Hola! Por fin aquí la conti… debo decir que esta vez el capi es más corto, me ha costado mucho trabajo sacarlo gracias a mi nueva obsesión … "No.6" haaaaaaa no puedo creer que pasara tanto tiempo sin ver este anime TTwTT ahora busco imágenes como loca, más el manga y la novel …. Tengo problemas =_=, sorry ya me pondré las pilas para apurarme.

Como siempre mil gracias a quienes se pasan a leer

Deikara: cómo estás?, adoro tus rw TTwTT lamento muchísimo la demora en verdad no he tenido cabeza para sacar algo decente XD pero en compensación decidí concederte tu petición y aquí mostre leve de madazetsu jejeje en realidad no es un par que me llame mucho pero pensé ¿porque no?, además le faltaba a nada un alguien XD jejej espero poner un poquito más de ellos más adelante vale?, en fin, espero te guste el capi nwn

hiromihyuga24: hola! Muchas gracias por comentar nwn me temo que la situación de sasu y Naru no va por ahí jejej ya se verá más adelante, en cuanto a dei bueno si lo torturo mucho pero ya lo voy a cuidar XD, espero te guste el capi nwn

Sin más, nos vemos al final owo

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Capítulo 4

Sasuke estaba seguro de que quería en la vida, desde muy pequeño había logrado numerar sus metas, viniendo de una familia como la suya la mayoría de sus objetivos los tenía en frente día a día.

Cuando tenía tres años su madre había enfermado, un extraño virus que la postró en cama durante más de dos meses, no entendía lo que ocurría, era claro que su poca experiencia de vida no le marcaba más allá de una gran incertidumbre y preocupación por lo que veía pero era listo y curioso y pronto –a pesar de la negativas de su padre y su hermano- se vio envuelto en su primer gran trabajo autoimpuesto, cuidar de su convaleciente progenitora.

Itachi le decía que no debía preocuparse, que las cosas saldrían bien y que él y su padre se harían cargo de todo, pero ¿qué clase de hijo sería si no se preocupaba por la única mujer que le importaba en la vida?-recordemos, tan solo tres años- había visto muchos programas en la tele en donde el súper héroe salvaba a la amiga de su identidad secreta, donde las tortugas ninja protegían a la reportera, juegos en los que el gracioso sujeto con overol y sombrero rojo siempre luchaba por rescatar a la princesa, él podía hacerlo, su mamá era su princesa y el la salvaría.

Mikoto se había enternecido por completo con el gesto y como buena princesa se había dejado consentir aunque siempre procurando que su pequeño no se esforzara, la veces que se había quedado dormido sobre ella mientras-según él- medía su temperatura o las ocasiones en que se había tropezado con la charola que comida robada a Itachi antes de que el pudiese llevarla habían logrado, fuera de regaños, experiencias de práctica y error, las siguientes veces que alguno de sus familiares enfermaba, muy a pesar de su corta edad, se sentía seguro para saber qué hacer.

De ahí había salido su primer objetivo, siempre cuidar de sus seres queridos sin importar lo difícil que fuera.

Justo un año después había conocido a su ahora novio, se peleaba con el todo el tiempo llegando a los golpes que aunque infantiles dejaban marcas durante días, sus padres se habían preocupado, le habían regañado, castigado y obligado a pedir disculpas después de cada altercado pero el siempre alegaba que él "niño bobo" había empezado.

Itachi acostumbraba hablar con él y explicarle que a veces las personas no decían lo que realmente sentían y por eso solía tener diferencias, Sasuke no lo había comprendido hasta el día en que en una nueva discusión había soltado un colérico "te odio", el rubio había parado su pelea de manera repentina, sus ojos se habían aguado y algunas lágrimas bajado por sus sonrosadas mejillas, se había asustado, claro que no odiaba a Naruto, solo que lo desesperaba pero igual le divertía, lo molestaba pero igual cuidaba de él, sin pensarlo mucho lo había envuelto entre sus pequeño brazos aguantando los bien merecidos quejidos y ligeros golpes sobre su aniñado pecho.

Después de eso había corrido a los columpios y retado a su amigo a llegar más alto, como toda pelea de niños esta se había olvidado, los problemas pasaron a ser juegos y estos a ser desafíos, ambos queriendo superarse entre sí, de ahí su segunda meta –ligada un poco a la primera- superarse al máximo para ser digno del cariño y la amistad del rubio.

