ADVERTENCIA: Lemon descriptivo y ligera violencia, si no podes manejarlo no lo leas… de igual modo está marcado previamente con un xxx por si queres saltearlo.


...

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No cabían dudas. Estaba bien jodido. Se había convertido en un autómata, manejando el Charge negro del 'viejo' con una precaución que jamás creyó tener por las calles de Capuleto. Había logrado hacer caso omiso a su respiración mezclándose con el sonido de la calefacción encendida zumbándole en los oídos, y con el tiempo se acostumbró a la cacofonía del limpiaparabrisas barriendo la lluvia pesada que caía esta noche en la ciudad.

De todos modos, Nero no podía obviar el hecho de tener una acompañante a su lado que definitivamente estaba negándose a quitar la vista de la guantera frente a ella, como si fuera la cosa más interesante en el mundo, respirando tan silenciosamente como le fuera posible; aunque parecía que no estaba respirando en absoluto, al menos sus mejillas color cereza a punto de estallar indicaban lo contrario.

El albino parte diablo suspiró, negando con la cabeza mientras apretaba sus manos al volante. Lo patético de la situación rayaba lo absurdo. Su compañera, al observarlo por el rabillo del ojo, se movió milimétricamente en el asiento, evidentemente incómoda, y miró hacia afuera por la ventanilla, como ignorando el enorme elefante púrpura que invadía el asiento posterior del Dodge.

_ "¿Quieres oír algo de música?" La voz de Nero sonó como un cañonazo en el habitáculo.

Kyrie se dio la vuelta rápidamente y con los ojos enormes, lo miró como un conejo frente a los faros.

_ "Em, b-bueno…"

_ "Ok"

Oh claro, decir que fue mala idea sería eufemismo. Era de esperarse considerando quien era el dueño del auto.

"¡LET'S START A RIOT! ¡A RIOT! ¡LET'S START A RIOT!"

No importaba lo mucho que compartía el gusto musical de Dante y su pasión por oír todo en un alto volumen –o un elevado grado de idiotez como lo llamaría Vergil- el sonido estaba a punto de volarle los sesos a su chica, así como hacer de esta situación aún más incómoda – cosa que él creía imposible, pero dadas las circunstancias hasta el momento…-

Kyrie frunció todo el rostro y se tapó los oídos para amortiguar la sensación de dolor palpitante; rogaba internamente que esa humedad que sentía en sus manos fuera su cabello mojado por la lluvia y no su cerebro derretido escurriéndose por los oídos.

Con un gruñido malhumorado, Nero apagó el estéreo y todo se sumió nuevamente en un silencio profundo.

Se suponía que este día iba a ser especial, al menos eso quería que fuera para ella. Habían estado visitándose mutuamente en el siguiente mes y cuando al fin el azar decidió cooperar en sus rutinas diarias, surgió esta posibilidad. Durante la segunda visita de Kyrie a Capuleto, Nero se animó a pedírselo y ella no lo dudó ni un instante. Era ahora.

Pero esa ansiedad, la emoción de los preparativos y la necesidad –urgente necesidad por parte de ambos- se acomplejó con ciertas cositas que fueron pasando en el camino… Porque las malditas paredes de la famosa oficina de caza demonios oyen…

Y también abundan los idiotas…

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...

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Hace aproximadamente dos horas y media…

_ "Ya te lo dije, chico: Con tu experiencia, si es más grande que esto te traerá complicaciones. Créeme"

Dante habló como todo un catedrático, con la palma de su mano enguantada mínimamente ahuecada. Había echado las botas sobre el escritorio y con la otra mano balanceaba cerca de su boca innecesaria y extremadamente abierta, una porción grasosa de pizza.

Nero, que había quedado parado en medio de la oficina –como si fuera un estudiante siendo reprendido por su profesor- le dio una mirada que gritaba: '¡¿Qué carajo…?!' con los ojos muy ensanchados, el ceño marcado con horror y la boca ligeramente abierta en incredulidad, porque en serio, muchas veces creía que el viejo había sufrido daño cerebral de tanto 'cabecear las balas'.

¡Él solo había preguntado si podía usar su maldito auto!

No entendía como esa insignificante pregunta – que solo era por mera formalidad, él tomaría las llaves del Dodge con o sin su consentimiento, al igual que lo hizo en su momento con la motocicleta: dicho sea de paso 'Que descanse en paz'- se había transformado en una charla a corazón abierto sobre los 'tamaños adecuados'. Una charla que por esas cosas desgraciadas de la vida, se hizo un poquitín más pública e incómoda, cuando cierta adolescente rubia y habladora irrumpió en la oficina cargando un par de bolsas – que parecían contener cosas rosas, femeninas y/o caras- acompañada por la cazadora de los SPM diarios, con exactamente la misma cantidad de bolsas… o quizás un poco más.

_ "¿Qué es más grande que eso?" Patty preguntó con inocencia.

Ella arrojó las bolsas al sofá carmesí desteñido y continuó mirando expectante al par de albinos que ahora la miraban con los ojos a punto de desorbitarse.

_ "¿Dante?" El chico parpadeó mirando a Patty.

_ "¿Nero?" Contestó el híbrido como acto reflejo– o al menos eso se entendió entre los bocados de queso y masa jugando entre los maxilares.

_ "…"

_ "…"

_ "Ugh, maduren"

Lady rodó los ojos mientras caminaba a la cocina por algo para beber o simplemente para alejarse de la plaga de semidiablos. No estaba de humor para soportarlos, especialmente hoy.

_ "Quiero saber" La rubia insistió, quitándose el abrigo algo húmedo. Afuera había comenzado a lloviznar.

_ "¡Patty!" La cazadora gritó como advertencia desde la otra habitación.

_ "Los pechos de Kyrie"

Una voz aburrida que parecía provenir de más allá… del rincón, murmuró, haciendo su movimiento perfectamente calculado en su juego de pool.

_ "¡Hey!" El chico protestó fulminando con la mirada al diablo vestido de azul que le alzó una ceja en respuesta.

Y como esta charla para fastidiar a Nero se había vuelto aún más entretenida de lo que él había imaginado, Dante largó una sonora carcajada antes de atragantarse con su cena y comenzar a toser violentamente.

Ehh… el jodido Karma…

_ "Atragántate y muere" Nero le murmuró con los dientes apretados.

_ "Uhg, pervertidos"

La adolescente negó con la cabeza, evidentemente ofendida por la cantidad excesiva de testosterona flotando en el lugar y rebotó hacia la cocina en busca de la morocha que aún no había asomado su cabeza.

_ "Wow viejo, nunca hablas y cuando lo haces es para decir una pendejada. Qué bien." El chico comentó con los brazos cruzados.

_ "…"

Naturalmente, Vergil fue frunciendo lenta y amenazadoramente el ceño ante la palabra con 'V' que le había advertido no utilizar con él, al menos claro que quisiera quedar eunuco bajo el filo de Yamato. Sin embargo, se calmó cuando la agudeza de sus oídos oyó una puerta metálica chirriar abierta a unos pasos por fuera de la oficina… Esto quizás le sería divertido…

_"Cúlpame a mí, pero yo no soy quien tiene miedo a tocar a un humano como si fuera la cosa más compleja del mundo" Dijo al descuido afinando su taco.

_ "¿Si quiera te oyes lo que dices? Genial. Habla la persona que amaneció en un hotel llamado 'el avispero' con un tatuaje de lapicera indeleble en la nalga derecha diciendo: 'llámame semental' y un número telefónico"

Oh, esto era demasiado bueno para que Dante pudiera soportarlo. El tono carmesí de su rostro se volvió violáceo, lágrimas calientes rodaban por sus mejillas, y comenzó a golpear el escritorio con el puño cerrado- cosa que el muy bastardo de su hermano y el muchacho, ignoraron- intentando llamar a la misericordia de alguno de los gorrones que normalmente deambulaban en SU JODIDA OFICINA.

Desgraciadamente él no tenía esa suerte.

_ "Al menos a mí no me noqueó mi propia 'novia'"

_ "Por lo menos yo resisto un trago de vodka sin atragantarme con la lengua de otra persona"

_ "…" Vergil lo miró en blanco. _ "Eso siquiera tiene sentido"

_ "… Tú sabes que era solo medio vaso, ¿verdad?... y rebajado" Nero le sonrió con suficiencia y con los brazos cruzados cambió el peso de una pierna a la otra. ´Te tengo bastardo bocón'.

Como esperando que ese último escalón por fuera de la oficina fuera pisado, Vergil le dio una mirada amenazante a la plaga de crío y le curvó una sonrisa diabólica que haría cagarse del miedo al mismísimo Lucifer. Quizás el gemelo oscuro le seguía la corriente para enseñarle una lección al mocoso insolente o... Nah, simplemente era un bastardo vengativo.

