¡Hola a todos de nuevo! Aquí volvemos otra vez trayéndoles el 4° capítulo de esta historia ^^.

De antemano quisiera avisarles que a partir de este capítulo, voy a empezar a actualizar un poco lento, ya que el horario de la preparatoria no me da un respiro -.-, saliendo a las 7:00 pm, así que les pido por favor que sean pacientes, ya que exprimiré mi cerebro para terminar los capítulos en los ratos que me queden libres, como ahora este que aproveche para actualizarles este capi que acabo de terminar ^^.

Bien, a lo que vinieron verdad? Jaja.

Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, todo es propiedad de Hiro Mashima, yo solo tomo su historia para satisfacción personal xD.

Disfruten por favor ^^.

Capítulo No. 04: Señales

Un nuevo día daba comienzo. Unos pesados ojos cafés se abrían lentamente, achicándose por la deslumbrante luz del Sol. Se trataba de Lucy Heartphillia, que con pasos cansados, se puso de pié y fue a ducharse.

Era sábado por la mañana, y sabía que tenía que ir al gremio, ya que hoy llegaban nuevas misiones, y seguramente Natsu querría tomar la que tuviera la recompensa más grande. Eso la hizo sonreír con ternura, al recordar como se ponía el chico pelirrosa cuando llegaban nuevas misiones. Recogió su rubio cabello, y se deshizo de su ropa, entró con calma a la bañera, y dejó salir un extenso suspiro. Miró a la nada bastante pensativa, como si le estuviera dando vueltas a la misma situación, pero en realidad solamente pensaba en aquél rostro alegre y risueño que le hacía dar tremendos suspiros. Ya se estaba empezando a acostumbrar a ese tipo de resoplos, ya que siempre salían sin avisarle. Recostó su nuca sobre la pequeña almohadilla justo debajo de su cabeza, y miró hacía el techo. Sabía que tenía que poner cartas en el asunto tarde o temprano, y decirle a Natsu lo mucho que lo amaba, aún sí él no le correspondía.

Lentamente, se le fueron cerrando los ojos, hasta quedar sólo el silencio y ella. De pronto, de la nada, se escuchó un susurro cerca de ella…

-Parece que está dormida…- se escuchó la voz, y en ese momento ella abrió de par en par sus ojos, para encontrarse con el rostro menos esperado…y en la bañera.

-¡N-Natsu!- se oyó exclamar alto, levantándose de golpe, quedando a milímetros de su cara, pero volvió en sí al recordar en donde se encontraba…y en qué condiciones.

-¡Kyaa~!- gritó, tapándose por completo el pecho y la parte baja de su vientre, con las mejillas encendidas en un carmín exagerado. El pelirrosa corre despavorido hacía detrás de las cortinas que rodeaban la tina.

-Oi Natsu, ¿qué hiciste ahora?- preguntó Gray, con tono molesto en la ventana.

-¡E-Estaba espiándome!- le dijo enfadada la rubia, ya con su cuerpo cubierto por una bata y sus mejillas menos rojas.

-No, eso no es verdad, yo sólo vine por ti para invitarte que vallamos un rato a Lienzo*…- le dijo, asomándose un poco por la cortina. La chica se sorprendió ante eso, y luego inconscientemente se le dibujó una sonrisa en su rostro…

-A-Ahh, con que eso era…

-Sí. Lo siento…- le dijo ahora él apenado, y ligeramente sonrojado. Eso dejó a la chica sin palabras. Verlo así, tan cohibido, le hizo sentir cosas nunca antes experimentadas.

-Bueno, ¿irás o no Lucy?- le preguntó altiva Erza, siempre seria.

-Pero, ¿hoy no es día de nuevas misiones? Pensé qué ustedes se quedarían a buscar la que tuviera mayor recompensa- les comentó.

-Sí, pero ya hemos hecho varias misiones seguidas, creo que Natsu se merece un descanso- le dijo, sin poder evitar sonreír al pronunciar ese nombre. La rubia resopló.

