Notas de Autora:

Los review me ponen muy feliz ;u; Gracias a todos!

Aqui traigo la continuación de este Fanfic que me está gustando mucho como va quedando n-n Por fin vamos avanzando en este capitulo.

En fin, no quiero daros Spoiler. ¡Disfrutad el capitulo!

¡Un abrazo!


El viernes llegó antes de lo que todos esperaban. Roxas había quedado con Hayner y los demás a las nueve de la noche como muy temprano, para no encontrarse con mucha cola. En esos momentos el rubio estaba en su habitación vistiéndose para la gran y genial noche. Incluso le había quitado algo de lápiz de ojos negro a Cloud. En el piso de arriba se podía hasta oler la ilusión que le hacía al pequeño de la casa todo esto. Sin embargo… Abajo el ambiente estaba algo tenso.
La señora Strife repetía una y otra vez las infinitas normas para el concierto a su hijo mayor. Cloud, que ya había cumplido la mayoría de edad asentía y soltaba afirmativas con monosílabos, mientras observaba su teléfono móvil de forma distraída. La mujer, que estaba más nerviosa que otra cosa agarró el celular y prácticamente se lo arrancó de las manos.
- ¡EH!
- ¿Me estás escuchando?
- Que si mamá, joder. –Hizo un amago de recuperar el móvil, pero ella lo puso aún más lejos.
- A mi no me contestes así, que te meto en el cuarto y ni concierto ni nada. ¿Me estás oyendo? –Cloud frunció el ceño. Primero le hacía ir con el mocoso de su hermano, y ahora encima le reprochaba que no escuchase las mil y una preocupaciones sin sentido de la mujer. –A ver. Si se pierde Roxas…
- Lo llamo al teléfono y quedó con él en algún lugar.
- Bien. Y cuando acabe…
- Directamente a casa de Hayner porque van a dormir allí. Ya me he enterado, mamá. ¿Me devuelves el móvil?
Su madre suspiró con una pequeña mueca de molestia devolviéndole el teléfono a su hijo. En ese mismo momento sonó el timbre a lo que se oyó la voz de Roxas gritando "¡Yo voy!". Cloud soltó un bufido mirando el aparato de nuevo, pero levantó la vista en seguida cuando su madre lo agarró por los hombros.
- Es tu hermano pequeño, Cloud. Prométeme que vas a cuidar de él. -La mujer sonrió un poco al ver que el rubio rodó los ojos con un suspiro.
- Te lo prometo. Tendré la vista puesta en él.

- ¡Hey, Roxas! Has crecido. Me gusta lo que te has hecho en el pelo.
Cuando abrió la puerta, un chico de la edad de Cloud le revolvió el pelo al hermano pequeño de su amigo, que lo miraba con una sonrisa divertida. Tenía el pelo oscuro y los ojos claros, Roxas lo reconoció en seguida.
- No me he hecho nada en el pelo. -Rió el rubio. -Tú sí que te lo has cortado, Zack.
- Ah. Seh. Empezaba a parecerse demasiado al peinado de tu hermano, ¿sabes? No me gustaba. -Bromeó con una sonrisa tonta. -Hey mira, ese es Leon. Haz amigos. -Y dicho esto, lanzó al pequeño hacia la puerta para que interactuase con otro chico que también parecía del curso de Cloud.
- Ah... Encantado. -Se presentó, tímidamente. -Me llamo Roxas.
- Encantado... -Murmuró también el tal Leon. No se veía muy amistoso.
- Esto... ¿Quieres pasar?
- Nah.
- Um... Vale.
Menuda forma de crear un silencio incómodo... Y como no sabía qué hacer, Roxas simplemente cerró la puerta en su cara. Zack soltó una carcajada, y le volvió a revolver el pelo. Fue entonces cuando vio a la madre de su amigo y salió corriendo hasta donde ella estaba.
- ¡Hola, Señora Aqua! –Saludó casi con ojos brillantes. Cloud soltó un bufido de molestia.
- Hahaha. Hola, Zack. ¿Qué tal? –Rió ella.
- ¡Le queda muy bien el rubio!
- Vaya, muchas gracias. Pensé en dejar el azul por un tiempo. –La mujer se pasó una mano por la nuca, con una pequeña risita.
- ¡El azul también le quedaba genial!
- Bueno, bueno. Nos vamos ya. –Gruñó Cloud agarrando por el cuello de la camisa a su mejor amigo. –Vamos, Roxas.
- ¡Vale! ¡Adiós, mamá!
- Adiós cielo. Pasáoslo bien. –Sonrió la mujer. En cuanto su hijo mayor salió de la casa con un portazo, la sonrisa de la mujer desapareció.
Tenía un presentimiento horrible.

