en levantarse. Sin hacer ruido, se sentó en un lado de la cama de su mejor amiga y con todo el cuidado del que fue capaz, apartó la sábana y manta con delicadeza para poder contemplar el cuerpo de Hermione.
Al verlo, a Harry Potter le ocurrió lo mismo que le sucedió, en el instante en que, estando en cuarto año…Acudió al baile de gala del Torneo de los Tres Magos y contempló a Hermione, bajar las escaleras para acceder al Salón: Se le cayó la mandíbula de la impresión.
Y no era para menos, pues Harry nunca imaginó que su mejor amiga sería tan hermosa como le pareció en aquel momento.
- Yo sabía que eras buena-. Dijo en voz baja mirando a la sedada Hermione-. Pero no sabía hasta ahora, que además de ser buena, estás buenísima. Aunque quizás, ese "estás buenísima" sea demasiado vulgar para describir lo que me pareces, Hermione. Creo que la palabra más adecuada sería…Preciosa. Sí, ése es el calificativo mejor para ti y tu cuerpo. Eres preciosa, Hermione Granger, realmente preciosa.
Harry le apartó un poco de pelo que había caído en su cara y sin poder resistirse, le acarició el rostro y cuando lo hizo, decidió que lo mejor era no entretenerse más con ella. Así que volvió a la cama que él mismo había ocupado antes.
Mientras Harry se tumbaba y se abrigaba con la sábana y la manta…Cerró los ojos dispuesto a dormirse a la vez que algunos pensamientos inundaban su cabeza con cosas como ésta:
"Si Ron supiera que la he visto desnuda, probablemente me rompería todo el cuerpo. Luego él se lo diría a Ginny y ella terminaría de rematarme, con lo cuál, lo más prudente es que no se enteren jamás de lo que he hecho. Ni por mí ni por Hermione. Cuando ella despierte le contaré que la he visto y le pediré que me guarde el secreto con Ron y Ginny. Seguro que estará de acuerdo conmigo. Ella siempre ha sido muy prudente y sensata. Y no creo que quiera contarle a su novio que un chico la ha visto desnuda aunque ese chico sea su mejor amigo."
El último pensamiento consciente que tuvo Harry antes de entrar de lleno en el reino de Morfeo fue uno relacionado con la última imagen que se había grabado en su cerebro: la de Hermione desnuda.
"Lo que dije en voz baja es verdad, ella es realmente preciosa."
Continuará.
Nota de la autora: Sí sí, lo de Harry viéndola desnuda tenía que ponerlo. Dicho de otra manera "ahora los dos están en paz" respecto a eso. Ya se han visto y por lo tanto ya no tienen curiosidad por cómo es cada uno sin ropa. Por otra parte…No os preocupéis que Hermione no se transformará en Lipan. Le han aplicado un antídoto potente y súper efectivo. De todas maneras, ya veréis más adelante si le queda o no algo de Lipan, dentro del cuerpo. Pero tranquilos, el único monstruo de la historia es Harry.
Cambiando de tema…No me digáis que la escena fuerte de Harry y Hermione, la que os comenté en la Advertencia…no termina al final siendo bonita. ¿A que sí lo es? De hecho, dice mucho de lo buena amiga que es Hermione de Harry. ¿Verdad? Ahí, con sus reacciones y palabras, ella le deja claro que no sólo es una verdadera amiga, sino lo mucho que le quiere ella. Pero no os montéis películas raras, recordad que la propia Hermione le dice bien claro a Harry "Te quiero tanto como no te puedes ni imaginar. Y no me refiero a que te ame, Harry. Sino a que te quiero." Si la propia Hermione os dice de qué manera quiere a Harry, creo que está muy claro que ella por el momento no siente amarle. O al menos no cree estar enamorada de él.
Claro que cada uno de vosotros puede interpretar las palabras de ella, como queráis. Incluso si queréis buscarle el trasfondo a sus palabras, puede tenerlo, no lo niego. Pero lo que hay que tomarse en serio es lo que ella misma dice y creo que ha dejado muy claro de qué manera quiere a Harry actualmente.
De otro lado…Me reí muchísimo poniendo los distintos pensamientos de Hagrid, Pomfrey, Ron, Ginny, Kenny y Kathleen Morrison cuando ellos entran en la enfermería y ven a Harry y Hermione en el suelo y al moreno encima de su mejor amiga. Con lo que más reí fue con el pensamiento de Kenny. De verdad, adoro a ese chico. Vosotros es que no lo conocéis todavía mucho, no sabéis cómo se portará todavía en capítulos que aún no están subidos, pero realmente él y su hermana son dos personajes maravillosos. Con un muy buen corazón. Y sí, también me he reído con Harry cuando él se da cuenta que su amiga además de mujer es una chica muy atractiva.
Ahora me despido, pero antes quiero avisaros que a partir del próximo uno de septiembre (miércoles) vuelvo al trabajo. Esto os lo digo porque ya no estaré de vacaciones y ya no tendré tanto tiempo libre como ahora. Así que eso de actualizar a diario como he ido haciendo desde que subí el primer cap de esta historia el pasado jueves 26 de agosto, no podré hacerlo. Es decir, que si por ejemplo mañana o pasado no subo el capítulo 5 (lo mismo salgo por ahí y no tengo tiempo de sentarme al pc) ya no lo subiré hasta dentro de unos días. Por lo tanto esa frase de "¡Actualiza pronto!" que tanto le gusta decirme alguna gente…es para nada. Porque no voy a actualizar cuando me lo pidáis sino cuando yo misma pueda hacerlo. ¿Queda claro? Eso espero. Sin más, me marcho. Nos vemos en el siguiente capítulo. Gracias por estar y seguir ahí. Atentamente: RAkAoMi. ;-)
