Hula. Por fin terminé este capítulo, que incluso me obligó a hacer varias versiones en vista de que no sabía cómo expresarlo. Dedicado a chris mcraven, por sus gentiles reviews en mis otras historias. Espero que te guste ^^, aunque es muy sencillito. Ya lo saben: Las posesiones son anclajes al mundo material. No poseo los personajes aquí descritos.
"No me gusta la comida… la adoro.
Y no me la trago si no la adoro."
-Anton Ego (Ratatouille)
CAPÍTULO IV: El Gusto. Los hombres se conquistan por el estómago.
-Teeeeeeengooooo haaaaaambreeeeee…
Toph frunció el ceño. Aún no era mediodía y el molesto chico llevaba horas quejándose. Desde que les habían robado a Appa el viaje se tornó sumamente tedioso: Aang estaba de un humor imposible, Katara concentraba todas sus habilidades maternales en él y Sokka simplemente era… bueno… Sokka. Estando apenas en la periferia del desierto de Si Wong era difícil encontrar alimento y aún más difícil encontrar una distracción, así que el cansancio y estrés de los días anteriores hacían mella en el carácter de la chica ciega.
-Pues busca algo de comer…-
-Hace demasiado calor como para buscar… además, no hay animales cerca, sin animales no hay carne… y sin carne no hay felicidad para Sokka- Toph tapó sus oídos con sus manos, tratando de mitigar el molesto sonido de la voz de su amigo. -Tengo hambreeeee…-
-¡Sokka! Si no vas a hacer algo al respecto, por lo menos deja de quejarte- dijo con desesperación la maestra Tierra
-Mmhh… cómo me gustaría un buen filete… o un enorme pescado asado… con salsa de carne… algunas patatas rellenas de carne… y un trozo de embutido de…
-¡¡¡Agghhh!!!- Rugió la chica y con un movimiento de sus tobillos el hambriento guerrero de la Tribu Agua fue encasillado en una gruesa capa de rocas. Mientras luchaba por liberarse, Toph se acercó a Sokka y puso su cara frente a él, con esa misma expresión desafiante con la que entrenaba a Aang. –Ya estoy harta, 'Ronquidos'. Bastante difícil fue salir de ese desierto y ahora en vez de preocuparte por buscar comida estás aquí reposando y quejándote como una anciana…Hemos tenido que caminar bajo el sol, hambrientos y sedientos y contigo replicando no es nada fácil…
-Muy bien, señorita 'Lombriz de Tierra', no fui yo quien dejó que un montón de desconocidos se llevara a Appa en frente de sus ojos…- Era demasiado tarde. Sokka vio la expresión asesina de Toph y lo siguiente que supo fue que las rocas que lo tenían encerrado comenzaban a comprimirse cortándole la respiración. -Toph… oye… me… me estoy ahogando… ¡Toph! ¡Lo lamento! ¡Suéltame!-
-¿Y tú qué hacías? Jugabas con un montón de papeles inútiles mientras yo sostenía el peso de tu enorme cabezota junto con el resto de la biblioteca- Sokka luchaba inútilmente por liberarse mientras la rabia seguía reflejada en la cara de la chica.
-Yo buscaba un plan para librarnos de la Nación del Fuego, en cambio tú nos usas como excusa para alejarte más y más de tus padres-
-Al menos yo tengo una misión en el grupo 'Ronquidos', ¿cuál es la tuya? ¿Protegernos?- Toph había llegado al límite y sólo se dio cuenta de ello cuando Sokka dejó de forcejear contra su celda de tierra. Al parecer eso último lo había herido demasiado.
-Ja… Tienes razón Toph… tu misión en el grupo es más importante que la mía…- Sokka suspiró resignado. La chica quedó impresionada del rápido cambio de actitud y súbitamente recordó una de las historias que le había contado Katara de las aventuras del grupo antes de conocerla… él había perdido a alguien a quién quería mucho y se culpaba por no protegerla. Así que Toph había tocado una fibra demasiado sensible. - ¿Serías tan amable de soltarme? Supongo que tienes cosas más importantes qué hacer que perder tu tiempo con un inútil como yo…- Toph instantáneamente movió sus pies y la celda de tierra se convirtió rápidamente en arena, la cual quitó Sokka de sus ropas sacudiéndola
-Sokka… yo… lo siento… no quise…-
-Déjalo... Tienes razón.- el que hablaba nisiquiera parecía Sokka. Su voz sonaba triste y decepcionada y sólo servía para acentuar la vergüenza que sentía Toph.
