Hola! Ya he vuelto!. Siento subir tan tarde este capítulo, pero es que no he podido hacer nada en la última semana y lo he tenido que escribir hoy totalmente. Espero que el resultado no sea demasiado malo. Me ha salido un capítulo un pelín sentimentaloide, pero es que no estoy muy aguda. Tengo un dolor de espalda horrible y me cuesta estar sentada, porfi tenedlo en cuenta.
Muchas muchas gracias a todos por los reviews. Vuestro apoyo me anima a seguir escribiendo.
Una aclaración, el ser misterioso no es Sirius Black. Varios de vosotros me lo habéis comentado en vuestros Reviews. Es culpa mía por decir lo de la pista. Creí que quedaba claro, pero la pista se refiere a que cuando aparece el misterioso personaje, me refiero a él como ella. Es una chica. Y debo aclarar que es un personaje de mi creación. Espero que aunque os haya quitado la ilusión de que sea alguien conocido le cojáis igual cariño a esta chica, os aseguro que es alguien muy especial. Pronto lo descubriréis.
Bueno, nada más, os dejo con el capítulo (por cierto, ninguno de los personajes es mío que son de J.K Rowling)
Un besazo enorme.
CAPÍTULO 4: Reencuentros inesperados
Desde que los demás habían abandonado la habitación el silencio se había apoderado de ellos. Harry había recuperado su mutismo inicial, mientras Lily y James lo observaban expectantes. No sabían que podían esperar, porque visto la primera reacción de su hijo, tanto podría ser bueno como malo el tenerlo allí sentado en el suelo, frente a ellos.
Harry posaba la mirada alternativamente en su madre y en su padre. Había tantas cosas que quería preguntar, tantas otras que le gustaría decir, que se había formado un enorme nudo en su garganta. Desde que tenía memoria había soñado con que sus padres no estaban muertos en realidad, y que algún día irían a buscarlo. Y ahora que aquel sueño se había convertido en realidad, estaba demasiado confuso para reaccionar.
-¿De… de verdad sois vosotros?- aquella pregunta conmovió a Lily y James. Era un gesto de infantil incredulidad que por primera vez les hizo sentir que realmente aquel joven que tenían en frente era su hijo, y que tal vez los necesitase más de lo que quería admitir.
Lily sintió deseos de acercarse, pero comprendió que su hijo todavía no estaba preparado para ello.
-Sí, cariño- respondió la pelirroja- No lo dudes por favor.
-¿Cómo…?
-No lo sabemos- aclaró James antes de que Harry terminase de formular la pregunta- Hace quince días que despertamos y vinimos en seguida hasta aquí.
-¿Despertasteis?- la confusión nubló la mirada verde del Gryffindor- ¿Dónde?
-En el valle Godric- explicó su padre- en… en el cementerio- estas últimas palabras las pronunció en un susurro. Todavía le resultaba demasiado surrealista el haberse encontrado en lo fondo de una fosa al abrir los ojos. Al ver el gesto dolido de su hijo supo que también a él le causaba un gran dolor aquel pensamiento.
-Y estos 16 años ¿no recordáis nada?
-No- repondió Lily- es como si hubiésemos dormido durante mucho tiempo.
-Entonces- musitó Harry en un murmullo casi inaudible que sus padres tuvieron que esforzarse para oír- No me abandonasteis.
Los ojos de Lily y James se abrieron como platos al comprender aquellas palabras. Por fin empezaron a entender la reacción de su hijo. Pensaba que lo habían dejado solo a propósito.
-No, no, no- repitió Lily levantándose del sofá y acercándose un poco a su hijo, de cuclillas, pero todavía guardando las distancias- Ni lo pienses por un solo segundo.
-Nunca te habríamos abandonado intencionadamente, hijo- añadió James uniéndose a su mujer.
El oír aquellas 4 letras salir de la boca de su padre, "hijo", hizo que Harry se abriese por fin a aquella maravillosa realidad. Sus padres estaban vivos, y estaban con él. Y les creyó, supo que por nada del mundo le hubiesen abandonado y sintió aquel amor que Dumbledore siempre había dicho que le protegía, no solo el de su madre, sino también el de su padre. Harry James Potter se dio cuenta en aquel momento que tenía una familia.