Cuando entró a la secundaría y su tío Izuna fue diagnosticado de cáncer sintió su mundo caer, la familia en general se mostraba decaída y molesta, su padre siempre estaba de mal humor y solía pasar horas en la oficina con tal de evadir la realidad, su madre lloraba constantemente y su hermano estaba poco en casa, siempre acompañando a Madara en muestra de apoyo.

Concretamente recordaba una tarde de viernes en la que- a la salida de la escuela- Izuna se había aparecido en la entrada del complejo esperándolo sonriente recargado en su harley davidson, Sasuke se había acercado a él con la mirada gacha y el corazón latiéndole al mil, la situación del mayor había llegado a sus oídos por medio de sus padres pero desde eso hacía un par de semanas y no había cruzado palabra alguna con su tío.

Izuna lo había llevado a comer helado hablando de cosas sin sentido, que si Fugaku era un amargado adicto al trabajo , que si la siguiente semana saldría un nuevo libro que moría por leer, que si debía darle consejos para por fin declarársele a su rubio amigo, ni un sonrojo, ni un reclamo, nada había salido de sus labios.

El mayor sonreía y con las palabras más simples (aún a sabiendas de que ya estaba enterado) le explicó la situación, Sasuke no resistió y se soltó a llorar en sus brazos (aunque esa incomoda escena jamás salió a conocimiento ajeno), no era justo, no era justo que tuviera que morir tan joven, no era justo que se fuera a perder tantas cosas que no había vivido aún, no era justo que no fuese a formar una familia, no era justo que le quitaran a su tío.

A partir de ese momento cada tarde después de la escuela y cada fin de semana la pasaba con el mayor, reían y jugaban, recordaban y planeaban aunque solo fuese para el futuro del menor de los Uchiha, la siguiente meta era la única que había salido y entendido con alguien más, Izuna se la había dado como un último regalo, nunca caer, jamás rendirse, su final-llegara cuando llegara- sería solo después del mayor esfuerzo, su último suspiro saldría con todas sus fuerzas.

Cada día al despertar tenia bien claro lo que quería, y cada día una nueva meta salía ya fuera material o laboral, de tiempos, de compañía pero aquellas tres premisas las tenía prácticamente tatuadas en la mente, ¿fuerte?, ¿decidido?, para esos momentos extremadamente complicado.

Sasuke se dejó caer de espaldas sobre el desordenado colchón, era temprano y aun tenía tiempo para llegar a la oficina, Naruto había salido hace un par de horas ente el llamado de su abuelo, algo de una "genialosisima" invención suya, un nuevo tipo de ramen que había creado y pasaría revolucionar la industria gastronómica, ambos habían reído dando por su lado al viejo pero el rubio había salido prácticamente corriendo, no lo culpó, era ramen después de todo.

Ahora estaba semidesnudo sobre su cama, recién salía de la ducha y ciertos pensamientos que rondaban en su mente desde hacía días atrás no lo dejaban tranquilo, paso su vista a aquella cenefa abierta en la pared cercana al baño, su escondite secreto, apretó su mano derecha empuñando el par de palillos, quería hacerlo, en verdad que quería pero (aunque no lo admitiera) tenía miedo, no al rechazo, eso era completamente absurdo, es decir, era él, Sasuke Uchiha, jamás sería rechazado pero, algo en su interior le decía que algo faltaba, que había un escalón separándolo de ese gran paso, pensó en ¿Qué diría el tío Izuna? Y lo único que logro ver fue al sonriente moreno burlándose de él y palmeando su espalada con fuerza diciendo algo como "Sasu-chan! Eso no se piensa, vamos tigre!, eres un Uchiha y un Uchiha no duda, no teme, no sufre…"

Soltó un gruñido molesto, esos optimistas consejos jamás lo ayudaban, sí era un Uchiha pero aquella estúpida ideología que rondaba su familia era una reverenda porquería, el sí dudaba, sí temía y sí sufría, dudo al declarar sus sentimientos a Naruto, temió ser rechazado y sufrió al pensar en que lo separaran de él, esas malditas ideas eran basura, y ahora que lo pensaba (y queriendo culpar a alguien de sus enredos mentales) odiaba a Izuna por su maldito optimismo, odiaba a Naruto por su aparente confianza, odiaba a Madara por actuar con tanta naturalidad y despreocupación ante cualquier problema, bola de idiotas!

