ANTES QUE NADA UNA DISCULPA. De verdad no pretendia tardarme tanto en hacer el capitulo, la inspiracion esta ahi. Lo que no tengo es tiempo. Estoy empezando a ver microbiología y parasitología en la Universidad, las clases y tareas absorben mucho de mi tiempo, pero no se preocupen que yo termino esta historia por que la termino. Ahora respondiendo a una de las preguntas.
Solita-San:
Ay me encanto, sabes cuando leí la parte del recuerdo de Anna tuve que escuchar la canción :) Y que luego Jack cante fue genial, espero ansiosa la continuación :D Sigue así! y algo mas habrá BunnyxTooth?
Me alegra que te guste la historia. Estoy planeando hacer unas cuantas menciones de BunnyxTooth, pero muy leves, la historia en sí misma, a pesar de tener cierto tintes de romance esta supuesta a ser la premisa de otra que tengo en mente hacer en el futuro, esta es solo una historia introductoria, centrada en Jack convenciendo a Elsa de volverse una guardián, y no contiene interacciones prolongadas con los otros guardianes. La siguiente historia si tendrá más contenido de BunnyxTooth.
A todos los demás:
Muchas gracias, me alegra que les vaya gustando la historia y que dejen sus comentarios.
IV.-Historias de Media Luna
Tomo algo de tiempo lograr que Elsa se estabilizara, Jack la sostuvo en sus brazos durante todo el tiempo que ella sollozo hasta que finalmente se cansó de llorar y pudo detenerse, cuando su respiración entre cortada se acompaso y tomo un ritmo suave y relajado Jack finalmente decidió separarse, se aclaró la garganta por mera incomodidad y suavemente la separo de si tomándola por los hombros. Elsa no lloraba más, y tampoco veía a Jack, su cabeza estaba baja, su mirada fija en el suelo, para este punto Jack había deducido que aquello que decía el libro sobre su mirada era una mera exageración, por lo cual utilizo su mano para levantar la barbilla de Elsa y verla a los orbes azul celeste que solo ella poseía.
-¿Co-Como te e-enteraste? – Titubeo la joven mirándole fijamente, Jack no pudo evitar sonreír con indulgencia, porque era la primera vez que ella le hablaba genuinamente, no como en su primer encuentro en el cual Elsa uso una voz fría y carente de emociones, no. Esta vez ella estaba dejándole ver ese lado suyo que no había sacado en años, este simple hecho le hizo mirarla con más amabilidad.
- El hombre de la luna me dio la respuesta. – Era una verdad a medias, Jack simplemente deseaba que ella estuviese más tranquila para contarle de los dientes posteriormente, como sea la reacción de ella fue un terrible Deja Vu para él, le dolió en el corazón ver la expresión herida en los ojos de Elsa, y escuchar su voz llena de dolorosa incredulidad.
-¿El… El hombre se comunica contigo? Pero… yo he tratado, tantos años… - Elsa bajo su vista nuevamente, Jack volvió a hacer que ella le mirara.
-Hey, hey tranquila, todo estará bien… él tampoco se comunicaba conmigo en un inicio, pero después de volverme guardián nuestra conexión se amplifico, y ahora me ayuda cuando estoy en aprietos. – Comento con una sonrisa, Elsa rehuyó su mirada algo molesta ya que él seguía insistiendo con el tema del guardián, pero Jack se limitó a ignorar su aparente molestia y soltar un apenas sonoro, lo siento. Ella hablo en tono bajo después de unos segundos.
- ¿Lo sabes… todo? ¿Lo de Anna?
- Algunas partes. Pero no tenemos que hablar de eso si no lo deseas, solo necesitamos enfocarnos en tus poderes, ¿Notas algo peculiar ahora? – Pregunto el con una sonrisa, Elsa por otro lado seguía molesta ante su propia debilidad, al haber cedido y aceptado la compañía de este muchacho.
- Nada en lo absoluto.
-No me haz congelado. – Apunto el con una sonrisa socarrona y un tono lleno de suficiencia, Elsa rodo los ojos.
-Porque tú eres Jack Frost, estas echo para soportar el frio, pero a otras personas, bueno ya sabes cómo termino eso. – Murmuro Elsa abrazando sus piernas recargando su cabeza sobre sus rodillas, Jack supo que ella se refería a la gente de la plaza, congelados todos en su perdición. Jack suspiro decidiendo cambiar el tema e inclino su cabeza.
