Presentación
Eran las 5:59... no sé como lo había conseguido.
Cathy había logrado cumplir la promesa que le había hecho a mamá.
No me di cuenta cuando dejé de ser un gran lobo gigante, pero estaba seguro de que algo era cierto... yo era un licántropo y Cathy una vampira... perdón, estaba seguro de tres cosas en total.
Yo soy un licantropo.
Cathy es un vampiro.
Y no me importa lo que seamos, la amo con todo mi ser.
-Baja- me dijo Cathy abriendome la puerte-. Debes decirle a tu madre...
-¿Qué soy un licántropo?- le pregunté todavía inseguro.
Esa era, según papá, la razón por la cual se había separado, así que no iba a ser fácil enfrentarme a la realidad de sus posibles reacciones.
Cathy sonrió y negó con la cabeza. No quería que le dijera eso a mi madre.
-Eso debes decirle cuando estés listo- me dijo Cathy besando mi frenta, la cual se sintió como la de un humano otra vez-. Debes decirle que soy tu...
-Oh no...- le dije todavía desconcertado y ella me vio con tristeza-. ¡No! ¡No tú! Te juro que te amo... es solo que... ¡Por dios! ¡Nos conocemos desde hace tres días! Y además partiste odiandome... no creo que mamá este lista para saber que...
-¿Somos novios?
Era algo difícil imaginarlo. ¿Qué iba a hacer? "Hola mamá, todo estuvo genial, quiero que sepas que, aunque conosco a Cathy desde hace tres días y ella es una vampira y yo un licántropo, por lo cual somos enemigos naturales, nos amamos y somos novios" Si no me enviaban al psiquiatra por una esquizofrenia lo harían por está relación que carecía de sentido, aunque eso a mi no me importaba.
Lo que me importaba era como lo iba tomar mamá... ¡Y mucho peor papá! ¡¿Qué le iba a decir?! "Hola papá, quiero que sepas que amo a una vampira que es familiar de los Cullen, la familia que tanto odias" ¡Que reverendo desastre! Miles de insultos venían a mi mente hacia la situación. En comparación con todo lo que me estaba pasando, el olor a muerto, era como un perfume de rosas carísmo.
-Escucha- me dijo Cathy muy seria-. Mi familia tampoco va a aceptar muy bien que mi novio sea un licántropo... y que tenga instintos asesinos contra él... pero lo entenderán... tu familia va a tener que hacerlo también.
-Mamá ya no me preocupa- le dije suspirando-. Mi papá "Odia" a los Cullen... lo siento... es que papá...
-Lo sé- me dijo con una sonrisa de compación-. Te daré una semana.
-¡¿Qué?!
-Nos vemos en el colegio cariño- me dijo besándome en la mejilla-. Entra, ya son la 6:01... tu madre se pondrá frenetica.
-Ha, ha- reía sin ganas.
-Por cierto... este fin de semana que viene voy a ir a Forks para presentarte a mi familia.
Era obvio. "Presentarte" Me iba a llevar. Tan pronto como pronunció la palabra supé que iba a ir a Forks. En parte el poder estar cerca de La Push me concebía un gran alivio, pero en otra parte... no solo iba a tener que presentarle a mi padre a mi novia vampira ¡Tendría que ser presentado como el novio licantropo en una casa de vampiros! Que horror... simplemente no podía concebir el hecho de que todo tuviera que pasar tan pronto ¿Mi relación con Cathy no pudo mantenerse como de amigos por unas semanas y luego cambiar de switch? Ya era tarde.
-Estoy seguro de que Bella te amará- me aseguró con una sonrisa, mientras me dejaba en la puerta-. Fue amiga de Jacob Black ¿Lo conoces?
-Sí- le dije, algo sorprendido-. Pero no cambies de tema ahora... ¿No podemos esperar?
-Te amo ¿Tú me amas?
-Sí, pero...
-Entonces nada más importa ¿O sí?
-Te odio...
-Al igual que yo, pero sé que me amas.
-Ya sé...