Los hermanos Strife y los amigos de Cloud fueron hasta la casa de Hayner para recoger al rubio y así esperar todos juntos a Olette y Pence. Mientras caminaban, Zack iba hablándole al hermano de Roxas que no le prestaba demasiada atención, porque iba metido en su teléfono. El único que parecía escucharlo era el mismo Roxas, que por desgracia sobre-oyó algo que no debía.
- Jope, Cloud no te enfades. No es mi culpa que tu madre sea una MILF.
- ... ¿MILF? -Los tres adolescentes voltearon la cabeza hacia Roxas. Hasta Leon se veía escandalizado por lo que acababa de decir. -¿Qué es una MILF, Cloud?
El moreno se cubrió la boca mientras intentaba por todos los medios que no se le escapase una enorme carcajada. Cloud como respuesta lo miró, aún más enfadado.
- No es nada, Rox. -Respondió Zack intentando arreglarlo.
- Claro que sí. Has dicho que mi madre es una MILF.
- Por favor deja de decir eso... -Murmuró Cloud agarrándose el puente de la nariz, como si le viniese una enorme jaqueca de pronto. -Ya sabrás lo que es cuando seas mayor.
- ¡SOY mayor!
- Oh vamos, déjame decírselo al chico. Cuando yo tenía 15 años ya sabía lo que era una MILF. -Cloud le sacó el dedo de en medio.
- Ni hablar. No dejaré que le digas ninguna barbaridad a mi hermano. Luego soy yo el que se la carga. -Y dicho esto le pegó una colleja en la nuca. -Y mi madre no es una MILF, capullo.
- ¿Celoso, Cloud?
- ... -Roxas observó la escena en silencio, pero en cuanto se aburrió volvió la vista a Leon. -¿Qué es una MILF?
- Um... Algo así como "Una madre que me tiraría". -Murmuró.
- ¡LEON! -Gritó Cloud, escandalizado, que tenía agarrado por el cuello de la camisa a un divertido Zack.
- ¡Buahahaha! ¡Se lo ha dicho!
Roxas se quedó mirando a esos tres con una mezcla de confusión y lástima. Tanto rollo para eso... Que pena le daban. Tampoco había que armar tanto jaleo por una chorrada así. Suspiró con un gesto de superioridad que pasó desapercibido, y se volvió hacia la casapuerta de Hayner, mientras que ellos armaban jaleo. Esperaba no ser así con su edad, por Dios Santo.

