Los personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de no sé quien y de WB.
No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.
AVISO: Este fanfic será YAOI (y slash), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Chase/Jack
Capítulo 4. Invitados a la cenaChase rechazó el ataque de Wuya solo para recibir un terrible golpe de Hannibal Bean, rodó sobre si mismo reduciendo el impacto contra el suelo y se puso en pie para lanzarse contra su enemigo. No obstante no era lo suficientemente fuerte para que sus golpes tuviesen un efecto notable.
Con un gruñido de ira cerró los ojos y llamó a la bestia... solo para recordar que ya no poseía al dragón interior, la manifestación de su poder heylin ya no existía.
- ¡Whahahahahaaha¿Qué ocurre, Chase? Se diría que te falta algo.- Hannibal se carcajeó a placer para a continuación atacar a Chase consecutivamente con sus tentáculos.
Era igual que durante el eclipse Heylin, cuando su poder había quedado rebajado y su transformación dracónica anulada. Entonces se había visto obligado a huir de Hannibal y la traidora Wuya, escapando por un pasadizo de su ciudadela.
Ahora era igual, no tenía poder para enfrentarse a ambos malvados a la vez. A Wuya probablemente¿pero a Wuya y Hannibal Bean a la vez? De ninguna manera. Sintió una fuerte ira, la impotencia le quemaba.
- Pooobre Chase.- Ronroneó Wuya burlona para despues darle un sobervio puñetazo.- Es obvio que sin el poder del Heylin no eres nada.
Eso dolía. Chase apretó los puños, esa burla dolía mas que los golpes.
Jack Spicer se encogió tras la caja de repuestos con temblor, agarrado a su único Shen gon wu legítimo, aquello no le gustaba nada. Su sentido de la autoconservación no hacía mas que gritarle que aprovechara y se arrastrara hasta la salida, tenía que largarse de allí y alejarse de la pelea. Pero cuando había empezado a obedecer a la supervivencia había visto como Chase recibía golpe tras golpe.
Chase estaba perdiendo. Eso era terriblemente chocante.
¿Y? Estaba malgastando el tiempo, tenía que subir al piso de arriba y salir fuera de la mansión, podría coger su coche y alearse. Jack siguió gateando hasta cubrirse tras unos ordenadores, echó un vistazo hacia atrás para asegurarse de que nadie lo percibía.
Chase estaba en apuros... Wuya y Hannibal lo matarían con sus fuerzas combinadas, y Chase no tenía sus poderes Heylin, seguía siendo un maestro en artes marciales y un monje Xaolin pero... ahora era solo un hombre contra una bruja y un demonio.
Bueno... pero podía cuidarse, seguro... Jack retorció las manos con aprensión.
Chase logró propinar una patada voladora a Hannibal, quitandose de encima a la legumbre, pero en cuanto se volvió tuvo a Wuya a su espalda preparada para atacarle. Pero ese ataque nunca llegó, de la nada saltó una bola de pelo rojo y ropa negra con un alarido simiesco, Wuya grito y empezó a correr por el sótano mientras trataba de quitarse de la cabeza al Jack-Simio, que la estaba mordiendo y tirando del pelo con toda la fuerza que le proporcionaba el bastón del mono.
- ¡Quitádmelo, quitádmelo, quitádmelo!
Hannibal y Chase y pudieron por menos que quedarse paralizados mirando con consternación a Wuya dando vueltas como una gallina sin cabeza con Jack pegando gritos airados como un auténtico mandril.
Tras unos instantes de tregua para asimilar semejante escena Hannibal atacó a traición y Chase salió de su sorpresa para enfrentar temas mas serios.
Si la vocecilla de la supervivencia se hubiese podido oir en su cerebro de mono esta habría estado gritándole que era un idiota e iba a conseguir que le mataran. Pero en aquel momento Jack solo era consciente de dos cosas, de que se moría por un poco de fruta, plátanos a poder ser, y que aquella bruja era su enemigo. Punto, y no había que razonar más.
El razonamiento volvió a su cerebró cuando Wuya logró agarrarle y quitárselo de encíma arrojándolo contra la pared con toda su fuerza. El impacto fue duro y Jack resbaló hasta el suelo gimiendo miserablemente.