-Remus ¿estás seguro de que encontrarás a Poppy en la enfermería ahora?- Tonks y Remus se dirigían hacia la enfermería de Hogwarts después de haber dejado a unos excitadísimos Ron, Hermione y Ginny en la sala común de Gryffindor.
-Si cariño- respondió el licántropo- me dijo que tendría preparada la poción matalobos. Pronto será luna llena.
-¿Dejarás que te acompañe esta vez?- preguntó ella cogiéndole del brazo.
-Tonks…- suspiró Lupin con los ojos cerrados- Sabes perfectamente que es muy arriesgado.
-No con la poción- insistió ella.
-Pero si por algún motivo no funcionase.
-Claro- replicó ella sarcástica cruzándose de hombros- y si por algún motivo la luna se equivocase y saliese menguante.
Remus sonrió al ver la cara enfurruñada de su novia, que se negaba a mirarle a los ojos. Así que cogiendo su barbilla con delicadeza le obligó a girar la cara y posó un dulce beso en sus labios, para después abrazarla. Ella se mantuvo tensa durante un rato, pero finalmente cedió y respondió al abrazo.
-Yo solo quiero apoyarte- suspiró contra su pecho.
-Lo sé- respondió Remus- pero ya lo haces estando conmigo todos los días.
-Pero…
Él calló a su novia posando un dedo sobre sus labios- Lo discutiremos más tarde ¿de acuerdo?
Tonks asintió y los dos retomaron el camino hacia la enfermería.
Harry parecía haberse relajado por fin, y si bien todavía se mostraba renuente a que sus padres se le acercaran, estaba más cómodo y tranquilo. Lily y James empezaban a notar como la tensión del ambiente se disipaba y esperaban a que por fin su hijo bajase todas las defensas.
-Hemos conocido a tus amigos- dijo por fin James, consiguiendo que Harry le mirase directamente a los ojos, lo que hizo que una agradable sensación recorriese todo su cuerpo- A Ron y Hermione, y también a Ginny- un ligero rubor cubrió el rostro de Harry, lo que no pasó desapercibido a su padre, ni tampoco a Lily.
-Son muy agradables- añadió Lily.
-Sí, les aprecio mucho- aseveró Harry. Le resultaba extraña toda aquella conversación.
-Remus y ellos nos han contado algunas cosas- continuó James.
-Habéis pasado mucho juntos- dijo Lily, a lo que Harry asintió.
-Justo como nosotros- rió James consiguiendo que la tensión terminase por desaparecer- Tenías que habernos visto- añadió con un deje de orgullo.
-Se pasaban el día castigados- replicó Lily acusadora- Remus no tanto, pero tu padre y Sirius casi siempre estaban juntos en las horas de castigo.
-Es que Padfoot y yo teníamos las mejores ideas.
James y Lily sonrieron al recordar aquellos tiempos, pero la felicidad se disipó al notar la mirada herida de Harry. Sus ojos habían vuelto a ponerse rojos y llorosos y esta vez no fue capaz de reprimir las lágrimas. No pudiendo soportar la mirada de sus padres, agachó la cabeza mientras su cuerpo comenzaba a convulsionarse por el llanto.
Aquella vez Lily no aguantó más y terminó de eliminar el espacio que les separaba, para confortar a su hijo con un abrazo maternal, sin saber que Harry se sentía indigno de él.
-Qué pasa cariño- susurró la pelirroja acariciando el moreno cabello de su hijo.
-Tranquilízate hijo- añadió James- Tómatelo con calma y cuéntanos qué ocurre.
James y Lily se miraban angustiados. Parecía que por fin todo empezaba a marchar bien y ahora aquello. No entendían que le estaba pasando a su hijo.
-Si… Sirius- balbuceó él todavía con la cabeza escondida entre sus rodillas- Fue mi culpa. Lo siento mucho papá…
James se emocionó al oír a su hijo llamarle papá, pero no era capaz de entender a qué se refería. Se agachó frente al joven, todavía abrazado por su madre y le acarició el pelo cariñosamente.
-¿A qué te refieres Harry?- pero Harry no parecía dispuesto a abandonar su improvisado escondite- Por favor mírame. Cálmate y explícame qué pasó con Sirius.