-Ya veo. Bueno, no es mala idea. Enseguida termino de vestirme…- les dijo, alegre como acostumbraba. Los 3 sobrantes salieron para esperar a la chica rubia en la sala, incluyendo al pequeño gato azul.

-.-

Luego de unos 20 minutos, la rubia chica bajó con unos jeans color gris con decorados en púrpura, una blusa de tirantes en púrpura y unas sandalias negras. Su cabello recogido en dos coletas bajas, a la altura de sus mejillas.

-¿Nos vamos ya?- exclamó, sonriente. Esa sonrisa, hizo confundir un poco al pelirrosa.

-Sí…- dijo Erza, saliendo lo más rápido posible de ahí. Y todos la siguieron.

Llegaron a la estación, y esperaron a qué llegara su tren hacía Lienzo.

-Será divertido, ¿verdad, Natsu?- de nuevo esa sonrisa, que hizo retroceder un poco al chico.

-C-Claro…- no pudo evitar trabarse ante tan hermosa sonrisa, que lo confundía y lo hacía desconcentrarse muy fácilmente.

-"¿Qué sucede conmigo…?"- se preguntó el chico, mientras miraba fijamente el rostro de Lucy. De un tiempo para acá, ya se le había hecho costumbre observarla. Al principio, Lucy le parecía bastante rarita, siempre gritaba y se escandalizaba por cosas demasiado insignificantes, pero por otro lado, le gustaba su manera tan dulce y correcta de hablar, su determinación a nunca desanimarse, y aquéllos marrones ojos que desde que la conoció, le habían hecho un tremendo hechizo…pero hasta ahora, se había percatado de ello. La miró de pies a cabeza, a decir verdad, era bastante bonita, su sedoso cabello rubio y esos labios que curvados en una sonrisa se veían mejor, su esbelta figura que la hacían ver tan atractiva, y sobre todo…esos PECHOS! Natsu se quedó helado ante ese pensamiento, él jamás había pensado así de ella, ni de ninguna otra mujer, una de las cosas que aprendió bien de Igneel, fue el de respetar a las mujeres, y nunca pensar en ellas como un objeto de seducción. Pero ahora era diferente, ahora conocer a una chica como Lucy, con todos sus encantos al por mayor y que eran 100 % visibles para él, lo hacía pensar de esa manera…aunque no fuera un pervertido como Gray. Unos ligeros grititos lo sacaron de su ensimismamiento.

-¡Natsu!- exclamó la buen Erza, preocupada por los despistes del chico, que tragando mocos se encontraba mirando fijamente a Lucy.

-¿Sucede algo Natsu?- le preguntó la rubia, con un ligero tinte rosado en su rostro. Fue su voz la que lo hicieron volver completamente a su realidad.

-¿E-Eh?- exclamó, con cara de bobo.

-¡Qué si te pasa algo, desde hace un rato te le has quedado viendo a Lucy como si fuera un bicho raro!- le gritó Gray, dándole un buen coscorrón.

-¡GRAY BASTARDO!- exclamó, con rostro enfadado y tomándolo de la camisa. Pero la rubia tomó uno de sus brazos y lo detuvo con tan solo sentir su roce.

-¿Ocurre algo conmigo, Natsu?- le preguntó preocupada la chica, ya que nunca antes él la había visto de esa manera. Pero el chico no fijó sus ojos en los de ella, sino en ciertos "detalles" de la rubia que se encontraban para abajo. Aparecieron con un fondo lleno de estrellitas y hasta brillito. Eso hizo enrojecer como nunca al chico, y Lucy se dio cuenta. Después, con una venita casi a reventar, lo mandó a volar de un solo golpe…

-¡¿CON QUE ESO ERA LO QUE TANTO TE LLAMABA LA ATENCIÓN DE MÍ, VERDAD BRUTO PERVERTIDOOO?- gritó, muy roja y enfadada, mientras se veía al chico volar por el cielo.

