Capítulo 3:
La princesa y los piratas
Han pasado varias horas desde que la tripulación se separó y Ace y Zoro estuvieron explorando la isla un rato hasta que él último se separó del antiguo tripulante de Shirohigue, y ya llevaba varias horas buscando al espadachín, frustrándose cada vez más. Al ir caminando por una parte de la ciudad con mucho movimiento, pasó por una fábrica y de reojo vio una bandera pirata pero no le prestó importancia hasta que recordó de quien era. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para no destruir el edificio y decidió encontrar un lugar para comer.
Sin darse cuenta, Ace entró en uno de los mejores restaurantes del distrito en el que se encontraba. Se sentó en la barra para poder comer tranquilo, aunque algunas personas lo comenzaron a reconocer y él, sin tomarle importancia, seguía platicando y sacándole información a quien lo estaba atendiendo que le respondía a pesar de estar sorprendido por la cantidad de comida que pedía. De repente, se quedó con su rostro sobre el plato que tenía enfrente. Las personas a su alrededor comenzaron a espantarse y a preguntarse que harían con el "hombre muerte" enfrente de ellos. Dos personas se acercaron al chico.
-¿Ace san? - preguntó el más alto de los dos.
-¿Lo conoces huesos? – le preguntó la estrella de mar.
-Así es, es el hermano de Luffy san. No sé que le diré sobre esto Pappug, morir de esa manera ha de ser terrible. – respondió Brook.
-Primero debemos sacarlo y luego veremos como le decimos a Luffy, aunque a nadie de la tripulación le va a gustar. – comentó Pappug.
Cuando el músico de la tripulación se disponía a cargar a Ace para sacarlo, este comenzó a moverse asustando a todos los presentes, incluso llegaron a desmayarse algunos de los comensales y otros salieron corriendo al creer que aquel hombre era un "zombi", como muchos iban gritando mientras salían. Pappug y Brook estaban gritando al verlo despertar y voltear a ambos lados. Después de que se recuperaron, Ace les explicó el problema que tenía y que le ocurría en momentos inesperados.
-Eso lo explica, aunque en ese momento se detuvo mi corazón. Pero, yo no tengo corazón. YO HO HO HO HO.
-Luffy tenía razón, eres un esqueleto muy divertido. – comentó Ace y después se comenzó a reír también. – Por cierto, ¿has visto a alguien más de la tripulación? Estaba con Zoro cuando llegue, pero me distraje un momento y desapareció.
-¡Ah, si! Siempre tenemos ese problema con él. Pero no te preocupes por eso Ace-san, ya aparecerá. Y mientras aparecen y los buscamos, serían bueno conocer la ciudad, tenemos un guía sentado con nosotros y podríamos encontrarnos con algunas de las hermosas sirenas.
Ace asintió mientras se reía de su nakama por ser tan simplón y los tres salieron del restaurant, mientras la estrella de mar les platicaba de los lugares más importantes de la zona y que podrían visitar, cuando la voz de Luffy llamándolos les hizo voltear y se alegraron de verlo, junto que Usopp y Keimi. El tirador les contó la desgracia de Sanji y todos se preguntaban porque le estaba ocurriendo esto. Luffy no le dio mucha importancia, ya que estaba pensando con su estomago y solamente quería comer carne.
Pappug los invitó a comer a su casa, la cual se encontraba en la zona más exclusiva de la isla. Todos aceptaron y mientras iban caminando escucharon un alboroto en una tienda cercana, se asomaron y vieron a Nami tratando de regatear lo más posible el precio cuando vio a sus amigos y se alegró de verlos con bien, abrazando a Luffy, quien simplemente sonrió. La estrella de mar le dijo que la ropa que quisieran se las iba a dejar gratis y la pelirroja no tardó en comandar a sus amigos para tomar toda la ropa que pudieran, por lo que actuaron de inmediato.
Cuando salieron, se encontraron a los soldados del reino esperando por ellos, Ace veía a Luffy mientras se preguntaba que había hecho mientras Nami estaba a punto de golpearlo por cualquier razón que les hubiera dado. Hasta que uno de los soldados habló:
-Les estamos pidiendo que nos acompañen porque el rey quiere conocerlos en persona por haber salvado a Megalo. – dijo el soldado, señalando al tiburón que les agradeció cuando lo rescataron del kraken.
