Advertencias varias:
Este Fanfiction es Yaoi (amor entre dos hombres) así que si no les gusta por favor no leer.
Contiene: Uso de palabras fuertes (insultos), Escenas sexuales explícitas, una triste historia de amor, Cursilerías de alto nivel
Están advertidos... XD
Capítulo 4: Para siempre
El cáncer es una cosa extraña. Naruto me dijo que sentía como si dentro de él estuviera viviendo alguien más, una entidad decidida a ocupar un espacio que no le pertenece; un ser oculto, asediando sin que nadie lo viera; carcomiéndolo poco a poco por dentro.
Me dijo, que por más que luchaba, creía que estaba perdiendo esta batalla...
No quise creerle, le dije que aquello eran ideas suyas, que lo único que debía hacer era focalizarse en su recuperación. Sospechaba que aquellos pensamientos negativos, lo único que iban a lograr, era desanimarlo, y yo quería evitar eso por cualquier medio.
Pero quizás, debí de haberle hecho caso a sus elucubraciones. De ser así, quizás hubiera estado más preparado para enfrentar aquel día...
Esa tarde, hacíamos nuestra caminata diaria por los alrededores del parque. Paseábamos tomados del brazo en un vaivén despreocupado cuando de repente, sentí deslizarse la mano de Naruto por mi chaqueta, para luego, percibir su cuerpo derrumbarse a mi lado. A penas alcancé a sostenerlo antes de que pudiera caer de lleno en el suelo.
Agitado, me quedé junto a él, tomando su mano, gritando para que alguien llamara una ambulancia.
Una vez apareció el transporte, en poco tiempo, lo llevé al hospital más cercano.
En el recinto, atendieron a Naruto inmediatamente, y vi como se lo llevaban en una camilla, hacia el fondo de un pasillo estrecho.
Los doctores me dijeron que esperara afuera, lo que hice con cierto recelo. En la sala de espera, yo no hacía más que ir de un lado a otro, sin poder quedarme quieto un solo segundo. Apenas veía un médico caminando, me acercaba para atiborrarlo de preguntas acerca del estado de Naruto.
No faltó aquel doctor que me mirara de forma despistada, sin siquiera saber quién era el paciente del que le estaban hablando, lo que siempre acababa, en yo gritando a todo pulmón unas cuantas verdades acerca de su persona, y provocando un escándalo que las enfermeras trataban de acallar.
Finalmente, después de una espera eterna, una mujer se me acercó.
–Señor Uchiha, soy Tsunade, el médico atendiendo el caso de Naruto. Quería decirle que se encuentra estable, de hecho está despierto ahora–
Al escuchar estas palabras, me sentí como si pudiera volver a respirar de nuevo.
–Estuvo muy cerca de un paro cardiorrespiratorio, por lo que todavía está muy débil. Su desmayo fue producto de un nueva ramificación del cáncer, el cual, lamento informarle, ha evolucionado de etapa III a etapa IV–
–¿Pero cómo es eso posible? ¡Ayer estaba en buen estado!– Dije enormemente acongojado.
–Al parecer el cáncer no está evolucionando del todo bien. A pesar de nuestros esfuerzos anteriores, la ramificación se está produciendo a un ritmo acelerado. Hoy pudimos salvarlo, pero si tiene una nueva crisis, dudo que... su cuerpo aguante un nuevo procedimiento–
–¿QUE? ¿Me está diciendo acaso qué...? ¡No puedo aceptar eso! ¡Debe de haber alguna otra cosa que se pueda hacer!–
–Por ahora, lo único que queda es esperar. Se está haciendo todo lo que se puede para darle toda la atención necesaria, eso se lo aseguro. Esta será una noche decisiva, debemos ser optimistas y esperar que logre salir adelante. Sin embargo, me gustaría darle un consejo, no como doctora, si no como alguien que ha visto y vivido muchas cosas en este hospital: trate de preparase para lo peor, le recomiendo que esta noche, la pase a su lado...–
Cuando llegué al cuarto de Naruto, lo vi tendido en una camilla blanca. Estaba dolorosamente pálido y debajo de sus ojos se podían ver profundos surcos negros.
–¿Naruto, cómo te sientes?– Le dije.
–Como la mierda–
–Eso no es ninguna novedad– Le dije tratando de cambiar el tono serio de nuestra conversación.