Después de ese pequeño incidente, llegó el tren y aunque Natsu en cuanto puso un pie dentro de él, se tiró al suelo con la cara totalmente azul y devolviendo la cena, comida y almuerzo. Gray se apartó de ahí por el asco, Erza solo suspiró y tomó uno de sus brazos para pasarlo por encima de sus hombros, lo llevó arrastrando los pies hasta un asiento, y lo dejó recostado en sus piernas. Lucy se encontraba frente a ellos, pero decidió desviar el rostro al ver con qué ternura la pelirroja acariciaba el cabello del muchacho, quién no tardó mucho en tranquilizarse y poner cara de perrito faldero. La rubia optó por distraerse con el paisaje y pensar en otra cosa que no fuera Natsu, pero teniéndolo justo enfrente supo que le sería imposible. Dejó salir un largo suspiro, y bajó su vista hasta sus piernas, después lentamente vio caer una mano de Natsu, mientras éste se encontraba dormido. Observó su mano, y perdida en ella, se imaginó que se sentiría encontrarse entre esas fuertes y varoniles manos, que la abrazaran con fuerza, que la acariciaran, que la recorrieran con dulzura…todo eso empezó a inundar su mente. Inevitablemente, un tinte carmesí coloreó sus pómulos, y volvió a desviar la mirada hacía la ventana.

Después de un viaje un tanto largo, llegaron a la gran ciudad de Lienzo. Un lugar turístico bastante agradable y lleno de gente y diversión. Bajaron, y fueron a en donde estaba la fuente del centro del pueblo.

-Bien, aquí estamos, ¿cuánto tiempo quieren quedarse? El viejo Makarov dijo que teníamos bastante tiempo para descansar, pero tampoco quiero que abusen- les ordenó Erza, con actitud relajada.

-¿Qué dices 3 días?- preguntó Natsu, con su sonrisota de oreja a oreja que reflejaba lo contento que se encontraba. La pelirroja sonrió cuando lo vio…

-No es mala idea, debemos aprovechar ahora que tenemos oportunidad para darnos un tiempo- comentó Gray, ya con su torso al descubierto igual que siempre.

-Está bien, serán 3 días…

Y empezaron a caminar. Cada uno llevaba sus maletas sin ayuda de nadie, pero la pobre Lucy que era quién traía mas cosas, se le hacía imposible cargar con todo ella sola.

-Rayos, no debí haberme traído toda esa ropa…- decía con pequeños gemidos, ya que trataba con todas sus fuerzas arrastrando sus maletas. Eso el pelirrosa lo notó, y con aparente indiferencia, decidió ayudarle.

-¿Están muy pesadas?- le preguntó, tomando el mango de la maleta, rozando sin querer con la mano de la chica.

-A—Ah, solo un poco, no te preocupes yo puedo…- le dijo, ligeramente sonrojada. Natsu solo chistó, y se puso las 3 maletas a la espalda. Con la de él eran 4. La chica se quedó sorprendida ante tal acción…

-N-Natsu, de verdad no tienes porque hacer esto.

-Shhh, déjame hacerlo Lucy.

-Pero Natsu…

-¿Por qué eres tan orgullosa?¿Qué no confías en mí?- le comentó, mirándola fijamente a los ojos, con esos ojos profundos que de esa manera hasta daban miedo. Ella se asustó un poco por eso, y solo pudo bajar los ojos, ya que era demasiado débil para mantener aquélla pesada mirada.

-S-Sí…sí confío en ti- le terminó por decir, sonrojada. Eso hizo sonreír al joven.

-Está bien.

Y acarició con ternura su cabeza. Aquélla acción volvió a dejar paralizada a la pobre rubia, quién su corazón palpitaba como loco.

