3. Duda

Me quedé vacía…

Él se fue…

Kiba-kun algo me hablaba de no sé que, pero yo ya no le ponía atención.

Él se había ido.

Les dije a todos un vago adiós y me fui. No puedo decir a donde me iba porque ni yo sabía. Estaba tan ausente… tan extraña…

No era yo…

Caminé y caminé con la canasta de comida en mi mano. Mi cabeza iba prácticamente en blanco, hasta que recordé…

Sakura… Ella tenía las respuestas.

Redirigí mis pasos hasta su casa. Corrí tan rápido que cuando quise detenerme a respirar ya había llegado. Respiré profundo un par de veces más y toque la puerta.

Los segundos se me hacían eternos mientras esperaba. Golpeé otra vez.

Nadie abría.

Iba ya irme con la sensación que era estúpido lo que hacía hasta que la puerta se abrió.

-¿Pero quién…? ¡Oh! Eres tú Hinata…

Sakura estaba distinta… Algo me decía estaba angustiada.

No me animaba a preguntarle ya…

-Hinata (abrió más las puerta) Entra…

Su actitud mas sorprendió; Por lo general me recibía muy ansiosa, con una gran sonrisa en la cara. Pero ahora no, estaba distinta.

Naruto-kun…

Suspiré y entré. Sakura me dirigió hasta su habitación arrastrando los pies… Yo la seguía muda, mirando su deprimido andar… Entró en su cuarto y se tumbó en su cama. Escuché como los sollozos salían de sus ojos y las maldiciones en su boca…

-¡Estúpido Naruto! (decía) ¡Idiota! ¡Idiota!

Esperé pacientemente mientras ella decía esas cosas de Naruto-kun…

¿Qué habrá pasado?

Me senté al lado de ella, tocándole el hombro.

-Sakura… (Le dije)

Ella levantó su rostro y pude ver como aun sus ojos guardaban algunas lágrimas rebeldes que querían salir, pero ella no las dejaba. Abrió su boca como para decirme algo, pero se arrepintió.

-Sakura… cuéntame.

Ella dio un suspiro.

-Vamos… Sabes que puedes contar conmigo… (Insistí)

Ella me miró a los ojos.

Su mirada me hizo pensar que la visita de Naruto-kun a mi cuarto tenía que ver con su tristeza… Por algo lo nombraba de esa forma y lloraba. Me sentí culpable y no fui capaz de mantener su mirada por más tiempo. Sakura respiro hondo y me dijo:

-Hinata… Naruto…

Sus ojos otra vez se llenaron de lágrimas, pero esta vez no las dejo salir.

-Naruto… (Cerró los ojos) se confesó… (Abrió sus ojos y respiró mas hondo) ¡Naruto me dijo que me sigue amando! ¡Qué solo va en busca de Sasuke porque no quiere que llorara más por su partida! ¡Qué aunque siguiera amando a Sasuke, él sólo quiere verme feliz!

Y dejó correr las lágrimas que no pudo ya ocultar.

Y en cuanto a mí… ¿Qué podría decir? Naruto la amaba, yo no podría hacer nada más. Por eso él lloró cuando fue a mi cuarto… lloraba porque ella no le iba corresponder. Quería verla feliz aún en los brazos de otro hombre… De su mejor amigo…

Cerré mis ojos para que Sakura no me viera llorar también.

Pero… ¿Por qué a mi cuarto? ¿Por qué fue a llorar en mi regazo? ¿Por qué fue capaz de seguir conmigo aún después que me desmayé? ¿Por qué me siguió abrazando? Y lo más raro… ¿Por qué me dejo su sudadera? Si en mi cama había las suficientes frazadas como para que no me diese frío… ¿Para que se la devolviera?

O ¿Para qué la buscase después…?

Sonrojé al recordar lo de la noche anterior.

¿Iba volver… a mi cuarto?

Distraje a Sakura con la comida que le había traído.

Pero si vuelve… Sólo sería por la sudadera, no por mí.

Naruto-kun… ¿Qué debo hacer? Si en verdad lloraste porque aceptaste tu derrota… Entonces, ¿Por qué tuviste que ir a donde estaba yo para admitirlo? O ¿sólo fue casualidad?

Casualidad… ¿Sólo fue eso?

Naruto-kun… Yo sólo quiero verte feliz…

Di un suspiro largo y profundo.

-Hinata… tú lo quieres ¿cierto?

Me quedé mirándola, asombrada.

-Es cierto que hace unos años (continuó Sakura) yo ni siquiera me lo hubiera pensado pero… Tú lo quieres…

Estaba peor que una piedra mientras escuchaba su afirmación…

-¿Aaah quién? (le pregunté)

Tenía que despistarla.

-Tu quieres a Naruto… no me lo puedes negar, estas roja y no es por fiebre.

Tenía razón… le evadí su mirada y me levanté de un salto de su cama. Le dije un adiós muy nervioso y le dejé la canasta con las recetas. Salí corriendo de su cuarto mientras ella me gritaba un "gracias por escucharme" y un "tendrás que contármelo todo". Dejé su casa y me fui rápidamente a los campos de entrenamientos. Llegué en ellos y comencé a pegarle a un tronco que había allí con mis puños. Estaba tan distraída

que no me había fijado que mis manos estaban ya muy lastimadas. Aún así le seguí pegando con todas mis fuerzas hasta que el cansancio se apoderó de mí. Caí al suelo de rodillas y no quise prestarle atención a mi jadeo.

No sentía el dolor de mis manos porque mis pensamientos no estaban allí… Estaban con él. Sentí una fuerte sensación de querer no haber escuchado lo que Sakura me había dicho, borrarlo de la misma forma en que se borra un error en un pergamino. Pero aún seguían en mi mente…

Él aún la quería…

Quisiera no haber escuchado eso.

Es cierto que muchas veces uno reacciona de una manera cuando sabe algo en el momento y después de otra forma. Como también que uno tiende a negar lo que uno ya sabe… Pero Naruto-kun…

¿Qué sientes por mí?

No sabes que daría por saberlo.

Me gustaría saberlo.

-¿Has estado entrenando Hinata?

Estaba mirando al suelo por lo que no pude quien me hablaba, pero sólo escuchar su voz… Ya sabía quien era.