Ante la comprensión y cariño de sus padres Harry pareció calmarse por fin y levantó la cabeza. Sus padres le observaban expectantes. Finalmente, con voz temblorosa, Harry se dispuso a explicar lo que había ocurrido con su padrino.
Reums y Tonks por fin llegaron a la enfermería de Hogwarts. Al abrir la puerta se encontraron con que Poppy les miraba aterrorizada.
-Pro…Profesor Lupin, señorita Tonks- balbuceó.
-¿Estás bien Poppy?- preguntó el licántropo al ver el estado de ansiedad que dominaba a la enfermera.
-Sí… claro- la mujer les miraba nerviosa echando disimulados vistazos a una cortina que permanecía cerrada. Aquello hizo sospechar a los dos miembros de la Orden del Fénix.
-¿Qué está pasando aquí?- preguntó suspicaz el hombre.
-Na… nada, Remus.
Pero Tonks ya se había separado del hombre con la varita alzada en dirección a la camilla oculta por la cortina. Poppy intentó detenerla, pero ella fue más rápida y descorrió la cortina.
-¿Pero cómo…?- musitó la auror.
Remus se acercó extrañado a su novia para observar lo que ésta había visto. No tardó en reconocer a Severus Snape en aquel cuerpo magullado y destrozado.
-¿Qué hace este malnacido aquí?- preguntó Remus mientras un sonido gutural parecido a un gruñido brotaba de su garganta.
-Yo… yo…el…- Poppy era incapaz de articular una frase coherente y los otros dos comenzaban a mirarla con desconfianza.
-Déjalo Poppy- una voz tranquila se escuchó en el umbral del cuarto de la enfermera- No es necesario que te esfuerces. Vete hasta las cocinas para que los elfos te den una tila. La necesitas.
Los dos miembros de la orden se voltearon con los ojos casi saliéndoles de las órbitas. Habían reconocido aquella voz. Cómo olvidarla. Quién olvidaría al único mago al que Voldemort había temido.
-Pro…profesor Dumbledore- balbuceó Tonks. Ahora eran ellos los que no encontraban las palabras.
-¿Pero cómo…?
-Tranquilo Remus- respondió amablemente el director. Estaba un poco demacrado, más delgado de lo habitual, y sus plateados cabellos habían perdido algo de brillo. Pero sus ojos todavía guardaban aquel brillo de diversión que asomaba cuando él sabía algo que los demás no- Es comprensible que te sorprenda.
Ahora los dos jóvenes miraban de hito en hito a Dumbledore y a Severus Snape, que permanecía inconsciente en la camilla, con un montón de vendas cubriéndole el rostro y las ropas rasgadas todavía más de lo que estaban antes de hacerle las curas.
-¿Qué ha ocurrido?- preguntó finalmente Tonks.
-Esa es una larga historia, mi querida Nymphadora- la auror estaba tan asombrada que ni siquiera se molestó por que el director la llamase por su nombre- Pero creo que a Severus no le molestará que os la cuente mientras esperamos a que despierte.
Harry había terminado de contarles a sus padres lo ocurrido en el departamento de misterios durante su 5º año en Hogwarts y ahora los observaba con ojos suplicantes, esperando el rechazo y el rencor. Pero no llegaron.
Si Harry se había imaginado que Lily y James podrían odiarle estaba muy equivocado. Al mirarles a los ojos solo pudo ver en ellos comprensión y amor. Pero aquello no hacía que el sentimiento de culpa desapareciese.
-Escucha Harry- dijo finalmente James, que estaba sentado al lado de su hijo mientras Lily estaba al otro lado de Harry, todavía abrazándole- Entiendo cómo te sientes. Pero puedo asegurarte que no fue culpa tuya.
-Pero si yo me hubiese dado cuenta. Si hubiese aprendido oclumancia…- insistió el Gryffindor.
-Es imposible que sepas lo que habría pasado- dijo Lily comprensiva.
-Por desgracia no podemos saber lo que habría pasado si Sirius no hubiese ido al departamento de Misterios. Pero hay algo que puedo asegurarte- añadió James cogiendo a Harry de la barbilla y obligándole a mirarle- Desde el día en que naciste Sirius juró que te protegería con su vida y estoy seguro de que no se habría arrepentido de lo que ocurrió. Nosotros éramos su única familia y Padfoot era demasiado impulsivo. De haberte visto en peligro habría pensado con cualquier víscera antes que con el cerebro y, por mucho que me duela, probablemente el resultado habría sido el mismo.