-.-

Después de todo ese relajo, llegaron a uno de los hoteles más caros de la ciudad. Se trataba de Voyage Rollax Extra Pallace, un edificio como de unos 50 pisos de alto, con gimnasio incluido, además de un spa y albercas. En realidad acogedor. La pelirroja de inmediato pidió 2 habitaciones Major, que constaban de 2 camas Queen Size, sala, comedor, cocina, doble guardarropa, baño, regadera y un balcón con una hermosa vista al balneario y al parque de diversiones.

Subieron sus cosas, y cada quién se fueron para sus cuartos. Erza y Lucy en uno; y Gray, Natsu y Happy en el otro. En cuanto llegaron Erza y Lucy, la última se tumbó a una de las camas.

-¡A-Ah! Esto es vida…

La pelirroja puso las maletas sobre la cama, y empezó a acomodar su ropa. La rubia fue y se asomó al balcón para disfrutar de la vista.

-¡Qué bonito!- exclamó, con su rostro emocionado. Al siguiente balcón se podía ver a Natsu con la misma expresión, y ella lo notó.

-¿Verdad que es bonito Natsu?- le preguntó, sin pensarlo. El la volteó a ver, y le sonrió ampliamente.

-¡Claro!- exclamó con su enternecedora cara de emoción, que lo hacían verse como un niño. Eso sorprendió a la chica, y le sonrió con un tinte carmesí.

-.-

Con toda la emoción del mundo, los 4 fueron a pasearse por la ciudad. Sabían que era famosa por sus lugares modernos, y que perdérselos era cosa de lentos.

-¡Gray, vamos a subirnos a esee!- exclamó el Salamander, apuntando a una montaña rusa que media como 50 metros de altura, y que realmente se veía espeluznante a comparación con el carrusel o la rueda de la fortuna, al parecer de Gray.

-Ehmm no creo que sea sano para mí subirme a esa cosa, Natsu…- le comentó, con los ojos en una línea y rayitas azules en su rostro.

-No seas cobarde Gray- le inculpó, con los cachetes inflados. La rubia al ver que nadie dijo nada luego de eso, y aunque titubeante al principio, decidió ponerse como candidata a tan deleitante oferta.

-¡Yo me subo contigo Natsu!- exclamó, con un brazo levantado. El pelirosado al escuchar esa voz, no pudo evitar la enorme sonrisa que se dibujaba en su rostro, y con la mayor felicidad de la que era capaz de expresar, asintió tomando de una mano a la rubia, y dirigiéndose a la entrada del juego. Corrían tan emocionados, pero eso no evitó un fugaz pensamiento de Lucy…

-"Me siento tan feliz de pasar este día a tu lado…ya que, siempre que me encuentro junto a ti, ocurre algo inesperadamente especial"-fue lo que sin poder evitarlo, se cruzó por su cabeza, justo cuando sentía la varonil mano de Natsu sujetar la suya con una fuerza delicada, pero que la hacían vibrar en cada parte de su ser.

Al llegar al comienzo de la larga fila, se detuvieron, y aunque un poco enfadados decidieron esperar hasta que fuera su turno. Lucy no le dejaba de dar vuelta a las cosas en su cabeza. Hoy, Natsu se estaba comportando como nunca antes lo había hecho…estaba especialmente dulce con ella, cosa que si hace pero no en demasía. Al mirar su espalda, un vívido color rojo se apoderó de sus pómulos, sin poder evitar un nuevo pensamiento que llenó su corazón de un extraño sentimiento…

-"¿Será que…acaso yo…le puedo gustar…a él?"- se preguntó aquello a ella misma, aún con los ojos fijos en su espalda.

Luego de un rato, la tarde se había hecho presente. Ya se habían subido a casi todos los juegos mecánicos que se encontraban ahí, y aunque Gray fue el único que se rehusó a subirse al gran "Torbellino", todos terminaron felices de ahí.