Ok, quizás estaba exagerando, esa personalidad alegre de aquellos que lo rodeaban era algo así como el otro lado de la balanza, lograban relajarlo en ocasiones y centrarlo en otras tantas, quizás por eso se llevaba tan bien con ellos, aunque Madara era punto y aparte. (Maldita monedita de oro)

Miro el reloj digital en la mesilla de noche y bufó molesto, ¡lo haría!, trabajaría duro, terminaría temprano, llamaría al rubio y lo invitaría a comer el plato de ramen más grande que jamás haya visto, sin rodeas más el asunto se puso de pie de un salto, tomó delicadamente el par de palillos y lo dejó junto a la puerta para tomarlos al salir, no sería nada decente salir en toalla, sus manos sujetaron la puerta corrediza del closet cuando una clásica tonada sonó en su celular, sin mucho interés lo tomó abriendo paso a la llamada mientras paseaba su vista buscando el traje que portaría ese día.

-¿Qué quieres?-preguntó con hosquedad sosteniendo el aparato entre su hombro

-Parece que nunca obtendré un buen saludo de tu parte-no hubo respuesta- ¿Sasu, puedes llegar un poco antes?

-¿A qué se debe tanta amabilidad, tío?- evadió con una sonrisa burlona, conocía muy bien ese tono- adivinaré… necesitas que llegue antes porque saldrás con alguna nueva conquista- una sonora carcajada se escuchó del otro lado de la línea, Sasuke sonrió

-¿Por qué necesitaría una nueva conquista cuando tengo a mi Zuzu?

-¿El chico bipolar de publicidad?, no me digas que sigues detrás de él, pobre hombre déjalo en paz, suficiente tiene con sus problemas para que encima lo acose su jefe

-No es acoso, es tan tímido que no deja salir sus verdaderos sentimientos por mí- soltó dramáticamente- hoo es tan lindo!, solo necesita un empujoncito, vamos Sasu ¿me ayudarás?

-Da igual, ya iba de salida estaré ahí en media hora- el menor escuchó una exclamación de alegría- pero…- silencio- tendrás que darme algo de tiempo esta tarde, quiero…-un ligero sonrojo acudió a sus mejillas- llevaré al dobe a comer

Sasuke cerró los ojos reteniendo el aire en sus pulmones a espera de las burlas sorprendiéndose al instante de escuchar las palabras del mayor con un tinte tan… ¿orgulloso? ¿Familiar? Que lo dejó con la boca abierta.

-Está bien Sasu, te veo a las dos para hacer cambio, mucha suerte muchacho

Esperaba gritos, golpes y patadas, esperaba llanto y caos, a Tsunade y sus enfermeras con aguja en mano listas para una fuerte dosis de sedante, esperaba todo menos eso, no un silencio total.

Deidara permanecía quieto, completamente inmóvil, su mirada perdida fija en algún punto invisible de aquella habitación, su respiración parecía haberse detenido y los nervios de hace unos segundos desaparecido dejando solo incertidumbre y temor, el diagnóstico había sido dado y no era nada alentador.

-¿Eso…quiere decir que…?-Itachi tartamudeó quedamente

Tsunade suspiró alejándose de la puerta en donde había permanecido desde su llegada, caminó un poco y se detuvo frente a la única ventana mirando la tarde caer.

-Como dije…la inflamación en los músculos nos impedía ver la gravedad de la situación, una de las fisuras en la cadera no cerró como debía y una bacteria logró colarse-suspiró- la infección se ha propagado dañando el tejido, he de ahí el dolor y las molestias…si no logramos detenerla podrían haber serias consecuencias, muerte de tejido, dolor permanente, parálisis…

-Y… ¿Qué podemos hacer?-cuestionó el moreno ante el mutismo de su compañero

-Afortunadamente está en una etapa medicable, es algo similar al daño causado por la osteoporosis, digamos que Deidara tiene huesos de un viejo de ochenta años… trataremos con antibióticos para la infección, dieta, terapia y si se requiere con cirugía, esperemos no tener que llegar a eso

La mujer se volvió mirando a un Uchiha preocupado y aun rubio en la misma posición desde que habló al entrar, exhaló ruidosamente tratando de ser optimista.

