Ante todo, pido disculpas por la tardanza, se me han complicado un poco las cosas jeje, pero aquí tenemos el capítulo nuevo de Collision of World. Espero les guste y dejen reviews jeje. De ante mano gracias por leer.


CAPÍTULO 4

El Comienzo Del Viaje

o

O

o

«La vida tiene particulares y extrañas formas de actuar». Escuché esas palabras de los labios de mi madre muchos años atrás. Ella estaba convencida de que cada caída, cada lagrima, cada risa, en fin, cada una de las cosas –buenas o malas– que vivimos están predestinadas para escribir nuestro camino en la vida. Sigo sin entender que se supone que está escribiéndose para mí en este momento.

Mis manos temblaban sin cesar desde el asiento trasero de aquella minivan de color azul en la que me habían subido un par de minutos atrás. Desde la ventanilla ahumada podía ver con facilidad al Señor Sasuke y el rubio mañoso conversar con un poco de histeria en el rostro del último. La chica de cabellos extravagantes se encontraba recostada a la ventanilla del otro lado del asiento que compartíamos, tenía los ojos cerrados y escuchaba música de un dispositivo con auriculares. Creo que estaba acostumbrada a ese tipo de discusiones.

No entiendo como terminamos ahí, solo sé que en la mañana del día siguiente de aquella noche que pasamos en la habitación de aquellos dos desconocidos, un hombre rubio y alto, de ojos azules y con un elegante traje de color negro, junto a un sombrero vaquero –que no iba con el traje–, apareció diciendo ser el padre de los dos jóvenes. Discutió un poco con su hijo y luego le pidió llevarnos al Señor Sasuke y a mí hasta L.A. California. No parecía muy complacido del encargo que se le había realizado.

—¡Al diablo contigo! —escuché el fuerte grito que provenía de afuera—. Sakura, bájate de la camioneta.

—¡¿Qué?! —gritó en respuesta. Al parecer los audífonos no lo permitieron escuchar.

—Que te bajes —repitió el Señor Sasuke retirándole uno de los auriculares tras abrirle la puerta.

—¿Pero por qué? —preguntó confusa—. Pensé que iríamos juntos a California.

—Lo siento, pero no pienso ir a ningún lado —respondía a su pregunta Naruto.

—Pero hermano, papá dijo…

—¡Ya sé lo que dijo! —replicó con fuerza. Abrió la maletera y sacó sus cosas.

—Espero me disculpe por todo este escándalo, señorita Hyuga —yo solo asentí.

—No se preocupe señor Sasuke.

—¡Naruto! —gritó de nuevo Sakura y no pude evitar voltear el rostro en esa dirección—. ¡No pienso irme a ningún lado! —sus mejillas se coloraban y resoplaba con su nariz—. Hace mucho tiempo he querido ver de nuevo a Sasuke, y ya escuchamos toda la historia sobre Hyku Hiroko…

—Hyuuga Hinata —corrigió el señor Sasuke.

—Sí, eso, Hinata, y no pienso simplemente hacerme a un lado. Papá nos pidió esto así que iremos a California y la llevaremos con su madre, ¡y al fin del mundo si es necesario! —levantaba la voz con facilidad—. ¡¿Entendido?! —espetó con fuerza y cerró de un golpe la puerta, volviendo a su musical oasis.

—Maldita sea —susurró y volvió a subir todo al vehículo—. Es un viaje largo, compraré algunas cosas.

—Te acompaño —dijo el señor Sasuke ante aquel comentario de su primo.

—Sí, como quieras —tocó mi ventana desde afuera y aún acelerada del susto que me había dado abrí la ventanilla—. ¿Quieres algo en especial? —preguntó inclinado hacía mi.

—N-no, gracias —fue lo único que alcancé a responder. Se giró sobre sus talones y partió junto al señor Sasuke.

Sakura se levantó sobre su asiento al verlos partir, y con gran agilidad tomó las llaves del auto y cerró con seguro las puertas. Al parecer era más precavida de lo que simulaba. Al menos para ser una chica con el extraño pintado de rosa.

o

O

o

«La vida tiene particulares y extrañas formas de actuar». Es algo que siempre dice mi madre cuando algo sale mal. Pero en este momento no entiendo porque la vida tiene que actuar de una manera tan extraña justamente conmigo, es decir, ¿qué hice mal? He sido un buen chico, al menos en la mayoría de las cosas, algo terco, tosco, agresivo, bueno, no tengo muchas virtudes, de hecho gano en defectos, pero aún así.

