¡h-hola! –le tiran piedras, tomates y agua hirviendo(?- ¡lo siento, lo siento ¿ok?! Han pasado muchas cosas, pero aquí actualización :'v


- Fire of the Sun -

-capitulo 4-

-Presagios y problemas -


Talía quería gritar de frustración, ¿Cómo diablos se había metido en este problema ahora? Su melena color fuego se encontraba a una altura un poco más arriba de sus hombros la cual era tapada por una peluca negra lisa, ¿Se preguntaran, por qué? Pues muy simple, a unas personas les había parecido muy buena idea el raptarla y después abandonarla en los barrios más pobres de Egipto, no tenía idea de cómo volver y actualmente se encontraba completamente cansada, con la cabeza palpitante y sin una sola moneda.

-ey chicos conseguí pan- dijo entrando un joven de cabello negro y ojos marrones al cuarto, junto con una mujer de alta estatura-¡Yey! ¡Pan! ¡Pan!-gritaron varias voces al alrededor de la joven.

Alzando la cabeza hacia la fuente del sonido, Talía suspiro, se había topado con estas personas cuando la habían encontrado media muerta en uno de los callejones.

-¿Cómo están tus ojos?- delgados dedos tocaron el vendaje alrededor de los ojos de la niña.

-ya no me arden, pero aun molesta- respondió Talía con una ligera sonrisa-fue una suerte que te encontráramos- dijo la mujer sentándose a su lado.

-toma, come que estas más enana que una niña de 11- dijo una voz masculina. Talía podía sentir como un trozo de pan fue empujado contra su boca, antes de que pudiera replicar el joven volvió a hablar.

- fue una suerte que lograras escapar de ellos...

-¿Mhp mfh mmm?- hablo Talía con el trozo de pan aun en su boca.

- tsk, mastica y luego traga idiota- declaro el joven.

´este hijo de...´ Juro en su mente la joven pelirroja, frunciendo el ceño.- pero... Me refiero que en realidad tuviste suerte... Tu amo pudo haberte matado por huir, muchos esclavos han muerto de esa manera, y peor aún si roban las joyas y vestidos de sus patronas.

-¿Amo?¿Robar?- pregunto Talía ladeando la cabeza con un gesto confundido- yo no soy una esclava-mordiendo otro trozo de pan, casi sonríe al escuchar como el varón frente a ella se atoraba con su propia saliva.

-espe... ¿Qué? ¿No lo eres?- confusión era evidente en la voz del joven-yup, yo fui raptada cuando paseaba por el jardín- respondió la pelirroja haciendo un gesto de afirmación.

- ¿Eres rica? ¿Por eso traes prendas de seda? ¡¿Eres de esas familias que tratan peor que ha animales a los demás?!- grito con furia el joven.

-¡Hey tranquilo, yo ni siquiera tengo casa!- se defendió Talía, bueno, tarareo mentalmente, no era una mentira, ella "vivía" en el palacio junto a su hermana y su cuñado, pero el palacio le pertenecía a Memphis no ha ella, así técnicamente no era su casa.

-¿Entonces?- el resentimiento aún se podía escuchar en su voz.

-vivo con mi hermana y su esposo, llegue a Egipto hace muy poco, mi hogar está muy lejos de este lugar... Y antes de que lo preguntes, sí, mi familia tiene dinero, pero NO tenemos esclavos y solo una mujer trabaja en mi casa, la cual es mi nana- con el ceño fruncido, Talía alzo la nariz al aire con los brazos cruzados.

Técnicamente no había mentido, ella nunca había tenido esclavos y los sirvientes con los que hablaba a diario no eran suyos, eran de Memphis, aparte de que volviendo a su hogar independiente de los cocineros o trabajadores de las compañías, nana era la única que estaba contratada para cuidar de ella y su hermana, así que no había mentido, solo... Había omitido algunos detalles.