-No se preocupen, si hacemos las cosas cuidadosamente todo saldrá bien

La mujer no se quedó mucho más, palmeó amistosamente el hombro el mayor y salió dándoles tiempo para hablar, Itachi suspiró con pesar quedándose de pie frente a la ventana, no sabía por dónde empezar considerando que lo recién dicho por la doctora echaba por el caño la posibilidad del volver a casa por un tiempo, le extrañaba enormemente la reacción de su compañero pero supuso necesitaba tiempo para asimilarlo.

Sus pensamientos se volvieron técnicos, pensaba que haría ahora, quien cuidaría de Shisui, si su madre o su padre tendrían tiempo, el retiro del mayor debía darle tiempo libre pero tampoco se sentía cómodo pidiéndoles enorme favor, Sasuke y Naruto volvieron a sus pensamientos y también se sintió mal, no podía seguir dependiendo del resto, Sasori tenía el estudio fotográfico y ya tenía el doble de trabajo por la ausencia de Deidara, Konan y Pain recién habían salido de viaje y no volverían hasta dentro de un par de semanas, Zetsu…bueno no quería ser grosero pero su amigo ya tenía suficientes problemas, lo estimaba claro! Pero no podía cargarle la responsabilidad de un crio ajeno, sus posibilidades se agotaban, Kakuzu y Hidan, un escalofrió recorrió su espalda, prefería que tratara bien a sus "tíos" hasta estar un poco mayor, temía por la integridad de su pequeño.

-Vete…

La suave voz del rubio lo sacó de sus pensamientos, por un momento pensó escuchar mal y le prestó completa atención esperando que repitiera lo dicho.

-Vete…

Itachi frunció el ceño incómodo, al parecer apenas reaccionaba lo dicho por Tsunade, volvió su vista a la charola de alimentos completamente vacía, y se acercó para tomarla entre sus manos.

-Te traeré algo de comer- pronunció ignorando por completo la petición del otro pero su voz-ahora cargada de molestia-le llamó de nuevo.

-No, te he dicho que te vayas, no te quiero aquí

-Oye sé que estas molesto pero…

-No!

Aquel grito lo paralizó por completo, estaba más que acostumbrado a las reacciones tan fuertes de Deidara pero aquel tono, su voz, su rostro era algo que jamás había visto, podía distinguir furia y dolor, odio y temor, dejó de lado el metal y volvió en sus pasos.

-Se supone que iría a casa y no será así!, por eso… vete!, no te quiero aquí- repitió

-¿Es que no lo entiendes?, es por tu salud!

Había mantenido la cama por mucho tiempo, días soportando sus gritos y regaños sin sentidos, berrinches y caprichos, no lo dejaría así, no dejaría que tomara una situación tan delicada como por la que estaban pasando tan a la ligera.

-¿Acaso quieres terminar peor?- continuó resistiéndose a levantar la voz-¿no lo entiendes?

-Tu eres el que no entiende!- gruño con furia amenazando con ponerse en pie, Itachi se apresuró a sujetarlo evitando todo movimiento- No entiendes!, lárgate! No te necesito!

El moreno abrió los ojos con sorpresa apretando los puños, todo lo que había hecho era estar a su lado, procurar su bienestar y llenarlo de atenciones, apenas y salía de esa habitación y se desvivía porque comiera y tomara sus medicamentos a horarios, siempre había sido así y ahora le decía que no lo necesitaba, Itachi no era de las personas que se molestaran con facilidad, podía jactarse de una gran paciencia pero se sentía al límite, se sitió desplazado, ignorado y poco valorado, estaba por soltar mil y un improperios cuando sintió las manos del menor aferrarse temblorosas a sus brazos, bajó su mirada hasta esos momentos perdida encontrando solo la cabellera rubia de la ahora oculta cabeza en su pecho.

-No te necesito….-escuchó como sollozo-yo no…

Itachi forzó su capacidad cerebral al cien, se suponía que era listo, un genio prácticamente y estaba completamente en ceros, ¿de qué demonios hablaba el rubio?, un ligero llanto llegó a sus oídos y se alarmó, apenas había notado que estaba trepado en la cama prácticamente sobre Deidara, temió haberle lastimado y como si la tela de las sabanas quemara intentó apartarse para ir por ayuda pero el menor no lo soltó, fortaleció el agarre retorciéndose en el colchón aun cuando eso provocó solo dolor en su maltratado cuerpo.