Todo comenzó esta mañana. Desperté, me di una ducha, me vestí, me aseguré de que mi hermana siguiera durmiendo, al igual que la pequeña intrusa. Desperté a Sasuke, le pedí una explicación y justo cuando pensaba dármela suena el maldito timbre. Abrí la puerta y mi querido padre se atrevió a entrar como si nada. Saludo a mi primo como si fuese un cómplice más. Cuando me di la vuelta, Sakura venía a toda prisa por el pasillo hasta poder abrazarlo, y ocultándose tras una columna estaba la pequeña intrusa.

Sus ojos me asustaban un poco, con ese extraño color blanco, por momentos parecía algo lila pero no estoy seguro. Su largo cabello negro era alisado y caía desde su cabeza con la gracia y delicadeza de la seda. Su piel completamente blanca, casi pálida, labios rosados, grandes pestañas y delgada, extremadamente delgada, aunque bien proporcionada, pero frágil. Pensaba que se rompería en cualquier instante. Era una muñeca de porcelana.

—¡Señorita Hyuuga! —gritó mi padre con fuerza al notar su presencia.

—Buenos días —saludo con elegancia, y con tal naturalidad que parecía conocerlo.

—Es un placer y un honor conocerla —aseguró mi padre inclinándose ante ella antes de besar su mano—. Namikaze Minato.

—El placer es mío, señor Namikaze —respondió, con una suave sonrisa y postura impecable.

—Por favor, puede Minato.

—Lo tendré en cuenta, señor.

Me equivoqué, no era una muñeca de porcelana, era un maniquí de estantería. Aquello era actuado, practicado, sus modales, todo parecía tan estructurado. Estaba entrenada. Incluso si se sentaba en el suelo de seguro conservaría la espalda recta, las manos al frente y la sonrisa suave que mostraba. No tartamudeaba como la primera vez que la vi al chocar en el aeropuerto o mientras la obligaba a hablar por teléfono con Shion la noche anterior.

Mi padre prácticamente la había guiado como a una princesa hasta un sofá y Sasuke los había seguido, junto a Sakura y al final no me quedó más remedio que ir con ellos.

—Entonces, ¿qué está pasando? —pregunté cansado e intrigado.

—Bueno, no podemos detallar demasiado, pero, la señorita Hyuuga es –como se imaginaran–, alguien muy importante. Es la hija de un millonario empresario de Inglaterra, quien tiene inversiones en gran parte del mundo. Su ex esposa, y madre de esta bella joven, es una famosa actriz de brodwey, que aunque nunca ha tenido interés en holliwood es aclamada y perseguida por muchos productores que desean tenerla en sus obras cinematográficas.

»Ella ha crecido en un internado y hace unos días se organizó que viajara a Los Angeles, bajo la escusa de visitar a su madre, pero, la verdadera razón del viaje era sacarla de Londres, al menos por un tiempo.

—¿Por qué querían sacarla de Londres? —preguntó Sakura extrañamente interesada.

—Bueno, querida Sakura —intervino Sasuke—. Hay un grupo de personas de no muy buenas intenciones que están buscando a la señorita Hyuuga. Esa es la razón de que se preparase el viaje hasta América —está vez se dirigía a Hinata—. Lamento no haberle contado antes, pero mientras menos personas supieran era mejor. Sin embargo, un día antes de tomar el vuelo, mi querido tío y colaborador para esta emergencia, me informó de que la noticia de su viaje había llegado a personas indebidas, por lo que, decidimos cambiar los planes.

»La idea era llegar a Nueva York, recargar el tanque y volar a California, se quedaría con su madre y mis hombres y yo estaríamos atentos a cualquier imprevisto, sin embargo, con esas nuevas noticias, mi tío ofreció conseguir otro modo de transportarnos hasta California. No podemos volar, porque como debió haber notado antes, nos esperaran en cada aeropuerto que pisemos. Por eso, es mejor ir por carretera.

