Les vies croisées
Summary: Una empresa de bienes raíces, una empresa de diseño, un empresario capas de lograr todo lo que quiere con su carácter, un modista que es capas de lograr todo lo que quiere con su belleza manteniendo su dignidad, ¿Serán compatibles?.
Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no me pertenecen, esta historia es sin fines lucrativos sino tan sólo de aficionados para aficionados.
Este FanFinc tiene contexto yaoi, si eres intolerante y/o crees que no estas apto a leerlo, esta bajo tu decisión; yo te advertí xD Parejas: 01x02, quizás leve mención de 03x04
UNA DISCULPA ENORME A MIKEAS!!!!!! Me pediste que te dedicara un fanfinc para tu cumpleaños Nº 20 ¿no es verdad? Lamento mucho no haber podido terminar este cap para ti antes, pero realmente estuve tapada de exámenes, te pido mil disculpas... espero que la espera valga la pena. Besos, y ojalá que hallas pasado un lindo día. Disfruta de este episodio, el acercamiento es dedicado ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE para ti.
Comillas: ' '
Diálogos: - -
Pensamientos: " "
Capítulo 4 ----
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- Si, creo... "Dicen que para conquistar a un hombre... se empieza por la boca..." -se sonrojó violentamente desviando la vista a la mesa-
-... Sugoii... -murmuró luego de tragar la porcioncita-
- ¿QUÉ? -exclamaron los otros dos mirándole-
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"Aún no puedo creer que le halla gustado..." pensó Duo mientras se revolvía inquieto entre las sabanas de su cama "Pero menos puedo creer que me halla hecho sonrojar tanto en una sola tarde... ese chico... realmente me altera... pero me encanta..."
Duo, Quatre y Heero habían pasado toda la tarde en casa de éste último, los tres se olvidaron completamente del oji-miel que supuestamente venía acompañando al trenzado, pero tampoco lo recordaron al final, estuvieron demasiado entretenidos comiendo el pastel y charlando sobre cosas sin ninguna importancia; o al menos quienes charlaron fueron el oji-violeta y el rubio, ya que el restante moreno únicamente comía el pastel observando detalladamente las acciones o reacciones del trenzado. No habían quedado de verse al otro día o algo similar, mas sin embargo la amistad parecía florecer y era por ello que estaba más que claro el hecho de volver a juntarse.
El oji-violeta había estado toda la noche distante, con la mente en blanco si, no prestaba atención a lo que le rodeaba... pasar tanto tiempo con esos dos le había hecho tan bien que por el momento su mente no quería pensar en nada más, sólo recordar esas cosas tan lindas que había pasado durante la tarde a pesar de la recaída de la mañana.
No lograba quitarlo de su cabeza, necesitaba descansar pero tampoco deseaba dejar de imaginar esos ojos cobaltos... sabía que estaba mal dejarse llevar por ese sentimiento, por el hecho de que iba en contra de sus principios, pero esa obsesión por Heero era mayor a su fuerza de voluntad y lo desarmaba dejándolo vulnerable frente a cualquier mirada o frase, sólo de ese sujeto, sólo por ESE sujeto. Volvió a dar vuelta sobre sí mismo, sintiendo su pecho latir con fuerza producto de su emoción, por mientras la depresión le quitaba su sonrisa recordando, una vez más, que el amor sólo traía dolor. No quería sufrir, eso lo sabía, pero ese sentimiento que florecía en su interior era tan poderoso que parecía no importarle contradecir todos esos pensamientos... además, la vaga ilusión de que él le protegería y querría más que nadie comenzaba a alimentarse de las palabras que Quatre le había dicho acerca de Heero desde que lo había conocido.
- Soy un idiota, tengo que alejarme y continúo cerca -se quejó ocultando su rostro en la almohada-
Sin más se durmió, borrando cualquier rastro de Heero Yuy que estuviera presente en su memoria. No sería él, el causante de su propio sufrimiento sólo por falta de voluntad, carácter o frialdad.
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Nuevamente un sueño ó pesadilla atacaba su pacifico sueño provocándole sudar... ; ahora, como la noche anterior, se revolvía entra las sabanas de su cama inquietamente, sólo inconsciente, sólo soñando. Mientras la brisa fresca intentaba apaciguar su temperatura y la luna le observaba expectante desde el cielo, a través de la ventana...
---------- Sueño ----------
- ¿Estás seguro? -una pregunta al viento, su voz-
-... Continúa... -un susurro salido casi en suspiro-
Dos cuerpos permanecían entrelazados sobre una cama de verde pasto, donde las paredes eran aire y sólo los árboles y estrellas atestiguaban la mágica entrega de aquellas fogosas almas.
- Ahh... -el gemido ronco abandonó su garganta apenas comenzó a adentrarse en la cavidad-
El joven d cabellos cortos revueltos se hundió lenta y deseosamente en aquel otro adolescente más pequeño que sólo respiraba agitado. La unión terminaba de completarse, ambos cuerpos completamente acoplados, completamente entregados...
- Heero... -suspiró abrazando a su amante-
-... Apreta... -respondió sonriendo muy suavemente y recostándose sobre el pelilargo-
- No importa... -sonrió sonrojado-- se siente bien...
Se besaron lentamente mientras ambos se acostumbraban a ese dulce placer nuevo que recorría sus acalorados cuerpos, ambos se sentían desbordar en aquella pasión que se fundía con ese amor ya existente; sus cuerpos lentamente se relajaron, mientras el oji-violeta se excitaba con aquella hombría que le invadía de forma completa.
Lentamente comenzaron su danza.
Los gemidos inundaron el hermoso claro convirtiéndolo en un lugar mucho más mágico para esos seres que se entregaban en cuerpo y alma. La luna, completamente pálida y brillante, los iluminaba desde lo alto del cielo haciendo que sus cuerpos brillaran por el sudor que se escapaba de sus poros. El aire que los rodeaba era tibio, el clima parecía querer acompañarlos ya que no corría ninguna brisa fría y el cielo permanecía despejado y estrellado; los árboles los cubrían con sus amplias hojas veraniegas y las luciérnagas se escondían avergonzadas de ser testigos. Aún así ellos vivían en su propio mundo, inmersos de placer y alegría mientras sus cuerpos continuaban compenetrándose.
- Mhm... -exhaló apoderándose del cuello de su amante-
- ¡Ah!... -se aferró con más fuerza a la espalda de su contraparte-
El orgasmo arribaba a ellos rápidamente, corriendo por sus cuerpos, viajando por su sangre, escurriendo por sus pieles... hasta que ambos se estremecieron y la ola desmesurada de placer los golpeó.