-Oye… el hambre nos está afectando… Lamento mucho lo que dije, no fue mi intención- Toph deseaba que una marea gigantesca se la tragara. Siempre le había gustado molestar y provocar a Sokka, pero lo que dijo realmente lo había herido. -¿Quieres que vayamos a buscar algo de comida? Apuesto a que Aang y Katara también quisieran comer-
-No Toph… creo que me iré a descansar un rato… ve a entrenar a Aang, o a buscar algo de comida si quieres.- Toph sintió cómo poco a poco Sokka fue alejándose de ella, quizá a meditar o simplemente descansar. Y ella no podía sentirse más culpable por la melancolía de su amigo.
Habían pasado ya algunas horas y Sokka no daba señales de haber perdonado a Toph. Ella había hecho intentos por acercarse, pero él la ignoraba o le decía que se fuera a hacer alguna otra cosa más importante. Katara y Aang observaron que su comportamiento no era del todo normal, pero Toph prefirió dejar esa discusión con su amigo en secreto. No necesitaba más gente culpándola por todo. Sintiendo que poco podría hacer quedándose ahí, la chica decidió caminar un poco en los alrededores, ya que al parecer, acamparían en la zona algunos días hasta formular un plan para llegar a Ba Sing Se, donde suponían que estaba el bisonte perdido.
Mientras paseaba, Toph seguía meditando en cómo hacer para que su amigo se sintiera mejor. Aunque había pasado muy poco tiempo desde que se unió al grupo, desde el principio se sintió mucho más unida al joven sarcástico que a Katara o a Aang. Su aprendiz era un buen alumno, pero ella podía sentir cierto miedo y reserva cuando él se le acercaba. Katara, por otro lado, era casi igual de sobreprotectora que su propia madre, así que aunque le estaba agradecida por los cuidados, prefería mantenerse a raya, ya que su diferencia de opiniones ya había causado roces en el grupo. Pero Sokka era distinto. A pesar de que Toph podía sentir cómo tomaba demasiado en serio sus responsabilidades y su preocupación por los demás, lo ocultaba perfectamente con su buen humor, y era tan recursivo que era él quién los sacaba de aprietos y dificultades la mayor parte del tiempo. Ella no sentía en él ese respeto que percibía de Aang, o esa sobreprotección de Katara. Sokka la admiraba, pero sin adularla, y se preocupaba por ella sin subestimarla. Así que Toph simple y sencillamente prefería pasar el tiempo con él cuando no estaba entrenando a Aang, y ahora que Sokka se había molestado con ella, se preocupó de que quizá él ya no quisiera tenerla cerca. Suspiró profundamente. ¿Qué debía hacer? Él no quería hablarle, y quizá no volvería a hacerlo nunca y todo por una estúpida discusión.
Toph siguió caminando hasta que se topó con una zona cubierta de pequeños arbustos. Daban una sombra excelente, por lo que la chica decidió sentarse bajo un par de árboles no muy altos y justo cuando más concentrada estaba, un objeto redondo cayó de uno de los árboles, golpeándola en la cabeza. Ella lo tomó y sonrió al reconocerlo.
Casi anochecía cuando Sokka vio a Toph acercarse a él. Llevaba recogida la orilla de su túnica entre sus manos, sosteniendo algo en su regazo. Se sentó a su lado, aún sujetando su carga contra su pecho y giró su cabeza, dejando ver la preocupación y algo de miedo que se plasmaba en su rostro infantil.
-Sokka… ¿Aún estás molesto?- Más que molesto, él se encontraba triste e inseguro. Jamás esperó que Toph pudiese comportarse tan rudamente hacia él, y aunque ya antes lo había molestado, Sokka nunca se había sentido tan ofendido por la forma de hablar de la maestra Tierra.- Oye… en verdad lo siento. Fue una discusión tonta… yo… no quise decir…
-Toph… ya pasó, no tiene importancia ahora…
-¡No! Escúchame… fui una tonta, no debí decir esas cosas. Tu te preocupas por todos y te esfuerzas por organizarnos y trazar todos los planes que hemos seguido hasta ahora.- Sokka notó el verdadero arrepentimiento en su expresión junto con un leve sonrojo. El chico entendió lo difícil que era para Toph expresar sus pensamientos y el hecho de que ella estuviese disculpándose significaba mucho para él.
