"El Lisiado"
- Lo siento tanto - dijo Bella por enésima vez. Solté una risita.
- Tranquilizate Bella, no fue nada - respondí mientras ibamos caminando a la enfermería.
La chica era tan exagerada, que pensó que me iba a desmayar en cualquier momento. Por eso, ahora ella me esta abrazando por la cintura, sosteniendo un brazo para que apoyara mi peso en en ella. No es que me quejaba, eso de estar lisiado tenía sus ventajas.
- Sé que fue mucho. Creeme - dijo
- ¿Cómo sabes que fue mucho?
- Pues... - se sonrojó, y yo solo pude sonreír - Una vez estaba haciendo fronton en la pared (Remachando en la pared y el balón vuelve), y bueno... Le pegué tan fuerte, que la pelota rebotó rápido que no me dió tiempo de reaccionar cuando ésta impacto en mi cara.
No te rías, no te rías, no te rías, pensé tratando de reprimir la sonrisa.
- Anda, te doy permiso para que te burles de mí - dijo al notar mi sonrisa, y solté una carcajada el solo imaginarla.
- Lo lamento, pero debes admitir que es gracioso - me defendí.
- Sí, yo también me reí un poco cuando te golpeé, hasta que ví que caíste al suelo como una muñeca de porcelana - se burló. Puse mala cara en broma, y me solté su agarre alejandome de ella. Aunque extrañe su calor. - Vamos, no seas niñita, tu también te burlaste de mí - dijo sonriendo, y se acercó para abrazarme de nuevo.
Mi corazón acelero con el hecho.
- Eres muy tierna, ¿Sabías eso? - le dije, me miró y enseguida se ruborizó, desviando la mirada. Sonreí.
- Ya llegamos a la enfermería - dijo cambiando el tema, dejando de abrazarme.
- ¡Dios santo! Sr. Cullen, ¿Quién le ha golpeado? - dijo el enfermero de turno al verme el rostro. ¿Tan mal estoy?
Bella levantó su mano avergonzada.
- Bien hecho chica - le felicitó, yo puse una cara de ¬¬ - ¿Se portó mal contigo?, me alegro que le hayas dado el merecido. - La morena se sonrojó.
- Solo fue un accidente, le golpeé con un balón - dijo encogiendose de hombros - jugando voleibol.
- ¿Con un balón lo dejaste así? - preguntó asombrado. Ella se encogió de hombros nuevamente. - Debes tener mucha fuerza en tus brazos, eres bastante engañosa, quién diría que una pequeña como tu puede dejar a un chico así - la felicitó.
- Hola... Creo que, digamos que sigo aquí - murmuré.
- Claro, claro. Enseguida vuelvo con el hielo - dijo y se fué.
- ¿Juegas voleibol? - le pregunté a Bella. Se acercó a mi, y me empujó para que me sentara en la camilla. Tan mal no estaba.
- Algo - respondió.
- ¿Tienes un espejo? - preguntó, desde que me golpeó, no me había visto como había quedado. Señalo detrás de mi con el dedo. Me giré y quede en shock. Tenía todo el lado derecho de mi cara roja. Pero roja.
- Lo siento, lo siento tanto - murmuró nuevamente. Pensó que me iba a enojar.
- Tranquila Bella, estoy... - no alcancé a decir nada, cuando Bella se había acercado y me comenzó a acariciar el ojo. - Mal, terrible... Me duele mucho - dije con una sonrisa. Ella notó el cambio y rodó los ojos, pero no dejo de acariciar suavemente mi ojo. Se sentía muy, muy bien.
- Aprovecha, que será la primera y última vez que te tocaré - murmuró.
- Calla, y sigue con tu trabajo - dije con un ojo entrecerrado. El enfermero carraspeó, con una sonrisa pícara. Y Bella se separó sonrojada.
- Aquí tienes el hielo - se lo pasó a Bella y se fué. Ella suavemente pasó el paquete de hielo en mi cara, como si fuera un bebe. Mientras me cuidaba, yo la miraba maravillado. Sus ojos mostraban un aire de arrepentimiento y preocupación, mientras tenía las cejas fruncidas, pasando el paquete delicadamente por la zona herida con tanta dedicación.
