Un vacio de recuerdos

3. Todo había cambiado

Angielizz


POV BELLA

Ahora me dirigía al lugar que quizás terminaría con los últimos estragos de mis sentimientos. Me dirigía a la conversación que terminaría por destruirme y quizás romperme en mil pedazos, pero me dirigía a ese lugar, sin poder ni querer evitarlo, aunque estaba siendo melodramática y un tanto exagerada no podía evitarlo.

Abrí la puerta de la habitación y entre cerrándola con cuidado, esperaba que él estuviese dormido y no quería ser yo quien lo despertara, tome aire varias veces y di un suspiro, di media vuelta para encarar mi próximo sufrimiento y quizás quien me lastimaría sin siquiera querer ni saber, pero con suerte estaría dormido.

Cuando me di media vuelta, me di cuenta que él me miraba entre nervioso y confundido, si tan solo supiera lo confuso que es todo para mí, ayer lo bese y hoy simplemente no podré, ayer me amaba y hoy ni siquiera me recuerda.

-Hola Edward, soy Bella – me presenté, esas palabras me lastimaron, porque era horrible explicar cómo me sentía al presentarme a quien ayer fue mi novio y hoy solo soy para él una completa desconocida

-Hola Bella… mis hermanas me hablaron de ti… - dijo con una media sonrisa, le devolví a duras penas la sonrisa

-¿Cómo te sientes?

-Confundido, y molesto, muy molesto sobre todo – dijo mirando a otra parte

-¿Por qué? – le pregunte

-intento recordarte, lo intento en verdad pero no puedo, simplemente es imposible intentarlo, todo parece que es en vano, el doctor me dijo que sería difícil recordar, porque solo serán voces, la mayoría de mis recuerdos y eso me va a confundir, pero simplemente no puedo, intento pero es como si una muralla estuviese entre yo y mis recuerdos – dijo mirándome

-Quizás con el tiempo… - le dije

-No, simplemente no puedo atarme a esa idea, quiero recordarte, Alice dijo que tú y yo nos hicimos muy unidos,… ¿Cómo era nuestra amistad? – quise bufar ante la palabra "Amistad", ni siquiera me agradaba la idea de ser yo su amiga

-Sí, éramos inseparables – le dije siendo sincera

-¿Cómo… como es que… como nos hicimos amigos? – me pregunto

-Yo este… bueno Edward creo que lo mejor es que tú por ti mismo lo averigües esas cosas, el doctor prefiere que sea por ti mismo – le dije, no quería comenzar a mentir

-Por favor… estoy seguro que yo haría eso por ti, si el caso fuese al revés, solo… cosas sencillas

-Solo cosas superficiales, no puedo responderte cosas con profundidad – le dije y me acerque a donde él estaba, sentándome en una silla que estaba a su lado izquierdo, la misma en la que había estado cuando él había despertado del coma y me había besado, hice una mueca ante el recuerdo.

-Te prometo que no te haré preguntas difíciles – me dijo, otra promesa.

-Gracias…

-¿Cómo nos conocimos?

-Eras mi compañero de clases… en una materia… y el primer día que entrantes me tiraste y caí sobre ti – dije, él me miro con su boca entreabierta, como si hubiese esperado cualquier respuesta menos esa

-¿Qué tan rápido nos hicimos amigos? – me pregunto mirando al techo

-Muy rápido…

-Mis hermanas me dijeron que eres su amiga… te hiciste primero mi amiga y después de ellas – me dijo, lo mire sorprendida, él me miro al ver mi silencio y luego explico – es decir… supongo que eso paso ¿o no? – me miro, yo asentí – si es que te tire fue porque no nos conocíamos… y según Rose fue el primer día… ¿no? – me miro casi confundido como si todo aquello fuesen puras tonterías de su cabeza

-oh… sí – le dije

-¿De qué hablamos? – me pregunto

-Sobre… si me gustaba la lluvia – le dije y una lagrima escapo de mis ojos, una, que trajo otra, y otra, y así sucesivamente, lleve mi cabeza a mis manos, era horrible saber que Edward ya ni siquiera me recordaba, y me mataba por dentro porque… porque me dolía, era horrible, era como sentir como te matan en carne viva o como te quitan una parte de ti, ahora mis hermosos recuerdos a su lado, quizás los mejores de toda mi vida, él simplemente no los recordaba, ya no tenían importancia para él, quizás si era buena idea irme y pensar que él había terminado conmigo, ya que quizás eso era mejor que vivir en este horrible dolor.

