Nuevo capitulo! Me alegra la buena recepción de esta pequeña historia :D. ¡Por fin salí de vacaciones! Así que me leerán seguido por aquí, con nuevas actualizaciones de esta historia y la otra que tengo por ahí (Amores en tiempos de internet). Espero contar con su apoyo, sus lecturas y reviews que me alegran tanto también. Los reviews los respondo por interno :)

Sin más, los dejo con el capitulo.


Un preocupante mensaje llegó al teléfono móvil de Yuri. Una foto en dónde aparecía Yuuri de la mano con el pelón de su tutor, caminando por la calle. El archivo iba acompañado por el mensaje "Tienes que hacer algo, Yurio -kun". Yuuko era la emisora de ese inquietante mensaje. Desde aquel día en que el rubio los acompañó en uno de los ensayos, ellos hicieron buenas migas e intercambiaron números de WhatssApp. Con este aviso, la japonesa mostraba ser una valiosa aliada en la cruzada del ruso por la conquista del corazón del bailarín.

Tenía que hacer algo al respecto. Pero encerrado y castigado poco podía hacer. Quizá suplicandole al abuelo...

-¡Abuelo, dejame salir! Necesito amor, comprensión y ternura, no necesito estar encerrado.

-Yuratchka, mis decisiones son como las de la corte suprema - respondió Nikolai levantando la vista del periódico que estaba leyendo cómodamente en el sofá.

-¿Injustas?

-Inapelables. - dijo tajante.

-¿Puedo invitar a un amigo a jugar, por lo menos? - intentó el adolescente.

-Mañana podrás. Hoy solo dedícate a estudiar y reflexionar lo malo que es pelear con vagabundos.

-Eran bravucones, abuelo.

-No fue eso lo que me dijo el joven Katsuki.

-Es japonés, seguramente confundió las palabras.

-Como sea. Vete a tu habitación y anda pensando que quieres para cenar.

Yuri solo esperaba que por algún acto de bondad, las manecillas del reloj avanzaran veloces como el viento.


-¿Para qué me necesitabas Yurio? -interrogaba Yuuri, sentado en una de las sillas que estaban en la habitación del muchacho.

-Bueno, es por tu culpa que estoy castigado así que es tu deber entretenerme mientras el suplicio dure.

-Emmm... no soy muy entretenido que digamos. No soy bueno en casi nada, excepto bailar pero aquí no se puede.

-Ya me imaginaba algo como eso. Recordé que nuestra lección sobre besos quedó inconclusa, porque alguien quien no quiero mencionar... - dijo mirando fijamente al japones dando a entender que se refería a él - ... intentó noquearme con su cabezota dura.

-No fui yo, fueron los vagabundos.

-¡Que eran bravucones! - corrigió exaltado. - Pero antes quisiera saber algo ... - se detuvo para pensar mejor como plantear la cuestión de mejor modo, sin sonar desesperado ni celoso - esto... Mira cerdo devorador de Pokys, no puedo seguir enseñandote como besar si tienes sentimientos por alguien más, odio el melodrama y los ataques de celos y todas esas babosadas del amor. Asi que desembucha ¿tienes a alguien que te gusta?

-No, Yurio. Puedes estar tranquilo respecto a eso. Mi interés por aprender a besar es meramente intelectual y para que mis amigos me dejen molestar. Y bueno, yo confió en ti Yurio, sé que no pretendes aprovecharte de mi - dijo el japones sonriendo confiadamente en las buenas intenciones de su vecino.

Yuri tragó saliva.

-Si, si claro. Me quedo más tranquilo al respecto. Pensé que ya tenías en mente besar a alguien más y que por eso querías aprender a dar besos...

-Para nada. No me gusta nadie por el momento.

Esto último alegró y entristeció a Yuri en partes iguales. Feliz porque Yuuri no estaba enamorándose de Viktor, pero triste porque aún no lo estaba de él. Lo invitó a sentarse a su lado para iniciar la lección del día, pero la llamada para cenar por parte del señor Plisetsky los interrumpió.

-Prepara la panza, cerdito kun, que vas a probar el mejor pirozhki de toda la ciudad. Ni en Moscú lo hacen tan buenos como mi abuelo.

-Gracias por invitarme a tu mesa. Muero por probar esos pirozkhi- dijo Yuuri cortésmente, preguntandose que demonios era un pirozhki.