- ¿Te duele? - preguntó mirándome a los ojos.
- No - mentí, pues segundo después puse una mueca de dolor.
- Lo lamento, soy tan tonta, bruta y torpe, que no puede controlar mi fuerza - dijo con aire de culpabilidad.
- Basta Bella, no sigas culpándote, solo fue un accidente, todos tienen accidentes. Puede que seas un poco torpe, bruta o tonta que no sabe controlar su fuerza - bromeé - pero, me gusta que lo seas - confesé, y ella se sonrojó.
- Basta tu - dijo ella.
- ¿Yo qué? ¿Qué he hecho? - pregunté confundido
- De hacer que me sonroje, de decirme cosas tiernas. - dijo avergonzada.
- ¿Decirte cosas tiernas?, pero si no he dicho nada. Solo digo lo que pienso, no me culpes por decir lo que pienso. Inglaterra es un país liberal, ¿Sabías?
- Me parece que estas mejor, así que volveré a clases - dijo cambiando de tema.
- No, ¡Auch!, me duele mucho - dije, y me tiré de repente a la camilla, agarrándome la pierna con gesto de dolor - Perderé la conciencia.
- ¿Porqué te agarras la pierna? Si te pegué en la cabeza - dijo alzando las cejas. Diablos. Cambié mi gesto, poniendo mi brazo en la frente de la manera más dramática que hay.
- No, me duele mucho la cabeza, perderé la conciencia - dije repitiendo la frase.
- Creo que ya perdiste la conciencia, y estás delirando - dijo Bella riendo. - Lamento haberte tan fuerte, creo que te dejé peor de lo que estabas. - La miré ofendida.
- Que te vaya bien en tus clases - dije como indirecta para echarla. Pero realmente no quería que se fuera.
- Bien, Adiós - dijo llendo por la entrada.
- ¡No! Mentira, no quiero que te vayas - confesé como un niño de 5 años - quédate conmigo.
- ¿Por qué, Tienes miedo? - se burló de mí, pero conseguí lo que quería, y era que no se fuera. Le hice un hueco en la cama, y se sentó allí, a la altura de mi estomago.
- Si, tengo miedo, quizá haya una pelota por allí, y me defiendas de aquellos mounstros que me quieran comer.
- ¿No quieres que te cuente un cuento? - preguntó irónicamente. Yo asentí, era una buena idea. - Había una vez, un niño de tan solo 1 mes, estaba durmiendo tranquilamente en su cuna. Ese día, llegó la persona, que persona, digo mounstro mas terrorífico, macabro, horroroso que haya existido, a su casa, mató los padres del joven e intentó hacerlo con él, pero no pudo, pues el chiquito tenía una protección especial, que lo hacía inmune a ese mounstro. La protección actuó como un reflector, y al intentar matar al chico, se mató a si mismo. Pero el intento de ascesinato le dejo una marca en la mejilla, una cruz. Y desde ese día, el chico se volvió famoso, por ser la única persona que sobrevivió ante el, siendo un niño. Ese niño era especial, ese niño se llamaba Henry Parker.
- Que creativo y original - dije burlandome - Nunca había escuchado algo tan... Bueno.
- Gracias - dijo riendo.
- ¿Esos son los cuentos que les vas a contar a nuestros hijos? - pregunté
- ¿Nuestros hijos? - dijo confundida
- Perdón, me confundí. Nuestro hijao, quise decir. ¿Esa clase de cuentos le contarás a nuestro hijao? - Ella se encogió de hombros.
- ¿Qué tienes tu en mente?
- Algo mucho mejor que esa basura que me contaste - dije en broma
- Bueno, no te quejes, tu fuiste el que me pidió que le contara un cuento, así que un cuento te conté.
- Sí, pero nunca pensé que iba a ser tan malo.
- Si dices que el mío es tan malo, pues cuenta uno que sea mejor - dijo desafiante.
- Bien - dije, pero nada se me venía a la mente.
- ¿Y bien? - dijo esperando con las cejas alzadas.
