IV

SEGUNDO DÍA



Había llegado temprano ese día puesto tenía que revisar un estado financiero semanal, donde había indicado que precisarán el costo de producción de los productos titulares de Black Order. El revisaría la información y analizaría las distintas opciones que tenía para moverse en aquel mundo comercial. Tenía planeado iniciar un proyecto nuevo e innovador y para ello debería analizar y establecer un plan de trabajo para después presentarlo frente a los socios para que conocieran los movimientos de la organización.

Las cosas en Black Order, eran manejadas por un staff pero él tenía la última palabra. Así era como iniciaría su día Kanda Yû, sin ningún imprevisto y tomando las riendas en el mundo de los negocios, o al menos ese era su plan.

¿Cómo podría haber sabido que Allen se presentaría a la primera hora de la mañana en la oficina después de todo el "ejercicio" que le había hecho pasar?. Definitivamente eso no estaba dentro de sus cálculos.

Allen había sido una molestia recientemente, era como un jodido grano en el trasero, no causaba mayores molestias pero eso no le quitaba lo molesto que podría ser. Era así como lo veía y esperaba planear algo el día de hoy tan macabro como para hacerlo salir corriendo de aquel lugar. Aquel día sería la caída de aquel molesto enano.

Al menos eso pensaba.

¿Cómo iba a saber que aquel "moyashi" se vería tan provocador cuando parecía acorralado?. Y bueno, las cosas se habían salido de control. Lo que en un principio inicio como un juego para asustar al menor termino siendo algo inesperado.


Kanda estaba besando a Allen y este no podía creerlo, sentía como los labios de Kanda se movían sobre los suyos y extrañamente aquello se sentía tan bien. Sintió de repente como la lengua del mayor acaricio sus labios y provoco que su sonrojo junto con su desconcierto aumentará, y más aún por que se estaba dando cuenta que aquello resultaba inesperadamente agradable, no, mas que agradable.

Abrió la boca y dejo entrar la lengua de Kanda, aquella acción no tenia fundamento, ni si quiera entendía por que lo había hecho, simplemente había sido así. Una vez dentro la lengua de Kanda comenzó a acariciar la suya, y las sensación de la lengua del otro dentro de su boca le pareció suficiente motivo como para desfallecer a causa de aquellas húmedas y calidas caricias del japonés.

Sintió como el brazo de Kanda que estaba rodeándole la cintura le jalaba hacia él, logrando pegar mas aún sus cuerpos y su mano que sostenía su cabeza le obligaba a profundizar mas el beso.

Kanda se separó de él y un delgado y fino hilo de saliva unió sus bocas durante pocos segundos. Kanda poso sus ojos negros sobre él y le miro fijamente. Allen le miro de igual manera y parpadeo un par de veces aún confundido.

Allen agacho la cabeza y su fleco cubrió sus ojos, Kanda miro fijamente al niño y por el ligero temblor que se apodero del albino pensó que se echaría a llorar o algo así. A pesar de que aquello había sido una negligencia de su parte estaba seguro que después de aquello el niño renunciaría tal y como lo esperaba.

–¿Y bien?, ¿renuncias?-preguntó victorioso esperando que aquel niño dijera las palabras que tanto ansiaba oír.

Al oír aquella pregunta con aquel tono de superioridad Allen cerró los puños fuertemente, aquel estupido que tenía por jefe no se saldría con la suya. ¡Ah no!, ¡eso nunca!. ¡S i creía que por que lo había besado le haría rendirse era por que no lo conocía!. ¡Le demostraría a aquel esperpento de jefe que tenía quien era Allen Walker!.

–¿renunciar?, ¿bromea?, eso no pasará.-Contestó desafiante mientras levantaba la cabeza y miraba, no sin cierto odio, al japonés.

–Eso crees.

Kanda una vez dicho aquello camino hacia su escritorio y se sentó en su cómoda silla, tomo unos papeles y comenzó a leerlos.

–¡Moyashi!-dijo sin levantar la mirada de los papeles y con la luz del sol tras de él.

–¡Es Allen!- dijo el albino intentando no perder la cordura y aventársele al moreno para ahorcarlo con sus manos.

