Un año más pasó en el que Viktor tuvo que madurar lo que no había hecho en toda su vida. Como rey, ahora tenía que hacer frente a lo que nunca tuvo que encontrarse de cara: la guerra. Descubrió que ésta era dura y cruel, haciéndole saludar a soldados que ese mismo día vería morir en batalla y sentir la esperanza destrozarse en los rostros de las esposas que no volverían a ver a sus maridos.
Pero no estaba solo, dejó de estarlo desde el primer momento en que él y Yuri se habían visto, y ahora que estaban comprometidos, su unión era más evidente. Todos los días se recordaba que si vivía era para ver un día más aquella hermosa sonrisa y refugiarse en aquellos brazos que tan amorosamente lo recibían.
El matrimonio aún era un plan a futuro, pues Yuri, como príncipe, aún no alcanzaba la edad necesaria para tomar esa clase de decisiones, aunque cada vez faltara menos.
Sus reinos, a pesar de ser vecinos, los obligaban a mantenerse separados la mayor parte del tiempo, pudiendo pasar semanas sin saber nada del otro, lo que traía como consecuencia que los encuentros fueran un abrazo tan duradero como sus cuerpos quisieran y palabras de amor y consolación que parecían nunca terminar.
Sin embargo, uno de esos encuentros tan ansiados no tuvo lugar.
Viktor se encontraba en la sala principal del palacio, simulando un león enjaulado por la desesperación de que hace horas debió llegar la comitiva de la familia real del fuego y ésta seguía sin dar señales. Cuando Viktor se encontraba así de desesperado, su temperatura comenzaba a descender y también la del ambiente a su alrededor, por eso mismo era que se encontraba solo en la sala, pues ni los sirvientes ni miembros de la nobleza podían con el invierno cortante que emanaba la sala.
La puerta sonó y Viktor caminó con prisa para abrirla. El sirviente que apareció tuvo la desgracia de recibir la helada directo en su rostro, pero tenía algo más importante qué hacer que congelarse en esos momentos. Extendió la mano y entregó a Viktor un pergamino con un aviso para él.
El rey tomó el papel y comenzó a leerlo cada vez a mayor velocidad, con total desesperación. Su respiración se aceleró y sus manos temblaron. Justo cuando terminó de leer, arrugó fuertemente el papel y éste quedó congelado en una bola de hielo en sus manos, que pronto fue lanzada hacia uno de los muros en donde terminó hecha añicos como si de cristal se tratara.
—Trae a mi tío Yakov, ahora.
El sirviente casi queda petrificado por ese mandato que se sintió como algo gélido penetrando sus oídos. Corrió lo más rápido que pudo en búsqueda del hermano de la reina, pues era el único que podría controlar a la bestia en la que el rey acababa de convertirse.
Para cuando éste llegó, la sala ya tenía hielo que se acumulaba en las paredes y muebles. De no ser porque él también dominaba el control del hielo con maestría, probablemente habría terminado disecado por la baja temperatura.
El rey volteó a verlo con la mirada ensombrecida, que se aplacó cuando se topó con los ojos autoritarios y severos del tío que era más un padre para él. Podía ser rey, pero aún era demasiado joven como para controlar su temperamento.
—Hubo una invasión, tío. —A pesar de su mirada filosa, sus palabras sonaban como una avalancha que se aproximaba a lo lejos—. El reino de la tierra tiene en sus manos a la reina y al príncipe del fuego.
Yakov abrió los ojos impactado. Era cierto que el enemigo había retomado ciertas fuerzas, pero no creyó posible que lo que su sobrino le decía pudiera ser cierto. De ser así, el reino de la tierra había sido más asusto de lo que ellos habían contemplado.
—Debo traer a Yuri con vida.
Al igual que una tormenta de nieve que se alzaba, Viktor se puso de pie y caminó hacia la salida de la sala, listo para convocar a su ejército.
—¡Alto ahí! —exclamó Yakov mientras tomaba al rey del hombro. Si se tomaba esas libertades con él, era solamente porque en esos momentos estaba hablando con su sobrino desenfrenado y no con el rey sabio que aún le faltaba ser.
—Si vas de esa manera, sólo lograrás que también el reino del hielo se quede sin rey. Llama a los generales y a los nobles del hielo y fuego por igual, piensa con cuidado el ataque y planea hasta el último detalle. Mantén el coraje que tienes y úsalo para cuando tengan que rescatar a la reina y su hijo, pero por ahora has uso de la paciencia y el ingenio.