- Erase una vez, dos familias enemigas que se odiaban con el alma. En la familia Capullo, tenía una hermosa hija llama Juliana, y en la familia Montes tenían un apuesto hijo llamado Rodeolfo. Los jóvenes se conocieron sin saber que la sangre que tenían los iban a condenar de por vida. Se enamoraron, pues eran almas gemelas. O eso le hizo creer Juliana a Rodeolfo, pero lo único que quería era infiltrarse en su corazón y luego romperlo en mil pedazos. Ella se hizo la muerta para que Rodeolfo lamentara su amor, pero éste en cambio, se suicido, pues ya no tenía una razón para vivir, y fue allí cuando Juliana se dio cuenta de que se había enamorado de Rodeolfo, pero ya era demasiado tarde, y con una piedra, se golpeó en la naríz para que nunca mas volviera a respirar y muriera, pero la chica respiraba por la boca, así que no se murió. Trató de matarse muchas veces, pero su familia ya la habían encontrado y la encerraron en un manicomio, y desde entonces, conocen a la chica como "Juliana: la chica que se intento suicidar pero se quedo sin nariz". Fin.
- Bien, debes reconocer que tu historia es mucho peor que la mía - dijo sonriendo.
- Mentira, el mio es muy original. La chica termina sin nariz, ¿A que no te lo veías venir?
- No, claro que no. ¿Quien en su sano juicio piensa que por romperse la naríz, no podrá respirar y morira?
- Ella no estaba en su sano juicio, estaba loca, desquiciada. Para empezar, porque tenía un apellido de capullo. ¿Quien puede tener un apellido Capullo?
- Eres un idiota, ¿Sabías? - dijo sonriendo.
- Eres hermosa, ¿Sabías? - dije yo sonriendo, haciendo que se sonrojara.
- Creo que el loco y desquiciado eres tu y no Juliana. - dijo desviando la mirada. - Ahora si que me tengo que ir y tu tendrás que ir a tu habitación a descanzar un poco.
- ¿Me acompañas a mi habitación? - dije poniendo cara de cachorro, ella estaba dudosa - ¿Te imaginas que si me voy caminado solo, me quedo dormido, me caigo y me sale sangre en la cabeza y quede mas idiota de lo que soy? Si pasa eso será tu culpa...
- Empiezo a pensar que te estas aprovechando de la situación - dijo parandose de la camilla, sonreí. Porque su respuesta no fue un no. Pero tampoco fue un sí.
- No, claro que no. ¿Crees que yo podría aprovecharme de tí, de tu bondad solo para que me acompañes a mi habitación? ¿Que finjo dolor y te hago creer que estoy mas lisiado de lo que soy, solo para tener un poco de atención de tu parte? - pregunté con cara de inocencia mientras me paraba.
- Calla, y camina. - dijo mientras ponía una mano en mi cintura, y pasaba mi brazo por sus hombros.
- Podrías tratarme con mas cariño ¿Sabes?, estoy lisiado, y a los lisiados se les trata bien.
- Claro, podría tratarte con cariño - murmuró con malicia.
- Pero no lo harás - concluí un poco decepcionado.
- Piensas bien - dijo guiñandome. Juro que es lo mas hermoso que alguien jamas podrá hacer. Me encanta cuando me guiña. Sonreí como un tarado.
Seguimos caminando, hasta salir del edificio.
- Eres una mala enfermera.
- Y tu eres un mal paciente. Agradece que te estoy acompañando a tu habitación lindo.
- Al menos podrías tratarme bien - dije con voz de bebe. Ella rodó los ojos.
- Yo solo trato bien a las personas que me agradan - dijo sonriendo.
- Oh, Así nos vamos. Pensé que te agradaba - dije ofendido.
- No te esfuerces mucho en pensar Edward, te hará mal, quizá tu cerebro explote o algo - se burló. La fulminé con la mirada.
- Hubiera sido mejor irme solo - murmuré.
- Bien, Nos vemos - dijo Bella sonriendo.
- No, no, era broma. Me gusta tu compañía - dije acercándola más a mí, haciendo mi agarre mas fuerte para que no se vaya a escapar.
