CAPÍTULO IV: LA BODA.
La Madriguera era un caos la mañana de la boda. El Sr. y la Sra. Weasley corrían por toda la casa con la varita alzada retocando los últimos detalles. Los canapés volaban de la cocina a la mesa que estaba colocada en el salón. Ginny a toda prisa revisaba las flores y los adornos del lugar donde se celebraría la ceremonia. Harry buscaba por toda la casa los lazos que servirían para sellar el compromiso evitando a Ron, que no se había enterado de que se habían perdido. Como un par de horas antes de la boda Ron se encerró en su cuarto con la excusa de prepararse. Hermione los miraba sorprendida sentada en el sillón del salón donde cantidad de regalos aparecían y se amontonaban en un rincón. No le habían dejado hacer nada para ayudar así que se sentó con un café cargado a mirar por la ventana.
No había dormido nada esa noche, tenía muy mala cara y sentía que debía marcharse. Era el momento, ahora que todos estaban ocupados, Hermione podía volver a marcharse sin que se dieran cuenta y no tendría que pasar por el trago de ver a Ron entregar su vida a otra mujer. Durante el tiempo que habían estado separados se había preguntado muchas veces qué habría sido de su vida si no se hubiera marchado, cómo habría terminado su relación si hubiese aceptado sus infantiles condiciones, pero la vida no es como él la entendía. Miraba al techo y pensaba qué estaría haciendo Ron. No era posible que pretendiera estar dos horas para ponerse una túnica, él siempre lo hacía todo a última hora, nadie se creía que ahora fuese a prepararlo todo con tiempo.
Hermione pensaba en lo que le había dicho Ginny, quizá era cierto que Ron había cambiado mucho desde que ella se fue; debía haber madurado bastante cuando estaba a punto de casarse. Se quedó mucho rato mirando el cielo a través de la ventana, recordaba todos los momentos importantes de su vida junto a él. Recordó de nuevo el día que se fue, sintió otra vez en su corazón el enorme vacío que la cubrió cuando decidió dejar todo y marcharse para tener una vida diferente. Ahora el ministerio le daba otra vez la oportunidad de recuperarla, no le había dicho nada a sus amigos porque no estaba segura de querer ese puesto en Londres. De seguro era un trabajo mejor que el que tenía en París, pero se pensaba mucho si quería recuperar su vida, había huido de ella y después de dos días en ella se sentía especialmente triste, muy confundida y no podía dejar de pensar que todo lo que había conseguido alejándose, se desmoronada cada vez que estaba cerca de Ron y sentía su piel rozándole por casualidad en un cruce en el pasillo.
Ron merecía la verdad. No podía seguir engañándole y ocultándole algo tan trascendental en su vida, pero no era el momento, si se lo contaba ahora influiría mucho en su decisión de casarse, "pero a lo mejor quiero influir", pensaba justo antes de arrepentirse por ser tan egoísta. Él ha conseguido rehacer su vida y ella no podía interferir en su vida después de tres años sin pensar en las consecuencias. Había sido muy egoísta marchándose y dejando a todos aquí sin una carta ni una señal de vida, pero con todo lo que pasó, pensó que volver sería, en cierto modo, obligar a Ron a tomar una vida que él no quería o que en ese momento no le tocaba vivir.
-¡Por fin los encontré- dijo Harry apareciendo detrás de Hermione- Si los pierdo Ron me mata- Hermione había estado tan absorta en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que Harry estaba ahí buscando los lazos- ¿Estás bien- Harry cambió su cara y se puso muy serio. Se acercó a ella y señaló su mejilla donde corría una lágrima.
-Sí, sí, no te preocupes- dijo nerviosamente secándose la lágrima. Evitando la mirada de su amigo se puso de pie- Voy a ir cambiándome- salió rápidamente hacia su habitación.
Al dirigirse a su habitación pasó por delante de la de Harry y Ginny, ella ya estaba vestida con una túnica roja preciosa que disimulaba un poco su enorme tripa. Miraba por la ventana cómo había quedado todo cuando Hermione llegó por detrás y le acarició la cintura para advertir de su presencia.