Ya casi no se veía gente en el lugar, y entonces decidieron que era tiempo de regresar al hotel. Gray, Erza y Natsu iban platicando acerca de que si el Ramen con extra de puerco era más rico que el Ramen Clásico de puerco…cosas realmente sin importancia, sin embargo Lucy, quién iba unos pasos atrás, no había podido dejar de pensar en la actitud que Natsu presentó durante todo el día con ella. Parecía como si en verdad a él…le gustara…como si tuviera una especial fijación en ella por sobre todas las demás chicas, pero aún y con todas las pruebas obias, ella se trató de convencer que lo había malinterpretado y que tal vez solo estaba más feliz que de costumbre…con eso de que cambia de humor de repente.

Llegaron al hotel, y subieron a las habitaciones. Gray y Natsu no quisieron al principio dormir juntos, en la misma habitación, pero Erza los convenció que no era conveniente dejar que alguno de ellos compartiera la habitación con una chica, ya que ambos eran unos totales pervertidos, así al final de la discusión terminaron por dormirse juntos. Al apagarse las luces en ambos cuartos, se hizo un silencio absoluto, y al cabo de unos minutos, todos cayeron profundamente dormidos, todos con excepción de Lucy. La rubia no podía cerrar los ojos sin ver la imagen de Natsu sonrojado como lo había hecho hoy, era algo que no dejaba de perseguirla. Y dándose mil vueltas en la cama, aún asi no pudo conciliar el sueño. Al final, derrotada, se puso de pie y se acercó al balcón que daba a la playa. Sentir la brisa del mar la haría sentir mejor de cómo se sentía en esos momentos. Dejó salir un suspiro pesado, y recostó su barbilla sobre sus brazos y no le despegó los ojos al horizonte.

-Qué pasa contigo Natsu…- dejó salir su voz audible, sin esperarse que fuera escuchada.

-Ni yo mismo lo sé, Lucy…- comentó aquélla voz grave, pero con un ligero tono de inocencia e infancia. Eso sorprendió a la rubia, y sin evitar sonrojarse, volteó de inmediato hacía con el pelirosa.

-N-Natsu…

El chico no le despegó los ojos de encima. Y ella tampoco apartó los suyos. Así se quedaron observándose por segundos eternos, que en Lucy hacían que el corazón latiera a velocidades rápidas. Después, vino un suspiro de parte de él, y eso quebró la tensión del momento…

-No podía dormir, así que quise venir a ver si todo estaba en orden, aunque no me esperaba que tú estuvieras despierta…- le comentó, fijando sus ojos sobre el lejano horizonte. Ella no pudo dejar de mirarle, habían una seriedad inusual en su mirada y una sensualidad inverosímil en ese momento, que era imposible dejarle pasar. La chica tembló ante eso, pero no dio señas de eso en ningún momento. Ahora ya había aprendido a disimular lo que sentía…

-Yo tampoco podía dormir- le comentó, con un cierto nerviosismo en su voz, pero que ella trataba con todas sus fuerzas de matar.

El sonido de las olas era lo único que llenó el momento después, ya que sus voces no fueron lo suficientemente valientes para dejarse escuchar, o al menos no la de Lucy. Suspiró quedamente, y miró al cielo, divisando bastantes brillantes estrellas en él. Recordó la primera noche que pasó cuando ella se dio cuenta de lo que sentía por Natsu, y era exactamente igual de despejada y llena de estrellas así de brillantes…que ella nunca pudo dejar de ver, ya que en ese momento ella veía a Natsu como a una estrella imposible de alcanzar con sus débiles brazos…una estrella muy lejana, que presentía jamás podría alcanzar. Sus ojos se humedecieron ante ese recuerdo, y sin avisarle, una lágrima se coló por el rabillo de su ojo derecho, corriendo velozmente por su mejilla, para caer al fin al suelo. Y como si esa pequeña gota tuviera sonido, hizo que Natsu volteara a ver a la rubia.

