ARBOL DE NAVIDAD

4

Sherlock pasó 30 minutos sentado en su sillón con la vista fija frente a él. John se paseó nervioso por el lugar esperando alguna palabra que le diera a entender qué demonios estaba mal.

El detective se removió en su sillón jugando con el objeto que tenía en las manos, pero sin despegar los ojos del objetivo frente a él.

-Sherlock…

-Es una cursilería. —Murmuró Sherlock mirando hacia John mientras elevaba la figurilla de cristal con su mano agitándola en el aire para horror de John.

-Es la tradición… Y cuida de esa estrella, es un recuerdo.—Dijo John haciendo amago de acercarse para arrebatársela, como había hecho Sherlock cuando lo vio subido sobre su sillón tratando de ponerla en la punta del Árbol navideño que había instalado mientras el detective había estado de viaje relámpago a Francia, por un caso, claramente.

-Pensé que esperarías a que volviera…-Dijo Sherlock volviendo a mirar el árbol, como si tuviera culpa de existir sin su permiso, y con un claro tono de reproche.

-Tú no te muestras muy amigo de estas fiestas. —Dijo John dejándose caer en el sofá sin ganas. —Además tienes una extraña idea de lo navideño. —Dijo el médico.

Sherlock cerró los ojos entendiendo que otra vez le sacaba en cara lo de la nieve. Que pesado.

-Por lo menos deberías dejarme hacer esto. —Dijo mostrando la estrella.

-¿Quieres poner la estrella?—Preguntó dudoso John, sentándose bien en el sofá.

-Además soy el más alto. —Agregó Sherlock poniéndose de pie de un salto y acercándose al árbol.

-Pero la estrella es mía. —Se quejó John más por la alusión a su tamaño que a otra cosa.

-Es mi casa también y no me has dejado poner nada de nada.

-Las partes corporales embalsamadas no son navideñas…-Murmuró John de mala gana, mirando hacia otro lado.

También merecían celebrar navidad. Pensó Sherlock mientras elevaba las manos con la estrella y la dejaba enganchada a la punta del árbol.

Los dos se quedaron viendo el árbol por unos 5 minutos antes que Sherlock carraspeara.

-¿Qué pasa ahora?

-No parece un árbol digno de Baker Street… —Dijo el detective acercándose a la chimenea y tomando su calavera.

-¿eh?

-Así está mejor…

John no pudo cerrar la boca. La estrella había sido cambiada más abajo, y en su lugar había dejado al cráneo.

-Ahora sí.

John trató de decir algo, pero no supo qué. Más cuando el señor cráneo le miraba desde lo alto del árbol de lo más cómodo.

Sherlock se acercó a la ventana cogiendo de camino su violín. Sería una larga noche.

…..

DarkCryonic