Advertencias: lenguaje grosero, cambios de personalidad en los personajes, desvaríos de mi mente loca… creo que es todo… por ahora –sonríe malévolamente-
Al final sabrán la razón del título del capítulo.
—Conciencia (?)—
—Makoto discutiendo con su conciencia (?)—
—Diálogos—
Capítulo 4: Contra.
Había llorado como nunca antes en su vida, ni siquiera había llorado de tal manera cuando su perro, que tenía desde los cinco años, murió atropellado por un camión cuando cumplió los trece.
Sentía un vació donde antes se encontraba su corazón.
— ¿Por qué? No eran nada—
Tan crueles palabras que no eran más que la verdad de su pobre situación, nunca se había atrevido a decirle nada al ser de su devoción y ahora se encontraba sumergido en su miseria.
—Si tú te sientes así, imagina como se sentía él—
Aquello no le había pasado por su cabeza, él que no era nada del pelirrojo se sentía devastado, ahora él castaño, siendo novio del de ojos azules por más de cuatro años -¡Dios, cuatro malditos años!- debía sentirse aún peor, todo aquel amor que decían tenerle fue una mentira.
—Makoto-san…— lo único que puede hacer en aquel nublado y frio día es observar por su venta, con una taza de humeante café entre sus manos.
. . .
Recuerda a la perfección el día en que se enteraron de todo, como el mayor se quedó con él cuando debía sentirse aún más destrozado y dolido, como sus brazos rodearon su cuerpo y le transmitieron un poco de confort. Como el calor corporal ajeno le permitió conciliar el sueño, y al día siguiente le regalo una sonrisa hermosa, también su vano intento de consumir lo preparado por el de cabellos oliva y su fracaso, dando una mísera escusa se había retira a su habitación y envuelto entre sus cobijas esperando que el dolor desapareciera.
Y solo quedo así, esperando, porque aquel dolor no se había ido. Y posiblemente no lo haría.
Y más cuando el tercer día llego, con un Makoto fuera de su casa a las siete y media de la noche, empapado a más no poder, puede rememorar a la perfección el rostro del mayor, una mueca de dolor puro mezclado con un poco de rencor. También las primeras palabras que le dijo cuándo le abrazo, y luego, con una voz demasiado extraña producto del licor en su organismo, le relatará lo que momentos antes hiciera.
Terminar su relación con Haruka Nanase.
— ¡Le dije que ya no lo amaba!— arrastrando las palabras le grito aquello—Pero que mentira tan grande…—
Mientras el castaño hablaba se limitó a observarle en silencio, asentir algunas veces y otras simplemente dirigir una leve sonrisa.
. . .
Y ahora, un mes después de aquello, se limitaba a ir a clases en la universidad, sonreír a sus compañeros para que no le hicieran preguntas, tratar en lo máximo no encontrarse con Rin o Haruka, y en algunos casos pasar un poco de tiempo con Makoto, quien pese a todo pronóstico era un gran actor, puesto que hasta el momento nadie se había dado cuenta de su sufrimiento.
— ¿Quieres salir hoy?— fue lo primero que le dijo el mayor cuando hubo llegado a la mesa donde se reunían.
— ¿Salir? ¿A dónde?— dejo sus libros en la mesa y observo como el mayor despegaba la vista de su libreta.
—Alguien me invito a una fiesta— comentos despreocupadamente.
—Deben ser de tu grupo—jugo con su lápiz—No creo que sea conveniente que…—
—Oh, dijeron que no importaba si llevaba a alguien— volvió su vista a su tarea y escribió algo—Paso por ti a las ocho y media—
—Bien—respondió sin verdaderos ánimos.
No tenía ganas de salir, de hecho debía estudiar para su examen del lunes, pero si el mayor le dijo sobre eso seguramente Nanase asistiría a la fiesta también. Y esto tenía como consecuencia que Rin le siguiera.
Algo extraño ocurrió con aquellos dos después de que el de ojos oliva terminará con Nanase. Él lo había notado, igual que media comunidad estudiantil.
Ya todos sabían de la ruptura de la pareja más sólida de la universidad, el rumos se esparció rápidamente en una semana. Y también se dijo que habían visto al pelinegro besándose con otro chicos en una cafetería, y no tenían que ser genios para saber de quien se trataba aquel desconocido.
Pero lo más extraño fue que en ese misma semana el moreno se había alejado del tiburón, consiguiendo que este le siguiera como su fuese su mascota. Nadie sabía lo ocurrido entre ellos, y honestamente no le interesaba, ya tenía suficiente con su corazón destrozado.
. . .
Cuando regreso a casa se dedicó a matar el tiempo leyendo algo de su pequeña colección de Murakami, para cuando se dio cuenta ya casi era hora de que el mayor llegase.
Tomo una ducha rápida, y opto por vestir un unos pantalones negros ajustados, una playera blanca sin estampado y una gabardina azul, una sencillas zapatillas deportivas y unas cuantas pulseras.
Cuando Makoto se presentó en su casa, sintió sus mejillas enrojecer. Makoto se veía apuesto con aquellas simples pendas. Unos jeans, una playera blanca y un simple saco negro, unas botas en color café y un reloj negro, sonrojo un poco más al notar que aquella pieza era la que le había dado hace un año en su cumpleaños.
—Vamos— le había dicho el mayor después de verle cerrar la puerta.
. . .
En definitiva a lo único que no se podría acostumbrar, era a subir en una motocicleta.
—Tenían que gustarle esas trampas de dos ruedas— escucho un gruñido en su mente.
Camino tras el gran cuerpo de Tachibana hasta que llegaron a donde el anfitrión se encontraba.
— ¡Pensé que no vendrías!—escucho el grito por encima de la música.
—Te dije que no faltaría—vio como el castaño choco los puños con un pelinegro más alto que él y luego se abrazaban.
— ¿Oh? ¿Él es tu novio?— Nitori enrojeció apenado, y desvió la mirada a otro lado cuando sintió un brazo sobre sus hombros.
—Sí, él es Ai— un beso en su mejilla y sintió la mirada de alguien sobre su espalda.
—Había olvidado esto— la voz en su cabeza le recordó quien era aquel que le miraba— ¿Por qué me mira así? Yo no fui el idiota que arruino su relación— se apegó más al mayor y sonrió con dulzura—Le jode que ahora seas tú a quien abraza y besa—que bonito sonaba aquello—Que idiota—
Y la verdad era que desde hace no más de dos semanas y media, él y Makoto habían iniciado una relación.
—Se honesto, te encanta joderle la existencia a Nanase— puedo imaginar perfectamente la sonrisa malvada de su conciencia y tuvo que reprimir la suya propia—Lo merece por ser una perra—
CONTRA
Nomás
Por joder
Yo voy
A resucitar
De entre
Los
Vivos
EFRAÍN HUERTA
Así es bebés, mi Nitori no será de esos arrastrados. Es que mi ideología es que si terminaste con alguien no tienes nada que hacer con esa persona otra vez. Igual con esto, Rin le rompió el corazón –sin saberlo- pero se comportó como un idiota al meterse en medio de una relación.
No pude evitar poner ese poemínimo que leí en mi clase de poesía. Es simplemente hermoso.
¡Gracias por leer y comentar¡ Nos leemos luego.
