Capitulo 4
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¿Cómo puede el destino jugar de este modo tan cruel?
Sentía como su corazón se encontraba atascado en su garganta. La noticia no fue grata, en nada.
Hace solo unas horas la había dejado en buen estado ¿Y ahora? Moegi, recayó y fue hospitalizada.
A como pudo, logró pagarle al chófer del taxi. Sus manos se estaban comportando estúpidas y que decir de sus piernas. Las cuales temblaron y flaquearon en cuanto puso los pies sobre el pavimento.
Intento correr pero sus tacones resbalaban a causa de aquellos charcos. La lluvia comenzaba a empapar todo de ella.
Todo comenzaba a ser un caos...
En cuanto cruzó las puertas de urgencias sintió como su padre la sujetaba, pues a causa del agua que escurría, sus zapatillas y el azulejo la hicieron resbalar. No supo ni como llego a los brazos de su padre antes de estamparse contra el suelo.
Su madre con las mejillas rojizas al igual que su nariz, comenzó a secar su cabello con una pequeña bufanda, mientras su padre trataba de tranquilizar sus manos temblorosas. Pues si seguía así, podía tener un colapso nervioso.
—M-mamá, — durante todo el transcurso sus lágrimas recorrían su rostro, pero ante su preocupación no se dio cuenta. Hasta que su madre paso un pañuelo sobre sus mejillas— c-como...
No pudo terminar su intento de palabras al mirar a uno de sus compañeros salir de aquellas puertas de cristal. En cuanto sus miradas se cruzaron pudieron entender la situación y eso, la calmo un poco.
Trago grueso y se separó de sus padres, con rapidez pero aún con sus piernas flaqueando se acercó a él. Lo tomo de los antebrazos y lo agitó un poco.
—S-sasori.
—Tranquilízate.— menciono aquel pelirrojo en un tono neutral.
—¿C-cómo, está?
—Todo esta bien, ella esta fuera de peligro. Llego con una gran dificultad para respirar pero por suerte pudimos controlarlo. La subimos a piso, pueden pasar a verla.
—Gracias.
Una sonrisa se dibujo en su rojizo y pálido rostro. Él, solo asintió y se hizo a un lado para dejarlos pasar...
Sasori, conoce a Sakura desde la universidad. La conoce muy bien y sabe que aquella pequeña, es su vida entera.
Trato a toda la familia y les tomo un cierto cariño, asi que tan bien le afecto el estado en que llegó Moegi al hospital hace un par de horas atrás.
Pero Sakura... ella, el estado en que llego, el estado en el que ha permanecido los últimos días...
Ella lo necesita, necesita ha aquella persona para mantenerse fuerte y no estar al borde del quiebre. Pues toda aquella situación la abruman más de lo normal y eso, le preocupa.
Pero aquello que ambos tienen, es más delicado que los pétalos de una rosa. Nunca olvidará las escenas absurdas de celos que Sasuke, le hacía a Sakura. Más cuando la veía con él, ¿Y todo para qué? Para terminar en un; "lo siento, no volvera a pasar".
¿Y después? Dejándola en la ignorancia y soledad. Quebrantandola cada vez más.
Sasori, siempre la miro como una hermana, aquella con la que reía y peleaba por cosas tontas, sin perder el hilo de su gran amistad. Estuvo ahí cuando todo aquello acabo, cuando ella no dejaba de llorar y de suplicar que todo regresará a como era antes. Cuando fingía ser feliz con aquel frío y apuesto chico.
Verla en su faceta de enamorada, era lo mejor que uno podía acontecer.
Y ya echa de menos esa sonrisa tan radiante que solo ella suele tener.
Pero por ahora, sólo queda seguir sosteniendo su mano para que esta no caiga en el vacío de su corazón.
Sakura, estaba molesta consigo misma. Si tan solo no se hubiera ido, si se hubiera quedado en casa, eso no abría pasado. No se perdonaría si algo le hubiera pasado a su pequeña hermana.
Además, su ida al recinto fue una completa ruina ¿Y todo por qué? ¡Claro! Todo gracias a ese par de tontas pelirrojas.
Sin duda, el rojo se volvió su color menos favorito...
Bendita su suerte...
Se mantenia golpeando con más fuerza la punta de aquel bolígrafo contra aquel folleto que aún guardaba, aún que ya un poco arrugado y desgastado.
Habían pasado días y se sentía un tanto estúpida por todo lo que paso en aquél diminuto encuentro.
Pero ya que más daba. Era definitivo que no se volverían a ver, mucho menos con aquella pelirroja en el camino. Ya no había nada que hacer...
O eso quería pensar para mantener su corazón "tranquilo".
Un suspiró salio con desdén y continuó con aquel golpeteo contra ese inofensivo papel...
La puerta de su consultorio se abrió de par a par. En cuanto sus ojos se fijaron enfrente no evitó fruncir su ceño.
Causando que aquel chico borrara su sonrisa y le regresará el mismo gesto. En cuanto estuvo dentro de aquella habitación, Sakura, escupió aquello como si nada.
