Una aclaración, mi anterior cuenta fue cancelada por razones desconocidas, la página simplemente dejó de funcionar y me borró TODOS mis fanfics, pido mil disculpas a todos los que estaban leyendo mis historias. Trataré de ser lo mas rápida posible y me pondré al corriente con los capítulos y actualizaciones. De antemano les pido una disculpa a todos.
Resumen: Dicen que de la amistad al amor hay un solo paso. Sin embargo, en muchas ocasiones, un paso no es suficiente. Sobre todo si sabes que tú mejor amigo nunca podría fijarse en ti. No cuando es el chico más popular en toda la universidad y... Es gay.
Advertencias: AU (Alternative Universe) & posible OOC (Out Of Character).
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, éstos son del mangaka Masashi Kishimoto, yo simplemente los tomé prestados para darle vida a ésta historia.
Todo esto es sin fines de lucro, solamente es un fic de Fans para Fans. Enjoy it!
Ya saben, el fic no es mío, es de: Mrs. Valensi. .net/u/984129/MrsValensi
Agradecimientos abajo:
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Casi Platónico
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Capítulo IV:Citas cruzadas.
(Hinata's POV)
Después de ver como Sasuke se metía dentro de su automóvil, entré rápidamente en el edificio y me subí al ascensor. Cuando llegué al apartamento, abrí las puertas para encontrarme con Ino y TenTen, dormidas en el sofá. Me reí suavemente y, tratando de hacer el menor ruido posible, comencé a caminar hacia mi habitación. Ya tendría tiempo para contarles mi historia y aumentar sus instintos homicidas hacia Gaara. Cuando llegué a mi cuarto, dejé mi bolso en la cama y rebusqué mi móvil en él. A pesar de ser la una de la mañana, volví a insistir con las llamadas. Tuve que esperar unos cuantos segundos y, justo antes de que cortara, una voz adormilada me atendió desde el otro lado.
— ¿Sí?—preguntó una voz susurrante.
— ¿G-Gaara? ¿E-Estás bien? —pregunte confusa.
—Sí, sí, Hina…—musitó rápidamente, en un tono de voz aún bajo—. Perdón por lo del cine, es que tuve un… compromiso, y no pude ir.
Fruncí el ceño.
— E-Entiendo —Contesté aguantando mis instintos suicidas contra mí novio, aunque quisiera, no era capaz de hablarle mal a alguien, iba en contra de mi naturaleza, y a veces eso me desesperaba.
—Te juro que te recompensaré—me aseguró, con voz apresurada—. Te lo juro. Hablaremos mañana, ¿de acuerdo?
Finalmente nos despedimos y corté la comunicación, aún con un amargo sabor en la boca. Intentando despreocuparme del asunto, me quité la ropa y me puse mi pijama. Después, me tiré sobre la cama y, cubriéndome con las mantas, intenté liberarme de todo pensamiento abrumador. Acomodé la cabeza en la almohada y sentí como mis músculos se relajaban hasta encontrar el ansiado sueño.
(Sasuke's POV)
La semana se había presentado más ajetreada de lo que esperaba, sobre todo porque el receso de invierno se estaba acercando y, con ello, nuestros exámenes parciales. Suspiré, mientras dejaba las cosas en mi auto y me apoyaba contra la puerta trasera; cansado, pero feliz de que por fin fuera viernes. El frío viento agitó mis cabellos y me obligó a cerrar los ojos por unos segundos. Cuando volví a abrirlos, divisé a Hinata caminando en mi dirección. El pesado del Sabaku no venía hablando con ella.
—Entonces… ¿vendrás? —preguntó el novio de mi amiga, tomándola por la cintura.
Hinata respiro hondo.
—Y-Ya te dije que si Gaara —contesto
—Pero sigues enfadada —insistió él.
Tuve que hacer un buen esfuerzo por no reírme.
—Gaara, suel-tame porf-favor —pidió Hinata de forma seria. Ahora si que estaba comenzando a enfadarse —Nos v-vemos por la noche.
Gaara sonrió incómodamente y la besó en los labios, de forma fugaz.