---------- Fin del Sueño ----------
- ¡¡Duo!! -exclamó jadeante-
Estaba completamente bañado en sudor y el corazón latiendo febrilmente, pero podía notar que su miembro estaba cubierto por una sustancia pegajosa y tibia; no supo como reaccionar, los gemidos de Duo y los suyos propios resonaban en su cabeza una y otra vez, comenzándolo a enloquecer, la imagen del oji-violeta desnudo y retorciéndose de placer no deseaba abandonar su cabeza pero necesitaba calmarse. Permaneció quieto, con la mente en blanco intentando ordenarse y hacerse entender que sólo había tenido un sueño húmedo con el diseñador.
¿Un sueño o un recuerdo?... ¿Cómo diferenciarlo?
Había estado durmiendo placidamente hasta que escuchó como su ex pareja parecía tener una pesadilla debido a los gritos. Apenas escuchó el nombre de Duo se alarmó aún más y salió sin preámbulos hasta el otro cuarto. Al parecer los sueños de Heero con respecto a su pasado se hacían cada día más frecuentes, pero la verdadera intriga era si ese sujeto realmente era Duo Maxwell o no, porque cabía la posibilidad de descubrir un pasado del trenzado que hasta el mismo quizás desconocía. Comenzaba a tener miedo de absolutamente todo, tenía un muy mal presentimiento de la situación pero no sabía como decir, o mejor dicho como justificarse porque no había nada a lo que aferrarse excepto ese sentimiento. Miró una vez más a su ex pareja, la cual continuaba ida y sin hacer más que mirar sus puños apretar la colcha de la cama.
- Heero, ¡Heero!... -insistió intentando sacarlo de su trance-
-... ¿Nani?... -preguntó en un murmullo, aún medio ido-
- ¡¿Cómo que qué?! -exclamó algo molesto y luego suspiró- estuviste teniendo una pesadilla o algo así ¿no?... ¿era con Duo?. ¿Me quieres contar?. ¿Estás bien?...
-... Déjame solo... -pidió tragando saliva y dándose cuenta, nuevamente, de lo... 'húmedo'... que se encontraba-
- Pero... -refutó mirándolo analíticamente, mas lo vio serio e indescifrable como siempre-... cualquier cosa estaré en la otra habitación...
Quatre se levantó de la cama donde había estado sentado medio dudoso de irse y poco después dejó en completa soledad y privacidad al castaño que suspiraba pasándose una mano por el cabello.
Le costaba terminar de asumir que había llegado a un clímax dormido, soñando con que hacia el amor con ese chiquillo... pero sin embargo la prueba innegable del hecho era el semen que permanecía sobre su miembro, por suerte aún bajo las cobijas. Se levantó un tanto incomodo por la sensación 'extraña' que le causaba el tener su virilidad completamente empapada de semen y entonces cayó en cuenta que había pensado 'hacia el amor con ese...'
- Es un niño inmaduro e idiota -se repitió con molestia entrando a bañarse- fue sólo sexo.
Pero si era un niño idiota entonces ¿cómo era que lograba hacerle llegar a un orgasmo sólo un sueño?. ¿Cómo era que lograba hacerle sentir tan cómodo y diferente tan sólo con saber que estaba ahí presente?... Esa tarde que pasaron juntos había hecho muchos cambios en su interior, y entre esos, la duda de sí realmente sentía algo por Duo Maxwell o era sólo la curiosidad por saber como era que estaban ligados por el pasado.
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Luego de que dejó a Heero completamente solo en la habitación se dirigió a la cocina donde se preparó algo de leche caliente para volver a conciliar el sueño, momento a momento sentía cada vez más ese sentimiento extraño en su pecho, que ahora sabía era una mezcla entre celos, impotencia y mal presentimiento. Si, sentía algo de celos por todo lo que probablemente Duo y su ex pareja compartieron en el pasado y podían llegar a compartir en el futuro, impotencia porque no podía hacer nada por ellos, nada porque recordaran y se aclararan las cosas, y mal presentimiento por algo que se avecinaba, no podía decir que era, pero sabía que algo se avecinaba.
- Realmente... esto no parece ser verdad... -suspiró apoyándose en la mesada- ¿Qué puedo hacer?...
Miró fría y perdidamente los azulejos de la pared con la mente en blanco, buscando quizás una posible respuesta a esa pregunta que tiró al aire. Luego de unos minutos soltó todo el aire contenido en sus pulmones, se enderezó tomando la tasa y vertió la leche caliente en ella para más tarde revolverla un poco y quedarse mirando a través de la ventana.
Lo mejor sería irse a dormir y pensar más en el asunto mañana por la mañana. Llegado a esa conclusión se dispuso a comenzar a degustar su leche caliente lenta y tranquilamente.
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Los días pasaron con rapidez después de esa noche, los sueños de Heero parecieron darle un descanso haciendo que tuviera noches bastante pacificas y normales. No volvieron a tener noticias de Duo ni por teléfono ni personalmente, lo cual a Quatre le alteraba sumamente puesto que necesitaba saber de su amigo, el mal presentimiento pasó a convertirse en algo cotidiano haciendo que ya no le tomara realmente mucha importancia, pero siempre estaba al pendiente si se encontraba allí o no. Por otro lado el trenzado había estado demasiado ocupado ordenando algunos papeles para el próximo desfile donde presentaría sus diseños verano-otoño de ese año y aunque aún faltaban unos meses, el hecho de tener que tener listos los diseños para su confección hacía que el trabajo debiera estar terminado al menos un mes antes, para iniciar los preparativos del lugar donde se realizaría la presentación.
Heero aún tenía esa sensación de extrañeza e intriga en el pecho, esa ansiedad por ver al oji-violeta pero al mismo tiempo de mantenerlo lejos, y no comprendía porque ese sentimiento de soledad si con Quatre no la sentía, es más, le daba igual. Pero con Duo era diferente... bueno ¡Qué con Duo no era diferente en su vida!... ese niñito prácticamente le puso de cabeza todas las creencias que tenía, y aún no se amoldaba; primero la existencia de una persona con tal color de ojos la creyó imposible, segundo, el hecho de que de repente descubriera una amnesia nunca curada era nuevo para él, tercero, esa sensación de... 'unión' con el trenzado cerrado le daba a creer que realmente estaba enamorándose y ESO ERA ALGO QUE NO PODÍA PERMITIR... simplemente no necesitaba enamorarse, si sucedía y no podía evitarlo, bienvenido sea, pero si podía evitarlo entonces lo evitaría.