—Un momento —intervine en el relato—. Ayer en el aeropuerto, cuando me choqué con esta mocosa, ¿por qué corría? —pregunté con gran curiosidad.

—Cuando bajaron del avión, mientras estaban en una de las salas de espera privadas, unos hombres irrumpieron para llevársela —narró mi padre—. Sasuke no estaba en ese momento presente, los hombres a su cargo tenían la tarea de protegerla, así que uno de ellos le dijo que corriera hasta donde hubiera mucha gente y se envolviera en la multitud. Ellos mientras, intentaban deshacerse de los hombres. No tuvo más opción que correr.

Todas las miradas se posaron en ella, abrió los labios un instante y entonces habló.

—Me pidieron correr —aseguró despacio—. No sabía a dónde ir, y los pasillos eran confusos. Un hombre extraño apareció por unas escaleras e intentó sujetarme. El señor Sasuke apreció detrás de mí y le disparó. Muchas personas comenzaron a acercarse y él me empujó hacia la multitud —levantó su mirada hacía mí—. Cuando salía de la multitud, del otro lado, no podía evitar seguir mirando hacia atrás mientras corría, entonces tropecé con usted. Espero pueda disculpar mi torpeza.

—No importa, después de todo iba huyendo —me rasqué la cabeza agotado y mi padre continuó hablando.

—Todo esto es complicado pero, necesito que los lleves a California, conduciendo, Naruto —mis ojos se abrieron y mi mente se tornó blanca—. No podemos confiar en nadie, y conseguir seguridad sería demasiado riesgoso.

—Yo no puedo llevarlos a California en un auto. Hay que atravesar todo el país —Sasuke suspiró.

—No debes hacerlo si no quieres, pero si subo a la señorita Hyuuga a un avión no puedo asegurar que permanezca a salvo por más de dos horas.

—Yo no soy un guardia de seguridad, Sasuke, no tengo idea de que hacer y mi prioridad en este momento es mantener a mi hermana a salvo.

—Podemos enviar a Sakura en un avión a San Louis —aseguró Sasuke.

—¿Y creen que me iré? —preguntó mi molesta hermana desde un lado de mi padre.

—No habrá problema con eso Naruto. He enviado informes falsos sobre la señorita, hospedajes, entre otras cosas, tengo agentes disfrazados fingiendo ser Hinata en diferentes partes del país y la noticia del avión nos ha dado una buena ventaja —aseguró Sasuke.

—No lo sé. Esto, me parece demasiado arriesgado.

—Cobarde —susurró Sakura.

—¡Cállate! —grité y desvió la mirada.

—¿Crees que si no supiera lo que estoy haciendo habría pedido a mi tío que te obligara a traer a Sakura? —los ojos de mi pequeña hermana se iluminaron y salto sobre mi querido primo.

—¡¿Fuiste tú, en serio?! —su alegría era inmensa y me sentí vencido.

—Esto sigue sin convencerme —suspiré y pude ver algo que no había notado, de hecho, podría jurar que fui el único en hacerlo.

Ella temblaba, parecía inmutable, parecía despreocupada, guardando silencio desde su lugar, con sus manos sobre sus rodillas, su espalda perfectamente recta y sus pies ligeramente cruzados en los talones, cualquiera podría jurar que le daba igual todo aquello, pero no era así. Como lo había pensado, era muy buena actriz. Sus manos se movían solo un poco por su temblar, sudaban y sus ojos estaban un poco humedecidos, solo un poco pero su nariz no mostraba alergia alguna. ¿Estaba asustada?

—¿Entonces, Naruto? —preguntó mi padre con una sonrisa.

—Está bien —respondí con tranquilidad, pero en mi interior tenía demasiadas dudas.

—Perfecto —dijo mi padre sonriente—. Todo está preparado. Bajen del edificio por el ascensor para empleados, los está esperando en el depósito una amiga mía.

No hubo mucho ajetreo en la despedida. Hizo algún acto de galantería con la mocosa rica, abrazó a Sasuke y a Sakura e intentó hacer lo mismo conmigo, aunque lo detuve y solo le ofrecí mi mano. Rió resignado y la sujeto. Su última frase para mí aquel día fue «saluda a tu madre por mí, por favor».

