Kimberly Brower: hey, que bien, mexicana entonces… :D gracias, y espero que te guste este capítulo, gracias por leer
Luna: mil gracias, que bueno que te guste, espero que este capítulo también te agrade y si no me digas ok :D
Mazy Vampire: sabes que pasa? Que no es odio, es resentimiento a la manera en como la hizo sentir, pero bueno eso es más adelante. Gracias por leer, espero que te guste este capítulo
LUISA1113: muchísimas gracias, de verdad espero que te siga gustando y no te decepciones, mil gracias por leer,
Rosi White: ah ya se, pero espera para que veas lo mal que se porta Albert, de la enfermedad de Candy más adelante vienen todas las explicaciones muchas gracias por leer, saludines :D me encanto esa palabra
gadami granchest: muchas gracias por leer, bueno me tarde un poco, pero creo que lo importante es que ya esta el capítulo, espero que guste y me des tu opinión
En otra vida
Capítulo 4
Anthony salió como loco de su departamento, guardó solo unas pocas cosas que consideraba necesarias para un viaje corto, lo que faltará lo compraría allá, eran las 12:30 am cuando salió al aeropuerto, el avión ya estaba listo soló habían hecho falta unas cuantas llamadas para que prepararan el avión privado, rápidamente subió y a la 1:00 am estaba despegando rumbo a Nueva York.
No sabía que hacer, todo parecía indicar que Albert superó cualquier tipo de resentimiento en contra de su hermana pero ella no, y como olvidarlo después de todas aquellas cosas horribles que le había dicho en la única visita que le había hecho a su padre hacía solo 2 años atrás, era de esperarse que después de que había pisoteado tanto el orgullo que tenía regresara para decirle que todo estaba olvidado. Únicamente esperaba que a el no lo rechazará, ella no había estado presente en la muerte de su padre, tal vez sentía que no le correspondía no sonaba muy ilógico puesto que la versión oficial que había dado la tía abuela Elroy a la prensa era que Candice dejaba de ser oficialmente una Andrew cuando la familia se dio cuenta de que ella era solo una recogida por el respetable William Andrew y su fallecida esposa, pero si se veía desde el otro extremo donde Candice después de renunciar al apellido siguió teniendo una relación con William y su hijo menor, tal vez no como la del pasado, pero solo con ellos Candice volvía a ser la niña sonriente y no la seria tras los telones de los teatros. William siempre insistía en que tuviera cierta relación con su madre pero ella siempre se limitaba a ponerse seria y decir: "esa mujer me saco de su vida, no veo porque tenga que estar presente en la mía" y en ese mismo instante se despedía argumentando que estaba ensayando su próximo estreno, prueba de vestuario, maquillaje o solo que tenía un asunto pendiente.
Flash back
Era el estreno de la tercera obra que protagonizaba Candice, era la fierecilla domada de William Shakespeare donde encarnaba a la malhumorada Catalina, ella les había reservado un palco a su padre y a él. La obra estaba a punto de comenzar cuando volteo a ver a su padre
-papá ¿te sientes bien?- comento al ver a su padre por demás nervioso y sudando en frío.
-si hijo, no es nada no te preocupes, es solo la emoción de ver actuar a tu hermana- respondió el nervioso William
-pero si no es la primera vez que la ves actuar, cada vez que va a Chicago reservas entradas para cada una de las noches que actúa-
-si, pero bueno, me refiero a que es la primera vez en que la veo a actuar, mejor dicho que quiera que la vea cuando llamo para avisarme pensé que era solo una broma, estoy nervioso-terminó de explicar a lo cual Anthony solo respondió con una enorme sonrisa.
Durante el transcurso de la obra ninguno articulo palabra alguna, los dos estaban encantados con la actuación de Candice y sus compañeros de la obra, cuando esta llegó a su fin y los actores salieron a agradecer al público que los recibió con una ovación de pie la cual aceptaron gustosamente. Los telones volvieron a bajar dejando a los actores detrás de este. William y Anthony estaban por salir de su palco cuando llegó un joven con un recado de Candice.