–Como sea. Moyashi, ve a la sala de archivo viejo y tráeme los proyectos de los últimos cinco años pasados de Black Order y el historial de los que fueron socios de la empresa hace siete años. Después quiero que pases al área de finanzas y digas que te enseñen donde esta la sala donde se almacenan los registros contables. Cuando estés ahí quiero que saques los estados de perdidas y ganancias que indiquen las utilidades o perdidas de los antiguos proyectos y también que saques los documentos, que seguramente tu conoces por ser mi asistente personal, donde se indique el costo total de cada una de las operaciones de producción de esos mismos proyectos, y para finalizar deberás pasar al área de recursos humanos y conseguir los perfiles de los socios de aquel entonces.

Allen miro boquiabierto a Kanda sin poder creer que aquel hombre le hubiese dado tal tarea, aquello era demasiado, al menos le tomaría gran parte de la mañana recolectar todos los informes que le había pedido.

–¿Qué esperas?, no tienes todo el día.

Allen miro molesto a Kanda antes de darse la media vuelta y salir de aquel infierno de oficina, cuando salió azotó la puerta para cerrarla.

Kanda alzó la vista una ves el Moyashi cerrará la puerta, miro hacia esta y lamió sus labios lentamente.

–Demasiado dulce, Moyashi.


Allen abrió al puerta usando las llaves que muy amablemente le había dado uno de los de intendencia y al abrir la puerta se topo con un cuarto oscuro y lleno de polvo. Miro desalentado aquella escena. Dio un paso dentro de aquél cuarto y no se percato que la llave se le había caído, y estaba tan inmiscuido en sus pensamientos que no se había percatado de ello.

Aquel cuarto estaba en completo abandono , era muy pequeño y tenia una mesa de madera en medio y había un montón de archiveros, encimados; hacia frió, estaba todo lleno de polvo y el foco no alumbraba lo suficiente aquel lugar. Suspiro profundamente imaginando todo lo que implicaba buscar los papeles en aquel lugar.

Se quito el saco y saco un pañuelo de una de las bolsas de su pantalón, se acerco a una silla, toda fea y vieja y quito el polvo de esta para recargar su saco ahí. Se arremango la camisa blanca y comenzó a abrir los archiveros para encontrar dichos documentos.

Mientras leía unos documentos pudo percibir una pequeña sombra correr de un extremo a otro de la habitación, aquello le había espantado y le había hecho soltar los documentos, seguramente era una rata. Normalmente eso no le asustaría pero estaba en una situación donde se sentía nervioso y estaba al mil, aquel cuarto le recordaba al lugar donde sus papás le habían encerrado para dejarlo morir, y estar en lugares pequeños y un poco oscuros le daban un poco de temor y nervios.

Se agacho a recoger aquellos papeles y mientras los recolectaba el único foco que iluminaba el lugar se fundió. Allen se quedo quieto y pudo oír los latidos acelerados de su corazón. Comenzaba a sentir miedo y quería ir de ahí.

–Tranquilo Allen, todo está bien. Estás en Black Order. No en Witechapel todo estará bien.

Iba a ponerse de pie cuando escucho unos pasos acercarse a aquel lugar, se quedó quieto sin hacer nada y contuvo su respiración cuando oyó como los pasos cesaron de oírse cuando mas cercanos se oían.

–¡Qué niño mas descuidado!- reconoció la voz de la mujer que le había dado al llave del lugar, su rostro se ilumino por unos instantes se iba a poner de pie cuando vio como esta cerraba la puerta rápidamente.

Cuando la luz del pasillo dejo de entrar en aquel cuarto y se dio cuenta que estaba encerrado totalmente a oscuras su cara se desfiguro en una autentica muestra de terror. Corrió hacia la puerta y la golpeo con los puños.

–¡SEÑORA!, ¡YO ESTOY AQUÍ!, ¡SAQUEME DE AQUÍ!.-grito angustiado Allen con la voz quebrándosele a causa del inminente llanto.

–¡POR FAVOR, SAQUEME DE AQUÍ!.- pedía mientras golpeaba la puerta con ambas manos y gritaba. Sus pupilas se habían dilatado y sus ojos reflejaban el gran miedo que sentía, las lagrimas habían comenzado a salir una tras otra de su cara sin poder detenerlas.

–¡por favor…-rogó susurrando mientras lentamente mientras se ponía de rodillas- …Mana, ven por mi!

La señora que apenas y se había alejado del lugar no podía oír a Allen ya que escuchaba música con su nuevo mp3, bailaba ridículamente mientras daba una que otra vueltita con la escoba en mano y se alejaba del lugar.