-¿Complicado?
-Mucho... ¿Me besas antes de que me maree?
Y lo hizo. Se despidió con un beso que junto nuestros labios y nuestras lenguas. Una vez más me sentí humano y mi lobo interno ardía en odio hacia mí y mi novia. Pensé que tal vez a Cathy le estaría pasando lo mismo.
Nos separamos y ella se dirigio a su coche.
-Entra- me dijo con una destellante sonrisa-. Ya son las 6:03.
Que comentario más inapropiado. Tuve que recordar que tenía una madre a la que complacer. Pero eso me recordó nuestro proyecto. El día siguiente era domingo y tendría que tener la mente ocupada con lo de la reparación de la casa. Sería el momento perfecto para decirle. No herviría en furia como sabía que lo haría mi padre.
Vi como Cathy entraba en su ostentoso coche y se iba lejos de toda está embarazosa situación.
Abrí la puerta y vi que en el living me estaba esperando mi madre, quien leía el diario y parecí impaciente.
Me estaba esperando.
-¿Cómo estuvo todo?
-¡Cathy es mi novia!- solté sin pensarlo.
Las palabras volaron a una velocidad íncreible y deseaba haberme tapado la boca en el momento.
Mi madre me miró horrorizada y confusa.
Yo deseaba que la tierra me tragara o que el tiempo regresará un segundo antes de que soltará esas cuatro palabras que estaban por arruinar mi vida.
Entonces lo entendí. El lobo que había en mi interior me había hecho soltar esas palabras en venganza a haberlo traicionado y no seguir mi naturaleza, para matar a a Cathy, cosa que nunca haría. En mi mente solté las peores cosas que pude consevir y el lobo en mi interior solo se eschó a reír cuando mi cerebro asimiló la mirada de mi madre.
Preocupación y confusión.
-Sean, la conociste hace tres días.
-Fue amor a primera vista- le dije tratando de escusarme.
Pero sabía que no eso no me salvaría. Al menos no del todo. ¿Cómo explicarle el cuento del vampirismo y la licantropía en una sola noche a mi madre? Una cosa me alivio. Esto se acabaría ahora... o eso pensé para consolarme y le podría decir a Cathy que ya mi madre lo sabía... peor sería mi padre... deseé que pudiese suprimir al lobo que había en mi interior, que parecía ronronear como un gato.
"Te odio licantropía de mierda" pensé con ira.
-No la conoces- me espetó.
-La conoceré.
-Sean- me dijo suspirando, haciendo que me sentara a su lado-. No quiero que termines herido debido a que no te correspondía... no quiero que te hagas falsas ilusiones.
Vi un lobo reflejado en sus ojos verdes. La paranoia que me estaba causando la licantropía era horrible. De alguna forma el lobo quería controlarme para volver todo mi amor en un odio iracundo y sin fundamento contra Cathy.
"Te odio, te odio" me dije a mi mismo. A la larga, el lobo era parte de mí. Era yo mismo. Me odiaba a mí mismo. Era la parte que odiaba a Cathy con todo su ser la que odiaba, pero la parte que amaba a Cathy era más fuerte. Eso lo sabía.
Miré el rostro preocupado de mi madre una vez más y recobré la cordura para contestar.
-Su beso no me pareció una falsa ilución.
-¡¿Se besaron?!- me preguntó mi madre ahora alegre-. ¡Cariño! ¡Es tu primer beso! ¡¿Cómo fue?! ¡¿Te subió la temperatura?!
-En realidad bajó y fue un alivio- le dije entre risas.
-¿A qué te refieres?- me preguntó tocandome el brazo-. ¡Estás ardiendo! ¿Te sientes mal? ¿Tienes fiebre?
"Llegó la hora" pensé. Sabía que el hecho de ser un hombre lobo era algo que no podría ocultarle para siempre a mi madre.
Respiré honodo y comenzé a explicarle todo. No faltó detalle. Incluso le expliqué que creía estar loco (y una parte de mí todavía lo creía).
