Sé que me odian, pero no estaba motivada con esta historia. Regresamos!
"Estoy bien, pero tenemos un problema"
"Ay dios… ¿qué ha pasado mamá? Cuando dices tenemos un problema quiere decir "Nessie recoge que nos piramos". Su hija no podía parar con las bromas ni en los momentos más serios.
"No es eso niña cálmate, estas muy contestona este inicio de siglo. Edward lo sabe todo, me ha visto matar a Tanya y ha hecho preguntas y me ha besado"
"Espera, espera, ¿te ha besado?"
"Y me ha visto arrancarle la cabeza a Tanya, Renesmee ¿es que no escuchas?"
"Sí, sí, ha visto a la Bella peleona, como quieras. ¿me estás diciendo que después de verte hacer todo eso te ha besado así sin más?"
"Sí, me ha besado y me ha hecho preguntas. Sabe que eres mi hija y todo el proceso y prácticamente todo"
"Vaya, ¿y cuál es el problema? Utiliza tu poder y bórrale la memoria, eres el único vampiro que puede hacer eso tan chulo que haces con las mentes, hazlo"
"Renesmee el poder controlar las mentes no es algo chulo, es una responsabilidad. Además… no sé si quiero hacerlo"
"O sea que me estas llamando para pedirme permiso para quedarte con él. Esto es muy divertido mamá, en serio" se reía la joven. Normalmente era su madre la que tenía que atarla en corto y pararla. Siempre seria y en su sitio, pero esta vez la llamaba más como amiga pidiendo consejo que como madre y eso no pasaba todos los siglos, ni uno sólo que ella recordara. Sólo cuando estaba con el estúpido de Alec se dejó llevar un poco y atajó el problema con varios cuellos rotos y saliendo corriendo de esa casa ardiendo.
"Mamá, eres inteligente, preciosa y buena, ya es hora de que te pase algo bueno a parte de mí. Disfruta un poco, y si para cuando volváis no estas segura le borramos estos días y ya volveremos en tres generaciones. Nueva York va a seguir aquí dentro de 100 años."
Su hija siempre sabía qué decirle para animarla. Era su hija, pero a veces era ella la que parecía necesitarla. Y pensó que tenía razón, nunca se dejaba llevar, nunca podía dar un paso sin mirar a su espalda y hoy podía hacerlo. Qué importaba si después tenían que marcharse, ya lo habían hecho antes, se habían despedido de gente que apreciaban y que ya no estaba vivos y seguían adelante.
"Por una vez hija, creo que tienes razón, voy a hacerte caso. Te llamaré cuando estemos de camino a casa"
"Muy bien mamá, por cierto, usa protección por favor"
"¡NIÑA!" y su hija le colgó. Esa muchacha tendría que aprender a respetar a sus mayores. Aunque pensándolo bien, ella era mayor que muchos vampiros que le doblaban en edad física y tamaño…y no sería ella quien se interpondría en su camino. Cuando Renesmee Swan quería algo, lo conseguía sin dudar.
Bella volvió a la habitación y se encontró a Edward profundamente dormido, parecía pacífico y sin pesadillas. Uno de los beneficios de ser vampiro es que no necesitas dormir, puedes hacerlo, pero no es necesario. Decidió que si iba a seguir hablando con él necesitaba alimentarse bien, no podía arriesgar la vida del chico por estar sedienta, así que se fue de caza una hora y dejarlo descansar.
Salió a un bosque cercano y sintió la tierra bajo sus pies, sintió los árboles, los olores, y ahí estaba, un gran lobo alimentándose de un ciervo. Estaba a pocos kilómetros y lo alcanzaría rápidamente, hoy tendría que ser un lobo. Una vez saciada volvió rápidamente al hotel y encontró a Edward levantándose de la cama a toda prisa.
"¿A dónde vas?" le preguntó ella.
"Pensé que te habías ido e iba a ir a buscarte" su preocupación era conmovedora.
"He…tenido que salir"
Él se acercó a ella y le limpió una pequeña gota de sangre que tenía en el cuello. Ese simple gesto despertó instintos en Bella que hacía mucho que no sentía, y no tenían nada que ver con la sed.