Hicimos lo indicado y una mujer con el cabello de múltiples colores nos esperaba en aquel depósito. Dejamos las maletas a un lado y ella, luego de decirle algunas palabras a Sasuke, indicó a Hinata que se sentara en una silla que tenía frente a ella. La mocosa hizo lo pedido, luego de confirmar con Sasuke que era correcto y en unas 2 horas estuvo completamente lista.

Tiñeron su cabello de rojo, lo cortaron hasta los hombros y añadieron extensiones rubias y rizadas desde las orejas hacia abajo, creaban una doble capa, extendiéndose el cabello rubio hasta su cintura. Unos lentes de contacto azules cambiaron y ocultaron su extraño color de ojos. Le midieron un vestido rosa, de tirantes, escote de corazón, cintura ajustada, falda holgada hasta las rodillas, con unas zapatillas cómodas de color verde y un cinturón delgado a juego en la cintura.

Sasuke se vistió como una persona normal, con jeans manchados, una sudadera azul dibujada con algún extraño grafiti y un par de tenis negros. No lucia muy diferente, hasta que revolvió su cabello y le agregaron algunos detalles a su rostro con algún maquillaje especial. Luego de que les hicieran una fotografía a cada uno y de pronto les entregaron sus nuevos documentos. Al parecer solo hace falta el photoshop para engañar a este país.

Al poco tiempo estábamos en una estación de servicios, listos para partir en una minivan de color azul marino. Ya las dos mocosas estaban dentro y tuve que bajarme a llenar el tanque.

—Te odio, Sasuke —le susurré mientras sacaba la exuberante suma de dinero que me pidieron por llenar el tanque.

—Te lo compensaré, y te ayudaré a manejar en tramos.

—Como digas, pero tengo una pregunta —asintió con las manos en los bolsillos esperando mi pregunta—. ¿Por qué necesitas que yo valla si puedes conducir tú y ambos están disfrazados?

—No puedo ir yo solo con ella —respondió en el acto.

—¿Por qué?

—Es incomodo, tengo mis razones —susurró y no tuve más remedio que hacer lo que mejor hago, pensar mal—. ¡Qué asco me das!

—¡¿Qué?!

—¿Te incomoda? —bajé la voz acercándome a su oído—. ¿Te estás calentando por una mocosa?

—¡¿Qué qué?!

—¿Cuántos años tiene, 18, 19? —negué con la cabeza—. Ya estás muy viejo para una niña de esas.

—¡Estás loco Naruto! —sujetó mi playera halándome hacia él—. No sé por qué diablos entre todas las cosas que se te podrían imaginar, te vas por ese camino.

—Eres tu quien dice que te incomoda estar solo con ella —aseguré frunciendo el ceño.

—Pero no es por lo que tú crees, idiota. La señorita Hyuuga solo tiene 16 años, es una niña —retomó la calma y me empujó lejos de la multitud—. Te lo explicaré en otro momento, ¿entendido?

—¿Por qué no puedes decirme?

—Porque si te lo digo, no estoy seguro de cómo puedas reaccionar.

—Estás ocultando algo aparte de lo que ya han dicho, ¿cierto?

—Es verdad, no te hemos dicho ni el 50% de lo que en realidad está ocurriendo, Naruto.

Odio que sea tan sincero.

—No pienso hacerlo entonces.

—¿Qué…?

—No iré. Lo siento, no puedo. Si no me dices toda la verdad no puedo ir contigo.

—Naruto, esto va más allá de una estúpida discusión entre nosotros, hay una vida, o tal vez muchas vidas en peligro, pero principalmente la de esa niña que no ha hecho nada malo en su joven vida.

—No es mi problema, a mi no me importa una desconocida, me importa mi hermana, y mi primo, quien ayer por un momento pensé había muerto y casi me da un infarto.

—Naruto…

—¡No, Sasuke! Ya basta, siempre mientes, dices una cosa, haces otra y desapareces de nuestras vidas como si nada.

—Te digo que no se trata de nosotros, Naruto.

—¡Que no me importa de quien se trate! Solo quiero que mi familia esté a salvo, que mi primo se quede en casa y que mi hermana deje de llorar como idiota cada vez que te pierdes.

—Ya basta, debemos irnos.

—No iré.

—Naruto.