"Allen estaba en medio de un cuarto pequeño, seguramente apenas lo suficientemente grande como para que una cama matrimonial cupiera en él, todo el lugar estaba lleno de polvo y de telarañas, las ventanas estaban bloqueadas con unos inmensos tablones que evitaban que la luz entrará."

Sentía aquel lugar estrecho de tantos estantes llenos de papeles y demás, con espacio apenas para una cama matrimonial, aquel lugar tan oscuro y solo; tan familiar, justo como aquel cuarto.

"Él estaba parado frente a la puerta con un abrigo verde y calientito, miraba a sus padres desde el interior del cuarto mientras estos se preparaban para cerrar la puerta.

Allen, se un buen niño y espéranos aquí. Pronto vendremos por ti.

Allen miro con sus grandes ojitos a su mamá y asintió mientas mostraba una tierna sonrisa en su rostro infantil. El estaba contento con sus papás, los quería mucho y a pesar de que nunca le ponían atención él intentaba ser un buen niño y obedecerlos en todo para que así un día ellos también lo amaran como él a ellos."

Aunque estaba frente a al puerta y aunque hubiera gritado hasta quedarse afónico, nada de aquello funcionaba la sala de archivo viejo estaba ubicado en el sótano de Black Order; un lugar apenas transitable por el personal de ahí, a lo mucho solo los de intendencia bajaban para limpiar el pasillo.

Estaba frente a la puerta llorando amargamente, recordándole aquel sitio al lugar en el que espero a sus padres, al lugar en que sus anhelos y esperanzas murieron.

"Sus papás cerraron la puerta y escucho el crujir de los viejos y desgastados engranes de la cerradura de está, pudo oír también sonidos de martillazos cerca de la puerta; pero no le dio la mayor importancia.

El confiaba en sus papás y estaba seguro que pronto regresarían por él, por eso estaba más que decidido a portarse bien."

¡Qué iluso!, ¡que tonto había sido por creer en sus padres!, por no haberse dado cuenta de que ellos ni siquiera se dignaban a mirarlo, de que ni siquiera sentían simpatía por él, por eso y más cosas que no pudo ver espero como un idiota la llegada de un ángel que jamás se dignaría a mirarle. Por ser poco, por ser mucho, por ser todo o por ser nada, aquellos demonios disfrazados de ángeles no le mirarían.

Se levanto del piso con el llanto surcando sus mejillas y dejando un rastro saldo tras de sí, se acerco al escritorio y se sintió mareado, sintió como si las fuerzas le abandonarán y se dejo caer al suelo.

"Los días pasaron y el no había dejado de mirar la puerta, estaba sumido en una absoluta oscuridad, tirado en medio del cuarto con la cabeza vuelta hacia la puerta. Las lagrimas que había derramado habían dejado una marca salada en su rostro sucio a causa del polvo, el no podía moverse y ansiaba que sus papás llegarán. Estar así de solo era difícil, pero intentaba soportarlo por que sabía que sus padres regresarían y seguramente le felicitarían. El los esperaba aún ansiosamente, les esperaba y les extrañaba tanto."

Abrió poco a poco los ojos una vez que sintió que el mareo había pasado, no había cuantas horas, minutos e incluso días había pasado ahí. Quizás nadie se hubiera dado cuenta de su ausencia y si lo hicieran, seguramente a nadie le importaría. Bueno, quizás a Cross le interesaría un poco, peor él estaba muy lejos como para pensar en siquiera que él viniera a buscarlo.

Se sentó en el suelo y recargo la espalda sobre una de las patas de aquel viejo escritorio y abrazo sus piernas, miro a la puerta y lloro con más fuerza. Poso su frente sobre sus rodillas e intento ahogar el llanto, peor inútil.

Él los había esperado hasta el último momento, ahí solo, en un lugar dónde las ratas y demás insectos serían sus únicos compañeros. Solo hasta el final cuando sentía que no soportaría fue cuando se dio cuenta de la verdad.

Ellos le abandonaron.

¡Qué estupido!, ¡que tonto se sentía por no haberse dado cuenta de la intención de sus padres, por haber creído en ellos hasta el final!.

"Su vista se tornaba borrosa y apenas y podía divisar las cosas, su cuerpo se sentía cada vez más débil y sentía que poco a poco las fuerzas le abandonaban, se sentía tan cansado, tan desesperanzado, solo al final logró entender que sus padres no volverían por él, lo entendió cuando todo lo que veia se había convertido en una figura abstracta, cuando los colores se distorsionaba y su vista se comenzaba a tornar negra. Lo comprendió cuando la oscuridad comenzó a devorarlo.