-Todo está muy lindo- le dijo para felicitarla por el trabajo –pero...- se quedó pensando un momento- si Sara es muggle ¿su familia no se sorprenderá de todo esto- señalando las pequeñas flores blancas y doradas que flotaban alrededor de las columnas que servirían de altar.
-¡Ah! No te preocupes, sólo vienes sus padres y lo saben. El resto de la familia tendrá una boda muggle la semana que viene.-Miró la mala cara de Hermione y le acarició la mejilla- deberías maquillarte un poco- le dijo con una media sonrisa llena de ternura.
Hermione se vistió rápidamente. No tenía muchas ganas de arreglarse así que se hizo un recogido en el pelo y con su varita hizo aparecer minúsculas peinetas azules que le adornaba su enorme melena enmarañada. Con el maquillaje tuvo que hacer casi un trabajo de reconstrucción pues después de una noche sin dormir dudando si debía hacer frente a la realidad y hablar con Ron o dejarle seguir su camino, su rostro estaba muy pálido y apagado. Cuando terminó estaba realmente preciosa, no lo había pretendido pero estaba muy linda.
En la habitación de al lado podía oír a Harry y Ron discutir sobre la flor que llevaría Ron en su solapa. Hermione se acercó y se apoyó en el quicio de la puerta observándoles discutir. Encima de la mesa había al menos quince clases de flores de diferentes colores y los dos jóvenes delante de un espejo que les seguía a donde fuera, probaban una y otra. No se dieron cuenta de que Hermione estaba ahí, cuando ésta rió por la escena, los ramilletes que Ron tenía en las manos se cayeron. Hermione se acercó a la mesa y empezó a mirar las flores que allí tenían. Miró a Ron, más bien miró su túnica, pues no se atrevió a mirarle a los ojos. Llevaba una túnica verde botella que le sentaba muy bien. Sacó su varita y con un pequeño movimiento hizo aparecer una rosa amarilla. "Reducio" susurró y la rosa quedó de un tamaño pequeño, perfecto para la solapa de Ron.
Él se estaba mirando al espejo con Harry detrás colocándole bien la túnica. Hermione pudo verle haciéndole a Harry una pequeña señal con los ojos que bastó para que éste buscara una excusa tonta para marcharse. Hermione se puso delante de él, no le miró a la cara, su cabeza llegaba al pecho de Ron e intencionadamente no miró ni un centímetro más arriba de su barbilla mientras le colocaba la flor. Puso sus dos manos sobre el pecho de Ron y acarició un poco la solapa donde había colocado la flor. En ese momento volvió a sentir que se quedaba vacía, su interior se convertía en un enorme agujero negro que absorbía cualquier ápice de felicidad que pudiera albergar su corazón. Estaba dejando marchar al hombre de su vida.
Nuestro amor era igual que una tarde de abril,
que también es fugaz como ser feliz.
Pudo ser y no fue, por ser la vida como es:
Nos dio la vuelta del revés, ¿lo ves? ¿lo ves?
Ron la miraba acariciar su túnica. Ella tenía los ojos cerrados y respiraba con dificultad. No quería tocarla, pero lo deseaba profundamente. Sabía que si la acariciaba todo lo que había meditado y todo lo que había pensado a cerca de lo que debía hacer con su vida se iría al traste y haría lo que ella le pidiera. Después de una larga conversación con Harry y dos horas mirando el techo de su habitación había llegado a la conclusión de que quería muchísimo a Sara y que la relación que tenía con Hermione había sido la historia más bonita de su vida, pero era una historia sin futuro. La quería, por supuesto que la quería, y no pasaría un solo día sin que hubiese algo que le recordase lo maravillosa que era la vida a su lado, pero cometió un error, no fue capaz de ver que la vida no se vive como un joven de veinte años, no quiso madurar y eso le costó el amor de su vida.
Nuestro amor era igual que una mañana sin fin,
Imposible también, como no morir,
Dejó de ser o será, porque el diablo es como es:
Juega contigo a esconder, ¿lo ves? ¿lo ves?