-Con una condición. Que ellos también vengan. – le respondió Luffy mientras señalaba a Pappug y Keimi.
El soldado asintió y se repartieron en dos transportes; mientras viajaban Ace decidió aprovechar para hacerle unas cuantas preguntas a su hermano y entretenerse con él.
-Oye Luffy, se veía que disfrutabas del abrazo de Nami ¿eh? – la pregunta sorprendió a Brook y Usopp que iban con ellos, mientras el chico del sombrero de paja sonreía.
-Claro, es mi amiga y me alegro que este bien. – respondió.
-Creo que no se refiere a eso Luffy-san. – comentó el músico y se ganó una mirada confusa de parte del capitán.
-¿A quién prefieres? ¿Nami o Robin?
-¿A que vienen esas preguntas Ace? – repuso Luffy a la defensiva.
-Hablar con el de eso es caso perdido Ace, ya lo hemos intentado y jamás responde. – dijo Usopp y al voltear lo vio con una sonrisa maliciosa.
-Entonces no hay problema si intento algo con tu navegante. – dijo el chico de fuego mientras se acomodaba en su asiento.
-¡Ni se te ocurra! – gritó Luffy, y al darse cuenta se ocultó tras su sombrero.
El tirador y el músico no caían en lo que acababan de ver y escuchar, después de tantos intentos fallidos tratando de saber cual de las chicas de la tripulación le gustaba a Luffy, su hermano le había sacado la verdad de manera tan sencilla e incluso seguía riéndose por su reacción y trataba de calmarlo al asegurarle que no haría nada. Luffy solo les pidió que no dijeran nada y, aunque dos de ellos querían preguntarle porque, estuvieron de acuerdo.
No habían pasado ni cinco minutos cuando Luffy ya estaba ansioso por llegar al castillo y comer todo lo que pudiera; Ace también pensaba en lo mismo aunque su intención era la de controlar al impulsivo de su hermano, pero mostraba el mismo entusiasmo de comer. Ambos cantaban entretenidos mientras sus amigos los veían, antes de unírseles en su diversión. Era bueno estar tranquilos y no preocuparse porque los perseguían el Gobierno Mundial o la Marina.
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Cuando entraron al castillo, los dirigieron a la sala del trono donde los esperaba el rey Neptuno y su guardia, quien les dijo estaban arrestados y que ya tenían a uno de ellos y les dijo que era Zoro. Los miembros de la tripulación, con excepción de Ace, se preguntaban como es que el espadachín había sido capturado. Después de unos instantes, a Luffy lo único que le importaba era comer y le llegó olor a comida.
El chico de goma comenzó a moverse hacia la dirección del aroma de la comida, siendo Ace el único que lo notara y se pegó en la frente antes de seguirlo. El excomandante vio a su hermano seguir por un pasillo y lo llamaba a susurros sin éxito. Lo siguió hasta que encontró a un guardia llevando un carrito de comida, donde supuso que Luffy estaría escondido. Llegaron hasta una puerta enorme de metal, donde Ace espero hasta que el guardia se fuera. Abrió la puerta y entró.
Cuando la puerta se cerró completamente, Ace usó sus poderes para iluminar un poco el cuarto y vio a Luffy saliendo de debajo de la mesa. Antes de que pudiera ir más lejos, el chico de fuego tacleó a su hermano y comenzaron a luchar de manera amistosa hasta que cayeron sobre algo suave.
-¿Qué es esto? – preguntó Luffy mientras comenzaba a saltar y reírse. – Oye Ace, inténtalo es divertido.
-Deja de saltar antes de que hagas alguna de tus idioteces. – le reprimió Ace, mientras se golpeaba la frente con la mano. – Sigues actuando como un niño.
Luffy no le prestó atención y seguía saltando de un lado para otro, mientras Ace pensaba en una manera de ponerlo quieto. De pronto, la superficie donde estaba su hermano comenzó a moverse y le gritó que se quitara pero ya estaba cayendo cuando le dijo. Las luces se encendieron y el chico de fuego no podía creer a quien tenía enfrente.