_ "Quizás… pero mi vida sexual es lo suficientemente satisfactoria que no necesito espiar los polvos ajenos, Nero. Realmente necesitas conseguirte algunos DVD's y un poco de loción en vez de espiar a Dante dándole duro y parejo"

Para mayor desgracia del pobre, pobrecito Nero, esa condenada puerta se abrió al instante, precisando con una exactitud que daba rabia lo puntual que era, la entrada de cierta pelirroja que alcanzó a escuchar absolutamente todos los términos burdos y cada maldito punto y coma que provino del hibrido mayor. Oh no y no solo eso; pronto se sumaron a esta divina comedia la cazadora esquizofrénica y la rubiecita parlanchina que venían desde la cocina.

_ "¿Qué hiciste qué…?" Patty se mordió con fuerza el labio inferior. Los ronquidos denotaban que no estaba logrando sofocar la risa que a la vanguardia le hacía temblar todo el rostro, dejándola con una mueca bastante idiota prendida en su cara colorada.

Con los ojos almendra extremadamente abiertos, Kyrie parpadeó hacia su chico que la miraba con toda la incredulidad del mundo, porque realmente, realmente, reaaaaaalmente él necesitaba conseguirse un nuevo trabajo lejos de toda esta gente.

_ "Emmm"

_ "¿Nero? ¿Estás bien?"

Extraño, probablemente preguntaba por la palidez repentina del chico o por la extremada velocidad que había tomado su nervio en el parpado izquierdo.

Y como ese silencio – en realidad no completamente silencio, pues las arcadas de Dante, Sí ¿Se acuerdan de Dante? resonaban en la habitación, era completamente desquiciante, Lady decidió palmearle con innecesaria y extrema fuerza bruta la espalda al semidiablo de rojo.

Un pequeño proyectil salió disparado con una velocidad increíble desde su garganta, estrellándose en la frente de Kyrie – alias cara de tomate McGee- sin ninguna compasión de la pobre alma y cayendo al suelo con un ruido seco, antes de continuar rodando a los pies de Nero.

_ "¡Ay!"

_ "…"

_ "…"

_ "…"

_ "¡Hijos de puta! ¡Le pusieron aceitunas a mi pizza!"

Como era de esperarse, el dueño de la agencia cortó ese silencio tenso que compartían los integrantes habitualmente violentos de Devil May Cry.

Con un resoplido furioso, Nero arrebató las llaves del Charge que se situaban en el escritorio al lado de la fotografía de Eva y sin decir una palabra, le tomó de la mano a Kyrie, arrastrándola con él hacia la puerta para salir de una buena vez de ese nido de imbéciles.

_ "¡Hey, Nero!"

El llamado de Dante – que había recuperado el tono normal de su rostro- recibió como respuesta una mirada de advertencia proveniente del muchacho que lo fulminó por encima del hombro.

_ "Qué" Pidió con sequedad.

¿Por qué simplemente no lo ignora?...

Jamás sabrá la respuesta…

El hibrido de rojo hizo una pausa dramática antes de sonreír con todo su diablo interior.

_ "Usa condón"

Ante un grito de guerra, la tormenta en el exterior parecía moco de pavo comparado con el huracán de energía blanca que invadió el interior de la oficina, cuando cierto poseedor del Devil Bringer estalló en cólera. Se oyeron un par de chillidos femeninos, una carcajada burlona, dos bufidos de fastidio, - de Kyrie, Patty, Dante, Lady y Vergil respectivamente- y un '¡Van a morir, pendejos!' en esa vos satánica que puso en evidencia al parte diablo más joven realmente cabreado. Por suerte siempre tenía buen atino para saber a qué cabeza apuntar. No era muy difícil, pues las dos motas de cabello nevado siempre se llevaban la mejor parte.

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...

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Y como si ese silencio no fuera suficientemente incómodo, Nero optó por abrir la boca para aclarar ciertas cosas.

_ "Sabes… con respecto a lo que le oíste decir a Vergil…"

_ "…"

_ "…" Suspiró. _ "… Esta es la parte en la que me interrumpes y me haces las cosas más fáciles…" Nero ladeó una mueca nerviosa. La risita de Kyrie calmó su ansiedad.

_ "Olvídalo, Nero. Está bien" Ella intentó suavizar la situación. _ "Sé que solo es su forma de bromear, ¿verdad?" Ladeó la cabeza como un cachorro inocente.

'Pfff, sí claro, ¿Vergil?... ¿Bromear?'

_ "Sí. Supongo que su humor es bastante… peculiar" Nero fijó la mirada en el camino.

_ "Mhm. De todos modos creo que exageraste un poco con tu reacción. Ellos solo se ríen contigo, no de ti"

_ "…"

Ok, existe una delgada línea entre ingenuidad y estupidez crónica, y él, secretamente, temía que su novia ya hubiese sobrepasado ese límite.

_ "En realidad no lo creo…" El albino apretó los labios.

Sabía perfectamente que ellos se reían de él constantemente, pero al menos tenía la gratificación de devolverles las gentilezas una por una.

_ "¿Podemos hablar de otra cosa?" Pidió Nero.

_ "… Sí, por supuesto…"

Y otra vez se decretó el silencio incómodo en el habitáculo. Era más que obvio, o hablaban de la violencia intrafamiliar de la que habitualmente era directa o indirectamente partícipe el albino más joven, o comentaban lo que estaban a punto de hacer, lo cual era caer en un círculo vicioso pues todo giraba en torno a lo mismo. E-S-O.

Era algo que, en términos… digamos, el área de la práctica todavía era desconocida. ¡Vamos! Se supone que las relaciones sexuales no deben de ser traumáticas… ¿No? Mucho menos la primera vez... ¿No?...

¿No?...

De todas formas solo se podían culpar a ellos mismos, pues dada la confianza a ciertas 'personas' es que la parejita estaba en esta situación incómoda.

En el caso específico de Kyrie, un alma bondadosa, dueña de una esperanzadora paz y tranquilidad, de una alegría que iluminaba a todos…. Y de una ingenuidad que sacaba de quicio, porque simplemente no sabía decir que NO… era arrastrada siempre a situaciones como estas…

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...

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(N/A: Adoro los flashbacks xD)

Esa misma tarde…

_ "¡Oh-oh-oh! ¡Yo tengo una pregunta!"

La adolescente hiperactiva consumidora compulsiva de dulces, rebotó sobre el colchón en la habitación de la cazadora morena.

Lady suspiró con irritación más que evidente, mientras recostada en la cama perdía su mirada bicolor en una mancha del cielorraso. ¿A caso no había hecho arreglar esa gotera?

Era sábado por la tarde, pronosticado lluvioso y frío en lo que va del día, por lo que ella hubiera hasta llorado de felicidad por estar calentita en su cama, con unos cuantos chocolates y una taza de café humeante recién preparada, machacando los botones de su laptop. Desgraciadamente, sus tres acompañantes presentes en la habitación, habían decidido invadir su cálido y -para nada social- espacio personal, para una 'Reunión de Chicas'. O al menos eso fue lo que murmuró la rubia pechugona que ahora hurgaba en su placard.

_ "¡Hey, deja eso en su lugar!" La dueña de casa le espetó con un dedo acusador.

Ella subestimó su propia inteligencia por una milla. ¡¿Por qué diablos destrabó la puerta de su apartamento y las dejó pasar?! Aunque estaba segura de que la pequeña rubia acosadora encontraría la forma de entrar, usando las escaleras de incendios o fingiendo un incendio… o… generando un incendio… Le corrió un escalofrío de solo imaginarlo.

_ "Uuuh, tranquila tigresa. De todas formas, jamás me quedarían. Tus caderas son más anchas que las mías" La diablesa aclaró en tono aburrido, dejando ese par de Jeans de nuevo en su lugar.

_ "Sigue con esa actitud, demonio, y voy a enseñarte la fuerza de mis 'muslos anchos'"

_ "Jhm. Lo que digas"

_ "¡Hey! Acabo de decir que tengo una pregunta" Dijo Patty, mientras ajustaba su agarre en el brazo de la pelirroja, que nuevamente intentaba escapar. ¡Estaba haciendo esto por su bien!

_ "Hjmm, bucles de oro ¿No eres demasiado joven para esta charla?" Lady se acomodó en la cama.

_ "Tengo diecisiete y medio, Lady" Se jactó la rubiecita.