Papá, mamá-susurro débilmente mientras una última lagrima rodaba por sus mejillas"

7:30 PM…

Y Kanda se paseaba como león enjaulado en su oficina, de un lado para otro con el ceño claramente fruncido.

–¡Ese estupido Moyashi!, ¡seguramente el idiota se debió haber perdido o ido a su casa solo para joderme!

Se dirigió a su escritorio y saco unas llaves de ahí, entonces fue cuando salio de su oficina maldiciendo en voz baja en todas las formas y lenguajes que conocía a aquel niño que le hacia perder la paciencia, los estribos y quizás…la cordura.

¡Joder, maldito enano!-dijo para si mismo mientras cerraba con llave su oficina.

Sus recuerdos le tragaban junto con la oscuridad de aquel cuarto que le recordaba a ese lugar en Londres, seguía llorando abrazado a si mismo y no dejaba de llamar a Mana, a su único y verdadero padre. Quería verlo, ahora más que nunca necesitaba de él, tenía la esperanza de que viniera por él como lo hizo en aquel entonces, de que lo sacará de la oscuridad y que le mostrará lo que era sentirse amado. Realmente lo amaba como un hijo a un padre y perderlo había sido un golpe tan grande como el mundo, y si no hubiese sido por Cross; y por que Mana ni aún después de muerto le había dejado a su suerte, quizás ahora no estaría ahí.

Mariam Cross no era precisamente la mejor persona cuidando niños pero nunca le dio la espalda o lo dejo a la deriva, incluso parecía que se empeñaba a endeudarse más para molestarlo con ir a trabajar y demás desde pequeño. Había pensado algunas veces que Mariam hacia eso no solo para molestarlo si no también para darle una razón de correr (para que los cobradores no los matarán), de levantarse día a día (para conseguir dinero para comer y Cross lo dejará de molestar) o para desvelarse (los juegos de cartas le dejaban mas que un trabajo normal).

No pudo esbozar una cara de miedo al recordar todo aquello como tampoco pudo evitar reír un poco, pensar en la vida loca y las constantes huidas de los cobradores en aquellos tiempos le habían hecho moverse de aquel estado perenne de tristeza en el que se encontraba.

Recordó la cara con una sonrisa maléfica de Cross mientras le obliga a trabajar o sutilizaba la poca fuerza de Allen para pagar sus deudas con algún trabajo.

–Él de ninguna manera quiso ayudarme de esa forma.

Estaba más tranquiló peor no quería abrir los ojos por que vería la puerta cerrada y vería la oscuridad y entonces sería consiente de que nadie vendría por él.

Mana no podría venir por él.

"Cuando creyó que era el final se puso de pie una vez mas, tan solo una vez mas y si no pasaba nada entonces se rendiría, como pudo se puso de pie, dándose cuenta de las pocas fuerzas que tenía, de que el llanto aun no paraba, ni siquiera después de tantos días, solo un poco más, solo una última vez. Su cuerpecito consumido por el hambre y sucio a causa de aquel horrible cuarto se tambaleo en medio de toda aquella oscuridad, aspiro hondo y se preparo para lo que quizás sería su ultimo aliento.

¡POR FAVOR!, ¡MAMÁ, PAPÁ VENGAN POR MI, SERE BUEN NIÑO, LO JURO!- después de gritar aquello, cayó al suelo con los ojos completamente grises y sin brillo alguno, sintió que todo se consumía dentro de él, que ya no había nada, que no era nada.- ¡por favor. Mírenme!

Solo eso pedía, no pedía que lo quisieran, que lo sacaran, solo quería que sus papas lo miraran, que se dieran cuenta de que estaba ahí, de que existía, de que no era algo efímero e imaginario.

Solo quería ya que ellos lo vieran. Y antes de que una lagrima cayera al suelo, oyó el violento crujir de la madera al romperse frente a la puerta de aquel cuarto maldito. Antes de cerrar los ojos vio de nuevo la luz, primeramente vio una silueta negra pero conforme sus ojos, que le ardían por la luz y por tanto llorar se acostumbraron a ella pudo divisar por primera vez el rostro de Mana"

Kanda escogió una de las laves de aquel llavero y abrió la puerta lentamente, le parecía increíble que aquel estupido niñato osará burlarse de él y dejarle con todo aquel trabajo, eso se ganaba por pensar que aquel niño era incapaz de vengarse de él de alguna manera por haberlo besado. Abrió la puerta y poco a poco la luz invadió aquel lugar. Ya había pensado un par de maneras para hacerle pagar por ello, y cada una de ella superaba a la anterior, pero cuando al luz del pasillo alumbro completamente aquel cuarto lo que vio lo dejo atónito.