Su contraparte no se sentía muy diferente que digamos, desde esa tarde que sufrió tantos sonrojos y nervios por estar cerca del tal Heero Yuy casi todo lo que quería evitar había burlado su defensa, necesitaba alejarse para no sufrir, pero no podía hacer eso porque el chico realmente tenía poder de atracción, era como un imán... y para colmo, ambos llevaban polos opuestos... y para sumarle más mala suerte, la relación con Solo iba de mal en peor, ahora hasta el límite, y consideraba nuevamente la idea de terminar con él definitivamente para ahorrarse dolores de cabeza.
Quatre aún consideraba la situación que estaba pasando en su entorno, sus vacaciones se estaban volviendo demasiado interesantes y temía que luego estuviese demasiado renuente a volver a trabajar. Duo con un pasado no revelado, una persona que creyó conocer y de la cual era amiga descubría que sólo era una más que al parecer le ocultaba mil cosas, cosas que quería y que IBA a descubrir. Luego el hecho de que su ex pareja parecía interesado en ese sujeto el cual se había empeñado en separar su vida de los demás y para finalizar esa inquietud en el pecho que no le dejaba descansar como correspondía. Quizás era momento de buscar al trenzado loco para poner las cartas en la mesa y solucionar todas sus dudas, pero conociendo al oji-violeta y su terquedad... eso iba a ser lisa, llana, y rotundamente imposible.
El día de hoy estaban saliendo de la empresa, irían a almorzar a algún restaurante antes de la junta de Heero que sería a las cuatro PM, estaban haciendo un balanceo de la empresa para sacar números concretos y hacer reajustes en los presupuestos, y Quatre, como siempre, no lo dejaría solo. Estaban saliendo del edificio a paso tranquilo mientras el sol brillante del medio día golpeaba sus rostros junto con aquel aire tibio y seco cuando lo primero que los recibió fue la voz de ese que les había puesto de patitas la vida; Duo Maxwell.
- ¡Por el amor a Shinigami déjame el paz de una maldita vez! -exclamó perdiendo, nuevamente, la paciencia-
- ¡Pero Duo si serás terco, te digo que es mejor irnos y volver el mes entrante con la colección terminada así la presentamos para el desfile cuando todo esté casi listo y sólo falten los arreglos finales! -insistió por quinta vez- ¡Además para que diablos quieres quedarte en un país donde ni siquiera sabes hablar bien su idioma!
- ¡Shit!. ¡Y que te importa lo que quiera o no quiera hacer, yo soy el diseñador y yo digo que nos quedamos hasta que los diseños estén listos y punto, si no te gusta, regrésate a Estados Unidos solo! -entrando en la fase dos de su cólera-
- ¡¡POR QUÉ DIABLOS NO DEJAS DE SER UN NIÑO CHIQUILÍN Y COMIENZAS A COMPORTARTE COMO ALGUIEN DE 21 AÑOS COMO CO...!! -
- ¡¡PORQUE TU NO ME DEJAS SER QUIEN YO QUIERO SER DEL MODO EN QUE SE ME PLAZCA, LARGATE!! -sentenció volteándose dispuesto a dejar de hacer un 'espectáculo'-
Quatre no sabía en donde meterse de la vergüenza que sentía por haber sido testigo de esa discusión, ahora entendía a lo que se refería Duo cuando decía que su 'noviazgo' era un 'fiasco', pero tampoco podía decir que Duo tenía justificaciones muy buenas... aunque claro, si se lo decía, su respuesta sería 'pero no me importa mis justificaciones sino que él no quiera entenderme, simplemente impone, y yo quiero que me entiendan no que me den ordenes' y entonces debía darle la razón, porque una pareja era apoyo mutuo, comprensión, cariño, confianza... y eso, en esa pareja, no existía. Por otro lado Heero permanecía de pie mirando a los dos sujetos con esa misma expresión neutra e indescifrable que siempre tenía para el resto del mundo, aunque en el fondo algo dentro de él se alteró, y no supo descifrar qué exactamente.
Al girar sobre sus talones el trenzado quedó frente a frente con la mirada cobalto penetrante que le atraía exactamente como un imán, y ahí si que no supo que hacer o decir, simplemente se quedó medio impactado mirando los ojos cristalinos del empresario que le analizaban completamente. Por un instante sonrió, una sonrisa sincera, de esas que pocas veces lograba usar y salían inconscientemente, pero la voz de Solo lo trajo de un solo golpe a la realidad recordándole las circunstancias en las que acababa de dejar a su... compañero de trabajo, si, eso eran, sólo compañeros de trabajo. Este no pudo evitar que un escalofrío recorriera toda su espalda al ver a ese sujeto en cuestión, o mejor dicho, al ver las miradas significativas que se mantenían entre su Duo y ese tipo, por lo que no pudo sino intervenir en la situación.
- Sacaré los boletos para esta noche, estarás listo a las 9 -concluyó la discusión sin lograr su cometido-
- Fuck you... -frunció el ceño sin siquiera mirarlo- has lo que quieras, no iré, punto.
- No quiero empezar a discutir contigo de nuevo, irás porque no te quedarás solo en Japón -ordenó seriamente pero en tono calmo-
- You suck... -rodó los ojos y luego suspiró- well, neglects, no discutiremos más -sonrió altanero mirándolo de reojo- porque directamente no te dirigiré la palabra. -y sin darle tiempo a alegar algo agregó- Q-man lamento muchísimo no haberte llamado ni nada -un tanto superficial-
- N-No... no te preocupes Duo, ya oí que has estado ocupado -comentó apenado por la situación-
- Yup, mucho trabajo -asintió caminando hacia ellos e ignorando a Solo que no tuvo más remedio que irse al local, una vez solos, el trenzado suspiró soltando todo su aire y se acomodó el flequillo- lamento lo de recién, pero es un tanto complicado de esquivar, de enserio lo siento -se disculpó con el rostro serio y relajado-
- Iie, daijoubu -respondió el oji-cobalto cerrando los ojos en forma de asentimiento-
- Eh... -miró a ambos chicos y sonrió- oye Duo, ¿Quieres venir a almorzar con nosotros?... quizás alejarte un poco de Solo te ayude a andar sin mal humor el resto del día.