El plan de ataque llevó días en lograrse, en especial porque sería la primera vez que el ejército del fuego sería comandado por el rey del hielo. Lo que los logró unir fue el deseo mutuo de traer de regreso a la familia real con vida.
El día de la invasión llegó y Viktor lideraba a ambos ejércitos con gran determinación, dispuesto a recuperar aquello que juró que jamás se apartaría de su lado. Como alfa, dominaba su instinto de saber que su propiedad había sido arrebatada, pero a la vez sus sentimientos humanos de amor lo llevaban a sentirse desesperado y confundido.
Era el castillo de un noble de la tierra donde se llevó a cabo la batalla. Cuando pudieron acceder, los soldados le dieron vía libre a Viktor para que con su olfato encontrara a Yuri y, por lo tanto, a la reina. Era difícil, pues soldados enemigos bloqueaban losa accesos, pero Viktor no dudó en hacer uso de sus poderes y más de un soldado enemigo murió a manos del hielo y no de la espada.
Con la adrenalina corriendo por sus venas y la frustración de sentir más cerca el aroma de su amado pero no dar con su paradero, Viktor continuó buscando hasta el cansancio. Al dar con la cámara en donde se encontraban encerrados, forzó la puerta hasta abrirla y encontrarse inmediatamente con un cuerpo más pequeño al suyo abrazarlo con fuerza y hundir su cabeza en su pecho. Después de días, al fin se sintió completo.
Aún así, el abrazo duró unos instantes que para nada fueron suficientes. Yuri tuvo que soltarse y mostrar su rostro sufriente ante los ojos del rey.
—Mi madre, la tiene el rey de la tierra. —Su voz era una mezcla de miedo y euforia—. Sé dónde están. Debo ir por ella.
Viktor siguió a Yuri por los pasillos. Los lazos entre los alfas y omegas podían ser muy fuertes, no sólo entre las parejas, sino también entre las madres y sus hijos. Una madre alfa y un hijo omega eran una unión que se mantenía desde el embarazo. Viktor entendió que Yuri quería estar a su lado, pero en esos instantes era más importante el que su madre y reina estuviera bien.
Yuri siguió bajando más y más pisos hasta que la luz visible pasó a ser algo inexistente. Hizo uso de su poder y con su mano creo una flama como si fuera una antorcha. Se guió con ella hasta dar con la cámara donde recordaba haber visto a su madre por última vez.
Ésta estaba abierta, y cuando Yuri vio a su madre encadenada, sucia y herida contra la pared, corrió con desesperación para liberarla. Viktor estuvo a punto de entrar, pero un fuerte golpe por parte de una roca contra su cuerpo lo noqueó al hacerlo chocar contra la pared con fuerza.
Ambos voltearon y vieron al rey de la tierra dejándolos sin escapatoria en la trampa donde sabía que caería el príncipe del fuego al tratar de rescatar a su madre.
—Son las ventajas de que un débil príncipe omega busque a su madre alfa. Olvidan pensar y se dejan llevar por sus instintos.
El rey era ya de edad más avanzada que ellos dos, pero eso también lo hacía más astuto.
Comenzaron a enfrentarse entre los tres, pero Viktor seguía herido por el primer ataque y Yuri buscaba que su madre inconciente no saliera más herida de lo que ya estaba. Tenían grandes posibilidades de perder y ambos lo sabían.
—Tu madre fue de gran utilidad. No sólo debilitó a tu reino en su ausencia, sino que también supo dar compañía a la solitaria vida que llevo desde que mi esposa murió.
Yuri se encolerizó y se lanzó hacia el rey. Un látigo de fuego cubrió la pierna del enemigo, lo que lo hizo gritar de dolor por el ardiente calor además de tropezar y caer al suelo. Aún así, éste tocó el piso y piedras se levantaron de éste para golpear a Yuri, que casi lo deja inconciente.
—¡Yuri, no lo escuches, sólo te está provocando! —Le gritó Viktor mientras trataba de romper las cadenas que mantenían a la reina atrapada.
Siguieron peleando, pero Viktor era conciente de la desesperación y el descontrol que se apoderaba de Yuri. Nunca lo había visto de aquella manera y, de no ser porque éste se lo había dicho, habría puesto en duda que era un omega y habría estado seguro de que estaba viendo a un alfa enfurecido pelear.