-Espero que no te importe llevar mi flor favorita el día de tu boda- por primera vez en ese día Hermione le miraba a los ojos. Ahí pudo verlo, pudo ver la enorme tristeza que desprendían los ojos del chico y por un momento pensó que eran un espejo en el que se reflejaba su propio dolor.
-Tu flor favorita es el tulipán no la rosa- le contestó Ron sin dejar de mirarla a los ojos y quitándole un mechón de pelo que le caía sobre el rostro. Lo había hecho, la había acariciado y su corazón se volvía loco. El simple tacto de su piel traía a su mente todos los recuerdos de una vida juntos. No era sólo su primer amor el que tenía delante, era su mejor amiga, esa chica repelente con la que siempre discutía y que fue capaz de hacerle el hombre más feliz del mundo
-He dejado atrás muchas cosas, otras han cambiado y – sin dejar de mirarse les cubrió un espeso silencio que pareció prolongarse horas- otras no cambian – terminó diciendo quitando rápidamente la cara para no mirarle a los ojos. Se marchaba, tenía que huir otra vez o no lo soportaría.
-No te vayas- Ron le cogió de la muñeca cuando se dirigía a la puerta. Hermione se giró y los dos volvieron a verse tres años atrás en esa misma situación, con esas mismas palabras- Si tú me lo pides, dejaría todo y me iría contigo- Ella tuvo la sensación de que no fue él quien había hablado, de repente pudo ver esa madurez a la que se refería Ginny. Él la miraba buscando a la mujer de la que se enamoró, la tenía delante pero, de una u otra manera, era una extraña.
Y ahora somos como dos extraños que se van, sin más,
Como dos extraños más, que van quedándose detrás.
Yo sigo estando enamorado
Y tú sigues sin saber si lo has estado
Y si te quise alguna vez. ¿lo ves? ¿lo ves?
Hermione se sentó en la cama y con un gesto le pidió que se sentara a su lado. No dijo nada, miraba sus manos y las de Ron que se movían nerviosamente a su lado.
-Nunca te pediría que lo dejaras todo por mí- le dijo Hermione sin mirarle-. Ni si quiera sé si quiero que lo dejes todo. Yo tengo una vida y tú tienes otra. Decidimos, está bien, decidí- rectificó Hermione cuando Ron carraspeó ante su comentario- que no podíamos seguir, que lo nuestro era una relación sin futuro y ahora nuestras vidas tienen caminos diferentes. Tú tienes tu vida aquí y a Sara y yo tengo mi vida en París con – se detuvo un momento, se irguió todavía sentada y le miró a los ojos- hay algo que tengo que contarte, algo que es muy importante, pero lo haré después de que tomes tu decisión. Sólo espero que seas capaz de perdonarme- Se puso de pie y cambió su gesto por algo que parecía ser una sonrisa amigable- Sea cual sea tu decisión estaré ahí para apoyarte- acercó su mano y le acarició el pelo como lo había hecho en su anterior despedida- Eres mi mejor amigo.
-¿Qué es? Dímelo- le insistía Ron estremeciéndose por dentro con el tacto de sus dedos en su cara.
-Toma tu decisión- se dirigió a la puerta.
-¿Eres feliz- pudo escuchar a Ron preguntarle a su espalda.
-Tengo una vida llena de éxito y un ático maravilloso en el centro de París.- se justificó volteándose para mirarle de nuevo
-No te he preguntado qué tienes, te digo que si eres feliz. Feliz como cuando estabas conmigo. ¿Sientes esa felicidad que decías que no podías explicar? ¿eso que decías que tenías en el estómago y que sólo podía apagarse cuando te alejabas de mí? Parecía triste y enfadado, intentaba buscar algo que no era capaz de encontrar. Se hubiera levantado y zarandeado a Hermione hasta que le dijera que le quería y que se quedara con ella.