- Lo sé. A todo el mundo le gusta mi compañía - dijo arrogantemente, pero no se me escapó que estaba un poco avergonzada por lo que le dije, pues estaba ruborizada.
- ¿Ahora quien es la egocéntrica? - dije burlandome.
- No soy egocéntrica, simplemente digo las cosas como son - se defendió.
Entramos a nuestro campus y llegamos a mi habitación.
- Te he dejado sano y salvo en tu guarida - sonrió - he cumplido mi misión.
- Gracias Bella - dije.
- De nada - respondió. - Nos vemos entonces.
- Si, en el almuerzo - ella asintió.
- Adiós - dijo.
- Adiós - me despedí yo.
Pero la verdad es que ninguno de los dos se había movido. Yo no he abierto la puerta de mi habitación y ella no se ido del campus. Nos quedamos quietos, o como dice Emmet, existimos. Mirandonos a los ojos el uno al otro, como si el tiempo se detuvo. Ella sacudió la cabeza y se sonrojó. Los dos reímos por la situación.
- Adiós - dijo ella, y se acercó a darme un beso en la mejilla y luego en el ojo derecho. - De verdad lamento eso - dio media vuelta y se fué.
Yo quedé en estado de shock. Me besó en la mejilla, y luego en el ojo derecho. Nunca me iba a lavar esa parte de la cara. Nunca. Y entre a mi habitación.
Maravillosa, preciosa, hermosa. Con ese pensamiento, me desmayé por un momento en mi cama.
El rugido de mi estomago me despertó de mi desmayo. Estaba muerto de hambre. Me cambié de ropa y fui a la cafetería a almorzar, me levanté justo a tiempo, pues toda la gente ya estaban devorándose lo que tenían en sus platos. Y bueno, hoy habían servido puré de papas con pollo frito. Ñami.
Fui a la mesa donde siempre nos sentábamos, solo estaba Bella en ella.
- Hola, ¿Qué paso con el resto?
- No lo sé, creo que Jazz está con Emmet haciendo un trabajo. Alice aprovecho la hora, para comprarle algo lindo a su nuevo hijo y Rose la acompañó.
- No saben de lo que se pierden, la comida esta exquisita - dije metiendo un trozo de pollo con puré a mi boca. Mi estómago rugió de felicidad. Ella puso mala cara. - ¿No te gusta?
- Sí, claro... - murmuró sonrojandose, mientras jugaba con la comida.
- Pero...
- Pero me falta Ketchup - confesó con vergüenza - Lo sé, soy una caprichosa, es solo que no puedo comer pollo frito sin Ketchup. Es como ir al cine sin palomitas, es como el té sin azúcar, es como el helado derretido. Es una delicia desperdiciada.
- Debería darte vergüenza Isabella, mientras la gente en África esta sufriendo de hambruna, tu estás quejándote porque no hay Ketchup - bromeé - Aunque al pollo le falta un poquito de sal... - Ella rodó los ojos.
- Había un dicho que mi madre sabiamente me había enseñado. Come y Calla - dijo sonriendo. - Mi madre sí que es sabia.
- Mucho - dije con sarcasmo, pero sin poder evitarlo, comí en silencio. Ella solo sonrió al conseguir lo que quería.
- ¿Y cómo se ha portado nuestro Hijao? - preguté al notar que el huevo estaba descansando en su incubadora, al lado de Bella.
- Mal, pésimo. No sabes lo que hizo ahora, se quedó quieto en la incubadora todo el día, ¿Puedes creer eso? - dijo.
- Hey, ¿Por que tienes que ser tan dura conmigo?, Solo estaba poniendo un tema de conversación.
- ¿Preguntando cómo se ha portado nuestro huevo? - se burló. - Es solo un huevo - Tomé la incubadora con la mano, y luego la cubrí de manera protectora.
- Mami no lo dice enserio - Le murmuré - ¿Cómo puedes decir que es solo un huevo?, Es nuestro huevo, ha sido una gran oyente para mí - dije ofendido. Ella rodó los ojos, y murmuró "Baichi"
- Bien, lo siento. Hijo...