-Yo… lamento… no quise… perdón no quise… yo este… - decía Edward sin formar una sola frase, pero no me importaba no hacerlo sentir mal, al final ni siquiera podía no hacerme sentir mal a mí misma, sentí su mano en mi mejilla, levantando mi cara, limpiando mis lágrimas, como solía hacerlo antes, llore más por ese recuerdo tan abrumador, Edward seguía limpiando mis lágrimas sin saber muy bien qué hacer y yo aprecie el esfuerzo

-Está bien, no importa – dije

-No creo que sea buena idea seguirte preguntando cosas… ¿No sabes cuándo me podré ir de este lugar? – me pregunto

-Hoy… Esme dijo que nos iríamos hoy – le dije, con un intento de sonrisa

-Gracias – lo mire confundida – por intentar ayudarme a… recordar algo… aunque no saliese del todo bien, aun así… gracias – dijo sonriéndome, le devolví la sonrisa lo más sincera que pude aunque supuse que solo conseguí hacer muecas.

-De nada – le dije y me levante – iré a buscar a… Esme – le dije – Nos vemos luego – le dije y salí de ahí, lo más tranquila que pude y luego después de que la puerta se cerrara, corrí al baño, cuando llegue ahí, llore en una esquina, odiaba mi maldita suerte, la odio de verdad

-¿Bella? – dijo una voz entrando al baño, Jane, cuando me miro su mirada fue de dolor y me abrazo, se puso a llorar conmigo – no sé quién eres, no sé tu vida o tu color favorito y te aseguro que no sé mucho sobre tu relación con mi primo, pero si hay algo que sé es que nunca había visto la sonrisa de Edward tan grande como cuando estaba contigo… o como hablaba de ti por teléfono… sé que estaban enamorados, eso lo sé y se ve a simple vista, pero debes… darle tiempo, es mi primo, y lo amo, y sé que aunque aún él no recuerde que te ama, debes luchar por ese amor que se tenían y tienes por él – me dijo Jane tomando mi cara entre sus manos, mirándome con sus ojos color gris

-De acuerdo… gracias Jane – dije no muy convencida de qué más decir.

-Ahora… debemos salir de aquí, antes de que alguien más venga a buscarte – me dijo Jane, asentí y nos levantamos del suelo

-Por cierto mi color favorito es el café – ella solo se rio

-Me gustaba como sonaría eso en mi discurso –dijo, esta vez fue mi momento de reírme

-Gracias

-De nada


-EL VUELO A PORT ANGELES SALE EN DIEZ MINUTOS POR FAVOR TODOS LOS PASAJEROS DE ESTE VUELO PONERSE SUS CINTURONES – decían por el micrófono, en el avión en el que ya nos encontrábamos

-Bella… esta vez seré yo quien use el baño – me dijo Emmet, todos se rieron menos Rosalie y yo que lo miramos mal, Edward solo se veía confundido pero no decía nada

-Chicos, compórtense, y me refiero a ti, Emmet – dijo Carlisle, todos nos reímos

-No lo puedo creer – decía Jane que iba frente a mí y Edward, sí, nos había tocado otra vez juntos, Jane y Alec irían un tiempo de visita y al parecer Jane y Alice planeaban su salida de compras.

-Bella… tú también iras con nosotras – dijo Alice, la mire mal

-No… odio ir con ustedes de compras, y no iré – le dije cruzándome de brazos

-Claro que lo harás solo que aún no lo sabes – dijo Jane riéndose

-Bella – me dijo muy bajito Emmet, lo mire, Edward también presto atención a lo que me diría, Emmet y Rosalie estaban detrás de nosotros, Emmet tuvo que pasar su cabeza en medio de nuestros asientos para poder hablarme

- Dime – respondí

-El baño está desocupado es ahora o nunca – lo golpee fuerte con mi mano derecha, la cual ya no tenía la venda, sin pensarlo, él se llevó su mano a su cabeza, al parecer si me pase, Edward se estaba riendo. ¿Qué demonios le sucedía a Emmet?

-Una más Emmet y eso será nada en comparación a lo que te haré – lo amenace

-Claro Bella – dijo sin tomarme importancia, solo bufe ante su comentario

-¿Siempre es así contigo? – me pregunto Edward

-A veces es peor que un niño pequeño que quiere un dulce – dije lo suficientemente alto para que Emmet me escuchara

-Eso no es verdad – se quejó Emmet desde su lugar

- Me lo imagino – dijo Edward y se puso a ver cómo era el despegue del avión, suspire, esto no se parecía a la primera vez que viajamos juntos, ni siquiera a la última, siempre me imagine volviendo con él a casa, riéndonos de las figuras de las nubes y admirando ambos el cielo. Esas cosas que él no pudo hacer por su ceguera y que yo había deseado disfrutar a su lado.

Recosté mi cabeza en el asiento pero era una posición muy incómoda, odiaba viajar de noche, me removí para acomodarme pero solo quede más incómoda, me recargue con mi brazo en el recarga brazos y no podía, puse mi cabeza en mi muñeca sujetándome y nada, suspire frustrada, mire hacia mi lado derecho y pude ver a Alice, que al parecer se cambió de lugar, abrazada de Jasper, ambos dormidos, mire hacia atrás y al igual Rose y Emmet estaban dormidos, suspire, me sentía mal por no poder volver a algo así, decidí acomodarme dándole la espalda a Edward y mirando a Alice y Jasper, parecía la mejor forma, pero no era aun así una muy cómoda.