Después nos hemos vuelto a ver alguna vez y siempre igual,
Como dos extraños más que van quedándose detrás
Este extraño se ha entregado
hasta ser como las palmas de tus manos
Hermione se quedó mirándole sentado en su cama. Ron estaba enfadado, enfadado con el mundo y con todo lo que se presentaba delante de él. Se acercó a él muy despacio. Él se puso de pie y no dejaba de mirarla con una mezcla de profundo amor y odio. Hermione se puso delante de él, volvió a acariciar la flor que tenía y puso la mano sobre ella. Cuando la quitó se había convertido en un tulipán del mismo color. Levantó su cara y se encontró a Ron sonriéndole, ella volvía a ser la mujer de la que se enamoró. No pudo evitarlo, Hermione volvió a besar cálidamente los labios que hace muchos años besó por primera vez, volvió a sentir esa felicidad que se había ido. Ron la abrazó y la atrajo hacia él, su beso se volvió más apasionado, como si fuese la última vez que podrían hacerlo. De repente ella se paró.
-Nunca he sido tan feliz como lo fui contigo –dijo con seriedad- y dudo mucho que pueda serlo nunca. Pero si volviera a vivir, volvería a hacer todas las cosas que he hecho. Todas – sentenció con contundencia y besó suavemente los labios de Ron.- Ahora me voy. Serás feliz con Sara, es una gran chica.
Hermione se dio media vuelta y comenzó a andar con paso firme, demostraba orgullo, casi arrogancia, era su forma de escapar del dolor. Se escondía detrás de una máscara de mujer fuerte y autosuficiente que no necesitaba el amor para ser feliz, pero no era cierto. En su interior su mundo volvía a desmoronarse, pero esta vez no huiría, afrontaría la decisión de Ron y como una amiga estaría presente en su boda cuando él le diera el sí a su futura esposa. Se sentía desdichada, vacía y profundamente triste. Recordó que esa misma sensación le había invadido cuando vio por última vez a Ron en la ventana de su cuarto justo antes de desaparecer, pero ahora a esa pena se unía el arrepentimiento por no haber tenido el valor suficiente de afrontar la verdad. Sin variar su gesto altanero y ahora con una enorme sonrisa entró en el jardín donde todos los invitados esperaban la aparición de los novios. Quien no la conociera pensaría que era realmente una mujer feliz y que disfrutaba como todos de compartir con Ron ese momento tan importante. Pero Harry y Ginny la conocían demasiado como para fiarse de su apariencia.
Junto a una de las columnas que haría de altar, esperando la llegada de Ron, Harry dedicó una mirada a su esposa que se sentaba en las primeras bancas. Los dos entendieron perfectamente lo que querían decirse. Los dos se dijeron con una sola mirada que no se iban a creer que su amiga estaba como ella quería aparentar. Cuando Hermione se sentó junto a Ginny esta le cogió la mano y la apretó. No dijo nada, sólo le sonrió y esa sonrisa le reconfortó enormemente.
En su habitación, otra vez echado en la cama mirando al techo, Ron volvía a debatir sobre su vida. Quería a Hermione, a esa conclusión ya había llegado antes y ese beso le había traído muchos recuerdos. Pero sólo son recuerdos, sentía que quería aferrarse al pasado porque tenía miedo a seguir adelante. Pero también tenía miedo de jugar con Sara, la quería profundamente y con ella había pasado momentos maravillosos, a su mente volvió el día que la conoció, la cara que puso cuando se enteró que era un mago y lo bien que lo aceptó, recordó sus caricias y lo dulce que era. En su mente tenía su sonrisa, la forma en que se reía de sus chistes y la idea que tenía de que la vida es una extraordinaria oportunidad que te dan para ser feliz. No podía dejar todo eso atrás por el hecho de que un fantasma del pasado había vuelto. Él no era el mismo, ella tampoco. Cada vez se sentía más confuso, se tocó los labios y los saboreó intentado buscar otra vez el recuerdo de Hermione, pero durante esos tres años había aprendido a vivir sin ella y si no hubiera vuelto, ahora no estaría tumbado encima de la cama intentando poner de acuerdo su cabeza y su corazón.