_ "Ok, entonces, ¿Por qué no le preguntas a Nina? Es tu madre. Es su obligación instruirte"

_ "Es incómodo" Patty sesgó los labios. _ "Además, esto te vendría bien como práctica para tu futura hija"

_ "Pff… ¿Y qué te hace pensar que quiero tener una mocosa friki, molesta, acosadora y escalofriante? Peor aún, ¿Qué te hace pensar que quiero tener un crío molesto, dependiente, llorón, que se cag-?"

_ "Bueno, bueno, ya. No lo hagas por tu futuro bebé con Dante, hazlo por nuestra pronta 'Ya no más virgen' señorita aquí"

La cara de Kyrie se fundió en lava cuando la rubia la sacudió juguetonamente por los hombros.

_ "¡Qué no estoy con Dante! ¡¿Quién carajo te dijo eso?!"

_ "Pff. Como si fuera necesario que alguien lo dijera" Trish rodó los ojos, hurgueteando en los cajones.

_ "Nero dice que ustedes dos se la pasan haciendo bebés todo el tiempo" Con inocencia fingida, Patty sofocó una risita apretando los labios.

_ "Ah, con que el diablito mano larga le gusta bromear ¿eh?" Murmuró para sí misma en el tono más amenazante que pudo reunir. _ "Voy a darle motivos para- ¡Trish deja eso en su lugar!"

_ "Uhohoho, parece que alguien es una zorrita de las caras…" La diminuta prenda de seda y encaje roja, giraba burlonamente entre dos dedos largos de la diablesa. _ "¡Y del color favorito de Dante!" Las rubias se echaron a reír como hienas.

_ "¡Ok, suficiente! ¡Fuera de mi casa, arpías!"

_ "Ok, ok, no te cabrees. Era una broma" Patty alzó las manos en defensa.

_ "Lo que sea" Trish sacudió las manos con desdén. _ "Vayamos a lo importante. Kyrie: ¿A qué lugar piensa llevarte el pequeño semental? Y no me digas que es el avispero, porque ya empezaríamos con gol en contra" La diablesa se cruzó de brazos.

_ "Emm… … Lamento ser mala onda, chicas, pero no me siento cómoda hablando de esto con ustedes" La pelirroja dijo jugueteando con sus dedos.

_ "¿Cómo se supone que vayas a 'hacerlo' si siquiera puedes hablar del tema?"

Ok, probablemente Patty tuviera una lógica bastante acertada allí, pero el problema no era hablar del tema, sino hablar del tema… con ellas. Sí, era incómodo tratar de lidiar con tres desquiciadas que parecían tener un extraño y retorcido interés por su vida amorosa. Bueno, al menos las dos rubias lo demostraban, la morocha del grupo siempre parecía desinteresada de todo a su alrededor, y con eso quiere decir todo excepto su tan reconocido D.E.A.D… Dinero, Estilo, Armas y Demonios.

Sin embargo, en primeras instancias, Kyrie lo juzgó como un acto amistoso de un par de chicas que querían pasarla bien en un momento ameno, mientras la ayudaban a ganar confianza. Como un círculo de amigas de la secundaria que se preparaban para el baile de graduación.

Ok, Kyrie necesitaba hacer un curso para aprender a decir NO… Y también un psicólogo para tratar ese trastorno de 'Deformación de la verdad'. Aunque decidió darles una oportunidad.

Uff… Muuuuy mala idea…

_ "Bueno… yo no sé mucho. Me dijo que era una sorpresa" Murmuró Kyrie.

_ "Oh" Las rubias compartieron una mirada. Lady le sonrió con malicia.

Un silencio tenso se adueñó del lugar y con un resoplido, supuso que debía calmar la ansiedad de la pelirroja…

_ "Bueno, de todos modos no es importante" La morocha dijo al descuido.

_ "¿Qué estás diciendo, Lady? ¡Es muy importante!"

_ "No, Patty. No lo es. Lo importante es que ella se sienta lista para hacerlo y que valore el esfuerzo del mocoso. Tratándose de Nero, no creo que la lleve a un callejón detrás de un basurero. Le importa demasiado como para forzarla a hacer algo que ella no quiera o llevarla a un antro de mala muerte"

Kyrie le sonrió, al fin alguien le daba algo de suavidad al tema y…

_ "¿A caso nos estamos poniendo sentimentales?" Y con eso, la rubia curvilínea rompió el clima. _ "Aguarden que traigo los pañuelitos descartables y dos potes de helado, así-"

_ "Uho-ho-ho, parece que Picachu siliconado se pone nerviosa cuando de Doki Doki se trata…" Lady sonrió con pereza arrogante, las manos en la nuca cómodamente.

Las niñas comenzaron a reír. En cambio la sonrisa de la diablesa se desdibujó por completo.

_ "Te lo advertí"

Un destello de electricidad comenzó a aumentar entre las uñas largas y negras de la blonda, iluminando la habitación.

¡Por supuesto que estaba cabreada! Ella ya había googleado a ese tal Picachu y no le hizo gracia alguna.

_ "Jhm. Sí, lo que sea" La de ojos bicolores echó una mirada soslaya a su Kalina Ann apostada en la pared.

Aguarda un segundo… ¿No fue así como empezó todo el tema de los destrozos y reformas en su apartamento… y… su posterior hospedaje en DMC?

_ "¡Trish aquí no! ¡Se me eriza el pelo!" Patty le gritó sujetándose la cabeza. _ "Están perdiendo el foco de la cuestión. No es justo, compórtense como adultas ¡Maldición!"

_ "¡Patty!" Las cazadoras reprendieron.

Luego de un silencio incómodo, al menos para la pelirroja puesto que Patty ya estaba acostumbrada, se oyó un suspiro de Trish, resignada a posponer su 'reeducación' al cachorro de humano para después.

_ "Sigamos con lo nuestro. Kyrie: Me imagino que compraste todo lo que necesitas, ¿No?" Le espetó con las manos a la cadera, casi como toda una profesional.

_ "¿Todo… lo que… necesito?" Sus ojos almendra se volvía cada vez más anchos.

_ "Sí, ya sabes… ¿Lencería?" Patty le hizo un gesto de obviedad, como si ella supiera del tema. Kyrie apretó los labios y se sonrojó aún más – Como si eso fuera posible…-

_ "¿De dónde sacas todas esas ideas?" Lady, con los ojos muy grandes y las cejas fruncidas miró a la adolescente con incredulidad y real terror. Esta niña se había echado a perder.

_ "De mi revista seventeen"

_ "Nah, no creo que sea esa tu 'bibliografía'" La morena le entrecerró los ojos. Patty se ruborizó y sonrió con picardía.

_ "Ok. Esto es una emergencia. Chicas alístense. Iremos de compras" La diablesa asintió con la cabeza. Las tres compartieron una sonrisa maliciosa que hizo temblar a la pelirroja.

Oh, sí… la billetera de Dante iba a jadear…

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...

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Llegaron a destino y mientras Nero hacía uso del estacionamiento privado del lugar, Kyrie había perdido su mirada en un punto muerto dentro del auto, donde las memorias de lo ocurrido hoy en la tarde goleaban su cordura; ser víctima otra vez de sus 'nuevas amigas' maaaas las vendedoras del local de lencería en el centro comercial había sido la experiencia más traumática de su vida, y sí, contando con el rapto e intento de homicidio por parte del falso Salvador; eso había sido una pavada comparado con estas tres maniáticas.

La puerta del acompañante se abrió trayéndola de nuevo a la realidad.

_ "¿Señorita?" Nero le ofreció la mano para ayudarla a salir del auto. Ella sonrió en respuesta y la aceptó.

Tras registrarse en el lobby, la parejita caminó hacia el ascensor, disfrutando la tranquilidad y el silencio en la caja metálica tras el 'tink' al cerrarse las puertas.

_ "Mm… ¿Te gustó la película?" Nero decidió cortar el silencio.

_ "De hecho, sí. Me gustó" Ella le sonrió. _ "La cena también"

Se sentían como dos completos extraños.

_ "Bien… Me alegro mucho…"

Tan idiotas.

Como si en alguna parte del globo algo o alguien estuviera empecinado en joderle todo sus planes el día de hoy, porque esto si se llamaba estar meado por un dinosaurio de la Mesozoica, un ruidito –porque así lo denominaría- se oyó antes de que la electricidad fallara y quedaran sumidos bajo una oscuridad engullidora, dentro de una caja metálica suspendida a unos cuantos metros alejados de tierra firme, y con una mujer que –como bendición de ese mal nacido y bien extinguido dinosaurio que realmente disfrutó orinar su suerte- recordó ser claustrofóbica… Simplemente genial.

_ "¿Qué- Qué- Qué sucedió?"

