Capítulo 3 - Resaca
APOV
RESACA.
Menos mal que es sábado. Incorporé un poco la cabeza que tenía apoyada sobre el pecho de Jasper. El seguía dormido. Sonreí. Está tan guapo cuando duerme… bueno siempre está guapo. Salí despacio de la cama para no despertarle.
Salí del cuarto cerrando la puerta con cuidado para no hacer ruido. Cuando me giré me encontré frente a ella. Estaba de pie con dos tazas, olía delicioso café recién hecho en el ambiente, me ofreció una de las tazas. La cogí y di un sorbo.
-Tengo bastante resaca – dijo Bella – así que supongo que estarás peor que yo, seré breve, porque no tengo ganas de discutir. Y quiero que sepas que en estos momentos me dan igual tus motivos y excusas. ¿Entendido? – Asentí – Bien – Se dio la vuelta dio unos pasos – lo que voy a decirte Alice va a dolerte y entenderé que te enfades - ¿Qué? volvió a mirarme – Alice, cuando te pedí la última vez que no volvieras a hacerlo, no era una simple suplica, hablaba en serio – volví a asentir - Alice tu necesitas estar con alguien, no sabes estar sola, nunca has sabido. Sabes defenderte y defender lo que quieres y a quien quieres, pero en el fondo necesitas que haya alguien detrás de ti en quién apoyarte, siempre has sido así, por eso viniste a vivir conmigo después de vivir sola durante un mes cuando empezaron las clases, y por eso siempre estas con algún chico.
-Bella no…
-No, déjame terminar. – Hubo un silencio y después continuó – Yo no soy como tu Alice, no necesito estar con alguien, de hecho estoy muy bien sola. Alice me da igual si crees que has encontrado al hombre de mi vida una vez más, de acuerdo, sobreviviré. – La puerta de mi habitación se abrió. Bella miró a Jasper. La note vacilar - Me voy, tengo que ir a la biblioteca – Bella bajo la mirada y empezó a caminar hacía la puerta.
-Bella, fue idea mía – oí a Jasper detrás de mi, su voz muy seria.
-Jasper, no… - susurré
-No Alice, es cierto que lo fue. Yo fue quién te dije que tenía que conseguir que Edward saliera de casa. Bella fui yo quien le dijo a Alice que si podía un día quedar conmigo y alguna de sus amigas. No negaré que ella te nombró a ti, pero también nombró a más chicas. Bella, esto fue idea mía. Y puedo asegurarte que ella dijo que te enfadarías.
-Jasper - me gire hacía él - pero cuando me describiste a Edward tuve bien claro que debía ser ella – Jasper me miró fijamente a los ojos. En ese momento oímos cerrase la puerta de la habitación de Bella.
Corrí hacía la puerta y llamé.
-¿Bella? – no contestó. Intenté abrir pero había echado el pestillo – Bella, le dí a Edward tu móvil – Bella abrió la puerta.
-Gracias – dijo sarcásticamente saliendo de la habitación con la mochila puesta en la espalda.
-Bella, no la tomes con él, por favor – le supliqué.
-Jasper, dile a Edward que no me llame – dijo Bella saliendo por la puerta principal y dando un portazo.
BPOV
Después de estar una hora en la biblioteca, y releer unas 20 veces la misma hoja de apuntes de arriba abajo sin enterarme de nada, decidí salir a tomar el aire. Mire el móvil. Tenía 2 llamadas perdidas de Alice y 1 mensaje de texto, también de ella.
"Bella, tenemos que hablar, no podemos dejarlo así."
¿Qué más hay que hablar? Volví a entrar en la biblioteca y recogí mis cosas.
De camino a casa paré en el supermercado. No teníamos leche, ni alguna cosa más. Cuando aparque vi el coche de Alice, ha venido ella. Me apoye en su coche y esperé.
Cuando salió de la tienda y me vio, camino hacia mi, dejo las bolsas en el suelo cuando llego a mi altura y me miro.
-Lo siento.
-Y yo.
-Ahora bien…
-Alice…
-No, ahora hablo yo. Yo necesitaré estar con alguien Bella, pero a ti no te gusta estar sola, a nadie le gusta estar solo, Bella… no me lo trago. Vale que no te guste que yo te busque ligues, pero no digas que prefieres estar sola. Mira tus relatos, vamos Bella, cuando escribes siempre son historias de amores imposibles o siempre hay dos claros protagonistas, nunca uno solo. Y siempre te quejaste de ser hija única…
-Alice, no he dicho que me guste estar sola, sino que estoy bien sola. Las relaciones no se me dan bien y lo sabes.
-Lo de Mike fue bien, sino fuera por…
-Lo de Mike era una mentira Alice, por eso era tan perfecto, no era real.
-Realmente crees que él no te quería.
-La cuestión es que nos engañaba, Alice, a mi, a ella, incluso a ti, y a muchos de sus amigos, que más da si realmente me quería o no…
-Bueno Edward no es así.
-Ni siquiera le conoces.