-¡Yurio no me habías contado que tu mamá era japonesa! - exclamó Yuuri mientras terminaba de morder el último pedazo de pirozhki en compañía de su vecino y el abuelo de este.

-En realidad mamá nació acá. Mis abuelos dejaron Japón y se instalaron aquí por asuntos de trabajo o algo parecido... la verdad no hablo mucho con ellos. -dijo el joven, un poco incomodo.

-¿Por qué?

-Los padres de Hinami nunca aceptaron a mi Andrey. Querían que se casara con un japonés. -respondió Nikolai. Una ligera incomodidad se instaló en el ambiente a causa del delicado tema que acabaron de tocar. El propio Nikolai disipó esa incomodidad ofreciendo postre a los jóvenes.

El señor Plisetsky comenzó a tomar aprecio a Yuuri. Desde que el muchacho apareció en la vida de su nieto, este se mostraba de mejor ánimo, menos irascible, mucho más tranquilo y notablemente feliz.

-Cerdo,espérame en mi habitación, iré a lavarme los dientes, ya vuelvo - señaló el muchacho mientras se llevaba un frasco de Nutella para el baño. Su abuelo levantó una ceja preguntándose que demonios haría su nieto con la dichoso menjunje.

Yuri untó su cepillo de dientes en la Nutella y se cepilló concienzudamente como si fuera recetado por el dentista. No le importaba llenarse los dientes con caries si lograba un rico besito con su amor platónico. Desde que probó esos labios, se volvió adicto a ellos y quería más, mucho más.

-Bien niño Poky, prepárate para esta segunda clase. Ahora serás tú el que me tendrá que besar para saber si ya lo dominas o si necesitas más lecciones -ordenó Yuri al ingresar a su habitación, donde Yuuri lo esperaba sentado en el colchón de su cama.

-¿Ehh... yo?

-No, el vecino de al lado -respondió sarcástico.

-¿el cojo del 32?

-¡Tú, cerdo, tú besame ahora o estas RE-PRO-BA-DO! -dijo eso ultimo sonando como Ron Damón, digo, Don Ramón. Dicho esto se acomodó en las piernas del japonés, cerrando sus ojos. - Bien, te estoy esperando.

Yuuri tragó saliva ruidosamente.

-¿Ahora? -preguntó nervioso.

-Dale, no lo pienses tanto cerdo, mientras más le das vuelta, más nervioso te colocas. Hazlo y punto. No necesitas pensar- le aconsejó el muchachito, recordando como lo hizo él mismo hace poco en el parque.

-Ehh, buenoo, acá voy - anunció el nipón. Con su mano acarició la mejilla del muchacho, ladeó su cabeza, acomodándose mejor para besar. Yuri podía sentir el cálido aliento del japones contra sus labios, delatando su cercanía. Los latidos de su pobre corazón se aceleraron a la velocidad de un rap de Eminem o de Agust D. Sus bocas se rozaban con tímidos toques, buscando reconocerse. Yuuri estaba a punto de pasar al siguiente nivel cuando una mancha de color marrón llamó poderosamente su atención.

-Yurio ¿Comiste caca?

-¡QUÉEEEEEE! -el pobre jovencito casi se cae de espaldas de no ser por la oportuna ayuda de Yuuri, que lo sujetó con su brazo, evitando la colisión del rubio contra el suelo.

-Tienes una mancha de dudosa reputación cerca de tu boca - le dijo, señalando la comisura de sus labios.

-¡Maldito cerdo, eso no es caca, es Nutella! ¿Como se te ocurre que voy a andar comiendo mierda?

-Sumimasen, sumimasen, dije lo primero que pasó por mi mente. No te enojes por favor.

-¿Cómo quieres que no me enoje? ya arruinaste la atmosfera.

-Ni que fuera gas de invernadero...

-No me hagas enojar más de lo que estoy, cerdito- kun -advirtió un Yuri bastante cabreado por la referencia ñoña.

-Perdón, ya, empecemos de nuevo -trató de conciliar Yuuri.

-Todo yo, todo yo ... -murmuraba el rubio y sin mediar aviso se abalanzó hambriento a la boca de Yuuri. El choque fue un tanto brusco, pero cuando el familiar sabor de la crema de avellanas se coló en la boca del japones, éste no pudo evitar pasar su lengua por los labios de Yurio, capturando ese delicioso sabor. En reacción, el rubio abrió más la boca, permitiendo el ingreso de la curiosa lengua de Yuuri, que parecia tener vida independiente a la de su dueño. Fue lo mejor que pudo haber hecho dado que la esencia Nutella se concentraba allí.