- No sabes que bien me vendría, pero tengo que terminar los retoques del local antes de las cuatro y de ahí hacer un chequeo de papeles que me llegaron esta mañana para entregarlos a las ocho, así que como ves, no tengo tiempo para nada -relató con las manos en las caderas-
- Te dejo ir si me prometes que me llamas en la noche, quisiera saber de ti y de lo que has hecho en estos días sin vernos -condicionó el rubio-
- Eso es más difícil aún -suspiró cerrando los ojos y dejando caer la cabeza de lado- Hmm... ¿Qué tal si paso por allá a las 10 Pm? -lo miró abriendo un solo ojo-
- Sabes que vas a tener problemas si haces eso, bueno, más de los que ya tienes... Solo te estará vigilando como agente de la CIA cuando llegues...
- Quatre te dije que esa relación no da para más -se cruzó de brazos alzando las cejas- por más que yo me porte bien todo se fue al caño, así que me porte mal o me porte bien da igual, además se supone que soy libre de hacer lo que quiera porque soy mayor de edad y él no es nadie para ponerme límites. ¡Tsk! -sopló su molesto flequillo- a lo sumo me hospedo en otro hotel diferente al de él y listo. ¿Qué puede ser lo peor?. ¿Qué termine conmigo por creer que lo engaño con alguien? -comenzó a reír-
- Jejeje... bueno sí... pero... se me hace injusto... hay Duo es que tu has cambiado demasiado... -suspiró-
- Eso ahora no tiene importancia -concluyó- vallan a comer ustedes dos, hablaremos en la noche con calma -les dio una palmadita en el hombro a ambos volviendo a simular que nada pasaba-
- Si, nos vemos Duo-kun, cuídate -le dio un abrazo y se alejó mirando a su ex pareja- ¿Vamos Heero?
- Ten cuidado, la obsesión puede ser un peligro. -aconsejó en tono frío al oji-violeta dando la vuelta-
- Lo tendré en cuenta... -susurró con el rostro serio y luego sonrió sin darse cuenta-... Heero-chan... ¿Se enojará si lo llamo así? -preguntó girando sobre sus talones y mirando al cielo-
El oji-violeta sonrió una vez más ahora muchísimo menos estresado y volvió al local para terminar con la remodelación. De algún modo no iba a negar que ver a Heero y a Quatre le había hecho bien aunque fueron sólo segundos, con ellos podía ser quien quería ser y por eso que se sentía muy relajado cuando los tenía cerca; aunque no era positivo, porque comenzaba a depender de alguien, pero... por un instante, quizás era bueno tener alguna verdadera amistad. Luego vería el modo de buscar no ligarse demasiado, pero se permitirá que el cariño se instalara en su corazón aunque sea un tiempo, su tiempo de vacaciones, su descanso. Y eso sí, no volvería a dejarse llevar por algún impulso cuando estaba cerca del oji-cobalto o de lo contrario haría algo de lo que se arrepentiría, dios sabe qué, pero no debía perder las cadenas de sus actos en ningún momento.
Solo, luego de entrar al local, se quedó observándoles desde una de las ventanas que allí se encontraba... había algo en ese sujeto que no le gustaba, no sabía si era la expresión, sus acciones, su mirada... o la mirada que le daba a Duo; fuera de todo ello, la relación que ahora llevaban con su borreguito no era de lo más favorable. Debía buscar un modo de hacer que Duo volviera a ser tan dócil como lo era antes, ese niño tranquilo que siempre estaba a su lado, le haría volver costase lo que le costase... no dejaría que se apartara de su lado, había sido un trato y ahora pasaba a ser algo más personal. Duo Maxwell le pertenecía... o al menos, el que se podía decir que estaba vivo.
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Subieron al auto del castaño y se fueron en dirección de algún restaurante cercano a las oficinas para no andar apurados por la calle a último momento. Permanecieron en completo silencio sin la necesidad de decir nada, estaban bien así y de alguna forma cada cual sabía lo que el otro opinaba de la situación... no necesitaban molestarse, no ahora. Al llegar al restaurante ambos bajaron del automóvil y se encaminaron hasta la entrada, donde uno de los recepcionistas los dejó pasar sin siquiera tener que preguntar quienes eran; ellos dos iban a comer allí seguido, siempre juntos, y ya les conocían.
Luego de pedir el almuerzo el moreno se recargó en la silla y se cruzó de brazos mientras su amigo comía lentamente un grisín (palitos como de galletita muy muy ricos, siempre hay en las paneras de las mesas); éste fue el primero en sacar un tema de conversación que el oji-cobalto no quería tocar.
- ¿Qué piensas de ellos Heero?... -preguntó atentamente, teniendo en cuenta el carácter 'delicado' de su amigo en cuanto al romance-
- ¿Sobre ellos o la discusión? -devolvió la pregunta mirándolo gélidamente-
- Las dos cosas -afirmó y miró el mantel mientras el silencio abundaba-... a veces creo que es Duo a quien realmente le gusta sufrir... -opinó en un tono preocupado-
- ¿Y? -cerró sus ojos como si fuera una obviedad-
- ¿Cómo que '¿y?'? -levantó al vista con el ceño fruncido- Heero a mí me preocupa demasiado Duo, lo conozco desde hace mucho y sé como es, y este 'acompañante' que tiene de algún modo lo está terminando de destruir, tu no tienes idea de...
- Duo tiene su vida, y nosotros la nuestra -cortó volviendo a abrir los ojos- las decisiones que él tome no son tu responsabilidad.
- ¡Tu no tienes ni la más mínima idea de lo que es el Duo Maxwell original! -completó enojándose- Yo eh estado a su lado mucho tiempo y eh podido ver cada cambio en él, y como lentamente sé ah auto excluido de la sociedad, ¡por más que intento no logro sacarlo de su error y Solo únicamente lo hunde cada día más!... ¿¡O no te das cuenta de la verdad que esconde su mirada!?...
- Eso no tiene nada que ver conmigo -sentenció sin perder la calma-
- ¡¡Pero Heero...!! -intentó protestar y guardó silencio mientras servían los platos- Heero si él realmente tiene algo que ver con tu pasado, fue tu pareja o amigo o hermano o lo que fuere, entonces tu mejor que nadie debería saber lo que es realmente Duo, ¿No se te hace injusto que ahora sea tan superficial mientras que antes era un chico dulce y bondadoso?... -rebatió completamente entrado en el tema y mirando fijamente al otro que comenzaba a comer-
- Estoy seguro de que... -le sostuvo la mirada- Duo ya excluyó todo el pasado de su vida para crear su propio futuro, es así como él quiere ser, y yo no tengo intenciones de meterme en la vida de un desconocido.