Masticando un trozo del pan en sus manos se puso a pensar en lo que había pasado antes de llegar a esta situación, una mano paso vagamente sobre las vendas alrededor de sus ojos, Talía sabía que su ceguera solo sería temporal, o al menos eso le había dicho Urifa, la chica que la había salvado.

¿Pero y si no lo era y Urifa se había confundido? No, no podía ser tan negativa, ella solo necesitaba encontrar una manera de volver al palacio.

-Sera mejor que duermas Talía- murmuro Urifa soltando un bostezo- Mañana buscaremos una manera de regresarte a tu hogar, tú también Masud.

-si, si, si- despidió el joven tirándose sobre las telas- Buenas noches.

-buenas noches…- respondió con sueño la pelirroja acurrucándose entre las sabanas debajo de ella.

Talía soltó un suspiro antes de sumergirse en la inconsciencia.


-¡Cazadores de esclavos! ¡Los cazadores de esclavos nos han encontrado!-Alguien grito a lo lejos haciendo saltar de su profundo sueño a la pelirroja.

-¡mierda!- Juró Masud- ¡Levántate Urifa! ¡Tenemos que sacarlos a todos!

Talía solo podía dejarse arrastrar por unas delgadas manos alrededor de su brazo mientras escuchaba el sonido de la tela rosando el suelo y los pasos apresurados.

-¡Agarren todas las mantas posibles y la comida que haiga sobrado!- Gritó Urifa poniendo un manto sobre la cabeza de la pelirroja- ¡Dejar cualquier cosa que nos pueda retrasar!

-¡Masud! – Grito una voz entrando al cuarto- ¡Nos tienen rodeados! ¡Hay guardias del palacio viniendo del este! ¡Y las salidas del norte están completamente cerradas por las construcciones de la esfinge!

-¡¿Y las salidas que rodean el Nilo?!- A estas alturas Talía solo podía escuchar los gritos de la gente del pueblo donde se encontraban escondidos.

-¡Nos han traicionado Masud!¡ Alguien nos vendió! – Gruño el hombre- ¡Jaméd fue el primero a revisar las salidas, pero hay soldados vigilando incluso la vegetación que rodea el Nilo!

Los gritos se hacían más cercanos, pequeñas motas negras llegaron a la mano del joven, con otro gruñido, Masud golpeo la pared.

-Ya no hay tiempo, solo podemos ir hacia el puerto y escondernos en los barcos hasta que los cazadores nos pierdan el rastro.


Pasos silenciosos susurraban al aire como el grupo se deslizaba entre las sombras, Talía sabía que la vida no la amaba exactamente, pero esto… esto… ¿Acaso había matado al primogénito de alguien y este estaba tratando de maldecirla mediante su horrible suerte?

-¡Señor están ahí!- Grito un soldado.

¿Viste? Horrible suerte.

-¡Maldita sea!- La voz atemorizada de la gente a su alrededor se hizo más frenética mientras corrían dejando algunas cosas atrás.

-¡Masud, Urifa! ¡Hay un camino rodeando el acantilado en frente!- gritó otra voz.

Órdenes y más órdenes resonaban en el aire mientras Talía y el resto de los esclavos trataban de escapar.

-¡Urifa!- grito la niña al sentir su pie resbalar.

-¡Talía!- desesperación teñía la voz de la mujer, mientras trataba de alzar el cuerpo de la niña- ¡Masud! ¡Ayuda!

Gritos seguían llenando el aire, sonido de piedritas cayendo capto la atención de la pelirroja.

-¡Urifa retrocede!- Talía trato de soltarla- ¡Esta parte se está derrumbando!

-¡Maldita sea mocosa, no te vamos a dejar!- resonó la voz de Masud al mismo tiempo que Talía sintió una mano agarrar la suya- ¡Urifa retrocede, la piedra puede ceder!

Asintiendo a la petición, la mujer retrocedió viendo la imagen frente a ella, el crujido de las rocas se hizo más fuerte, pero siquiera antes de que Urifa pudiera decir algo, un fuerte crujido lleno sus oídos.