"mmm... delicioso" - pensaba Yuuri mientras enredaba su lengua contra la chocolatada lengua del jovencito con enérgico entusiasmo. En la habitación se podía oir la intermitente sinfonía que producía sus bocas al devorarse la una con la otra y los suaves jadeos de Yuri al ser besado como nunca antes en su corta vida. Ambos comenzaron a sentirse acalorados, pero aun asi no podían parar aunque quisiera. Yuuri ya no tenía control de sus impulsos, en su mente solo estaba la instrucción de comerle la boca a besos a Yurio y dejarle sin ningún rastro de la riquisima Nutella.

Yuuri estaba aprendiendo lo exquisito que es besar, como esa simple acción podía mandar de vacaciones a su parte racional, gobernando en su lugar los instintos más recónditos que demandaban la inmediata satisfacción de sus deseos.

Para la desgracia del más joven, la conciencia retornó en el japonés y la parte racional volvió a tener el control, haciendo reaccionar a su propietario. Yuuri descubrió con impacto y sin explicarse como pudo terminar encima de Yurio, recostados en la cama.

Yuri no encontró nada más romántico que decir:

-Cerdo goloso, ¡cómo pesas!

-¡Perdón Yurio! N-nno se que que sucedió. Será mejor que me marche, los chicos me deben estar esperando. ¡Nos vemos!- salió raudamente de la habitación, despidiéndose del señor Plisetsky en el camino hacia la puerta. El joven ruso se quedó mirando el techo, con expresión soñadora, dando de vez en cuando unos suspiros.

Estaba viviendo un sueño del cual no quería despertar jamás.


-¡SIIIIIIII! - exclamó Yuuko, eufórica, asustando a Sara, que estaba sentada a su lado en unas de las bancas del patio de la escuela.

-¡AHHH! ¡Porque gritas Yuuko!

La japonesa le susurra algo al oído y le muestra algo en el teléfono.

-¡SIIIIIII! - exclamó esta vez la italiana.

-¿Que sucede chicas, porque andan gritando como locas? ¿Acaso vieron a Seung Gil Lee? -preguntó Mila, que se acercaba a ella con sendos paquetes de galletas para compartir.

- Mila- chan, Yuri besó a Yuuri.

-Nuestra OTP es mas real que nuestra existencia amigaaa -acotó Sara.

-¿Perdón, alguien dijo OTP real? -preguntó Phichit que alcanzó a escuchar lo ultimo. Se había acercado para saber la razón del alboroto de sus amigas.

-Phichit -kun, Phichit-kun, no adivinaras lo que ha pasado a nuestro querido Yuuri -kun - dijo Yuuko - solo te puedo decir que cierto grupito ha perdido una apuesta.

-¿De que hablan? - intervino Georgi.

-Georgi, ¡Mibaldor besó a Yuuri! - respondió Sara.

-Mentiraaa, Dios mío no puede seeer, noooo ¡Pero si Yuuri está saliendo con Viktor! -exclamó incrédulo el tailandés.

-Así como escuchas, Phichit "Delfín hasta el fin" Chulanont. Nuestro niño telescopio lleva la delantera, Yuuyu tu patrón - dijo burlonamente Mila, con gesto de triunfo dibujado en su rostro.

-¡Ustedes hicieron trampa!

-Esto es sin llorar Chulanont - le espetó Mila.

-Esto aun no se ha terminado, ¿cierto Georgi? ¿Georgi?

El aludido hace rato se había desconectado de la conversación, en el instante en que vio a su ex novia en el patio. Se le aguaron sus hermosos ojos azules.

-Ya lo perdimos, Phichit -dijo Mila, mirando apenada a su compatriota.


Los estudiantes apenas sonó la campana que anunciaba el fin de la jornada escolar, arrancaron cual estampida hacia sus hogares, añorando una rica cena y una cama calentita. Pero dicha estampida se detuvo cuando un grupo contemplaba asombrados un Cadillac de color rosa estacionado a pocas cuadras del establecimiento y a su propietario, de atractiva apariencia con sus gafas de sol estilo aviador.