-Elsa, ¿Podrías relatarme como recuerdas tu nacimiento? – Ella pareció dudar por un momento, su mirada se a parto repentinamente de la realidad y cerró los ojos, respiro hondo y empezó su relato.
-Había… oscuridad, tenía miedo, mucho miedo… y entonces una sensación de calidez me invadió, mire a la luna que me bañaba con su luz, y de alguna forma… ya no volví a sentir miedo, era como si las cosas sucedieran de manera natural. – Jack sintió un gran parecido con el relato, pero no se dignó a interrumpirla, Elsa continúo. – Cuando me di cuenta ya está viva nuevamente, pero mi sacrificio no había funcionado.
-¿Sacrificio? Te refieres a… - Elsa asintió, ella había conscientemente elegido morir para intentar salvar a alguien más, Jack trago un nudo. - ¿Tu hermana? – Elsa negó con lo cual Jack se había sorprendido un poco.
-Mi sobrino, le prometí a Anna antes de que se congelara en el último instante que lo protegería con mi vida, pero no funciono, le falle a mi familia, le falle a Arendell pero más importante aún le falle a mi hermana… y eso es algo con lo que tendré que vivir por el resto de mi vida. – Confeso ella con gruesas lágrimas descendiendo por sus ojos y una voz quebrada por la emoción, Jack suspiro y negó con la cabeza porque ella estaba llorando nuevamente y el de alguna forma sentía que él era responsable de ello, Jack subió su barbilla y conecto sus ojos con los de Elsa.
-Elsa… ¿Qué sucedió? – Elsa rehuyó su mirada como si estuviese avergonzada o asustada de algo, quizás ambas, y luego negó con la cabeza. Jack entendió que ella no estaba lista para decir la historia completa, pero era obvio que se trataba de sus poderes y la falta de control en ellos. Jack seco sus lágrimas y le sonrió. – Hey, no tenemos que hablar de eso, mejor dime, ¿Desde cuándo empezaste a tener problemas con tus poderes? – Elsa salió de su tristeza aparente y adopto una cara de muy seria concentración, en otras palabras, la reina de la nieve había regresado.
- Cuando era niña, yo… estaba jugando con Anna, usando mis poderes y se salió de control, le di a Anna por accidente y ella tuvo un problema, desde entonces siempre estuvo fuera de control. Las emociones, el miedo, y usar mi poder lo hacían más peligroso, por lo tanto lo contuve durante todos esos años y-
-¡Woah, espera! ¿Me estás diciendo que… tus poderes los tenías mucho antes de que el hombre de la luna te eligiera? ¿Cuando eras… humana?
-¿Se supone que eso no es normal?
-¡Por supuesto que no!
-Yo… creí que todos habían nacido con los poderes, como yo. – Comento simplemente, Jack negó con la cabeza, aun cuando Elsa mantenía una expresión meramente neutral era evidente su confusión, Jack suspiro.
-Ok, es obvio que no conseguiremos respuestas debatiendo eso ahora, lo hablaremos luego. Ahora, respecto a encerrar los poderes, eso de contenerlos es...
-¿Necesario?
-Estúpido.- Termino el viendo a Elsa con algo de exasperación, Ella no se molestó pero si parpadeo dos veces con cierto desconcierto en su rostro, Jack suspiro explicándose. – Escucha Elsa, no puedes intentar contener tus poderes, son parte de ti, es como intentar dejar de respirar, simplemente no funcionaria.
-Pero…
-Pero nada, hazme caso muñeca, he vivido 375 años, se lo que hago. – Comento el con una sonrisa socarrona, Elsa frunció el ceño muy levemente y hablo en su usual tono sin emociones.
-Bueno tengo 275 años, creo si me ha funcionado en todo este tiempo es por algo.
-Sigo siendo 100 años mayor. – Comento el con una risita y recargo su barbilla sobre su mano. – Ahora escucha, ¿Qué pasa cuando inflas un globo sin parar y sin dejar salir el aire de él? – Jack pudo notar que Elsa no quería seguir su método de enseñanza así que le envió una mirada de reproche. – Elsa…
-Crece…
- ¿Y qué pasa cuando el globo crece muchísimo y aun no dejas salir el aire?
- Explota. Jack se a lo que te refieres, pero fue el dejar salir el aire lo que causo todo lo que ves en Arendell… esa noche me jure que nunca más usaría mis poderes. Aun así no fue suficiente yo… trate que la gente me viera durante algunos años pero… después de congelarlos a todos, simplemente decidí que era mejor estar sola.