- ¡Estupido mocoso, debí acabar contigo en cuanto perdiste tu escasa utilidad!
Wuya se cernía sobre él y Jack tuvo la seguridad de que la paciencia de la bruja se había acabado, aquello iba a doler, y mucho.
- ¡Jack!
Chase pagó cara su pérdida de concentración al percatarse de la situación del pelirrojo y los tentáculos de Hannibal se enrollaron a su alrededor, apretando como una anaconda, constriñendo con fuerza devastadora.
- Este es el fin de Chase Young.- Proclamó la legumbre.- Es una pena que decidieras traicionarme, y es justo que el poder que te dí te haya sido arrebatado.
- He... nnñg... recu... perado… nng… mi al…ma
- El alma solo era un estorbo para tu auténtica naturaleza, Chase.- Se burló Hannibal sin dejar de presionar, cortandole la respiración.- Renunciaste a ella libremente, eras malvado, solo lo disimulabas a causa de tu moral, pero eras malvado entonces y lo eres ahora.
Chase negó con la cabeza, sentía el dolor en sus músculos y huesos, los pulmones le ardían... sentía un odio ardiente en su renovada alma, tan profunda e intensa que no podía comprender como el simple poder de la misma no le permitía sacar fuerzas para liberarse. Pero no había lugar del que sacar fuerzas, no tenía el poder del Heylin, no tenía a su bestia interior, no tenía el poder que había obtenido de los guerreros derrotados.
Jack se cubrió la cabeza con los brazos esperando el golpe de Wuya cuando vió su salvación justo a su lado. Rápidamente cogió el contról remoto y se encaró a Wuya con el valor con el que le acababa de proveer su necesidad de sobrevivir.
- ¡Todo el mundo el mundo quieto o volaremos todos!
Wuya se quedó helada, había vivido con Jack mucho tiempo y sabía para que servía el clásico botón rojo en cualquier situación, siempre, siempre era el botón de autodestrucción. Al parecer Jack, como con todo lo demás, había imitado la regla de todos los malvados de la televisión, tener un sistema de autodestrucción.
- No te atreverás.- Exclamó.
- Si no lo pulso me matarás, pero si lo pulso al menos os llevaré a todos conmigo.
- Es un farol.- Gruñó Hannibal Bean.
Jack sostuvo el botón rojo con el indice encima y se incorporó con una sonrisa amplia y decididamente maliciosa.
- ¿Un farol? No lo creas, tener un sistema de autodestrucción por si acaso necesito deshacerme de pruebas incriminatorias es básico. Marchaos de MI casa o moriremos todos.
- No serás capaz.- Wuya sonreía... pero no era tan segura y amplía como de costumbre.
Puede que Jack fuese un idiota, pero Wuya le había visto tener momento de deslumbrante genio, a veces el mocoso mostraba una malicia que sorprendía, y desde luego era único cuando había que dar puñaladas por la espalda.
Muy bien podía ser a la vez tan astuto y tan estúpido como para atreverse a pulsar el botón y destruirles a todos, incluido él mismo.
- Suelta a Chase, y vuelve a tu tamaño real, alubia.
Hannibal gruñó un improperio y tras unos instantes soltó a Chase, que cayó a plomo al suelo, aspirando y expirando profunda pero lentamente para no perder el sentido aspirando a bocanadas, estaba rojo por la contriscción pero poco a poco empezó a recuperar la circulación y el aire.
- Bien, y ahora salid de mi casa inmediatamente, un solo movimiento sospechoso y pulso el botón. Y entonces, bye bye.
El mocoso pálido tenía agallas cuando se lo proponía, Hannibal Bean no había previsto aquello, ya había usado a Jack antes y en ningún momento le había parecido que estuviese superando su vida de infantil consentido con ilusiones de grandeza. Aun no, por lo menos.
Hannibal Bean odiaba no haber previsto esto, y odiaba las sorpresas.
- Volveremos a vernos las caras, Spicer, no olvidaré tu interferencia.
- Ya, ya, ya... pero ahora yo tengo el botón del gran BOOM y tú no, adiooos.
Por segunda vez, Hannibal Bean y Wuya se vieron obligados a retirarse, y no estaban nada contentos. Las miradas asesinas que dirigían a Chase y Jack eran escalofriantes.