En cuanto Hayner bajó, Olette y Pence no tardaron mucho en llegar. Los cuatro niños ilusionados pusieron rumbo hacia el anfiteatro de Villa Crepúsculo donde tendría lugar el concierto. Iban comentando mil y una cosas distintas. Qué llevaría Axel, qué pensarían los niños de su clase al ver las fotos en las redes sociales, como sería el concierto... A Hayner casi se le escapa eso de la bebida gratis, pero por suerte Olette y Roxas consiguieron mantenerlo callado sacando otro tema totalmente distinto. En definitiva, que el viaje se les hizo bastante corto.
Cuando llegaron al lugar, el pringado de Cloud y sus amigos les hicieron saber que tenían entradas normales. Roxas le prometió que lo mantendría informado en todo momento con el teléfono, y que a la salida se encontrarían en la fuente de ahí al lado. Con esto los chicos mayores se marcharon.
- ¡Al fin libres! -Suspiró, exageradamente Hayner. -Me pregunto si nos dejarán beber ya.
- Tranquilo, Tigre. Ni siquiera hemos entrado. -Rió Olette, dándole un golpecito en el hombro a su amigo. -Me pregunto si podremos conocer a Green Day...
- ¡Seguro! ¡Tenemos pases para el Backstage después de todo! -Asintió Pence, emocionado.
Los tres volvieron la vista hacia Roxas que parecía embobado con algo. Siguieron su mirada, y en seguida se percataron del pelirrojo, seguido de dos rubios que cruzaban la puerta hacia detrás del escenario. Olette soltó una risita, acercándose a la oreja de su amigo.
- Axel está muy guapo, ¿verdad?
El rostro de Roxas se encendió, mientras miraba hacia el suelo tímidamente.
- Mmmm... -Asintió con fuerza como respuesta, haciendo reír aún más a sus tres amigos.
- ¡Vamos, Roxas! Seguro que lo conquistas con tus "Mmmm"s. -Bromeó Hayner, dándole un golpe amistoso en la espalda, y señalando con la cabeza la entrada. -Si no pasamos ya esto empezará a petarse de gente.
- Hayner tiene razón. Vamos.
El interior del Anfiteatro, aún no tenía mucha gente en él por lo que el grupo de chicos se separó. Hayner convenció a Olette para ir a ver si les dejaban adquirir sus bebidas, mientras, Roxas y Hayner fueron a pillar sitio en la primera fila. Pence iba con su cámara al cuello, como si fuese un turista Alemán que venía a la playa por primera vez. Hayner le había dicho que le parecía patético, pero al moreno le daba completamente igual. Pensaba sacar tantas fotos como pudiese, para recordar este momento eternamente. Y la verdad es que a Roxas no le importaba demasiado, mientras que no las hiciese borrosas como ya había pasado en veranos anteriores.
Los dos chicos hablaban de temas diversos, sin echar mucha cuenta a la gente que llegaba. Pero si que se percataron del chico bajito que también tenía un pase para la primera fila como ellos. Era ese tipo que trabajaba con Demyx, el que les había elegido la ropa. No se veía como alguien muy sociable, pero en cuanto cruzaron miradas les dedicó un pequeño intento de sonrisa.
También se fijaron en que Viento, Trueno y Vivi estaban por ahí pululando, pero ni rastro de Seifer.
Cuando vieron que el concierto estaba a punto de empezar, que el anfiteatro estaba lleno, y que sus dos amigos aún no habían vuelto fue cuando empezaron a temer que les había pasado algo. Roxas le comentó su preocupación a Pence, y le dijo que iría a por ellos pero el moreno se adelantó.
- Quieres ver a Axel, ¿no? ¡Déjamelo a mí! -Sonrió. Roxas le devolvió la sonrisa.
- Gracias...
Sin embargo, en cuanto fue a moverse para ir a por esos dos, Olette llegó con una pequeña mueca. Saludó a los dos chicos, y por su rostro casi se temían lo peor.
- ¡Olette! ¿Por qué habéis tardado tanto? ¿Y Hayner?
La castaña se pasó una mano por la nuca.
- Hemos tenido un problemita...