-Dios, ¿te lastimé?, espera aquí iré por Tsunade, no te muevas- soltó con nerviosismo pero un gemido lastimero salió de aquellos sollozantes labios.

-No~…no lo entiendes…

-Dei, lo siento, en verdad lo siento mucho- le abrazó apenado acariciando con suavidad su largo cabello- todo va a estar bien, haremos lo que sea necesario, medicamentos, reposo, terapias, yo estaré contigo en cada una de ellas, no debes preocuparte

-Es que no lo entiendes!,- repitió hasta el cansancio- yo no te necesito…Shisui si…

Las palabras se atoraron en su garganta, su hijo, todo este tiempo había pensado en el como una carga, como un problema que debía resolver para poder tratar a su pareja, cada día lo veía por una horas, lo acunaba en sus brazos, le sonreía y se sentía pleno pero solo eso, uno corto tiempo, Deidara en cambio lo extrañaba, lo añoraba, pensaba en él día y noche, descuidaba su estado por pensar una forma de salir de aquel frio hospital y todo para estar con su pequeño, todo para cumplir su trabajo de "madre", hacia semanas que su ánimo se veía decaído y las pocas palabras que soltaba eran o de molestia por su estadía en la clínica o de preocupación y pregunta por su bebé, por saber con quién estaba, si ya había comido, si necesitaba comprar más pañales, si la ropita que había estado guardando durante los últimos meses le sentaba bien, si era cuidado, si era amado, si recibía lo que él había sido privado de darle.

-Vete…- un nuevo sollozo sacudió su cabeza- ve con él, por lo menos…tú debes estar con él, no quiero que estés aquí…

Itachi soltó el aire que no sabía retenido y se golpeó mentalmente por su descuido, se separó lentamente limpiando las pequeñas lágrimas al borde de aquellos ojos azules, se acercó lentamente uniendo sus labios en un ligero rosa, tan rápido que dejó al rubio desconcertado.

-Tienes razón, Shisui nos necesita-declaró haciendo un intento de sonrisa, pero Deidara negó con frustración, se apresuró a interrumpir su queja- si puedes, lo harás, te pondrás bien y estaremos juntos de nuevo los tres

-Itachi…-renegó

-Tomarás los medicamentos y pediré a Tsunade que te atienda personalmente…en casa

Estaba nervioso, no podía creer que sintiera el estómago tan revuelto que estaba seguro vomitaría en un segundo, sudaba a mares y sus piernas se movían nerviosamente bajo la mesa, tomó la servilleta que descansaba junto al vaso lleno de agua y la pasó por su rostro suspirando profundamente, debía tranquilizarse, ¡por todos los cielos era Sasuke Uchiha! No podía darse el lujo de dejar que ese estúpido rubio por el que estaba perdidamente enamorado- no lo admitiría- lo viera en semejante estado.

Hasta ese momento las cosas iban bien, había terminado su turno, llamado a su novio para citarlo en su restaurante favorito, había repasado lo que diría tantas veces que cada palabra había perdido sentido, eso ayudaba, lo haría pasar como una conversación común, sacudió la cabeza sonriendo, era estúpido, no había de que preocuparse, llevó su mano a la bolsa del abrigo que colgaba tras su silla, sintió la forma alargada de aquellos palillos y su sonrisa se ensanchó, estaba por adelantarse y pedir el menú cuando la puerta del establecimiento se abrió, su vista se volvió de inmediato en dicha dirección, Naruto miraba de un lado a otro en su búsqueda batiendo sus desordenado cabello, no tardó mucho en ubicarlo y agitar animosamente su mano para llamar la atención que tenía incluso antes de entrar.

-Teme!, lo siento, ¿llego tarde?

-Justo a tiempo- sonrió invitándolo a sentarse-¿todo bien en con tu abuelo?

-Sí, ya sabes cómo es ero-senin exagera las cosas a mil!, aunque debo admitir que el ramen que hizo ira directo a ser platillo principal, es un genio ese viejo!