_ "Mm, solo… Aguarda"

Con el Devil Bringer enguantado, el albino presionó el botón de emergencia y como era de esperarse, al no recibir respuesta inmediata, comenzó a toquetear todos los botones. Él realmente tenía un problema con los botones. Juró que tenía muchas ganas de desenfundar a Blue Rose y hacer que la maldita cosa volviera a funcionar, pero sabía que eso había funcionado una sola vez y de pura suerte, así que se contuvo resoplando con obvio fastidio.

_ "Bien. Supongo que tendremos que esperar" Suspiró, tratando de controlar una rabieta que lo instigaba a patear el maldito tablero con botones.

Los odiaba tanto.

Jodidos botones.

_ "¡¿Qué?! ¿No puedes hacer nada?"

Nero se volvió a su acompañante con la mirada perpleja. Sabía que ella se estaba alterando. Podía verla casi con claridad en medio de la oscuridad. Supuso que era otro beneficio de su nueva naturaleza. Ella llevaba los ojos muy abiertos, pupilas dilatadas, labios entreabiertos comenzando a jadear y con las manos temblorosas se apartaba el cabello y se masajeaba el rostro.

_ "Kyrie… ¿Estás bien?"

_ "No"

_ "… Tranquilízate. Todo estará bien" Y se acercó lentamente. Sabía que ella no podía verlo bien.

_ "¡¿Cómo me pides eso, Nero?! ¡No puedo!... Necesito… necesito… quiero agua, necesito aire ¡Me falta aire!"

Así como así, Kyrie comenzó a desabotonarse la blusa – que él no entendía por qué tenía que desabotonársela por completo- y a agitar su mano cerca del rostro pálido y brillante en sudor frío. Nero apretó los dientes y se sonrojó. Podía… Verle… todo… Bueno, no todo, solo el sostén blanco a lunares rosas y su piel pálida y seguramente suave como el algodón, mientras su pecho subía y bajaba completamente agitada. Esto no ayudaba en absoluto. No sabía cómo ayudarla a calmarse.

_ "Kyrie, tranquila…" Le murmuró, extendiendo las manos para acariciarle el cabello. Ella se crispó en nervios con un chillido. _ "Shhh… intenta respirar profundo" Siguió con su voz suave.

Como tanto le estaba costando, la pelirroja se esforzó y comenzó a inhalar por la nariz, exhalando ruidosamente por la boca. Él sonrió.

_ "Muy bien, solo respira. Estoy aquí contigo" Con su repentina calma, Nero le acarició el rostro y el cuello, y aunque la sentía temblar, poco a poco se iba relajando.

Permanecieron en silencio por algo más de un par de minutos, hasta que las luces parpadearon encendidas y el ascensor se puso en marcha. A pesar de oír el funcionamiento normalizado del elevador, Kyrie había llegado a un punto máximo de relajación donde, con los ojos cerrados y sus manos firmemente asidas a los bíceps de Nero, mantenía sus inhalaciones profundas. Tras un ligero parpadeo para volver a acostumbrar sus pupilas a la luz, Kyrie abrió los ojos, le sonrió al albino y… frunció el ceño al notar la mirada desviada a un costado –como si se estuviera concentrando en algo realmente duro- y las mejillas ardiendo de su chico.

_ "Nero ¿Qué-?"

El 'tink' de la llamada en un piso intermedio, lo obligó a empujar a la pelirroja contra el rincón y apretar su cuerpo cerca, mientras las puertas se abrían.

_ "Ugh, ¡Por Dios! Estos chicos de hoy, no se pueden esperar a llegar a la habitación que ya están montando un espectáculo" La voz disgustada de una señora advirtió la presencia de la pareja en la espera del elevador.

_ "¿No ven que está ocupado?" El medio diablo gruñó por encima de su hombro.

_ "Pero, muchachito insolente… ¿Cómo se te-?"

Y nuevamente el vendito 'tink' aprobó el ascenso al próximo piso, ahogando las quejas de la señora – que sonaba como si hubiera pasado una mala noche- lejos de ellos. Lentamente el punk se retiró de su cercanía.

_ "Pero, Nero ¿Qué fue todo eso?" Kyrie, con las mejillas fucsias y los ojos muy grandes, lo observó con incredulidad.

_ "Ejm… Tu… eh… blusa…" Advirtió, apartando la vista hacia el tablero de botones. Nunca le habían resultado tan interesantes los botones en toda su vida.

_ "¡Ay! ¡Date la vuelta!" Ella lo espantó lejos, cerrándose la blusa rápidamente.

Uff, esta sí que sería una larga noche…

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...

.

Mientras tanto, al otro extremo de Capuleto…

La tormenta continuaba, fría y constante, golpeando los cristales de las ventanas, donde un par de ojos bicolores se perdían en la oscuridad de la noche, de vez en cuando destellando ante los relámpagos ocasionales que cortaban el silencio.

Lady apretó los labios y exhaló por la nariz sin hacer ruido, tratando no enseñar la ira que a la vanguardia coloreaba sus mejillas. ¡Qué carajo le sucede! Ella estaba sentada en el sofá, con la cabeza de Patty –roncando y babeando- sobre el regazo, esperando a que la lluvia pase, y el muy idiota de Dante –obviamente sentado detrás del escritorio- no le sacaba los ojos de encima.

Ok, sí, puede ser porque recién acababan de discutir sobre la relevancia de las aceitunas en su pizza y su experiencia cercana con la parca debido a las malditas cosas verdes, y ella se quedó con la última palabra –o insulto- ganador – porque enserio, nadie se esperaba que un semidiablo tan poderoso, incluso más que su padre el gran caballero oscuro Sparda, muriera por asfixia con una jodida aceituna-, pero no por eso tenía el derecho de intentar perforarle el cráneo con la mirada. En la vida hay que ser buen perdedor.

Y Dante no lo era.

Porque siempre perdía.

En todo.

Murmurando algo ininteligible sobre no reaccionar de forma violenta para la preservación de la especie 'perra 24/7' sobre la faz de la tierra –completamente infantil y ofendido- el albino se estiró hasta conseguir la revista sobre el escritorio, abriéndola en algún artículo sin relevancia –al menos para él- y la arrojó sobre su rostro, antes acomodarse mejor en su asiento y dedicarse a dormir la mona.

No pasó mucho tiempo para que el silencio de la oficina se rompiera ante el estruendoso '¡Ringg!' del viejo teléfono, haciendo sobresaltar a la cazadora en estado pensativo. Naturalmente acostumbrado al prehistórico artefacto, Dante lo dejó sonar por tres veces antes de patear el escritorio con su bota, haciéndolo volar por el aire mientras extendía la mano perezosa para atraparlo. Esperó en vano, pues al tiempo que se quitó la revista del rostro con un gesto ceñudo en su cara adormilada, sintió una ráfaga de viento correrle por el costado y frenar en seco a su lado.

_ "Devil May Cry…" Lady, quien ya no toleraba esta clase de silencio, se apresuró a contestar.

_ "¿Pero qué-?"

Dante parpadeó mirando a la cazadora y alternadamente a Patty, que colgado peligrosamente del sofá, había sufrido el arrebato de la morena. Afortunadamente su cabeza rubia se detuvo a milímetros del suelo, debido a que su cuerpo aún estaba a medias 'tirado' en el sofá. Ella tenía un sueño realmente pesado.

_ "Mhm Jhm… ¿Un tipo misterioso dices?... Ajam… Mh Jhm…" Como si nada hubiera pasado, Lady continuó oyendo a la histérica del otro lado de la línea telefónica. _ "Bien, tranquilízate… Bueno, bueno… ¡Si me sigues gritando dejaré que te coma viva, pe-! Ahí está mejor… Sí, bueno… Bien… ¿Pero qué-?"

Lady casi dejó caer el tubo al suelo cuando sintió las manos del hibrido alrededor de su cintura, enterrando el rostro al costado de su cuello.

_ "Pero ¿Qué te pasa?" Con el ceño fruncido y tapando el tubo con una mano, la cazadora intentó alejarlo con codazos y empujones suaves en un principio, deliberadamente duros cuando notó que él se había perdido en otro mundo. _ "Dante" Ella apretó los dientes de forma amenazante antes de volver la atención a la llamada. _ "Enseguida iremos" Y con eso cortó.

_ "Hueles distinto" Dante murmuró con voz repentinamente áspera y… metálica. Inhaló profundamente el aroma de su cuello antes de apretar su abrazo por la cintura y moldearla a su cuerpo.

_ "¿Estás diciendo que apesto? ¿Qué te pasa? Deja de comportarte más idiota de lo que eres" Ella forcejeó con las mejillas gradualmente granas.