Mi madre sonrió y me abrazó.
-Roy tenía razón...- dijo mi madre entre lágrimas-. Era inevitable...
-Mamá...
-Cariño ¿Quieres volver a La Push?
¿Qué pregunta era esa? ¡Claro que quería! Pero... ¿Cathy se iría allí también? No estaba seguro de ello. Hasta que no pudiera estar seguro, no volvería allí.
-No- mentí-. Además... Cathy me invitó a ir a Forks este fin de semana... nos vamos el próximo Viernes... será un viaje largo, pero podré conocer a su familia y...
-La conoces de tres días- me recordó.
-Pero la amo- le contradije.
-Aún así, no dejaré que vayas solo. Yo también voy.
-Mamá, no puedes.
No podía ¿Con quien dejaría la casa? ¿A Cathy le sería muy difícil aguantar sus impulsos? Era cierto, aún no conocía los límites de los vampiros, pero prefería no tentar a la suerte con un viaje tan alrgo de Chile a estados Unidos de once horas, en las que mamá estaría sentada con una vampira, pero al mismo tiempo ¿No el avión ya estaría condenado? Supongo que para venir aquí, Cathy tuvo que tener un buen auto-control. Aún así, conoceriamos a su familia de vampiros y sabía que no les atrería mi sangre, pero ¿Y la de mi madre? No la iba a dejar correr ese riesgo.
-Ya esdtoy grande, será como ir solo, además me hospedaré en casa de papá, te lo prometo, no pienso dormir en la casa de Cathy, además ¿Con quién dejarías la casa? Yo estaré...
-¿Te da vergüenza?
-Sí- mentí.
Sabía que le haría daño con esa respuesta, pero no iba a exponerla a vampiros cuyo auto-control todavía no conocía. Tendría que preguntarle a Cathy mucho acerca de los Cullen.
-Está bien- me respondió herida-. ¿Me dejarías al menos despedirme de ti en el aeropuerto?
-Mamá- le dije abrazandola-. Claro que sí ¿Cómo me preguntas eso? Es solo que... quiero conocer a su familia yo y luego que tu la conoscas... no quiero que se lleven mal.
-¿Y si prometo portarme bien?
Le di un cálido beso en la mejilla, que le informó de una decepción inminente.
-Te quedarás en casa de tu padre.
-Sin duda- le dije sin dejar de besar sus mejillas, para mejorar su ánimo.
Los besos casi siempre funcionaban. Si está vez hubiese contado, habríua dicho "siempre funcionan".
No vi el ordenador esa noche. Estaba devirutando sobre Cathy, cuendo sin previo aviso, ella entro por la puerta.
Eran los doce de la noche. No me podía creer que pasé dos horas pensando en ella, media hora comiendo y luego tres horas y media pensando en ella de nuevo y ahora... estaba aquí.
-¿Los vampiros no duermen?- le pregunté con una sonrisa-. ¿O has traído un ataúd para quedarte?
-La versión de hollywood no nos hace mucha fama- me aseguró con una sonrisa-. Te desmentiré todo en un minuto... nunca dormimos, ni las cruces, ni los ajos nos afectan, no morimos al contacto con la luz solar...
-No les hace nada- terminé.
-No- me corrigió-. No podemos estar en plena luz del sol. Por eso paso este invierno en Chile.
-¿Por qué?- le pregunté confuso-. ¿Por qué no vives en Forks con los Cullen?
-Porque no quiero ser una carga todavía- me confesó suspirando-. No tengo un mal auto-control... pero tampoco soy perfecta... Bella se ha unido hace muy poco y está que estalla de los nervios. No le ha gustado mucho ser vegetariana . Edward trata de ayudarla, pero se está volviendo loca. Los Cullen están tan preocupados por ella, que yo solo sería una carga más, porque... a veces tengo episodios...
-¿No te atrae mi sangre?- le pregunté curioso, pero sin miedo.
Cathy se recostó a mi lado en la cama y me acarició con sus petreos dedos, los cuales rebajaron la temperatura de mi piel a la de un humano y viceversa.