-Elsa, nunca es bueno estar sola. – Le reprendió el seriamente y suspiro. – Estar sola no es la solución, nunca más. Ahora me tienes a mí… y a los guardianes. – Añadió Con una sonrisa gentil, Elsa se limitó a mirar hacia otro lado y pasar sus manos por los finos cabellos de su trenza evitando su mirada, Jack encontró esto extraño pero lo ignoro continuado con la lección. – Lo único que necesitas es… dejarlo ir, ¿Sabes?
-¿Dejarlo ir? – Pregunto ella confundida y negó con la cabeza. – Jack no lo sé, nunca nada bueno salió de dejar salir estos… poderes. Nunca nada bueno salió. – Temor. Jack lo noto en su mirada, en sus gestos, en su voz, era como si Elsa estuviese en verdad aterrada de siquiera considerar la idea de usar sus poderes, era algo triste de ver ya que, como él había dicho, el hielo y todo aquello estaba en la naturaleza de ambos, negarlo era doloroso.
-Elsa escucha, entre más lo encierres dentro de ti más difícil y dañino se volverá. – Le explico el con cierta exasperación, pero también entendía que dado el pasado que vivió y las trágicas consecuencias mediante las cuales ella se volvió guardián que convencerla no sería tan fácil como contar uno, dos, tres.
-Escucha, ¡Tú no me conoces! No sabes nada sobre mí, ¿Cómo pretendes que simplemente escuche las palabras de un estúpido guardián que supuestamente vino a ayudar? ¿Por qué siquiera debería confiar en ti?
Jack abrió la boca para responder, no obstante se tragó sus palabras. Elsa tenía razón. Él no era nadie en especial que mereciese cooperación y respuestas de su parte. Recordó inconscientemente cuando los guardianes quisieron acercarse a él y lo que sintió. Miedo, confusión, desconfianza. Eran sentimientos que salían con naturalidad después de haber tenido que confiar tantos años solamente en sí mismo. Pedirle a Elsa que repentinamente cooperara con sus comandos no solo era impensable e inútil, era egoísta. Jack suspiro y hablo nuevamente, en un tono resignado.
-Tienes razón.
-¿Qué? – Elsa encontraba obviamente extraña la repentina cooperación de su parte, y su mirada escudriñadora solo confirmaba lo mucho que había esperado una negativa de Jack, el guardián aprovecho el silencio de sorpresa para continuar con lo que a iba a decir en un inicio.
-No te conozco, ni tú me conoces, no merezco tu confianza en este instante. – Soltó simplemente, Elsa bajo la mirada sabiendo que esto pasaría, que el simplemente se iría y la dejaría sola. Era lo mejor, ¿Cierto? Ella no tenía madera de guardián de todos modos, sin embargo Jack la sorprendió con sus siguientes palabras haciéndola verlo nuevamente. – Pero podemos cambiar eso, si hablamos, ¿Qué dices? – Jack le guiño un ojo como mera señal confidente, no obstante esto hizo que Elsa le mirara aún más extrañada.
-Jack que estas…
-Jackson. – Le interrumpió el gentilmente, esto la descolo levemente, y Jack al ver la más mínima pizca de con confusión en sus ojos sonrió explicándose. – Mi nombre, antes de ser Jack Frost era Jackson Overland. No lo uso desde hace 375 años, así que puedes decirme solo Jack. – Jack se sentó más cómodamente y continúo. – Morí cuando tenía 19 años, mi hermanita quiso ir a patinar sobre el hielo del lago ese día, pero el hielo era demasiado frágil y empezó a fragmentarse donde ella estaba. – Relato con una mirada algo seria. – Ella estaba muy asustada, y yo nunca había estado más aterrado en toda mi vida, utiliza esto. – Señalo el a su bastón. – Para salvarla y al hacerlo caí donde ella estaba… - Se tranquilizó más, al igual que Elsa, concentrándose en las sensaciones que sintió en ese momento. – Lo último que recuerdo es que Emma grito mi nombre… después estaba rodeado de oscuridad y frio, y estaba asustado, pero cuando vi la luna comprendí que estaba a salvo. – Explico el sonriendo.
Sin embargo su sonrisa murió después de eso, porque después de eso solo tenía memorias de soledad y sufrimiento, aun así continuo, si quería que Elsa confiara en él debía saberlo todo sobre él, y quizás de esa forma finalmente aceptaría que no debía estar sola… y que él no iba a dejarla sola sin importar que. Jack sabia mejor que nadie lo que era padecer ese sufrimiento y si en sus manos había la posibilidad de ayudar a Elsa el haría lo que pudiese.
