*Entre la espada y la pared*
Disclaimer
Rurouni kenshin no me pertenece, si no al magnifico Nobuhiro Watsuki
Esta historia es un kenshin /kaoru y datara en tiempos actuales por lo cual los personajes tendrán una personalidad un tanto diferentes. La historia contendrá lemon, por lo que no será recomendable para personas menores de edad, o sensibles a este contenido.
En este capitulo puse unos pequeños fragmentos de una canción que a mi en lo particular me gusta mucho, se que no esta permitido utilizar letras de canciones, desconozco a que sentido se refieren con eso de utilizarlas. Yo solo puse unas estrofas para darle mas ese sabor, a vida real, es como todo, a quién no se le ha dedicado una canción o mínimo un pensamiento al escucharla? Pues esa es mi idea en este capitulo, la interacción mental entre kenshin y kaoru. Como bien lo dije no estoy haciendo mal uso de ellas ni las estoy integrando demasiado, espero que esto no amerite un reporte por medio de ustedes. La canción se llama regálame todo tu amor y es de Álvaro Trespalacios. Recomiendo mucho escuchar la canción para aumentar un poco la emoción al leer la parte donde kaoru sale del trabajo para dirigirse al dojo. Sin mas que aclarar, seguimos con el fic espero y les guste…..
-Conversación-
"Pensamientos"
Cap- 4 el destino
Apenas era, el medio día del viernes y Kaoru ya había terminado de realizar sus reportes. Miraba constantemente el reloj, como si eso fuera hacer que el pasar de las horas transcurriera con más rapidez. Estaba demasiado aburrida, por lo que decidió ir a la oficina de Sanosuke. Tal vez el tendría algo de trabajo, que seguramente estaría gustoso de compartir. Kaoru toco la puerta, a lo que Sanosuke le dio el permiso de entrar con un pasa jo-cha
-Sano me muero del aburrimiento y… me preguntaba… si necesitas que te ayude en algo.?
-Estamos en las mismas, estoy igual, o mas aburrido que tú.-
Kaoru se resigno, dio media vuelta para retirarse a su oficina, pero Sanosuke la detuvo.
- Chiquilla, si te marchas seremos dos los que mueran del aburrimiento. Ven siéntate y charlemos un rato-
-Vaya! creí que nunca lo dirías- ambos rieron, no cabía duda, que se conocían muy bien. Kaoru se puso cómoda en la silla de oficina, tal vez seria una charla algo larga.
-Qué tal te fue ayer?, Descansaste?- pregunto Sanosuke retirando varios papeles de su escritorio
-Si- respondió kaoru. -Y no solo eso… fui a inscribirme a un dojo, tomare clases de laido.
-No sabia que te gustaba eso, nunca lo mencionaste- exclamo fingiéndose el ofendido
-Si, al igual que tú no me dijiste que ya tenias novia!- Kaoru también fingió, el estar muy ofendida, pero después cambio su gesto por una mirada pícara. Sanosuke casi se atraganta con su propia saliva.
-Co…como lo supiste?- trastabillo intrigado.
-Ayer llame a tu casa y… digamos que a tu mamá, se le quemaban las habas por decirlo.-
Sanosuke se aclaro la garganta –Bueno, apenas tenemos dos semanas…- hizo una pausa y frunció el ceño -¡Pero que rayos hago dándote explicaciones!, ¡si estamos hablando de ti, no de mi!- Sanosuke se recargo completamente en el respaldo de su cómoda silla posando sus brazos detrás de su nuca -Te gusta el laido, fuiste al dojo y que mas?- pregunto interesado o al menos eso daba a entender. Ya que, no quería que Kaoru lo cuestionara sobre su kitsune, como el le decía de cariño.
Kaoru parecía muy divertida con la situación, conocía de sobra a su amigo y bien sabia que él no admitiría que por fin se había enamorado, ya que su apodo del soltero indomable y mas codiciado de todo el Japón, estaba en juego. Después de soltar una pequeña risilla, Kaoru comenzó a contarle su experiencia con aquel dojo.
-Pues me encanto el lugar y me inscribí, el lunes comienzo con mi primera clase- exclamó emocionada. Sanosuke subió su mano derecha y con sus dos dedos rasco su barbilla, como quién quiere acordarse de algo.
-Ahora que lo recuerdo, mi cuñado también tiene un dojo!-
-Mmm… últimamente a todo el mundo, le da por tener cuñados con dojos- dijo Kaoru cruzándose de brazos.
-Por qué lo dices?- Pregunto Sanosuke con sumo interés.
-Mi amigo, me dijo de ese dojo, que chistosamente al igual que tú, su cuñado es el dueño- hizo una pequeña pausa -ayer fui quede fascinada, es un lugar hermoso. El dojo mitsurugi ryu es una pequeña replica del bosque hinoara, y que decir; sensei Battousai es muy…- kaoru buscaba la palabra correcta para describir a su sensei una que no delatara lo mucho que le había gustado –ge…generoso- titubeó un poco.