—De acuerdo, mi amor —se despidió, con aquel calificativo que se me antojaba bastante falso cada vez que lo pronunciaba—. Nos vemos.
Después de dirigirme una pomposa mirada, se retiró. Quizás, si yo hubiese sido algo más infantil, le hubiese sacado la lengua y hecho alguna morisqueta mientras se alejaba; mas, recordando que tenía diecinueve años, me conformé con alzar los ojos al cielo. Hinata, que se encontraba frente a mí, se metió rápidamente dentro del automóvil. Di la vuelta y me subí frente al volante, con mi compañera lista para partir.
— ¿Así que tienes planes para esta noche? —pregunté, mientras nos dirigíamos al centro, donde debía dejarla frente a su lugar de trabajo.
—Sí, Gaara q-quiere recompensarme por s-su… olvido de la otra noche —comentó, con una extraña mueca—. Quiere salir a c-cenar a un r-restaurante costoso y no sé q-qué más…
Reí de forma suave.
—Me parece bien —apunté, dirigiéndole una rápida mirada—. Es bueno que de vez en cuando saque un par de dólares de su bolsillo para complacer a su bella dama.
Fue el turno de ella de reírse, mientras me golpeaba levemente el hombro de forma juguetona.
— ¿Y tú? —Inquirió, mientras doblábamos una esquina—. ¿T-Tienes planes p-para esta no-noche?
Me encogí de hombros suavemente.
—Saldré con Naruto —comenté—. Iremos a comer algo…
Hinata asintió silenciosamente desde su asiento.
Había conocido a Naruto algunos meses atrás en un curso de medicina. Si bien no teníamos ninguna relación, a pesar de que a él le interesaban los hombres, ambos disfrutábamos salir de vez en cuando. Cualquier persona que nos viera por la calle pensaría que éramos un par de buenos amigos, ya que él también era alguien bastante prudente y serio en lo que a su vida personal respectaba. Su compañía me resultaba agradable, por encima de todas las cosas, por lo que me gustaba pasar tiempo con él.
— ¿A d-dónde iréis?—preguntó mi amiga, mirando por la ventana.
—No estoy muy seguro —comenté, riendo suavemente—. Me dijo algo de una exposición de arte que su hermano ha venido a presentar a la ciudad.
Pronto llegamos al trabajo de Hinata y la dejé en la puerta, viendo que lucía algo ausente y desorientada cuando nos despedimos. Supuse que todo lo de Gaara debía de tenerla bastante abrumada.
Aquel tipo era un verdadero idiota.
(Hinata's POV)
Toda la tarde el tema de Sasuke y su amigoNaruto había estado dándome vueltas en la cabeza. Siempre que tenía alguna salida, yo era la primera a quien Sasuke se lo comentaba. Sin embargo, hacía tiempo que no lo veía salir con nadie y su reciente anuncio de que saldría con él rubio me había tomado por sorpresa. Después de todo, aunque lo negara, mi corazón albergaba vanas esperanzas acerca de nosotros.
— ¿Señorita? ¿Señorita, me oye?
Sacudí levemente la cabeza para encontrarme con una mujer que debía de tener más de setenta años. Sus ojos celestes, detrás de unas gafas de grueso marco oscuro, me miraban con preocupación.
—D-disculpe, señora, ya le c-cobro —aseguré rápidamente, mientras tomaba el billete que había dejado sobre la barra.
— ¿Está segura de que está bien, señorita? —preguntó cortésmente.
Asentí, con mi mejor sonrisa forzada.
—Sí, n-no se pre-ocupe.
Entre distracciones y mi habitual torpeza, incrementada por mi estado ausente, mi turno de la tarde pasó de forma lenta. Cuando vi que el reloj marcaba mi hora de salida, rápidamente me quité el uniforme del local, tomé mi bolso y me encaminé hacia la salida. Estuve algunos minutos para conseguir un taxi que me llevara hasta mi apartamento, donde, al llegar, pude acomodarme tranquilamente. Mientras bostezaba, mi vista se fijó en el reloj que pendía sobre la pared, el cual me indicó que en una hora Gaara estaría en la puerta de casa.