Se puso de pie con decisión y pudo sentir cómo su cerebro acallaba lo que le decía el corazón. Tenía que seguir adelante con todo. Sara estaba a punto de llegar en su traslador y él estaría esperándola junto a Harry para decirle que la amaría toda la vida. Colocó su túnica correctamente, miró la flor y se la quitó. Cogió un ramillete de los muchos que había encima de la mesa, lo colocó y ni siquiera se miró en el espejo para ver cómo le quedaba. Del bolsillo interior de su túnica sacó su varita y apuntando al tulipán amarillo que Hermione le había colocado dijo "Traslare Hermione". Respiró profundamente y se dirigió al jardín.
En ese momento la flor aparecía en las manos de Hermione, sorprendiéndola a ella y a Ginny. -Ha tomado su decisión- fue la única respuesta que Hermione fue capaz de darle a Ginny. No podía pronunciar ni una palabra más, un nudo se cogió en su garganta y amenazaba con salir en forma de lágrimas. Ella no podía permitir tal cosa, respiró profundamente y aferró la flor. En ese momento pareció crecer varios centímetros, su rostro volvía a mostrar ese orgullo y arrogancia en el que se encubría para huir del dolor, pero sus ojos seguían mostrando la más absoluta de las desdichas.
Ron llegaba minutos después por el pasillo que se abría para que llegaran los novios. Llegaba sólo, iba mirando a Harry que le esperaba en el altar. No quería mirar a los lados, bastante nervioso y confundido se sentía ya, como para mirar a un montón de personas sonriéndole y dándole ánimos. Cuando llegó Harry le abrazó como él hiciera en la boda de su hermana. Se sintió más calmado cuando su amigo le abrazó. – Ya falta poco- le susurró y ambos se dirigieron una sonrisa cómplice. Ron empezó a mirar a su familia sentada muy cerca de donde estaban ellos, cuando llegó a Ginny pudo ver a su lado una túnica azul y decidió dejar de seguir mirando para que las dudas no volvieran.
Sara salió de la casa donde estaba colocado el traslador acompañada de su hermano. Éste vestía al estilo muggle con un traje de chaqueta gris y ella aunque había elegido un traje de novia también muggle, su sencillez y la caída del tejido hacían que se pareciese mucho a una túnica. Iba muy guapa, llevaba un ramo de flores silvestres y una sonrisa tímida que la hacía aún más dulce. Miró a Ron y su sonrisa se amplió. La última vez que se habían visto estaban enfadados pero en ese momento para ella todo quedaba atrás, sólo sabía que estaba a punto de unir su vida a la del hombre al que amaba.
La ceremonia de matrimonio no requería de nadie que la dirigiese, ahí los únicos protagonistas eran los contrayentes, a los que acompañaba un testigo, en este caso Harry. El testigo era el encargado de hacer que dos lazos se entrelazaran en las manos unidas de los novios mientras estos pronunciaban sus votos. Harry cometió a la perfección su cometido, a pesar de que le costó encontrarlos, finalmente pudo hacer que los lazos se elevaran levemente en el aire para unir ambas manos con un movimiento elegante. Esos lazos los había comprado Sara en un viaje que había hecho a Holanda, un amigo de Ginny le había indicado dónde estaba el "Callejón Diagón" holandés. Eran de seda blanca con pequeños tulipanes bordados en rojo y oro que ella había elegido en honor a la casa a la que pertenecía toda su familia política.
Hermione no miraba a nada, su cuerpo estaba allí, pero su mente no. No se marchaba porque había prometido a Ron estar como una buena amiga apoyándole fuese cual fuese su decisión. Jugando inconscientemente con la flor que Ron había hecho aparecer en su mano pensaba en todos los momentos que había pasado junto a él desde que lo conoció con 11 años. A su cabeza venían incesantemente imágenes de Ron con distintas edades, unas veces le hacía reír, otras veces discutía con él sin ser capaz de entender cómo podía ser tan insensible. Otra máscara, como la que ella usaba, pues después pudo comprobar que era la persona más dulce y más sensible que había conocido nunca. Mientras Sara decía sus votos que Hermione oía como si viniera de una dimensión lejana ella veía el rostro de Ron mirándola preocupada la noche que despertó en San Mungo después de dos semanas inconsciente tras el ataque de los mortífagos, desde ese momento se dio cuenta que su vida lejos de la de Ron no tendría sentido y ahora, ahora que él decidía alejarse como ella lo había hecho tres años atrás, tenía que replantearse su vida y afrontarla sabiendo que lo había perdido.