Realmente la había tomado por sorpresa debido a que jamás había reaccionado así antes; al menos no sin antes cabrearla lo suficiente para pelear a las patadas y luego a los jalones de ropa; el juego naturalmente retorcido al que llamaban 'amistad'.

Él se rio con suavidad y ese aliento le erizó la piel, dejándola paralizada. Volvió a inhalar, inundándose de placer cuando la sintió temblar en sus brazos. Honestamente no entendía por qué estaba haciendo esto, pero repentinamente al tenerla cerca sintió cómo su instinto demoníaco le vibró en su interior, obligándolo a reclamar su posesión sobre ella.

_ "Deja de estar jugando" Ella le gruñó, aun forcejeando. No le gustaba en absoluto la invasión a su espacio personal. _ "Tenemos un trabajo que si te decides a hacerlo bien puede que hasta te dé el 13 %" Intentó chantajearlo, cansándose de forcejear. Por supuesto que cuando consiguiera algo de espacio le vaciaría tres cargadores de la uzi en la entrepierna, pero primero lo primero.

_ "El 13% de nada es nada" Volvió a murmurar antes de besarle la piel caliente del cuello, recorriendo con sus labios húmedos hasta la oreja. Ella se retorció, ahogando un gemido.

_ "¿Ahora eres matemático o qué? ¿Estás diciendo que no vas a hacerlo?"

_ "Mhm jhm" Afirmó distraídamente y con la voz cada vez más grave, antes de hincarle los dientes con la suficiente fuerza como para hacer doler. La cazadora perdió el aliento por unos segundos antes de gritar.

_ "¡Ay! ¡¿Qué te pasa?!" Agotada de ser su muñeca, Lady le codeó con fuerza las costillas.

Se oyó un murmullo de Patty que se acomodó mejor en el sofá, y antes de que tuviera tiempo a cualquier otra cosa, Dante pareció salir de un estado de trance, soltándola de inmediato y alejándose un paso, como sorprendido de lo que acababa de hacer.

_ "¡¿Qué carajo te pasa?!" Ceñuda, Lady se llevó la mano al cuello dolorido y lo miró como si realmente tuviera el poder de acribillarlo con la mirada bicolor.

El albino parpadeó con la mirada lejana, intentando razonar lo que sus impulsos acababan de hacer, aunque algo en su interior, quizás una pequeña parte de su consciencia –no es como si tuviera mucha- comenzaba a hacer ruido y estaba muy seguro de que no quería saber la respuesta.

_ "La dirección" Dante exigió, cambiando el enfoque mientras enfundaba a Ebony & Ivory y se ajustaba a Rebelion tras la espalda.

La cazadora lo estudió por unos nanosegundos, alzándole la ceja cuando lo vio nervioso.

_ "¿Crees que soy idiota? No te llevarás toda la diversión. Yo también voy" Y con altanería caminó hacia la puerta de salida, terciando a Kalina Ann que había estado contra la pared, por la espalda. Se volvió a mirarlo por encima del hombro. _ "¿Qué esperas?"

_ "¿Y qué hacemos con Patty?"

_ "Ella ya sabe cuidarse sola"

_ "Mhm… no. Quédate"

_ "…"

Él rodó los ojos ante la mirada sorprendida y ofendida por la orden, de la cazadora. ¡Hey! Puede que sea un inconsciente para algunas cosas, pero sabía que estaba mal dejar a una mocosa como Patty –con sueño extremadamente pesado- sola en un barrio como este.

_ "Tú sabes a lo que me refiero" Se cruzó de brazos, en una mímica muy poco acertada de adulto ofendido ante la falta de ética.

Para Lady solo se veía ridículo… y un gran mentiroso; sabía que era una estrategia para que ella se 'conmoviera' y lo dejara ir solo. Y lo más seguro era que debido a lo que acababa de hacer quería mantenerse alejado de ella. La cazadora se dio la vuelta, le alzó una ceja y se cruzó de brazos, definitivamente desafiándolo.

_ "¿Tienes idea de la monstruosa capacidad que tiene esa criatura para fastidiar a la gente?" Lady señaló a la inconsciente roncadora en el sofá. _ "Pues te aclaro que nadie se animaría a raptarla… Te la devolverían en menos de cinco minutos y con un fajo de diez grandes para que la aceptes devuelta. Si lo piensas bien, harías un buen negocio…" Abrió los ojos bien grandes y asintió. _ "… Y terminarías por pagarme lo que me debes"

_ "Y siempre terminas con el mismo chiste ¿eh?..." Dante negó con la cabeza y las manos a la cadera. _ "De igual modo, nena… Sí, soy consciente del palo de golf…" Suspiró, señalando hacia la misma rubia que sin abrir los ojos estornudó y se acomodó mejor en el sofá. _ "… Pero-"

_ "¡Esta lluvia de mierda que no se acaba!"

La interrupción provino de un muy mojado y fastidiado Morrison, que sosteniendo un inservible y empapado periódico sobre la cabeza, entraba a la oficina.

_ "¿Cómo puede ser que llueva con tanta intensidad en esta época? En serio, yo creo que-"

_ "¡Ahá! Y aquí tienes a tu niñera. Vámonos"

Sin darles tiempo a pensar, Lady jaló a Dante por la solapa de su abrigo y tiró de él hacia afuera, ignorando los insultos del bigotudo en el vano de la puerta. Estaba decidida a terminar su trabajo antes de que su paciencia se agotara y terminara por cazar al demonio equivocado.

.

...

.

_ "Bueno… esto sí que es…"

_ "¿Incómodo?"

_ "… Iba a decir patético, pero incómodo está bien"

_ "… Yo creo que es normal, Nero"

Si creían que esta era una charla de tipo 'almohada' o 'después de', están muy equivocados.

Apenas hacía media hora- ¡Media hora!- que habían entrado a la habitación del hotel en el que se hospedaban solo por esta noche, LA NOCHE, y aun se encontraban sentados sobre el filo del colchón, alejados uno del otro por unos considerables cincuenta centímetros de edredón suave color rojo pasión.

Kyrie repiqueteaba las uñas sobre su regazo de piernas bien juntas y rígida como una tabla, mientras Nero murmuraba algo que siquiera él entendía, oteando perezosamente su alrededor, apoyando el peso del torso a las manos palanqueando contra el colchón y las piernas relajadas cayendo de forma… desparramada, mientras su bota derecha taconeaba sobre el piso alfombrado una canción.

El tiempo corría y honestamente ninguno tenía idea de cómo proseguir. No es que no quisieran o tuvieran dudas, quizás habían dado demasiadas expectativas al tema y ahora, con un silencio incómodo de por medio, Nero solo pudo suspirar un suave bufido, inflando las mejillas cuando intentó retener el aire en su boca al ver a Kyrie devolviéndole la mirada. Ella comenzó a reírse ante lo gracioso que se veía con los ojos muy grandes y las mejillas abultadas.

_ "¿Qué?" Exhaló de repente.

_ "Nada, nada" Batió las manos con desdén.

Nero suspiró cuando la vio alejar la mirada una vez más. Parecía que ella estaba más que decidida a ignorarlo el resto de la noche. Quizás todavía no estaba lista para este paso en la relación. Fue una realidad que lo golpeó bien duro en el estómago, porque lo más seguro fuera debido a su culpa, por no saber cómo aumentar esa confianza necesaria para tal intimidad, por haberse alejando en un principio, por haber corrido como una mariquita en vez de enfrentar de una vez por todas su realidad. Él suspiró suavemente y se puso de pie. Kyrie lo siguió con una mirada de ojos muy grandes.

…. Y otra vez la mariquita…

_ "Sabes… creo que deberíamos-"

'Ah no… ahora no te echarás para atrás, amigo' La pelirroja se dijo para sí misma. Sabía que su natural pudor iba a reclamar el trono momentos luego a este repentino estado de inconsciencia que se apoderó de ella, sin embargo, se puso de pie rápidamente y tomándolo por el brazo lo hizo girar de nuevo hacia ella, chocando sus labios con completa y sorprendente decisión.

-xxx-

El nudo nervioso en el estómago se fundió con el calor repentino y sus ojos azules extremadamente abiertos con sorpresa se cerraron al comprenderlo todo. Nero la sujetó entre sus brazos mientras recibía la lengua anhelante entre sus labios, dejándola tomar el control… por ahora. Bebió el sabor de sus besos desbordantes de pasión, dispuestos a demostrarle todo sus sentimientos y eso fue lo que necesitó para salirse de control. Enredó su Devil Bringer enguantado entre los risos cobrizos y cedió a su ansiosa naturaleza dominante mientras la azuzaba con su lengua a continuar con el beso húmedo.