Papá:
Muchas gracias por venir, no sabes lo que significa que ustedes estén compartiendo tan maravilloso momento conmigo, lamentablemente esta noche no la podremos pasar juntos como lo habíamos planeado. Robert organizó una fiesta de la cual no estaba enterada, "es imprescindible mi presencia" según él, espero poder verlos mañana antes de que regresen a su casa, nuevamente gracias por estar conmigo. Los quiere, Candy
Después de terminar de leer el mensaje se lo pasó a Anthony para que el también lo leyera, rápidamente lo contestó:
Hermanita:
No te preocupes, sabíamos que algo así pasaría, papá esta un poco desilusionado y yo también (solo un poco). Mandó traer un ramo de tus flores especialmente para hoy. Partiremos mañana a las 11:30. Te esperamos para desayunar en el hotel de siempre, llega temprano, te queremos.
Pd: me siento sumamente orgulloso de ser el hermano de la mejor actriz de broadway.
-¿Qué tanto le escribes?- preguntó William
-nada papá, solo que no se preocupe- respondió entregándole de nuevo el mensaje al chico.
Fin del flash back
En cuanto el avión aterrizó en nueva york pensó en ir directamente al hospital, pero al ver la hora se dio cuenta que era demasiado tarde para una visita a un enfermo, pero… ¿Por qué estaba en el hospital? Nunca le planteo esa pregunta a Albert, es más, el mismo nunca se lo había preguntado, estaba tan absorto recordando los problemas del pasado que jamás pidió una explicación de el motivo para que Candice estuviera en el hospital "¿acaso por fin se decidió a tratarse?" se preguntaba a si mismo. Arribó un taxi para que lo llevara hasta el hotel. La noche estaba por demás oscura, pero las luces de broadway jamás descansaban no era sorpresa que cada vez que visitaba la ciudad se encontrara con espectaculares donde su hermana aparecía, este era el turno de que protagonizará El cuarto de Verónica, un nuevo género para agregar a su lista de obras, todas producidas por Robert Hathaway. Estaba completamente hermosa, pero había algo en ella que siempre terminaba por molestarlo, parecía tan fría, tan… sin alma… ¿era acaso en lo que se había convertido? O mejor dicho ¿en lo que las circunstancias la habían orillado?. Solo había una respuesta… y Candy jamás daba respuestas.
Las noches en los hospitales resultan de lo más agotadoras, nunca entendería como le hacían para aguantar tanto los doctores, era una suerte que el no fuera doctor y como serlo cuando la responsabilidad de toda la familia estaba en sus manos, jamás le dieron oportunidad de elegir lo que quería para él. Desde niño le inculcaron el gran cargo que poseía al ser el heredero del imperio Andrew un cargo para el cual jamás se tomaron la molestia de preguntar "¿te gustaría estudiar administración? ¿Qué te opinas que serás el patriarca de la familia? ¿Cómo te sientes de no poder estudiar, hacer y decir lo que de verdad quieres?" eso jamás pasaba en el clan Andrew, todos estudiaban lo que los demás querían, era una suerte que a pesar de no gustarle su carrera supiera llevar tan bien las riendas del emporio familiar, era una suerte que a pesar de hacer siempre lo dictado en la sociedad no se convirtiera en un ser despreciable y sin sentimientos que solo veía por el, aún no, esperaba en no convertirse en un monstruo que únicamente se molestaba en ver a las personas con un índole de superioridad, no quería convertirse en un ser tan ruin como la chica que hablaba con el cardiólogo en la cama de un frío hospital. Siempre se detenía a pensar si en verdad ella era feliz con la vida que te tenia, era la misma incógnita que lo asaltaba cada vez que le informaban acerca de una junta con empresarios o con el clan, cada vez que tenia que ser participé de una fiesta donde las familias más ricas de la ciudad se reunían a presumir la riqueza material y la pobreza espiritual que todos poseían, se preguntaba si ella era realmente feliz como el no podía ser…
La luz se filtraba por las persianas de la habitación blanca donde se encontraba dormida, lentamente comenzó a abrir los ojos cerrándolos al sentir el calor del sol y dándose vuelta, escucho como alguien cerro cuidadosamente las persianas evitando que la luz siguiera molestándola. Al percibir un carraspeo abrió los ojos de golpe y lo primero que vio fue un ramo de dulce Candy en el buro derecho al lado del soporte para suero. Lentamente comienza a cerrar los ojos de nuevo
-no se le podía olvidar a usted ¿verdad?- pregunta con una leve sonrisa y con los ojos cerrados
-fue una promesa que le hice a William señorita- responde la masculina voz
Lentamente comenzó a abrir los ojos esperándolo ver como siempre, con su traje negro y su moño o corbata roja, el sello característico de su querido ángel de la gurda, aquel que siempre estuvo con ella en los días más nublados se su existencia, cuando a nadie le importaba siempre estaba él, y como no estarlo cuando ella era la única que sabia el gran secreto que calló por años, hasta que un buen día se dio cuenta de el hecho mejor escondido de la familia Andrew.