"Edward por favor no hagas esto, no normalices algo que es horrible" ella se separó de él. El chico no tenía por qué saber que era sangre de lobo podría ser una persona.
"Sé que no le haces daño a la gente buena, lo veo en tus ojos"
"Es lobo…. Los animales carnívoros son…casi como la sangre humana" le estaba diciendo una pequeña mentira, ni de cerca eran iguales, pero no tenía por qué saberlo. La sangre humana era mil veces mejor, pero implicaba asesinato.
"¿Has hablado con Nessie? ¿le has contado todo?"
"Sí, mi hija puede ser muy comprensiva; además, Tanya llevaba siendo un peligro mucho tiempo, nadie la extrañará, ni siquiera en nuestro círculo."
Edward le levantó la barbilla para mirarla a los ojos, esos grandes ojos esmeralda fundiéndose con el chocolate de los suyos. Cuándo bebía sangre humana sus ojos se volvían rojo sangre, pero eso no pasaba con la sangre animal. Sin más la besó y, esta vez, ella se dejó llevar.
Edward comenzó a empujarla suavemente para recostarla en la gran cama, no podía resistirse a su perfume, su olor era dulce y adictivo. Olía a hierba, a flores y a algo que no sabía identificar. La besó apasionadamente, sin reservas, intentando poner en ese beso todo lo que tenía dentro, deseo, pasión, amor…
Bella se dejó hacer, más tarde evaluaría las consecuencias de esto, no quería pensar en que la propia existencia de un vampiro implicaba atraer a sus víctimas, no quería pensar que Edward estaba bajo el influjo de esa atracción, quería pensar que era de verdad, que era auténtico.
Seguían besándose sin parar, sus respiraciones se aceleraban por la falta de aire y la excitación. Las manos de ambos tocaban al otro intensamente, Edward fue rozando sus brazos y su estómago por debajo de la camiseta de Bella, ella fue desabrochándole la camisa limpia que le había comprado botón tras botón. Al final no pudo con la pasión que la consumía y le arrancó la camisa de un desgarrón y la hizo girones.
Edward ni se inmutó ante la pequeña muestra de fuerza de la joven, todo lo contrario, le pareció sexy. Entonces ella les dio la vuelta y quedó obre él, comenzó a besar su cuello, donde tuvo problemas por el apetecible olor, pero se repuso rápidamente. Le besó los anchos hombros, el pecho y llegó a su cintura y su estómago bien musculado. Edward respiraba fuerte y se removía por la excitación, había estado pensando en las palabras de Tanya "tú mataste a mi amor y yo mataré al tuyo" no creía que ella tuviera esos sentimientos por él, por lo menos no aún, pero le gustaba fantasear con ello.
Edward no podía esperar para besarla, le quitó la camiseta que llevaba puesta y la puso sobre él, su peso era agradable y su temperatura también.
"¿Cómo es que no estas fría? Tu piel es agradable". Le preguntó él
Ella sonrió. "Acabo de comer, mi temperatura es más alta por la sangre. No te asustes"
"No estoy asustado, me interesa saber todo sobre ti"
"¿Crees que es el mejor momento para preguntas? Si quieres paramos y responderé a todo lo que quieras" se burló ella, por nada del mundo quería parar ahora.
"Eso ni lo sueñes, las prioridades son las prioridades. Placer primero, preguntas después."
En ese momento él le quitó los vaqueros y ella a él los pantalones, luego les siguió la ropa interior hasta que quedaron piel con piel. Ella tenía la piel suave, sin una imperfección; él y su piel bronceada en el caribe en verano, sus músculos firmes y tonificados…. era la unión perfecta.
Entonces, Edward la penetró con fuerza mientras se miraban a los ojos, era un momento de unión.
"Edward…" gemía ella.