-Tu padre no quiere decir que el destino de Sirius era acabar así- añadió Lily al ver la pregunta que comenzaba a formarse en la mente de su hijo- Tan solo dice que él, al igual que nosotros, te quería mucho, muchísimo. Y no habría querido que su muerte te causase tanto dolor, ni que te culparas por ello.
Aquella vez fue Harry quien se abrazó a sus padres con desesperación. Los tres terminaron llorando emocionados y con las lágrimas parte del dolor se fue disipando. Todavía permanecía el recuerdo de sus amigos perdidos, pero éste poco a poco se iba convirtiendo en un recuerdo cargado de ternura y añoranza, la culpa empezaba a desaparecer.
Albus Dumbledore, Tonks y Remus Lupin permanecían sentados en unas butacas que el director había hecho aparecer, velando el sueñote Severus Snape, que permanecía sin dar señales de querer despertar. Los dos antiguos alumnos de Hogwarts observaban expectantes al viejo mago esperando a que este se decidiera a contarles lo que había ocurrido.
-Supongo- empezó con una sonrisa- que a estas alturas ya habréis deducido que Severus no me mató.
Tonks y Remus resoplaron impacientes ante la obviedad de su afirmación.
-Era necesario que todo el mundo me creyese muerto. Después de que Tom regresara hace ya dos años, la credibilidad de Severus como mortífago leal se vio resentida. Tantos años al servicio de Hogwarts pesaban sobre su cabeza como una losa, y a pesar de que las razones inventadas eran creíbles y que Severus es un experto en Oclumancia, ni Tom ni sus más allegados quedaron convencidos del todo.
-Entonces inventaron todo esto para que Snape pudiese seguir cumpliendo su papel- afirmó Remus.
-Exacto. Al principio me costó mucho convencer a Severus. Decía que era demasiado arriesgado. Además, hace tiempo que vengo notando que al pobre le costaba cada vez más hacer oídos sordos a todas las atrocidades que cometía el grupo de los mortífagos.
-Es difícil de creer- murmuró Tonks- siempre se ha mostrado muy frío, insensible diría yo.
-Hace mucho tiempo que Severus aprendió a esconder sus sentimientos, Nymphadora.
Esta vez la auror sí que observó al director con ganas de lanzarle una maldición, lo que el anciano mago ignoró.
-Pero por lo que parece su plan no funcionó- replicó Remus, observando el mal aspecto que mostraba su antiguo compañero de escuela.
El viejo director negó con la cabeza suspirando- Te equivocas Remus, funcionó a la perfección. Todo estaba perfectamente calculado. Realmente necesitaba que todo el mundo, incluída la Orden creyese en mi muerte. Sobra decir que en el entierro había espías de Voldemort, y ninguno de vosotros podía siquiera dejar traslucir la verdad, además de que alguno podría dominar el arte del Legeremens. Así que nuestro plan funcionó, y Severus recuperó el beneplácito de Lord Voldemort.
-Pero entonces- preguntó Tonks- ¿Qué cambió¿Cómo descubrieron a Severus?
-Ni yo mismo lo sé. Yo permanecí oculto todo este tiempo en un lugar preparado para tal fin, protegido bajo todo tipo de hechizos que impedían mi localización. Pero esta noche tuve que abandonar mi refugio para ayudar a Severus.
-¿Cómo supo…?- empezó a preguntar Tonks.
-Severus insistió en mantener algún tipo de comunicación, para el caso de que fuese necesario que yo saliese a la luz. Era un medallón que me permitía saber en todo momento si Severus estaba bien, o si me necesitaba.
Los tres observaron al cuerpo que yacía en la camilla. Tenía múltiples golpes y arañazos. Varios de sus huesos estaban rotos y no había una sola parte de su cara que no estuviese hinchada o contorsionada por la tortura a la que había sido sometido.
-Pero Albus- comentó Remus- Es evidente que lo que le ha pasado a Severus no es fruto de una paliza.
-Tienes razón Remus. Severus ha sido sometido a tortura. Diría que durante varios días. Pero de alguna forma, no sé como, ha conseguido ocultármelo hasta que sus fuerzas han llegado casi hasta su límite.