- Hijao - corregí. Ella bufó un poco irritada, yo en cambio, sonreí divertido. Su cara se ve tan adorable cuando frunce el ceño.
- Hijao, no es cierto lo que dije, no eres solo un huevo. Eres mucho más que eso, eres un huevo fecundado y eres mi hijo - murmuró, solo para complacerme.
- ¿Era tan difícil hacer eso?
- ¿Difícil? - preguntó irritada - ¡Es un huevo!, le estoy pidiendo disculpas, a un ¡huevo!
- Cuidado con lo que dices Bella, en el futuro te arrepentirás de haber llamado solo un huevo a nuestro Hijao.
- Come por favor, estas desnutrido y con un gran golpe en la cabeza. Claramente, a tus células le faltan energía. No tienes idea de cuanto lamento haberte golpeado en la cabeza, claramente te deje un gran daño y te has vuelto un dolor en las pelotas que no tengo, mucho mas grande de lo que eras antes.
- Si los dos sabemos que te agrado así - dije guiñándole.
- Claro, claro. Me agradas tal como eres. ¿Por qué no comes?, así mantienes tu boquita cerrada y podemos tener un almuerzo tranquilo, placentero y lleno de paz, sin que yo termine en la cárcel por matarte con el tenedor de plástico que enterré en lo más profundo de tu garganta.
- Bella, por favor, No tenías por qué recurrir a la violencia - la tranquilicé. - Puedo guardar silencio si me lo pides con amabilidad.
- Sé que no tengo que recurrir a la violencia, lo sé. Soy una persona civilizada, pero en mi cabeza, hay una vocesilla que me atormenta y me dice, toma el tenedor, toma ese tenedor, es una gran oportunidad, así aprovecharas y le darás paz y tranquilidad al mundo sin la existencia de esa persona.
- No es verdad. Pues el mundo quedará devastado y oscuro sin mi presencia. Sin una luz que los guíe por el buen camino. Si me matas, estarás cometiendo un grave error, para ti y para todo el mundo.
- Claro, claro. Solo te advierto una cosa. Mientras tengas la boca cerrada, masticando ese delicioso pollo, un tenedor de plástico no será posible entrar en ella.
Me encanta cuando ella se pone a la defensiva. Es tan sexy, claro que ella nunca lo sabrá.
- ¡Guerra de comida! - gritó un pendejo de primer año. ¡Esas estupideces solo ocurren en la películas! ¿Cómo es que llego a pasar en la vida real?
Y todos los pendejos de este internado, siguieron. Bella me miró con cara de malicia.
- No Bella, no hay que desperdiciar comida, piensa en los niños de África, piensa en... - demasiado tarde, tenía la mejilla derecha llena de puré. Ahora verás pensé, era mí turno de mirarla con malicia.
- ¡Piensa en los niños de África! - me imitó, y se agachó en la mesa, pero no le iba a lanzar puré, en cambio, unté mi mano en todo el pláto, y cuando ella miró para arriba, le embarré la mejilla.
Todos en la cafetería estaban vueltos locos, unos lanzando puré, otros lanzando pollo. Un chico terminó con una pata de pollo pegada a su cabello. Asco.
Esto era gracioso, digno de ser grabado, pero lo gracioso, se volvió peligroso, pues ahora comenzaron a lanzar tenedores, cuchillos, suerte que eran de plástico blando, pero desgraciadamente, las bandejas eran de plástico duro, y antes de que pudiera decir "Australiano mamífero semiacuático agente...", pude comprobar lo dura que eran las bandejas, pues una dió justo en la parte de atrás de mi cabeza, lugar donde me golpeé anteriormente cuando me caí.
- ¡Edward! - pude reconocer la voz de Bella, pero era lejana y luego, todo se volvió negro.
Abrí mis ojos, y pude comprobar que todo era blanco. Estaba acostado en una camilla, tapado por unas suaves sabanas blancas.
- ¡Está despierto! - chilló una vocesilla. Alice, ¡Señor!