Cuando vio aparecer al joven bailarín, le hizo señas con los brazos.

-¡IUUURI! ¡Acompañame a llevar a Makkachin a la peluquería!. ¡Comeremos helados!

Yuuri estaba colorado hasta donde no le llega el sol. Toda la escuela lo estaba mirando y eso lo colocaba muy nervioso. No le gustaba ser el centro de atención excepto cuando se tratara de baile. Sintió de pronto como alguien lo empujaba y lo arrojaba a los brazos de Viktor.

-Anda, Yuuri que Viktor te espera - dijo Phichit, el"empujador".

Sin esperar que el japonés dijera algo, Viktor de la mano lo llevó y lo subió al auto.

Las chicas (Yuuko, Mila y Sara) miraban de forma sospechosa al tailandés que despedía con la mano a la pareja.

-¡Fuiste tú Phichit! ¡Tú trajiste a Viktor! ¡Tramposo! - reclamó Mila, indignada.

-Esto es sin llorar, Babicheva. Además ustedes empezaron primero con las trampitas, con eso de que Yuuko se mensajea con el niño telescopio y lo ayuda... ¡Niegenmelo!

-Esto no se quedará asi, Chulanont. Esto es una declaracion de guerra, hashtag ShippWars - declaró Sara.

-Acepto el reto -respondió desafiante.


-Que lindo es tu auto -dijo Yuuri, rompiendo el silencio.

-Se lo saqué a mi hermana, je je je.

-¡Viktor!

-Lo necesito más que Lena. Bien... la peluquería de Makkachin está por aquí... - decía mientras miraba atentamente las calles por la ventanilla, tratando de ubicarse. Luego se estacionó frente al recinto, sin dejar de acaparar las miradas de la gente.

-¿Me esperas aquí mientras voy a buscarlo?

-No hay problema. Colocaré algo de música por mientras.

Enciende el moderno equipo de radio y lo primero que sonó es...

-¿Qué rayos...? ¡Oh no, fui rickroleado! - exclamó al reconocer la archiconocida melodía de Rick Astley.

-Lena lo hizo de nuevo. Supongo que me lo merezco por tomarle el auto sin su permiso - dijo Viktor, de vuelta con el caniche, quien sin invitación se subió a la parte trasera y se acomodó a gusto.

-Bueno, ¿a dónde quieres ir Yuuri? - preguntó el ruso tras sentarse al volante.

-Me prometiste helados.

-Pues al parque se ha dicho. Los del parque son los mejores, te lo dice un estudiante estresado.

-Ja, ja, si tú lo dices...

-¡Allá vamos! ¡abróchense los cinturones! dijo Toretto -exclamó Viktor

-¿Cuando dijo eso? Mentiroso.

-Esta bien, no lo dijo él. Lo dijo el mismísimo.

-¿El mismísimo?

- ¡Albert Einstein, pues Yuuri! Enchúfate plancha e´campo.

- ¿A quien le dices plancha de campo, mentiroso? - espetó Yuuri, dándole un puñetazo amistoso en el brazo de Viktor. No podía evitar reirse por las ocurrencias del ruso, las locuras con las que salía a cada momento. A veces se comportaba como un niño en cuerpo de hombre. Yuuri debía admitir que le encantaba esa faceta de él, sentía que a su lado podía relajarse y divertirse, sin tener que esforzarse por agradarle o tratar de resultar interesante. Viktor ya lo consideraba así incluso antes de conocerlo más.


Viktor no mentía. Los mejores helados eran aquellos que saboreaban ambos sentados uno junto al otro observando como un anciano arrojaba migas de pan a los patos del estanque artificial y viendo como Makkachin se entretenía espantando a las palomas.

-Yuuri.

-¿Qué, Vitya?

-¿No te imaginas ecuaciones y fórmulas que rodean al anciano que arroja pan? La ecuación general de la parábola, la entropía, energía libre de Gibbs, teorema de Thales...

-Vitya, con respeto...¿Que te fumaste?

-Yuuri, los exámenes te funden el cerebro. Ya lo sabrás de primera mano, cuando entres a la universidad.

-Suena terrorífico.

-Un poco... mucho en el fin de semestre...Gracias. -dijo de pronto el de cabellos plateados.

-¿Por qué?