-¿Cómo llegó hasta él?- preguntó Tonks todavía acongojada al pensar en todo el dolor que habría soportado el antiguo profesor de pociones y DCAO.
-El medallón actuaba como traslador, lo trajo hasta mí en el momento en que yo activé su magia. Una vez descubierto Severus, carecía de sentido permanecer oculto, así que lo traje a la enfermería. Necesita muchos cuidado.
-¿Cómo lo habrán descubierto?- murmuró Remus.
-Creo que se ha descubierto él mismo, aunque no sé por qué.
Los tres guardaron silencio a partir de entonces, preguntándose qué habría ocurrido para que el adusto profesor, el mejor espía con el que la Orden había contado nunca, abandonase su tapadera de forma tan drástica, después de haber luchado tanto para afianzarla de forma definitiva.
Ya había pasado el tiempo necesario. Por fin podía asegurar que estaba lista para volver.
Se había preparado a conciencia, no solo durante aquel último mes. Llevaba 18 años esperando aquel momento. Había soportado lo indecible para ello, alentándose con el pensamiento de que algún día aquellos bastardos pagarían caros sus crímenes.
Había sufrido, solo alentada por el apoyo de sus amigos en silencio, aquellos que fingían indiferencia o crueldad pero que en el fondo compartían sus mismos ideales, un mismo fin, un mismo espíritu.
Esperaba que tras su huída las consecuencias no hubiesen sido definitivas, no solo porque todos eran claves para lo que se avecinaba, sino porque ellos eran la única familia que había conocido. Eran hermanos de alma, hermanos de sangre.
Mientras preparaba el pequeño macuto en el que transportaría sus escasas pertenencias, solo pudo pensar que había disfrutado de aquel corto período de tiempo. Había sido lo más parecido a la libertad que había conocido. No estaba segura de seguir viva cuando todo acabase, pero de estarlo, le gustaría revivir aquella sensación.
Terminó de arreglar su pequeña bolsa y se la colgó al hombro. La luz iluminó el pequeño cuartito mientras la que había sido su inquilina durante el último mes lo abandonaba. Las piezas estaban colocadas; los contrincantes aguardaban el pistoletazo de salida para la batalla final. La hora había llegado.
Habían pasado dos semanas desde que Harry se encontró con sus padres. También hacía dos semanas que Albus Dumbledore había regresado. Había resultado cómico ver a los tres encontrarse, unos pensando que el otro estaba muerto y viceversa. Si no hubiese sido tanta la emoción contenida los presentes se habrían echado a reír con carcajadas. Claro que todos se mostraron sorprendidos al ver al anciano director vivo. Minerva se sintió aliviada al ver a su amigo con vida y le había regañado por la vagancia de su retrato. Aunque ahora tenía sentido que siempre durmiese.
Severus Snape seguía sin dar señales de querer despertar. Sus heridas habían cicatrizado en su mayoría, pero seguía teniendo un aspecto macilento y moribundo. La enfermera Pomfrey decía que el dolor que había soportado era demasiado. Quizás más que su cuerpo era su alma la que necesitaba ser curada.
Mientras tanto Harry estaba recuperando el tiempo perdido con sus padres. Cuando en la Madriguera se habían enterado de lo ocurrido, todos habían ido corriendo al castillo, encontrándose con la sorpresa añadida de Albus Dumbledore. A la señora Weasley casi le dio una apoplejía y Fred y George se pegaron como lapas a James y a Remus obligándoles a contar todas y cada una de sus historias. La pobre de Fleur se encontró con que en el día más importante de su vida era de todo menos la protagonista (N/A: pobrecita (se nota el sarcasmo?))
Por consejo de Dumbledore la familia Potter había permanecido en el castillo, acompañada como no de los Weasley y de Hermione. Harry estaba pletórico. Realmente cuando le hablaban de sus padres no le habían mentido. Lily emanaba dulzura con solo verla y cuando sonreía sus ojos brillaban como los de Harry. Por su parte James era jovial por naturaleza. Le encantaba volar con su padre por el campo de quidditch y en el poco tiempo que llevaban juntos se habían hecho grandes amigos.
