Capítulo 4.
.
.
.
Lucidez.
.
.
.
Como cualquier condenado en una prisión, recordaba todos los momentos felices y tristes del pasado.
.
.
Es extraño que nos ganen los recuerdos tristes, que pensemos en lo que más nos duele, cuando el mayor alivio seria el olvido. Pero ¿Cómo iba a olvidar?
.
Dos días seguidos marque por lo menos 6 veces a aquel antiguo número de celular. Como un cobarde me retractaba en el primer segundo, después de escuchar el tono de llamada una vez, presionaba a toda velocidad para colgar. Pensé que era demasiado tarde y que probablemente dormía, que tal vez ya había cambiado de celular y numero. Me detuve al recordar como había dejado la casa: salí lleno de altanería y jurándome que no volvería. Entonces ¿Que pasa conmigo?
Sabía que detrás de mí, dejaba un lugar que durante un tiempo me hizo sentir como en casa.
.
Desde que había terminado mi extraña relación con Morinaga, ya no me preocupaban esos celos excesivos en contra de cualquiera que se me acercara, llámese hombre o mujer. Ya no tenía que salir hecho una furia de la casa para evitar golpearlo por cualquiera de sus tonterías.
No voy a negar que haber remplazado esas horas de peleas y gritos con Morinaga, ahora con una calma precaria, fuera para mí un regalo, pero también me sentía solitario.
Que mis días junto Ayane fueron buenos y que por un tiempo, yo fui, yo otra vez. Pero dificilmemte lograba aceptar con lucidez mis sentimientos.
.
.
Mi forma de amar es tan violenta...me da miedo querer, me asusta amar.
.
.
Eran interminables los intentos por ignorar lo que realmente quería.
Había aplazado los días sin querer ver que ya era momento de parar.
.
.
.
Hoy regreso a Nagoya a visitar a mi tía Matsuda y a Kanako que está de vacaciones de la escuela. Me siento cansado y desanimado. Caminar por aquellos adoquines que varias veces pisamos juntos Morinaga y yo, me causa una revolución de sentimientos. Mientras espero el lento cambio de luz en el semáforo, miro con tristeza esa enorme tienda donde paramos tantas veces por cervezas y cigarrillos, antes de que se me confesara.
Varias veces lo sorprendí mirándome de forma extraña, extraña, porque yo también soy un hombre y su mirada escondía un brillo que solo veía en las chicas que se me confesaban. Después del pitido de un claxon, vi que ya podía cruzar la calle.
.
.
Después de saludar y abrazar a Matsuda san, deje mi mochila en el sillón, pedí permiso para pasar al baño.
- Adelante Soukun, no necesitas ser tan formal -
Necesito mojarme la cara, quitarme ese mal ánimo que me acompaña, mi tía es muy intuitiva y sé que querrá saber que me sucede.
Cuando salgo del baño, Matsuda san me invita a ir a la mesa. Sé que me mira complaciente, pero que al mismo tiempo me analiza.
Está acostumbrada que cuando llego, por los primeros diez minutos, estoy callado y acoplándome al ambiente, se sienta mi lado y me sonríe, deja ante mí un gran vaso de limonada.
- Kanako prometió llegar a tiempo para verte y platicar, pero creo que debes venir hambriento, comamos juntos ne! -
Muevo la cabeza en un claro si, y ella se levanta para servir los platos. Mi tía Matsuda, la miro hacer sus movimientos más lentos a como lo recuerdo de años atrás, cuando amorosa y abnegada, nos atendió después de fallecer mi madre. Los años han hecho estragos en ella. Nunca supe por que no se casó, se parece mucho a padre y se nota lo guapa que fue, además del buen carácter, tan amoroso que tiene.
Dejo de verla cuando da la vuelta, sonríe y me ofrece un cuenco de arroz, otro plato con verduras salteadas y pescado a la parrilla.
Finalmente comemos ambos después de agradecer, me pregunta si me adapto poco a poco a mi vida actual.