Estaba mirando el techo blanco de la enfermería, y luego se asomaron cinco caras a mi alrededor. Alice, Jasper, Rose, Emmet y Bella. Bella.
- ¿Qué me pasó? - pregunté tratando de recordar lo que pasó.
- Ethan, ¿No recuerdas lo que pasó?, Elizabeth te dejó y manejaste borracho para ahogar tus penas y tuviste un accidente. Has estado en coma por 6 meses - dijo Emmet ¿Qué mierda?
- Emmet, ¿De qué estas hablando?, ¿Quien es Elizabeth? ¿Quien demonios es Ethan?
- ¿Emmet?, ¡Oh Dios Santo!, has perdido la memoria, ¡Lo hemos perdido Alexandra! No sabe ni siquiera quien es, y ha olvidado a Elizabeth - dijo Emmet llorando en el hombro de Rose. - ¡Hombre!, ¿No me recuerdas?, Yo soy Steve, soy tu hermano y tu eres Ethan...
- No, estás equivocado, yo soy Edward y tu eres Emmet, y tú - dije apuntando a Rose - eres Rose, no eres Alexandra...
- Su subconsciente ha inventado nombres ficticios - lloriqueo Emmet. ¡Mierda!,
¿De verdad me llamo Ethan? ¡Que gay el nombre! ¿Elizabeth? No recuerdo nada, y... Pero si recién estaba en la cafetería y me golpeó una bandeja y me desmayé. ¿De verdad estuve seis meses en coma? ¿Será Elizabeth Bella?
- Deja de molestarlo Emmet, ¿No vez que es un lisiado? - dijo Jasper.
- ¿Qué?
- Era una joda hermano, ¡Saluda a la cámara! - dijo Emmet mostrándome la cámara. ¡Hijo de Puta!, y yo el muy tarado estuve a punto de caer en el juego.
- Cabrón - dije señalando el dedo a la cámara. - Familia McCartney, juro que lo siento por ustedes, pero si ven este video, sabrán porque Emmet terminó descuartizado el día jueves 4 de Septiembre a las 3 de las mañana en su cuarto.
- ¡Vamos Edward!, debes reconocer que fue divertido. Siempre quise hacer algo así.
- ¿Burlarte de un lisiado mientras esta despertando de su inconsciencia? ¿Aprovecharte de tu mejor amigo, que esta sufriendo en este momento, solo para hacer la broma que siempre quisiste hacer? - pregunté herido.
- No seas exagerado Ed - se defendió el muy marica - Debiste haber visto tu cara. Bueno, no te lo has perdido en todo caso. Te tengo grabado, así que les mandaré una copia a cada uno de ustedes.
- Y tu, hermana. ¿Conspiraste con ellos en mi contra? - dije mirando a Alice. Ella levanto sus brazos haciéndose la inocente.
- No hice nada, yo no fui parte de esto, el único involucrado es Emmet.
- ¡Hey!, Que gran amiga eres - dijo con sarcasmo
- No hiciste nada para evitarlo. - acusé
- Bueno... Tenía que ver tu cara, y no era nadie para decirle no a Emmet - se defendió.
- ¡Eres mi hermana!, bueno, Eras mi hermana. ¿Y tu? Jasper. - El se encogió de hombros.
- Somos todos públicos.
- Dime, ¿Habrías desaprovechado la oportunidad si Emmet o Jasper estuviera en la misma situación que tu? - preguntó Bella enarcando una ceja.
- ¡Claro que sí!, No soy un traidor. No me hubiera aprovechado de mis mejores amigos - remarqué la última parte. Todos en el cuarto me quedaron mirando incredulos con las cejas alzadas - Vale, no lo hubiera desaprovechado. Incluso habría inventado una historia mucho mas trágica, no como la que el marica del Emmet me contó. ¡Pero igual me las vas a pagar!
- Piensa en ese dicho que dice don Ramón del Chavo del 8 "La envidia siempre es mala, envenena el corazón y la mata" - dijo Emmet
- ¿De qué hablas?, ¿Qué tiene que ver todo esto? - pregunté confundido.
- Es "La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena", Imbécil - dijo Jasper.