- ¡Duo no es un desconocido! -afirmó volviendo a enojarse- ¡Tu mismo me dijiste que ya lo conocías, entonces no es un desconocido ni para ti ni para mi, porque nosotros ya...!
- Te equivocas, éste Duo no es el que yo quise, a este no lo conozco, únicamente tu eres cercano -corrigió llevándose un bocado a la boca sin mirar más a su acompañante-
Quatre quedó mudo ante la confesión, y no sabía si atribuirla a un error o a una verdad declarada... había oído exactamente como su ex pareja dijo 'el que yo quise'... eso quiere decir que después de todo Heero si había estado enamorado de Duo, y eso obviamente le ah estado afectando en el presente también. Pero... por lo visto no tenía la más mínima intención de intentar algo. Y aún así no comprendía, no entendía porque Heero actuaba de ese modo tan frío y despreocupado, no entendía como Heero era capaz de ser así aún viendo la realidad frente a sus ojos... ¿Acaso a esto se refirió siempre con eso de que únicamente le importaba su vida?... ¿tan egoísta era realmente su ex pareja?...
Heero comió en silencio aún pensando en la situación, sabía que ese Duo no era SU Duo... o por lo menos el que andaba en sus sueños. Pero entonces no veía absolutamente nada necesario inmiscuirse en su vida, el diseñador era absolutamente cero compatible con él, ese diseñador no era en lo absoluto lo que él buscaba... ¿entonces por qué debería preocuparse por la vida que llevara?... Si Solo y Duo tenían problemas de pareja, entonces no debía meterse en el medio, porque simplemente no era correcto, no era su problema. Los problemas de Duo, los debía solucionar Duo; era esa la única razón, poco le importaba que tuvieran discusiones mientras no tuvieran nada que ve con él. Después de todo... sólo eran conocidos...
Continuaron almorzando sin decir absolutamente nada más, ahora si cada cual sacaba sus propias conclusiones. El rubio estaba cada vez mas convencido de que a su amigo le gustaba el diseñador, pero éste, por otro lado, creía que debía buscar la manera de que Quatre dejara de pensar cosas que no eran, tenía mucho trabajo en la empresa, lo único que le faltaba era tener también trabajo con su ex pareja.
Luego de salir del restaurante subieron al automóvil y se dirigieron de nueva cuenta a la empresa donde el oji-cobalto volvió a entrar en reunión para completar los ajustes económicos de la empresa. El más joven se quedó allí un tiempo más, sólo hasta el primer receso donde se despidió del moreno alegando que debía hacer algunos trámites. Así, Heero continuó en G.U.N.D.AM Associations mientras que su acompañante salió a recorrer el centro en busca de regalos para sus hermanas, tías, primas, y demás parientes.
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Luego de volver a entrar al local pudo sentir la fría mirada de Solo sobre sí, pero no volteó a verle, únicamente continuó cerciorándose de que los preparativos fueran bien para ya poder activar el local oficialmente. Sabía que su compañero de trabajo estaba muy enojado, pero realmente tenía poca paciencia como para volver a comenzar una discusión, ésta vez lo ignoraría fuera como fuera.
Debía concentrarse únicamente en su trabajo, después de todo, eso era lo que hacia para su futuro... cuando pasaran los años y decidiera retirarse podría vivir con el dinero que ahora ganaba, por ello debía juntarlo, ahorrarlo y conservarlo para el futuro. Los diseños eran una parte importante, podía explayarse, expresarse, plasmar que era lo que deseaba que se viera y lo que no... simplemente lo era todo, su medio de libertad. Lo que le había ayudado a continuar auto-consolándose todos estos años...
... ¿Auto-consolándose de qué?...
De repente, fugazmente, la mirada cobalto pasó por su mente provocándole un leve mareo que contuvo rápidamente frunciendo el ceño y mirando fijamente a un punto quieto. Ahora aquellas orbes brillosas y claras estaban en su mente; claras como el agua, brillantes como las estrellas... eran simplemente hermosas. Recordó, sin saber por qué, aquel impulso que tuvo la primera vez que lo vio, aquel beso, aquel sentimiento, aquellas imágenes... y sin entender el motivo, esas mismas escenas cual fotografiadas pasaban rápidamente ante sus ojos, esta vez sin ningún dolor. Las dejó pasar, analizándolas, y notando que ésta vez no sentía nada... sólo angustia...
Una lágrima solitaria recorrió su mejilla, y para cuando se dio cuenta, ya tenía enfrente a Solo mirándole extrañado.
Le había observado con ojo critico, sabía que la presencia de esos dos 'amigos' le había afectado debido a esas sonrisas fugaces y extrañas que le había notado. Justamente por eso estaba molesto, fastidiado, y es que no podía permitir que alguien que no fuera él afectara tanto los sentimientos del trenzado. Duo le pertenecía. Luego pudo notar una mirada vacía, amarga... hacia años no veía algo similar en el rostro del oji-violeta, y por ello, rogando a los dioses porque su fierecilla volviera a ser la de antes aunque sea en parte, se acercó. Una vez frente a Duo la notó, una lágrima transparente corría lentamente por su mejilla, apurándose lánguidamente por caer al suelo.
- ¿Duo... estás...? -intentó preguntar-
- Iré a dar una vuelta -interrumpió volteándose y caminando a paso apurado-
- No, Duo espera... -lo detuvo del brazo- dime por qué, qué sucedió.
- ¡No te incumbe! -se soltó retomando su avance-
Y su trenzado nuevamente lo evadía, rechazaba, no comprendía porque continuaba alejándose... ahora entre ellos había como una especie de abismo el cual no tenía idea de cómo cruzar. Quería estar con Duo, protegerlo, cuidarlo, mimarlo, amarlo... pero él no se dejaba. El oji-violeta continuaba rechazando toda cercanía, estaba sufriendo completamente solo y no buscaba en quien apoyarse. ¿Por qué?. ¿Por qué hacía eso?... Si se supone que sabía que podía confiar en él ¿Entonces porque era tan autista?... ¿Qué era lo que debía hacer para recuperar a Duo y lograr que se casara con él?
No podía, no podía permitir que Solo supiera de esa angustia que así de la nada nacía en su pecho, había algo, algo le estaba faltando... ¿Pero qué?... ¿Qué era lo que le hacía falta?... Si de por si no tenía nada. Sabía que necesitaba buscarlo, pero no sabía qué era lo que debía buscar; y las imágenes continuaban pasando frente a sus ojos, una tras otra. Continuó caminando, necesitaba alejarse, no importaba a qué velocidad sólo irse.