Logró liberar a la reina, pero Yuri se veía tan cansado que dudaba que pudiera seguir peleando por más tiempo. Corrió a ayudarlo en cuanto sacó a la reina de la prisión y, en un golpe final, encerró al rey en la cámara donde la reina se encontraba anteriormente.
—¡Yuri, salgamos de aquí!
Viktor colocó a la reina sobre sus hombros y por un momento Yuri lo siguió, pero al instante dio media vuelta y regresó a la cámara donde el rey se encontraba inconciente gracias a Viktor.
—Adelántate, tengo que terminar con esto.
—¡Ya tenemos a la reina y tú y ella deben estar a salvo!
—¡Entonces llévatela! ¡No me iré hasta dejar el honor de nuestra familia limpio!
Viktor quería regresar y hacerlo entrar en razón, pero el que estuviera cargando con el peso muerto de una persona y que ya no tuviera energías para seguir peleando hizo que lograra poco para llevarse a Yuri, quien entró a la celda del rey con un brillo ardiente en sus ojos y cerró la puerta de ésta.
El rey del hielo no entendió el motivo por el cual el príncipe hizo aquello, pero pronto supo que eso había sido un acto para protegerlo, pues fuertes llamas iluminaron la celda. Viktor no tuvo más remedio que huir, pues aunque la reina fuera inmune al fuego, él no lo era, así que tuvo que salir y esperar que Yuri pronto se le uniera.
Efectivamente no pasó tiempo para que el príncipe se encontrara su lado mientras escapaban. Viktor por primera vez pudo ver la determinación en su mirada y supo que, cuando el momento llegara, sería un rey más grande del que su madre alguna vez fue.
Lo sucedido se expandió con gran velocidad y las noticias llegaron al reino del hielo al día siguiente. La familia real estaba a salvo y, no sólo eso, pues el príncipe del fuego al que muchos desestimaron por ser un omega, ahora respetaban y hasta temían por haberle dado muerte al rey de la tierra.
Fue un evento caótico y con una mezcla de planes bien elaborados y euforia descontrolada, muy característica del reino del hielo y del fuego respectivamente, pero finalmente pudieron demostrar que ambos reinos podían ser uno solo si se lo proponían.
La paz apareció por primera vez. Durante un año no hubo ni una sola batalla y la gente comenzó a pensar que la paz podría ser duradera por primera vez.
Viktor ya no podía ver a Yuri de la misma manera desde que pelearon hombro con hombro y pudo ver todo el potencial que ese príncipe tenía. Extrañamente, además del amor que sentía, un deseo descontrolado se apoderaba de él cada vez que sus cuerpos se mantenían unidos por más tiempo del normal cuando se abrazaban o besaban. Deseaba con ansias el saber cómo sería tener a ese omega tan fuera de lo común debajo suyo y ardiente de deseo como el fuego que creaba.
Pero sabía que la recompensa de la espera sería grande. Faltaba sólo un día para que Yuri cumpliera la mayoría de edad y, con eso, contraer ese mismo día matrimonio y la unión, no sólo de sus reinos, sino de sus vidas.
Notas de autor:
Les seré sincera, no tenía pensado publicar este capítulo cuando terminé de escribirlo.
Sé que la gran mayoría aquí quiere escenas románticas entre Viktor y Yuri, pero quería darme un espacio para poner que, aunque Yuri sea un omega, no es esta persona débil y asustadiza que luego se pone mucho en los omegas. Como ven, si algo fascina mucho a Viktor es que Yuri, a pesar de ser tierno y tímido, es también alguien temible cuando se lo propone y, para bien y para mal, algo incontrolable cuando se deja llevar. Esto lo saque del anime cuando dijo que Minami le recordaba a su yo más joven, que era más imprudente, impulsivo y que se dejaba llevar por sus emociones.
Como han de sospechar algunos, el siguiente capítulo habrá boda, y eso significa que seguramente habrá lemon. ¿Quieren que lo incluya? Si han leído mis otros fanfics, sabrán que siempre escribo puras escenas sexosas para vil fanservice, pero juro que acá será romántico y tierno (pero también sexoso xD).
Gracias por los hermosos comentarios que me han estado dejando! Poco a poco hay más lectores y ojalá los que ya estén leyendo queden atrapados para seguir con esta historia :3