- Claro, veo a mi hijo dos veces por semana, mis investigaciones van bien y Ayane continúa su vida bien sin mi presencia -
Matsuda san no parece convencida de mis palabras, me mira con triste ternura, después de todo, ella me conoce bien. Pasamos muchos tiempos juntos antes del incendio de la casa de mi familia. Pero cuando fui a vivir con Morinaga, ya no era tan dependiente a las atenciones de mi tía.
Mientras pensaba aquello, Matsuda san retoma mi atención.
- ¿Sabes Soukun? Nunca pregunte qué fue lo que sucedió entre ese amable joven Tetsuhiro kun y tú. Recuerdo que eran inseparables y que se llevaban muy bien, de repente, todo paso muy rápido.
Anunciaste que tenías novia y que te casarías con ella tras apenas unos meses de haberse conocido.
Con esto no quiero dar a entender que por eso tu matrimonio no continuo, por supuesto que no. Se dé casos que se han conocido así y siguen juntos, pero yo...creo que algo tuvo que ver tu boda para que tú y ese joven no continuaran como amigos.
De hecho, Isogai san pareció bastante molesto al enterarse que Tetsuhiro kun se iba por una fuerte pelea entre ustedes dos -
¡Isogai! Tiene años que no se de él, se ha negado a venir en las últimas visitas de Tomoe y Kurokawa. La discusión con él también se salió de control, trato de interceder por Morinaga y que yo entendiera que era un error mi boda con Ayane. Mientras recordaba aquello, Matsuda san insistía en algo.
- ¿Me escuchaste, Soukun?...te pregunte si no tienes interés por volver a ver a Morinaga kun, si de verdad estas bien sin su compañía, pocas veces te he visto sonreír desde que se separaron, no quise hablar de esto antes, porque tu esposita nunca te dejaba solo, pero creo que ya ha pasado el tiempo suficiente para que aclares estas cosas...
Sabes, existen personas que llegan a nuestra vida solo para darnos una lección de aquello que nos hace falta saber o conocer y nos dejan una enseñanza. Algunos otras, llegan con el fin de hacernos ver lo que queremos y lo que no, en el amor , y desgraciadamente a veces los dejamos ir o pasar, creyendo que el tren de nuestra felicidad solo pasa una vez, pero muchas veces, ese tren puede tener boleto de ida y vuelta -
- No entiendo bien...
- Si, tal vez te preguntas que puede saber una vieja solterona como yo, pero sabes, aunque nunca te lo he contado, yo me enamore perdidamente de un hombre -
Me impresiona escuchar a mi tía confesar esto, en verdad siempre me pregunte por qué se mantuvo soltera toda su vida, pero tampoco quiero que sufra si se tratan de recuerdos dolorosos.
- No quisiera que recuerdes algo que te lastime, no te preocupes si no quieres hablar de eso...yo entiendo -
Como no iba a entender, si yo evitaba pensar lo que sentía por Morinaga y mucho menos hablarlo con alguien.
- No, de verdad quiero que sepas. Eso sucedió cuando tenía apenas 16 años.
Conocí a un joven apuesto y trabajador cuando Nagoya todavía era una provincia, él era mayor por 7 años, tenía 23 y solo eso basto para que a mi padre le pareciera mala una relación con él. Además dijo que yo solo era una niña que no sabía nada de esas cosas. El nombre de él era Azuza, y él quería casarse conmigo. Mi padre después de encontrarnos en un paseo que dábamos por el campo, se enfureció tanto de descubrir que no obedecía sus órdenes de no verlo, que decidió de la noche a la mañana mandarme a casa de su hermana, la tía Kana y eso era mudarme a más de 6 horas de camino, unos 400 kilómetros, que en ese tiempo, el tren no era tan veloz como lo es ahora.
El tiempo paso inexpugnable y la intención de mi padre era casarme con el hijo de un amigo suyo.
Yo en ese entonces ya tenía 20 años y no era alguien que estuviera dispuesta a obedecerlo ciegamente, ya había sufrido suficiente. Decidí regresar a este lugar, solo para descubrir que Azuza se había ido poco tiempo después que yo. Nadie me dio razón de él, durante muchos años no tuve noticias suyas y para entonces, yo ya tenía más de 30 años y en aquellos tiempos, hablamos de hace más de 30 años, tener esa edad era ya una sentencia a quedarse sola en una mujer.
