21 de Febrero de 1994, por la mañana a las12:00, En Silent Hill

21 de Febrero de 1994, por la mañana a las12:00, En Silent Hill.

Bien, ya he llegado a Silent Hill. Hay mucha gente por las calles, parece mentira que la ciudad sea foco de tantas historias de terror, ¿verdad? Bueno, es igual, yo tengo que entrevistar al "malo" del pueblo, Walter Sullivan, autor de los sangrientos crímenes en serie conocidos por todo Maine. Le detuvieron la semana pasada por el asesinato de Billy y Miriam Locaine en plena calle. Según dicen el tipo está completamente loco, pero tiene una frialdad inhumana...Y yo voy a entrevistarle a la Prisión de Toluca, junto al lago. Genial...En fin, qué le vamos a hacer...De paso, investigaré los rumores que corren sobre atrocidades en la prisión y también veré si me entero de las historias extrañas que se cuentan de este pueblo.

Vaya, son las doce de la mañana y hay una niebla bastante espesa...le pregunto al conductor del taxi en el que voy si es normal y me responde que sí, que allí es bastante común, que no me preocupara, que era "lo menos peligroso que me puedo encontrar en este maldito pueblo", cito textualmente. No me ha dado buena espina esto. El hombre tiene una expresión hosca y de pocos amigos. Se ve que por aquí no les gustan los de fuera...

Oh, vaya, ya llegamos...diablos, la prisión tiene un aspecto bastante serio...da miedo. No quiero ni imaginarme el interior...pero en fin, vamos allá.

21 de Febrero de 1994, por la mañana a las 14:00, En Silent Hill.

Ha sido la experiencia más extraña y horrorosa de mi vida...¡Dios, ese lugar es de locos! Será mejor que te lo cuente...

Entré en la recepción, una habitación amplia, pero poco decorada, unos cuadros donde se mostraban fotos del edificio en varias épocas, alguna planta medio muerta y una mesa en la parte derecha, donde un funcionario me preguntó el nombre, y después de confirmarlo, me dijo que esperara. Después de un rato, me recibió el alcaide de la prisión, el señor Michael Stone Hawking, Un tipo alto, serio y de complexión fuerte. Me extrañó que fuera así, ya que sólo era un funcionario. El señor Hawking se mostró extrañamente amable conmigo, y por la manera en que se expresaba, se notaba que era un hombre con estudios. Me indicó que le siguiera, pero antes me confiscaron la cámara, porque según me dijo, estaba prohibido tomar fotos de las instalaciones. Acepté un poco a regañadientes, y le seguí. El señor Hawking me mostró la zona de visitantes, con varias cabinas para hablar, metidas en pequeñas habitaciones. Después salimos a uno de los dos pasillos principales, que daban acceso a los grupos norte y sur de celdas y en medio estaban las duchas y otras salas.

Todo esto me lo explicó detalladamente en un plano que luego dejó en una mesa del pasillo donde estaba sentado un guardia. Por el camino a la celda de Walter, me explicó que éste se mantenía muy tranquilo, y que no quería otra cosa que libros y más libros. Esto fue exactamente lo que me dijo de él:

"Realmente, es el tipo de psicópata que me gusta. Tranquilo y sereno, pero capaz de matarte fríamente y seguir con su lectura sin alterarse lo más mínimo.

Oh, no se asuste por lo que he dicho...Verá, trabajar en una prisión como esta le acaba a uno afectando, ¿sabe? -sonrió- Como le decía, está absorto en la lectura, hace días que no duerme ni come, sólo lee. No sé si accederá a hablar con usted. No ponga esa cara, verá como al final sí. No habrá hecho un viaje en balde, no se preocupe...".

Mientras hablaba, caminábamos por el pasillo, justo por el centro. Los presos de las celdas nos miraban asustados y decían incoherencias como: "No...No...Vendrá ÉL...vendrá, vendrá..." y cosas dispares como éstas. Oh, dios, porqué no les presté atención... Pues bien, la celda de Walter era la cuarta empezando por la izquierda. Cuando nos pusimos delante, él ya estaba de pie, esperando, con una sonrisa extraña en la boca...seguramente, ya le habían avisado de mi llegada.

Previamente había leído su informe y memoricé todos sus datos personales, ya que su historia me fascinaba. Tiene 24 años, es alto de complexión fuerte, con el pelo largo y rubio. La expresión de su cara...es extraña. Siempre tiene una medio sonrisa, y aunque por su expresión se diría que está loco, sus ojos denotan una inteligencia refinada y una frialdad terrible.

Walter estaba frente a mí, observándome. Tan sólo nos separaban los gruesos barrotes de la celda. El señor Hawking me presentó a Walter pero antes de que dijera mi nombre, él dijo:

"Nathaniel Reynolds, edad 27. Nació en el año 1967 en Silent Hill. Licenciado en Periodismo en 1992, trabaja en el periódico local de Brahms...y está soltero recientemente...-esperó un momento para ver mi reacción y continuó- He leído todos tus artículos y me gustaron, así que decidí informarme sobre el autor."