- ¿Ves que si tenía que ver? - presumió el muy idiota.
- No sé cómo sacas tan buenas notas Emmet - confesé - eres un gran Idiota y de los más grandes.
- Pero ya sabes el dicho... Dios ayuda a los borrachos, idiotas y desamparados.
- Por favor Emmet. Prefiero tus frases profundas antes que tus dichos antiguos idiotas que ni siquiera te sabes - dijo Bella.
- ¡Oh, Cruel Destino!, Has escrito en un papel todo lo que pasará en mi vida, y me has condenado a no ser entendido por nadie, a ser un alma solitaria... - dijo poniendo un brazo en su frente.
- Sabes Jasper, todo esto es por tu culpa - acusó Rose - De no haber sido por ti, hubiera seguido el juego y probablemente Edward estaría ahorcando a Emmet por ser idiota. Ahora, tendremos que lidiar con sus dichos antiguos, sus frases profundas y su complejo con Shakespeare.
- Vamos Rosie, si me amas tal como soy. No me cambiarías por nada - la abrazó, ella se ruborizó.
- Idiota - dijo ella sonriendo. - ¿Cómo estas Edward?
- Bien, igual que antes - murmuré - ¿Qué hora es?
- Son las 7 de la tarde, has estado inconsciente por 6 horas...
- Te salió un poquito de sangre en la cabeza, al parecer la bandeja estaba medio rayado, y te raspó al golpearte.
- Y como estás mejor, creo que me iré al cuarto, tengo que hacerle trajesitos a mi pequeño Jassie - dijo Alice dandome un beso en la frente - cuidate hermano - y se fue.
- Adiós hermano - dijo Jasper siguiéndola.
- Te enviaré la grabación, exclusiva para tí, porque esto será publicado en Youtube y en Facebook hermano, seras famoso - dijo Emmet llendose.
- Cuidate idiota, portate bien - dijo Rose dandome un beso en la frente también, como si fueran mi madre. Y se fue con Emmet.
- Yo te haré un rato de compañía - dijo Bella sentándose al borde de la cama.
- Veo que serás mi enfermera nuevamente - dije sonriendo. - ¿Cuánto tiempo me quedaré aquí?
- La enfermera dijo que descansaras por lo menos, hasta las diez de la noche, pues tuviste dos golpes en la misma parte de la cabeza en un día. Dijo que tuviste una leve concución, nada grave.
- ¿Me contarás cuentos mientras? - pregunté burlándome de ella.
- Creí que mis cuentos apestaban -
- Bueno Bella, no te equivocas. Tus cuentos sí apestan, pero de todos modos, necesito reírme un poco, o mi lado oscuro me llevará y me hará matar a Emmet. Y sé que me arrepentiría la mañana siguiente. No me gustaría afrontar la furia de Rosalie Hale.
- No te hagas el niño duro, si sabes que amas a ese marica - sonrió. Yo me encogí de hombros, indiferente. Pero sabía que tenía razón, el era mi hermano, mi mejor amigo, mi sangre de sangre, no mentira, no era mi sangre de sangre, bueno, la cosa es que no le haría nada malo, punto.
- ¿Qué le hicieron a los pendejos que empezaron con todo esto? - pregunté
- Fue un caos total. Lo mejor de lo mejor, pero te lo perdiste porque estabas inconsciente claro. Tan débil, fuiste noqueado por una bandeja de plástico - se burló.
- No nos desviemos del tema - dije con el ceño fruncido, ella solo se rió mas de mi expresión.
- Bueno, pues cerraron las puertas de la cafetería para que nadie se escapara y llegó el inspector de turno. Con su voz de ogro para controlar a la gentuza. Pero todos conspiraron contra él, pobre. Terminó todo beige. Claro, que luego mandaron a todos los chicos a limpiar como cenicienta. Tu te salvaste porque estabas inconsciente. Pero todavía están limpiando el desastre que dejaron en la cafetería y las cocineras se tomaron un gran respiro, pues se sentaron en las mesitas, viendo como los chicos estaban limpiando. Estaban fascinada, como si estuvieran viendo una película, lo único que les faltaban, eran las palomitas.