Hace apenas 10 años, supe de mi gran amor, él tampoco se casó nunca, tuvo un restaurant en Tokio y lo nombro como yo en mi honor y a mi recuerdo. El, ya falleció. En ese momento perdí las esperanzas, ya no eres capaz de creer que pudiera salir de esa situación, de seguir adelante, lo único que quería es que terminara, que terminara todo lo más pronto posible, muchas veces me sentaba en un rincón dejando que el tiempo pasara, ya no tenía ganas siquiera de luchar, solo quería que el destino me bridara el último golpe.
Yo creo que es más fácil morir por alguien, que vivir sin alguien que es el amor de tu vida. Pero entonces encontré quienes me necesitaran, tú y tus hermanos me ayudaron a seguir adelante y tener un porque vivir... Eso es lo que puedo decirte de manera corta de mi historia -
Matsuda san siempre ha sido una mujer discreta y sabia, no me comento nada más, pero entiendo porque me conto su historia, esa de la que nunca habla con nadie y sabe que yo tampoco lo hare.
.
.
Pase una tarde muy acogedora con ambas, Kanako hasta se animó a hacer sus típicas bromas conmigo sin la presencia de Ayane.
- Ya niisan, yo ciertamente extraño mucho a Morinaga, quiero que vuelvan a verse y recordar viejos tiempos, recuerdos que son tan íntimos de ustedes -
- Kana chan, deja en paz a tu hermano, suficiente a escuchado sobre eso de mi -
- Buu! Que malos, porque hablaron de esto sin mí, yo debía saberlo todo, siempre he apoyado a Morinaga con el huraño de nii -
Parecen bastante contentas de que yo guarde silencio a lo que dicen y no discuta...me conocen y saben que cuando hago esto, es porque acepto lo que dicen. Sé que Morinaga juraba que me amaba a cada minuto, pero por mucho amor que me profesara, no sé si será capaz de querer siquiera volver a verme.
.
.
.
De regreso a Tokio, después de dos días de visita, mi departamento me espera con un silencio que ha sido constante los últimos meses.
He recordado a Morinaga durante los últimos tres años. ¿Honestamente, vale la pena haber dejado todo, si no puedo compartir mis sentimientos con él? ¿Es posible que este omitiendo alguna de mis opciones? ¿Podría tener siquiera una oportunidad?
Con esto, mientras me tambaleo entre la ira conmigo mismo por no admitir cómo me siento y la ira contra él por no haberlo descubierto, los dos somos culpables. Pero también sé que no tengo ninguna justificación para mis sentimientos y él no tiene la obligación de reconocerlos.
Últimamente, mi cabeza no para en cuestionarme ¿Cuánto tiempo más debo perder para darme cuenta de lo que quiero? Si continúo aferrado a mi obstinación, egoísmo y orgullo, podrían pasar tantos años hasta el punto en que ya no haya nada que hacer.
.
¿Porque no lo entendí antes? Entender que éramos nosotros dos contra el mundo, que sabe nadie de nosotros.
Que no debo seguir martirizándome con la idea de complacer a los demás, a mi padre, a mis hermanos y a la misma sociedad.
La sola idea de pensar que aunque mi viejo pareció aceptar de buena forma el matrimonio de Tomoe, sé que de mi esperaba que fuera feliz, pero también, que deseaba tener nietos.
Comprendí que deseaba nietos desde esa noche de reunión familiar en la que mi pequeño hermano hablo de su matrimonio con un hombre.
Mi padre lejos de decirle a Tomoe que su matrimonio con Kurokawa era antinatural, le pregunto si entendía que no podría tener hijos, que una relación entre dos hombres no es fructífera. Que por ende el viejo no llegaría a ser abuelo, al menos no de parte de él.
Todo eso, más las múltiples indirectas sobre mi edad y frecuentes preguntas de cuando pensaba formar una familia por parte de mi padre y Tomoe, me sofocaron.