Entonces emitió una risita débil, acallada en parte, por un ataque de tos, que justo en ese momento escogió hacer su aparición.
Me preocupé, ¿quizás el hecho de hablar estuviera haciéndolo sentir mal? Me quedé callado, tratando de decidir si es que debía o no, ir por una enfermera.
–Sasuke...– Me dijo Naruto, aprovechando el momento de silencio –Tengo que decirte algo. En caso de que algo fuera a pasarme...–
–¡No! ¡para! Ya habíamos hablado de esto, me dijiste que no ibas a decir nada que involucrara un pensamiento derrotista, vas a salir de acá y eso es todo lo que importa. Acabo de charlar con el médico, y ella me dijo que todavía hay muchos tratamientos disponibles que podemos probar– Dije mintiendo.
–¡Sasuke!– Dijo Naruto empleando un tono duro –Necesito que ahora me escuches, por favor, ¿puedes hacer eso por mí?–
Solo asentí, tenía un nudo en la garganta y sospechaba que si decía algo, mis emociones iban a traicionarme por completo.
–Quiero decirte... que estoy preparado, tengo todos mis asuntos en orden. Todo lo que tengo, te lo he dejado a ti, no es mucho, pero hay algunas cosas que quiero que conserves–
–No sigas...–
–Por favor... Dijiste que me dejarías terminar ¿no es así?– Mencionó en un tono suave.
–¿Recuerdas cuando nos conocimos? ¿Te acuerdas que era mesero en esa época? Tú estabas en una reunión de negocios y yo torpemente dejé caer todas las bebidas encima de tu traje costoso. El cómo me miraste en ese momento, no tuvo precio, me lanzaste una mirada con el más profundo odio que nadie antes me hubiera dedicado– Dijo Naruto.
Mis labios se levantaron en una débil sonrisa.
–Si, por supuesto que recuerdo. Estaba a punto de convencer al cliente para que firmara el acuerdo y gracias a ti, él se arrepintió en el último momento. Dijo que, el hecho de que tu hubieras tropezado, podía entenderse como "un augurio de mala suerte"–
–¡A mí no me fue mejor!, tú mismo hiciste que me despidieran.
Pero ese... fue un intercambio más que justo para lo que gané ese día– Dijo mirándome directamente a los ojos –Ese evento, fue el que me permitió conocerte–
Mis ojos se sentían ardiendo, y mi pecho comenzó a doler. Tenía la sensación como si algo fuera a explotar dentro de mí, como si mis sentimientos se estuvieran desbordando.
–Sabes... Yo antes estaba solo, estaba acostumbrado, después de todo, siempre había sido así; y sin embargo, tuve la posibilidad de encontrarte. Cuando menos lo esperaba, te cruzaste en mi camino y yo…fui muy feliz, todavía lo soy– Dijo.
En ese momento, una sonrisa adornó sus facciones, una de las más sinceras que vi posarse en sus labios. Aquel, era un gesto que venía desde el fondo de su corazón, uno que pertenecía a alguien que era verdaderamente dichoso.
–Sasuke, quiero que me prometas algo... el tiempo fue algo egoísta conmigo, me entregó un periodo muy corto para poder vivirlo contigo, pero yo no quiero que desaproveches lo que queda del tuyo. Puede que suene cursi, pero quiero que me prometas que tendrás una vida plena, que pase lo que pase, te esforzarás al máximo para que así sea, sin poner excusas estúpidas en el camino–
Sentí mi mirada borrosa, y las lágrimas que amenazaban con aparecer, no pude contenerlas por más tiempo, ellas caían por mis mejillas de forma continua. Asentí con mi cabeza para asegurarle que iba a cumplir con lo que me estaba pidiendo.
–Quiero que me prometas también– Continuó de forma decidida –Si encuentras a alguien, alguna persona que puedas llegar a querer, por favor no dudarás en estar con ella. Eres joven, y no quiero ser un fantasma en tu pasado, alguien que impida que puedas amar a alguien de nuevo–
–Naruto, sabes que eso no va a pasar...–
–Por favor, por lo menos prométeme que si encuentras a alguna persona que aguante tu mal genio, la considerarás seriamente como un candidato–
Intenté devolverle un comentario mordaz, pero las palabras no lograron salir de mi garganta. Esta se sentía seca y adolorida, como si alguien la estuviera oprimiendo por dentro.
–¿Me lo juras Sasuke?– Insistió nuevamente.