Hasta que el agudo dolor apareció, al fin.
Ese dolor ya no importó, ya era tarde para que apareciera, así que continuó caminando cada vez alejándose más del local, de G.U.N.D.A.M Associations, y de todo con relación a ello; necesitaba soledad. Estaba inquieto, incomodo, insoportable consigo mismo, algo en todo su ser se removía inquieto buscando una tranquilidad que no lograba descifrar. ¿Qué era lo que buscaba?... ¿Buscaba acaso esa tranquilidad?... Si, la buscaba, buscaba esa paz que le faltaba, pero había algo más... ¿Cómo conseguirla?. ¿Dónde?. ¿En qué lugar?... y lo que más le aterraba... ¿Qué debería dar a cambio?. Sabía más que claramente que nada se obtenía gratis, todo tenía un precio, por muy mínimo que fuera, siempre lo tenía...
Al llegar a un pequeño parque de recreación natural bajó la velocidad de su paso mirando a su alrededor sin mirar realmente, las imágenes continuaban pasado mientras una única pregunta rondaba su cabeza ¿De dónde salían tantas?... continuó caminando ahora a paso sumamente tranquilo, mientras escuchaba el correr del agua en aquellas pequeñas cascadas artificiales, y a los peses saltar en el agua, peses que por supuesto habían sido traídos desde otro lado. Se sentó en silencio en una banca de allí mientras cerraba sus ojos y se quedaba quieto, en silencio, concentrándose en las figuras.
---------- Mini Flash Back ----------
- ¡¡Tramposo!!. ¡Cambiaste de lugar las piezas, no se vale! -la voz, su voz, en un tono de reproche mientras una imagen de él jugando a las Damas con alguien más... -
---------- Fin del Mini Flash Back ----------
Inconscientemente una sonrisa se dibujó en sus labios, no sabía porque, pero comprendía que tenía una ligera calidez en el pecho mezclada con esa angustia... quizás después de todo era un recuerdo, y si bien no lo necesitaba... sentía que le daba un poquito de felicidad tenerlo...
---------- Mini Flash Back ----------
-La próxima ten más cuidado, debes mirar al frente cuando corres -explicó una voz tranquila, no la relacionó con nada familiar, sólo sabía que ese tono le gustaba... era muy relajante... -
- Gomen ne sempai… -un suave sonrojo aferrándose más a la espalda del otro, quien le llevaba cargado debido a una lastimadura en el tobillo y rodilla-
---------- Fin del Mini Flash Back ----------
Abrió los ojos suavemente, aún sonriendo, ahora su contemplando el paisaje… de algún modo aquellos cortos recuerdos le hacían sentir completamente lleno de algo que no podía explicar. Pero no podía evitar tener sus dudas ¿Quién sería ese sujeto?. ¿Aún podría conocerlo para saber algo de su pasado?...
Y de repente, el interés por las personas que habitaron en su vida se hizo presente forzándolo a fruncir el ceño algo molesto. No, él no debía interesarse por cosas que ya pasaron, eso lo sabía... ahora tenía un presente armado y un futuro por armar, su pasado era algo irrelevante. Por muy lindo que hubiera sido ya no debería afectarle, porque ya había pasado, su carácter ya estaba formado, no le servía recordar... era sólo algo más, algo secundario.
La risa de un niño lo distrajo, obligándole a voltear la vista en dirección a donde le oyó. A unos cuantos metros de distancia un niño jugaba alegre con el que parecía ser su hermano; ambos eran morochos de ojos castaños y tez común, una pareja de hermanos corriente... sin nada anormal a simple vista.
---------- Mini Flash Back ----------
- ¡¡Sempai!! -exclamó acercándose a la carrera a un joven de cabellos chocolates- ¡Qué alegría verlo hoy también! -saludó agitado pero con una sonrisa luminosa, la cual brillaba aún más con el sol de aquel día-
- ¿De nuevo tienes hora libre? -cuestionó, al parecer, sin ningún rasgo de emoción-
- ¡Hai! -asintió radiante- La profesora Kurosaki ah faltado nuevamente, dicen que esto se extenderá por todo el mes debido a que está recientemente operada, pero seguramente ya conseguirán algún suplente... aunque estamos deseando que nos toque horas libres siempre hasta que ella vuelva.
- Así que Kurosaki... -se llevó una mano al mentón- esa profesora imparte arte, dudo que consigan un suplente a tiempo.
- ¡¿Hontou?! -el otro asintió ahora si sonriendo ligeramente- ¡Eso quiere decir que tendremos muchas horas libres este mes!. ¡SUBARASHII! -giró sobre sí mismo y luego se detuvo sonrojándose y bajando la cabeza- gomen ne, Sempai, demo...
- Iie, daijoubu... -negó y comenzó a caminar- anda, vamos a la biblioteca
---------- Mini Flash Back ----------
De nuevo sentía algo familiar, algo extraño, no tenía idea de cómo interpretarlo exactamente… quizás ese sujeto le gustaba, no podía sacar otra conclusión ante la mezcla de sentimientos que se formaba en su pecho, además los pequeños fragmentos de recuerdos en su cabeza le daban a entender eso. El sonrojo, la ligera inquietud que le afectaba aún ahora estando recordándolo, la felicidad al acordarse levemente aquella voz... Y aunque se le hacía muy familiar, no sabía a quien pertenecía con certeza, ni tampoco le importaba.
Quizás recordar no era tan malo... quizás los efectos de los tratamientos al fin le ayudaban... o quizás se debía a alguna otra cosa que aún no entendía.
- Por más que saque conclusiones, sólo debería dejarme llevar... -susurró en medio de un suspiro elevando el rostro para mirar al cielo-... pero Solo... -frunció el ceño- ¿por qué diablos ya no estoy conforme con él... qué es lo que me molesta...?
---------- Mini Flash Back ----------
- Recuerda que te amo. -un susurro-
----------Fin del Mini Flash Back ----------
Escuchó aquello justo detrás de sí, justo al lado de su oído, y no pudo evitar exaltarse poniéndose de pie al instante mientras volteaba en todas direcciones. El sonido de esa voz aún resonaba en su cabeza junto con aquella corta pero significativa frase, había entendido bien sus palabras pero no comprendía de donde venían, y la voz... la voz de ese sujeto le estaba provocando un agudo dolor de cabeza, mucho mayor al de hace instantes el cual le obligó a volverse a sentar mirando el suelo. No entendía, ¿De dónde había salido ese susurro?... ¿Quién lo había dicho?...