Una vez las cámaras confirmaron que los dos heylin se habían marchado Jack soltó el botón rojo y dejó el control sobre la mesa.
- ¿Se han ido, verdad?.
- Si.- Confirmó Chase.
El guerrero se masejeó los brazos y el torso, tenía magulladas las costillas pero nada grave, descanso y hierbas medicinales le pondrían como nuevo. Pero su orgullo dolía mucho más y tardaría en sanar. Había estado casi indefenso, había luchado bien, pero eso no había sido suficiente. Él, que quería ser el guerrero mas fuerte del mundo... apretó los puños... no, debía controlarse, ahora lo importante no era eso, no debía permitir que ese sentimiento de ambición fuese mas poderoso que su rectitud. Se volvió hacia Jack con una sonrisa de agradecimiento.
Jack temblaba como una hoja, las piernas apenas le sostenían y sostenía el temido control remoto entre manos débiles. Chase se apresuro a acercarse y quitárselo de las manos ante el temor de que en su nerviosismo acabase pulsando innecesariamente el botón rojo.
- Ya ha pasado, Spicer, nos has salvado a ambos.
- ¿En serio?
- Si.- Chase sonrió, de hecho estaba admirado por la entereza que había mostrado Jack y su valor frente a Hannibal y Wuya.
Temeroso de que acabará perdiendo pie, Chase acercó una silla y Jack se sentó inmediatamente, el joven estaba realmente afectado.
- Ha sido un acto valeroso, Spicer. Estoy impresionado.
- Yo también.- Confesó con un hilo de voz.
- Elegir la destrucción de todos superando el miedo ante la derrota ha sido digno de honor, Spicer.
Ante eso Jack sonrió debilmente y cogió el control, ante la mirada atónita de Chase pulsó el botón rojo.
Y se abrió la puerta del garaje.
- Era un farol. Mentí.
Chase se quedó anonadado, una parte de él se apenó de que Jack hubiera mentido en vez de mostrarse dispuesto al sacrificio... pero una gran parte de él aplaudió el ardid. Finalmente sonrió.
A Jack se le subieron los colores.
- Ahora tenemos que irnos, Hannibal Roy Bean no olvidará esto, volverá.
- ¿Qué? Pero esta es mi casa, no pienso irme.
- Spicer, no estas seguro aquí, cuando vuelvan en busca de venganza no dudarán.
Jack se mordió el labio inferior con preocupación, ciertamente no estaba a salvo en su sótano.
- Vendrás conmigo al templo Xaolin.
- ¿Qué?.- Jack abrió los ojos desmesuradamente.- No, no, no, no, no, imposible.
- No estas a salvo aquí, Spicer.
En ese momento Omi llegó corriendo, jadeando por la carrera que había dado para volver a la casa de Spicer tras percatarse de que Chase no le seguía. Debía confesar que había estado hablando con Chase, o sea solo, durante un rato antes de percatarse de su soledad. Al acercarse de vuelta había visto a Hannibal y Wuya marchándose y había temido lo peor sin dejar de recriminarse su falta de atención.
- ¡Chase!.- Omi saltó al interior en pose agresiva mirando a Jack.- ¡Jack Spicer, nuevamente te has aliado con el malvado Hannibal Bean para meternos en un enredo!
- Tenderos una emboscada.- Corrigió Jack instintivamente.
- Eso he dicho.- Replicó el pequeño monje sacando el orbe de Tornami.
Chase se apresuró a situarse entre los adolescentes con gesto aplacador.
- Jack Spicer no me ha tendido una trampa, pequeño monje, también ha sido atacado y amenazado por nuestro enemigo común.
- Oh.- Omi guardó el orbe, no sin una mirada de sospecha hacia Spicer.
- Spicer debería venir con nosotros al templo, Omi, mucho me temo que su vida corre peligro por haberme ayudado.
El pelirrojo abrió la boca para protestar por tener que abandonar su preciada tecnología pero no pudo decir nada porque Omi saltó abrazandole la cabeza con un grito de alegría.
- ¡Sabía que finalmente comprenderías que tu corazón está con nosotros en la lucha contra el mal!