A regañadientes debieron separarse bruscamente cuando el aire faltó, dejando el chasquido de sus labios hinchados propalarse en el silencio. Y se miraron. Los pardos de ella brillantes y enceguecidos por la bruma de la excitación se mantenían entornados, expectantes y ansiosos, mientras los azules oscurecidos la observaban con hambrienta fijación. Kyrie jadeó ruidosamente cuando el hibrido se abalanzó hacia su cuello, tomando el sabor de su piel suave entre besos codiciosos que marcaban su posesión sobre ella.

No se olvidó de ningún botón al desabrocharle la blusa con poca cortesía, arrojándola al suelo mientras caminaba y la hacía retroceder hasta caer pesadamente sobre el colchón. Lo incitaba sus gemidos reprimidos y la respiración entrecortada, pero aún más sus manos temblorosas que intentaban quitarle la camisa negra ocultando su perfecto pecho esculpido. Él se detuvo instantes luego para sacársela por encima de la cabeza, sin importar lo enajenado que se veía con la respiración pesada y sus manos inquietas por retomar las curvas preciosas del cuerpo bajo él.

La presión arterial de Kyrie voló hacia las nubes cuando la garra enguantada del semidiablo rozó los tirantes de su sujetador, abriéndose camino por la espalda para llegar al tan condenado broche, sin dejar de saborear la piel de sus hombros, cuello y clavículas en el proceso. Tras varios intentos fallidos, ella se dio por vencida y largó una risita nerviosa cuando lo oyó murmurar una maldición, las manos torpes sin poder desencarcelarla de la prenda.

_ "Permíteme"

La pelirroja lo separó de sí lo suficiente para maniobrar y mirarlo a los ojos mientras se quitaba el sujetador. Un rubor coloreó sus mejillas al sentir la brisa suave acariciar su piel caliente, mientras se exponía ante él, aun suspendido sobre ella. Se dio cuenta de su desnudez, de sus pezones endurecidos, del modo en el que él, hipnotizado, la comía con la mirada, y apartó el rostro a un lado abrazándose para cubrirse, que en parte era por la vergüenza que le ocasionaba percatarse de su propio descaro y de la humedad que estalló en ella cuando lo vio observándola sin recato.

_ "Kyrie" Murmuró en esa voz que incrementaba el calor presionando en su bajo vientre. Aun así no le devolvió la mirada. _ "Kyrie" Insistió, esta vez el susurro pegado a su oído.

Ella se volvió lentamente. Allí estaba, a escasos centímetros, con sus ardientes ojos azules y esa maravillosa expresión turbada entre excitación, culpa y amor; todo para ella. No había dudas.

_ "Déjame quitarte la vergüenza" Habló con la voz enronquecida, mientras sus manos apartaba a las de ella sobre sus pechos.

La pelirroja adoptó la mirada de un conejo deslumbrado por un coche cuando vio la sonrisa del greench plasmada en el rostro de Nero. El deseo oscuro se despertó en ella como jamás creyó antes, y sin que pudiera razonar las palabras, lo detuvo por unos instantes.

_ "Solo… déjame quitarte esto" Su pulgar e índice presionaron cada dedo garra mientras tiraba suavemente del guante y lo arrojaba hacia el espacio en penumbras.

Nero sonrió suavemente y se inclinó para besarla en los labios hinchados, esta vez con suavidad. ¿Cómo era posible que le resultara tan atractivo su DB?... 'Mujeres'. Kyrie concedió el beso con un gemido satisfactorio, mientras lo sintió apretar su cuerpo cerca del suyo.

Se entretuvo con su boca mientras la garra le arañó suavemente la piel cálida y porcelana de sus pechos regordetes, rasgando hacia abajo ligeramente el pezón endurecido, antes de volver hacia arriba con la yema del dedo áspero en un movimiento lánguido, enviando descargas eléctricas a cada terminación nerviosa de su cuerpo. Como respuesta Kyrie se arqueó y tiró de su rostro hacia atrás, rompiendo el beso sin miramientos. Era por demás sensible al tacto sutil del mitad diablo y la ansiedad no estaba ayudando mucho. Él se regocijó al ver su expresión. Iba por el buen camino.

Nero admiró su belleza, observando la estela de piel cálida, que tras su Devil Bringer suavemente arañándole el abdomen hacia el sur, se erizaba ante la caricia. Ella se volvió a arquear con un gemido suave cuando llegó al borde de su falda y tiró suavemente para quitársela junto con su última ropa interior. La pelirroja cerró los ojos con fuerza para no enseñarse tan abochornada al quedar completamente expuesta. Lo sintió separarse por un instante, y rápidamente al momento lo tenía otra vez por encima de ella, presionando su boca deseosa contra su piel.

Kyrie no podía – ni quería- comprender la desvergüenza de ambos, pero sí podía disfrutarla, sentirla, apreciar su tacto y sus besos como si fuera la última vez. Se sorprendió al sentir la invasión suave pero repentina a su intimidad, mientras continuaba el deleite en sus pechos y con un jadeo, enredó sus dedos en el cabello albo incitándolo a que no se detuviera, que en parte también era para que no alzara su vista y la viera completamente sonrojada y agitada.

Nero sonrió con la boca pegada a la piel rosada y erguida, mientras continuaba sin descanso. La suavidad de las yemas de sus dedos delgados proporcionan la presión y fricción justa para hacerla suspirar temblorosamente, mientras su piel se llena de color estallando en sus mejillas; ya no tanto por el pudor, sino más bien por la profunda excitación que embriagaba sus sentidos. No podía soportarlo mucho más.

_ "N-Nero…" Murmuró como pudo.

_ "¿Mhm?"

_ "Por favor…" Chilló bajito.

_ "…"

Él se detuvo y sonrió al verla a los ojos entornados. Se puso de pie rápidamente y procedió a desvestirse sin quitarle la mirada de encima. Estaba completamente fascinado por la belleza extendida en la cama, el cabello flamígero esparcido tras ella, de su piel llena de color, las mejillas abarrotadas, los brillantes ojos pardos entornados, y la reluciente intimidad expuesta y lista para recibirlo. Kyrie abrió los ojos en sorpresa cuando lo observó de pie frente a ella en toda su gloriosa desnudez. Todo en él era perfecto, desde su tono muscular definido y el color pálido de su piel, de la sombra de vello nevado que descendía por debajo de su ombligo y terminaba en su eminente e… intimidante virilidad. Repentinamente sintió más ansiedad que de costumbre y tragó saliva nerviosa.

_ "Tus deseos son órdenes…" Nero sonrió mientras lentamente descendía sobre ella. Le observó en sus rasgos el repentino temor, en la forma en que sus ojos se cerraron con fuerza y en cómo se tensó; se obligó a ir despacio. _ "Kyrie" Le murmuró cercano a sus labios. Ella abrió los ojos lentamente. _ "Prometo que seré gentil" Le murmuró ligeramente agitado, sus dedos temblorosos suavemente apartándole el flequillo a un costado. Él realmente no creía ser capaz de detenerse si avanzaban un poco más que esto. Necesitaba estar seguro de que ella lo quería tanto como él.

Con todo, al verla sonreír con confianza, se permitió una sonrisa sincera de pura felicidad. Se movió muy despacio, extremadamente consciente de la inexperiencia de ambos, pero aún más de la deliciosa presión que lo abrazaba con cada pulgada tortuosamente lenta que avanzaba en su interior. La oyó sisear y tensar las piernas, y se detuvo, esperando el consentimiento de continuar.

_ "Respira" Le aconsejó antes de besarla suavemente en los labios.

_ "S-solo…" Ella lo rodeó con sus piernas. _ "Hazlo" Murmuró bien bajito y con timidez, abrazándose a él con fuerza.

Nero le besó la línea de la mandíbula tensa hasta el oído, y murmurándole algo que sonó como 'no olvides que te amo' – y que ella apenas oyó- empujó todo el camino con un solo movimiento certero. La oyó ahogar un grito y se estremeció; la sensación de profundo placer que él sentía, se veía opacada por la ligera culpa que sentía. Sabía que era natural, pero el conocimiento no le quitaba sordidez al tema, sobre todo porque conocía la tolerancia de Kyrie al dolor; aunque intentó ocultarlo, ella aún mantenía las uñas clavadas sobre la piel de sus hombros. Levantó el rostro y vio en el de la pelirroja un par de lágrimas recorriéndole las mejillas.

_ "Lo siento" Murmuró avergonzado, barriéndole las lágrimas con la yema de los dedos.