-... Recuerda que te amo. -se repetía haciendo eco de sus recuerdos-... ¿Cómo puedo recordarlo si ni siquiera recuerdo quién eres?... -preguntó al aire en un susurro ahogado debido a la angustia-... quiero saber quién eres... quién... -sollozó cerrando los ojos con fuerza-... cómo diablos puede afectarme tanto, por qué...
Guardó silencio sollozando lo más silenciosamente que podía mientras su cabeza daba vueltas, y de repente sintió como esa angustia era idéntica a la que tuvo aquel día que despertó en el hospital, el recuerdo más antiguo que tenía, en el cual al primero que veía era a Solo... y la respuesta a una de sus preguntas fue resuelta.
Lo anhelaba, extrañaba a ese sujeto desconocido que estaba entre sus recuerdos... lo extrañaba a tal punto de que su sola voz había quedado grabada en su memoria a través de los años...
¿Entonces era eso lo que sentía que le faltaba?. ¿Era eso lo que le provocaba tanta angustia?... ¿Por qué?... ¿Acaso tanto le quiso?. Entonces tenía razón, el amor era sólo para sufrir, y a pesar de haber evitado toda su vida enamorarse ahora ese sentimiento venido desde el pasado lo perturbaba, tenía razón, recordar sólo era un problema... pero tampoco deseaba olvidar, al contrario, a pesar del dolor que le provocaba no saber quien era tenía una profunda felicidad... una felicidad de sólo recuerdos, sólo de ilusiones. ¿Entonces que haría?... ¿dejar que los recuerdos salieran por si solos o anularlos?. ¿Dejarse lastimar por esa angustia o por esa felicidad que asaltaba de a ratos?. ¿Qué era lo mejor?... cualquiera diría que la felicidad... pero en éste caso, esa felicidad venía acompañada de dolor ¿era acaso conveniente?...
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Luego de terminar con las reuniones había regresado a casa, eran alrededor de las siete de la tarde y los truenos se dejaban ver en el horizonte amenazando nuevamente con una tormenta, el clima se había vuelto pesado y húmedo reafirmando la idea de una lluvia nocturna que probablemente se extendería hasta la mañana siguiente. En la sala se encontró con Quatre que leía tranquilamente un libro a la luz de una lámpara, las cortinas abiertas y la mirada perdida en la lectura.
La luz de afuera entraba por la ventana y a pesar de estar oscureciendo el cielo se veía increíblemente claro, casi irreal... como si fueran las cuatro de la tarde y estuviese nublado. Ello hacía que no se necesitase demasiada luz para manejarse sin problemas, realmente era un día bastante extraño y tenía el ligero presentimiento de que seria aún mas extraño entrada la noche. Un trueno le hizo voltear al ventanal de nueva cuenta al igual que el rubio, y luego sus miradas chocaron, el primero manteniendo su postura y el segundo dejando ver una sonrisa cálida.
- ¿Cómo te fue? -preguntó volviendo a su lectura-
- Normal -respondió dirigiéndose al sillón frente al ventanal- ¿A ti?
- Bastante bien, ya termine con los regalos para mis hermanas... se los envié para no tener tanto en el viaje de regreso -volteó la página-
- Hn...
Luego silencio, un silencio tranquilo y relajante, de esos que sólo estando juntos obtenían, no tenían nada de que hablar o al menos eso opinaba Heero, ya que Quatre tenía una idea muy diferente de la situación.
Aún estaba medio molesto por la forma en que Heero se expresó de la situación que pasaba Duo, entendía que su ex pareja era fría y hasta a veces despiadada, pero eso no la justificaba en esta situación, porque Duo era un chico que ningún mal le había hecho a su vida... quizás lo único que pudo llegar a molestarle fue el beso, pero de todos modos Heero no era vengativo ni mucho menos cruel frente a cosas similares, porque de lo contrario Relena debería estar bajo tierra y no lo estaba, (no aún XD!). Entendía que Duo ya no era nadie en la vida de Heero, ¿Entonces porque sentía que mentía?. ¿Por qué no podía creerle ni una palabra de lo que decía?... ¿Acaso hasta el mismo Heero intentaba ocultar la verdad?...
Encerrarse en ese libro realmente no servia de nada teniendo al causante de su enojo en la misma habitación, estaba molesto con Heero, muy molesto, y quizás no era sólo por el modo de actuar sino también porque no tenía en cuenta sus sentimientos. Heero le había tirado abajo todos los ánimos de ayudar a Duo, y eso no se lo permitiría, porque para él, los amigos eran lo más importante que había.
Un estruendo más, y las gotas de agua comenzaron a caer desde el cielo lentamente en forma de llovizna, mojando todo a su paso, pero sin oscurecer más el cielo que continuaba claro como si fuera pleno día nublado. El agua lentamente aumentó su caída, mientras los truenos se repetían y se fundían con el silencio de la casa. Era en cierta medida relajante, pero hasta tal punto deprimente... el clima ideal para Heero Yuy, que adoraba las lluvias con cielos grises; al contrario de Quatre que le disgustaban.
Cerró los ojos dejándose llevar por el sonido de las gotas cayendo en el vidrio, no importaba que las ventanas se ensuciaran si podía gozar de aquel sonido y aquella vista tan preciosa; pero por ahora, quería sólo escuchar el murmullo del viento, las gotas, y los truenos. Dejó su mente vagar rápidamente, perdiéndose entre ese sonido placentero y ambiguamente del silencio... hasta llegar a un punto de concentración bastante anormal en él.
---------- Mini Flash Back ----------
- Está lloviendo mucho hoy -comentó en un murmullo, su voz apenas oída por el otro-
- ¿Tienes frío? -cuestionó abrazando al más chico-
- Iie... -respondió sonrojado-... pero no me sueltes... -pidió cerrando los ojos-
-... No lo haré -concluyó en un susurró acercando lo más posible el cuerpo de aquel niño contra sí-
Sólo la lluvia se escuchaba en el ambiente, no podía descifrar dónde estaba, únicamente podía sentir la calidez de aquella otra persona entre sus brazos y su respiración pausada en el cuello, junto con un sentimiento de tranquilidad que le hacía sumirse aún más en una especie de sopor incalculable.