-Ramen es ramen dobe, ambos exageran

-No dirás lo mismo cuando lo pruebes, iremos en la semana ¿vale?

Sasuke agradecía enormemente la capacidad del rubio por crear una conversación banal de la nada, cada palabra que soltaba lo tranquilizaba, era como cualquier día, sin mediar más le tendió el menú para que eligiera aunque ya sabía lo que escogería, no tardaron en llevarles un par de bouls con ramen, no era su platillo predilecto pero era lo mejor que le podía dar a su compañero considerando lo que estaba por pedir, por un momento se lamentó por no haberlo planeado mejor, por la espontaneidad e improvisación del hecho pero realmente no podía ser de otra manera ambos sabían que ese tipo de cosas no se le daban al Uchiha.

Nuevamente llevó su mano al saco y tomó en puño los palillos desde el centro, los nervios volvieron, su mano cerrada se posó en la mesa y estaba por hablar cuando el menor le habló haciéndole dar un pequeño salto en su sitio.

-¿Sucede algo teme?- le preguntó ante la inesperada reacción

-Nada, ¿Qué decías?-soltó con nerviosismo

-Ho sí!- revolvió un poco las cosas de su pequeña mochila sacando un envase plástico-baa-chan me dio esto para ti- le tendió un par de capsulas- le comente que has estado algo cansado y me dio vitaminas- se justificó esperando que el otro le creyera, no pensaba que estuviera haciendo algo malo pero aun así esa espinita de nervios le picaba con insistencia.

Sasuke le miró extrañado unos segundos, era cierto que estaba agotado, no dormía mucho teniendo tantas cosas en mente pero no pensaba que fuese tan obvio, realmente no le daba mucha importancia y por un momento le enterneció el gesto de Naruto- aunque claro, un Uchiha no se enternecía, no- asintió levemente y extendió su mano libre tomando el fármaco, levanto las tabletas meneándolas entre sus dedos y se las llevó a la boca como para que el otro viera que realmente agradecía el detalle.

-¿Contento?

-Contento, ahora come, te mal pasas tanto que por eso estas así de delgado y paliducho- comento a broma.

Sasuke le vio tomar su cubierto así que se apresuró a detener sus movimientos, era el momento perfecto para hacerlo, tomaría su mano y entrelazaría sus dedos, le sonreiría lo mejor que pudiera y colocaría su par de palillos sobre su palma procurando que al cerrarla notara el arillo que los unía, estaba seguro que los identificaría por la envoltura y moría de ganas por ver su reacción, era un genio, solo a él se le podría ocurrir algo tan "romántico" con tanta naturalidad, estaba por hablar cuando la imagen frente a él se nubló, instintivamente apretó la mano que acababa de sujetar sacudiendo la cabeza, una profunda oleada de calor lo invadió causándole nauseas, escuchó al rubio llamarle preocupado, quería negar y decir que todo estaba bien restándole importancia pero incluso él se inquietó, de pronto la habitación pareció ponerse a dar vueltas, con algo de torpeza se puso de pie tirando la silla a su paso, algunas personas voltearon ante el ruido pero Sasuke ya no escuchaba.

En una especie de espasmo su puño se cerró más de la cuenta, sintió la maderas trozarse y clavarse con fuerza en su palma, sus piernas fallaron, Naruto gritaba, podía verlo en su rostro y sentir las vibraciones por su cercanía pero no había sonido, la bruma de sus ojos incremento y se sintió caer, unos brazos lo sujetaron antes de tocar el suelo y aunque desconcertado y temeroso se dejó llevar por la inconsciencia sabiendo que con el rubio ahí todo estaría bien.

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Uf!, hasta aquí por hoy nwn, cielos sentí este capi algo forzado pero algunas cosillas quería tocarlas como el hecho de lo que le pica a Dei es su baby y no tanto el aunque ese desapego por du propia seguridad le joda a Ita XD ya veremos cómo se arreglan estos dos.

Lo de los palillos, bueno fuera de que es obvio lo que pretende XD, tendra su revelación en el siguiente capi, algo muy bobo creo pero ps ya verán jejej en fin, espero que el próximo me salga un poco mas fluido n.ñ

Ya saben! Gracias por leer, nos vemos en la próxima, sugerencia blablablá XD

No olviden comentar!

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