-No y me alegro de que sea, así...
-Pero... dijiste que querías matarme...
-Instinto de la especie- me contestó con una sonrisa-. Pero no pienso matarte, mi amor.
Cuando me dijo mi amor, sentí un impulso incontralable y nos besmaos con ira, dejando de lado a nuestras especies, sintiendo una gran pasión entre nosotros ¿En serio eramos enemigos naturales? ¿Cómo podía besar tan bien?
-¡LA PUERTA ABIERTA!- nos gritó mi madre.
Cathy desapareció tres segundo y luego volvió a mi lado.
-Un grito entre sueños- me dijo riendo-. Al parecer, incluso dormida pudo ver que... bueno... lo que ibamos...
-No ibamos- le corregí-. Está bien que los novios se besen.
-Entonces... ¿No ibas a...?
-Nunca lo sabremos, pero no importa- le dije abrazandola, mientras mi lobo interior me gritaba.
-Sean- me dijo llorando sin lágrimas-. Te amo... pero... siento como una voz me grita que te odie y te mate... pero yo...
-Lo siento igual- le dije acariciando mi rostro-. Ignoremos esas voces ¿Quieres?
-Sí... hablemos de algo más...
-Dijeste algo sobre tus dones- le recordé-. Cuentame ¿Cuáles son?
-Tengo el poder para curar heridas- me dijo mostrando un resplandor verde en su mano-. Cuando era humana, ayudaba a mi madre que era doctora y siempre me gustó ser capaz de sanar a los enfermos. Creo que es un rasgo que se volvió más fuerte y ahora puedo curar heridas... al principio pensaba que solo podía usarlo en vampiros, pero me equivoqué...
-Porque me curaste a mí- no era una pregunta. Estaba seguro de que era así. Había mucha inseguridad en sus ojos cuando me curó. Temía hacerme daño con su don-. ¿Cuál es el otro?
-El otro es uno muy particular- me dijo, mientras su mano relucía en un destello blanco-. ¿Ves el destello?
-Sí.
-Si te toco, puedo hacer que olvides cualquier evento de tu vida.
No podía creerlo. Su poder era algo que nunca hubiese esperado oír. ¿El poder del olvido? Que fascinante y a la vez aterrorizante poder.
-Cuando pequeña, mi padre me maltrataba- me explicó-. Eso antes de que me transformará- me explicó una vez más sonriendo al ver que fruncía el ceño sin entender-. Siempre quise olvidarlo... sellarlo en las partes más profundas de mi memoria... mi poder me permite sellar los recuerdos que yo desee en el fondo de la memoria de quien toque, para evitar que salgan a la luz... lo uso mucho conmigo misma, cuando siento la necesidad de probar sangr humana. Así lo olvido.
-Pero... ¿No qué tenías episodios? Si puedes hacerlo siempre, entonces no tendrías problemas...
-No puedo sellar mis recuerdos por siempre. Cuando los sellos, comienzan a tratar de escapar y cuando sello muchas veces el mismo... escapan con una furia y fuerza que toma el ontrol de mis sentidos y no soy capaz de reaccionar.
-Pobre de ti, mi amor- le dije tocando sus fríos labios.
Una parte de mí me gritaba "¡Aplastalos y luego mátala!" Pero otra me decía suavemente "bésala... a sufrido mucho".
Seguí a la segunda voz y la besé con tanta ternura como pude.
Ambos nos amabamos... nada más importaba. Yo la liberaría de cualquier dolor que ella sintiera, mientras yo existiera. Mientras viviera... estaría con Cathy, sin importar cuanto me llegue a odiar mi lobo interior.
Cathy había adoptado la misma decisión, lo leeí en sus labios cuando nos besamos con pasión.
La noche era eterna. Yo debía dormir y ella no. Quería quedarme despierto para siempre, para sí poder quedarme besando sus hermosos y fríos labios hasta que muriera de hipotermia.
La abrazé con cariño y me quedé dormido poco después.