-... Neh... Hee-chan... -llamó alzando levemente la cabeza-
- ¿Mh? -giró su vista-
- Te quiero... mucho -y se soltó un poco de abrazo juntando sus labios con los de su acompañante, quien le correspondió al instante-
----------Fin del Mini Flash Back ----------
Una sonrisa se formó sin permiso en sus labios tras recordar aquello, aún con los ojos cerrados y sintiendo la calidez de aquel abrazo a través del tiempo. Su estado era completamente ausente a la realidad, tanto así que ni el timbre de la casa escuchó cuando este sonó insistentemente. Simplemente estaba perdido entre sus pensamientos... recordando aquellos tiempos que parecían de película.
Como notó que ni con la lectura se podía quitar el enojo que tenía en su cabeza cerró el libro hundiéndose en su asiento mientras miraba detenidamente al causante de todo el embrollo que tenía en la cabeza, hasta que de momento, notó una sonrisa muy delicada asomándose desde la comisura de los labios del castaño. Inmediatamente las preguntas acudieron a su cabeza iniciando con ¿Por qué sonríe?. ¿Qué está pensando?. ¿Por qué nunca me sonrió a mí?. Hasta que el timbre estridente lo sacó de sus pensamientos obligándole a ponerse de pie, muy de mala gana.
Caminó lentamente dándose cuenta del estado de su ex pareja, completamente fuera de la realidad y metido en un estado de meditación el cual no debía molestar si no quería una pelea. Luego intentando no hacer nada de ruido abrió la puerta para atender a al visita.
Se quedó de piedra durante unos minutos mientras observaba detenidamente cómo su amigo oji-violeta desviaba la vista al parecer incomodo, no podía creer verlo, o mejor dicho, no podía creer el estado en que le veía... estaba, en una palabra... destruido. Corroboró que realmente estuviera allí desviando su vista hasta afuera y notando la presencia de su automóvil estacionado detrás del de Heero y no tuvo ni siquiera que invitarlo a pasar debido a que de un empujón el pelilargo lo quitó de su camino entrando a la casa y buscando instantáneamente con la vista al pelicorto, que aún estaba metido en sus cavilaciones.
Quiso advertirle que cuando Heero estaba así era mejor no molestarlo pero realmente las palabras no le salieron de la garganta después de haberle visto a su mejor amigo en aquellas condiciones, jamás lo había visto tan mal... siempre lo veía con una sonrisa, y ahora, llorando al punto límite ya con la mirada completamente apagada no sabía cómo responder.
Ya había tomado una decisión, era todo o nada... si no daba un cambio ahora terminaría por ponerse final a su propia existencia, y no quería terminar así. La única persona en quien sentía que podía confiar, era de quien menos cerca quería estar, pero era acercarse y aguantar o destruirse aún mas... quizás estar al lado de alguien tan frío y decisivo le ayudaría a tener decisión propia, quizás confiar en una o dos personas le ayudaría a quitar de su pecho todo ese nudo que de repente, de un día para otro, se había formado sin motivo alguno. No importaba cuantas peleas, no importaba cuan mal le cayera, no importara cuan insoportable fuera ponerse nervioso, no importaba cuantas diferencias hubiera si podía confiar en alguien y quitarse de la vida el estorbo que tenía por recuerdo. De algún modo lo quitaría, y quizás si él lo sabía... quizás si él lo sabía estuviera bien, Quatre no, era muy sensible y hasta cierto punto débil... pero Heero...
Aún metido entre sus recuerdos, ahora sólo recontando los hechos que recordaba, pudo sentir la calidez de ese abrazo materializarse hasta el punto de sentir tan real que le provocó volver a la realidad repentinamente. Y sin saber qué paso, ni cómo paso, ni de dónde salió, se vio abrazado de manera un tanto necesitada por exactamente la misma persona de sus recuerdos... no pudo preguntar nada, porque rápidamente todo su mente era un caos y no sabía si molestarse, alegrarse, ser indiferente, apartarlo, dejarlo o corresponderle.
- Necesito que me ayudes -pidió en un susurro obviándose de todo control ante la sociedad- no puedo confiar en nadie más...
- ¿De qué diablos estas...? -mas no pudo completar su frase-
Sin esperarse nada y aún sin salir de su propio caos mental, el cual mezclaba recuerdos con realidad, se vio presa de otra ola de sentimientos que no pudo controlar del todo. Duo sin darle tiempo a nada más ahora lo besaba, de nuevo, de forma calma pero necesitada, como rogándole por algo... por algo que no estaba seguro poder darle ¡¡MENOS CON QUATRE MIRANDO!!...
El rubio continuaba mirando más que sorprendido y sin salir de su asombro como su mejor amigo besaba sin ningún pudor al oji-cobalto, no podía creer como se había lanzado de cabeza, Heero seguramente lo iba a matar... ¡De por si no tenía paciencia menos la iba a tener si lo recibían con un beso en la boca!...
Y el oji-cobalto continuaba mirando completamente al punto de colapso a su atrevido acompañante, que permanecía con los ojos cerrados y besándolo muy, pero muy lentamente. Entonces se dio cuenta, a pesar de no comprender nada le estaba correspondiendo... ¿Por qué?... ¿Por qué si no le interesaba?... ¿Por qué siempre le correspondía?...
Sentía que ya no podía más, quería dejar de llorar, quería dejar de existir pero al mismo tiempo quería salir adelante, simplemente necesitaba sacarse todo eso del pecho... necesitaba sentirse mejor, necesitaba perderse, perderse como aquella vez que lo había besado. Sin cuestionarse nada, porque ya realmente hasta temía de sus propios pensamientos, dejó llevarse por el impulso y se atrevió a perderse en la boca del castaño. Al verse correspondido sólo se quedo allí, saboreando y dejándose ir... perderse, desmayarse.
Luego de separarse un poco del oji-violeta sintió como este perdía la conciencia y junto con ella la fuerza para sostenerse, viéndose en la obligación de abrazarlo para que no cayera al suelo.
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N/A: siempre pasa lo mismo, termino los capítulos a la madrugada ¬¬ agradézcanme que lo terminé ahora, porque ya m iba a dormir.
Bueno ¿Qué les pareció? verda que ta lindo?... dos caps más y termina, seguro, no quiero extenderlo demasiado porque se me hace complicado con los demás fanfincs. Pero va quedando demasiado bien, me gusta mucho, déjenme reviews... ahora me pongo en campaña para el 4 de Un amor en red no desesperéis, luego de ese viene el otro de DCT...
Besos y abrazos.
Cuídense
Ryoko Maxwell Yuy