El único aviso que recibieron Talia y Masud fue el crujido de las rocas, antes de que la sensación de sus cuerpos al aire los invadiera.

-¡Urifa!- El grito resonó en todo el lugar.

-¡Masud! ¡Talía!- Mano tendida al aire trato de agarrar a alguno.

El golpe del agua helada contra su cuerpo fue lo último que recordó Talía antes de caer en la feliz inconciencia.


-¿Dónde estoy…?- murmuró Talía tratando de hacer retroceder el dolor de cabeza- uf… ese fue un golpe, momento, ¡¿Masud?!

-Estoy aquí…- Devolvió una voz rasposa- No grites que la cabeza me mata.

Un suspiró escapo de la boca de la pelirroja- oh dios… por un momento creí que estaría sola en este lugar…

-Gracias por la preocupación- arrastro las palabras la voz seca de su compañero.

Un tarareo de parte de Talía fue su respuesta-momento, aun no me has respondido sobre donde estamos.

-En un barco- sacudió sus ropas el varón- tuvimos suerte de que no fuimos arrastrados demasiado lejos por las corriente del Nilo, cuando me di cuenta ambos estábamos flotando con dirección a una barca que se dirigía a este barco, te arrastre junto conmigo entre los barriles y ahora nos encontramos en la bóveda superior.

-oh- murmuró Talía parándose y dando un paso tentivo hacia adelante.

-¡No! ¡Espera, Talía este piso falso no soportara el peso de am-!

¡Crash!

-¡Masud!- Chillo la niña tratando de sostener el peso de los dos cuando el suelo se había roto bajo ellos- ¡Uf!¡Maldita sea! ¡Necesitas una dieta!

-¡TÚ-!- Gruño el hombre- ¡Espera- No! ¡Talía! ¡Hay viene un Hom-

¡Bam!

El sonido de algo duro chocando contra otra resonó seguido por un chillido ahogado y otro golpe.

-ah… mi espalda…-Sobó su adolorida espalda la pelirroja- ¿eh? ¿Masud dónde estás?- casi grito antes de que una mano cubrió su boca.

-Debajo de ti…- refunfuño una voz semi-ahogada.

-oh.. ehh… -intento tocar el piso estirando su pie- … Masud, creo que deberías tomar enserio eso de la dieta, mi pierna no puede tocar el piso a pesar de que estas echado.

-¡No estoy gordo idiota!- Se levantó ganando otro chillido de la niña- Caímos sobre un hombre, uno hitita al parecer.

-¿Un hombre Hitita?- murmuró saltando de la pila- ¿Qué hace un hitita en Egipto?

-no lo sé… Egipto no tiene ningún tratado recién con Hitita, es más, la relación entre ambos países a sido tensa- sonido del metal chocando contra el piso hizo mover la cabeza a la pelirroja.

-¿Qué haces?-

-Quitándole su ropa- respondió sin problema Masud ahora quitándole el collar de plata.

-¡Pero no lo hagas frente a mí!- Grito casi frenética Talía cubriéndose los ojos.

-Esta ciega idiota-

-ah, cierto- La niña casi podía sentir como él había rodado los ojos.

El sonido de una corneta hizo saltar de sorpresa a ambos jóvenes.

-¡EL príncipe Izmir ha regresado!- Gritó una voz- ¡Arrodillarse ante el príncipe!

Cuando sintió a Masud ponerse rígido a su lado, Talía no pudo evitar jurar en todos los idiomas que conocía dentro de su cabeza.


Esa Talía… es un desastre andante xD Eh… eso no fue tanto como normalmente actualizo para esta historia, pero… a nada. La verdad no sé qué me dio por actualizar la mayoría de mis historias xD simplemente me senté en mi computadora mientras dibujaba un capítulo de mi nuevo comic y de la nada ¡Bam! Mi cerebro prácticamente me demando escribir todas las ideas que me había mandado de golpe xD

Bueno, perdón de nuevo por el retraso, tratare de tener el próximo cap a tiempo xD