Allen estaba sentado, con su espalda recargada sobre una de las patas de aquel escritorio viejo que estaba ahí, abrazando sus piernas y con el rostro hundido en sus rodillas, no se movía para anda y no podía ver su rostro.

Aquello le sorprendió tanto y no supo que hacer, sonrió al pensar en la posibilidad de que aquel idiota se hubiese quedado encerrado ahí y ahora estuviese tenía terrado como un niño.

–¡¿Te da miedo la oscuridad, Moyashi?!-preguntó no sin sorna, mientras esperaba que el niño se despertará por su voz y comenzará a discutirle, pero aquello no paso y después de varios minutos de silencio y sin ningún movimiento del niño, entendió que quizás algo mas grave hubiese pasado.

Se acerco lentamente hacia el albino sin quitarle la vista de encima mientras analizaba toda aquella situación sin poder legar a una conclusión coherente, esperaba que el niño siguiera dormido o algo así pero no parecía ser ese el caso, podía escuchar leves y apenas audibles sollozos provenir de él.

Se arrodilló frente al albino y le miro atentamente con aquella mirada profunda y oscura que solo él poseía.

–¡mo…-iba a decir el sobrenombre que le había puesto cuando este levantó la mirada y vio claramente como las lagrimas salían una tras otra de sus ojos color plata, en su mirada podía ver el miedo del niño y por un instante no supo que hacer, iba a decir algo cuando Allen se aventó sobre él, pasando sus dos pequeños y delgados brazos por su cuello y haciéndolo caer de espaldas sobre el piso empolvado.

El polvo se levanto al recibir a ambos cuerpos sobre si, se formo una delgada nube de polvo alrededor de estos y esto causo que Knada cerrará los ojos y tosiera. Allen estaba sobre Kanda, aún abrazado a él y llorando libremente, está vez sin contenerse.

–¡que demo….-iba a preguntar Kanda molesto a causa de la reacción del niño cuando este se apoyo sobre sus manos y rodillas, despegando así su cuerpo del de Kanda.

Allen seguía llorando y está vez le miraba tiernamente, incluso hasta podría decir que con felicidad, no entendía nada de lo que había sucedido ni por que aquel niño se estaba comportando así.

–¡por favor!, ¡quédate conmigo!, ¡por favor, por lo que mas quieras, llévame contigo, yo me portaré bien, haré lo que quieras pero por favor no me vuelvas a dejar solo!

Kanda se quedo boquiabierto cuando oyó esto y no pudo evitar sonrojarse ligeramente, la mirada de Allen y u voz melosa lo hacían ver increíblemente tierno e indefenso y si antes no sabia que hacer, ahora menos. Allen se agacho poco a poco y le abrazo delicadamente, con tanto amor y ternura que no pudo evitar no solo sonrojarse si no también sentir el latido acelerado de su corazón.

–¡Mana, por favor no me dejes solo nunca mas!.

Kanda abrió los ojos grandemente al darse cuenta que aquellas palabras, que todas aquellas acciones no habían sido para él, si no para un tal Mana, de alguna manera se sentía irritado, incluso hasta utilizado y engañado, iba a comenzar a reclamarle a aquel estupido niño pero cuando se movió para levantarse este cayó pesadamente sobre el suelo y se dio cuenta de que estaba inconciente.

–¡solo eres una molestia!- dijo Kanda para ponerse de pie y sacarse el polvo de su traje mientras miraba, aún furioso a aquel niño.


Ese día había sido una jodida odisea, no solo había besado a aquel niño, si no que también no había podido terminar la elaboración y planificación de su proyecto como tenía previsto por haber esperado a que Allen regresará con todos los documentos que le había pedido.

Sabia que a aquel niño le tomaría tiempo recolectar todo eso, por eso le había dado, mentalmente, tiempo limite a las seis, y después de una hora y media de espera había decidido ir el mismo por los documentos, pero ¿qué pasó?, se encuentra al niño aterrado para que después se lanzará sobre él y le dijera todas aquellas cursilerías que de alguna manera le habían hecho sentirse, ¿feliz?.