-Bella, Jasper, quería presentarle a alguien para ver si consigue que no se pase los días encerrado estudiando. Para que vuelva a ser él que era antes. Le sorprendió bastante ayer, pensaba que sería Edward él que se iba a ir, no tú.
-Y que le hace pensar que conocer a alguien le hará estudiar menos.
-No que estudie menos, pero que tenga algo más en lo que pensar, Bella, que no viva exclusivamente para estudiar.
-Para eso no hace falta que salga con una chica en plan "novios" – marqué las comillas con los dedos al decir novios.
-No, claro que no, ya te dije que no te tienes que casar con él.
-¿Por qué le diste mi número? ¿Te lo pidió?
-Directamente no.
-¿Qué? Alice… no…
-No lo pidió, pero pensó que no querrías volver a verle y pareció apenado por eso.
-¿Y si no quiero?
-¿no quieres? – Alice puso una falsa cara de asombro. Arqueé una ceja – ves, si que quieres. Bella saldré con Jasper, pero tengo ojos en la cara, y vi lo mismo que tu anoche. Te entró por la ojos nada más verle, y sé que a pesar de todos tus empeños también te gustaba estar sentada a su lado, aunque tuvieras ganas de matarme a mí, y si no fueras tan cabezota, la noche hubiese terminado de forma muy distinta. – me guiñó un ojo – Toma, Jasper me dio su móvil, para que lo tuvieras y supieras que es él si finalmente te llama. Se niega a decirle que no lo haga – Alice sacó un trozo de papel de su bolso y me lo dio.
Las dos volvimos a casa, cada una en su coche. Cuando aparque cogí el dichoso papelito y metí el móvil en la memoria. ¿Y si lo llamo yo?
*Una semana después*
Después de una semana Edward no me había llamado… todavía.
Y yo tampoco le había llamado.
Yo no lo hubiera dado importancia sino fuera porque Alice me lo recordó cada día, "¿Te ha llamado?", "¿por qué no le llamas tu?" bla bla bla.
Así que aquí estábamos en un Pub de mala muerte al lado del campus, con un montón de gente pasando el rato, bueno un montón de parejas y yo, he de puntualizar. Alice y Jasper habían desaparecido hace rato, el resto de gente que con la que vinimos saltaba como loca en la pista de baile y yo me quede sentada en la barra preguntándome que hacía aquí y planteándome si se darían cuenta de mi ausencia si me iba en este momento. Quizás al menos deba decírselo a Alice. Después de mirar varias veces les vi muy acaramelados en la otra punta del local. Entonces alguien me dio un golpecito en el hombro y cuando me giré la cara de asombro que puse debió ser bastante clara.
-Hola, Bella.
-Vaya…
-¿Cómo estas?
-Bien… Mike, ¿y tú?
-Bien – hacía meses que no le veía. Apoyo su mano en mi rodilla y se inclinó sobre mí - ¿Te apetece ir a un lado más tranquilo? – Le olía el aliento a alcohol. Me estremecí.
-Mike, no… - puse mi mano sobre la suya intenté moverla pero él la movió más arriba en mi muslo. Maldita sea, ¿por qué me he puesto hoy falda?, sus labios rozaron mi oreja.
-Vamos, Bella, sin compromisos – me beso el cuello mientras ponía una mano en mi nuca. Intente empujarle, pero lo único que conseguí es que su mano se deslizará aún más arriba en mi muslo. Busque desesperadamente a alguien conocido cerca que me viera y me echará un cable y entonces los vi, esos ojos verdes, me miraban. Estaba al lado de la puerta, aún llevaba la chaqueta puesta, habría llegado ahora. Me miraba, parecía molesto.
- ¡No, Mike! – intenté quitarle de encima de nuevo. Mire a Edward, su expresión cambió, se dio cuenta de que algo no iba bien y empezó a abrirse paso hacía mi.
-Mike no, por favor… - Mike se apartó un poco y entonces me besó. Forcejé el con él, mientras su lengua luchaba por introducirse en mi boca. Y entonces se apartó bruscamente.
-¿Tienes algún problema? – Mike se giró hacía Edward que estaba detrás de él.
-Si, tú. Bella, siento haber llegado tarde – Edward me ofreció su mano, cogí mi chaqueta y mi bolso y agarré la mano con fuerza, Edward tiro de mi hacia él y nos apartamos de Mike para mezclarnos con la gente, mire hacía atrás para ver donde estaba Mike y ya estaba hablado con otra chica. Una vez en la otra punta del local Edward dejó de caminar, me soltó la mano.
-¿Estás bien?
-Si, gracias por sacarme de ahí.
-¿Le conoces?
-Si, bueno… es… complicado.
-¿Un exnovio?
-Si, algo así. Gracias Edward – nos quedamos mirándonos, sin decir nada. Un silencio incomodísimo. El otro día no me fije en lo alto que era… el otro día… debe pensar que soy una borde – Edward, quiero disculparme por mi comportamiento del otro día yo… - Edward levantó la mano para que me callara.