Lily y James se habían sorprendido al enterarse de todas las cosas que le habían sucedido a su hijo y desde entonces mostraban cierto apego sobreprotector que a Harry no dejaba de parecerle al mismo tiempo hermoso, irónico y frustrante. Que tus padres pretendan meterte en una burbuja de cristal a los 17 años no es muy agradable que se diga.
Pero después de todo Harry intentaba adaptarse a los pequeños inconvenientes ya que por fin era feliz, tenía una familia. Sus planes de ir a buscar los Horrcruxes habían quedado aplazados por Dumbledore, que viendo sus intenciones, le había prometido que pronto hablarían del tema. Así que Harry cada mañana despertaba sin otras preocupaciones que disfrutar de lo que quedaba de vacaciones con sus padres y sus amigos.
Aquella mañana se encontraba en la sala común de Gryffindor con sus amigos, hablando sobre las últimas noticias que venían en el diario profético. Voldemort apenas había atacado en los últimos tiempos. Se había visto a algunos de sus mortífagos en distintos lugares del mundo muggle. Nadie entendía qué era lo que buscaba el lord Oscuro. Finalmente aquella noche había vuelto a las andadas atacando el callejón Diagon, lo que había causado mayor conmoción tras aquel breve período de inactividad.
-Lo que no entiendo es qué buscaban en el callejón Diagon en plena noche. No había nadie. Solo se han limitado a destrozarlo todo- decía Hermione.
-Solo querían recordarnos que siguen ahí, el muy bastardo- masculló Harry.
-Cariño esa lengua- Harry entornó los ojos al escuchar la voz burlona de su madre que entraba en aquel momento en la sala, seguida de las risitas burlonas de sus amigos. Aún no se había acostumbrado a que le regañasen, aunque fuese en broma. Lily se acercó a su hijo y tras darle un beso en la cabeza le revolvió el pelo con diversión- Por cierto ¿has visto a tu padre?
-No- negó el moreno- Salió hace un buen rato con los gemelos y Remus.
La pelirroja suspiró- A saber lo que estarán tramando ahora.
-¿Con mis hermanos?- dijo Ginny- Nada bueno, seguro.
Lily Potter sonrió con indulgencia al oír a la menor de los Weasley. Había tomado un gran aprecio a todos los amigos de su hijo, pero con Ginny era especial. Quizás por su dulzura, pero sobre todo porque percibía el cariño que Harry sentía por la joven.
-Necesito encontrarle, tenemos reunión con la Orden en unos minutos. Y seguro que se han olvidado.
-Yo puedo buscarlo mamá- dijo Harry levantándose y dirigiéndose a las habitaciones. Bajó unos minutos llevando consigo un viejo pergamino.
-¿Qué es eso?- preguntó Lily curiosa al ver la virada divertida de su hijo.
-El mapa del Merodeador- respondió al tiempo que lo activaba.
-¿El Merodeador¿No tendrá algo que ver con tu padre y esos locos de sus amigos?- el silencio de Harry le confirmó que tenía razón y al acercarse y ver como funcionaba su enojo creció- Así que era de ese modo como siempre se escabullían. Tu padre se va a enterar en cuanto lo agarre.
Harry rió al escuchar a su madre las amenazas en contra de James, al igual que sus amigos, pero de pronto la voz se ahogó en su garganta. Lily vio curiosa como las manos de su hijo temblaban y sus ojos se fijaban en un punto concreto del mapa.
-¿Qué ocurre cariño?- dijo al tiempo que se acercaba más para observar con detenimiento. La pelirroja también se quedó estática al ver lo que miraba su hijo. En el mapa había múltiples pasillos y cuartos con múltiples puntos que señalaban los habitantes del castillo, pero dos pares de ojos verdes se fijaban en un pequeño cuarto en concreto. Estaba en la 6ª planta en el ala Oeste. Sería un cuartucho perfectamente normal si no fuese porque un pequeño puntito se movía incesantemente de un lado a otro de la habitación. Al lado del puntito podía leerse claramente un nombre: Sirius Black.
Bueno, hasta aquí el capítulo de hoy, espero que os haya gustado. No estoy muy convencida de cómo quedó, pero ya me diréis vuestra opinión.
Si queréis hacerme feliz y darme ánimos: Reviews!
BSS