En la universidad no me importaban ese tipo de presiones, tampoco las declaraciones de compañeras enamoradas de mí, que al ver mi rechazo, ofendidas me decían que era un próximo solterón amargado. Pero de mi familia que influía mucho en mí, sí. Entonces pensé que quedábamos Kanako y yo para dar descendencia a los Tatsumi. Arrastrado, termine casado.
Pero después de tener una esposa y un hijo ya he cumplido mi parte ¿No? ¿No tengo derecho ahora a ser feliz? Tal vez si tengo ese derecho, pero la forma en que maneje las cosas... Tal vez ya perdí todo. Como sea, ahora soy padre de un hermoso niño y eso no lo cambio a pesar de lo que me toque sufrir ahora.
.
.
.
Con sus rutilantes 24 años, un corazón intacto que nunca había sido lastimado...no hasta ahora. Llego haciendo resurgir un poco lo brocon de su hermano mayor. (Brocon-complejo de hermano)
.
.
Tomoe no llamo notificando que llegaría a Tokio, dejo San Francisco de una forma apresurada. En su pecho había un gran vació que a toda costa quería llenar, pero sin saber cómo hacerlo. Si su madre estuviera viva, sin duda correría a ella. Pero lo más cercano a la imagen de su madre y padre era su hermano mayor.
Souichi tuvo que dejar sus pendientes en el laboratorio de la Universidad de Tokio e ir a recogerlo al aeropuerto. La manera poco común de hablarle de su hermano, lo desconcertó. No tenía idea de porque su hermano menor llegaba a Tokio y mucho menos a buscarlo.
Recordó cuando Tomoe estaba confundido en aceptar el amor que Kurokawa le ofrecía. Que primero lo había llamado, negándose después a sincerarse con él. Su atolondrado hermano se atrevió a decirle que era algo que él no podría resolver y por el contrario, que lo complicaría todo, lo hizo sentir frustrado. Era cierto que en cuestiones emocionales, Souichi se declaraba incompetente.
Ahora Souichi trataba de adivinar, que pasaba con Tomoe cuando lo llamo desde el aeropuerto, supo por su viejo instinto de brocon, que algo aquejaba a su hermano pequeño, porque así continuaba viéndolo, como pequeño e inocente.
.
Entre toda la gente que llegaba en aquel vuelo, el bullicio insoportable y los incesantes "Disculpe usted" de las personas que querían pasar, Souichi buscaba a su hermano. Vio a lo lejos una palma extendida haciéndole señas. Al centrar su atención en Tomoe, el científico no noto que otra persona también le hacía señales para llamar su atención. Pero ese joven al ver que ya se reunía con alguien, decidió no insistir y siguió su trayecto.
Souichi miro que Tomoe estaba un poco más alto y fornido, rememoro cuando ese chiquillo dejo Nagoya, que aún no completaba su crecimiento. La alimentación en América lo había subido de peso. Su cara seguía siendo la de un joven distraído e inocente. ¡Que nostalgia sintió el rubio al verlo! El jovencito formaba parte de sus cosas preciadas, y el infame casero, Kurokawa, lo había robado de su lado.
.
Tomoe no aguanto el llanto, una vez que llego a lado de su hermano mayor, lo abrazo y se desplomo en sollozos. Souichi se sorprendió, era verdad que el menor era mucho más expresivo que él, pero solía ser reservado como él rubio. Después de unos segundos de sostenerlo y frotar su espalda, le dijo:
- Me contaras todo en casa Tomoe, ¡Algo te hizo ese maldito de Kurokawa! -
Tomoe no lo desmintió, ni reclamo como en el pasado cada vez que Souichi amenazaba con matar a Kurokawa, frotando sus ojos para deshacerse del rastro de llanto, el menor asintió tímidamente.
.
.
.
Sentado en el sofá de la pequeña sala del departamento de Souichi, Tomoe apoyado en un cojín, se sinceró con su hermano:
.
.
- Él se volvió una persona muy irritable. Comenzó a elevar la voz por todo.