Jack luchó quitarse de encima al hiperactivo monje y finalmente logró apartarle. No sabía cual era el problema de la bola de queso pero seguro que tenía un nombre complicado.
- Solo me preocupaba por mi.- Replicó con gesto arisco.
- Por supuesto.- En la voz de Chase había un toque de burla amistosa que Jack no agradeció en absoluto.
- ¡Es cierto! Es... es una ayuda colateral, nada más.
Omi enarcó las cejas confuso pero se encogió de hombros para a continuación coger de la mano a Chase y Jack con una amplia sonrisa.
- Soy taaaaan feliz.
Agh... estar cerca de Omi subía el azucar.
Jack empezó a soltarse de mano del Omi, o lo intentó, y al final los tres estaban saliendo de la mansión de la mano con Omi dando saltitos entre Chase y él. Un momento...
- Eeeh... ¿no habeis venido en un shen gon wu?
- No.- Contestó Chase escuetamente.
- ¿Ni en el lagarto ese, Dojo?
- Tampoco, y Dojo es un antiguo dragón.- Puntuó Omi saliendo en defensa inmediata de su verde amigo.
Jack se paró en seco y miró a ambos monjes como si les hubiera salido otra cabeza.
- ¿Vinisteis andando¿Cuánto tardasteis en llegar a mi casa?
- Apenas seis horas.- Contestó Omi tranquilamente.- Correr y saltar en la serenidad en la noche es muy revitalizante.
Chase asintió de acuerdo para desconcierto de Jack. Correr y dar saltos durante horas por entre bosques, rios y montes... realmente los monjes Xaolin estaban locos.
- Disculpadme si no comparto vuestro entusiasmo y cojo las llaves de mi Jet 3000.
Ambos monjes, por extraño que le resultara pensar en Chase como un monje, se encogieron de hombros, como si no les importara andar kilometros que volar la misma distancia en menos de la mitad de tiempo.
Jack aprovechó para recoger algunos objetos personales en un hatillo y sentó al mando del Jet 3000 con Omi en el asiento del copiloto y Chase a su espalda. Con un par de gestos encendió el avión y lo elevó. El modelo 3000 ni siquiera necesitaba espacio, podía despegar verticalmente, era su orgullo.
Solo esperaba que los estúpidos monjes no se lo rompieran cuando lo dejara en el templo Xaolin, una cosa era poder repararlo y otra cosas tener los materiales para hacerlo. Uno podía reciclar hasta cierto punto, no hacer milagros.
Una vez en el cielo Jack programó el viaje al templo Xaolin y dejó que el piloto automático hiciese el resto. Tenían dos horas de vuelo hasta el templo Xaolin... había hecho muuuchas veces ese viaje.
- Es taaan maravilloso, todos unidos contra el mal...
Omi seguía a su rollo perdido en un mundo ideal, Jack suponía que ese mundo era algo así como un enorme templo Xaolin lleno de estatuas del "gran Omi" donde el pequeñajo sería el Gran Maestro Omi y toooodos los demás estarían sentados escuchando sus "sabias" enseñanzas.
Jack suspiró volvió la vista al asiento de atrás.
- Oye Chase...
Su mirada se cruzó inmediatamente con la de Chase y el joven sintió una inmediata vergüenza y volvió la vista al frente. Lo que provocó que el guerrero chasqueara la lengua divertido por la reacción.
- ¿Ocurre algo, Spicer?
- Euh... no, nada... no era nada.
- Puedes hablar libremente, Spicer, no voy a morderte.
Jack dirigió una timida mirada por encima del hombro, poco convencido. Chase tenía una expresión tranquila, las cejas en un elegante arco sobre los cálidos ojos ambar y una sonrisa suave, parecía haber sido beatificado.
- Uh... ¿seguro?
- Te aseguro que tus palabras no serán respondidas con violencia ni insultos, Spicer, eso se acabó.
- El Chase que yo conozco...- Replicó Jack.
- Ya no existe.- Chase fue firme y seguro, percibía el miedo de Spicer, era tan intenso que le compungía.
- ¡Exacto!.- Exclamó Omi alzando los brazos y mirándoles con ojos de cordero.- Y ahora toodos estamos en el lado de la justicia y todo gracias a mí.
Jack se pasó las manos por la cara con exasperación.