-Yo… a diferencia de ti, y de los demás guardianes, perdí mis memorias de lo que sucedió. No sabía que había sido humano en el pasado, cuando llegue a una villa cercana intente hablar con las personas, pero no sucedió, ya sabes tú lo que sucede. – Explico el, y pudo ver en Elsa la mirada inconfundible que denotaba aquella terrible sensación de ser atravesado por otra persona, la mirada que ponías cuando realizaba que en cierto modo, no existías. Jack no observaba a Elsa, estaba demasiado sumergido en sus recuerdos para notar el repentino cambio en la mirada de la joven, que ahora le observaba con simpatía. – Por muchos años Elsa, yo viví en la ignorancia, en el miedo, en la incertidumbre de no saber qué iba a ser de mí, o porque había sido elegido para vivir de esa forma… solo, sin que nadie pudiese verme. Por mucho tiempo me pregunte por que no podía haber alguien más como yo. – Inconscientemente volteo a mirarla, si Elsa era solo 100 años menor que el, él pudo haberla encontrado en el pasado, ambos pudieron hacerse compañía desde hace tanto… de alguna forma ella pareció comprenderlo o quizás pensó lo mismo porque jugo con sus manos y miro al suelo.
-Eso debió ser… muy duro. – Admitió ella, Elsa sabia hasta cierto punto que el hombre de la lun la había salvado por una razón, aun cuando esta era desconocida, pero aun en su soledad, ella tenía los recuerdos de los pocos momentos felices de su vida para acompañarse. Pero Jack nunca tuvo nada… ¿Cómo se sentiría haber estado completamente solo en el mundo? Sin tener siquiera esos recuerdos que te invaden a la media noche.
-Lo fue. – Admitió Jack con una sonrisa débil. – Pero, luego conocí a los guardianes y en ellos encontré la respuesta, de por qué fui escogido, ellos me aceptaron y se volvieron como mi nueva familia, no nos vemos a menudo pero las veces que lo hacemos es grandioso. – Explico el sonriendo. – Yo siempre estuvo rodeado de dolor y de odio, odio hacia el hombre de la luna, pero cuando encontré mi centro, todo recobro un nuevo sentido, y encontré la paz. – Elsa enarco una ceja algo confundida, y Jack noto con algo de alegría que ya no estaba molesta, se estaban conociendo.
-¿Tu centro? – Jack asintió con una sonrisa. – ¿Pero… a que te refieres con eso? – Jack hizo una cara pensativa, explicarlo era algo sencillo, pero tratándose de Elsa debía ser muy gráfico e impresionarla algo para que ella se convenciera, justo como Santa hizo con él, sin embargo el guardián cayó en cuenta de que no tenía muñecas rusas para dar su explicación. Pero aquí hay escarcha. Le recordó su mente, y Jack sonrió sabiendo cómo explicarse.
-Sí, mira tú me ves a mí, ¿Cierto? Y la primera impresión que tienes es que soy un bromista busca pleitos. – Jack había formado una versión de sí mismo en escarcha que se materializo en la habitación, el mini Jack empezó a sacarle la lengua a Elsa quien lucía confundida, pero a la vez maravillada con lo que él podía ser. – Pero también, soy serio cuando es necesario. – El muñeco hizo una cara seria. – Y temerario. – Ahora el pequeño muñeco escarchado utilizaba su pequeña bastón hecho de escarcha para atacar. - ¿Y sabes que hay en mi centro Elsa? – Para este punto Elsa había dejado su postura erguida y sofisticada al estar sentada y estaba prácticamente inclinada sobre el muñeco, consumida por el interés y curiosidad, Elsa negó y el muñeco empezó a reír y jugar frente a ella, la reina no entendía, en cierto punto, lo único que estaba haciendo era jugar, y…
-¿Divertirte? – Pregunto con la duda marcada en el rostro a lo cual Jack asintió con una sonrisa, el muñeco volando alrededor de ellos.
- Así es, diversión. Encontrar felicidad y alegría en las cosas más simples de la vida, pero también incluso en los momentos más difíciles y escalofriantes. Eso es con lo que nací, es lo que me hace guardián, y eso lo que debo proteger de los niños. Y tu Elsa, al ser elegida posees también un centro maravilloso, solo tienes que descubrirlo. – Explico el alegremente, Elsa hizo una cara dudosa.