Parecía que le molestaba cualquier cosa que hacía y tampoco parecía feliz de verme cuando llegaba a casa. No entiendo que paso, él era muy tranquilo, no me venían ideas a la cabeza de lo que podía estar ocurriendo, y cuando lo deduje más tarde, (cosa que tardó en llegar) fue por que comencé a encontrarle sentido al extraño comportamiento de Kurokawa -
Souichi inclinado servía un poco de jugo, ofreció un vaso a su hermano y tomando uno para él, dejo la jarra sobre la mesa y se sentó despacio, listo para saber a qué se refería Tomoe. Pero no fue capaz de evitar relacionar ese comportamiento de su cuñado, al que él mantuvo con Tetsuhiro poco antes de su separación. Se le encogió el estómago al recordar el rostro adolorido de Morinaga, mismo rostro que ahora veía en su hermano. Pero el tiempo había influido en él.
Era más atento y miraba a las personas cuando hablaban con él, algo que comenzó a hacer cuando aun vivía con Tetsuhiro, pero fue Ayane quien termino de pulir esta nueva cortesía en él. Ya no sobre reaccionaba cuando algo le enfadaba o no estaba de acuerdo con lo que él pensaba.
Ser padre, también le había servido para ser empático, cariñoso, consentidor y muy protector. Trataba de complacer a su pequeño hijo si estaba en el poder de su mano hacerlo. Se mostraba muy cariñoso al besar con frecuencia al pequeño Souichi en mejillas y cabeza, soportaba los berrinches del niño sin regañarle o levantar su voz. Podría decirse, que tendía a ser más atento, paciente y solidario.
Con calma encendió un cigarro y dejo que Tomoe hablara, solo cuando vio que se detuvo, fue capaz de abrir la boca para comentar:
- Lo que estoy entendiendo Tomoe... Sera el caso, que ¿Tuviste una pelea con Kurokawa y lo abandonaste? -
- Podría decirse que si niisan... Después de 6 años, nuestro matrimonio ha cambiado. Cuando llegamos a casa, ya no tenemos mucho de qué hablar, nos acostamos uno junto al otro en la cama con nuestras laptops sobre el regazo y continuamos con el trabajo. No estábamos hablando ni durmiendo; estábamos tan lejos y tan cerca.
Estábamos juntos físicamente pero separados emocionalmente, y nos sucedía en la rutina, con demasiado silencio y espacio entre nosotros aun en el sofá donde antes nos relajábamos y hablábamos de cómo nos fue en el día. Llegamos al punto de que cocinábamos en lados opuestos de la mesa de la cocina cuando alguno discutía.
En el pasado no éramos así, el tiempo nunca era suficiente, había tanto de qué hablar. Hablábamos de todo, hablábamos sobre la familia, hablábamos sobre nuestra boda y que pasaría cuando se enteraran en casa y sobre todo ... Que pasaría cuando te enteraras tú, hablábamos sobre nuestra nueva casa y residencia en América, hablábamos sobre cómo amueblarla, no nos faltaban temas para conversar.
Y mientras pasaba el tiempo, todo en nuestra relación nos resultaba natural -
.
Lo normal que sucediera en el pasado y que Tomoe también esperaba, era escuchar a Souichi maldecir y vociferar en contra de Kurokawa. Aguardaba las típicas amenazas de muerte del rubio dirigidas a su cuñado. Pero eso no sucedió, su niisan parecía perdido mirando a un punto detrás de él.
Souichi en un relampagueo vio tal cual esas escenas con su ex esposa, lo cerca y lejos que se sintió todo el tiempo de ella.
Tomoe desconcertado por la aparente distracción de su hermano, le dijo:
- ¿Estas bien niisan? -
Manteniendo la calma, regresando su vista a su hermano, pregunto:
- Si todo era felicidad entre ustedes antes... ¿Qué paso? -
- No estoy seguro niisan, por eso estoy aquí, tu llevas meses que te divorciaste de Ayane. Esperaba que me explicaras ¿Por qué se deja de amar a una persona? ¿Acaso puedes amar a alguien más y así de fácil dejar a quien querías? -
Souichi podría sentirse incomodo si esas preguntas vinieran de otras personas, pero era Tomoe, quien siempre decía las cosas tal y como las pensaba. Si Souichi ocasionalmente actuaba sin sentido común, esta continuaba siendo una forma habitual para reaccionar en su hermano. Y esta conversación lo llevo a meditar, y con mayor razón al escuchar el resto que le relato su hermano.