Sentía como mis ojos se cerraban pero cuando mi cabeza no se sostenía con algo, esta caía y abría mis ojos de golpe, odio esto. Solo dos horas más y esto terminaría.

Luego sentí como me tomaban del estómago desde atrás y me jalaban, de una manera que quedara acostada, hasta que reaccione y supe que quien hizo eso fueron los brazos de Edward pegándome a su pecho ya que parecía mirar igual en dirección a mi derecha

- No es cómoda la posición pero espero al menos que sea una que pueda dejarte dormir – me dijo, le sonreí

- Gracias – le dije, él asintió y se recargo en la ventana sin soltar su agarre en mi estómago, así me quede dormida imaginando que él me amaba y todo estaba bien.


-Bella ya llegamos – me decía una voz moviendo mis hombros, abrí mis ojos para encontrarme siendo cargada por Emmet, enrojecí al instante

-Yo… yo puedo caminar – dije avergonzada

-Y yo te puedo cargar – me dijo

-Por favor, de seguro peso – le dije

-No lo suficiente para romperme la espalda – se limitó a responder y me siguió cargando sin bajarme, siempre tan terco.


- Bella, arriba floja – dijo la voz de Alice moviéndome pero no abrí mis ojos, quería dormir más tiempo

- Alice yo la cargo – dijo la voz de Jasper, no por favor no

- Listo ya he despertado – dije abriendo mis ojos como plato, escuche la risa de Edward e intente enfocar mi vista, después de acostumbrarme un poco a la oscuridad vi que estábamos estacionados en el volvo de Edward, enfrente de mi casa – gracias por traerme… tráeme mis maletas después – le dije a Alice

- Claro, adiós Bella – me dijo Alice

- Cuídate Bella – dijo Jasper

- Adiós Jasper – le dije y me baje del carro, camine a mi casa que estaba con las luces prendidas, mi padre me abrió la puerta y en cuanto entré la cerro detrás de mí, me abalance contra él, rodeándolo en un abrazo, era como si solo estar aquí, la realidad me azotase aún más fuerte, siempre sería más fuerte y yo debía empezar a saberlo

- ¿Qué paso cariño? – me dijo, abrazándome, yo comencé a llorar.

- Me olvido papá

- ¿Quién?

- Edward, tiene amnesia, se olvidó de mí – le dije llorando, mi papa se tensó un poco

- ¿Cómo que te olvido?

- Solo recuerda desde inicios de Diciembre – le dije llorando, me olvido, ¿Cómo me pueden pasar estas cosas tan malas?, Que mala suerte tengo. Mi padre no entendía nada, así que soportando el dolor en mi garganta tuve que contarle lo sucedido, desde su recuperación, su muerte, su vuelta a la vida y su amnesia.

- Todo saldrá bien… te prometo que las cosas mejoraran – me dijo abrazándome más fuerte

- No es justo, ¿Por qué la vida me trata de esta manera? – dije entre lágrimas, nunca se me había dado portarme de esta manera frente a mi papá, principalmente porque entre nosotros no éramos muy abiertos en este tipo de circunstancias mas en este caso, en este momento, lo necesitaba, necesitaba a mi papa, saber que él estaba para mí, y no me dejaría sola, lo necesitaba.

- Bells, tranquila amor… quizás debas ir a dormir… el sueño te sacara por un momento de este lugar – me dijo mi papa, asentí

- Buenas noches – dije subiendo las escaleras después de que él besara mi frente, me encerré en mi cuarto sin cambiarme de ropa, y saque la carta que Edward me dejo en caso de que esto pasara, era lo último que tenia de MI EDWARD, ahora solo estaba Edward al cual yo no era nada para él, Edward que no me tomaba como una… novia, Edward que me estaba lastimando con no poder verlo como quería, y Mi Edward simplemente me había olvidado y también olvido sus pensamientos, sin que me diera cuenta de lo que había pasado, y eso me dolía, me mataba, si pudiese pedir un deseo, sería que él me recordara, era todo lo que deseaba en estos momentos, y con ese pensamiento caí dormida.

Me desperté, esperando seguir aun lado de la camilla de Edward, en aquel hospital, como todos, frío y para nada cómodo, quería creer que aún estaba en ese lugar, o en los brazos de Edward, después de que él había despertado, no importaba, pero era un deseo tan estúpido como irreal.

Abrí mis ojos lentamente mirando hacia la ventana, viendo la luz entrar, suspire, estaba en mi cuarto, entre mis sabanas, y aun lado de mi cama… una fotografía mía y de Edward abrazándonos, Tanya me la envió, con una tarjeta que decía que era un regalo… ya que Edward había recibido varios, no entendí eso, pero no pregunte, seguí viendo la foto, su hermosa sonrisa, una que iba dedicada a mí, una que ya no lo era, sus ojos, unos que… simplemente no me volverían a ver con esa devoción grabada, simplemente… todo había cambiado y ahora lo comprendía aún mejor.


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