Me levanté con cansancio, dispuesta a arreglarme de una buena vez.
Gaara me había dicho que quería que fuera una cena inolvidable. Me había pedido que me vistiera bien elegante y, la verdad, temí bastante por lo que podía llegar a tener oculto bajo la manga. Gracias a Dios, Ino me había prestado uno de sus vestidos de fiesta, ya que, por su trabajo en tan prestigiosa casa de modas, para ella abundaban los eventos importantes. Después de ducharme, busqué el vestido, el cual mi amiga había dejado dentro de mi armario. Cuando lo hallé, lo tendí sobre la cama. Me lo probé rápidamente, dándome cuenta de que el mismo me quedaba uno o dos dedos por arriba de la rodilla. Ino siempre ocupaba vestidos demasiado cortos para mi gusto. El vestido en cuestión era de seda rosada cubierta con encaje negro, bastante fino y sobrio. Realmente, en otra situación, le hubiese buscado los mil y un defectos, pero, en aquel momento, ni siquiera tenía ganas de aquello. De hecho, si hubiese sido por mí, el plan perfecto para el viernes por la noche hubiese sido un gran pote de helado y alguna buena película clásica.
Escuché el timbre y suspiré.
Mi noche estaba muy lejos de aquel plan.
Me arreglé un poco el cabello con un broche rosado bastante fino, propiedad de Ino, y tomé mi bolso y mi abrigo oscuro. Afortunadamente, esta vez llevaba unos tacos bajos, por lo que no tenía que preocuparme en ganarme un viaje al suelo al primer descuido. Bajé por el ascensor y, cuando salí al recibidor, Gaara estaba esperándome en la puerta con una pequeña sonrisa. Me sorprendió el hecho de verlo enfundado en un traje negro.
Después del viaje, llegamos a un restaurante, en el centro de la ciudad, que parecía bastante lujoso. En la entrada, tomaron nuestros abrigos y un hombre enfundado en un traje oscuro nos guió hasta una mesa, cerca de un enorme ventanal decorado con cortinas claras y elegantes.
Bueno, al parecer podría ser una noche agradable.
(Sasuke's POV)
— ¿Sasuke? ¡Sasuke!, ¿Me estás escuchando dattebayo?
Sacudí mi cabeza cuando escuché la voz de mi acompañante.
—No, perdón, Naruto, estaba en mi mundo —repliqué rápidamente, andando algunos pasos—. ¿Qué me decías?
Hizo un gesto con una mano, restándole importancia.
—Nada, no importa —comentó con una de sus típicas sonrisas—. Estás muy distraído tebayo.
Suspiré. Hubiese discutido, pero sabía que tenía razón. Generalmente, Naruto y yo disfrutábamos de salidas poco comunes, que mucha gente no lograba apreciar. En esos momentos, nos encontrábamos en un museo de arte de la ciudad, admirando algunas obras del mismísimo hermano de Naruto, Deidara. Mi compañero me había comentado más de una vez que su hermano mayor era un eximio artista, y estaba seguro de que debía de ser así. Sin embargo, no podía corroborar aquello, porque estaba tan perdido en mis pensamientos que no había observado con detenimiento ni una sola obra. Por primera vez en nuestras ocasionales salidas, no me sentía cómodo de estar allí.
— Hey, ¿Estás bien? —preguntó el rubio, mirándome con el ceño fruncido, mientras caminaba a mi lado.
Suspiré.
—Sólo estoy un poco cansado —respondí. Después de todo, sólo era una mentira a medias.
— ¿Quieres que dejemos la cena para otro día tebayo? —preguntó.
Asentí.
—Creo que será lo mejor.
Después de atravesar algunos pasillos, los dos salimos del museo y, una vez acabamos con una corta charla, nos despedimos. Vi como Naruto se alejaba en su Mercedesazul mientras buscaba las llaves de mi automóvil. Me acomodé en mi Camaro y dejé que mi cabeza descansara hacia atrás. Me hice sonar el cuello y, cuando mis ojos quedaron fijos en el asiento del copiloto, encontré mi teléfono móvil, el cual había dejado olvidado dentro del vehículo. Con cuidado lo abrí y me topé con el fondo de pantalla al que ya estaba más que acostumbrado: era una foto de Hinata y mía de las vacaciones del año anterior, en Konoha, nuestra antigua ciudad de residencia. Sonreí inconscientemente y me pregunté qué demonios estaría haciendo con Gaara.