-Yo también dije cosas malas sobre ti, así que entiendo que hayas reaccionado de esa manera… Lo lamento
-Somos un par de cabezas duras ¿no?- dijo Toph con el ánimo un poco más ligero. -Entonces… ¿amigos?
-¡Claro!- Sokka golpeó afectuosamente el costado de Toph, haciéndole perder la carga que aún sostenía en sus brazos. Vio como unos objetos, parecidos a rocas color marrón se esparcían alrededor de la chica, quien se sonrojó y comenzó a reunir de nuevo los objetos en su regazo. -¿Qué es eso?- Sokka sostuvo una de esas rarezas entre sus manos y la observó detenidamente. Era una cosa peluda, esférica y con una textura parecida a la madera, pero suave. Parecía una nuez de algún tipo, pero las espinas peludas que lo rodeaban lo hacían ver como alguna criatura marina muerta hacía varios meses.
-Supuse que aún tendrías hambre, y encontré estos frutos por aquí cerca… pensé que te gustarían- Toph soltó su ropa y mostró su regazo lleno de los espinosos frutos. Sokka notó algunos rasguños y magulladuras en los pálidos brazos de la niña. Volvió a mirar el fruto que tenía en la mano y lo lamió.
-¡Ewww! Esto es asqueroso…- dijo él escupiendo para librarse del resabio amargo que le dejó la corteza del fruto. ¿Estaba jugándole una broma Toph?
-¡Jajaja! Tonto, así no se comen- Toph contuvo la risa mientras tomaba uno de los extraños objetos en sus manos –Ése es el problema con ustedes, la gente que puede ver. Estos lychees crecen en los jardines de mi casa, en Gaoling. Mi amah solía llevarlos a mi habitación para que yo los pelara, diciendo una y otra vez que no era adecuado que me gustaran tanto unas frutas tan feas, pero como yo no puedo ver, no me importa su aspecto -cuidadosamente apretó la curiosa esfera con una uña hasta hacer una hendidura, luego la separó entre sus manos, partiéndola por la mitad y revelando un fruto blanco y pequeño en el centro de la corteza espinosa. –Si lo desprecias sólo por lo que ves por fuera, te perderás lo que hay adentro- señaló Toph ofreciéndole la semilla a Sokka.
El guerrero tomó entre sus manos la frutilla blanca y sin más miramientos se la metió en la boca. Era deliciosa. Su sabor era suave y muy dulce, y resultaba realmente refrescante en ese ambiente tan desértico.
-¡Delicioso!- Sin perder un minuto más, Sokka tomó otra fruta, y abriéndola como acababa de enseñarle la chica, sacó su contenido y lo engulló de un bocado. Toph presenciaba alegremente cómo su amigo saciaba su hambre disfrutando esas frutas que también eran sus favoritas. –Shhffabes Tophfff…- comenzó el chico aún con la boca llena de fruta. Tragó y continuó. – Éstas cosas se parecen a ti. La corteza no es nada agradable, pero el interior es bastante suave y dulce.- Una de las frutas voló y se impactó en la cabeza de Sokka, haciéndole arrepentirse de lo dicho. Miró a Toph, quien abstraídamente pelaba una de las frutas y la comía, sin decir una sola palabra, y el muchacho sonrió al notar nuevamente un leve rubor en sus mejillas.
Ambos siguieron engullendo los lychees restantes (sin dejar uno sólo para Aang o Katara) y Sokka pensó, mientras observaba a la niña, que había encontrado algo que le gustaba más que la carne. Y no era la deliciosa fruta que acababa de probar, sino lo que le recordaba: cierta corteza dura y agria con un corazón dulce y suave.
Espero que les haya gustado, y espero que la ortografía esté correcta… los riesgos de escribir en la madrugada. Sólo un par de aclaraciones.
1.- El tipo de lychee que encuentra Toph es el Rambután o Lychee peludo, las otras especies tienen una corteza rugosa pero sin espinas. Y esas espinas son completamente inofensivas. Si aun no han probado los Lychees… ¿Qué están esperando? Son bastante ricos…
2.- "Amah" es 'nana' en chino. Las familias de alcurnia en la antigua (y no tan antigua) China tenían nodrizas para criar a los hijos, ya que pocas veces se le dejaba a la madre educarlos personalmente. Los hijos, principalmente el primogénito varón, pertenecían más a la familia del padre que a la propia madre. Incluso una madre tenía que pedir permiso a sus suegros para poder jugar con su propio hijo. Sólo un breviario cultural ;3
Gracias por leer y agradecería enormemente sus críticas y comentarios.