—¿Has pensado en teñir tu cabello? El rojo es muy irritante— soltó con sorna.
Sasori, no dudó en unir más su entrecejo. Pero tratándose de él, sería más inteligente y le daría vuelta a su mal comentario.
—¡Oh! Claro, nunca se me había ocurrido ¿De qué color estaría bien que lo tiñera? ¿Color negro? — sonrió al ver que el rostro de aquella chica se comenzaba a desfigurar — ¿Tan bien debería usar pupilentes del mismo tono?
—Idiota.
Sasori soltó una carcajada al ver tan maravillosa reacción. Tomo asiento frente a ella y dejo caer todo su peso sobre el respaldo mientras se cruzaba de brazos y la miraba fijamente.
—¿Qué rayos pasa contigo?— preguntó Sasori. Pero como era de esperarse...
No respondió.
Miro sobre el escritorio y observó aquel desfigurado papel, al tomarle forma a aquella silueta arqueo su ceja. Justo lo que pensó.
—Así que Ino, te termino convenciendo.— Sakura negó suavemente.
—Fue mi madre.
—Ya veo, fue ese día ¿No?— ella asintió, y el suspiró— ¿Cuál es tú enojo exactamente?
—Esa chica.
Sasori la miro confundido, pero al parecer aquella "chica" era la causa de ese estado tan deplorable en el que estaba.
Sakura siempre fue una chica celosa, parecía una pequeña niña berrinchuda que recelaba sus juguetes.
Pues con Sasuke, era lo mismo. O a veces un poco más dramática.
Aún que Sasuke siempre fue de una sola mujer por así decirlo, ella, al mirarlo distanciado cada día más, su temor a que alguien más astuta y hermosa llegase y se lo arrebatará como un dulce a un bebé... Le aterraba.
Sasori, siempre fue un buen observador y aquella actitud que estaba tomando Sakura, comenzaba ha abochornar y ostigar ha Sasuke. Aún que, no toda la culpa era de su amiga, el alejamiento de Sasuke no fue de mucha ayuda. Siempre encerrado en su mundo, alejado de la realidad, enfocándose solo en aquellos trozos de papel... todo aquello. Fue la causa de que lo suyo acabará.
O al menos, fue lo que vio desde que los conoció a ambos.
—¿Quieres desahogarte?— un pesado suspiro salio de los labios de Sakura, él solo se dedicó a mirarlo con atención.
—No sé, por donde empezar... cuando entre, recordé muchas cosas hermosas, pero mientras más miraba... —Se encogió de hombros algo apenada— él sufre y es por mi culpa.
Vio como mordió su labio inferior para que este no temblará, mientras sus ojos luchaban por no derramar todo aquello que tenía atascado.
—¿Acaso... hice mal en dejarlo?— elevó su rostro hacia el techo— todas sus pinturas reflejan la tristeza y la soledad, tan bien, en la mayoría me pinto a mi... ¿Cómo debería tomar eso? Todo esto me tiene confusa... Cuando nos encontramos, me sentí con la necesidad de sentir su calor una vez más, pero eso ya no puede ser...
Te equivocas pensó Sasori.
—Teníamos mucho que decir en ese momento pero aquel par de tontas y torpes pelirrojas interrumpieron, luego aquella llamada... No debí haber ido.
—Pelirrojas ¿Eh?... dime Sakura, ¿Realmente estas arrepentida de a ver ido? ¿Lamentas conocer su sentir? O ¿Duele la culpa ante tu mala decisión y el hecho de que tal vez esto ya no se solucione?
La miro encogerse más en aquel asiento... no sabía que responder. No sabía que pensar ante aquellas preguntas.
—¿Aun lo amas?
Y fue aquello, que caló dentro de su roto corazón y su afectada mente. Sus lágrimas demostraron lo que sus labios no lograban formular.
Si.
Y eso le dolía más. Amarlo y saber... que él, siente lo mismo.
¿Qué tanta solución puede haber en algo que ella misma rompió?
¿Cómo debería sentirse realmente?
No lo sabía.
—Deberías de buscarlo de nuevo,— la confusión en sus ojos fue demasiado notorio. Sasori, sólo la miro con ternura— ambos tienen muchas cosas que aclarar, y lo sabes...
Sasori siempre daba en el clavo de su cordura. Y aún que le costará admitirlo, tenía razón. Hay muchas cosas que aclarar entre ambos.
Su hermana ya llevaba varios días hospitalizada, ya no era necesario. Pero aún vivía el temor de que aquel ataque regresará.
Pero como siempre, su conciencia disfrazada en un chico pelirrojo de nombre Sasori la hacían entrar en razón y tener un poco más de fuerza.
Como siempre, el único que la equilibraba.
Antes de ir a su habitación retoco su maquillaje para que no se notase el hecho de que había llorado. No quería preocuparla.
Al entrar, la miro tan alegre como le gustaba verla. Su madre le sonrió y dio un paso atrás para que ella checara el suero que conectaba a su mano.
—Bien Moegi, esta tarde te daremos de alta.