Roxas y Pence se habían marchado hacia el escenario, mientras que Hayner y Olette se fueron al bar que había en la entrada del Anfiteatro. Eligieron a suertes quien intentaría adquirir las bebidas, y por desgracia para la castaña fue ella la perdedora. Suspiró, se ajustó la camiseta como le había recomendado Hayner y caminó hasta el mostrador. El rubio la observaba por detrás, dándole ánimos cada vez que se giraba a mirarlo.
- Esto... Disculpe... -Empezó la chica. Estaba tan nerviosa, y esto era tan ilegal... -Em... Cuatro... Cuatro Cubatas. -Pidió al fin.
El tipo ni siquiera se molestó en mirarla.
- ¿Entrada con bebida?
- Si, aquí está... -Murmuró, enseñándole la tarjetita. El hombre le puso las bebidas sin decir más, y Olette se sorprendió de lo fácil que había sido. Pensaba que estas cosas eran mucho más estrictas o algo... -Gracias.
Hayner se acercó, y la ayudó agarrando dos vasos, con una enorme sonrisa. A ella se le escapó una risita, mientras negaba con la cabeza lentamente. En cuanto estuvieron lo suficientemente lejos habló el rubio.
- ¡No puedo creer que lo hayas conseguido!
- Lo se. Fue sorprendentemente fácil. -Asintió la castaña dándole un sorbo a una de las bebidas sin darse cuenta. Siendo sinceros, no sabía mal del todo.
Cuando estuvieron dispuestos a volver con Roxas y Pence, alguien le dio un fuerte golpe en el hombro a Hayner tirándole ambas bebidas al suelo. El rubio se volvió con una mezcla de enfado y confusión en el rostro. Olette le dedicó una de esas miradas de "Respira, cuenta hasta diez y no la líes aquí" pero no funcionó.
- ¡Eh! ¡Al menos discúlpate! -Gritó, sobándose el hombro dolorido. Olette dejó las bebidas en el suelo, y agarró a su amigo por la muñeca para marcharse, sin embargo la chica que lo golpeó se había girado con una sonrisa.
- Vamos, Hayner, déjalo.
- Vaya, vaya. Pero si son los críos... -Murmuró una voz irritante, que venía de esa chica rubia, acompañada de un tío con el pelo ridículamente rosa. -Mira, Marluxia. Dice que me disculpe.
Los dos chicos mayores se rieron en la cara del rubio que empezaba a enfadarse más por momentos. Olette seguía intentando no mirarlos directamente, y haciendo el mayor esfuerzo por convencer a Hayner de que no se metiese en ninguna bronca.
- En todo caso deberías disculparte tú, ¿no crees? -Soltó el tal Marluxia, cuando acabó de reír. -Eres el que no veía por donde andaba, y ha golpeado a Larxene. Vamos, ni siquiera tendrás que ponerte de rodillas.
- ¿Pero qué dices...? -Masculló Hayner entrecerrando los ojos.
- ¡Hayner!
En algún momento la tal Larxene agarró a Olette por un brazo para que dejase de tirar del rubio. No es como si le estuviese haciendo daño, pero es que la chica ya se olía lo que estos dos pretendían. Sólo querían conseguir que los echasen. Como esa chica tocaba en el grupo, no podía irse. ¡Maldición! ¡Si Hayner le escuchase podrían evitar esto!