_ "E-estoy bien, Nero" Ella le sonrió un poco tensa. Comenzaba a sentir una calidez agradable que la animaba. _ "En serio" Insistió, acariciándole la mejilla para borrar la preocupación de su rostro.

El albino se acercó y la besó en los labios con dulzura; le acarició el cabello e hizo llover besos como plumas en todo su rostro, con toda la ternura que en algún momento ella le había enseñado; la salvadora de su pobre alma solitaria, la dueña de su cordura. La oyó gemir suavemente sobre los labios y supo que ya estaba lista.

Kyrie se sorprendió cuando lo sintió abrazarla con firmeza y girar con cuidado sobre el colchón, dejándola en la cima. Aún asida a sus hombros anchos y con los ojos muy abiertos, ella lo miró sin despegarse de su pecho.

_ "¿Qué…?"

_ "Quiero verte" Él sonrió con travesura.

_ "¿V-verme?" Reeealmente no comprendía. Este no era el momento para platicar ¿O sí? ¿Cómo es que podía controlarse tanto si ella apenas podía hilvanar las palabras?

_ "Hm mhm" Asintió, tomándola de los brazos y separándola suavemente de él.

Ya a horcajadas y con el rostro como un tomate, Kyrie captó la indirecta súper directa y se movió lentamente, temiendo que la incomodidad física volviera. No lo hizo, sin embargo con ese primer balanceo aumentó drásticamente el calor opresivo en su interior y la consciencia sobre la situación, donde sus entrañas parecían retorcerse al pedido de más. Y cumplió con la demanda. Volvió a bajar, esta vez un poco más rápido y largó un gemido profundo, al tiempo que su amante exhalaba ruidosamente ajustando el agarre en sus caderas con firmeza. Ella se volvió a mirarlo y se mordió el labio inferior con picardía. Era completamente excitante saber el placer que le provocaba no solo a ella sino también a él, y con esa certeza, dejó que su pequeño lado pervertido saliera a la luz.

Con cada movimiento oyó a Nero murmurar un 'uh-n', y animada por las sensaciones salvajes que electrificaban su unión, pronto Kyrie encontró el ritmo natural en sus caderas, dejándose llevar. Las caricias se volvieron más desesperadas, la necesidad urgente de alcanzar la cima como si la vida le fuera en ello. Esa intensidad que tanto podía alarmarla, la manejó a su antojo, tensando todo su cuerpo cuando sus movimientos se volvieron cada vez más erráticos. Sintió a Nero sentarse al borde del colchón y cerrar sus labios sobre uno de sus pechos, haciéndola gemir ruidosamente.

Todas las sensaciones que había sentido en este último tiempo, las idas y vueltas, las preocupaciones, la dolorosa distancia y todo lo demás, se esfumaron con la intensidad del momento que descargó en un grito de "¡Nero!" antes de subir a la cumbre de la montaña rusa y caer con velocidad, dejando sus músculos completamente inservibles en el proceso. Él la siguió segundos después, solo que resistió la tentación de gemir, gruñendo cuando la liberación se rebeló salvajemente.

Y ahí se quedaron, en busca de algo de cordura y de aire, mientras se abrazaban con el resto de fuerza que les quedaba. Ella le acarició la espalda por un rato, disfrutando de la increíble suavidad de su piel y de los músculos contrayéndose bajo sus dedos, mientras lo sintió separarla de sí a duras penas. Se volvió a mirarlo y le sonrió, para enseñarle con seguridad que ella estaba bien, ya que su rostro gritaba silenciosamente por saberlo.

_ "Te quiero" Ella le murmuró con claridad y le besó la punta de la nariz con ternura. Él se sonrojó y parpadeó a un lado antes de volver a mirarla un poco ceñudo.

_ "Yo… también"

_ "Lo sé" Kyrie le sonrió antes de volver a besarlo, esta vez en sus suculentos labios fruncidos en un pequeño mohín.

Era todo lo que necesitaba saber.

.

...

.

_ "Yo te lo digo, Morrison. Esos dos andan en algo..." Dijo una Patty suspicaz, curvando la lengua hacia arriba en un gesto de concentración mientras jugaba su mano de cartas.

_ "No, no…" La voz ronca del agente sopló el humo del cigarro. _ "Esos dos no estarían juntos ni aunque el cielo y el infierno se fusionaran, Patty. Ambos son un dolor en el culo y juntos ¿Te imaginas lo que sería de la humanidad?" El bigotudo se rio.

_ "No lo sé… No lo sé. Gin… ¡Gané otra vez!"

_ "¿Gin? ¡Si estábamos jugando póker!"

La réplica de Patty fue ahogada por el estruendoso sonido de la puerta siendo azotada con fuerza y casi desencajada de las bisagras, nuevamente cortesía del hijo menor de Sparda que la abrió de una patada… otra vez. Alguien debía de denunciar tal abuso con el pobre roble. La adolescente y Morrison lo observaron con incredulidad traspasar el vano de la puerta, completamente empapado y como una pipa de caliente. Nadie se animó a cortar el silencio mientras lo siguieron con la mirada pisoteando todo el camino hasta las escaleras y subiendo con un ligero trote. Completamente sin palabras.

_ "¡¿Qué yo me vaya a la mierda?! ¡¿Quién te crees que eres mestizo malagradecido?!" Se oyó decir a Lady, que con la cara roja, empapada de la cabeza a los pies y con los puños cerrados, seguía el mismo camino de Dante, definitivamente decidida a no perder la discusión.

Morrison suspiró una sonrisa con los ojos cerrados y luego miró a Patty.

_ "Estos dos están hechos el uno para el otro…"

Patty correspondió asintiendo enérgicamente con otra sonrisa.

Tras adentrarse sin permiso, Lady cerró de un azote la puerta de la habitación del semidiblo. Se cruzó de brazos y lo perforó con la mirada mientras él se quitaba el abrigo empapado y lo arrojaba a un rincón, completamente decido a ignorar su presencia, manipulando las hebillas de su chaleco. Demás está decir que a la cazadora no le gustaba ni medio ser ignorada.

_ "¡¿Cuál es tu jodido problema?!" Le espetó marchando hacia él.

_ "¿Mi problema, Lady? Ninguno. Solo que si quieres actuar como una pendeja, no lo hagas cuando MI dinero está en juego"

_ "¡¿Tú dinero?!"

Él se volvió a mirarla con calma burlona dándole una respuesta silenciosa y se quitó el chaleco antes de darle la espalda. Ella apretó las uñas contra su brazo y lo obligó a darse la vuelta. Ni lo movió; ehh…. Ahora sí estaba más cabreada, over nine thousand!… (N/A: Dragon ball Z xD)

_ "¡No me ignores!" Lady se plantó frente a él. Recibió una ceja blanca y erguida como respuesta.

_ "Aunque quisiera no puedo, nena. Eres lo suficientemente ruidosa" Y con eso se quitó la remera negra por encima de la cabeza y la arrojó al suelo, antes de comenzar a deshacerse del cinturón de sus pantalones.

_ "¡Pues en lo que a mí respecta, no es de tu incumbencia! ¡De última la que hubiera salido lastimada hubiera sido yo!" Lady le gritó aún más fuerte y lo empujó. De nuevo ni lo movió.

Dante estaba realmente harto y cansado de discutir con ella. Era demasiado cabeza dura; ¿Por qué no entendía que era un humano? No era un 'simple humano' –porque un simple humano no tendría una cantidad espeluznante e ilegal de armas- pero si lo suficiente y anatómicamente frágil como para ser partida en dos por un descuido; un descuido por ser fanfarrona. Él podía darse el lujo de ser presumido, en cambio Lady podía sufrir severas consecuencias si no sabía con quién hacerlo. Y no. No estaba preocupado por ella, solo que no estaba de ánimos para planear un funeral. Eso fue lo que se dijo a sí mismo.

_ "No es de mi incumbencia ¿eh?"

En un rápido movimiento el albino la empujó duramente contra la pared y le apretó dos dedos contra los músculos apretados del abdomen por encima de la blusa pegada al cuerpo, haciéndole doler. Lady reprimió una mueca ante el ardor de la presión y gruñó tratando de espantar la mano sobre ella; lo miró con furia.

_ "Si no me interpongo, por poco terminas diseccionada en dos, de aquí…" Apretó un poco más duro y subió por la blusa blanca hasta el cuello, donde apretó un poco más. _ "… Hasta aquí" Gruñó; sus azules demasiado claros incinerándola con la mirada.

_ "Nadie pidió tu ayuda" Le escupió, bien ceñuda. No iba a darle el punto aunque sabía que tenía razón.