—Ya era hora— menciono en reproche la pequeña— ¿Sabes cuantas clases he perdido?
—Lose y perdón. Pero tenía que asegurarme de que no existiera amenaza de una recaída más.
Miro a la pequeña cruzarse de brazos y formar puchero en sus pequeños labios. Tan dulce
—Bueno, bueno. No comiencen a pelear.
—¡Hey, mamá! — aquella rubia miro a su pequeña hija un tanto sorprendida, sólo esperaba que no se hiciera costumbre entre sus hijas el levantarle la voz— ¿Lo trajiste?
—¡Ah! Claro— la rubia re busco entre su bolso hasta sacar aquella pequeña cajita. Misma que colocó entre las manos de la pequeña.
Sakura las miro ha ambas, ¿Qué tramaban?
Al darse cuenta tenía la mirada de su hermana puesta sobre ella y esta, parecía algo molesta.
—¿Qué pasa?
Moegi. Achicó sus ojos, seguido de eso soltó un suspiró y fue ahí donde sakura vio aquel semblante de pesades.
No entendía lo que pasaba.
—Perdóname.
—¿Por qué?
—Por arruinar tu encuentro con Sasuke.
Los ojos de Sakura se abrieron de par a par y de inmediato, dirigió la vista hacia su madre quien se encogió de hombros y desvío su mirada.
—No me mires así, ella nos escucho.
Trago grueso, pues su madre dijo algo que de algún modo le afecto. Algo que caía sobre los hombros de su pequeña hermana y ahora se lo dice con tal calma.
—Mamá tiene razón, —Tanto Sakura como Mebuki, trataron grueso...— Yo estoy consiente de cuanto lo quisiste y de cuanto has sufrido por él. Tiempo después enferme y tu te notas más preocupada y cansada, la compañía de Sasuke te hace mucha falta, pero ambos son un completo lío...
Sakura mantenía su labio inferior aprisionado entre sus dientes, no quería llorar ante aquellas palabras tan francas que salían de aquella chiquilla.
¿Cómo era posible que todo el mundo viese su dolor y la falta que se hacen, menos ellos?
—Se que no ha sido fácil, y tú has luchado mucho para que yo reciba la mejor atención y te estoy muy agradecida, eso te hace una gran hermana y persona,— sus palabras se vieron aprisionadas en sus labios por unos segundos — Pero no quiero que por mi detengas tu vida, eres maravillosa, Sakura.
Un hipido salio de ambas, Moegi, tomó las manos de su hermana y llevo ambas manos hasta la altura de su rostro.
—Por favor... por favor, Sakura...
Soltó con lentitud aquellas manos temblorosas.
Tomo aquella cajita y la abrió con nervios. De inmediato, se hicieron notar dos aros de oro...
Los tomo con sumo cuidado, uno de ellos se deslizó entre su dedo anular.
—Esto, es un sello.
—¿Un sello? — No evitó que su voz temblará, Moegi solo asintió.
—Él sello de una promesa... la promesa de que pase lo que pase tu seguirás con tu vida, no la detengas por mi ni por nuestros padres... anda, ve y búscalo. Arreglen las cosas y sean felices de nuevo.
Vaya, hermosas palabras para ser aún, solo una niña...
Colocó aquel anillo en la mano de Sakura; con pesar, culpa, dolor, alegría... lo acepto.
Ahora aquella promesa se volvía un compromiso, una nueva carga para sus hombros.
Pero no podía ser imposible cumplirlo.
Su madre, soltó un chillido llamando su atención. Ambas hermanas la miraron con lágrimas en sus ojos y una sonrisa en su rostro.
Mebuki, se acercó a ambas y las abrazo. Solo quería verlas felices y fuertes a la vez.
Sakura se encontraba sentada detrás de aquel escritorio.
Miraba fijamente aquel anillo. Le asombraba ver la gran madures que a tomado Moegi, palabras muy grandes para alguien de su edad, palabras que ella no estaría segura de algún día decir.
No mentira que ver a Sasuke una vez más, hizo que su corazón revoloteara como en el pasado, como si fuera aquella chiquilla de la elemental, pérdida y enamorada del chico más guapo del colegio que no tenía ojos para nadie más, más que para ella.
Ahora lo entendía, no fue la mejor manera de acabar con todo aquello, se lastimaron, si.
Pero el adiós, no era lo indicado para ellos.
Porque ahora están destrozados y frágiles ante la brisa.
Era hora de enfrentar los fantasmas del pasado, era hora de hablar como adultos y llegar a una solución o ha un punto final.
Ya no pueden seguir sufriendo, fingiendo una sonrisa ante los demás, cuando en realidad, se están pudriendo por dentro.
Es hora de dar fin a ese profundo dolor que los carcomia vivos...
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CONTINUARA...
OK. AQUI LES DEJO LA CONTINUACION. MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y POR SEGUIR ESTA HISTORIA. AÚN QUE HE DEMORADO Y HE TENIDO UNO QUE OTRO PROBLEMA PERSONAL NO SIGNIFICA QUE LA HE ABANDONADO.