Sanosuke estaba con la quijada casi en el suelo, su amiga estaba hablando del mismo dojo de su cuñado Kenshin
-Jo-chan me dejas sorprendido, que pequeño es el mundo ese dojo es del her….- Sanosuke no termino de revelar a Kaoru, de quien era ese dojo, ya que una llamada telefónica lo interrumpió – diga….que?...no es posible que no, lo puedan resolver… dime entonces para que te contrate como encargado de tienda? Si no puedes resolver nada…. No hay pero que valga.- Sanosuke colgó el teléfono estaba irritado, como era posible? que su personal de Osaka lo hicieran viajar, por su falta de capacidad en resolver problemas internos. Kaoru le miro confundida.
-Sucede algo grave en Osaka?- pregunto preocupada.
-Nada que no se pueda resolver- dio un suspiro - Caray estaba aburrido no? Pues creo que me han dado trabajo para exentar dos meses de mi vida del aburrimiento- a pesar de su clara molestia, su el sentido del humor seguía presente. Tomo su portafolios –Kaoru tengo que viajar a Osaka, no se cuanto tiempo me tome, te quedas al frente de la sucursal.-
Kaoru asintió, salieron de la estancia. La chica se devolvió a su aburrida oficina, aburrida por que ese día estaba muy tranquilo para su gusto; no había mucho trabajo, por no decir nada.
Kenshin salió de la empresa. Se dirigió rápidamente al dojo para presentar sus clases. Una vez que finalizo su rutina como sensei en el dojo, se marcho a casa o mejor dicho a su lujosa mansión. Una vez allí en la mansión Himura, kenshin subió a su recamara para adentrarse a su cuarto de baño privado y darse una refrescante ducha, una vez aseado opto por ponerse cómodo, camino rápidamente al tocador, corrió el cajón y saco un pants color verde militar, la camisa la omitiría total estaba en el resguardo de su hogar, y no saldría a ningún lado, para que ponérsela?, aparte que en ese día, estaba haciendo un calor endemoniado. Recorrió, con paso apresurado la planta alta buscando algo; más bien a alguien, tanto silencio le extrañaba. Bajo las escaleras y ahora buscaba en la planta baja, al validar que su hermana Megumi no se encontraba le llamo, pues era algo tarde para estar fuera de casa. Kenshin era un poco sobre protector con su hermana y eso que el era menor que ella, eso era lo de menos, ya que los años menos que se llevaba de Megumi, no le restaban valentía ni fuerza. El teléfono seguía timbrando sin dar señal alguna de la voz de Megumi, kenshin ya se estaba preocupando "Ella no llega tan tarde y menos estando sola" pensó mientras remarcaba nuevamente el numero "Aparte cuando salimos de la empresa me dijo que se vendría directo a casa y no saldría por que Sanosuke tuvo que salir de viaje, y de esa platica ya transcurrieron 6 horas. Ya es para que hubiera llegado, desde hace un buen rato" la voz de Megumi lo saco de sus cavilaciones
-Hola kenshin! dime que ocurre?- pregunto Megumi.
-Llegue a casa, no te vi y me preocupe ¿dónde estás?- cuestiono el pelirrojo.
-¡Oh! Kenshin discúlpame por favor, Tae me invito al cine y olvide llamar para avisarte- respondió la mujer apenada por su falta de atención hacia su preocupadísimo hermano.
-No es necesario que te disculpes, solo prométeme que andarás con cuidado ¿quieres que vaya por ti ? al llegar a casa me di cuenta que dejaste tu auto-
-Si, lo deje por que Tae pasó por mi, en un rato mas me llevara de regreso, así que no te preocupes tanto Kenshin-
-Megumi, como me pides que no me preocupe, lo que me sucedió hace un año te podría ocurrir a ti también- dijo un poco exaltado.
- Lo se Ken, pero estas de acuerdo que no podemos vivir encerrados por el miedo, eso no es vida, yo se que tenemos que cambiar algunas cosas y entre ellas esta el tener que reforzar mas las precauciones- hizo una pequeña pausa -Y yo hermanito, no me separo de mi gas pimienta- finalizo entre risas para tranquilizar a kenshin.
- Esta bien, pero no llegues muy tarde, cualquier cosa me llamas ¿de acuerdo?-
-De acuerdo-
Kenshin corto la llamada, camino hacia el mini bar. Cuando estaba preparándose su whisky en las rocas, sintió como resbalaban por su bien formado torso desnudo, algunas gotillas que destilaban sus rojas hebras sueltas, por el reciente baño. Camino hacia la sala y se sentó en el sillón recostando su cabeza en el respaldo del mueble, con su mano izquierda sostenía su whisky, con su mano derecha recorrió las tres cicatrices que adornaban su abdomen, cicatrices que guardaban una historia….