Ron miraba embobado a su novia mientras ésta juraba amarle toda la vida. Tenían la mirada clavada el uno en el otro y él no podía hacer otra cosa más que sonreírle cuando ella mencionó el día que se conocieron y lo felices que han sido en dos años de relación. Fueron unos votos muy emotivos, llenos de cariño y de esperanzas. Una esperanza que podía verse brillar en los ojos de Sara cuando miraba al hombre que tenía delante, con el que había decidido compartir su vida. Era el turno de Ron, con la manos unidas por los lazos acariciaba con los dedos las manos de su prometida. Había olvidado repasar su discurso, lo había preparado perfectamente pero con la llegada de Hermione todo se había desordenado en su vida. Bajó la vista para hacer memoria y en una fracción de segundo vio los bordados de los lazos que lo unían a la mujer que había elegido. Sin ser conciente de ello y como una reacción impulsiva, la imagen de los tulipanes le hizo mirar a Hermione. Fue cuestión de segundos antes de devolver la mirada a Sara. Pudo verla ausente, jugando con el tulipán amarillo que ella había querido que llevara en ese momento. Estaba profundamente metida en sus pensamientos y eso había hecho que de su rostro desapareciera la coraza de orgullo que había creado para evitar el dolor. Ahora ese dolor se reflejaba en cada milímetro de su precioso rostro. Ron respiró profundamente y sonrió a su novia.
-Yo tenía un magnífico discurso preparado – empezó diciendo mirándola con mucha ternura- pero se me ha olvidado – puso cara de niño haciendo que su novia riera por el comentario- Yo he tenido la suerte de conocer el amor, no muchos pueden decir eso. Siempre he pensado que hay una persona esperando a otra para completar sus alma que un día fueron divididas- se calló, su rostro ahora se puso muy serio. No pudo evitarlo y volvió a mirar a Hermione que estaba metida en su mundo esperando que todo acabara para poder volver a París donde no vería a Ron. – Es muy duro intentar racionalizar lo que se siente y no hacer caso de esa atracción inexorable que las dos almas se tiene para convertirse en una- Ron hablaba ahora como si estuviera solo, sin mirar a Sara, miraba a Hermione que seguía ajena a todo lo que ocurría a su alrededor. Sara comenzaba a ponerse nerviosa y lo miraba suplicante. Harry y Ginny intercambiaban también miradas nerviosas esperando una locura por parte de Ron. Éste volvió a guardar silencio, miró a Sara rogándole sin palabras que le perdonara por lo que iba a hacer- Lo siento- fue lo único que dijo antes de desaparecer con un fuerte crack.
El sonido sacó a Hermione de sus pensamientos, miró a donde debía estar Ron y no lo encontró, buscó en Harry una respuesta pero éste hacía lo mismo con ella, como si él supiese que ella era la culpable de lo que Ron acababa de hacer. Hermione pareció entrar en un estado de shock y no era conciente de todo lo que estaba pasando a su alrededor. Harry atendía a Sara, que cuando se dio cuenta de que Ron se había ido, se había desmayado. Los invitados estaban todos de pie murmurando, mirándose los unos a los otros intentando encontrar una respuesta. Ella no sabía qué pensar, no se daba cuenta de nada, no podía reaccionar. Todos se movían a su alrededor como si fuera una película en la que se había introducido.
-Hermione, vamos, reacciona- Ginny estaba agarrándola por los hombros y zarandeándola para que volviera a la realidad- mi hermano se ha ido. No se ha casado.
-¿Qué? – fue lo único que acertó a decir.
-No está, se ha ido- le decía Ginny bastante afectada y nerviosa.
Hermione fue conciente en ese momento de lo que estaba ocurriendo y vio a Sara, ya recuperada acercarse a ella. No estaba enfadada, tampoco triste, tenía una extraña expresión en el rostro que Hermione no fue capaz de definir.
