SIENTO MUXO HABERME DEMORADO TANTO!!!

mi imaginacion esta totalmente seca en estos momentos y estoy haciendo lo posible para poder escribir algo aceptable!!!!

grax por haber esperado taaaaaaaanto....

espero que les agrade el cap. besos!!!


Ultima Salida.

Bien — dijo entrando — ¡rápido, el centro comercial cierra a las diez!

¿centro comercial? — preguntó Edward extrañado.

Sí Edward. ¿O creías que vamos a regresar a Forks con la apestosa ropa que tenemos?

¡pero Alice —me quejé— es casi nueva!

Exactamente, casi.

Por Dios, no lo puedo creer, ¿Qué esta mujer nunca cambiará?

Habían pasado tantos años que pensé que seguramente ya se había cansado un poco de su horrible obsesión las compras. Uich.

Parece que siempre seré su querido conejillo de indias.

Bajamos a toda carrera a la sala, donde no había nadie. Seguramente estaban escondidos e algún sitio, aterrados con la noticia de Alice de IR DE COMPRAS.

– Bien familia – dijo Alice en voz alta, sabía que todos la estaban escuchando perfectamente como si estuvieran en frente de ella en ese mismo instante –a todos, y absolutamente a todos les compraré de nuevo sus armarios completos. Nadie se puede oponer a mis reglas. TODOS – dijo mirándome– recibirán sus maletas perfectamente listas al final del día.

Silencio.

Nadie que apreciara su vida se opondría a los deseos de Alice de comprar cosas. Pequeña diablillo manipuladora.

– Bien, creo que ya les quedó muy claro – Celebró la pequeña duende dando pequeños brincos.

Dios, cuanto deseo que aunque sea necesitara dormir.

– ¿Solo iremos nosotros tres? – preguntó Edward atónito.

– Sip, nadie más quiso acompañarme.

– Oh si, no comprendo por que no quisieron hacerlo – masculló Edward, pretendiendo que no lo oyera. Pero falló completamente y se ganó un buen golpe por parte de Alice.

– Sabes que me hieres con ese comentario – dijo Alice con un tierno puchero.

– Y tu sabes que nos hieres más a nosotros con tus alocadas obsesiones – le dije tratando de sonar como una madre que regañara a su pequeño hijo de dos años

– Lo sé, pero yo no lo hago apropósito. Es verdad que necesitan con urgencia una renovación de armario. Da pena la ropa que usan. – Dijo inocentemente.

"Embustera" pensé entrecerrando los ojos.

Sin más complicaciones llegamos al garaje.

Alice quería manejar su porshe por que según ella tenía mas espacio en su maletero y Edward alegó que hace mucho que no conducía su amado volvo, el cual ya estaba algo pasado de moda debo admitir, pero ellos nunca iban a aceptar que los carros por los que se desviven ya están pasados. Incluso Alice no lo aceptaba y eso ya es decir mucho. El caso es que terminamos llevando los dos, por que como dijo Alice hace un momento, a todos nos iba a renovar el armario y para eso teníamos que tener espacio extra.

Al entrar en el volvo sonreí con un poco de nostalgia al tratar de recordar los felices momentos humanos vividos en este carro. Eran tantos. Edward nunca se desharía de su flamante volvo por mas años que este tuviera, ninguno de los dos quería despegarse de los miles de recuerdos que encerraba este auto.

Mi esposo sostuvo mi mano con ternura al notar mi ausente mirada. Alcé la vista para observarlo. Me sonreía con comprensión. En todos estos años no habíamos perdido la capacidad de poder hablar sin palabras entre nosotros, bastaba solo una mirada para saber que pensaba el otro.

De pronto me asustó un bocinazo a nuestro lado que provenía obviamente del carro de Alice, quien al verla nos sonrió con ternura e inocencia.

Suspiramos al tiempo y Edward puso en marcha el coche.

– Ya para Alice – le dijo Edward con voz cansada y resignada. La voz de alguien que sabe que no se le hará caso.

– Vamos Eddie, no te pongas así, mira que ni Bella se quejó tanto.

– ¡Oye!, gracias por el cumplido tan hermoso, querida hermana – le dije con sarcasmo.

– Sabes que es perfectamente verdadero lo que digo Bella.

Mi amado esposo solo soltó unas risas al oír su respuesta.

– Traidor – murmuré solo para él. Lo que causó que riera un poco más fuerte.

– Eso es, un poco más de buen humor en esta noche – se alegro Alice.

Ya habíamos comprado todas las cosas para los demás, sorprendente ¿no? Eso solo se puede lograr cuando no tienes ni que descansar, ni de recobrar el aliento ni sentarte un rato para descansar los pies, aunque dejo bien claro que si lo hubiéramos necesitado estaríamos completamente destrozados.

Lo único que nos faltaba era un poco más de ropa para Edward, y Alice seguía insistiendo en que en este año tenía que ponerse ropa un poco más elegante. Pero Edward seguía negándose, decía que solo íbamos al instituto, y que para eso el no necesitaba de ropa que lo hiciera notar demasiado. Bastante teníamos con ser vampiros e inigualablemente bellos a ojos de nuestras "presas".

En eso estaba totalmente de acuerdo con él.

el centro comercial cerrará en veinte minutos, veinte minutos. – escuchamos la voz cansina y un poco somnolienta de una señora hablar por el altavoz.

– Lo siento Alice, pero normas son normas, ya no más ropa. Ya tengo suficiente. – hablo Edward dando a su voz un tono autoritario.

– Está bien – se resignó Alice, hecho que me sorprendió. Pronto compuso una sonrisa maldadosa – pero no te vengas quejando después por lo mucho que ven a Bella y que quieres resaltar más para que vean a quien pertenece.

Dicho esto se fue hacia la caja orgullosamente. Mientras Edward trataba de no estrangularla en medio del almacén.

Reí quedamente por la reacción de mi amado.

Tantos años y todavía celoso por los chicos que se fijan en mi.

– Tranquilo cariño, sabes que te pertenezco a ti, y a nadie más que a ti – dije tratando de reconfortarlo.

– Eso yo ya lo tengo muy claro, lo que pasa es que esos crédulos adolecentes piensan que tienen una oportunidad – lo ultimo prácticamente lo grito y miró a unos chicos que estaban a unos cuantos pasos de nosotros y que me miraban como si fueran a comerme ahí mismo.

Reí divertida ante la mirada furibunda mirada que les dedico.

Nunca iba a cambiar.