- ¿Y qué hay de ti? - pregunté.
- Yo... Bueno, soy una inocente - dijo con cara de niña buena - Tuve que ayudar a mi amigo que estaba lisiado.
- ¿Ahora soy tu amigo? - dije haciéndome el ofendido - Me siento usado.
- Agradece que te noqueé hoy, pues tu culo todavía estaría en el piso lustrando como una buena perra.
- ¿No que era tu amigo?, ¿Tratas así a tus amigos?.
- Claro, los trato con cariño - dijo acariciando mi mejilla con cinismo.
- ¿Así es como demuestras tu cariño?
- Mas o menos - dijo encogiéndose de hombros - No querrás estar cerca mío cuando no demuestre mi cariño - dijo con una sonrisa malévola.
- ¿Por qué no me cuentas un cuento mejor? - sugerí desviando el tema.
- Mejor te canto una canción - Yo asentí.
- ¿Me haces cariño en el pelo? - pregunté como un niño. Ella rodó los ojos y suspiró, pero no dijo que no. Se sentó a la altura de cabeza, y comenzó a pasar los dedos por mis cabellos. Se sentían genial. Lentamente comencé a relajarme, me sentí un niño otra vez.
- Hold up, Hold on, don´t be scared (1)- comenzó a cantar con una voz celestial.
- Creo que estas equivocada. - Ella bufó.
- ¿Me vas a corregir? ¿Sobre Oasis? - preguntó indignada. Internamente, sabía que estaba en bien, pero me encantaba hacerla enojar. Sonreí malignamente.
- Claro, creo que sé mas Oasis de lo que sabes tú - Mal camino Edward. Mal Camino. - Empieza con "Hold On y luego Hold Up".
- No, es "Hold up, y luego Hold on".
- No... - iba a seguir, pero me interrumpió.
- Bueno, ¿Por qué mejor no te cantas tu solo la canción? En vez de pedirme que te cante una canción y luego que me corrijas.
- Vamos Bella, era solo una broma. Sabía que estabas bien, es solo que me encanta cuando te enojas - confesé para nada avergonzado.
- Eres increíble. ¡Increíble!. Un dolor en la cabeza, en las bolas, en todos lados. Que tengas una buena noche, lisiado de mierda - dijo enojada y roja como un tomate. Al parecer mi confesión la avergonzó. O quizá esta tan enojada, que le reventará una vena. Seguro pensé. Comenzó a pararse, pero yo alcancé a tomar su mano antes de que pudiera irse lo suficientemente lejos.
- No te vayas - pedí con voz de perrito.
- No hagas que me quede - dijo fulminándome con la mirada - estas arriesgando tu vida si pides que me quede. En esta habitación hay muchos objetos sencillos que pueden llegar a ser un arma mortal. Así que medita tus palabras.
- Quiero que te quedes, prometo no molestarte más. - dije con una mano en mi corazón. - Aunque me cueste el alma, porque no sabes cuanto me gusta verte enojada, prometo que no te molestaré más.
- Bien - dijo, volvió a su posición.
- Solo por hoy día - aclaré, y recibí un golpe en el hombro, pero luego sus dedos comenzaron a pasar nuevamente por mis cabellos.
- Fuck you, Fuck you very, very much (2) - comenzó a cantar. Y sabía que tenía sus labios curvados en una sonrisa burlona.
- Gracias Bella, eres una gran persona - agradecí medio dormido.
- De nada Edward. Me quedaré aquí hasta que te quedes dormido - dijo.
- ¿Me das el beso de las buenas noches? - eso de estar lisiado, me gustaba cada vez mas.
- Eres un caliente, ¿Sabías? - dijo Bella.
- Pero en la frente - dije con voz inocente - como lo hacía mi mamá - me defendí.
- Claro, claro. Que tengas una buena noche hijo. - Y se inclinó para darme un beso en la frente.
Definitivamente, no me iba a lavar la cara nunca más en mi vida.
(1) Stop Crying your heart out - Oasis
(2) Fuck You - Lily Allen