Con curiosidad, tecleé su número, dispuesto a averiguarlo.
(Hinata's POV)
Realmente trataba de prestar atención a lo que Gaara estaba diciendo, pero ciertamente eso representaba una tarea de dimensiones titánicas, ya que había dormido poco.
En aquel momento, cuando estaba por quedarme dormida, ese timbre estruendoso y agudo que ya conocía me sacó de la niebla en la que me encontraba perdida. Tomé mi bolso, ante la atenta mirada de Gaara, y revisé la pantalla del mi teléfono móvil.
¡Gracias a Dios! ¿Había dicho ya que Sasuke Uchiha era mi superman personal, siempre oportuno para salvarme en el momento justo?
Me puse de pie y me alejé para poder hablar.
— ¡Sasuke! ¡Q-qué bien que llamas! —exclamé, en voz baja, para que Gaara no me oyera. Me puse de espaldas a él, mientras me alejaba hacia la puerta.
Escuché la melodiosa risa de mi amigo a través de la línea.
— ¿Tan terrible está todo por allá?—preguntó, claramente divertido.
— ¡N-No es eso!—respondí toda sonrojada, echándole una rápida mirada a Gaara, quien seguía comiendo en la mesa. —Es que estoy muriéndome de sueño —Sasuke rió suavemente—. ¿Y tú? ¿Cómo va todo? —inquirí, no sin cierta incomodidad.
—Estoy volviendo a casa—comentó, con un extraño tono—. No estaba de… humor para la salida. Estoy algo cansado.
—Oh —gran comentario. La verdad es que me habían sorprendido las palabras de Sasuke.
— ¿Crees que necesitarás que pase a rescatarte por ahí, pequeña?—inquirió, con aquel tono confidente que sólo usaba conmigo.
Fruncí el ceño, confundida.
— ¿P-pero no acabas de decir que…?
—Nunca estoy cansado para salvar a mi mejor amiga—cortó, de forma conciliadora—. ¿Dónde estás?
Intenté recordar el nombre del lugar donde nos hallábamos. El menú que reposaba sobre una de las mesas cercanas, afortunadamente, me sirvió de ayuda.
—Le recoin—pronuncié rápidamente, con un acento horrible—. ¿Sabes dónde queda?
—Sí, tranquila—dijo—. Estoy bastante cerca. Invéntate alguna excusa para Gaara, que yo te espero en la esquina, ¿de acuerdo?
—Está bien —aseguré, no sin cierta vacilación en mi voz—. Gracias, Sasuke.
—De nada, pequeña. Nos vemos.
Mi cabeza comenzó a maquinar alguna idea antes de llegar a la mesa donde Gaara estaba esperándome. Poniendo mi mejor cara de tragedia, tomé mi bolso y lo miré. Era patética mintiendo, pero Gaara era lo suficientemente crédulo para caer en la patética excusa de que Ino se había caído por las escaleras y necesitaba mi ayuda. Realmente no me gustaba mentirle, pero no estaba en las mejores condiciones para salir con él, primero me estaba muriendo de sueño y segundo, el asunto de Sasuke me traía muy distraída. Apuntando mentalmente que debía avisar a mi amiga sobre la mentira y rechazando repetidas veces la propuesta de Gaara de llevarme hasta mi apartamento, salí del costoso restaurante. Caminé a lo largo de la calle —bastante llena de gente, por el solo hecho de que era viernes por la noche— hasta alcanzar la esquina. Allí se encontraba el Camaroaparcado y Sasuke apoyado sobre él, con aquella pose despreocupada que le daba el perfecto perfil para un comercial.
— ¿Te generó muchos problemas? —inquirió, mientras me abría la puerta del acompañante.
—Iie —aseguré, encogiéndome suavemente de hombros.