Empezaron la danza, Bella no paraba de respirar por la boca, aunque no lo necesitara. No podía soportar el olor de la sangre de él corriendo por sus venas debido al esfuerzo. Tuvo que controlar sus fuerzas para no aplastarle los brazos al agarrarse de sus hombros por la intensidad de lo que estaba viviendo. Había tenido sexo con humanos antes, "una chica tiene sus necesidades" le había dicho su hija muchas veces, pero nunca nada como esto. La sensación de pertenencia, de plenitud que la llenó cuando el metió su polla dentro de ella la dejó sin aliento si pudiera.
Para Edward era algo totalmente nuevo este tipo de unión. Había tenido sexo a montones, pero nunca había sentido alfo tan intenso y fuerte. Bella era todo carne húmeda y cálida por dentro. Sus paredes se ceñían sobre él como un guante y lo tenía a punto de explotar. Pero quería aguantar por ella, quería darle placer tanto tiempo como pudiera hasta reventar.
"Oh Edward me encanta" gemía ella.
"Bella, necesito más, dime que puedo darte más…." Suplicó él.
"Por favor"
Sólo con esas dos palabras, Edward se volvió loco y la embistió con todo lo que tenía. Cualquier otra mujer en el mundo se hubiera quejado de dolor, pero su Bella no. Era más fuerte que él por mucho, y podía aguantar esto y más.
Unas diez estocadas después, a Bella se le oscurecieron los ojos como la noche, su boca abierta dejaba ver los colmillos de ella queriendo morder esa yugular, y Edward se sintió muy deseoso de lo que hiciera.
"Muérdeme Bella, quiero que me muerdas por favor" le rogó él extasiado.
Bella no pudo aguantar ese tono de súplica mezclado con pasión y erotismo; así que clavó sus dientes en él y bebió un poco de su deliciosa sangre. Con eso explotó en el orgasmo más fuerte que había tenido en su larga vida, y Edward la siguió igualmente. Al momento en el que se separaron, Bella se movió al otro extremo de la habitación horrorizada por lo que acababa de hacer…. El cuello de Edward sangraba un poco y la marca visible de su dentellada estaba ahí, recordándole el ser tan monstruoso que era.
Edward no fue capaz de ver el movimiento de ella hasta que la vio al lado de la ventana con cara de terror y culpa. No entendía qué pasaba y se dispuso a levantarse para ir junto a ella.
"No te muevas Edward, no te acerques, soy un ser peligroso para ti" dijo ella al borde del llanto.
"No entiendo nada, ¿qué ocurre? ¿he hecho algo mal?" dijo, pero se quedó donde estaba como ella le había pedido.
Ella soltó una carcajada de manera triste "¿Tú? Tú no tienes la culpa, te he mordido y bebido de ti, yo no hago esto, soy horrible" dijo más para ella misma.
"Oye, que yo sepa te lo he pedido y me ha gustado. No me oirás quejarme si lo vuelves a hacer porque ha sido placer puro para mí, no sé si ha sido así para ti…" inquirió él preocupado de que a ella no le hubiera gustado, aunque creía que sí.
"¿Gustarme? ¡ME HA HECHO PERDER EL JODIDO CONTROL!" gritó ella llevándose las manos al cabello.
"¿Entonces cuál es el problema?" él no entendía nada.
"El problema es que no puedo permitir que esto vuelva a pasar, ¿y si no puedo parar la próxima vez? ¿Y si te hago daño? ¿y si tú no quieres esto y me tienes tanto miedo como para callártelo?"
"Hoy has podido parar sin problemas, yo nunca voy a querer estar lejos de ti y a mí me ha encantado que me marques como tuyo, ojalá yo pudiera hacer lo mismo contigo…" la miró a los ojos intensamente, poniendo toda su verdad en las palabras que había dicho.
Al fin vio como ella se rendía a su argumento y la verdad en los ojos de él. Se acercó a la cama y se acurrucó a su lado como si fuese un ser indefenso, en lugar del arma letal que era. Edward la abrazó con todo su cuerpo para dejarle claro su punto de necesidad de ella y así se quedó dormido mientras ella repasaba los acontecimientos del día y veía planes para seguir adelante con sus vidas. Quería a Edward en su existencia, eso lo tenía claro, pero no sabía cómo sumarlo sin ponerlo en riesgo.