La princesa del reino gyojin, Shirahoshi, estaba frente a ellos. Y antes de que pudiera decir algo, la sirena había roto en llanto. Luffy trataba de hacer lo posible para calmarla y hacer que dejara de llorar. En eso los dos hermanos voltearon hacia la puerta. Los dos hermanos se apresuraron y mandaron a volar el hacha que venía volando por la puerta. Ace tomó a Luffy de la camisa y se escondieron para evitar ser vistos por los guardias del castillo que entraron a ver que le sucedía a la princesa. Fuera de vista, Luffy trataba de liberarse de Ace, aunque el último ya estaba teniendo problemas para que se mantuviera quieto.
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-¿Así qué estas aquí encerrada para protegerte de un loco que quiere casarse contigo y te lanza todas esas armas? – le preguntó Ace a Shirahoshi, quien estaba agradecida con ellos por haberla salvado.
-Si, Vander Decken – sama ha estado insistiendo en que me case con el desde hace 10 años.
-Eso es… Sabes, no tengo palabras para describir eso. Decir que el tipo está enfermo es poco. – comentó el excomandante mientras miraba al Megalo, la mascota de la princesa que había salvado Luffy.
-¿Y tú eres el capitán de la tripulación?
La pregunta de la sirena hizo que Luffy dejara de comer, y los volteara a ver, mientras Ace se reía y dejaba confundida a la princesa.
-Solía serlo con mi tripulación, ahora trato de impedir que este cabeza hueca que tengo por hermano no se meta en problemas. Lo cual es casi imposible.
-¿Quién es cabeza hueca? – preguntó Luffy algo enojado. – Pare que lo sepas, puedo vencerte cuando quieras.
-Eso no parecía hace rato. Y nada más para llevar la cuenta, jamás me has ganado.
Shirahoshi vio extrañada el comportamiento de los hermanos, quienes ya estaban otra vez golpeándose y riendo, y también comenzó a reír junto con ellos hasta que el estomago de Luffy se quejó y volvió a lo que estaba mientras Ace se acostó cerca de la princesa y se colocó el sombrero sobre el rostro. La sirena seguía extrañada por tener a dos humanos enfrente y se quedó viendo al ex comandante unos minutos hasta que notó que los cachetes del chico de goma se estaban inflando por la cantidad de comida. Los apretó con un dedo, sacando toda la comida que tenía y haciendo enojar al sombrero de paja.
-¡¿Por qué lo hiciste?! – gritó Luffy, haciendo que Ace se incorporara y vio como la princesa comenzaba a llorar.
-Oye, oye; estas siendo brusco con ella. – replicó Ace.
-No me importa. No me gusta la gente llorona. – Y dicho esto, Shirahoshi rompió en llanto.
Ace se levantó y le dio un "puño de amor" a la Garp a su hermano para luego volver a su lugar mientras murmuraba algo sobre "Makino" y "modales de Luffy" y tratar de calmar a la sirena para que no volvieran los guardias. Cuando se comenzaba a calmar la princesa, se comenzaron a escuchar golpes por la entrada de la torre. Los hermanos y la princesa se acercaron a la puerta y al abrirla se encontraron con gran cantidad de piratas rodeando la entrada, algunos de los cuales comenzaron a levantarse y a decir que les entregaran a la princesa, cerraron y por fuera se seguían escuchando golpes en la puerta para que los dejaran entrar.
Pasados unos minutos, Shirahoshi dijo que quería salir, los dos piratas se quedaron extrañados por esto pero cuando la princesa les explicó que quería ir a visitar la tumba de su madre, ambos estuvieron de acuerdo y sonrieron. Ace tenía el plan perfecto para poder sacarla.
Afuera, los piratas que todavía estaban conscientes ya estaban por abrir la puerta, cuando esta se abrió por dentro y de la torre salió Mégalo con Luffy y Ace montándolo y la princesa escondida dentro de él. Los otros no podían creer lo que sus ojos veían. El tiburón se alejó flotando y entro a la ciudad.