-No te disculpes… yo también me marché. Estabas en tu derecho. ¿Qué te parece si empezamos de nuevo? – Me dijo sonriendo – Hola, Soy Edward Cullen – me tendió la mano para que la estrechara. Sonreí.
-Bella Swan – le estreche la mano con ganas.
-Buen apretón de manos.
-Gracias – los dos nos reímos.
-¿Quieres tomar algo?
-Claro.
Después de un par de copas Edward y yo decidimos marcharnos, tras meditar si debíamos o no decírselo a Jasper y Alice, decidimos no hacerlo, más que nada porque cuando los localizamos estaban, digamos que bastante ocupados.
Estuvimos paseando por los jardines de la entrada de la universidad, hablando de música y libros.
-Entonces, ¿quieres ser escritora?
-Esa es la idea, aunque supongo que terminaré ganándome la vida dando clases, no soy tan buena escribiendo. Quizás relatos cortos… pero no sé. ¿Y tú? Has decidido la especialidad que te gustaría ejercer.
-No… quizás cirugía cardiovascular, pero no sé.
-Vaya suena súper importante.
-Era la especialidad de mi padre – Le miré de reojo, Edward tenía la mirada perdida en el horizonte.
-¿Ya no ejerce?
-No… él falleció.
-Lo siento.
-Tranquila, fue hace mucho tiempo. – Le miré a los ojos, estaba emocionado. Creo que he metido la pata. En ese momento mi móvil empezó a sonar. Salvada por la campana. Miré mi móvil.
-Es Alice – descolgué – ¡Alice, hola!
-¿Se puede saber donde estás?, ¿estás bien?
-Si, si, Alice, estoy… – mire a Edward, que miraba al suelo pensativo – con Edward. – Alice dio un grito que me obligo a separarme el teléfono del oído. Volví a acercarme el móvil.
-Bella, ¿vas a volver a casa? – lo dijo en todo divertido
-Alice… te veo luego. – colgué. Edward seguía mirando al suelo. – ¿tienes hambre? – Me miró – Conozco un sitio, aquí cerca, esta abierto toda la noche y tiene las mejores tortitas de la ciudad.
-¿Tortitas a la 1 de la mañana? – preguntó desconfiado. Bueno, parece que he conseguido que deje de pensar en su padre.
-Si, venga, vamos. Yo invito. – Le cogí la mano y tiré de él para que me siguiera. No conseguí moverle.
-No sé… creo que debería irme a casa, tengo mucho que estudiar mañana, tengo dos parciales la semana que viene y… - se acabó. Puse mi dedo índice sobre sus labios. Dejó de hablar. Separé el dedo.
-No te justifiques, Edward. No te apetece, esta bien, no hace falta que… bueno que me des explicaciones.
-No quiero que pienses que quiero salir corriendo. Es agradable estar contigo – me sonrió.
-Contigo también.
-¿Quizás otro día?
-Claro.
Cuando entre por la puerta, pensé que me encontraría a Alice en la puerta esperando. Pero quien estaba allí era Jasper, sentado en el sillón. Me sonrió.
-Hola, ¿y A…?
-Esta dormida – me corto susurrando.
-¡Oh, vale! – dejé el bolso y la chaqueta al lado de la entrada y me senté a su lado.
-Alice flipó en colores cuando unos de vuestros amigos le dijo que te vio salir con un tío que no había visto en su vida. Pensó que te habían raptado.
-No le dijiste que Edward iba a venir.
-Es que Edward me dijo que NO iba a venir – le miré durante unos segundos. Son amigos desde niños, tal vez… - Jasper, creo que he metido la pata con él.
-¿Por? ¿Qué ha pasado? – se oyó la voz de Alice, medio dormida, que venía de su habitación. Apareció en el umbral de su puerta.
-Bueno, le pregunté que especialidad quería ejercer y menciono a su padre y bueno yo creo… - observaba a Jasper, pude notar que se tensaba, se pasó la mano por la frente.
-Los Cullen, tuvieron un accidente de tráfico, hace 5 años. Edward fue el único que salió con vida – Jasper estaba visiblemente emocionado. Alice se sentó a su lado y le puso una mano en la mejilla.
-Dios mío… - susurré.
-A Edward le costó mucho salir adelante, sus padres y su hermano son la única familia que tenía – Jasper se levantó – disculparme, yo… bueno… - entró en la habitación de Alice.
Alice y yo nos miramos la una a la otra.
-Bella…
-Yo… soy una bocazas.
-Bella, ¿Cómo ibas a saberlo?
-No lo sé, Alice, pero… - señalé hacía su cuarto - no solo incomodé a Edward, también a Jasper y…
-Bueno pero era algo que tarde o temprano uno de los dos te lo tenía que decir. Voy a ir a ver si esta bien – Alice entro en su cuarto. Estuve esperando un rato, podía oírles hablar pero no entendía lo que decían, y pasados unos minutos ya solo había silencio.
Una vez en mi cama intente imaginar como se sentía Edward, yo no sé si sería capaz de seguir adelante si perdiera a Reneé y a Charlie, ni siquiera se que haría si sus actuales parejas, Phill y Sue, desaparecieran de mi vida…