-Jack eso es… increíble, pero yo… yo no tengo. – Jack presintió que Elsa empezaría a menospreciarse nuevamente, pero ya no más, no si él estaba presente, le mando un guiño a la versión escarchada en miniatura de sí mismo, y entendiendo el mensaje de su creador, esta paso entre ambos cayéndose estrepitosamente frente a Elsa, y rompiéndose en miles de copos. La reina de la nieve, como la mayoría de los seres con conciencia encontraba cierta morbo divertida en una caída, sin embargo no lo suficiente como para reír o alejar sus preocupaciones… hasta que la toco aquel copo de nieve.
Elsa no fue siquiera consiente de que estaba bajo la acción de la magia de uno de los copos del guardián de la diversión, un brillo azul adorno sus ojos momentáneamente, y entonces sin pensarlo y sin evitarlo una sonrisa apareció en su rostro, y un segundo después exploto en que pequeñas risitas que intento evitar desesperadamente tapándose la boca. ¿Qué estaba pasando? ¿Porque de repente parecía tan fácil simplemente ser… feliz?
-¡Ah! ¿Con que te parece gracioso que mi pequeña creación se cayera hm? – Elsa negó entre risas.
-N-No pa-para nada… - Y como si trata de demostrar los contrario su garganta profeso otra risa forzada, Jack sonrió viendo una oportunidad para ayudarla a des estresarse en primera vez después de tantos años.
- ¡Claro que lo haces! ¡Ven aquí!
-¡Jack no!
De no ser porque Elsa estaba demasiado feliz como para sentir miedo sus poderes habrían salido por el temor de lastimar a Jack, pero no sucedió. Él se abalanzo sobre ella y empezó a hacerle cosquillas. Elsa se revolcaba de risa como nunca en su vida mortal lo hizo, y por supuesto como nunca en su vida inmortal se imaginó, Jack también reía mientras Elsa intentaba detenerlo, luego de lo que fueron unos minutos ella lo lanzo lejos de un empujón aun riendo.
-¡Su majestad, esto es la guerra! ¡En guardia! – Había empezado a nevar en la habitación, y Jack no sabía si esto se debía a ella o a él, no le importaba, por un momento, al estar en el suelo rodando, jugando y riendo con Elsa, cayó en cuenta de lo infeliz que había sido últimamente y de lo mucho que había disfrutado el jugar nuevamente. Elsa se levantó viendo a Jack con un una bola de nieve en la cara y una sonrisa radiante.
-Oh no, ni se te ocurra Jack Frost, no lo… - Antes de siquiera terminar su frase, Elsa había sido atacada de lleno en la cara por la bola de nieve. Dejando de lado lo que iba a decir Elsa se armó un escudo de hielo y empezó a lanzar bolas también. Y así la tarde paso, se ocultó el sol y salió la luna, por un momento el tiempo dejo de existir para ellos, porque por un momento ambos experimentaron nuevamente esa dicha que se hallaba perdida en el olvido.
Al final ambos estaban tirados sobre una montaña de nieve, de cara hacia el ventanal de la habitación de Elsa, observando la media Luna de esa noche, con una mitad de luz, y una mitad de oscuridad, la dama de la nieve veía las estrellas, sonreía aun cuando el efecto del copo había pasado, por un momento dejo de pensar en su pasado, en sus problemas y en todo, simplemente disfruto.
Su respiración era ligeramente entrecortada, debido a que acaban de tirarse a descansar, Jack estaba sumergido en un silencio absolutamente confortador, de alguna forma sentía que se había acercado a Elsa más que nunca en un día, y aun cuando fuese un pensamiento absolutamente ridículo y seguramente erróneo, una parte de el en los más profundo de su corazón, sentía como si ellos hubiesen nacido para conocerse, no obviamente como Jackson Overland y Elsa de Arendell, si no como Jack Frost y la reina de la nieve. Era un pensamiento descabellado, pero en cierta forma reconfortante. Jack volteo a ver a Elsa con un sonrisa, esperando que su mirada estuviese posada en el cielo, y encontró para sus sorpresa que ella le veía de reojo hace rato.
La reina de la nieve tuvo apenas el más imperceptible sobresalto al verse descubierta (que pasó desapercibido por el guardián de la diversión) y volteo hacia arriba nuevamente, Jack enarco una ceja ante ese inusual comportamiento pero acabo restándole importancia, observando al cielo. La serenidad de aquella noche era algo que seguramente no sentiría nuevamente. Abstracto estaba el joven en sus pensamientos, con la nueva esperanza de que había dado un gran paso para convencer a Elsa, cuando ella irrumpió el silencio con su melodiosa voz.