–¿qué jodidos?- dijo para si mismo mientras detenía su auto deportivo negro frente aun edificio viejo y de clase baja donde se suponía que el Moyashi vivía. Saco de su bolsillo una hoja y miro la dirección que le había dado aquel estupido conejo.

Al recordar eso no pudo evitar sentir deseos de asesinar a alguien, especialmente, a aquel estupido niño que estaba inconsciente dentro de su auto y le hacia pasar por todo eso.

Haber sacado al Moyashi en brazos de la empresa sin que nadie se diera cuenta, había sido toda una hazaña, ya que Black Order estaba atestada de gente, pero por fortuna y por toda la santa y estupida pantomima que tuvo que hacer para lograr su objetivo de sacar de ahí al Moyashi sin que nadie los viera había sido logrado, pero tener que hablar al estupido conejo para conseguir la dirección de ese estupido niño había significado lo peor del día, el ingrediente faltante para joderle el día desde la mañana hasta la noche.

Abrió la puerta del lado del copiloto de su deportivo y saco a Allen de ahí sin mucha delicadeza, cerró la puerta del auto con el pie y camino hacia la entrada del edificio. Gracias a la información que le había dado el conejo, no sin someterlo a un exhaustivo interrogatorio donde en mas de una vez amenazo con matarlo, sabia cual era el departamento donde vivía aquel niño.

Tuvo que hacer maniobras y contorsiones que jamás pensó que haría en su vida para poder meter la mano en uno de los bolsillos del pantalón de Allen y sacar las llaves del departamento del albino, para su suerte solo había dos llaves en el llavero y no fue difícil encontrar la indicada, cuando quito el seguro de la puerta y la abrió tanto como pudo, pateo la puerta obligando a esta a abrirse por completo.

AL entrar pensó en quitarse los zapatos, pero era algo innecesario y molesto, así que ignoro ese hecho y molesto cerro la puerta con el pie tras de si.

Cuando entro en la casa no pudo evitar observar que sobre uno de los sofás estaba aquel saco sucio que el había desechado ese día del incidente en el restaurante, sonrió burlonamente y camino hacia un pequeño pasillo, vio que había tres puertas, y una estaba abierta y mostraba una cama con colcha azul, sin importarle demasiado si ese era el cuarto de Allen o no decidió dejarlo ahí, después de todo daba lo mismo mientras fuera una cama.

Entró a al habitación y dejo a Allen sobre está, prácticamente le había dejado caer sobre esta, pero daba lo mismo, el niño estaba sobre la cama, aún inconciente.

–¡jodido Moyashi eres tan molesto!-dijo mientras le miraba en medio de aquella oscuridad disuelta por la luz de la luna. Le hecho un vistazo a aquel cuarto y io que todo estaba en perfecto orden, todo limpio y con todas las cosas en su lugar, esto hablaba bien del niño. Así como estaba aquella casa tal pareciera que el niño vivía solo, pero estaba seguro que cuando vio esas puertas dos serían habitaciones y una un baño, no podía equivocarse de ninguna manera. Quizás el otro cuarto o este mismo era el que pertenecía a ese tal Mana, del que había hablado Allen. No pudo evitar fruncir el ceño al recordar lo que había ocurrido en aquella habitación, sabía que lo que Allen había dicho no podía ser dirigido hacia él, pero que lo confundiera con otra persona era algo inaceptable.

Miro con recelo al albino que había comenzado a moverse sobre la cama para quedar boca arriba para ya no moverse más. Pudo oír el tranquilo respirar del niño y no pudo evitar recordar aquel dulce gesto tan jodidamente empalagoso acompañado de aquellas palabras. Sonrió para si sin poder creer que aunque aquello no había sido para él, su corazón aun latía desbocadamente tan solo de recordarlo.

Se acerco a la cama y se sentó a lado de esta, con su mano comenzó a delinear las facciones del Moyashi, dándose cuenta de lo increíblemente suave que era la piel de ese niño, deslizo sus dedos por los labios de este y se percato de la calidez de esto, suspiro profundamente y con su oscura mirada memorizo cada facción del niño, deslizo sus dedos hasta llegar al cuello de Allen y sacio su curiosidad al percatarse que la piel de Allen era igual de suave que la del rostro ahí.