Cathy comenzó a tararearme una canción de cuna. No la pude oír, pero sentí como ella jugueteaba con mis rizos pelirrojos.
Estaba casi seguro de que estaba dormido, ya que estaba alrededor de un montón de personas que no conocía sin razón aparente, pero cuando Cathy me tomó la mano y me dijo "está es mi familia", ya no estaba seguro. Los vampiros me veían molestos y ambos sentimos una gran peste en el lugar, pero yo peor que nadie. El olor de nueve muertos en la habitación rodeó toda la habitación.
Estaba por transformarme, pero quería contenerme, aún así... ¿Podría evitar lo inevitable? El lobo era parte de mí y sentía su ira... sus ganas de enfrentarse a esos hermosos seres a mi alrededor, pero yo me mordí mi mano. Era una buena señal que todavía tuviera manos. Pero aún así, pude sentir como el lobo sufría y las únicas palabras que pensé, a pesar de odiarlo con gran intensidad, fue "lo siento" y "no quiero hacerte sufrir".
Un momento y todo se volvió blanco para mí.
El lobo reía y me miraba con gran afecto y amor, pero yo noté que las extremidades de Cathy estab esparcidas por toda la habitación y sentí que mi corazón se destrozaba y si dudarlo, con mis garras y mis dientes me suicidé.
Justo antes de que llegará a sentir la mismisima muerte, descubrí que había tenido una pesadila.
Estaba vestido con uniforme ¿Cathy me había vestido? Espera un minuto... ¡ME HABÍA VESTIDO! La vergüenza inundo mi rostro al pensar todo lo que habría visto.
-Eres grande- me dijo, haciendo que los pelos se me pusieran de puntas-. Que no te de un infarto. Tu madre se ha ido. Tenemos que ir al colegio.
-Espera- la detuvé-. ¿No es Domingo?
-Dormiste todo un día- me dijo con una sonrisa-. Le dije a tu madre que te dejara en casa y yo me encargaría de despertarte para ir al colegio. ¡Vamos! Quiero ver que me lleves en tu moto.
-No es tan lujosa como tu jaguar- le contesté fríamente.
-¿Te molesto el hecho de que te viera desnudo?- me preguntó entre risas.
-¡¿Cómo no me iba a molestar?!- le pregunté horrorizado-. ¡Tengo mis partes privadas!
-Vamos- me dijo todavía riendo-. Hoy quiero ver que les destrozes las fantasías a Marissa.
-Espera- le dije recordando que de seguro mi padre me había contestado el mail.
-De acuerdo.
Cathy desapareció de la habitación y yo encendí el ordenador, o como le decimos aquí, computador.
Lo primero que hice, sin dudarlo, fue abrir mi correo electrónico y encontré el mail que esperaba de papá.
Empezaba así:
Sean:
¿Hasta cuándo vas a seguir creyendo que estás loco? Quiero ayudarte... la licantropía no es un tema fácil y tarde o temprano tendrás que aceptarlo hijo... tú eres un hombre lobo... no me contestes hasta que estes convencido.
Me apresuré a contestarle.
Papá:
Ya estoy convencido... sé lo que soy... acepto la idea de ser licantropo, aunque todavía no descarto la esquizofrenia avanzada... aún así... si voy a vivir con ella lo haré bien... iré el próximo fin de semana a Forks, así que pasaré a La Push para que me puedas recibir.
Hay algo muy importante que debo decirte...
Nos vemos...
Te amo, no importa nada más.
Sean.
Pensé en las palabras "Te amo, no importa nada más". Que cierto era. ¿Qué importa quienes seamos y nuestras naturalezas? El amor siempre podrá superarlo todo... o al menos eso esperaba, porque el miedo a odiar a Cathy todavía me asechaba como el crepúsculo que asecha al sol... y como las sombras que asechan a la luna llena, convirtiendola solo en una media luna... como yo me sentía... una mitad brillaba de amor y la otra se sucumbía en las sombras del odia... exactamente igual a una media luna...