–E... está bien– Le dije ahogando otro sollozo que luchaba con fuerza, por salir de mi garganta.
–Bien...– Me dijo aliviado, con una sonrisa en su rostro.
–Hay tantas cosas que me gustaría decirte– Le dije sin ocultar la enorme agonía que se proyectó en mi rostro, mientras las lágrimas caían sin control desde mis ojos.
Naruto levantó entonces su mano, para limpiar una lágrima que todavía caía por mi mejilla.
No hace falta, sé todo lo que está dentro de tu corazón, fue por esa razón que me enamoré de ti, porque logré verte de verdad. Cuando logré descubrir tu alma, fue una de las cosas más hermosas que nunca he visto, y estaré agradecido por siempre de haber tenido aquella oportunidad. Sasuke, gracias por todo.
Me quedé en silencio, mirándolo, guardando su rostro en mi mente, y atesorando sus palabras en algún lugar preciado dentro de mi corazón.
–Te amo Naruto– Le dije.
–Y yo a ti, Sasuke. Siempre lo haré…–
Naruto murió un día lluvioso, el tipo de día que menos le gustaba… ¿Habrá escogido ese día a propósito, para así no tener que soportar ese frío gélido, que se posó en el ambiente, cuando vi bajar su tumba por el aquel foso oscuro? ¿Habrá estado presente en ese momento? ¿O acaso su mente se desvaneció en un cómodo olvido?
Tenía muchas preguntas sin respuesta, y la sensación de que con su fallecimiento, murió algo dentro de mí también.
Muchos años han pasado ya desde ese entonces; tantos, que ya mi cabello se encuentra completamente blanco y mi cara cubierta de arrugas. Pero si algo debo reconocer, es que no ha pasado ni un solo día en el que no lo recuerde. Mi mente lo evoca de forma nítida, lo veo claramente con aquellos ojos decididos y su cabello rebelde. Es como si todavía pudiera escuchar su risa, o sentir sus suaves dedos tocando mi mano.
Esta noche, es uno de aquellos momentos en que lo siento más cerca que nunca, es casi como si pudiera percibirlo sentado a mi lado.
Sobrecogido por los recuerdos, miro a mi alrededor, y lo que observo me irrita. Sólo veo paredes blancas y el fuerte olor de alcohol y desinfectante, molesta mis sentidos. Nunca me han gustado los hospitales, lo único que hacen es traer momentos penosos del pasado.
Desde el día en que perdí a Naruto, tal como se lo prometí, me esforcé por vivir una buena vida. Puede que no haya sido una perfecta, pero al menos estoy orgulloso de decir que su recuerdo, me hizo tener la fuerza para continuar. Gracias a eso, puede afrontar cada dificultad que se me presentó y me animó a reconocer y disfrutar las cosas buenas que la existencia me puso enfrente.
Respecto a la promesa de tener una nueva pareja, quizás Naruto estaría un poco decepcionado de mí… Nunca pude encontrar a nadie que me llegara al corazón de la manera que él lo hizo; pero estoy seguro de que se pondría contento de saber que adopté a dos hijos.
Conociéndolo, al saberlo, se habría reído de mí a más no poder. Le habría parecido graciosísimo que una persona como yo, en sus palabras, un bastardo malhumorado, hubiera optado por la paternidad de manera voluntaria. A decir verdad, yo también tenía mis dudas al comienzo, pero nuevamente, fue él quien que me inspiró en esta decisión.
Naruto siempre quiso tener hijos, decía que quería criarlos conmigo, y a pesar de que no encontré razones lógicas para negarme, nunca me di esa oportunidad.
El día de la muerte de Naruto, me prometí a mi mismo que si el destino no le daba la oportunidad de vivir, entonces yo iba a vivir por los dos. Desde ese entonces, hice cosas de las que nunca me imaginé pudiera llegar a realizar, solamente movido por aquel planteamiento, y la mayoría de las veces, teniendo resultados inesperadamente buenos. Fue así, que aquella idea que en un comienzo rechacé, se transformó en una de las mejores decisiones que hubiera podido tomar.
Aquellos niños fueron la luz que acompañó mi momentos negros, fueron los que pudieron sacarme ese manto de soledad que llevaba cargando hace tanto tiempo. Nunca reemplazaron su recuerdo, al contrario, fortalecieron su imagen en mi memoria.