.
.
.
Tomoe aseguro a Souichi que Kurokawa tenía un o una amante.
Que en varias ocasiones lo había sorprendido hablando por el celular con alguien e inmediatamente colgaba molestándose por la repentina aparición de su joven esposo.
Souichi ya lo sabía, esas cosas eran las que suelen hacer las personas cuando ya se sienten asfixiadas en una relación y quieren terminarla, aun sin tener a otra persona esperándoles. Fingiéndose sorprendido de escuchar aquello, cuestiono a su hermano.
- Y ¿Estás seguro que hablaba con...su... amante? -
- ¿Con quién más pensarías que hablaba? Si hubieses visto sus reacciones, llegarías a la misma conclusión... ¡Estás muy raro niisan! Antes no dudarías en desconfiar de Kurokawa y darme la razón de inmediato -
Muy inseguro y vacilante, Tomoe se atrevió a preguntar algo que incomodaría demasiado a Souichi.
- Nissan, tú te divorciaste, fue ¿Porque nunca amaste a tu esposa? ¿Estás enamorado de alguien más? -
Odiaba cuando Tomoe hacia eso, siempre diciéndole que lo notaba extraño, que algo debía sucederle. Nuevamente esta actitud, su hermano llega con un problema propio y lo mueve de manera que sea Souichi quien se autoanalice. Eso lo enfada.
- ¡Estamos hablando de ti Tomoe! Yo nunca sospeche de Ayane y desde que me dijiste que aceptabas esa relación con Kurokawa...te advertí que eso no podría durar -
- No me estas entendiendo niisan, nunca dije eso, me refiero a ti, tu eres quien termino la relación...en la familia lo sabemos todos, era evidente que ella te amaba, que debe existir algo o alguien demasiado importante para que decidieras eso -
- Sabes que estuve casado con una mujer hermosa, maravillosa y exitosa. Según todos los cálculos, debí ser feliz... Pero no lo era, así que he decidido que ya no voy a calcular nada, tal vez ni siquiera vuelva a intentarlo -
.
Souichi reflexiono que Tomoe lo analizaba a él, cuando era el menor quien no sabe qué hacer...bueno, tampoco el rubio decidía muy bien que hacer.
.
.
.
Hamamatsu.
.
.
Yamagushi se presentó en la farmacéutica de Hamamatsu, era su primer día de trabajo en soberbia compañía, ahora comprendía porque la mayoría de sus compañeros universitarios aspiraban por un puesto en ese lugar.
Tetsuhiro en menos de 3 años, había logrado ascender, y como no, si se entregaba por completo al trabajo para no recordar. Consiguió que su amigo de Nagoya obtuviera la plaza como su asistente.
El joven recién llegado, olvido por unos segundos una vieja petición que le hiciera Morinaga tiempo atrás y le hablo de quien no debía.
- Toma, aquí están esas galletas de arroz que me encargaste, no las encontré sin azúcar como querías, pero supongo que es igual -
- Como pasas a creer que es lo mismo...si no cuidara lo que como, estaría como la mayoría en la compañía, con una barriga que no les deja verse el pene ni los pies. Pero dámelas, por hoy las aceptare -
- Por cierto Morinaga, ayer que estaba en el aeropuerto de Tokio para tomar el shinkansen hacia acá, vi a Tatsumi senpai recibiendo a un joven, debió ser alguien allegado por que se dieron un gran abrazo. Yo creo que senpai se veía muy bien, no se le notaba triste aunque apenas lleve unos meses divorciados -
.
.
El fuerte latido en su corazón, creyó que se escuchó en toda la oficina.
.
.
.
.
La conversación con Matsuda san y la llegada de Tomoe puede tal vez influir más en Souichi ¿No creen?
Morinaga ahora sabe que Souichi se divorció.
.
Como siempre, si desean pueden comentar lo que les pareció.
Saludos!
.
.
.
.