-George, usted siempre tan atento- responde con una sonrisa sincera
-nada de eso cariño,- responde acortando la distancia y sentándose en la silla vacía al lado de la cama- te extrañe demasiado sabes
-yo también- contesta tomando su mano mientras que el con comienza a apartar los mechones de cabello rubio que se esparcían por su blanca piel. Sin embargo no es suficiente, necesitaba de ese calor que solo ella emanaba- diablos, necesito que me des un abrazo…
-tus deseos son ordenes amor- Contesto para después sentarse junto a ella y tomarla suavemente pasando uno de sus brazos por los hombros y con el otro acariciando su cabello- sabes que te amo demasiado ¿verdad?-pregunto
Ella por su parte lo tenía firmemente tomado por la cintura encadenándose los dos en un profundo abrazo.
-lo se, yo también te amo demasiado,- susurra con su cabeza descansando en su pecho
-me alegra cada vez que me lo dices muñequita…- responde depositando un dulce beso en sus rubios cabellos
Los dos estaban tan absortos en su mundo que no escucharon cuando unos llamaban a la puerta haciendo así que el médico entrara a la habitación para revisar a su paciente, unos leves carraspeos los regresan a la realidad.
-buenos días Candice- saluda el Dr. Grandchester a su paciente la cual regresa a su mala cara después de verlo- ¿tiene ánimos para desayunar?
George al darse cuenta de la cara que pone Candy decide bajarse de la cama para que el médico de la rubia pueda hacer su trabajo a la perfección, quería llevársela lo más pronto posible.
-no lo se, me traerán porquerías que hacen llamar comidas, porque si es así puede metérselas por…
-Candice…- la regaña
-agggg, ¿Qué necesita usted para que yo pueda largarme de una vez?- cometa enojada
- Lo que yo necesito señorita, usted no me lo puede dar porque- "porque yo necesito a Susana" dice para si mismo- no quiere iniciar el tratamiento como ya se lo explique ayer
-usted no tiene porque obligarme a estar aquí, si no quiero iniciar con si imbécil tratamiento, he estado sin prescripción médica por años y mire, nada me ha pasado- interrumpe- no se para que se mato años en la universidad si al final no va a respetar las decisiones de sus pacientes- continua haciendo que el ambiente se ponga tenso lo cual el obviamente perceptible para los ocupantes de la habitación
-yo no la estoy obligando a nada, usted decide si vivir o echar a perder lo poco que tiene, ¿acaso no escucho el tratamiento que di ayer? ¿Esta sorda o que? Dígame porque si así la puedo dar de alta ahora mismo, no necesito lidiar con una mujer que se comporta como una niña.-
-Dr. Grandchester ¿me permitiría hablar con ella unos momentos?- interviene George-
-¡tu no te metas George! Es mi maldita decisión, todos dicen lo que quieren para mi, pero nadie se da cuenta que la del problema soy yo, y por eso mismo yo decido como resolverlo- contesta la rubia.
Terry se da cuenta de que algo no esta bien, el ritmo de la respiración de Candice comienza a bajar, haciendo así que la respiración se le dificulte tomándolo desprevenido rápidamente acuesta a su paciente en la camilla y llama a las enfermeras, estás sacan a George de la habitación diciéndole que cuando se estabilice podrá regresar con ella, la respiración cada vez se le dificulta más, hundiéndola en un abismo oscuro del que parecía imposible salir…
El horrible sonido de un celular en el buro lo despertó de su placentero sueño, tenia ya varias noches sin dormir y era verdaderamente frustrante que el tener solo unas pocas horas durmiendo lo despertarán tan temprano y sin una taza de café como acostumbraba. Lo dejo sonar, pensando que se cansarían de llamar, pero tal parecía que jamás se cansarían de hacer más horrible su estadía en Nueva York. Tomo su teléfono sin mirar quien lo llamaba
-Albert Andrew- contesta con voz somnolienta y enojada
-hey hermano, parece que te levantaste del lado izquierdo de la cama- contesta
-aun no me levantaba Anthony, gracias por despertarme tan temprano- dice mientras se levantaba de la cama y entraba al baño para lavarse los dientes, aun dormido puso un poco de pasta en las cerdas del cepillo- ¿qué pasa, ya estas aquí?