- Vamos. Discúlpate o enfréntate a las consecuencias.
- Ugh...
El tipo de pelo rosa lo agarró por el cuello de la camisa, levantándolo del suelo. Hayner hizo una mueca de asco total, pero acabó con una sonrisita tonta de superioridad. Olette le hizo señas de que se disculpase y listo, pero una vez más el listo de su amigo la ignoró.
- Ni de coña. Que se disculpe la rubia de bote por tirarme las bebidas. -La chica se dio con la palma de la mano en la frente.
- Hehehe. Muy bien...
El tipo levantó un puño, y Olette vio con horror como lanzaba a su amigo contra una de las paredes de la entrada del Anfiteatro de un puñetazo. La risa de esos dos chicos mayores empezó a taladrarle la cabeza, mientras se acercaba corriendo a él.
- ¡Hayner! ¿Estás bien? -Preguntó, mientras el rubio se incorporaba con suaves sollozos, cubriéndose la nariz con ambas manos.
- Duele... -Murmuró. Olette vio como un par de gotas de sangre caían de sus dedos.
- Oh no... Tenemos que avisar a Roxas y Pence. -Murmuró la chica intentando ayudarle a ponerse en pie. -Tienes que ir al baño, Hayner.
Otro golpe resonó por todo el Anfiteatro, esta vez el que había caído al suelo era el tipo de pelo rosa que acababa de golpear a su amigo. Larxene miraba con una mezcla de enfado y horror al chico rubio que lo había tumbado de un puñetazo. Olette volvió la vista, con sorpresa.
- No vuelvas a meterte con los niños más pequeños que tú. ¿Te ha quedado claro? -Soltó una voz grave. Aún en su estado de dolor extremo, Hayner consiguió hacer una mueca de molestia.
- ¡Seifer!
- No soy un niño... -Masculló Hayner, agarrado al hombro de Olette, la cual lo miró soltando un bufido.
Marluxia se marchó con Larxene a Dios sabe donde. La chica tampoco les puso demasiada atención. Se fijó en Seifer que empezaba a caminar hacia ellos con una extraña expresión de preocupación. Le ofreció una mano a Olette para cargar él al rubio, y aunque al principio dudó, acabó dejándole el cuerpo de su amigo.
- Lo llevaré al baño. Puedes ir a disfrutar del Concierto. -Soltó.
- Pero...
- No te preocupes. Te prometo que no le voy a hacer nada.
Olette miró a su amigo unos momentos, que seguía quejándose de forma exagerada, y luego suspiró.
- Está bien... -Suspiró. Tampoco es como si fuese muy inteligente arrastrar a Hayner por todo el Anfiteatro para que un chico lo pudiese acompañar al baño.
- Primera fila, ¿verdad?
- Uh... Si...
- Te lo devolveré pronto. -Seifer sonrió con algo de diversión, y Olette le devolvió la sonrisa.
- Iré a avisar a los demás, ¿vale, Hayner? Te quedarás con Seifer un rato. Estarás bien, ¿verdad?
- No. -Soltó secamente con voz nasal.
- ¡Uy! No te oigo bien con las manos en la cara. Hahaha. Ahora nos vemos. -Y dicho esto se marchó corriendo para avisar a Roxas y Pence. Esperaba que Hayner le perdonase algún día.