- No estoy de tu parte, Omi, repito, no estoy de tu parte, estoy solo de mí parte. Y desde luego no me puedo creer que seas tan engreido de pensar que...
- ¡No soy engreido!.- Omi intentó lanzarse sobre Jack pero se vió detenido por el cinturón de seguridad por lo que solo pudo estirar los brazos y atacar el aire con ímpetu.
Chase y Jack dejaron que Omi siguiera intentando alcanzar algo desde el asiento sabiendo que desde luego no lo conseguiría, al final acabó cansandose solo y dejó caer la cabeza quedándose dormido instantaneamente, con saliva cayendo y todo. Jack no pudo evitar reirse ante la cómica imagen, realmente Omi era divertido sin proponérselo.
Chase observó la sonrisa sincera de Jack, totalmente diferente de las exageradas carcajadas habituales, era una media sonrisa suave con un leve rubor sano que teñía de rosa las mejillas blancas como el marmol a la luz de las estrellas.
Jack se quedó paralizado al sentir la mano de Chase en su barbilla, sosteniendo esta y pasando los dedos bajo la mejilla.
- ¿Chase?
Chase pasó los dedos con suavidad, percibiendo el calor de la piel de Jack, suave como la seda.
- Siempre me ha resultado curioso que seas tan increiblemente pálido con un cabello tan rojo... Me gusta.
Jack se estremeció cuando los dedos se retiraron lentamente, en una caricia. Se ruborizó intensamente y sintió nuevamente como su corazón retumbaba. Chase le sonreía con una mezcla de curiosidad y amabilidad y con aquellos ojos, aquellos labios...
- Ah... eh... bueno... es que soy... bueno... noexáctamentealbinopero esuntipodepigmentación es raroloheredédemimadre... poresotengoelpelotanrojo sintenerpecas yclaroquetengolosojosrojos poreso...
Chase logró seguir el ritmo de Jack, siendo evidente el profundo nerviosismo que le había provocado... Se le veía tan encantador con aquella debil sonrisa y sin dejar que parlotear mirando el suelo y jugueteando con los botones de su chaqueta. Alargó la mano de nuevo para tocar aquella piel, o el pelo, tan fiero en su color, pero Jack le vió venir y se echó hacia atrás repentinamente.
- ¿Qué haces?
- Solo quiero tocarte.
- ¿Uh¿Por qué?
- Porque siempre había querido hacerlo.
- ¿Cómo?.- Jack preguntó incredulamente.- Tú nunca…
- Quizá no quería actuar al respecto, pero quería tocarte, Spicer.
- ¿Por qué?.- Jack seguía manteniendo una expresión incrédula.
- Porque eres obviamente atractivo, Spicer.
Jack atravesó varias fases, se quedó paralizado con la boca abierta, después se puso rojo como un tomate y abrió los ojos hasta que ocuparon toda su cara, y finalmente balbuceó monosilabos incoherentes hasta volver a callarse y ponerse claramente en guardia, con aire desconfiado.
- Te burlas de mi.- Acusó.
Chase fue a replicar inmediatamente pero el jet empezó a hacer ruido mientras descendía a tierra y Omi despertó con un bostezo literamente enorme.
- ¡Oaaaaaaah¿Ya hemos llegado?
Jack asintió y echó una ojeada por el cristal, viendo llegar a los demás monjes en pijama... oh oh, Raimundo venía con la espada, Clay con el puño...
- Calvito, sal ahí fuera antes de que tus amigos nos vaporicen.
- ¡No me lo puedo creer, Omi!.- Raimundo se subía por las paredes.- Chase Young, bueno, al fin y al cabo todos le queremos en el lado Xaolin, pero... pero... ¿Jack Spicer?
- A mi tampoco me gusta estar aquí¿sabes, chulo de playa?.- Replicó Jack con gesto arisco.
Raimundo quería coger a Omi y sacudirle hasta que desarrollara sentido común. Chase Young era una cosa, había recuperado su alma y realmente tenía todo el aspecto de un monje Xaolin tras cambiarse con la ropa china azul celeste y la nueva aura de meditación tan tipo Maestro Fung, pero Spicer era otro mundo.