Me quedé de piedra por todo lo que sabía sobre mí...era increíble. El señor Hawking solo sonrió y me dijo que no me preocupara, era algo normal en Walter. Siempre se informaba acerca de las personas con las que iba a "tratar". Al decir esto, Walter se rió...una risa cruel...y creo que sé porqué...supongo que él estudió a cada víctima antes de matarlas...

El caso, es que el señor Hawking me dejó a solas con él y se fue. Sólo quedaron dos guardias fuertemente armados, por cierto, fuera de la celda y Walter y yo dentro de ella. Ésta tenía un aspecto un poco desordenado. Estaba repleta de libros por todas partes cuya temática no era muy variada. Todos hablaban de ocultismo, magia negra y demás asuntos extraños. Walter me observaba con aquella extraña expresión, mientras yo miraba curioso y sacaba y preparaba la grabadora y el bloc de notas. Entonces, empezó una increíble conversación que jamás olvidaré. La reproduciré toda, pues la tengo grabada:

(Antes de empezar a grabar)

-Bueno, Walter espero que no te importe que te haga esta entrevista.

-No, para nada. No me molesta. Cuando quieras, empezamos.

(Grabando)

-Bien, aquí estoy con Walter Sullivan, autor de un doble crimen y apresado por ello...

-Perdón -me interrumpió repentinamente- no han sido sólo dos.

-¿Qué?-dije extrañado.

-Que te falta información, no han sido sólo dos...han sido 8 más. No son menos importantes, forman parte de la cadena.

-¿Te atribuyes otros 8 asesinatos más? -pregunté desconcertado. "¿Por qué no se me informó de ello?"

-Sí, así es. -respondió con total tranquilidad- Yo maté a los 10 primeros, después me atraparon, pero no importa, pronto mataré al número 11.

-Así que...es una cadena, ¿no?

-Sí.

-¿Hasta qué número de víctimas piensas llegar?

-Llegaré al 21, pero antes he de llevar a cabo un Ritual...

-¿Un ritual? -pregunté sorprendido y extrañado- Así que tus asesinatos se deben a que estás haciendo un ritual...¿qué tipo de ritual?

-El Ritual de la Sagrada Asunción. Pero mi objetivo principal es cumplir los 21 Sacramentos del Descenso de la Madre Sagrada. El Ritual es sólo un requisito.

-Nunca había oído hablar de ese ritual...

-Claro, eres un profano en estos temas, ¿no es cierto?

-Sí, es cierto...pero dime una cosa...¿Cada Sacramento es una víctima?

-Así es, cada Sacramento representa un pecado encarnado en la ofrenda a la Madre Sagrada.

-Ya veo...y ¿quién es la Madre Sagrada?

De repente, se puso muy serio, parece que he tocado una fibra sensible.

-La Madre Sagrada...está en As...-iba a decir algo, pero sacudió fuertemente la cabeza y agachó la cabeza (como suelen hacer los niños pequeños) y se dijo en voz baja a sí mismo: "No, no, él no es el 21, no debe saberlo, cállate...Ya sé que él también es el Séptimo...pero es algo que no le atañe...". De repente levantó la cabeza y me miró a los ojos- No es asunto tuyo...-dijo seriamente.

-Está bien, perdona mi indiscreción. -"¿Estaba hablando de mí? ¿Qué es eso de que soy el Séptimo? Este tío está como una cabra..."Pensamiento erróneo, querido amigo... ¿Quieres que sigamos?

-Sí, por favor, sigamos, y perdónale, a veces es muy molesto.

-Ehm, sí claro, no pasa nada- "¿De quién diablos habla?"- Bueno, y ¿qué hay de eso que dicen que arrancas el corazón de tus víctimas? ¿Hay alguna razón?

-Por supuesto, cada acto de una persona está justificado. Es parte imprescindible para llevar a cabo el Ritual, que está casi terminado.

-Ya veo, ¿qué pasará cuando esté terminado?

-Me libraré de las ataduras de la carne mortal.

-¿Qué?

-Olvídalo...

-De acuerdo. Ahora, Walter, seamos francos, ¿eres consciente de que, estando encarcelado no podrás llevar a cabo ese Ritual ni terminar esos Sacramentos?

Walter sonrió. Una sonrisa astuta.

-El resultado del Ritual me ayudará a completar los 21 Sacramentos.

-¿Cómo?

-Olvídalo, eso no tiene importancia para ti.

-De acuerdo. Dime una última cosa...Te he oído decir que yo soy el Séptimo...

¿pero de qué?

-Ya lo entenderás...a su debido tiempo... Así como yo soy el Quinto, sé que habrá dos más...y tú eres el Séptimo, de eso estoy seguro.

-¿Y qué pasa con el Sexto?

-...Ya será llamado.

-¿Cómo sabes todo eso? Y... ¿Qué tiene que ver un asesino conmigo? No entiendo nada...

-Todos somos asesinos, Nathaniel, todos...Si sé todo esto...es gracias a Valtiel.

-¿Valtiel?

Walter se rió de mí y puso cara como de recordar algo.

-Sí. Ahora vete. Vamos, sal de aquí.