- Y eso es lo que ha pasado...
- ¡Pobre Hayner! -Roxas hizo una mueca de preocupación. -Voy a ver como está...
- ¡NO! -Olette lo agarró por los hombros. -Roxas, piénsalo... Si Seifer ha ayudado a Hayner puede que esto signifique que sus estúpidas peleas acaben aquí, y se hagan amigos. Además... Un tiempo a solas a esos dos tampoco les vendrá mal. -El rubio no entendió del todo a lo que su amiga se refería con eso último. Sonrió para si misma, y continuó. -Tienes que ver a Axel y animarlo desde aquí, ¿eh?
Roxas también sonrió, volviendo la mirada a Pence que le levantó el pulgar.
- Bueno... Vale. -Asintió con un suspiro. -Espero que no estén matándose en el baño... -Murmuró.

- Ouch, Ouch, Ouch. Ten más cuidado.
- Lo siento, no sabía que eras una florecilla delicada. -Bufó Seifer.
- Déjame. Yo lo hago solo. -Soltó Hayner con enfado.
El rubio de ojos marrones agacho él solo la cabeza en el lavabo para limpiarse la sangre de la nariz. No estaba rota, por suerte, pero si muy roja. Además se había mordido la lengua y también caía ese estúpido líquido rojo de su boca. ¡Estaba hecho un desastre! ¿Cómo se suponía que iba a ligar así?
- ... ¿Estás bien?
- Y a ti que te importa. -Hayner se levantó, limpiándose con la parte de abajo de su camiseta la cara mojada. Seifer soltó otro bufido mientras se cruzaba de brazos apoyado en la pared del baño. Hubo un breve silencio, hasta que Hayner volvió a abrir la boca aún secándose la cara. -¿Por qué me has ayudado? Se supone que me odias.
- Um. No te odio. A decir verdad me gustas mucho. -Murmuró Seifer, restándole importancia con la mano. El otro rubio abrió mucho los ojos, volviéndose hacia su "enemigo mortal". Espera... ¿Seifer estaba diciendo lo que pensaba que estaba diciendo? Pudo notar como su rostro poco a poco iba poniéndose más y más rojo.
- ... ¿Eh? ¿Qué te gusto?
Seifer fingió una mueca de asco.
- ¡No así, imbécil! -Hayner suspiró de alivio, agarrándose de forma exagerada del pecho. Se apoyó en la pared, como lo hacia Seifer, porque eso le hacía quedar guay y él también tenía derecho a serlo. Todavía podía sentir su corazón acelerado por algún motivo. -Me gusta que seas tan idiota, porque me haces quedar bien. Como ahora por ejemplo.
- ¡Ah! ¡Así que me has ayudado por quedar bien! -Hayner frunció el ceño, mientras sentía más líquido rojo salir de su nariz. Seifer soltó una risotada, mojando en agua un pico de su propia chaqueta, la cual se había quitado hace un rato.
- Por supuesto. -Murmuró quitándole con cuidado la sangre de los labios al rubio. -¿Por qué otro motivo lo habría hecho?
De nuevo el rostro de Hayner se encendió, y esperaba que el golpe en la nariz lo disimulase.
- Puedo… Hacerlo yo solo... -No tenía ni idea de porque ahora él también susurraba, ni de porque la cara de Seifer se estaba acercando cada vez más a la suya. Y tampoco sabía porque no lo había apartado ya de un golpetazo. Como si estuviese completamente paralizado. No pudo hacer otra cosa que apretar su espalda contra la pared del baño con expresión de idiota total.
- Encima de que te defiendo. Lo menos que podrías hacer es dar las gracias... -Sonrió de lado el rubio más alto. Podía sentir la respiración agitada de Hayner contra su propia cara. Escasos centímetros separaban sus labios, los cuales iba reduciendo poco a poco. Apoyó las manos en las caderas del más bajito, y cerró los ojos lentamente.
Sólo un poco más y...
- ¡SEIFER! ¡AQUÍ ESTÁS!
Ambos rubios se separaron inmediatamente al oír la puerta abrirse de un golpetazo. La cara de Hayner podía confundirse perfectamente con un tomate o una señal de Stop o algo así, mientras se agarraba la nariz intentando disimular inútilmente su sonrojo. Seifer le dedicó una mirada de rabia total a su amigo Trueno, que parecía no saber a qué venía.
- ¿Qué quieres?
- Los amigos del enano me han enviado para ver si ya estaba bien. -El chico se pasó una mano por la nuca. -Eh...
- Si. Ya está bien. -Respondió Seifer, antes de que Hayner pudiese siquiera abrir la boca. -Acompáñalo con el resto, Trueno.
- ¿Y tú?
- Ah. Voy a usar el baño.
Hayner caminó de forma torpe y apresurada a la salida, intentando tomar aire por la boca. Antes de salir, se fijó en el rubio que tenía la vista clavada en él.
- Seifer...
El chico levantó una ceja.
- ¿Qué quieres, perdedor?
- Esto... -Hayner se quedó callado unos momentos, pero algo pareció hacer click en su interior. Frunció el ceño y le sacó la lengua. -¡Nada! No mereces mi gratitud. Me lo debes todo por lo del martes. Mal profesor.
- ¡Ha! ¡Habló el mal alumno!
Al ver que esto iba a empezar otra discusión, Trueno agarró al rubio más pequeño por el brazo derecho. Aunque ahora estuviesen tocando unos teloneros cutres, no le apetecía perderse a Green Day. Antes de que se fuesen Seifer soltó una sonrisita.
- Nos veremos el martes.
Y el rostro de Hayner volvió a calentarse, haciendo que se girase con molestia.
- No si te despide mi madre antes. -Declaró, cerrando la puerta tras de si.
Una pequeña risita estúpida invadió el baño ahora vacio. Esta fue apagándose poco a poco, y Seifer suspiró.
- Casi...

