Allí estaba. Ocho meses después de que Annabeth se fue. No había regresado. No la habíamos encontrado, ni siquiera teníamos una mínima pista. Estaba devastado. No me había bañado en más de una semana. Mis pelos era un desastre. Sé que son pequeñas cosas, pero todo eso unido me hacía tener un aspecto horrible. Parecía que había vivido dentro de un basural por dos meses sin siquiera ver la luz y recién hubiese salido. Quizá así era, al menos se sentía como si estuviera hundido y tapado por basura. A diferencia de que todavía no había salido a la superficie.

Annabeth había faltado desde hacía ocho meses. Yo había vuelto a vivir en el Campamento Mestizo, en la cabaña de Poseidón. Sin ella no era lo mismo. La extrañaba tanto. Cada noche rezaba a todos los dioses que la traigan de vuelta a mis brazos. Sabía que ella estaba equivocada, había visto algo que no era lo que parecía. Sólo necesitaba verla para explicarle todo y volver a estar juntos, volver a abrazarnos como hacíamos, volver a besarnos y sentir como si estuviera tocando el cielo con las manos. La necesitaba a ella.

Todos los demás campistas también estaban cabizbajos. Quizá no tanto como yo, que era prácticamente la persona más deprimente del Campamento, pero parecían culpables, sé que es raro porque no tienen nada que ver, pero de alguna manera se veían culpables.

Había tratado de comunicarme con los dioses, pero ni siquiera mi padre me había visitado en ocho meses. Afrodita, que la última vez que secuestraron a Annabeth me dio una charla sobre los 'trágicos amantes' que éramos, no había aparecido esta vez.

Era una mañana, desperté con los llamados de Dionisio a mi puerta. Parecía alterado, asustado, no lo sé. Había conseguido dormir aproximadamente cuatro horas esa noche. El otro tiempo que había pasado en la cama tratando de dormirme había sido interrumpido por mis pensamientos acerca de Annabeth, como pasaba cada noche. A duras penas podía dormir.

Dionisio golpeó fuerte otra vez y gritó mi nombre. En el segundo en el que me desperté totalmente pensé que quizá Dionisio tenía noticias de Annabeth, y corrí a abrir la puerta. Cuando lo hice encontré al hombre de barba con la cara asustada.

¿Es sobre Annabeth? – fue lo primero que me salió decir.

No… Lo siento, Percy, no es sobre ella. Pero… he despertado esta mañana y me he dado cuenta que se han robado el Cristal blanco.

El Cristal blanco era una pequeña piedra blanca casi transparente que habíamos hallado hace un año aproximadamente. Lo poseía un gran titán que pretendía obsequiárselo a Kronos para demostrar ser su fiel seguidor. Por eso, cuando lo encontramos, lo secuestramos y hasta ayer estaba resguardado en el Campamento bajo muchos candados, además de eso poseía varias trampas – por así decirlo – que podrían confundir a cualquier persona que quisiera robarlo. Aún no hemos encontrado su otra mitad, el Cristal Profundo.

¡Percy! ¿Me estas escuchando? – casi gritó Dionisio

Sí, lo siento… - dije cuando salía de mi ensoñación

Te estaba diciendo… - continuó – que la persona que lo robó debió ser sumamente inteligente. No han dejado huellas, no han dejado un rastro, ni siquiera sabemos cómo logró sobrepasar la Cerradura de Zeus (trampa).

''Sumamente inteligente'' me recordó a Annabeth, siempre sabía que decir para dejar en evidencia que ella era mucho más inteligente que yo.

No lo sé… No sé quién puede haber sido, lo siento mucho – Quise cerrar la puerta pero él me detuvo. De verdad no estaba de mucho humor como para sentarme en una mesa redonda para sugerir quién podría haber robado el Cristal. Sobre todo luego de haber pasado cinco horas la noche anterior tratando de ubicar a Annabeth por un mensaje Iris, cosa que me resultó totalmente inútil.

No lo entiendes – dijo Dionisio – tenemos… un leve pista. Pero no es gracias a nosotros.

¿A quién le agradecemos, entonces? – pregunté sarcásticamente.

Parece como si los ladrones dejaran obvia su ubicación. Parece como si quisiera que los encontráramos. No lo sé… todo es tan confuso… No sabemos si ese lugar es seguro pero…

Sabía perfectamente lo que venía a continuación.

Te hemos elegido a ti, nuestro más valiente mestizo, junto con un grupo de otros luchadores para que sigan la ubicación.

¿Es en serio? ¿No le parece que quizá los… ladrones han dejado eso apropósito para que vayamos y nos mutilen un segundo luego de haber ingresado al terreno?

Les daremos toda la protección que tenemos en nuestras manos, pero, Percy, es la única opción que tenemos. Sabes que el cristal es demasiado poderoso y…

Sabía, otra vez, el sermón que venía después; debes honrar a los Dioses, Perseo, sé el héroe otra vez, bla bla bla. Acepté de una vez para que me diera las mínimas instrucciones y se vaya. Y así lo hizo. Me dijo que nos reuniríamos cuando el Sol se ponga en la entrada del Campamento.

Seguía con la teoría de que estos 'tan inteligentes' ladrones dejaron al descubierto su ubicación para matarnos apenas ingresemos. Pero no tenía otra opción. De todas maneras, si moría, no sería demasiado. Estaba prácticamente muerto desde que sabía nada de Annabeth desde hace tanto tiempo.

Y así fue. Cuando el Sol se puso, nos encontramos los mejores luchadores – según Dionisio – en la entrada al Campamento. Junto a mí, se hallaban; Clarisse, Travis, Connor y Grover, quién nos acompañaba, sólo por seguridad.

Dionisio nos dio toda la información. Deberíamos ir a buscar el Cristal a una zona prácticamente desierta un poco alejada del Campamento. Tomamos nuestros Pegasos y partimos. El cielo estaba prácticamente oscuro, se veían leves rayos de Sol traspasarlo y las primeras estrellan ya estaban sobre nosotros. Cuando llegamos a nuestro destino, vimos prácticamente… nada.

No había nada. Sólo tierra. Y pasto seco. Nada más. Nadie más.

Es una trampa – dijo Clarisse y sacó su cuchillo.

Estaba por decir algo cuando oímos unos gruñidos desde atrás de nosotros. Lentamente me dí la vuelta para contemplar a dos perros del infierno frente a mí. No eran tan grandes, probablemente me llegarían hasta las caderas. Pero eran negros, totalmente negros. Dos colmillos asomaban de cada una de sus bocas. Pareciera como si tuvieran rabia. Su expresión era enojada, muy enojada.

Y en ese mismo momento, cuando ya todos estábamos completamente frente a los perros, una saltó sobre Clarisse y la tumbó al suelo junto con Grover, que estaba a su lado y no habían dado tiempo para defenderse. Cuando se desmayaron, el perro los abandono. Me volví al segundo perro, casi idéntico al otro, y no vi nada más cuando éste se abalanzo sobre Travis y me tiró al piso junto con él. Me golpee la cabeza con una roca y me desmayé también.


N/A Hola otra vez! Ya estamos en el capítulo cuatro de ésta historia. Sé que éste es un poco aburrido pero créanme que desde el próximo capitulo y en adelante la historia toma un giro inesperado.

Respondo una review:

vale97: ¡Hola! Mi primer reviw c: Primero que todo, gracias por leer la historia y tomarte un tiempo para dejarme tu opinión. Con respecto a Savannah, creo que no eres la única que persona que la odia jajaja. Las cosas se ponen más interesantes desde el próxima capítulo! Espero seguir recibiendo más comentarios de tu parte :) Saludos!