_ "Tampoco pedí ser la niñera de una pendeja malagradecida, pero ya me ves, aquí estoy"

Lady levantó la mano y cerró el puño, teledirigido con velocidad al rostro del albino. Dante lo atrapó sin ninguna dificultad y lo apretó contra la pared; cerró ambas manos en las muñecas de la cazadora, porque la conocía ambidiestra. Y como era de esperarse, cerró la brecha entre sus cuerpos, besándola y obligando sus dientes a ceder mientras saboreaba sus labios sin reparos, con fuerza.

Ella estaba tan furiosa que lo único que hizo fue quejarse y retorcerse para alejarlo. ¡Cómo odiaba esa actitud pedante que tenía! ¡Quién se cree que es! No tenía ningún derecho de tratarla como una debilucha y luego querer anidar entre sus piernas como si fuera lo único que hacían bien juntos. Odiaba tener que darle parte de la razón, pero de ningún modo se iba a salir con la suya, no hoy. Especialmente hoy. Lady le pateó la espinilla con fuerza, tratando de zafarse, pero solo consiguió ahogarse más con sus labios codiciosos y su lengua anhelante.

Como si de un mágico conjuro se tratara, la falta de aire por su cercanía y su beso exigente, ablandó todas las intenciones de pelea, fundiéndose en la excitación que le generaba el peliblanco. La facilidad que Dante tenía para destruir la muralla de dureza que ella había levantado hace tiempo, la indignaba. Lady se dejó llevar, otra vez. Le devolvió el beso con furia, quizás intentando ganar la pelea de lenguas ya que la otra la había perdido por goleada. Repentinamente lo sintió apretarla aún más contra la pared y ella ligeramente se alarmó por la falta de aire y la compresión de sus músculos de modo que ya no era tan placentero, era más bien doloroso.

¿Por qué actuaba con tanta desesperación? ¿Por qué era más dominante que antes? ¿Realmente había estado tan preocupado por ella? Y por sobre todo, ¿Por qué carajo su cuerpo estaba tan caliente si afuera hacía un frío de diez mil Frosts y ambos estaban empapados por la lluvia helada de mediados de invierno?

Comenzó a sentirse incómoda y con ello dejó de corresponder el beso, gruñendo en busca de aire. Era evidente que Dante ya no estaba en este mundo, o al menos ignoraba la capacidad humana de retener el aire. Quizás si no hubiera estado perdida en todos sus pensamientos, hubiera premeditado el dolor repentino en su labio inferior cuando el hibrido cerró con fuerza los dientes en su carne, con la suficiente fuerza como para extraer sangre. Ella chilló y se retorció con fuerza para zafar del agarre.

El repentino quejido de Lady, lo sacó de su letargo, separándose bruscamente de sus labios sangrantes.

_ "¡¿Pero qué mierda te pasa?!" Jadeando en busca de aire, Lady le ladró con voz agitada.

Dante se había apartado escasos milímetros, y esa cercanía le bastó para verlo completamente enajenado. Estaba agitado, su cuerpo empapado dejaba ver claramente pequeños hilos de vapor bailotear a su alrededor, y sus claros orbes cerúleos pintaban una fina línea amarilla en los bordes del iris. Lo vio relamerse la sangre en los labios y con ello dejó al descubierto un par de caninos bien filosos que brillaban en blancura. Lady tragó saliva.

_ "¿Qué te pasa?" Pidió más calmada, aunque su voz siguió con el tono exigente. No iba a bajar la guardia.

Sin articular palabra, el hijo menor de Sparda soltó uno de los agarres y le pasó el pulgar por el labio hinchado, barriendo la sangre, mientras se lo llevaba de nuevo a los suyos propios para saborear. La miró fijamente a los ojos. Lady pudo ver por primera vez en la historia, cómo su compañero perdía los estribos de su diablo interior, cosa que jamás había sucedido; al menos, no desde su adolescencia. No la estaba escuchando y lo que era peor, ella temía que no pudiera hacerlo en el corto plazo. Había estado muy raro últimamente, y tenía el presentimiento de que sabía de qué se trataba, aunque hubiera querido negarlo por todos los métodos concebibles.

El mitad diablo parpadeó repentinamente y todas sus facciones duras se suavizaron, respirando con dificultad cuando volvió en sí. Fijó su mirada helada en los bicolores preocupados y se acercó nuevamente, apoyando su frente suavemente en la de ella.

_ "Vete…" Jadeó mirándola entre las pestañas nevadas a sus preciosos bicolores.

_ "Dante… ¿Qué-?"

_ "Fuera" Le espetó con firmeza, separándose unos considerables centímetros.

A Lady no tenían que decírselo dos veces. Frunciendo el ceño para ocultar la preocupación bajo su altanería, la cazadora se acomodó en lo que pudo la blusa empapada y salió de la habitación con determinante marcha, dispuesta a no volver en el corto plazo. Bajó las escaleras con un trotecito rápido e ignoró a Patty que le chillaba algo sobre unírsele a un juego de Pool con Trish que recién había arribado.

_ "¡Hey! ¿A dónde vas? ¡Lady, vas a resfriarte con tanta lluvia!" El consejo de Patty recibió un portazo bien sonoro como respuesta y ella frunció el ceño, ofendida. _ "¿Pero qué le pasa?" Y se volvió a la diablesa que miraba con fijeza la puerta de salida y alternadamente las escaleras. La vio olfatear el aire y frunció más el ceño, esta vez intentando sofocar una risa. _ "¿Y a ti que te pasa?" Pidió divertida. _ "¿Trish?" Llamó en tono preocupado cuando la vio seria y con la mirada azul concentrada en la puerta.

La blonda mayor parpadeó en respuesta y se volvió a Patty.

_ "Nada. No es nada, cariño" Le dio una palmadita en la espalda y se volvió a la mesa de pool.

_ "Quién hubiera dicho que Dante sería cazado…" La exhalación calma de Vergil rompió el silencio haciendo que las rubias volvieran su atención a él.

_ "¿Casado? ¿Dante está casado?" Patty pidió con incredulidad.

_ "¿Qué?" Morrison, sentado en el asiento de Dante y hojeando una de sus revistas se volvió a la conversación.

_ "No dijo Casado… dijo Cazado" Trish aclaró mirando fijamente al hijo mayor de Sparda, que sentado en el sofá, no quitaba la mirada tranquila de su libro.

_ "¿Cazado?" Repitió Patty. _ "No, no… aguarda, ¿Se supone que es alguna moraleja sobre el cazador cazado o algo así?" Espetó con las manos a la cadera.

_ "Habla claro, Vergil" La seriedad en el tono de Trish, preocupó al agente y a la adolescente.

Vergil no se dio por aludido y solo de levantó con calma, cerrando el libro y caminando hacia ella.

_ "Cazado… atrapado… Jodido… Tú elige"

Aclaró con altanería, antes de alzarle una ceja y empujarle el libro cerrado contra el pecho encorsetado en cuero. Ella ni se movió, solo tomó el libro entre sus manos y lo miró desafiantemente.

_ "Sabes leer… ¿Verdad, súcubo?" Y con una ligera sonrisa asquerosamente malvada, Vergil se fue calmadamente de la oficina, perdiéndose en el diluvio oscuro de la noche.

Trish miró inexpresivamente la puerta, antes de volver a Patty con una sonrisa suave para calmar la preocupación en la adolescente.

_ "Parece que tendremos que posponer el juego, Patty" Y con una palmadita en el hombro se despidió antes de tomar su chaqueta de cuero y caminar fuera de la oficina.

La adolescente normalmente habladora se quedó parada en medio de la oficina, completamente aturdida y sin comprender nada, hasta que oyó a Morrison tras sus espaldas.

_ "Te lo dije, Patty. Esos dos son un verdadero dolor en el culo" Rio negando con la cabeza, volviéndose a su lectura.

_ "Lo sé…" La rubia contestó distante antes de volver los enormes ojos azules hacia las escaleras, donde se confundía el sonido de la ducha encendida con la lluvia en el exterior. 'Dante…'

Algo raro estaba sucediendo en Devil May Cry y no le gustaba para nada.

…Tal vez los sueños se hacen realidad después de todo…

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Quizás entenderán ese final en el próximo capítulo, cuando Patty piensa que los sueños se hacen realidad después de todo. Verán que hice unos cuantos cambios a la historia y que sufre altos y bajos en todo el trayecto, puesto que este capítulo fue pensado a mediados de Junio – donde mi cambiante estado de humor era distinto al de ahora- pero entre tantas cosas, recién hoy pude actualizar. Si todavía te interesa esta historia, te agradecería si me dejaras saber lo que piensas en un comentario. Gracias por leer, por 'favoritear' y seguir este fic. Saludos Celes!