Jack Spicer había trabajado con ellos en un par de ocasiones unica y exclusivamente por causas egoistas y en la única ocasión en que había parecido querer enmendarse había acabado traicionándoles de la forma mas hartera. Y les había engañado, embaucado, robado, utilizado y mentido en tantas ocasiones que había perdido la cuenta.
- Jack Spicer se ha enemistado con Hannibal Bean y Wuya poniendo el peligro su vida.- Explicó Omi con expresión suplicante.- El enemigo del enemigo de mi enemigo es mi enemi... no, espera... el amigo de mi enemigo es el enemigo del amigo... no... un segundo.. el amigo de mi enemigo que ya no es mi enemigo...
- ¡El enemigo de mi enemigo es mi amigo!.- Acortó desesperado Jack.
- ¡Eso es!.- Exclamó Omi satisfecho.
Clay se rascó el pelo pajizo bajo el sombrero y puso una mano sobre el hombro de Raimundo, el brasileño era un buen lider, nunca se rendía, era veloz en pensamiento y decisión... pero a veces necesitaba de un poco de paciencia, y ese era el fuerte de Clay. Si había que tranquilizarse y tomar una decisión con sentido común mas le valía tomar parte en aquello.
- Colega, lo que Omi quiere decir es que tenemos que estar unidos contra Hannibal y su bruja, mucho más ahora que desea acabar con Chase con tanta insistencia.
- Pero...
Clay alzó una mano, cuando necesitaba imponerse, sabía imponerse, no le gustaba abusar de su altura y físico, pero si había que hacerlo se hacía. Al estilo tejano.
- Y si queremos hacer un frente firme contra el mal tenemos que estar mas unidos que las reses huyendo de los coyotes.
- No somos reses.- Masculló Kimiko. Clay ignoró la crítica.
- Puede que no nos gustemos, pero si Jack trata de jugárnosla se quedará solo frente a Hannibal y Wuya, y eso solo será malo para él.
- ¿Y por qué tendríamos que darle asilo?
- Porque somos monjes Xaolin, y es nuestro deber ayudar al necesitado.
Raimundo quisó replicar, pero Clay tenía unos argumentos tan rotundos y pesados como su elemento, tierra y roca. Increible, el tejano pensaba lento y se movía lento, pero cuando daba, daba duro y fuerte.
- Está bien... pero trabajara como todos.- Gruñó.
Jack puso los ojos en blanco, si pensaban que iba a ser un esclavo como cuando había intentado ser un monje, estaban muy equivocados.
Omi dio saltos de alegria.
- Y Omi... ahora te toca convencer al maestro Fung.
Omi cogió a Clay de la mano y ambos entraron a buscar al maestro, si habían convencido a Raimundo no veía porqué el maestro iba a resultar mas dificil. Aunque había que decir que había cogido cierto... miedo a Jack después de tratar con el Jack bueno del mundo Ying Yang.
Chase estiró las piernas, aun tenían tres horas hasta que amaneciera y volvía a sentir todos y cada uno de los golpes que le habían propinado Hannibal y Wuya. Su orgullo volvió a resentirse y sintió un ramalazo de amargura.
Se concentró en ignorar el dolor y miró a Jack, el joven había sacado su hatillo y miraba el templo Xaolin con aire de resignación, su piel reflejaba la luz de las estrellas y la media luna con un blanco sobrenatural que le daba un aire feerico, ultraterrenal, marcado con el khol negro que llevaba bajo los ojos, lo que le hacía aun más exótico. No, desde luego que no se había burlado al decirle que era atractivo.
Volvió a sentir un amargor en el fondo de la garganta... Jack había estado en peligro y él solo había podido intentar respirar mientras Hannibal le asfixiaba, el simple hecho de recordad su impotencia le hizo fruncir el ceño y gruñir. No volvería a permitirlo, Jack Spicer estaba bajo su protección.
Nota de la autora: Por fín, me ha costado horrores subir este capítulo porque mi ordenador sigue riéndose de mi... sabe que le voy a sustituir en breve y aprovecha para torturarme.
Ademas me está costando bastante controlar el cambio de Chase, porque tampoco quiero que se vuelva tan bueno que resulte radical y pierda su esencia. Me estoy complicando la vida pero los reviews me han animado, a ver si consigo mantener la coherencia de la historia. Esto va para largo.
