Hola! No me asesinen se esconde en un rincón donde nadie la pueda encontrar Perdon! En serio perdón! se inclina. No pensaba que me iba a tomar tanto tiempo escribir este Capitulo, además de que entre a la escuela y tomo gran parte de mi tiempo, además de que quiero este año ser toda una matada porque no me quiero ir a finales! No son horribles! Y acabo de terminar mi primer parcial y la verdad es que en las materias que me han dado calificación me ha ido de maravilla, un ejemplo es que saque 9.4 en química, EN QUÍMICA! Wiiiiiii! Pero eso no tiene escusa para haber dejado de escribir por este tiempo…. Pero bueno ya las dejo leer, espero que disfruten el nuevo capi :3


El sonido era una de las cosas las cuales podía dominar muy bien. Después de que mi mundo siempre era oscuro, tuve que dominar muy bien el mundo de las tinieblas sin necesidad de usar la luz que todos los seres vivos necesitan para vivir cómodamente.

Todo el sonido de mi alrededor sabia perfectamente donde se ubicaba cada persona, su tamaño, edad, complexión con solo escuchar el más leve sonido que produjeran. Deje salir una de mis sonrisas, sabiendo el efecto que produciría obteniendo el efecto deseado, causando que mi sonrisa se ensanchara.

Deje que Oto, mi estornino, jugara con mis presas trayéndoles sonidos para que su mente vagara, sufriera. El sonido de sus llantos, sufrimientos, eran dulces melodías para mis oídos. Deje que aquellas melodías continuaran por unos momentos mas hasta llegar el momento el cual los sonidos eran mucho mas hermosos. El final llegará pronto.

Silbé y Oto se posó en mi hombro izquierdo, manteniendo todavía los sonidos en las presas para que sufrieran. Tomé mi katana de la parte Tsuka (mango) sacándola de su Saya (vaina), hacia cortes lentos y dolorosos a mis presas, dejando el libertad aquella sustancia vital de su prisión. Podía oler el hierro que corría, pudiendo hasta oler el calor que amainaba (A/n: si el calor se puede oler, es algo complicado de explicar, pero cuando te concentras en un solo sentido puedes llegar a sentir las cosas que deberías sentir con otros sentidos, expandiéndose en sensaciones muy fuertes). El filo de mi katana estaba cubierto de sangre, una de las cosas que mas amaba, su olor, su sabor, su calidez… Decía que tenia un hermoso color carmesí, pero no sabía que era los colores, la luz… Solamente conocía la oscuridad de las tinieblas.


Una chica de cabellos azul oscuros, tez pálida en contraste de sus ligeras mejillas sonrojadas, con aquellas orbes negras como la noche, con complexión delgada y pequeña, vestía una camisa de cuadros de color rojo Tuscan con blanco, unos pantalones de mezclilla gris a la cadera, con unos Converse color blanco.

Estaba vagando por las calles de Namimori tratando de recordar algo de su desconocido pasado. Hasta que vio un trio muy singular pasar a lado de ella. Eran tres chicos el primero era el más pequeño de todos con una mata de cabello castaño, al estilo desafiante de la gravedad, el segundo era un peli plateado con ojos esmeralda, y el ultimo chico, el más alto de todos tenia cabello negro con unas orbes cafés. Todos usaban el mismo uniforme, dando a ver que iban a la misma escuela. La chica se quedo viendo unos segundos más al peculiar trio, para momentos después la mirada del tercer chico y la chica se cruzaran, dejando una cara embobada al chico y un sonrojo a la chica. Se miraron por unos segundos más para continuar cada uno por su camino.


Al día siguiente de la llegada de Varia, se hospedaron en un hotel cercano al centro de la ciudad, se podía escuchar los gritos de Squalo, mezclados con los de una chica. En la suite se encontraban todos los varia, haciendo cosas que cada uno les gustaba, ejemplo Fran se encontraba molestando a Bel, diciendo que 'No era un Príncipe' y el otro en respuesta le enterraba un cuchillo en su cabeza sin ningún resultado. Lussuria estaba siendo él mismo, mientras que Levi estaba adulando a Xanxus, pero él simplemente era ignorado [pobresito… todo el mundo lo ingnora xD].

Squalo estaba gritando con una chica de hebras rojizas atado en dos coletas bajas hasta las rodillas, con unos grandes ojos color rojo Chestnut, con aquella tez color tostado lechosa con su complexión alta para mujer y delgada. Vestía con playera blanca con frases en inglés de colores, con unos pantalones de mezclilla ajustados de color gris, con unos Converse blancos.

–¡Voii! ¡¿Es qué no entendiste, idiota?! No puedes estar sola y menos con la situación que esta en la Mafia– reprochó Squalo a la pelirroja.

–No soy una niña pequeña para que me estén cuidando cada movimiento que haga– reprocho la joven.

–¡Esto no es algo que se vaya a discutir! – La voz de Xanxus interrumpió, mostrando la potencia de ser el líder del Escuadrón Varia. – ¡Hay algo que desconocemos que hay allá fuera anda masacrando a todas las familias aliadas de Vongola!