-¿Jack?
-Dime.
-Gracias… yo había olvidado, la última vez que reí. – Admitió Elsa con una pequeña sonrisa y suspiro. – O que me sentí feliz… y de alguna forma, sé que sin ti, no habría sido posible, gracias Jack. – Ella le miro de reojo con una sonrisa agradecida, el hombre de la luna la iluminaba con su luz, y Jack estaba seguro en ese momento que jamás había visto a alguien tan hermoso en toda su vida.
-No me agradezcas muñeca, es mi trabajo después de todo. – Comento el guiñándole el ojo a modo de broma, por alguna extraña razón que él no se molestó en profundizar Elsa se sentó repentinamente y volteo hacia otro lado de la habitación después de que el conecto su mirada con la de ella y le guiño el ojo. Jack encontraba estos desplantes inusuales pero no extraños, aunque una parte de él empezaba a agarrarle el gusto, por alguna razón sentía que sus palabras eran las causantes de eso, y saber que tenía esa influencia era algo desconcertantemente agradable y satisfactorio, fue esta misma razón por la cual Jack no pudo detenerse de flotar justo detrás de ella y suspirar en su oreja suavemente. Poniendo sus manos sobre los hombros de la joven – Elsa, preciosa, ¿Acaso dije algo malo?
-No… so-solo… - Ella pareció divagar por un momento, aun dándole la espalda, Jack enarco una ceja sin entender. – Tengo que estar sola Jack. – Anuncio de repente. Como si fuese una necesidad de vida o muerte, Jack frunció el ceño extrañado.
-¿Qué? Pero…
-Largo.
- Elsa si tu crees…
-¡Dije que largo!
Elsa genero un pequeño iglú de hielo alrededor de ella sin la más mínima fisura por la cual Jack pudiese colarse, el ruido no pasaba de afuera hacia adentro y eso la tranquilizaba. Elsa miro su reflejo en el hielo liso que género y suspiro apretándose las sonrojadas mejillas, estaba molesta y avergonzada de reaccionar tan fácilmente ante semejante palabrería barata de Jack, el seguramente se comportaba así para convencerla más rápidamente de ir con él. No él no es así. Le reprendió su mente. Elsa corrió sus manos por sus cabellos no sabiendo que pensar. Durante muchos años de su vida vivió en soledad, sin aprender a relacionarse con gente, mucho menos con hombres.
Pero los pocos que conoció siempre trajeron problemas, querían dañarla, engañarla, incluso jugar con ella o matarla tal y como lo había planeado Hans, la sola idea de enamorarse, sentir cariño o cualquier cosa afín le aterraba. No… yo no estoy enamorada, no siento nada… nunca, cualquiera reacciona así si le susurran tan cerca es normal. Trato de convencerse y suspiro abrazándose a sí misma. Por años ella había estado sola, y ahora llegaba el como una bendición, Jack llevaba ya varios días junto a ella, era amable y atento, y le decía cosas esperanzadoras como que nunca iba a dejarla sola y que en los guardianes encontraría a su nueva familia.
¿Pero qué tan cierto podía ser eso? ¿Qué tal si ella no tenía madera para ser guardián? ¿Qué tal si no tenía un centro? A todas las personas a las que quiso acercarse las cógelo, se condenó a la solidad por años, ¿Cómo cambiar tan repentinamente algo que había hecho durante tanto tiempo? Para Elsa parecía inconcebible, sin embargo… le daría la oportunidad de Jack de ayudarla a controlar su poder, ¿Qué podía perder al final? No comentas los mismos errores que en el pasado. Le reprendió su mente y Elsa se vio en la necesidad de mentalizarse de no hacerlo, no dejaría ver lo que había en ella, su relación con Jack debía ser estrictamente profesional… por decir algo. En otras palabras, ella no podía arriesgarse a amar a nadie nuevamente, de ninguna forma, eso mato a Anna, si Elsa hubiese seguido sus instintos desde el principio y se hubiese recluido antes… nada de lo que sucedió habría pasado.
La dama de la nieve suspiro y adquirió una nueva mirada de determinación en su rostro, por ahora jugaría con la reglas de Jack, controlaría sus poderes y mañana empezaría el verdadero entrenamiento. Por difícil que fuese intentaría… no, lograría pasar por toda experiencia sin afectación alguna, sin mostrar sus emociones a nadie, así esta persona fuera Jackson Overland Frost.
Muchas gracias por sus comentarios, nos leemos.