Le miro una vez más y subió sus dedos a los labios del menor, los delineo suavemente y recordó lo suave y dulces que eran. Se sentía hipnotizado por aquel niño, aquel chico que le molestaba peor que de alguna manera había comenzado a llamar su atención.

No quería hacer nada mientras el niño estuviera dormido, no era algo que fuera con él, pero la luz de la luna cayendo gracilmente sobre el niño, dándole un brillo especial a su cabello y acariciando su rostro no ayudaban mucho a su autocontrol.

Se agacho un poco más y miro una última vez el rostro del niño, cerró los ojos y rozo levemente sus labios con los del niño, notando esa calidez que emanaban sus labios, incitándole a besarle completamente, y fue cuando ya no pudo controlarse mas, posó completamente sus labios sobre los del niño sintiendo aquella calidez y suavidad que había sentido en la mañana. Duro unos instantes así, teniendo como único testigo a la luna que los miraba desde afuera mientras los iluminaba con su hermosa luz.

Se despegó de Allen lentamente y le miro fijamente, el niño se movió en la cama y por un momento pensó que se despertaría pero no fue así, en cambio a eso vio que el niño entreabrió los labios y sonrió dulcemente.

–Mana, te amo Mana.

Y el niño no despertó. Kanda no pudo evitar fruncir el ceño al oír esto y miro con recelo al niño, se puso de pie y se dirigió a la salida visiblemente molesto. Al cerrar la puerta prácticamente la había azotado y entre mas se alejaba de aquel lugar mas molesto parecía.

¿Quién era ese tal Mana que hacía que Allen se comportará de esa forma?. Esa fue la pregunta que se hizo cuando estuvo frente al volante y pisaba el acelerador a fondo, y es que sentía su sangre arder cada que recordaba a Allen llamando a ese tal "Mana".


COMENTARIOS DE LA AUTORA

¡Hola!, ¡espero todos estén bien y no estén molestos!, creo que esperar esto último es imposible, pero bueno, se que dije que seguiría intentando publicar cada dos semanas, pero para mi mala suerte no puedo llevar esto acabo gracias a mis "grandísimos y estupidos pero; geniales maestros", me dejan tarea de a montones y con la esuela y demás pues me es imposible seguir el ritmo de actualización que llevaba. Por lo tanto, les pido que sean pacientes, estaré publicando irregularmente, pero no se preocupen, seguiré publicando, no pienso dejar la historia a medias.

Bueno, espero hayan disfrutado de este capitulo agridulce, sentí muy feo escribir sobre el pasado de Allen ya que pensar en el como un niño y en una situación en la que estaba es algo doloroso. Pero también disfrute mucho escribiendo la última escena de este capítulo.

En este capítulo use una redacción especial para contar el pasado de Allen, donde mezcle el tiempo pasado con el presente, ¿qué les aprecio?, ¿fue buena idea, fue confuso o simplemente un fiasco y no debo volver a intentarlo?.

Bueno, intente cuidar mi ortografía pero con las prisa y demás me temo que aún habrán mis "horrores ortográficos" por ahí dispersos en la historia, espero no sean muchos y no sean del tamaño de Italia.

El día de hoy tengo ganas de platicar, por lo tanto les contaré a ustedes, mis queridos lectores lo que acontece mi vida para que se den cuenta de quien es esta autora loca, si no quieren perder demasiado su tiempo con todas mis loqueras favor de saltarse lo siguiente.

Hace poco me llegó una invitación para participar en un concurso de fanfics de -man, me llamó la tención y quería participar pero como aún no se me ocurría nada pospuse mi inscripción, resulta que después de algún tiempo se me ocurrió que escribir pero al comenzar mis clases mi poco tiempo libre voló y por lo tanto no pude escribirlo, yo, como siempre, tan despistada creí que la fecha del concurso sería una lejana o algo así, y cuando me dispuse a desvelarme y a hacer mil y un piruetas para escribir la historia corta, el concurso ya había pasado. Nyaa, ¡yo quería concursar!, en fin, espero pronto escribir la historia y mostrárselas y saber sus opiniones.

Por otro lado después de tanto ayunar y esperar por fin lo tengo. Estuve esperando el Final fantasy dissidia desde diciembre del año pasado, ¡llegó a México por fin!. Cuando me enteré que iba a salir corrí a cómprame mi psp, ya que solo está consola lo tendría, después ahorre para el juego y por fortuna en la empresa "X" lo trajo y tenia un bonito sistema de apartado donde dejabas cierta cantidad de dinero y lo podías apartar y mas aparte te daban a elegir entre un; gashapon, un OST y un calendario de obsequio. Obviamente yo lo aparte y me llevé el OST por que los gashapon se habían agotado.