-Sabía que tu presencia aquí cambiaría todo. Dile que no me busque nunca, ya me ha dicho todo lo que tenía que decirme- Sara estrelló contra Hermione su ramo de novia y con paso airado se marchó al interior de la casa donde desapareció por la red de polvos floo.
Todos los invitados seguían muy nerviosos, la familia Weasley había cogido las riendas y los estaba despidiendo para conseguir la mayor intimidad familiar posible. La Sra. Weasley se lamentaba preguntándose dónde estaría su hijo mientras su esposo la consolaba.
-Tienes que ir a buscarlo- le dijo Harry a Hermione mirándola profundamente a los ojos.
-No sé donde ha ido. Él tomó su decisión- intentó justificar Hermione enseñándole el tulipán que conservaba en su mano, pero que no sirvió de mucho a un Harry que no sabía de qué iba el asunto.
-Sí sabes donde está- le dijo Ginny acariciándole la cara con mucha suavidad y señalando después su corazón. -¿dónde irías tú?
Hermione cerró los ojos y de repente supo dónde estaba. Sabía que estaría allí. Sonrió a sus amigos e imitando lo que Ron había hecho unos minutos antes desapareció.
N/A: Holaaaaa! ¿Qué tal la semana? Uish, la mía muy liada, pero bueno ya estamos aquí que es lo que importa. ¿Os ha gustado el capi? Al menos ya sabemos que no se casa con Sara, pero...¿Encontrará realmente a Ron? Y si lo encuentra ¿Qué ocurrirá cuando Hermione le cuente eso que le tenía que contar? Ah! Esas cositas las dejaremos para el último capi, aish, q esto se acaba, sniff, sniff.
Y ahora me dejo de tonterías y vamos a contestar los reviews, por cierto muchas gracias, ya de antemano, me han encantado.
Azazel Black: Hola! Bueno creo q esta vez me he dado un poquito más de prisa, aunque no mucha jejeje. La verdad es que Ron es muy tierno y como habrás visto aquí la historia se ha repetido un poco. Muchas gracias por el review, eres un encanto. Nos vemos en el último capi. BESOS.
Chica-Black: Aish, hay q ver que cosas dices! Muchas gracias, si es q con estas cosas a una se le alegra el día. Sí, Sara es muy divertida y muy buena persona pero... uff es que esto es jodío jejeje. BESOS
Sophiegrint: Hola! Bueno ya has visto que no ha terminado como la peli, me ha dicho un pajarito que Julia Robert no se casaba con su amigo, por ahora sabemos que no se casa con Sara, pero… no aseguro nada jejeje. Me alegro de que te haya gustado y muchas gracias. BESOS
Peke: Hola mi niña! Ay q ver, tanto aburrirte, ahora se te va a acabar el rollo con el curro jejeje. Bueno pues muchas gracias que no sabes la ilusion que me hizo encontrarte por aki, no me esperaba yo esta visita inesperada jejeje. Y no digas esas cosas de Hermione, ¿qué habrías hecho tú con un niñato como ese? ¿pero qué digo? Si James es un niñato como él jejejejeje (tranqui, no me pegues) Un peto, nos vemos esta noche.
Maru-fairy: Hola! Muchisimas gracias por lo que dices, aish que linda eres! Bueno, que me alegro de que te guste tanto, pero que esto se acaba pronto, solo queda un capi. Bueno nos vemos. BESOS
Lunnapotter1: Hola, espero q este semifinal te guste más que la peli, ya me contarás, pero sobretodo espero q te termine gustando el final del todo. Gracias y BESOS
Sarah-keyko: Hola! Sí bueno es una pena que sea cortito, pero es q la cosa no da para más jejeje. Muy pronto subiré el quinto, ya nos vemos. BESOS
Paola: Hola! Muchas gracias, me alegro de que te guste y por lo que habrás leido en el capi, no, no acaba como la peli. A mí esta pareja tb me encanta xo ya veremos como acaban. Jejeje. BESOS