-Eres la única persona con la cual puedo hablar sin restricciones, que escucha todas mis tonterías y aun asi sigue a mi lado. Con ningún otro me hubiera atrevido a manifestar mis pensamientos con esta tranquilidad con la que hago ahora. No me juzgas Yuuri y por eso te lo agradezco. -dijo, tomándole la mano y estrechándola con cariño. -¿Querrás participar en la campaña "abraza a un estudiante estresado"?

Por toda respuesta, Yuuri le da un sentido abrazo, transmitiéndole fuerzas y calma para lo que le queda de semestre.

Charlaron de todo un poco, pero sobre todo de animé. El japonés se sorprendió de todo lo que Viktor sabía acerca del tema, de todas las series que se ha visto y los asertivos comentarios que daba. El ruso era un muy buen conversador, no acaparaba la conversación y se mostraba interesado ante lo que decía su interlocutor. Sus chistes aderezaban el dialogo y convertía cualquier tema banal en uno interesante. Realmente tenía un talento para conversar.

Tras discutir y analizar sobre el relleno de la serie Naruto, Makkachin hizo acto de presencia, depositando en el regazo de su dueño una empanada, obtenida de quizas dónde. Yuuri y Viktor se miraron con extrañeza.

-Makkachin, ¿quien te dio eso? - interrogó Viktor, tratando de dilucidar el origen de esa masa rellena.


Horas después, Yuuri dio con el origen de la empanada. Estaban estacionados en el mirador de la ciudad, sentados en el capó tomando una gaseosa acompañada de frituras varias. Tipica comida de unversitario.

El japones revisaba sus redes sociales cuando vio un viral cuyo protagonista se le hacia enormemente familiar.

-Emm.. Vitya, creo que deberías ver esto. - le dijo, pasandole su teléfono.

El vídeo era breve. 20 segundos en los que Makkachin sustrajo una empanada que estaba calentándose en la parrilla de un puesto de comida callejero cuya dueña estaba siendo entrevistada por un canal de televisión local.

-¡Makkachin, perro malo! ¡Robaste una empanada en televisión! Ahora estas en todas partes. -regaño Viktor.

Ni se inmutó el travieso caniche, quien dormía sin remordimientos en el asiento trasero del toda respuesta se tiró un gas.

-¡Puff! ¡Makkachin se tiró un pavo ratón, Yuuri!Ni se te ocurra entrar al auto ahora. ¡Ay, Lena me va a matar! - exclamó afligido el ruso.

-¿Un pavo ratón? Viktor tu no escatimas en eufemismos, jajajaja.

-Pasemos este mal trago con una selfie -propuso Viktor quien aun tenia en la mano el teléfono de Yuuri. Apegando su mejilla a la mejilla del japonés, tomo muchas selfies, una de ellas con él mismo besando la colorada mejilla de Yuuri con cariño.

Pronto el sol se escondió. Yuuri quedó maravillado de ver aquello desde la altura en la que se hallaba, pero aun más cuando las primeras estrellas comenzaron a titilar en el firmamento. La escasez de luces artificiales en la zona permitía mostrar las estrellas el triple de brillantes. Brillo que se replicaba en los ojos embelesados de Yuuri, impresionado por el hermoso espectáculo.

-Suelo venir aquí cuando el nivel de estrés me sobrepasa. Mirar estas estrellas sin la contaminación lumínica me trae calma, es como un bálsamo... Y quise mostrartelo porque eres especial para mi.

-Son hermosas, Vitya. Todo este tiempo viviendo bajo este cielo y solo ahora me detengo a ver todo esto... es sobrecogedor... no tengo palabras para decir eso. -dijo Yuuri en tono ensoñador, sin cesar de mirar Gracias Vitya... -musitó, mirando por fin a los ojos de Viktor, tan brillantes como las estrellas que contemplan en el cielo.

Intuyendo de que este era un momento importante, Viktor se acerca más a Yuuri. Toma las manos del nipón y la estrechó con la suyas con .

-Yuuri... ¿Quieres ser mi novio?

Sin esperar respuesta, se inclinó para besarlo como tanto lo había deseado.


En el próximo capitulo...

Yuuri toma una decisión.

Makkachin es entrevistado para conocer su papel en el robo de la empanada.


¡Muchas gracias por leer! Se aceptan reviews, empanadas, pasta de dientes de Nutella edición limitada, reviews-apuestas, reviews -predicciones: ¿Que respondió Yuuri?