- ¡HAYNER! -Roxas se lanzó contra su mejor amigo con una enorme sonrisa. -¿Estás bien? ¡Ah! Tienes toda la cara roja...
- E-Estoy bien... -El rubio se pasó una mano por la nuca. -¿Qué tal ha ido el grupo?
- ¡GENIAL! Axel toca muy bien la batería... ¡Ah! ¡Y Green Day los ha felicitado! ¡Ha sido muy guay!
Hayner sonrió un poco, mientras Olette lo miraba de forma sospechosa.
- ¿Seguro que estás bien...? -Preguntó, analizándolo de arriba a abajo. -Seifer no te habrá hecho nada, ¿no?
- ¡Claro que no! ¡Me habría defendido! -Hayner hizo una mueca para si mismo. -Pero...
- ¿Pero...?
Los tres miraron atentamente al líder del grupo, que se mordió el labio inferior de forma nerviosa. En ese mismo momento Green Day apareció en el escenario para comenzar el concierto real.
- ¡Ah! ¡No es importante! Hahaha. Luego os lo cuento. -Los otros dos se encogieron de hombros, pero Olette seguía algo preocupada. -Me pregunto si podremos volver a por bebidas...
- Ugh. ¿Es que tú no aprendes, Hayner? -Bromeó la chica, olvidando sus preocupaciones. Seguro que no pasaba nada.

Después de la primera canción, un par de chicos se abrieron paso a la primera fila con expresión divertida. Roxas estaba tan distraído por la banda, que no se dio cuenta del pelirrojo que se puso a su lado con una sonrisita. No hasta que Olette le dio un golpecito en el hombro, mientras reía.
- ¿Eh...? ¡WAH! -El rubio dio un respingo, sintiendo su corazón acelerarse. -¡Axel!
- Hahaha. Hey, Roxas. Estás muy guapo. ¿Qué tal? ¿Te diviertes? -Le saludó, revolviéndole el pelo como siempre. Casi se había acostumbrado a que lo hiciera. Casi.
- ¡A-ah...! Yo... ¡Si! ¡Muchas gracias!
- No hay de qué. -Se le escapó una risita al batería. La música empezó a sonar, y tuvieron que hablar un poco más fuerte. -Oye, Roxas. Estaba pensando...
- ¿Qué?
- QUE ESTABA PENSANDO.
- A-Ah. ¿En qué? -Los tres amigos de Roxas prestaban más atención al pelirrojo que a los famosos que tenían delante.
- ¿Te gustaría quedar algún día?
- ¿Q-Quedar? -El rubio parpadeó un par de veces, intentando no tartamudear, pero le era completamente imposible. -¿T-Todos, quieres decir?
- Nah. Sólo tú y yo. ¿Qué te parece?
- Sólo tu y yo... -Murmuró. Los empujones y risas de sus amigos le decían claramente que accediese y que dejase la timidez a un lado. ¿Cómo hacerlo? ¡Axel le estaba diciendo de quedar! Si su rostro se ponía más rojo estaba seguro de que iba a explotar. -¡S-S-Si! ¡M-Me encantaría!
- ¡Ah! ¡Guay!
Demyx soltó una risita y le señaló a Axel el Backstage probablemente para recoger sus cosas. ¿Había bajado hasta aquí simplemente para pedirle salir un día? No podía ser por eso... ¿Verdad?
- ¿Tienes mi número de teléfono?
- ¡N-No!
- Da igual, yo tengo el tuyo. -Le guiñó un ojo Axel, poniéndolo más nervioso aún. ¿Cómo demonios tenía su número? -Te llamo mañana, ¿vale?
- ¡S-Si!
El pelirrojo soltó una risita y saludó a los tres que estaban detrás de Roxas con las caras pegadas al rubio para oírlo todo.
- Pasadlo bien, chicos.
En cuanto Axel y Demyx se marcharon, Roxas pudo sentir como si fuese a desmayarse en cualquier momento. Hayner, Pence y Olette lo rodearon con una enorme sonrisa, empezando a hacerle mil y una preguntas, pero él simplemente asentía en silencio, o soltaba sonidos extraños.
Esto tenía que ser un sueño.