-emmm, si, llegué anoche. Tomé el jet de la empresa espero que no te moleste- se disculpa
-ay por dios, ¿tu también?- deja su cepillo para reclamar
-discúlpame hermano, pero juro que extrañaba hacerte enojar- vuelve a disculparse pero ahora riéndose ante la reacción de su hermano
-esta bien, ¿en que hotel estás?
-no tengo ni la más mínima idea, anoche llegué y lo único que tenia en mente era visitar a Candice, por cierto, ¿cómo esta?- pregunta haciendo notar la preocupación en su voz
-igual, parece que no la conocieras, se niega a las visitas, las comidas son horribles, no quiero que me ayudes, este doctor es un imbécil, esa niña no cambia-
-no Albert, ella cambio, ustedes hicieron que ella se convirtiera en lo que es ahora- reclama el rubio
-¿ahora soy yo el culpable? Porque si es así Anthony déjame decirte que
-hey, dejemos los reclamos para después, ahora solo quiero verla, dime donde esta, ¿en que hospital esta?
-creo que es mejor que desayunemos antes. Ya sabes donde es, ¿te espero?
-claro, nos vemos hermano- corto la comunicación dejando a un Albert confundido frente al espejo
-¿de verdad soy yo el causante de todo esto Candice?
Ella era la única que podía resolverle esa duda, ansiaba preguntarle, decirle que lo perdonara que no era el mismo esa tarde en Lakewood, ansiaba el perdón de la niña que cuidaba de todos en la casa, no podía vivir pensando que ella lo odiaba, se detuvo a pensar cual era el sentimiento que lo envolvía, "no dejes que la culpa te gane, discúlpate no importa lo que te diga, tienes que hacerla que vuelva" parecía escuchar de nuevo las palabras de su padre. Inconscientemente llego hasta la orilla de la cama con la vista perdida, recordando el funeral de su padre y la carta que dejo para él
Flashback
Era la tarde más horrible de toda su existencia, la tarde donde tuvo que despedirse de se ser que había amado tanto. La busco con la mirada pero ella no estaba, la familia, empresarios y empleados se encontraban en el cementerio de chicago, ahí mismo donde se encontraba su madre y sus abuelos. Era increíble la cantidad de personas que había reunido William esa tarde, siempre se preguntaría cuantos de ellos estaban por su padre y cuantos por el dinero de su padre. La lluvia caía a cantaros lo cual era más nostálgico. Volteo a ver a su hermano jamás lo había visto más tranquilo, parecía que no le dolía perder a la persona más importante de sus vidas. Al mirar hacia el otro lado se dio cuenta de que la familia Leagan lloraba incomparablemente la muerte de William, vio a Eliza que soltaba gemidos intentando que alguien la consolara, pero como siempre era ignorada, a Neal que miraba burlonamente el ataúd, y la madre de estos que lloraba en silencio, a ninguno de las dos mujeres les creyó el sentimiento que aparentaba, el único que parecía afectado por la noticia era su tío, que si bien jamás fue su pariente más allegado le tenia cierto cariño al hombre que lo educo. Vio que la tía abuela Elroy la cual estaba tomada del brazo de Albert comenzaba a llorar a el sobrino que tanto amo pero que al que pocas veces le dijo lo que sentía por él, ahora que se detenía a pensar ella jamás le dio un abrazo, ningún te quiero, ni una sola palabra de cariño que le inspirara. Nunca entendería la razón por la que ella era tan fría y tan vulnerable a la vez, le dio un leve apretón en la mano que descansaba en su brazo derecho para que esta sintiera el apoyo y consuelo de su más querido sobrino, ella solo levanto su mirada se seco las lágrimas y regreso a ser la insensible Elroy.