Yo les hablé tanto de Naruto, que fue como si lo conocieran, fue así que de alguna manera, su misma fuerza y ganas de vivir se traspasó a ellos. Naruto ahora no sólo vivía dentro de mí, sino también en el corazón de aquellos niños que crecieron para transformarse en hombres íntegros, unos realmente felices.
Al darme cuenta que ya estoy tan cerca del final, me reconozco a mí mismo que hice un buen trabajo –¿Una vida plena? realmente la tuve….–
–Ahora se me está acabado el tiempo a mí ¿no es así Naruto?– Digo en voz alta.
–El tiempo… Podría criticarle muchas cosas… pero hay algo por lo que debo darle las gracias, y fue la oportunidad que me dio de compartir tus días con los míos– Digo como si estuviera hablando con él.
De repente me siento soñoliento, mi cuerpo se siente cansado y pesado. Cierro los ojos un momento y me concentro en el bip, de la máquina de signos vitales que se encuentra a mi lado.
Mi respiración se siente un tanto dificultosa y percibo el vaivén irregular de mi pecho.
De forma súbita, me sorprendo al comprobar que no escucho sonido alguno, es una sensación extraña, como si de repente todo se hubiera quedado quieto. Ni siquiera puedo oír el ruido de los autos de la calle que está próxima a mi ventana, ni los pasos apurados de las enfermeras caminando por los pasillos.
Todavía con los ojos cerrados, me parece extraño comprobar que los dolores, que de un tiempo a esta parte no me habían dado tregua, habían desaparecido por completo.
–¿Por qué no abro los ojos?
Siento como si mis parpados se sintieran muy pesados…
¿Y qué es este sentimiento? Me parece que lo he sentido en algún momento de mi vida, pero no puedo situarlo… Se siente agradable…. No quiero que se termine…
Es como si percibiera una… inmensa… paz…–
De pronto, mis ojos se sienten liberados de su pesadumbre y los abro lentamente. En un principio, me resulta dificultoso enfocar mi mirada, pero identifico la figura de un hombre parado en una esquina del cuarto –¿En qué momento entró alguien en la habitación?–
La figura se acerca a paso tranquilo y se posiciona al lado de mi camilla. A pesar de no saber quién es, su presencia se siente cálida y reconfortante. El hombre se me acerca; posiciona su mano en la mía, y luego aproxima su rostro, dándome un beso afectuoso en la mejilla.
–Sasuke, es hora de irnos– Me dice una voz familiar.
Mi visión se enfoca y por fin puedo ver la persona que tengo delante. Al observar su rostro, reconozco inmediatamente aquellos ojos, brillando como dos destellos azules.
Aquellos sentimientos que guardaba en un lugar privilegiado de mi corazón, volvieron a resurgir con la misma, si no mayor intensidad del pasado. Una sensación de profunda felicidad me invade, después de tanto tiempo, me siento completo de nuevo.
Luego, el hombre extiende su mano, instándome para que la tome.
–Sasuke, vamos a casa– Me dice.
–Yo te estaba esperando… siempre lo hice– Le digo.
Él me sonríe y entonces yo tomo su mano. Dentro de la habitación veo un camino iluminado, y nos dirigimos en esa dirección ¿a dónde nos lleva? No lo sé, y la verdad, no me importa, mientras estemos juntos.
Cada persona tiene un tiempo determinado en esta vida, eso es un hecho, pero al llegar a la meta, me he dado cuenta que la cantidad no es lo que verdaderamente importa. Al final, lo primordial, es lo que lograste hacer con ese tiempo, si es que pudiste con esos días entregados, conseguir aquellos momentos dignos de atesorar.
Con Naruto, creímos que el tiempo era nuestro enemigo, pero al final de mi camino, veo que en realidad, fue un regalo…
Fin
º
º
º
º
º
Hola!
Hemos llegado al fin de este fanfiction! Espero realmente que les haya gustado.
Yo, por mi parte, disfruté mucho escribiendo esta historia. Sentí cada parte mientras estaba escribiéndola y espero que esos sentimientos hayan podido ser bien expresados.
Puede, como puede que no, haya derramado algunas lágrimas en la parte final. XD
Me haría muy feliz recibir algún feedback y si no son de las personas que escriben comentarios, Favoritos y Alertas serán también muy bienvenidos.
Gracias por leer hasta aquí, nos vemos en otros fanfictions!
Chao!