"mi secuestro" pensó dándole un buen trago al whisky. Sacudió la cabeza despejándose de esos recuerdos, ya que de ser así, era capaz de ir por su hermana Megumi, cosa que a ella le molestaría demasiado "mejor me tranquilizo ella ya tomo sus precauciones" pensó mientras daba otro trago a su whisky. En ese instante, unos ojos zafiros llegaron a su mente, cuya dueña era una mujer con el nombre de kaoru "el lunes volveré a verle" pensó suspirando " es tan bella, no me extraña que traiga como idiota a enishi" ese pensamiento le desagrado, enishi, por un instante imagino a su cuñado insistiendo con la chica, y ella respondiendo a sus peticiones.
Novios….. de pronto una ráfaga de imágenes golpearon otra vez su mente. Sintió un hueco en el estomago al imaginar a Enishi novio de Kaoru, de un solo trago bebió totalmente lo que le quedaba del whisky "no eso seria imposible el tiene rogándole mucho tiempo, y por lo que se gracias a Tomoe esa niña no le corresponde" se tranquilizo y una sonrisa se le formo en el rostro.
"Hay esperanza….."
Ya era más de media noche, una vez que vio a Megumi entrar a casa sana y salva, y por su puesto después de haber bebido 4 whiskys más, subió a su habitación para ya dormir, estaba algo cansado y ansioso por soñar con un ángel…. Kaoru…
El fin de semana transcurrió rápidamente, trayendo consigo, nuevamente el inicio de esta. "Lunes….. el gran día" pensaba Kaoru mientras organizaba todo el papeleo de su escritorio.
La hora de salida llego velozmente. Kaoru se marcho de inmediato al dojo, iba emocionada, tarareando una canción mientras esperaba el camión colectivo, pero desde cuándo hacia ella eso? Si siempre renegaba al tener que transportarse en el bus, desde que a su hermoso mustang rojo convertible le había pasado un pequeño accidente y por consecuencia tendría que estar digamos unas semanas más a manos del mecánico, pero que importaba eso. Ya no tarareaba la canción, ahora la cantaba mentalmente "Ven y regálame un sueño amor, tu eres a quien yo quiero, no pretendo ya buscar, tu eres mi otra mitad contigo la vida es" Kaoru seguía cantando, sin darse cuenta, que esa canción se la dedicaba inconscientemente a cierto sensei pelirrojo.
Kenshin termino de dar su clase, despidió a sus alumnos. Una vez que se marcho el ultimo, miro su reloj "Faltan 10 minutos para la clase de Kaoru" pensó. Se acerco a una repisa donde tenia un estéreo, lo encendió nuevamente pero esta vez no puso las canciones japonesas para prácticas samurái, sintonizo una estación de radio dejando una canción que no había escuchado, tal vez era nueva y recién comenzaba a salir en la radio. El pelirrojo la escucho con atención…
Ven y regálame todo tu amor, regálame un beso, que me lleve hasta el sol, que no sepa de dolor, que me cure el corazón, ven y regálame un sueño amor… tu eres a quien yo quiero.
Justo en esas estrofas, los pensamiento de Kenshin, los ocupaba cierta chica hermosa de piel morena clara, cabellos negros como la noche, ojos grandes y de color azul zafiro, que casualmente estaba a punto de llegar "KAORU" suspiro fuerte mente.
-Sensei- escucho el pelirrojo a sus espaldas. Se giro y vio a la dueña de tan melodiosa voz y por su puesto de sus pensamientos. Ambos quedaron frente a frente mirándose el uno al otro. La canción a un seguía.
ven y regálame un sueño amor, tu eres a quien yo quiero, no pretendo ya buscar, tu eres mi otra mitad, contigo la vida es …un sueñoooo. Una vez que finalizo la canción Kaoru fue la primera en reaccionar
-Te gusta esa canción sensei? A mi me encanta!, esta hermosa- exclamó la chica brindándole una bella y cálida sonrisa, sonrisa que el respondió con el mismo gesto
-Es la primera vez que la escucho, pero si, me gusto. Te doy completamente la razón es hermosa- "como tú" pensó el chico mientras acomodaba el modo CD del mini componente. La música japonesa retomo su lugar, y Kaoru comenzó sus clases por primera vez. Las dos horas transcurrieron súbitamente, por lo que Kaoru y Kenshin se despidieron con pesar, tomando sus respectivos rumbos con desgana, pues ambos querían seguir en la compañía del otro
Continuara…...
Espero le haya gustado, por favor no olviden dejar review, que eso es, lo que a uno lo impulsa a seguir con la historia.
Hasta la próxima ;)