-¿Lucy?- preguntó, incrédulo al mirar sus ojos rellenos de agua-¿Sucede algo?

-N-No es nada…- respondió de inmediato, limpiando las delicadas lágrimas que salían sin cesar de sus ojos, y volteando el rostro. El pelirosa entrecerró los ojos, y con una de sus manos tomó el mentón de la rubia, girando su rostro. Ella se quedó quieta, dejando que la fuerza de Natsu la tomara. Sus ojos se encontraron, y el divisó la tristeza que se apoderaron de esa mirada que él siempre miraba dulce y agradable, pero ahora se notaba opaca, sin vida…

-¿Por qué lloras…?- le cuestionó, con una voz sutil y quedita, casi como si le estuviera susurrando. Ella bajó la mirada, y se soltó de la mano de Natsu.

-Por nada, no te preo-…

-¡Yo vi claramente que estabas llorando, así que ahora no me digas que no lo estabas!- le dijo con un tono ligeramente más alto de voz, dejando muda a la chica. Esa reacción, la hizo temerle, y tener unas intensas ganas de llorar de nuevo. Bajando el rostro, y con sus ojos llenos de nuevo, intentó disculparse…

-L-Lo siento…- dijo con la voz quebradiza, lo que delataba que estaba llorando. El chico la soltó, y eso ella aprovechó para separase un poco. No lo miraba, ella mantenía sus ojos fijos en el suelo, como si temiera a verlo. Natsu de repente soltó sus hombros que hace segundos estaban tensos, y enarcó ambas cejas, viendo el resultado de su estupidez. ¿Pero es que era imposible dejar de preocuparse tanto por ella?...

-Yo…Lucy…l-lo lamento, no quise en verdad…hacerte sentir mal…discúlpame por favor- le pidió, acercándose a ella de nuevo, y viendo con real dolor las lágrimas cayendo de esos ojos, que no soportaba verlos así.

-Hoy andas muy sensible…-le comentó, tratando de buscar otro tema para aclarar la mente. Eso sorprendió a la rubia, quién incrédula subió su vista hasta encontrarse con los ojos de él.

-¿P-Por qué lo dices?- fue su pregunta, temerosa a una respuesta inesperada. El chico la miró fijamente a los ojos, y por un momento, no supo que responderle…esos ojos suyos lo hacían perderse algunas veces, y apenas se estaba enterando de eso.

-Por nada, no me hagas caso…- le dijo, riendo por lo bajo. Ella suspiró, y regresó su vista al horizonte. Dejó un momento al silencio tomar el momento, y después decidió hablar…

-¿Sabes? Hoy también tú estuviste un poco raro…-le dijo, sin pensarlo un poco, lo que le golpeó de repente, pero supo que era tarde para remediarlo.

-¿Raro?¿A qué te refieres con raro?-preguntó, acercándose a la chica. Ella simplemente escondió su rostro entre sus cabellos, para evitar así mirarle a los ojos.

-Yo pensaba, que tú…en verdad, sentías…algo especial, por mí- le soltó de golpe, ahora con los ojos fijos en los de él, sin dejar ir su mirada. Eso lo dejó sin las palabras correctas para argumentar algo, ya que nunca se había puesto a pensar en sus extrañas acciones esta tarde…

-¿Especial? Claro que siento algo especial por ti…te quiero, como mi amiga, mi compañera de equipo…- le confesó, diciendo simplemente lo que su cabeza tenía escrito en esos momentos. De nuevo, algo abrumador ensombreció su mirada, e hizo que su corazón diera un golpe contra su pecho.

-Ahh…entiendo, con que era eso…-susurró, mas para ella misma que para él. Su labio temblaba un poco, y sus ojos ardían por las lágrimas que querían derramar, pero no quiso darle saber a él eso, no ahora…

Natsu la miró, y notó sus ojos de nuevo llorosos, y se acercó más a ella.

-¿Ahora por qué estas llorando?- preguntó, ahora con suavidad. Ella simplemente chistó.