Por fin lo pude jugar, lo juego entre clases y a cada oportunidad que tengo , yo no soy muy dada a estar con los videojuegos a pesar de que me gustan pero este me ha resultado adictivo, justo como me resulto el FFVII hace un par de años.

También pude actualizar gracias a que una de las lectoras es una muy, pero muy buena amiga mía y no se canso de enviarme mensajes subliminales de que actualizará hasta que logró su objetivo. Si no hubiera sido por ella quizás hubiese tardado otro ratito, pero gracias a su presión, siempre buena y divertida (me hace reír con su sutileza al enviarme mensajes subliminales).¡Gracias Luz, si tu no me presionas tardaría más!.

Sin más que decir me despido, espero que hayan disfrutado del capítulo, nos vemos pronto, espero no tardar en actualizar y cuídense muchísimo.

¡Mil gracias a todos aquellos que comentaron, me hacen muy feliz sus comentarios, intentaré responderlos todos, si se me escapa alguno me avisan por favor y con gusto les respondo!. ¡mil gracias a los que solo leen, espero que algún día se animen y dejen algún comentario!.

Nos vemos, cuídense mucho.


RESPUESTA A SUS COMENTARIOS:

Jo0kabed: Por fortuna no soy una desgraciada, bueno un poquito, pero considero que soy responsable y estoy altamente comprometida con está historia y con ustedes los lectores. No te preocupes pienso seguir actualizando, quizás tarde un poco pero ten la certeza de que no dejaré la historia a medias. ¡mil gracias por comentar!, me dio un poco de risa tu comentario, es la primera vez que recibo uno así, pero entiendo tu reacción, es imposible no sentir el miedo post-capítulo leído de que la autora no lo continué. Pero como dije, no te preocupes por eso n.n, de nuevo, ¡mil gracias por comentar y espero hayas disfrutado de este capítulo!. ¡Cuídate mucho y espero ver tus comentarios de nuevo por aquí!.

mikyra-chan: ¡Me da mucho gusto ver tu comentario de nuevo por aquí!, ¡mil gracias por comentar, me dio tanto gusto leer tu comentario!. Pues el lemon tardará en llegar pero mientras habrá cosillas así por todos lo capítulos, faltan muchas cosas a las cuales someter a Allen, jojojojo. ¡Nyaaaaa!, ¡Amo kuroshitsuji!, ¡era imposible que no la hubiese visto!, yo estoy a favor del SebastianxCiel, casi me da un infarto en el capítulo donde Sebatían le pone el Corset *¬*. ¡Nyaa!, de solo acordarme me dan ganas de ver como por vigésima vez de nuevo esa escena. ¡Mil gracias por comentar, espero estés bien y que te haya gustado este capítulo!.

'¡Cuídate mucho, nos vemos pronto!.

Invierno: ¡Mil gracias por tu comentario!, ¡me da gusto que te este gustando la historia!. Espero que este capítulo sea de tu total agrado y que lo hayas disfrutado, ¡cuídate mucho, nos vemos pronto! n.n

Kairi: ¡Mil gracias por tu comentario, me dio muchísimo gusto leerlo!, me da mucho gusto que me hayas dicho acerca de mi redacción por que siento que si es entendible entonces lo estoy haciendo bien. No se si sea mejor que el código Da Vinci, no lo he podido leer por que cuando salio andaba bien metida con las crónicas vampiricas de Anne Rice, aún lo sigo, y pues no le preste mucha atención al libro, tengo ganas de leerlo, espero poder darme el tiempo para hacerlo un día de estos. ¡me da gustó que te este gustando la historia y espero que este capítulo sea de tu agrado, nos vemos pronto y cuídate mucho!.

Sakura_Saku: ¡hola!, ¡Me da mucho gusto leerte de nuevo!, ¡mil gracias por seguir comentando!, ¡me da mucho gusto que te guste como narro y espero que no afecten demasiado mis "horrores ortográficos" a la lectura, creo yo que no demasiado, pero eos no quita que me sienta feliz por tu felicitación y por lo que me has dicho. ¡Mil gracias, espero este capítulo te guste!. ¡Cuídate mucho, nos vemos pronto!.