Los empleados más fieles de la familia también se reunieron para expresarles su apoyo y sus condolencias, George que como mano derecha de William se encontraba lamentando su perdida, era increíble como podían conocer mejor a su padre que su propia familia que solo se tomaba la molestia de visitarlo cuando necesitaban dinero o estaban en problemas. Su vista viajo hasta la acompañante de George, la chica que llego hace años pidiendo trabajo en la casa, como mucho tenia 18 años cuando llegó jamás se enteró la razón por la cual empleo a la chica sabiendo que estaba embarazada. Siempre se sintió atraído hacia ella lo cual era la razón de que jamás la mirara ni una sola palabra. La joven al sentir una mirada sobre ella alzo la vista para encontrarse con unos ojos azules observándola detenidamente, le sostuvo la mirada por unos segundos, hasta que algo más llamo su atención dirigiendo la mirada hacia el ataúd donde se encontraba su amado padre, el cual era bajado lentamente, sintió como una lágrima caía por su mejilla la cual limpio en cuanto la sintió resbalando por su piel.
Una vez terminadas las condolencias hipócritas por parte de los empresarios y gran parte de la familia, dio paso a las que de verdad importaban los empleados de la casa de Lakewood y la de la única hermana de su padre su querida tía Rosemary así como la de el esposo e hijos de esta, lentamente cada uno de los empleados se acerco para hacerle sentir el cariño que verdaderamente le tenían. No había compartido ni una sola palabra con su hermano y así en silencio subieron al coche que los llevaría hasta Lakewood para leer el testamento de su padre.
Entro al despacho sin darse cuenta que alguien más lo seguía, cerro la puerta y se sentó, pensó en sacar la botella de whisky pero recapacito al escuchar unos débiles toques en la puerta, murmuro un "adelante" solo para darse cuenta que era la protegida de William
-sr. Albert, disculpe por molestarlo ahora pero su padre me dijo que cuando llegará le diera esto- explico dándole un sobre en el cual su padre escribió una carta.
-¿Cuándo se lo dijo?- pregunto tomando extrañado el sobre
-hace unos días- comento débilmente la joven
-gracias, puede retirarse- contesto sin siquiera mirarla a lo cual ella obedeció
Comenzó a abrir lentamente el sobre sacando la carta que cuidadosamente doblada depositó su padre para él.
Mi querido William:
Se que cuando leas esta carta serás ahora el patriarca de la familia, cargo que hasta ahora haz sabido llevar, por eso mi muy querido hijo, gracias.
No tengo como explicarte la cantidad de sentimientos que me embargan en este momento cuando se que mi partida se acerca cada vez más, se que de cierta manera soy un cobarde al despedirme de ti en una carta, pero no encuentro la manera de decírtelo, todavía recuerdo cuando te dije que tu madre no estaría más con nosotros y me miraste con esos hermosos ojitos llorosos solo para decirme: "ella esta bien ¿verdad?" creo que realmente la verdadera razón para no decírtelo de frente es porque no quiero verte sufrir como llevas haciéndolo tanto tiempo a veces en silencio y otras un poco más fuertes.
Se que sobra decirte todo lo que esta a tu cargo y las responsabilidades que tienes como el patriarca, pero te repito que siempre me he sentido sumamente orgulloso por quien eres y por como eres. Querido hijo mio, mi partida se acerca y como último consejo solo puedo decirte que te olvides de resentimientos hacia las personas que están a tu alrededor, ellos no tienen la culpa de que tu no puedas vivir la vida que deseas.
Por favor cuida de tus hermanos, protégelos y guíalos como lo haz hecho hasta ahora, por último solo quiero pedirte un último favor, jamás desampares a mi querida ahijada ella sin dobles intenciones logró ganarse mi cariño y respeto, haz lo posible por que no sufra con la tía abuela ni Eliza seguramente la echarán de casa después de saber la decisión que tome por ella y mi querido William, ese niño que tanto llenó mis días, mi querido nieto, aunque no lo sea lo siento como tal, pero por favor hijo, por lo que más quieres reconcíliate con tu hermana, solo de esta forma te quitarás esa carga que haz llevado por años. No dejes que la culpa te gane, discúlpate no importa lo que te diga, tienes que hacerla que vuelva.
Te ama tu padre
William Andrew
Continuará…
¿Qué tal? ¿Mucho tiempo de ausencia? Lo se, lo siento de verdad, pero el trabajo y la escuela me absorben de verdad me siento demasiado mal de actualizar hasta ahora, pero que puedo hacer, gracias por leer espero sus mensajes, pero necesito que me digan… ¿es muy predecible la historia? Si es asi díganme que creen que pasará ok… de nuevo mil gracias por leer… se les quiere
:D
ah por cierto, la fierecilla domada es una historia de William Shakespeare fue escrita en 1593-1594
y el cuarto de verónica es una historia de suspenso de ira leving