Hazegu estaba anonadada, no estaba del todo segura del porque su hermano adoptivo estaba tan preocupado, pero al saber la razón simplemente se quedo callada siguiendo ordenes.


Shizou y Kuro se encontraban mirando desde las sombras al decimo Vongola con una chica de cabellos negros peinados en dos trenzas que le llegaban a la cintura. Tenia puesto un sweater café con una capucha que le sobresalían dos orejas de oso. La capucha estaba acomodaba de cierta forma que creaba una sombra que cubría su cara, lo único que realmente se podía apreciar de su cara eran aquellos ojos rojos que tenia.

La chica estaba molestando a los dos jóvenes, los cuales ya estaban perdiendo la paciencia, está solamente los molestaba y molestaba causando que Shizou no estuviera concentrado en su trabajo, una de las cosas que les molestaba demasiado, se podía observar como su ira aumentaba tornándose sus ojos naranjas a un rojo intenso, dando mala señal a Kuro pero no tenia planeado decírselo a la joven.

La intuición de Chip Darker le estaba dando malas noticias, sentían que algo malo con Shizou estaba sucediendo y no quería quedarse ahí para averiguar.

–Si me disculpan, yo me retiro– dijo Chip Darker mientras escaba de ese lugar.

–Esa maldita…– refunfuño Shizou todavía con enojo.

–Ya enano dejala ir, no es como si la pudieras alcanzar– le aconsejo Kuro, el cual observaba como los ojos de su amigo regresaban al color original dándole tranquilidad la cual nunca iba a expresar. Shizou soltó un suspiro grave y regreso a su actitud de siempre dejando su enojo de lado.


En la calle cerca del templo de Namimori se encuentra un parque con grandes árboles con un camino de pierdas para los peatones con alguna que otra cosa decorativa con la cultura japonesa, por ejemplo un estilo de nicho de dos metros de altura, hecho de piedra apilado de cierta forma que parecía un edificio japonés en pequeño. Se hallaban varias grupos de personas que en algún tiempo de su paseo miraban a una chica de cabellos cortos ondulados hasta los hombre de color marrón claro. Sus ojos eran de un color café oscuro como chocolate amargo, profundos y penetrantes. Era de estatura pequeña y de complexión delgada, pero con buenas proporciones, las facciones de su cara eran delicadas y aniñadas, lo cual hacía verse muy tierna.

Vestía una falda color azul eléctrico con el elástico color negro, tenía puesta una blusa de tirantes gruesos de color blanco con un toque de crema fajada, un sombre de color marrón estilo rustico con una banda de color negra, con unos flats de igual color que el sombrero.

La castaña estaba intentando bajar un gatito de un árbol, intentándolo dando saltos, pero lo único que lograba era que las personas la miraran de manera extraña, aunque ella no lo sabia porque su atención estaba puesta totalmente en el gato.

Después de un rato la chica se rindió el intentar bajar al gato en saltos, así que intentó escalar el árbol, pero están al estar escalando se resbalo cayendo al suelo en un golpe sordo. Está se puso a sollozar por el dolor que sentían, pero era más por el hecho de no haber podido ayudar al gatito. De la nada la chica escucho como otro sonido de una persona aterrizaba a lado suyo.

–Ya no llores más, mira aquí esta el gato.– dijo una chica de cabello celeste atado en una coleta alta atada con un lazo negro. Le caía un fleco completo que le cae en punta con cuatros mechones, dos que llegaban a la barbilla y los otros hasta el pecho. Su tez era tan clara y delicada como porcelana, resaltando sus hermosos ojos color zafiro.

Estaba vestida con una playera de manga larga la cual dejaba al descubierto sus hombros, con un short de color blanco y unas medias color negro hasta un poco mas arriba de medio muslo acompañado con unas botas negras.

–Gracias– se limpio las lagrimas de los ojos y le dedico una pequeña sonrisa.

–Que linda te ves cuando no estas llorando– le sonrió dándole unas cuantas palmadas en la cabeza. – ¿Ya todo mejor?–

–sí…– susurro.

–Que bien, y ¿cómo te llamas?– preguntó la peli-celeste

– Victoria– respondió.

–Mucho gusto, mi nombre es Michiru, Michiru Toyomi– sonrió con sinceridad. Las chicas hablaron por un rato mientras que a Victoria subía más el animo, levándose muy bien con Michiru, creando una nueva y buena amistad.


Okok creo que ya nada más me faltan 2 OC's por presentar, pero… si recuerdan la trama de esta historia se va formando por medio de ustedes! Si ustedes! Asi que si no me dan ideas, no voy a poder continuar. Ah sí antes de que se me olvide, necesito que me pasen OC's para los malos, necesito a los guardianes y a los demás que estén integrados a la familia enemiga. Tengo 4 guardianes los cuales son Rayo, Niebla, Nube y Lluvia, pero si quieren que también tengan varios guardianes para el jefe con la misma llama no hay problema, y si necesito que alguien cree el Jefe o Jefa!

Bueno también necesito ideas en como revivir a la primera generación, tengo algunas pero siento que están fuera de la trama, así que necesito ideas.

Okok bae! Besos! Nos leemos pronto!

Kikai-Sukai Fuera, Nos vemos! :3