—Bonito atuendo, por cierto —comentó, divertido, algunos segundos después, mientras arrancaba el auto.
Me sonrojé y le pegué suavemente un puñetazo en el brazo, como usualmente hacía cada vez que me molestaba, mientras nos deslizábamos con su auto por las calles de la ciudad.
Después de un breve viaje, acabamos en una pequeña heladería ubicada en un sector no tan céntrico. Sonreí cuando Sasuke aparcó, sorprendiéndome con el destino. Él, que me conocía como pocas personas, sabía que no me gustaban los lugares ostentosos o llenos de gente. Prefería aquellos locales pequeños y acogedores, con algunas mesitas de aspecto informal llenando el lugar y pocas personas compartiendo charlas en voz baja. Me ubiqué en una mesa cerca de la puerta, mientras Sasuke iba a buscar los helados. Cuando llegó hasta mi sitio, con dos enormes helados de chocolate, le sonreí de forma alegre.
—No sabes cuándo deseaba uno como estos —comenté, dándole una probada al helado.
Él sólo rió entre dientes, dirigiéndome una cariñosa mirada.
—Lo sabía.
Nos quedamos allí por un rato, viendo como la poca gente que quedaba se iba retirando. Cuando mi reloj marcó tres minutos para las doce y media de la noche, ambos nos pusimos de pie. Sasuke me tomó suavemente de la mano, mientras salíamos del local rumbo a su automóvil. Nos acomodamos dentro y viajamos hasta mi apartamento en un confortable silencio, escuchando sólo las baladas que pasaban por la radio. Cuando llegamos, me desabroché el cinturón de seguridad y miré a mi mejor amigo con una sonrisa.
—C-creo que comenzaré a-a tener citas co-contigo en vez de con Gaara —comenté.
Cuando me di cuenta de lo que había dicho, me sonrojé escandalosamente.
Sasuke no pareció notarlo, porque simplemente rió.
—No es mala idea, si me lo preguntas, pequeña —aseguró, dándome un suave apretón en la mano—. Ino me comentó algo sobre una salida mañana por la noche, así que supongo que nos veremos en unas pocas horas.
Abrí los ojos y gemí con horror.
— ¿O-otra salida? —pregunté.
Mi acompañante rió.
—Eso parece —se acercó un poco y me dio un suave beso en la mejilla. Mi corazón se alteró, siempre sensible al contacto con Sasuke, mas mi rostro fingió tranquilidad con una suave sonrisa—. Hasta mañana, mi hime.
—Hasta mañana, Sasuke-kun.
Me bajé del auto, con la certeza de que nunca habría mejores citas que las que tenía con él.
Con mi mejor amigo.
Con el hombre del que realmenteestaba enamorada.
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Quiero agradecer a KettyRubi (Escena random, jajaja. Yo también me emociono si me los imagino así, a Sasuke dándole besitos a Hinata. Tan cute~ Gracias por tu review, espero te guste este capítulo. Besos.), , Annii GabiiZ, Tokeijikakeno orenji, sasuhinalovesam, Meilyng-LoveU.H, Ale styles (muchas gracias por tu comentario. Me halaga mucho el que te declares fan mía. Es todo un honor. Me alegra el haber despertado tus ganas por leer fanfics otra vez. Mi pobre Gaara—kun…. Resultó ser un patán en mi fic, pero bueno… Aún así se le quiere, jajaja. ¿Qué si Sasuke es gay? Bueno eso lo sabrás luego. Un beso y un abrazo), lady-darkness-chanyBian Rosier
Un beso y un abrazo… Se despide
Rika De Hiwatari
~La êspösa oficiâl dë Kai Hiwatari~
Eη εstε grαη y αηcho мuηdo ηo tεηgαs мιεdo dε αcεptαя cosαs ηuεvαs, pιηtαηdo sobrε ηuεstяos dolorosos pαsαdos… Sι εstαмos juηtos, no hαy ηαdα quε tεмεя… Sι εstαмos juηtos, no hαy ηαdα quε tεмεя
[[I Love Thε Mûsiic]]