-¡¿Qué acaso no te das cuenta, idiota!- le dijo, con un ligero tono de molestia en su voz, más bien era como desesperación. Eso confundió al chico.

-¿De qué hablas Lucy?

La chica cerró sus puños con fuerza, y con los impulsos que la tristeza le daban, no supo en qué momento lo miró fijamente a los ojos.

-¡Qué tú me gustas demasiado Natsu…!- le soltó, con las mejillas intensamente teñidas de rubor, y sus ojos llorosos evitando derramar más lágrimas. Si Lucy lo dejaba sin palabras, ahora el que ella le haya declarado que estaba enamorada de él, eso sí que le dio un buen estremecimiento a sus neuronas. La miró, pero no habló, no pudo derrumbar el enorme nudo en su garganta, temeroso de dejar salir las palabras incorrectas. Así permanecieron varios segundos, hasta que la rubia se dio cuenta de la estupidez que acababa de hacer. Expandió sus ojos de una manera inocente, e inmediatamente la respiración regresó a sus pulmones. Sus puños se soltaron, y agachó la cabeza, aún con los ojos abiertos de horror, y derramando una lágrima. El viento dejó correr sus cabellos, silbando una suave melodía, para evitar que el silencio se volviera indestructible. Natsu no podía dejar de mirarla, saber lo que ella sentía, por él…era un golpe duro de verdad. A él jamás se le cruzó por la cabeza que Lucy sintiera ese tipo de sentimientos por él, creía que lo que ella sentía era amistad pura y sincera hacía él, tal y como él también sentía por ella…pero ahora, toda su visión acerca de ella había cambiado…no sabía cómo tratarla ahora, no sabía cuales palabras usar para evitar malentendidos y hacerla sufrir, eso era lo que menos deseaba…hacerla sufrir de sobremanera. Pero de repente, ella rompió el silencio…

-Y-Yo Natsu…no quise…decir eso, yo…discúlpame.

Y sin decir más, trató de pasar de largo hacía su habitación, pero la mano de Natsu la detuvo en seco. La hizo que volteara, y que no despegara sus ojos de los de él…

-Lucy yo…

No fue capaz de decir más. Las palabras se esfumaron de su cabeza, justo al momento en que vió sus marrones ojos, aquéllos que le hacían perder la concentración. Ella se mantuvo callada, esperando ansiosamente qué era lo que él le iba a decir. El chico solo parpadeó una vez, y torció los labios. Soltó su brazo, sin dejar de mirarla…

-Dame tiempo por favor…quiero pensármelo bien, antes de darte una respuesta concreta. Cuando yo me sienta seguro de una, ten por seguro que te la haré saber de inmediato…mientras eso ocurre, quisiera que siguiéramos siendo amigos ¿vale?- le propuso, buscando en su diccionario interior las palabras más exactas posibles en su declaración. La chica lo miró perpleja, y parpadeó un par de veces. Examinando bien las últimas palabras del chico, dejó soltar un suspiro…

-Esta bien.

Eso dejó satisfecho al chico, y una sonrisa ancha se dibujó en su rostro, deslumbrando a Lucy. En ese momento, ninguno de los dos se percató, del singular espía que había escuchado todo desde que empezó…y se trataba de cierta pelirroja.

Bueno, hasta aquí les dejamos amigos, mi cabeza no dio para mas u.u.

Espero que haya quedado bien, ya que estuve haciéndole arreglos de último minuto xD, y pues hasta que quedó bien.

Les agradecería de corazón que me dejaran un review con su opinión acerca de mi capi, y ya saben sus dudas y preguntas son bienvenidas, trataré de contestarles a todas ^^.

Espero que les haya gustado, y muchísimas gracias a las personas que comentaron! De verdad gracias! Por ustedes es por lo que sigo escribiendo!

Gracias y hasta el prox capi.

Abby-san~*