—No iré, Sasuke, si quieres seguir con estas idioteces hazlo, pero hazlo solo, no envolveré a Sakura en esto, y me valen madres las razones que tengas para no querer viajar con la mocosa.

—¿Me vas a dejar solo en esto sin importarte en lo más mínimo?

—¿Alguna vez te importo dejarnos solos a nosotros?

Hubo silencio, él sabía que era cierto.

—¡Al diablo contigo!

o

O

o

El viaje era silencioso. Sakura continuaba pegada a sus audífonos, Naruto concentrado en la carretera y el señor Sasuke solo miraba por su ventanilla. De vez en cuando nos miraba a nosotros, daba una mirada completa al pasaje, girándose sobre su asiento y volvía a su anterior posición.

Mis manos sudaban cada vez más y desde mi posición, -detrás del chofer-, no lograba evitar chocar mi mirada de vez en cuando con aquel hombre rubio delante de mí. Era intimidante y no me miraba con mucho agrado. Supongo que me odia por verse envuelto en todo esto.

—¡Lo había olvidado! —exclamó de pronto el señor Sasuke—. Señorita Hyuuga —me llamó.

—¿Sí? —respondí.

—Le gusta leer, ¿cierto? —asentí con calma y acercó a mí un paquete envuelto con papel marrón—. Compré este libro para usted en la estación, tal vez pueda distraerse un rato.

—Gracias —dije antes de abrirlo.

—¿Te gusta?

—No estoy segura, deberé de leerlo antes para poder responder eso —aseguré y note que Naruto observaba con cierto interés.

—¿Qué libro es? —preguntó por fin, observando un poco desde el retrovisor.

—Se llama, «50 Sombras de Grey de E. L. James» —respondí leyendo la portada.

—¡¿Le compraste ese libro, Sasuke?! —gritó de pronto golpeando el hombro de mi guardia personal.

—Sí, la vendedora dijo que es popular entre las chicas.

—¡Claro que es popular entre las chicas! —acercó su mano hacía Sakura, golpeándole la rodilla para que le prestara atención.

—¿Qué pasa? —preguntó quitándose un auricular.

—¿Qué opinas de «50 Sombras de Grey»? —preguntó.

—¡Amo a Christian Grey! —respondió al instante, sin percatarse de que yo tenía el libro en mis manos— Deberías de leerlo Hinata, es literatura pura. Te despierta los sentidos y te hace sudar de emoción.

—¿Vez? —dijo Naruto a Sasuke.

—Ya veo, pero, es solo un libro, no tiene nada de malo —aseguró restándole importancia.

La discusión no duró mucho y al final me dejaron el libro, así que comencé a leer, después de todo, realmente necesitaba entretenerme en algo, pues el viaje sería largo. No sabía cuántas horas llevaría ni que tan lejos estaba pero, en aquel momento confiaba plenamente en Sasuke y Naruto para llevarme con mi madre. Y rogaba a Dios que nada se cruzara en nuestro camino.

o

O

o

Continuará…


Espero hayan disfrutado del capítulo, y espero realizar las actualizaciones con mayor velocidad jeje, bueno, vallamos con los reviews:

Violetamonster: Bueno, pues ya continué, espero estés contenta y complacida jaja. Y sí, es lo que más me gusta de esta historia, el choque de culturas, personalidades, incluso rasgos jaja. Ojala te haya gustado este capi y te gusten los que vienen :3

Nuharoo: Jajaja me alegra que notaras el OOC jajajaja, aunque creo que fue obvio jaja. En cuanto a la edad, pues tengo mis motivos, y no debo desvelar nada, pero si quieres preguntame en privado, ya sabes, aquí es público y eso jajaja, o mejor no te digo jaja, averígualo mientras la historia avanza :P. Gracias por entender las publicaciones, yo ahora debo son reviews más que todo, pero tengo que sentarme a leer con calma jajaja, aprovecharé en las pocas vacaciones que tendré :P

Kurosaki yu: oki, veré si te agarro en Twitter jaja… Pues a mi si me gusta Mei jajaja, está loca jaja bueno, yo tampoco le perdono que me anduviera mirando mucho a Sasuke pero hay que entenderla, es una treintona sin marido u.ú jajaja. Sí, lo hice, me súper boté escribiendo el one jaja y listo, espero te gustara este también jaja.

Nos vemos al siguiente :*